El que avisa no es traidor

Las luces y sombras en las políticas colonizadoras de la Monarquía Hispánica. Entre la espada y el mestizaje

Uno de los pontífices pasados que en lugar deste sucedió en aquella silla e dignidad que he dicho, como señor del mundo, hizo donación destas Islas y Tierra Firme del mar Océano a los dichos Rey e Reyna y a sus sucesores en estos reinos, nuestros señores, con todo lo que en ellas hay, según se contiene en ciertas escrituras que sobre ello pasaron, según dicho es, que podéis ver, si quisiéredes.

Por ende, como mejor puedo vos ruego y requiero que entendáis bien ésto que os he dicho, y toméis para entenderlo y deliberar sobre ello el tiempo que fuere justo, y reconozcáis a la Iglesia por señora y superiora del universo mundo y al Sumo Pontífice llamado Papa, en su nombre, y al rey e a la reina nuestros señores, en su lugar, como a superiores e señores y reyes desas Islas y Tierra Firme, por virtud de la dicha donación, y consintáis y deis lugar que estos padres religiosos vos declaren y prediquen lo susodicho.

 Si así lo hicierdes, haréis bien, y aquello a que sois tenidos y obligados, y Sus Altezas, y yo en su nombre, vos recibirán con todo amor y caridad, y vos dejarán vuestras mujeres, hijos y haciendas libres sin servidumbre, para que dellas y de vosotros hagáis libremente todo lo que quisierdes e por bien tuvierdes y no vos compelerán a que vos tornéis cristianos, salvo si vosotros, informados de la verdad, os quisierdes convertir a nuestra santa fe católica… …si no lo hicierdes, o en ello dilación maliciosamente pusierdes, certificos que con el ayuda de Dios yo entraré poderosamente contra vosotros y vos haré guerra por todas las partes y maneras que yo pudiere, y vos sujetaré al yugo y obediencia de la Iglesia y de Sus Altezas, y tomaré vuestras personas y de vuestras mujeres e hijos y los haré esclavos y como tales los venderé y dispondré dellos como Su Alteza mandare, y vos tomaré vuestros bienes, y vos haré todos los males y daños que pudiere.

El texto citado es un requerimiento de 1513 llevado a América y pronunciado a los indígenas de las Antillas y de Panamá (Islas y Tierra Firme), para informar de que Alejando VI dio a los Reyes Católicos el poder sobre las tierras que encontraran (con las bulas alejandrinas a las que el texto se refiere como ‘ciertas escrituras’).

Tampoco hace falta decir mucho más, es como si mañana vienen los chinos y nos explican en chino que o tragamos o tragamos: nos quedaríamos sin saber qué hacer (se sabe que los nativos a veces salían corriendo, con la comitiva de conquistadores detrás leyendo el requerimiento a gritos dejando algunos de los momentos más graciosos de lo que en realidad era una situación dramática) mientras nos clavan a un árbol con una pica. Ni que decir tiene que hay que mirar desde la mentalidad del XVI, y no desde 2013 donde todo es muy bonito y montamos unicornios.

Y aunque haya que intentar meternos en la mentalidad del XVI, es importante destacar que incluso en este momento hubo voces, de los propios territorios españoles del Viejo Mundo, contra el trato que se daba a los indios. No ya por la conquista en sí misma (en el que la brutalidad es prácticamente inevitable), sino por cómo se trataba a los indios a posteriori, y es que, en unas pocas décadas la población antillana desapareció casi por completo, sólo por poner un ejemplo.

De modo que España justificó lo que hizo, lo cual, no era la tónica habitual entre otros estados con colonias en ultramar. Y no sólo eso, sino que además la política colonial de la corona consistía en casamientos entre españoles e indígenas, célebre es el caso del inca Garcilaso de la Vega, hijo de una princesa inca y un funcionario español. El mestizaje pronto estuvo a la orden del día en las américas españolas, dándole a estos territorios una identidad única respecto a los otros territorios americanos coloniales, y respecto a la metrópoli.

No hay que caer en correcciones políticas temiendo usar palabras como “conquista” o “colonización”, ni en el patriotismo ciego de argumentar que los americanos nos deben la vida porque los “civilizamos”, e incluso, “evangelizamos”. Ni todo fueron luces, ni todo fueron sombras.

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Tengo un título para contar cosas y las cuento. Entré en esto para saber más de Grecia y Roma y acabé liándome con un tema de moriscos y rebeliones.

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2 respuestas a “El que avisa no es traidor”

  1. Carmen Usón dice:

    Que ganas tengo de leer por algún sitio una crítica por el trato dispensado a los pueblos indígenas íberos por parte de los romanos. Que ganas tengo de leer alguna crítica a la invasión francesa en el siglo XIX sufrida por España; una crítica a las guerras del siglo XX casi todas herencia de la actuación de la Gran Bretaña … y así sucesivamente. ¿Alguien invadió en toda la Historia de la Humanidad un país con flores? Se podrían decir muchas cosas … entre otras la hartura de tanta crítica perversa y manipulación histórica por parte de nuestros propios historiadores ante el descubrimiento de América realizado y pagado por los Reyes Católicos … en fin … uno más.

    • Álvaro Bermúdez dice:

      Querida Carmen, mi texto no es una crítica perversa y manipulada de la conquista de América, ni hace menos crueles y menos conquistas la romana, o la napoleónica. Quizás el tono induce a error. En Rea Silvia queremos aproximarnos al descubrimiento lejos de posturas absolutas, como todo hecho histórico discurrió en una escala de grises. Obviamente, hablamos de una conquista con colonización y destaca la violencia. Pero también resalto que en España hubo un debate sobre el trato al indio. Tratamos el mismo asunto con mayor acierto en este otro artículo, que te invito a leer http://reasilvia.com/2013/10/las-marcas-de-la-leyenda-negra/

      Gracias por tu comentario.

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