Cuando en lo alto

“Cuando en lo alto el cielo no había sido nombrado, no había sido llamada con un nombre abajo la tierra firme” – Enuma elish, o el mito de la creación.

“Cuando en lo alto el cielo no había sido nombrado, no había sido llamada con un nombre abajo la tierra firme.”

Así empieza el Enuma Elish, el poema babilónico de la creación. Es el primero del que tenemos constancia, pero probablemente sea un mito sumerio, del IV milenio aproximadamente, con retoques y añadidos tras dos mil años de experiencia mesopotámica.

En él nos cuentan cómo se crea el mundo y todas las cosas que contiene, y podremos observar algunos cambios de la estructura de la sociedad mesopotámica.

Tiamat

Maldita sierpe loca

Para empezar estamos en un caos acuoso en el que viven Tiamat, Apsu, y su hijo Mummu. No son dioses propiamente dichos, son una especie de fuerzas caóticas primordiales que están ahí, no se explica cómo, y es que a los mesopotámicos no les importaba mucho el cómo los dioses aparecían, y sí mostraban un gran interés en la creación del hombre. Más tarde, cuando todo esté creado, Tiamat será relacionada con el gran océano salado y Apsu con el agua dulce. Tiamat era la poderosa de la pareja, es como una gran serpiente que vive en las profundidades del mar y a la que si le armas mucho jaleo te monta un ejército y te pone mirando a Coria.

Y es que será justamente eso lo que pase, o casi. De alguna manera todo se empieza a mover y se van a generar los dioses propiamente dichos, todos relacionados con fenómenos naturales. El problema es que los dioses caóticos son bastante tranquilos y los nuevos resulta que son unos fiesteros que están todo el día armando jaleo y organizando banquetes, unos erasmus de la vida.

Y entonces Apsu como buen hombre mediterráneo se puso gallito y dijo que hasta aquí habíamos llegado, que estaban molestando a su señora esposa y decidió aniquilar a los nuevos dioses. Se produce la primera guerra ancestral para la que los nuevos dioses no estaban preparados, ellos que eran más de banquetes y vino. Ni siquiera Enlil (señor de la tormenta), que era el “presidente” de la asamblea de los dioses sabe qué hacer. Pero Enki (señor de la tierra) se armó de valor y tomó la iniciativa. Milagrosamente mató a Apsu y asumió sus dominios (el agua potable), y de propina cogió a Mummu de las orejas y lo encadenó.

Enki

Enki chorreando agua

Esta parte de la historia es bastante sumerio-acadia. Hay una asamblea de dioses en la que hay una especie de primus inter pares, una suerte de gobierno asambleario parecido al que había en las antiguas ciudades (IV milenio) de Ur y Uruk, entre otras.

Puede resultar raro que Enki, siendo el señor de la tierra, asuma los dominios de Apsu que es el agua potable. Pero es que este tipo de agua es la que da fertilidad a la tierra de Mesopotamia, una tierra en la que para qué añadir que el agua potable lo es todo, porque no es que lloviera mucho, y este agua venía en su mayoría del subsuelo. Pero ese es otro tema.

Por su parte Enlil, que era el presidente y de algún modo el jefe de esta pandilla de fiesteros, no era como Zeus ni mucho menos, pero es muy importante, porque “-lil” es tormenta, y “en-” es señor. Sus dominios son lo que hay entre el cielo y la tierra, el viento, el aire, ese espacio en el que se desarrolla la vida, por eso era tan importante.

Pero tras la muerte de Apsu no todo estaba acabado. Tiamat seguía viva, quería venganza y creó un ejército de seres caóticos para aniquilar a los nuevos dioses. Mientras pasaba esto, los dioses hacían banquetes y cantaban y bebían y todas esas cosas que se hacen en los banquetes, incluso tener hijos, que es el caso de Enki, que engendró a Marduk, el que será patrono de Babilonia. Y cuando Marduk ya estaba crecidito, Tiamat ya tiene hecho su ejército y vuelve a haber una guerra ancestral. Ahora los dioses estaban más acojonados que antes, Apsu al lado de Tiamat era un don nadie, y ahora encima había un ejército de por medio.

Marduk vs Tiamat

Ven aquí que te pillo, bicha

Ahora se produje la entrada triunfal de Marduk, que como su padre, de tal palo tal astilla, se ofrece a salvarlos a todos. Lo que pasa es que Marduk pone una condición, y es que debía ser el rey de todos los dioses. Aquí comprobamos el cambio de lo sumerio-acadio a lo babilónico, al II milenio, de un gobierno más asambleario a uno más unipersonal. Curiosamente el poema se va a detener mucho en este tema, porque así es como se van a entronizar a los reyes humanos, algo importante si no fuera porque Tiamat y su ejército estaban a punto de descuartizarlos a todos. Pero fue más bien un Tiamat esperando fuera, fumándose un piti y preguntando si le habían puesto ya la corona o qué pasaba.

Marduk acaba enfrentándose a Tiamat, yendo como en los videojuegos de antes, con 40 armas en la espalda: arco, maza, truenos, llamas y una red, un poco mago nivel 80, y le acaba dando una paliza a Tiamat. Una vez que la mata, la descuartiza y con sus partes construye el unvierso: el sol, la tierra, el cielo, la luna, las estrellas… Y además de en Rey de los dioses se convierte en el creador y organizador del universo. Y por último, crea al hombre para servir a los dioses y que pudieran vivir tranquilos y en paz, sin trabajar.

Pero los dioses, que estaban encantadísimos con todo, deciden trabajar una vez más para Marduk, y le construyen un templo topérrimo y fundan Babilonia, que se constituye como la ciudad más santa de todas.

Luego llegarían los asirios y dirían que no, que el dios que lo petó todo fue Assur y que la ciudad santa era su homónima, Assur. Peleillas de ciudades-estado.

Hola, soy Assur. Molo ¿Eh?

Holi, soy Assur, nianonianonianooooo

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Tengo un título para contar cosas y las cuento. Entré en esto para saber más de Grecia y Roma y acabé liándome con un tema de moriscos y rebeliones.

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