El paso de septentrión en las Guerras Púnicas

La importancia de la seguridad de las fronteras del norte de Roma tras la I Gerra Púnica explicada con mapas.

Roma, tras la primera Guerra Púnica, dedicó un precioso tiempo a asegurar sus fronteras. Tras el sí, pero no, pero sí con la cuestión de las islas de Corsica et Sardinia, la urbs estaba prácticamente defendida de cualquier enemigo. Como vemos en el mapa de abajo, Cartago tenía casi imposible atacar las costas romanas debido al cinturón de seguridad que conformaban Córcega, Cerdeña y Sicilia. Además, Cartago iba a tardar un tiempo en poder formar una flota capaz de semejante hazaña.

Defensas-Roma-430AC

No obstante, quedaba un resquicio importante que defender. Aparentemente Roma estaba mejor protegida por la espalda que por el frente debido a la defensa natural que suponían los Apeninos. Pero había un paso de montaña, que más tarde fue vía romana,  situado muy cerca de la frontera septentrional de Roma que enlazaba a la urbs directamente con Ariminum –Rímini–.

Roma-Paso-Apeninos

En la imagen de arriba puede verse con facilidad, de hecho los accidentes geográficos de hecho quedan más claros que las propias líneas que hemos trazado. Es una de las zonas con menos altitud de los Apeninos, hay pasos de montaña de poca dificultad en torno a los 500 m de altitud. Si tenemos en cuenta que Aníbal cruzó los Alpes con elefantes –aunque le costó sangre, sudor y lágrimas–, un galo fortachón de los de antes se zampaba eso y más sin despeinarse.

Queda muy clara con los mapas por delante la necesidad de Roma de asegurar sus fronteras, y más ahora que los galos no paraban de molestar en el norte pensando que Roma estaba debilitada por la guerra contra Cartago. Intentaron tomar Ariminum en el 236 a.C., y habría sido una pérdida importantísima para Roma, pues se habría constituido en base de operaciones para acceder al Lacio, y por tanto, a Roma.

Pero por suerte para los romanos la intentona falló; no iban a dejar que los galos volvieran a saquear la urbs. Aunque aquellos tiempos quedaran muy lejos ya en el tiempo, el orgullo romano duraba para toda la vida. Cuando un decenio más tarde otra invasión gala, probablemente financiada por Asdrúbal, intentó tomar Clusium –Chiusi–, Roma no tenía el cuerpo para más tonterías con los galos.

Tras derrotarlos en Mediolanum –Milán–, decidió llevar las fronteras a la Gallia cisalpina, asegurando por completo el paso del norte hacia Roma. Para controlar bien el territorio construyó unos años más tarde la vía Flaminia, y poco después la Aemilia, que conectaba Ariminum con Placentia –Piacenza– además de fundar algunas colonias. Esto no acabó con los problemas galos, pero por ahora se los llevaron algo más al norte para estar más tranquilos.

Roma-Fronteras-seguras

Mapas

Los mapas que hemos usado en esta entrada son una generosa cesión de GeaCron –fronteras naturales de Roma y vías romanas– y de Google Maps –paso del norte en relieve–.

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Tengo un título para contar cosas y las cuento. Entré en esto para saber más de Grecia y Roma y acabé liándome con un tema de moriscos y rebeliones.

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