“Lenin y Hitler: Los dos Rostros del Totalitarismo”, Luciano Pellicani

¿Eran el comunismo y el fascismo tan antagónicos como se suele afirmar? Luciano Pellicani enfrenta a los dos rostros del totalitarismo para sacar a la luz los puntos en común de ambas ideologías en una obra de imprescindible lectura.

Resulta osado hablar, y ya no digamos comparar, a las dos ideologías más sanguinarias de la Historia, pero aún quedan aguerridos que plantan cara a la historiografía conformista y ponen en cuestión preceptos que poco a poco se están viniendo abajo. El valiente en cuestión se trata del historiador italiano Luciano Pellicani, quien saca al escenario, bajo sus palabras, al Robespierre rojo y al negro, es decir a Lenin y Hitler, al comunismo soviético y al nacionalsocialismo alemán. Sobre las simplistas propuestas que tienden a antagonizar las dos corrientes, el italiano corrobora la existencia de diferencias entre ambas, pero busca sacar a relucir las múltiples similitudes que muchos ignoran. Tendencia ya comenzada hacia los 70s por Stanley Payne y Renzo de Felice o, un poco más tarde, Robert Paxton.

El uso del jacobino no es casualidad, ya que como la mayoría de historiadores afirman, encontramos muchos aspectos que se repiten entre los revolucionarios del s. XVIII y los dictadores del XX. Para empezar, el término Revolución, tan idealizado por los decimonónicos, es denominador común en todos: no nos gusta el sistema en el que vivimos y por ello deseamos sustituirlo. Pero no a través de una transición, sino de manera violenta y abrupta, sobre cualquier persona, clase o raza. Es aquí donde comenzamos a entender la mentalidad de los dos protagonistas, gente que para conseguir un fin, ya sea la dictadura del proletariado o el Reich de los mil años, no duda en usar cualquier tipo de medio. Comparten esa idea del destino universal del pueblo elegido que debe ser guiado por su líder indiscutido, uno al que se le practicará un culto casi mesiánico. Aquellos que formaron las SS alemana concibieron una forma de vivir y actuar como si el nazismo fuese una religión con su líder indiscutido al que había que jurar fidelidad sobre todo. Algo de lo que nos alerta Pellicani, ya que ese camino era por lo general violento, a través del terror catártico contra quien quisiera ponerse de por medio, como ya aprendimos en el artículo sobre los ucranianos y el hambre.

Paralelamente, el autor subraya una cosa altamente importante y es el no caer en el tradicional error de entender esos años como la confrontación entre comunismo y fascismo. Ambos odiaban la democracia parlamentaria y la libertad, era el gran escollo para sus fines, por ello no dudaron en dinamitar estos sistemas en países como Polonia, Austria, Checoslovaquia, Bélgica, Francia, Noruega o España. Cierto es que estas ideologías surgieron en un momento de gran debilidad del sistema democrático, pero, siguiendo la línea de Pellicani, no podríamos ligar directamente esta flaqueza liberal con el surgimiento de movimientos dictatoriales. Durante el periodo de Entreguerras, tanto el Fascismo como el Comunismo instigaron a las masas a movilizarse contra el sistema liberal, usando casi siempre discursos que, como hemos señalado antes, se caracterizaban por su alto grado de violencia y odio hacia el contrario.

La demonización del rival político fue común y efectiva para que millones de europeos se sumaran voluntariamente a estos regímenes (cuestión que trataremos detenidamente en nuestra serie sobre la Gran Guerra). Pero no solo formar pasivamente parte de ellos, sino colaborar abiertamente, como comúnmente la ciudadanía hizo bajo decisión propia denunciando a sus más allegados a los servicios secretos de ambos sistemas. Es por ello por lo que el italiano alerta sobre nuestra inocencia al creer que todos esos europeos fueron obligados, o por miedo, a acudir a los desfiles, lucir las insignias del partido o alertar a la KGB o SS sobre el comportamiento “poco leal al Partido” de un familiar nuestro. Sin duda hubo un importante contingente humano que vivió bajo yugo de los dos sistemas, pero haríamos un flaco favor a la Historia y a la verdad ignorando que la gran mayoría creía y apoyaba de corazón todo aquello que estaba ocurriendo.

Es por todas estas cuestiones por las que el libro es un imprescindible. Se trata de una aportación bastante completa e interesante sobre uno de los periodos más intensos de nuestro joven siglo XX que guarda la cuestión de por qué tantos europeos acudieron a estas dos ideologías. Las más aniquiladoras y sanguinarias de la Historia, no olvidemos.

 

 

Lenin y Hitler, los dos rostros del totalitarismo

 

Título: Lenin y Hitler: Los dos rostros del totalitarismo

Autor: Luciano Pellicani

Editorial: Unión Editorial (2011)

Precio: 16,64

ISBN: 9788472095571

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Publicado por

Eterno aprendiz de historiador. Interesado en el concepto de libertad y los totalitarismos en el siglo XX.

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