“Clara Campoamor: La revolución española vista por una republicana”

El diario que Clara Campoamor realizó desde su exilio en París es un auténtico cuchillo sobre las seguridades ideológicas de muchos de nosotros. Su experiencia en el Madrid de la resistencia es de gran interés para conocer uno de los momentos más mitificados de la Guerra Civil.

Si hay una figura destacada del álbum de la Segunda República esa es la madrileña Clara Campoamor. Conocida por su infatigable lucha para que las mujeres pudiesen votar en España, el libro que aquí nos toca reseñar trata otra etapa no menos importante de su vida. Esta historia tiene un gran valor al ser un testimonio personal, un diario sobre sus vivencias en el “Madrid rojo”, que realizó durante su exilio en París a finales de 1936. A pesar de las innumerables calles, plazas o fundaciones que reciben su nombre, no fue hasta 2005 cuando se editó y tradujo la obra, originalmente en francés, en nuestro país.

Como hemos dicho, cuando uno habla de Clara Campoamor lo primero que se nos viene a la cabeza es el sufragio femenino, un paso obligatorio para completar el círculo democrático de la República, pero no estaba tan claro para otras figuras. No sólo Victoria Kent, cómo se suele recordar, sino que hubo toda una ristra de políticos de izquierda y derecha que no tuvieron piedad alguna con la madrileña en ese complejo y ruidoso proceso legislativo que fue el voto femenino. Aunque en este diario no se dedique muchas páginas a este célebre hecho, sí es verdad que fue ilustrativo para conocer la personalidad de este verdadera republicana. No es casualidad que usemos este adjetivo para definir a Clara porque realmente fue una persona que, a pesar de las presiones políticas incluso de su propio partido y de la izquierda, se mantuvo fiel a los principios de la democracia española y asumió sin reproches todos los costes profesionales y personales que le supuso luchar por el sufragio universal.

Sin embargo, no será esta etapa en la que se centre el libro sino en esos agitados y convulsos meses que fueron su estancia en el Madrid tras el golpe de estado. Como dijimos en La República y sus enemigosestos años están cargados de mitos y leyendas que han perdurado hasta nuestros días y que han sido ajustados a nuestro gusto ideológico. Sin duda, el Madrid de las resistencia es uno de ellos. Resulta enormemente curioso cómo tantas situaciones del pasado son valoradas en la actualidad sin haber pasado por ningún tipo de sesgo crítico y, además, no nos preocupamos por su veracidad. Es por ello por lo que el testimonio directo de Clara Campoamor es tan útil e interesante, siendo ella totalmente inocente de cualquier acusación doctrinal. Sus palabras, las cuales no han pasado por ninguna criba ideológica, son reflejo de las impresiones de una de las republicanas más íntegras y fieles a la libertad que España ha tenido en su panorama político.

 

Clara Campoamor

«El bando vencedor verá nacer luchas internas entre los partidos tan contradictorios, pretendiendo cada uno de ellos cosechar solo para sí los frutos de la victoria».

Con esta frase, nuestra protagonista deja ya bien claro que el conflicto civil no fue un mero choque de rojos contra azules sino que muchos los matices que entraron en juego y, por lo tanto, deja entrever que el debate actual de buenos y malos no sólo es erróneo, sino anodino e injusto con muchos de los protagonistas del Madrid revolucionario. Cabe decir que Clara Campoamor se opuso por completo a los golpistas, manteniéndose fiel a la República. Sin embargo, con el estallido de la guerra, el Estado de derecho había sido quebrado y sus normas no sólo perdieron valor en el bando rebelde, sino también en el contrario. Puede parecernos obvio que en un estado de excepción como era este, cada gobierno tome medidas extraordinarias y asuma que las normas democráticas carecerían de sentido alguno, al menos hasta que el enemigo fuese derrotado. El problema, y tema central por lo que Clara Campoamor comienza a escribir este diario, es que el gobierno de Madrid se había alejado por completo de los ideales de la República y comenzó a ser regido por unos líderes más preocupados en la revolución proletaria que en el bienestar del sistema y de los españoles. Cuando la ley pierde su poder y el apoyo de las instituciones, son los radicales los que ganan importancia en la sociedad. En el bando nacional Falange Española se constituyó como el partido abanderado por la enorme avalancha de afiliados que se produjo. Mientras que en el republicano, con el apoyo político y financiero de Moscú, fueron los comunistas los que comenzaron a tomar la sarten por el mango.

Con los radicales en la capital, Clara Campoamor se fue dando cuenta cómo el término “fascista” se comenzó a usar de manera tan beligerante. Pero dejemos hablar a nuestra protagonista:

«Al principio se persiguió a los elementos fascistas. Luego la distinción se hizo borrosa. Se detenía y se fusilaba a personas pertenecientes a la derecha, luego a simpatizantes, más tarde a los miembros del partido radical de Lerroux, y luego –error trágico o venganza de clase- se incluyó a personas de izquierda republicana como el infeliz director de un colegio para muchachos, el Sr. Susaeta, hijo de un ex-diputado  radical socialista… Cuando se comprobaron aquellos errores, se echaba la culpa de los asesinatos a los fascistas y se continuaba.»

Stalin, como bien le enseñó Lenin, reconocía que los enemigos no sólo estaban más allá de las fronteras sino que cualquier persona cercana podía estar sirviendo secretamente al enemigo. Tildarlos genéricamente de fascistas no era más que una manera de purgar a aquellos contrarios que, aun siendo fieles al sistema, podía poner en peligro su mando de poder. Esto mismo sucedió en Madrid, convertida realmente en un soviet. Las milicias comunistas fueron armadas por el gobierno para que actuaran contra aquellos que cuestionaran el nuevo poder constituido, sea o no republicano. Las denuncias y acusaciones entre ciudadanos anónimos estuvieron a la orden del día; las detenciones con nocturnidad se daban a diario; cientos de mujeres inocentes fueron violadas y maltratadas por su condición ideológica o por la de su marido; miles de negocios fueron saqueados e incendiados por las autoridades revolucionarias. Mientras los rebeldes avanzaban sin pudor a sangre y fuego hacia la capital, en Madrid la revolución estaba acabando con cualquier vestigio de los principios de la democracia republicana.

¡No_pasarán!_Madrid

Ante todo esto, Clara Campoamor perdió toda esperanza por volver a la situación anterior. La violencia con la que se desarrollaba la guerra en retaguardia había destrozado el ímpetu con el que la madrileña había luchado por una República al servicio de todos los españoles, una que convenciera y acogiera desde el más comprometido al mayor agnóstico del proyecto de 1931. Las propias presiones que recibió desde la izquierda radical hicieron que Clara tuviera que exiliarse a París. Desconsolada, dolida y despreciada comenzó a escribir en 1937 el diario que aquí presentamos y profundamente recomendamos. De nuevo mostramos nuestro asombro, y en parte indignación, por cómo las vivencias de esta ilustre republicana han sido ignoradas por los propios españoles, republicanos o no. Unas palabras cargadas de polémica por nuestra constante vagueza intelectuales respecto a esta época, sin embargo, la razón principal por la que aconsejamos esta lectura es porque Clara Campoamor sabe darle relieve a los matices con la intención de que los lectores recuperen su ilusión perdida por una República de todos, algo excepcional en aquellos bélicos meses.

Para finalizar, deseo recuperar una de las frases que más me han marcado en mis lecturas y creo que guardan un gran trasfondo vital para los estudios e investigaciones de estos años:

«los pueblos, como los individuos, debido a las prohibiciones de la naturaleza acaban a veces, a través de crisis crueles, creando sus propios organismos de defensa contra los elementos convertidos en dañinos».

 

Ficha del libro

–Título: La revolución española vista por una republicana

–Autor: Clara Campoamor – Traducción, introducción y listado de personajes por Luis Español Bouché

–Editorial: Espuela de Plata (2011)

–Precio: 14,25€

–ISBN: 9788415177142

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Publicado por

Eterno aprendiz de historiador. Interesado en el concepto de libertad y los totalitarismos en el siglo XX.

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Una respuesta a ““Clara Campoamor: La revolución española vista por una republicana””

  1. […] hacia finales de los 30s el alto gasto público de sus medidas (deuda que repercutiría en la II República). Sus máximos defensores le retiraron su apoyo, entre ellos Alfonso XIII, gran parte de la Iglesia […]

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