La muerte de la democracia en Alemania

Una democracia liberal no muere de un día para otro. Para acabar con el marco legal de un estado de derecho es necesario una serie de actores capaces de minar su legitimidad y estabilidad mediante todo tipo de tácticas políticas.

El 24 de marzo de 1933 el parlamento alemán aprobó la denominada Ermächtigungsgesetz (Ley Habilitante) por la cual, bajo una esperpéntica apariencia de respeto a la legalidad, se enmendaba la Constitución de la República y se ponía fin de facto a la democracia alemana nacida al terminar la Primera Guerra Mundial. El gobierno del Reich lograba así la capacidad de aprobar leyes sin contar con el Parlamento, suspendía de facto la legislación constitucional alemana y otorgaba plenos poderes al poder ejecutivo controlado por el Partido Nazi y su líder, Adolf Hitler.

Para lograr que el Reichstag tomase aquella decisión suicida, Adolf Hitler, canciller alemán, y líder del casi mayoritario partido Nacionalsocialista Obrero Alemán optó por combinar intimidación, supuesta moderación y la alteración del procedimiento interno del propio Parlamento.

El Reichstag estaba formado en ese momento por once partidos sin que ninguno tuviese mayoría absoluta. El más numeroso, el partido Nazi, disponía de 288 representantes de los 647 totales, seguido del Partido Socialista Alemán con 120 diputados y el Partido Comunista con 81. El siguiente partido, el denominado Zentrum católico, disponía de 74 votos. Finalmente, el Partido Nacional del Pueblo Alemán contaba con 52 representantes y otros 6 partidos menores aglutinaban los 32 diputados restantes.

Resultado de las elecciones alemanas de 1933 | Fuente

En apariencia, alcanzar el mínimo de dos tercios de los votos del Reichstag para poder aprobar una enmienda constitucional era extremadamente complicado. Sin embargo, Hitler y su partido estaban dispuestos a todo con tal de socavar los fundamentos democráticos de la República.

Los 81 diputados del Partido Comunista habían sido detenidos tras las elecciones del 5 de marzo al aplicárseles el Decreto del Presidente del Reich para la Protección del Pueblo y del Estado. Esta norma, aprobada por el anciano presidente Hindemburg, fue una reacción al incendio de la sede del Reichstag el día 27 de febrero del que se acusó a simpatizantes del Partido Comunista. Bajo la estricta aplicación de la misma por parte de unas fuerzas del orden controladas por el partido Nazi, se arrestó a los dirigentes comunistas, incluyendo a sus diputados, que no pudieron acudir a la votación de la “Ley habilitante”.

Pese a ello, el quorum necesario para aprobar la Ley Habilitante seguía siendo de dos tercios de los diputados, por lo que eran necesario 444 votos a favor de los 647 totales.

El presidente del Parlamento, Hermann Göring, modificó entonces unilateralmente el “cálculo del quorum” alegando que los 81 diputados comunistas no contaban en el total puesto que no habían recogido sus actas (al estar todos arrestados), por lo que la nueva mayoría de dos tercios se reducía a 378 votos. Además, decretó que cualquier ausencia no justificada de diputados en la votación para impedir la votación por falta de asistencia no se tendría en cuenta, evitando así que si el Partido Socialista y el Zentrum abandonaban el parlamento pudiesen bloquear la votación. Por último, autorizó la presencia de miembros de las organizaciones nazis alrededor y dentro del recinto donde se reunió el Reichstag para amedrentar a los diputados que se opusiesen a la Ley.

Sin embargo, pese a todo, aún no salían las cuentas. El partido Nazi y el Partido Nacional del Pueblo Alemán, no alcanzaban tampoco los 378 votos necesarios para aprobar la Ermächtigungsgesetz puesto que sólo sumaban 340 diputados. Era necesario contar con el apoyo del Zentrum o, al menos, de una parte del mismo.

Hitler comenzó entonces una serie de reuniones en el que prometió al líder del partido católico, el sacerdote Ludwig Kaas, un grupo de medidas que garantizarían la preservación del culto religioso, la moderación de las decisiones del gobierno del Reich y la firma de un concordato con la Santa Sede. Pese a la oposición del anterior líder del Zentrum y excanciller, Heinrich Brüning, finalmente se decidió votar a favor de la ley pese a que casi la mitad de los diputados se mostraron contrarios en las reuniones previas.

Asimismo, el resto de partidos que aglutinaban otros 32 diputados, amedrentados por los radicales nazis y temiendo ser detenidos o apaleados unieron sus votos a los de Hitler.

Sesión inicial del Reichstag el 30 de agosto de 1932.Todos los miembros del partido nazi con el uniforme |Fuente

El día 24 de marzo el Reichstag reunido y sujeto a una modificación de su procedimiento por parte de su presidente, procedió a la votación de la Ley Habilitante. El propio Adolf Hitler dirigió un discurso al parlamento y sólo recibió la réplica del líder del Partido Socialista Alemán, Otto Wels, quien llegó a decirle al canciller que podrían quitarles la vida y la libertad pero nunca el honor, lo que provocó gritos y amenazas por parte de los miembros de los grupos nazis apostados alrededor de los diputados.

Finalmente, la votación se llevó a cabo y todos los partido votaron a favor salvo el Partido Socialista que se mantuvo leal a la república y votó en contra. En ese momento los miembros del partido nazi comenzaron a cantar el himno alemán mientras los socialistas y gran parte del Zentrum callaban.

La democracia en Alemania había muerto.

Bibliografía

SHERIDAN Allen, William: The Nazi seizure of power. Echo Point Books & Media. 2010.

KLEMPERER, Victor: LTI La lengua del Tercer Reich. Barcelona: Círculo de Lectores, 2005.

KLAINE, Claude: De los Espartaquistas al Nazismo: La República de weimar. Madrid: Ed. Sharpe, 1985.

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Publicado por

Licenciado en Historia Moderna y Contemporánea por las Universidades de Zaragoza y Pisa. Doctorando en Política Internacional.

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