Rea Silvia http://reasilvia.com Wed, 10 Jan 2018 08:48:53 +0000 es-ES hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.9.2 “El ejército de Hitler” – Omer Bartov http://reasilvia.com/2018/01/ejercito-hitler-omer-bartov/ http://reasilvia.com/2018/01/ejercito-hitler-omer-bartov/#respond Wed, 10 Jan 2018 08:33:02 +0000 http://reasilvia.com/?p=3686 ¿Fue la Wehrmacht un ejército profesional y apolítico o luchó por las ideas de Adolf Hitler?

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El ejército de la Alemania nazi ha sido motivo de un profundo estudio incluso desde antes de que finalizara la Segunda Guerra Mundial. La capacidad de avance de la blitzkrieg, el poder de la Luftwaffe o las cruentas batallas en el frente oriental son temas que han despertado la curiosidad de investigadores a lo largo de décadas. “El ejército de Hitler” de Omer Bartov, editado por La esfera de los libros, viene a explicarnos cómo la Wehrmacht se convirtió en el ejército de Hitler.

Profesionales o nacionalsocialistas

Conforme se fueron conociendo los crímenes del Estado nazi, una pregunta ha sobrevolado la mente de muchos investigadores hasta nuestros días: ¿compartieron los alemanes el ideario nazi y ayudaron a su gobierno conscientemente? Y esta cuestión que muchos se han hecho sobre el sector civil también es aplicable al militar. ¿Por qué combatió la Wehrmacht?

Y es un tema importante ya que el ejército nazi demostró una cohesión y capacidad de combate monumentales. Durante décadas, como indica el propio Bartov, se dio por buena la teoría de Shils y Janowitz: la Wehrmacht se mantuvo en pie gracias al deseo de sobrevivir y a la cohesión que aportaban los grupos primarios. Por lo demás, era un ejército apolítico cuyos soldados simplemente cumplía órdenes y trataban de volver a casa.

No obstante, Omer Bartov desafía esta teoría en el libro partiendo de la siguiente base: la mayor parte de los esfuerzos bélicos alemanes estuvieron en el frente oriental, y la mayoría de soldados del ejército de tierra pasaron antes o después por Rusia. En este frente los grupos primarios quedaron seriamente dañados en las primeras semanas de la Operación Barbarroja, y para el año siguiente ya eran casi inexistentes.

Datos, informes y cartas

A raíz de esa base, Omer Bartov se pregunta cómo el ejército nazi se mantuvo luchando incluso con mayor fiereza que en el frente occidental. Si los grupos primarios no mantuvieron unida a la tropa, ¿qué lo hizo?

“El Ejército de Hitler” comienza así a coger forma a través de cuatro capítulos que exponen numerosas fuentes primarias y las conclusiones que Bartov saca de ellas. En definitiva, se nos explica con enorme detalle lo que ya nos han anunciado en la introducción: cómo la Wehrmacht, especialmente el ejército de tierra, se convirtió en el ejército del régimen nazi.

Omer Bartov siempre recurre a fuentes (al final del libro tenemos una extensa bibliografía) que trata con transparencia y espíritu científico. Como ya hemos dicho, las páginas de “El Ejército de Hitler” están repletas de ejemplos, a veces como citas directas de las fuentes primarias que usa. Se completa de esta manera un trabajo sólido y honesto que se sitúa como uno de los esenciales para entender mejor la Wehrmacht.

Aunque el libro se publicó por primera vez 1992, sigue siendo uno de los trabajos de referencia sobre la cuestión. Un estudio que, en parte, abrió el camino a otros que vinieron después para ahondar más en la naturaleza del ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Y un libro que, sin duda, encuentra un complemento perfecto en el más moderno “La Guerra de la infantería alemana” de Jeff Rutherford.

Ficha del libro
portada ejercito hitler

Título: El ejército de Hitler. Soldados, nazis y guerra en el Tercer           Reich

Autor: Omer Bartov

Páginas: 284

Precio: 20,80€

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Cien años después de la Revolución Rusa http://reasilvia.com/2017/12/cien-anos-revolucion-rusa/ http://reasilvia.com/2017/12/cien-anos-revolucion-rusa/#respond Mon, 25 Dec 2017 07:54:25 +0000 http://reasilvia.com/?p=3506 Cerramos con este artículo nuestro especial sobre la Revolución Rusa. Cien años de uno de los sucesos históricos más debatidos y que más influencia tuvieron en el siglo XX hasta la actualidad.

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Al igual que hicimos con nuestro especial de la Gran Guerra, hemos querido aprovechar el centenario de la Revolución Rusa para dar a conocer algunos de sus capítulos más destacados. Subrayamos “algunos” porque somos conocedores de lo inabarcable que fue todo el fenómeno histórico y lo difícil que sería establecer unos límites temáticos claros. Por ello, en nuestra serie de diez capítulos se pueden encontrar artículos sobre los precedentes, los protagonistas, las fases, el cine soviético o el sistema gulag, por ejemplo. Aprovechamos la efeméride que representa 1917 para recuperar del pasado los sucesos que transformaron Rusia y el Mundo. Nos disponemos a echar el cierre de la serie recopilando reflexiones y debates que ha suscitado la Revolución Rusa.

Las raíces de la Revolución

Para comprender un fenómeno histórico, resulta de gran ayuda pararse a conocer cuáles fueron sus antecedentes y qué efecto tuvieron sobre el mismo. En esa línea centramos los primeros capítulos de la serie, la misma que comenta Orlando Figes en su entrevista con Letras Libres. El autor del libro El Baile de Natacha (2002) no duda en señalar la importancia que las transformaciones culturales tuvieron en la Rusia del siglo XIX. Puede que para algunos quede un poco lejos, pero es sorprendente la influencia que tuvieron los movimientos literarios, populistas o nacionalistas en los revolucionarios de 1917.

Carteles descolgados del zar Nicolás II y su padre Alejandro III | Fuente

Pushkin, Tolstoi, Turguénev, Herzen o Bakunin aportaron de manera indirecta los ingredientes necesarios para el caldo de cultivo intelectual de la revolución. No obstante, sería un error creer que por esa razón fueron los padres fundadores, nada por el estilo. Las obras y vida de estos autores nos permiten entender qué pasaba por las cabezas de aquellos rusos dispuestos a dejarlo todo por acabar con la tradición zarista. Por esa razón Isaiah Berlin les dedicó una excelsa obra –Pensadores Rusos (1979)- para sacarlos de la oscuridad que proyecta la alargada sombre de la revolución de 1917. Sus conversiones con Anna Ajmátova sobre esas figuras quedaron para el recuerdo de los amantes de la literatura rusa.

Por otro lado, un modelo que verdaderamente tuvieron muy presente los bolcheviques fue el de los jacobinos franceses. No fue una coincidencia que Luciano Pellicani se refieriese a Lenin como el “Robespierre rojo” en Lenin y Hitler: los dos rostros del totalitarismo (2011). Con el revolucionario francés compartía su desprecio por el parlamentarismo y la disposición a asumir sacrificios si con ello se alcazaban metas superiores. Por lo general, este martirio asumible para el buen revolucionario se hacía a través del terror, cuyo dios no entiende de justicia sino de fines supremos. En definitiva, estas son solo tres pinceladas del retrovisor de la revolución que nos ayudan a entender el porqué de algunos episodios.

Debates sobre la Revolución

Son varios los debates que han girado en torno a la Revolución Rusa, tanto en el ámbito académico como en la propia sociedad. Y es que, como hemos dicho, se trata de un tema que siempre ha despertado bastante interés. Probablemente, una de las cuestiones en la que siempre se debe insistir es que los bolcheviques no fueron los únicos protagonistas del episodio de 1917. Monárquicos, liberales moderados y progresistas, socialistas o anarquistas también jugaron un papel relevante en la revolución. Como eternos aprendices de historiadores, procuramos prestar atención a los pequeños detalles, a esas piezas del puzle que parecen no encajar en el marco general. Cualquiera de estos grupos pudo acabar liderando la nueva era de Rusia, pero los bolcheviques fueron los más listos y eficaces en esos caóticos meses. En cualquiera de los casos, y alejándonos del tarotismo histórico, nos gusta plantear la Historia como un proceso abierto a cualquier tipo de transformación ya que pocos sucesos han estado cerrados a priori.

Lenin en uno de sus discursos públicos | Fuente

En la línea de los bolcheviques, otras cuestión menos mediatizada fue cómo se hicieron con el poder. Comúnmente se habla de la Revolución de octubre y poco más, obviando una trama legal bastante jugosa. Para que el golpe bolchevique triunfase, era necesario que su sistema de soviets fuera legalmente reconocido. Hasta entonces hubo una dualidad legal entre ellos y el gobierno provisional de Kérensky. Una vez que desapareció este último, todavía estaba vigente la Asamblea conformada en el periodo anterior. Los métodos bolcheviques no contemplaban la vía del parlamentarismo, y menos cuando su representación minoritaria en una cámara copada por los miembros del Partido Social-Revolucionario de Kérensky.

La victoria bolchevique se produjo a través de un golpe de estado, justo en el momento en el que el Congreso de los Soviets -no votado por ningún ruso- se declaró heredero de la Asamblea asumiendo sus funciones. De un plumazo, los bolcheviques acabaron con la legalidad anterior y comenzaron a conformar su proyecto en la nueva República Socialista Federalista Soviética de Rusia. La facción de Lenin no contaba en esos años con una mayoría social clara, aunque eso verdaderamente poco le importaba. Siendo conocedor de todo ello, el uso de la fuerza y el terror -parafrasenado el párrafo anterior- eran asumibles si con ello lograban sus objetivos. No pretendemos con esto realizar un juicio sobre la llegada al poder de los bolcheviques, sólo insistir en aquellos matices que antes mencionábamos. Sin este episodio, resulta muy difícil comprender el posterior conflicto civil.

Una sesión del Soviet de Petrogrado | Fuente

Por último, y probablemente más polémico, tenemos el debate sobre los efectos de la Revolución. No habrá afirmación que incluyamos que no esté cargada de matices y varios “peros”. La subjetividad de algunos asuntos impide establecer juicios cerrados o valoraciones que no vayan más allá de las meras generalidades. Por eso, nos limitamos a adjuntar el siguiente artículo de Anne Applebaum. Normalmente os decimos que debéis leer a muchos autores, sin embargo, este caso es verdaderamente excepcional. Se trata de una historiadora que cumple con todos los requisitos académicos que se le pueden exigir, incluso el de redactar de manera sencilla y atractiva como vimos en su historia del Gulag.

Rusia cien años después

Si hablamos hoy de Rusia, resulta inevitable acordarse de Valdimir Putin, de los omnipotentes hackers del Kremlin, de la guerra en Siria, del próximo Mundial de fútbol o de los cientos de videos que circulan por internet de rusos haciendo cosas de rusos. Sea para bien o para mal, Rusia sigue muy presente en el día a día de lo que difusamente se conoce como Occidente. Su actual influencia mundial es indiscutible, como bien se ha visto en el conflicto en Próximo Oriente o en las interferencias en los últimos procesos electorales de Europa. La pregunta que aquí planteamos es, ¿responde la posición actual de Rusia a la experiencia soviética resultante de 1917?

Viñeta de The Economist sobre el “oso ruso” | Fuente

De acuerdo con la tendencia que Kevin Kallaugher representó en su viñeta de The Econimist, la crisis económica debía de haber azotado al altivo oso ruso. No obstante, como acabamos de indicar, Rusia ha logrado mantener una posición destacada entre una China pujante y un Estados Unidos expectante en el Nuevo Orden Mundial. Entre muchos factores, destaca la figura de su presidente Vladimir Putin. El antiguo miembro de la KGB ha logrado jugar bien sus cartas para que la cabeza de la antigua URSS mantuviera su vigencia tras la Guerra Fría. Lo más relevante de esta cuestión, a parte de los tecnicismos geoestartégicos, es la psicosis pos-comunista en Europa oriental, como bien señala Victor Lapuente.

Mientras la Revolución fue una ruptura con la tradición zarista, la disolución del URSS supuso un shock para todas las sociedades que vivían bajo el régimen comunista. Hoy se intenta destacar ciertas encuestas que reflejan un supuesto anhelo hacia el periodo anterior, sin embargo, esto no corresponde con cierto síntomas que señalan lo contrario. Por ejemplo, ningún partido comunista ha vuelto a ganar en Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Ucrania o Rumanía. No obstante las estructuras mentales suelen pervivir más tiempo que la propia memoria. Siguiendo el argumento de Lapuente, esto es palpable en las dificultades para implantar democracias abiertas en el antiguo bloque soviético o en la tendenciade de dar poder a personajes autoritarios reacios al modelo liberal-progresista. En cualquier caso, la integración en el proyecto común europeo les está alejando de la etapa anterior. Nada está cerrado en la Historia, como bien aprendió Nicolás II en febrero de 1917.

“A tsar is born”, portada de The Economist del pasado octubre | Fuente

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Discurso anual del Emperador: 2017, el avance de los tercios http://reasilvia.com/2017/12/discurso-anual-del-emperador-2017-avance-los-tercios/ http://reasilvia.com/2017/12/discurso-anual-del-emperador-2017-avance-los-tercios/#respond Sat, 23 Dec 2017 09:41:40 +0000 http://reasilvia.com/?p=3562 A pesar del empeño de la escoria protestante por pararnos, en 2018 seguiremos llevando la divulgación histórica a golpe de pica a toda la ecúmene

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Vuestro emperador nunca descansa, excepto para tomarse una buena cerveza de abadía por el camino. Ha sido un largo año batallando contra la escoria protestante, pero la guerra, una temporada más, va viento en popa. Vuestro emperador también descansa, como cada año, para felicitaros las fiestas apropiadamente.

El pasado año ya nos dimos cuenta de algo que se ha mantenido y expandido durante el presente 2017: nos leéis. De hecho estáis tan locos que nos leéis más que antes, y sabemos que leéis los artículos de arriba a abajo. Es más, algunos nos tenéis en favoritos y entráis de vez en cuando para ver en qué andamos metidos. Lo sabemos porque los espías del Emperador llegan incluso a Ultramar, donde cada día nos leéis más.

A todos y cada uno de vosotros queremos agradeceros vuestro sempiterno apoyo, tanto a los soldados bisoños como a los veteranos. Como tampoco nos podríamos olvidar de nuestros mecenas, quienes hacen posible que sigamos adelante todavía con más fuerza y entusiasmo.

2017 ha sido el año del centenario de la Revolución Rusa, cuya serie está recibiendo mucho apoyo y pronto estará terminada como un broche de oro perfecto a este año. También ha sido el año de las reseñas; aunque siempre hemos hecho por traeros aquello que leemos, os traemos más que nunca con el ánimo de daros mejor a conocer el material que usamos, ya sea para los artículos o para ampliar nuestro conocimiento del pasado.

El futuro sigue pintando mejor que nunca, y pronto vamos a probar nuevos métodos de financiación que no requieran vuestro dinero, con lo que podremos llegar a una experiencia mejor para todos. Seguiremos elaborando grandes series, reseñando libros y escribiendo artículos sueltos que aporten algo a un público exigente y muy versado.

De parte de vuestro Emperador y el equipo de Rea Silvia, muchas gracias por este maravilloso año y felices fiestas.

Que las picas de Flandes os guíen y os protejan.

 

Firma Emperador Carlos V

Fd: vuestro emperador

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“SPQR: Una historia de la Antigua Roma” – Mary Beard http://reasilvia.com/2017/12/spqr-una-historia-la-antigua-roma-mary-beard/ http://reasilvia.com/2017/12/spqr-una-historia-la-antigua-roma-mary-beard/#respond Mon, 11 Dec 2017 12:17:03 +0000 http://reasilvia.com/?p=3471 SPQR es una magnífica oportunidad para adentrarse en los diferentes episodios de la historia de Roma desde su fundación hasta el 212 d.C. De la mano de Mary Beard, la obra es un enfoque novedoso y atractivo para todo tipo de lectores.

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Si observamos las listas de publicaciones más vendidas en nuestro país, pocas veces encontramos a la cabeza aquellas de temática histórica. Probablemente haya alguna novela que beba más de la imaginación de un periodista que del trabajo pormenorizado de un historiador. SPQR es un caso peculiar, ya que su autora es reconocida como si de una estrella del pop adolescente se tratase. Si midiésemos la popularidad de los escritores según las colas que se formasen para asistir a sus charlas, Mary Beard estaría claramente en el pódium. El reciente Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales (2016) ratifica lo dicho y representa la guinda para comenzar a leer la obra en cuestión.

De la Monarquía al Imperio

Como la propia autora indica al comienzo de la obra, SPQR es un repaso de la historia de Roma desde su fundación hasta el 212 d.C. La primera pregunta que nos surge es ¿por qué esa fecha de cierre? Normalmente, se utiliza la caída simbólica del Imperio Romano occidental con Rómulo Augústulo (476 d.C.) o bien hasta el comienzo de la crisis del siglo III. En este caso, Beard cierra su historia con el Edicto de Caracalla -sí, el de las termas- por el cual se otorgaba la ciudadanía romana a todo el que habitara en el Imperio. Sin duda alguna, fue un fecho revolucionario por cuanto supuso la aparición legal de millones de ciudadanos romanos con sus deberes y beneficios. Por tanto, el libro acaba con el periodo conocido como Alto Imperio.

Fundación, Monarquía, República e Imperio, estas son las grandes fases de Roma en torno a las cuales se articula el libro de Beard. Sin embargo, el lector no debe llevarse la impresión de que se trata de otro manual de Historia universal más. De hecho, aunque los capítulos del libro sigan un orden cronológico, el primero de ellos se centra en el conflicto entre Cicerón y Catilina ocurrido a mediados del siglo I a.C. La autora se sirve de este breve salto en el tiempo para comenzar insistiendo a la repercusión histórica que ha conseguido Cicerón y, en general, la cultura grecolatina. Utilizada como ejemplo toda una serie de afirmaciones contemporáneas de políticos o dichos populares que utilizamos sin conocer su orígen clásico. La pervivencia y relevancia de la Antigüedad a lo largo de la Historia es uno de los principales reclamos de esta obra.

Obra pictórica del XIX en la que se representa el incidente entre Cicerón y Catilina en el Senado | Fuente

¿Por qué leer SPQR: una historia de la Antigua Roma?

La manera en la que se aborda los diferentes episodios de la Roma antigua es, sin duda, el gran atractivo de esta obra. El discurso de Beard es fruto de un discurso académico y la aspiración divulgativa que todo historiador anhela, pero que pocas veces logra alcanzar. Una narrativa sencilla y atractica tanto para el lector experimentado como para el que pretende iniciarse en estos temas. Para lograrlo, ha echado mano de la mayoría de los capítulos clásicos de Roma y los ha presentado con un enfoque fuera de lo común, aunque sin romper con los esquemas establecidos. Probablemente nos sean familiares algunas cuestiones como el rapto de Proserpina, la batalla de Cannas o la guerra civil entre César y Pompeyo, sin embargo, el lector queda embaucado por el giro de tuerca de más que Mary Beard realiza en su obra.

Otra razón para comenzar a leer esta obra es la atención que Beard presta a los grupos que más desapercibidos han pasado para las fuentes clásicas. No cabe duda que fueron los cónsules y emperadores los que mejor identifican cada una de las épocas de la Antigua Roma. Esto es fruto de la escasez y poca fiabilidad de los documentos contemporáneos o posteriores. Poner en duda a los autores antiguos es una sana práctica. Cuando Tito Livio escribió Ad urbe condita, no lo hizo con un afán manipulador, pero sí idealizador. Junto al Imperio, como señala Beard en su obra, también surgió la propaganda del mismo. Por ello resulta de interés cuando autoras como la que aquí nos toca abordan la historia de Roma con ese afán por ir un paso más allá de lo que muestran las fuentes escritas.

Todos reconocemos a Octavio Augusto en el Prima Porta o en el Sumo Pontífice, pero pocos caemos en pensar que se trata de un retrato idealizado: era un hombre con una pierna más corta que la otra, enfermo crónico y, probablemente, menos bello que sus regias representaciones. Volviendo a lo que mencionábamos al comienzo del pasado párrafo, Beard aprovecha esta crítica a las fuentes para dar protagonismo a esclavos, libertos, mujeres y extranjeros en el mundo romano. No es que nunca se haya escrito nada sobre ellos, sino que pocas veces se reflexiona más allá de la simple recopilación documental. No esperen con ello una revancha histórica desde el presente, nada más lejos de la realidad. Beard se propone con esta obra continuar completando el gigantesco puzle que Roma representa en la Historia.

Ficha del libro

Título: SPQR. Una historia de la Antigua Roma

Autora: Mary Beard

Páginas: 656

Precio: 26,50€

 

 

 

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“Historia del Antiguo Egipto” – Ian Shaw (Oxford) http://reasilvia.com/2017/11/historia-antiguo-egipto-ian-shaw-oxford/ http://reasilvia.com/2017/11/historia-antiguo-egipto-ian-shaw-oxford/#respond Thu, 30 Nov 2017 09:22:20 +0000 http://reasilvia.com/?p=3486 De la mano de Ian Shaw y otros investigadores nos aventuramos a conocer a fondo el Egipto faraónico, la civilización más longeva de la Historia

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El Antiguo Egipto es una de las civilizaciones más atrayentes tanto para el gran público como para historiadores y arqueólogos. Se trata de un campo en continuo estudio en el que cada año aparecen nuevos postulados, tesis y descubrimientos que enriquecen, completan e incluso ponen en duda lo que sabíamos hasta entonces.

Ante este problema es complicado escoger un libro que sirva como panorámica perfecta para comprender, a grandes rasgos, la civilización egipcia a lo largo de sus milenios de historia. Pero siempre es esencial tener una buena y cómoda puerta de acceso a los grandes salones del conocimiento. De la mano de La Esfera de los Libros nos llega la traducción de “Historia del Antiguo Egipto“, el manual de Oxford que dirige Ian Shaw.

Una historia total de Egipto

La edición de Ian Shaw resulta en un tomo que repasa la historia del Antiguo Egipto desde la Prehistoria hasta el periodo de dominación romano. Se trata de un viaje de más de 700.000 años cuyos capítulos se centran, eso sí, en las diferentes dinastías faraónicas y el largo declive hasta las diferentes dominaciones extranjeras del valle del Nilo.

A pesar del amplio marco temporal, el libro no se hace largo en ningún momento. Cada capítulo está firmado por un especialista en la materia, algo que priva de un estilo único y personal al conjunto. No obstante, su mayor problema es su mayor virtud: aunque un solo autor podría hacernos la lectura más amena, no podría ser tan preciso como diversos investigadores que han dedicado años de estudio al campo del que nos escriben en este libro.

Historia del Antiguo Egipto es, por tanto, el clásico manual que todos los estudiantes hemos manejado alguna vez, y aunque es cierto que este tipo de libros suele impresionar al primerizo, la experiencia de leerlos suele ser muy satisfactoria. Cada capítulo es conciso y práctico y el lector obtiene lo que busca: una mina de la que extraer conocimiento sobre el Antiguo Egipto.

Pero no se trata de un conocimiento en bruto, sino de uno perfectamente estudiado y seleccionado para que nada falte y nada sobre. Siempre en un estilo sencillo que, sin florituras, es una puerta de acceso muy cómoda al Egipto faraónico.

La problemática de la actualidad

Como hemos dicho al principio, el Antiguo Egipto es un campo especialmente problemático si uno quiere un libro de acceso. No lo sabemos todo sobre todos los momentos del pasado, pero hay periodos de los que sabemos menos que de otros, y este es uno de esos casos.

No obstante, Historia del Antiguo Egipto es suficientemente actual como para tener una base sólida tras su lectura. Además cada autor suele mencionar otras tesis que difieren de las suyas y explican por qué les parecen más verosímiles. El propia Ian Shaw edita el libro al completo para añadir epígrafes indicando nuevos descubrimientos respecto a lo que estamos leyendo.

Se trata de una obra transparente que no trata de exponer una única realidad. Un trabajo historiográficamente honesto que trata de acercar al lector lo que sabemos del Antiguo Egipto. Un trabajo que cualquier apasionado hará bien en completar, e incluso matizar, con publicaciones que han aparecido con posterioridad.

El propio libro dedica varias páginas a las lecturas complementarias, un apartado que conviene mirar, al menos si el lector ha quedado lo suficientemente intrigado por este periodo de la Historia. Porque Historia del Antiguo Egipto, además de dar respuestas a muchas de nuestras preguntas sobre los egipcios, consigue, como todo buen libro, darnos más hambre de conocimiento.

 

Ficha del libro

Título: Historia del Antiguo Egipto

Autor: Edición de Ian Shaw (Oxford)

Páginas: 728

ISBN: 9788497346238

Precio: 28,40

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“Viaje por el Guadalquivir y su historia”, Juan Eslava Galán http://reasilvia.com/2017/11/viaje-guadalquivir-historia-juan-eslava-galan/ http://reasilvia.com/2017/11/viaje-guadalquivir-historia-juan-eslava-galan/#respond Thu, 09 Nov 2017 08:33:10 +0000 http://reasilvia.com/?p=3460 El río Guadalquivir ha sido testigo del desarrollo de numerosas civilizaciones que, gracias a esta obra, conoceremos junto a las costumbres más folclóricas del sur peninsular.

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En “Viaje por el Guadalquivir”, Juan Eslava Galán nos invita a conocer la historia de los tres últimos milenios a ambos márgenes del río andaluz. Esta edición de La Esfera de Libros se trata, sobre todo, de una magnífica oportunidad para conocer uno de los ejes en torno a los cuales se configuró la civilización al sur de la Península Ibérica. La idea de escoger al Gualdaquivir responde a la relevancia que los cauces fluviales -Danubio, Rin, Nilo- han tenido en los diferentes episodios de la Historia. Como bien explicó Karl Wittfogel en Despotismo hidráulico, estos ríos obligaron a las sociedades a evolucionar hacia modelos complejos de organización que derivaron en las diferentes civilizaciones.

¿Qué vamos a encontrar en la obra?

El escenario sobre el que se desarrolla éste libro es, sin duda, el de la Historia del Guadalquivir y el de aquellas sociedades que vivieron a sus márgenes. Desde la colonización fenicia de Gadir hasta las sociedades modernas, Eslava Galán realiza un espléndido análisis histórico y cultural que incide en las cuestiones menos comunes en los manuales de Historia. Sin embargo, si observamos el índice, nos daremos cuenta que el autor ha articulado el libro desde el nacimiento del Guadalquivir hasta su desembocadura, y no en orden cronológico. Esto responde a una cuestión bien sencilla: la obra no busca sentar cátedra, ni tampoco ser una recopilación de anécdotas wikipédicas.

Por tanto, ¿qué tiene de especial éste libro? Pues Eslava Galán ha conseguido articular una historia en la que los grandes hitos del pasado, personajes ilustres, héroes anónimos y el floclore andaluz se conjugaban a la perfección. De esta manera, la obra se presenta atractiva y entretenida para todo tipo de públicos, algo que caracteriza también al resto de sus publicaciones. Se aleja de los grandes discursos y nos aproxima a una realidad poco común en los libros de historia general. El autor nos invita con su trabajo a descender el Guadalquivir desde Jaén y conocer en los diferentes capítulos la realidad cultural que caracterizó nuestro pasado.

Por qué hay que leer Viaje por el Guadalquivir y su historia

Tartessos, Cástulo, la Córdoba de los Omeyas o Sevilla como Puerto y Puerta de América son algunos de los grandes capítulos tratados de la historia de Andalucía Occidental. Junto a ello podremos disfrutar de todo un abanico de tradiciones, cultura gastronómica o anécdotas que completan el puzle histórico del valle del Guadalquivir. Como hemos dicho antes, esta es una oportunidad poco habitual de adentrarse en los pormenores de la sociedad del sur peninsular. Una lectura abierta a todo tipo de lectores que, con toda probabilidad, despertará su interés por conocer más de alguno de sus episodios.

Ficha del libro

Título: Viaje por el Guadalquivir y su Historia

Autor: Juan Eslava Galán

Editorial: La Esfera de Libros

Precio: 15,10€

ISBN: 9788490606810

 

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La conquista de México http://reasilvia.com/2017/10/conquista-mexico/ http://reasilvia.com/2017/10/conquista-mexico/#respond Thu, 12 Oct 2017 07:08:47 +0000 http://reasilvia.com/?p=3417 Lo que empezó como una expedición de exploración al mando de Hernán Cortés, pronto se convirtió en una larga campaña para someter al Imperio Azteca

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Hernán Cortés llegó a la isla de La Española (Haití/República Dominicana) en 1504, cuando todavía no se sabía si aquellas tierras descubiertas por Colón eran Asia o un nuevo mundo. Tras unos años de vida insular, Cortés partió a la conquista de Cuba bajo el mando de Diego de Velázquez en 1511 donde, después de una campaña exitosa, sirvió durante siete años al gobernador.

Con las Antillas ya prácticamente controladas, los diferentes gobernadores mandaron expediciones para explorar diversas zonas de la costa. Dos de estas, en 1517 y 1518, fueron encargadas por Diego de Velázquez, entonces gobernador de Cuba, para explorar la costa mexicana. A pesar de no contar con la total confianza de Velázquez, Cortés consiguió liderar la siguiente expedición, cuyo objetivo era continuar explorando las costas mexicanas del Yucatán.

La huida y el comienzo de la conquista

No obstante, el conquistador extremeño nacido en Medellín tenía otros planes. Quería encontrar nuevas tierras en las que asentarse y dejar de servir en Cuba. De hecho, las relaciones con Diego de Velázquez eran más que tensas. El gobernador no terminaba de confiar en Cortés y tenía pensado suspender la expedición, pero el extremeño partió precipitadamente de Santiago de Cuba en 1518 para evitarlo. Continuó unos meses en la ciudad de Trinidad para abastecerse y partió desde La Habana en 1519.

Diego de Velázquez | Fuente

La expedición comenzó entablando contacto con los mayas de la isla de Cozumel, un importante puerto y centro religioso indígena. Allí tuvo noticia de algunos españoles que fueron apresados tras un naufragio en 1511 y trató de rescatarlos. Uno de ellos fue Gonzalo Guerrero, quien había conseguido escalar dentro de la sociedad; llegó a ser un jefe militar y formó una familia con una princesa maya. Rechazó el rescate de Cortés y, años después, luchó contra los españoles durante la conquista del Yucatán.

Tras bordear la península, las naves de Cortés llegaron a las costas del actual estado de Tabasco, en la desembocadura del río Grijalva. Los nativos de Potonchán recibieron a los exploradores en son de guerra pero perdieron frente a los hombres de Cortés en la batalla de Centla. El conquistador fundó entonces Santa María de la Victoria sobre Potonchán. Del cacique local consiguió a Malinalli, la india que le sirvió como intérprete y espía en los posteriores meses y con quien, años después, tuvo un hijo.

camino tenochtitlan

El camino a Tenochtitlán | Fuente

Tras pasar unas semanas en Santa María de la Victoria, los conquistadores continuaron el camino bordeando la costa mexicana hasta llegar a Cempoala, en el actual estado de Veracruz. Allí un cacique local lo invitó a sus palacios y fue quien contó a Cortés la realidad política del mundo mexica.

El Imperio Azteca

En los palacios de Cempoala Cortés entendió que el llamado Imperio Azteca no era una unidad perfectamente cohesionada. Realmente estaba dirigido por tres centros de poder: Tenochtitlan, Tlacopan y Tezcoco. No obstante, las dos últimas estaban un escalón por debajo de Tenochtitlan, verdadera capital del imperio, con el tlatoani (rey) Moctezuma II a la cabeza de todos.

Moctezuma ya había enviado representantes para entablar conversaciones con la expedición de Cortés; esperaba convencer al conquistador de que no avanzara hacia Tenochtitlán. El tlatoani, profundamente religioso, vaciló en todo momento ante la llegada de los extranjeros. Estaba convencido, según los presagios que contempló, de que las fuerzas de Cortés eran en realidad la vuelta de Quetzalcoatl, el dios tolteca que venía a reclamar su territorio. Por este motivo no quiso entablar combate de manera inmediata.

territorios aztecas

Territorios controlados por la Triple Alianza antes de la llegada de Cortés | Fuente

Mientras tanto, Cortés supo del descontento que diversos territorios habían desarrollado contra Moctezuma. Su antecesor había expandido formidablemente las posesiones del imperio, mientras que él se dedicó a asentar el poder sobre las nuevas tierras: depuró las élites locales para introducir a los suyos y mandó al ejército a aplastar rebeliones.

Aquellas campañas necesitaron una fuerte financiación y fueron, en gran medida, los nuevos territorios los que cargaron con altos impuestos la política expansionista de Tenochtitlán. En Cempoala, Cortés también supo dónde encontrar aliados que todavía resistían independientes al dominio tenochca (de Tenochtitlán). Las puertas de la conquista se abrieron de par en par para Cortés y comenzó a preparar la campaña. Estableció una cabeza de puente en la isla de San Juan de Ulúa y fundó más al norte la Villa Rica de la Vera Cruz (con cabildo, para dotar de legitimidad la conquista). El siguiente paso era aliarse con los tlaxcaltecas, enemigos jurados de Tenochtitlán y situados a poca distancia del lago Texcoco.

El camino a Tenochtitlán

El 8 de agosto de 1519, los hombres de Cortés emprendieron el camino hacia la capital tenochca. Iban acompañados por totonacas de la costa, algo que hizo desconfiar a los tlaxcaltecas: un ejército armado que marchaba desde territorio mexica y acompañado por sus súbditos no era de fiar. En Tlaxcala se prepararon para la guerra; las fuerzas de Cortés avanzaban en estado de máxima alerta. A partir del 31 de ese mismo mes, los españoles y los tlaxcaltecas lucharon durante varios días hasta que los nativos fueron derrotados en una gran batalla.

Tras la victoria, la expedición de Cortés continuó hasta Tlaxcala, donde esta vez fue recibida en son de paz. El conquistador consiguió forjar una duradera alianza con los tlaxcaltecas, con muchos beneficios en forma de guerreros y conocimiento del terreno. A pesar de haber empezado como enemigos, Cortés convenció a los nativos de unirse a su causa, lo que revela una de las principales cualidades del extremeño.

Hernan Cortes

Hernán Cortés | Fuente

Cortés era un encantador de serpientes que, en primer lugar, consiguió que Velázquez lo pusiera al mando de la expedición aun sin contar con su confianza. Fue capaz de convertir a enemigos en aliados y, otra de sus mayores virtudes, luchó codo con codo con sus hombres. Gracias a su dominio de la palabra y su constante demostración de lealtad sobre el campo de batalla logró convencer a su expedición. Estos lo llegaron a ver como un hermano de sangre y lo siguieron en su aventura de conquista (y los leales a Diego de Velázquez fueron duramente castigados).

Los españoles, ahora con más aliados nativos, continuaron el camino a Tenochtitlán mientras que Moctezuma mandaba representantes ofreciendo oro. Pero Cortés quería llegar a la capital para reunirse cara a cara con el tlatoani. Tras un camino que se saldó con el saqueo y matanza de Cholula (ciudad tributaria de Tenochtitlán), los españoles llegaron a la capital el 18 de noviembre y Moctezuma, aunque muy contrariado y dubitativo, accedió a recibirlos.

La matanza del Templo Mayor y la noche triste

Durante varios meses estuvieron los españoles en la capital azteca, donde en un principio fueron bien tratados. No obstante, el ambiente se fue enrareciendo poco a poco, pues había una buena parte de la ciudad que, desde el principio, no quería a los conquistadores allí. En ese tenso ambiente recibió Cortés la noticia de que, el 19 de abril de 1520, una expedición capitaneada por Pánfilo de Narváez había desembarcado en la costa para arrestarle; para Diego de Velázquez la aventura del extremeño ya había ido demasiado lejos.

entrada cortes

La entrada de Cortés en Tenochtitlán | Fuente

Cortés partió de camino a la Villa Rica de la Vera Cruz con buena parte de sus hombres, y venció a Pánfilo de Narváez en un ataque sorpresa. Con más hombres, pues algunos se cambiaron de bando, Hernán Cortés tomó de nuevo el camino a Tenochtitlán y no está claro en qué momento llegó. En la capital, en torno al 20 de mayo, los españoles cometieron la matanza del Templo Mayor. Los aztecas realizaban una ceremonia religiosa y fueron masacrados por los conquistadores.

No está claro cómo ocurrió ni de quién fue la orden, pues algunas fuentes señalan que Cortés todavía no había vuelto y otras que sí. No está claro si fue un plan deliberado de los españoles o si de verdad estos pensaron que era una jugarreta de los mexicas para atacarlos con la guardia baja. Lo que sí sabemos es que, tras lo sucedido, los tenochcas se levantaron en armas contra los hombres de Cortés, quienes se atrincheraron en el templo de Axayácatl con Moctezuma preso. Allí mandaron a este salir a calmar a su pueblo, pero le llovieron pedradas de la multitud. Moctezuma acabó muerto, pero tampoco sabemos exactamente cómo ocurrió: si a manos de su pueblo o de los españoles.

noche triste

La noche triste | Fuente

Acorralados en una ciudad hostil, Cortés dio la orden de evacuarla la noche del 30 de junio tras semanas de luchas sin cuartel. El plan era salir al amparo de la oscuridad sin ser vistos, pero parece ser que una mujer los vio y dio la voz de alarma. Los invasores fueron atacados por los costados mientras trataban de huir por una de las calzadas de Tenochtitlán, que consiguieron abandonar. No obstante, durante la noche triste quedaron atrás muchos españoles y aliados tlaxcaltecas muertos y capturados.

La batalla de Otumba

Cansados, heridos y en territorio enemigo, Cortés y sus hombres tenían por delante un duro camino de vuelta a Tlaxcala, donde estarían a salvo. Durante la marcha pudieron descansar y aprovisionarse un par de ocasiones, pero incluso antes de abandonar el lago Texcoco ya sufrieron ataques de diferentes pueblos leales a Tenochtitlán.

Ruta huida Cortés

La ruta seguida por la expedición de Cortés tras la huida de Tenochtitlán | Fuente

El ejército azteca persiguió y acosó al de Cortés de manera constante hasta que finalmente ambos se enfrentaron en la llanura de Otumba. Superados en número y en peores condiciones físicas, los españoles y tlaxcaltecas hicieron frente a la carga de los aztecas. No tenemos un relato claro de lo sucedido como para relatar hora por hora qué ocurrió. No obstante, las fuentes coinciden en que Cortés vio al general del ejército que los estaba superando, lo mató, le arrebató el estandarte con que daba órdenes y lo mostró a los aztecas, que se descompusieron como el cuerpo de una serpiente sin su cabeza.

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Momento en el que Cortés mata al jefe azteca. Lienzo de Tlaxcala | Fuente

Pese a la victoria, el camino de las tropas hacia Tlaxcala continuó entre el acoso de los súbditos de Tenochtitlán. Fueron días muy duros, pero consiguieron llegar a territorio aliado y entraron en la capital entre el 12 y el 13 de julio. Tras dos semanas de durísimo camino luchando por la supervivencia, Cortés tuvo tiempo para reorganizar su campaña.

La toma de Tenochtitlán

Mientras los hombres descansaban, Cortés mandó cuatro de sus barcos (sí, esos mismos que nunca quemó) a La Española para conseguir refuerzos y planeó el asedio de la capital mexica. Aseguró las alianzas con tlaxcaltecas y otros pueblos descontentos con Tenochtitlán para tener una fuerte retaguardia. En el camino al asedio, las fuerzas de Cortés fueron venciendo metódicamente a los diferentes vasallos aztecas.

toma tenochtitlan

Copia del lienzo de Tlaxcala del asedio de Tenochtitlán | Fuente

Para cuando las tropas se disponían a asediar Tenochtitlán, Cortés los había aislado por completo, sometiendo previamente las grandes ciudades del lago, entre ellas Tezcoco y Tlacopan. La Triple Alianza se asomaba a un inminente jaque-mate, pero la jugada final era la más complicada de todas. Cortés contaba con unos 86 caballeros, 700 infantes, 118 escopeteros y ballesteros y 18 cañones (sólo tres de gran calibre), además de un número indeterminado, pero nada desdeñable, de aliados indígenas.

Pero la pieza clave del asedio fueron los bergantines (o galeras pequeñas), un total de 13 embarcaciones construidas para el asedio. Su trabajo era proteger el avance de la infantería por las calzadas. Gracias al apoyo de los bergantines, que destrozaron la flotilla de canoas mexica, el avance por las calzadas fue viable. No obstante, el asedio llegó a un punto en el que no fueron suficiente.

asedio tenochtitlan

Representación del asedio de Tenochtitlán | Fuente

Tenochtitlán era una ciudad sobre el lago articulada en torno a canales y pequeños islotes conectados por puentes. Cortés acabó por dar la orden de derribar los edificios para nivelar el terreno con los escombros. Aunque quería conservar la impresionante ciudad intacta, no vio otra forma de que sus tropas avanzaran de forma segura. El 12 de agosto de 1521, el asedio terminó cuando las fuerzas de Cortés masacraron y aprisionaron a unos 40.000 habitantes que se negaban a rendirse (entre ellos mujeres y niños). Cuauhtémoc, el nuevo líder mexica, trató de huir pero fue apresado.

Una nueva era para México

El Imperio Azteca había caído con la disolución de la Triple Alianza y el cambio de bando de muchos de sus vasallos al lado de Cortés. La primera fase de la conquista de México estaba completada. Comenzaba ahora un largo proceso para la creación del virreinato de Nueva España, cuyo control tardó más de una centuria en completarse y algunas zonas más tiempo en asimilarse.

Cortés finalmente consiguió del Consejo de Castilla el título de adelantado, repartidor de indios, capitán general y gobernador de la Nueva España en 1522. Entendieron que Diego de Velázquez tan solo puso una parte del dinero para la expedición, que podía y debía ser retribuido por Cortés.

Los mexicas ahora tenían un nuevo señor, con una cultura y una concepción de la vida y el tiempo diferentes, con otra religión y con un rey al otro lado de un océano cuyas dimensiones no alcanzaban a imaginar. Aunque los españoles aprovecharon estructuras políticas y sociales preexistentes, el choque cultural superada la conquista existió, y es todavía motivo de acalorados debates a ambos lados del Atlántico.

No se puede dejar de lado la dureza y en ocasiones crueldad de los conquistadores, como tampoco la del Imperio Azteca a la hora de crear y asentar su poder. Del mismo modo, sería ingenuo ignorar que los aliados indígenas de Cortés no cometieron actos de venganza contra sus antiguos señores. Aunque la conquista estuvo envuelta de violencia, el futuro de los conquistados también pasó por leyes de protección del indio, así como por políticas de mestizaje. Un panorama que gestó una sociedad criolla y mestiza, hija de ambos lados del océano, que tendría, siglos después, las riendas del destino de México.

Bibliografía

-BAENA, A: “De vencidos y vencedores. La perspectiva indígena de la conquista de México”, en Desperta Ferro Moderna, Nº12, 2014.

-CERÓN, M.A: “La batalla de Otumba”, en Desperta Ferro Moderna, Nº12, 2014.

-CORTÉS, H: Historia de Nueva España, Biblioteca Saavedra Fajardo.

-GRACIA, M: “El Genio Militar de Cortés”, en Desperta Ferro Moderna, Nº12, 2014.

-RODRÍGUEZ, A: “Asedio y toma de Tenochtitlán. Una operación anfibia”, en Desperta Ferro Moderna, Nº12, 2014.

-SANTAMARINA, C: “El Imperio Azteca”, en Desperta Ferro Moderna, Nº12, 2014.

-SERRERA, R: La América de los Habsburgo (1517-1700), Universidad de Sevilla.

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La muerte de la democracia en Alemania http://reasilvia.com/2017/09/la-muerte-la-democracia-alemania/ http://reasilvia.com/2017/09/la-muerte-la-democracia-alemania/#respond Fri, 29 Sep 2017 11:23:02 +0000 http://reasilvia.com/?p=3405 Una democracia liberal no muere de un día para otro. Para acabar con el marco legal de un estado de derecho es necesario una serie de actores capaces de minar su legitimidad y estabilidad mediante todo tipo de tácticas políticas.

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El 24 de marzo de 1933 el parlamento alemán aprobó la denominada Ermächtigungsgesetz (Ley Habilitante) por la cual, bajo una esperpéntica apariencia de respeto a la legalidad, se enmendaba la Constitución de la República y se ponía fin de facto a la democracia alemana nacida al terminar la Primera Guerra Mundial. El gobierno del Reich lograba así la capacidad de aprobar leyes sin contar con el Parlamento, suspendía de facto la legislación constitucional alemana y otorgaba plenos poderes al poder ejecutivo controlado por el Partido Nazi y su líder, Adolf Hitler.

Para lograr que el Reichstag tomase aquella decisión suicida, Adolf Hitler, canciller alemán, y líder del casi mayoritario partido Nacionalsocialista Obrero Alemán optó por combinar intimidación, supuesta moderación y la alteración del procedimiento interno del propio Parlamento.

El Reichstag estaba formado en ese momento por once partidos sin que ninguno tuviese mayoría absoluta. El más numeroso, el partido Nazi, disponía de 288 representantes de los 647 totales, seguido del Partido Socialista Alemán con 120 diputados y el Partido Comunista con 81. El siguiente partido, el denominado Zentrum católico, disponía de 74 votos. Finalmente, el Partido Nacional del Pueblo Alemán contaba con 52 representantes y otros 6 partidos menores aglutinaban los 32 diputados restantes.

Resultado de las elecciones alemanas de 1933 | Fuente

En apariencia, alcanzar el mínimo de dos tercios de los votos del Reichstag para poder aprobar una enmienda constitucional era extremadamente complicado. Sin embargo, Hitler y su partido estaban dispuestos a todo con tal de socavar los fundamentos democráticos de la República.

Los 81 diputados del Partido Comunista habían sido detenidos tras las elecciones del 5 de marzo al aplicárseles el Decreto del Presidente del Reich para la Protección del Pueblo y del Estado. Esta norma, aprobada por el anciano presidente Hindemburg, fue una reacción al incendio de la sede del Reichstag el día 27 de febrero del que se acusó a simpatizantes del Partido Comunista. Bajo la estricta aplicación de la misma por parte de unas fuerzas del orden controladas por el partido Nazi, se arrestó a los dirigentes comunistas, incluyendo a sus diputados, que no pudieron acudir a la votación de la “Ley habilitante”.

Pese a ello, el quorum necesario para aprobar la Ley Habilitante seguía siendo de dos tercios de los diputados, por lo que eran necesario 444 votos a favor de los 647 totales.

El presidente del Parlamento, Hermann Göring, modificó entonces unilateralmente el “cálculo del quorum” alegando que los 81 diputados comunistas no contaban en el total puesto que no habían recogido sus actas (al estar todos arrestados), por lo que la nueva mayoría de dos tercios se reducía a 378 votos. Además, decretó que cualquier ausencia no justificada de diputados en la votación para impedir la votación por falta de asistencia no se tendría en cuenta, evitando así que si el Partido Socialista y el Zentrum abandonaban el parlamento pudiesen bloquear la votación. Por último, autorizó la presencia de miembros de las organizaciones nazis alrededor y dentro del recinto donde se reunió el Reichstag para amedrentar a los diputados que se opusiesen a la Ley.

Sin embargo, pese a todo, aún no salían las cuentas. El partido Nazi y el Partido Nacional del Pueblo Alemán, no alcanzaban tampoco los 378 votos necesarios para aprobar la Ermächtigungsgesetz puesto que sólo sumaban 340 diputados. Era necesario contar con el apoyo del Zentrum o, al menos, de una parte del mismo.

Hitler comenzó entonces una serie de reuniones en el que prometió al líder del partido católico, el sacerdote Ludwig Kaas, un grupo de medidas que garantizarían la preservación del culto religioso, la moderación de las decisiones del gobierno del Reich y la firma de un concordato con la Santa Sede. Pese a la oposición del anterior líder del Zentrum y excanciller, Heinrich Brüning, finalmente se decidió votar a favor de la ley pese a que casi la mitad de los diputados se mostraron contrarios en las reuniones previas.

Asimismo, el resto de partidos que aglutinaban otros 32 diputados, amedrentados por los radicales nazis y temiendo ser detenidos o apaleados unieron sus votos a los de Hitler.

Sesión inicial del Reichstag el 30 de agosto de 1932.Todos los miembros del partido nazi con el uniforme |Fuente

El día 24 de marzo el Reichstag reunido y sujeto a una modificación de su procedimiento por parte de su presidente, procedió a la votación de la Ley Habilitante. El propio Adolf Hitler dirigió un discurso al parlamento y sólo recibió la réplica del líder del Partido Socialista Alemán, Otto Wels, quien llegó a decirle al canciller que podrían quitarles la vida y la libertad pero nunca el honor, lo que provocó gritos y amenazas por parte de los miembros de los grupos nazis apostados alrededor de los diputados.

Finalmente, la votación se llevó a cabo y todos los partido votaron a favor salvo el Partido Socialista que se mantuvo leal a la república y votó en contra. En ese momento los miembros del partido nazi comenzaron a cantar el himno alemán mientras los socialistas y gran parte del Zentrum callaban.

La democracia en Alemania había muerto.

Bibliografía

SHERIDAN Allen, William: The Nazi seizure of power. Echo Point Books & Media. 2010.

KLEMPERER, Victor: LTI La lengua del Tercer Reich. Barcelona: Círculo de Lectores, 2005.

KLAINE, Claude: De los Espartaquistas al Nazismo: La República de weimar. Madrid: Ed. Sharpe, 1985.

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Los orígenes del Gulag http://reasilvia.com/2017/09/los-origenes-del-gulag/ http://reasilvia.com/2017/09/los-origenes-del-gulag/#comments Wed, 27 Sep 2017 05:57:45 +0000 http://reasilvia.com/?p=3376 El sistema Gulag evolucionó al igual que el estado soviético. Conocer sus orígenes nos ayudará a comprender, no sólo su motivación, sino también su metamorfosis enfocada hacia la rentabilización del trabajo esclavo.

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El término “Gulag” es un conjunto de siglas –Glavnoie upravlenie ispravítelno-trudovyj lagueréi i koloni (Dirección General de Campos de Trabajo)- que popularmente se utiliza para referirse al entramado de campos de trabajos forzados que existieron dentro de la Unión Soviética. La ordenación y finalidad de éstos centros evolucionaron a lo largo del tiempo, además de inspirarse en precedentes históricos que aquí comentaremos. Sin embargo, éste artículo se centra en el gérmen del sistema, es decir, aquellas motivaciones que llevaron a la construcción en masa de centros de reclusión a lo largo de toda Rusia. Resulta de especial interés deternos en el origen para comprender su posterior evolución y la identidad que éstos campos de trabajos tuvieron respecto a otras experiencias contemporáneas.

Campos de trabajo bajo el zarismo

Aunque los gulags tuvieron la denominación de origen de la URSS, es innegable que su concepción estuvo influida por la política represiva de los zares. Durante siglos, miles de personas -delincuentes comunes u opositores al estado- eran castigados con el destierro más allá de los Urales. La diferencia entre la Rusia occidental y la infinita tundra que se alargaba hasta el Pacífico era suficiente castigo para todo aquel que sobrepasaba los límites. En nuestra serie ya contamos la historia de Sergei Volkonsky, un miembro de la nobleza que acabó exiliado en Siberia por alzarse contra la servidumbre.

Junto a él, miles de rusos habían sufrido en los últimos siglos las penurias del encarcelamiento y destierro. Cuando Volkonsky llegó a Siberia -tras un eterno viaje a través de la tundra- lo hizo sin sus títulos nobiliarios y sin rastro alguno de la riqueza que poseía. Junto al resto de presos, debía construir sus propios barracones en el helado suelo, cumplir con tareas como la tala de madera, construcción, cultivo o servicios a los funcionarios del estado. El trabajo forzado y la irrelevancia del pasado acabaron por conformar en la inhóspita Sibera una sociedad más igualitaria que la que dejaron atrás y una extraña camaradería entre los presos. Sin embargo, no debemos olvidar que las condiciones de vida eran extremadamente duras. Probablemente el frío era el reto más duro que debían afrontar, sabiendo además de la racanería del estado en cuanto suministros. Lo interesante en estos casos es señalar las diferencias con los gulags posteriores. Mientras que durante el zarismo los campos servían para castigar, los bolcheviques desarrollaron su sentido productivo.

Prisioneros de un campo siberiano en época zarista | Fuente

Los comienzos de la represión bolchevique

Una vez que el golpe de estado contra el gobierno de Kerensky certificó su triunfo, la situación seguía siendo bastante difusa. Aunque los bolcheviques se habían alzado como líderes de la revolución de octubre, con Lenin a la cabeza, existían muchas dudas sobre la deriva que el país tomaría. La posterior Guerra Civil fue una ejemplar expresión del escaso apoyo social con el que realmente contaban los bolcheviques. Sin embargo, la lucha por el control del estado no se limitó al campo de batalla, ya que al mismo tiempo se mandó sofocar la oposición intelectual y políticia compuesta por mencheviques, anarquistas o social revolucionarios. El nuevo estado soviético no conocería la paz hasta 1921.

En éste contexto de represión surgieron los primeros campos de prisioneros. Por un lado, Lenin se mostró dubitativo respecto a la condena de los presos comunes -ladrones, estafadores, asesinos- por cuanto eran víctimas del modelo capitalista-burgués de explotación. Por el otro lado, desde el Estado se creó una nueva categoría que en los documentos venía recogida como «enemigo de clase», es decir, aquel que se oponía a la revolución proletaria. Éstos merecían, por tal sacrilegio, mayor condena que los otros delincuentes. En cualquier caso, no existía una definición exacta que ayudara a las autoridades a valorar quienes entraban en esa categoría, dando pie a una actuación predominantemente arbitraria.

Los comienzos de la política represiva fueron caóticos ante la falta de una distinción clara entre presos comunes y políticos. En los primeros años de la URSS, todos estaban bajo la jurisdicción de los ministerios judiciales tradicionales, primero el Comisariado de Justicia, después el Comisariado de Interior. Al problema administrativo se le sumaba el logístico. La cárceles de época zarista no daban a basto con las oleadas de presos que llegaban semanalmente, incluso hubo que habilitar antiguos palacios como mazmorras. A ello debemos sumar la escasez de vestimentas para reclusos, comida y ausencia alguna de condiciones higiénico-sanitarias.

La Checa -policía política creada en diciembre de 1917- se negaba a que los «enemigos de clase» compartieran castigo con los presos comunes, podía ser visto como un acto benevolente por su parte. En 1918, Trostki exigió que un grupo de insubordinados checos fuera sometido, desarmado y encerrado en un konstlager: campo de concentración. El término comenzó a popularizarse en la documentación oficial y se pensó que era la propia Checa la que debía encargase de la gestión de esos campos. Su propio nombre proclamaba su carácter especial: Comisión Extraordinaria de lucha contra la contrarrevolución y el sabotaje. Las siglas rusas eran Ch-K, Comisión Extraordinaria, y lo era porque existía fuera de la legalidad ordinaria. De todos modos, la finalidad de esos campos de prisioneros era todavía dudodas. ¿Qué se pretendía alcanzar con esas instalaciones carcelarias fuera de la legalidad soviética?, ¿castigar con el trabajo forzoso?, ¿humillar al prisionero?, ¿corregirlos ideológicamente?.

Félix Dzerzhinsk, primer director de la Checa | Fuente

En 1919, Félix Dzerzhinski -Director de la Checa- publicó un decreto sobre los campos de trabajo por el que se interpreta que su propósito era que los reclusos pagaran con su trabajo el mantenimiento del campo. No se observaba todavía ningún afán por la reeducación de los enemigos de clase, en la práctica se tendía más hacia la humillación y castigo de los opositores a la revolución. La confusión entre «campo», «prisión» y «trabajo forzado» era palpable en esos primeros años, los órganos encargados serían rebautizados y reorganizados en numerosas ocasiones. Sin embargo, había un aspecto obvio que se mantendría: en el seno de la Unión Soviética existían dos sistemas penintenciarios, con tradiciones e ideologías separadas.

Solovki, el primer gulag

En la bahía del Mar Blanco se encuentra el archipiélago de Solovki. A las tres islas principales –SolovkiAnzer Bolshaya Muksalma– le acompañan otras de menor tamaño. En la primera aún se mantiene un monasterio que data origialmente del siglo XV. Desde su campanario se observa el contorno del que fue el primer campo de concentración del Gulag como sistema. Dzerzhinsky, sabedor que desde el XVI los monjes del lugar servían al zar recluyendo allí a presos, convenció al gobierno soviético de que cediesen la propiedad del monasterio a la Checa en 1923. La prisión de Solovki no era la única que existía en la URSS, pero fue la primera en la que se pusieron en práctica todas las medidas y pautas organizativas que inspiraron a los posteriores gulags. No es casualidad que la obra de Alexandr Solzchenitsyn sobre estos campos se titulara Archipiélago gulag.

Monasterio de Solovki desde el exterior | Fuente

Entre 1923 y 1925, el número de presos en Solovki pasó de unas pocas decenas a más de 6.000. Entre ellos había oficiales del Ejército Blanco, antiguos aristócratas, condenados por rebelión, socialistas opositores a los bolcheviques y delincuentes comunes. Boris Shiryiaev -escritor ruso encarcelado por su ortodoxia religiosa- indica en sus memorias que eran recibidos por el oficial del campo con las siguentes palabras: «Os doy la bienvenida. Como sabéis, aquí no hay autoridad soviética, sólo la autoridad de Solovki. Podéis olvidar los derechos que teníais antes. Aquí tenemos nuestras propias leyes». Se ha comentado que la ausencia de una norma común bien definida promovió la negligencia criminal y la crueldad arbitraria en los centros de reclusión. En Solovki encontraron unos niveles de crueldad y sadismo que rara vez se encontraría en el Gulag. Decía Solzhenitsin que «la esclavitud se había convertido en un sistema planificado».

Sin duda alguna, las condiciones en los múltiples campos de Solovki eran extramadamente duras. El escritor Oleg Volkov recuerda que en su primera noche miraba con envidia a aquellos presos capaces de dormir con tantas chinches encima. También se han conservado informes que llegaban a Moscú sobre la crueldad de las autoridades del centro. Éstos denunciaban que se dejaban fuera de los barracones a algunos presos desnudos por la noche, mientras que a otros los ejecutaban de manera arbitraria. En cualquier caso, pronto surgió un problema mayor a las autoridades encargadas de gestionar esas instalaciones: no estaban cumpliendo con el plan inicial de ser autosuficiente. Los campos se estaban desmostrando económicamente deficientes, en parte por las malas condiciones de vida de los presos, según informes. Incluso en 1927, décimo aniversario de la revolución, se ordenó amnistiar a cerca de 50.000 presos para aliviar los gastos.

Trabajadores del campo de Solovki | Fuente

En novimebre de 1925, Georgi Piatakov -bolchevique con responsabilidades económicas del Kremlin- escribió una carta a Dzerzkhinski señalando la necesidad de una reorientación del trabajo en los campos. El interés de su propuesta reside en que destacaba cuatro regiones en concreto sobre las que se debía enfocar el modelo de trabajo forzoso. Dzerkhinski aprobó el proyecto y lo pasó a sus compañeros, sin embargo, al poco tiempo fallecería. Aunque esto no repercutió en su última decisión, ya que fue del caos de Solovki de donde surgirá el futuro sistema Gulag. La figura destacada en este salto fue Naftalí Aronovich Frenkel, un antiguo preso que logró subir peldaños hasta convertirse en alguien influyente en Solovki.

El sistema que ingenió Frenkel era bastante sencillo. Comenzaba diviendo a los presos en tres categorías según sus capacidades físicas: aptos para trabajo pesado, para el liviano y los inválidos. Cada grupo tenía una serie de tareas y raciones determinadas por su catalogación. En el fondo, se estaba diviendo a aquellos presos que iban a sobrevivir y los que no. En lo que respecta al sector de producción, se redujeron los criaderos de animales, pieles y plantas a favor de la construcción de carreteras, minas y tala de árboles. Por último, cabe por destacar que se modificó la diferenciación entre presos comunes y los políticos. Ahora todos serían tratados de igual forma, como trabajadores potenciales de la causa revolucionaria. Esto se debe a que algunos presos socialistas recibían un trato preferencial respecto al resto. Con estos cambios, el modelo del Gulag se orientaba hacia una mayor rentabilidad, especialmente tras el viraje que sucedió a partir de 1929. Stalin, teniendo ya consolidado su poder, dio rienda suelta al modelo de Frenkel, uno que es el que popularmente hemos conocido como Gulag hasta finales de siglo.

Campos del sistema Gulag en la URSS | Fuente

El Gulag, una expresión de su tiempo

En éste artículo nos hemos limitado a analizar los orígenes del sistema de campos de trabajo en la URSS. Su análisis merece bastante más detenimiento por la repercusión que el Gulag tuvo en la historia de Rusia y en la de aquellos países sometidos al régimen soviético. Como indicamos en el subtítulo, los campos de concentración y trabajo tuvieron especial protagonismo en el siglo XX, encontrando similares ejemplos en la Alemania nazi, Congo belga o China comunista. Son abundantes los casos de campos de trabajo en la historia de la humanidad, sin embargo, de pocos se sabe que conjugaran con tanta precisión ideología con el asesinato en masa. El auge de movimientos totalitarios y de carácter supremacista ayuda a entender el por qué de éste tipo de centros de internamiento, donde la vida humana perdía todo valor.

Bibliografía

APPLEBAUM, Annne: Gulag. Historia de los campos de concentración soviéticos. Barcelona: Debate, 2005.

FIGES, Orlando: El baile de Natacha. Barcelona: Edhasa, 2006.

SOLZHENITSYN, Alexandr: El primer círculo. Barcelona: Tusquets, 1992.

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“Pax Romana” – Adrian Goldsworthy http://reasilvia.com/2017/09/pax-romana-adrian-goldsworthy/ http://reasilvia.com/2017/09/pax-romana-adrian-goldsworthy/#respond Mon, 04 Sep 2017 09:57:15 +0000 http://reasilvia.com/?p=3363 El Imperio Romano conquistó a lo largo de los siglos vastas extensiones pero, ¿hasta qué punto las controló y creó un sistema estable mejorando la vida de sus habitantes?

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Adrian Goldsworthy vuelve a la carga con un libro recién salido del horno que edita en español La Esfera de los Libros. Pax Romana es un minucioso estudio sobre la guerra, la paz y la conquista en el mundo romano, una obra concienzuda de uno de los investigadores más interesantes de la antigua Roma.

¿Existió la llamada pax romana? ¿Cómo de seguro era el mundo bajo el dominio de Roma? ¿Fueron los romanos sanguinarios? ¿Lo fueron sus vecinos? Son algunas de las preguntas esenciales que todavía nos hacemos sobre el Imperio Romano, alrededor de las cuales se producen acaloradas discusiones en el ámbito académico. Además es probable que buena parte del gran público también tenga su opinión sobre estos asuntos. Pax Romana llega para intentar arrojar algo de luz sobre todas estas cuestiones, acudiendo a las fuentes con la mayor honestidad y pulcritud que se pueden esperar de un investigador.

Qué vamos a encontrar en Pax Romana

Adrian Goldsworthy realiza un hábil recorrido por la historia de Roma al mismo tiempo que pone la lupa sobre los elementos que se relacionan con la guerra, la paz y la conquista de los romanos. Desde las relaciones diplomáticas con los vecinos hasta el funcionamiento del ejército, el comercio más allá de las fronteras, el bandidaje, las rebeliones y la vida tras la conquista.

El relato es hábil y fácil de leer y está cargado de ejemplos que soportan como firmes pilares los argumentos de Goldsworthy. Pax Romana, además, va mucho más allá del mundo romano y se detiene a exponer lo que se sabe de los amigos y enemigos de Roma. El autor recuerda en varias ocasiones que la historiografía ha cometido a menudo el error de centrarse demasiado en el Imperio y poco en la cultura, política y deseos de sus vecinos. Esta obra es un intento de corregir, en la medida de lo que las fuentes permiten, ese fallo tan habitual.

A lo largo de las 560 páginas de Pax Romana comprenderemos mejor quiénes eran los romanos, por qué y cómo forjaron su imperio y quiénes eran sus vecinos y por qué hicieron lo que hicieron. En sus capítulos veremos cómo Roma es utilizada por los pueblos limítrofes, inmersos en las mismas luchas antes y después de la llegada del imperio, al igual que la ciudad del Tíber utiliza y se beneficia de los acuerdos con estos socios menores.

Entenderemos mejor el mundo antiguo, el cual era belicoso y sanguinario. En este entorno repleto de depredadores Roma se impuso con un sistema político y militar más fuerte. Entre los numerosos ejemplos que expone Goldsworthy se encuentran notas y citas directas de fuentes primarias a las que somete a un juicio científico impecable. También habla en menor medida de otras corrientes investigadoras cuyas tesis difieren de la suya: generalmente centra su atención en elementos esenciales que han dejado de lado, mientras que Goldsworthy explica su importancia y sí los tiene en cuenta.

Por qué os recomendamos Pax Romana

Es una obra esencial para comprender tanto a Roma como a su entorno a lo largo de los siglos de conquista y consolidación de su imperio. El excelente trato de las fuentes genera pocas (o ninguna) dudas sobre la honestidad de Goldsworthy. Es un análisis amplio y al mismo tiempo conciso, que ampliará las miras y el conocimiento sobre Roma tanto del gran público como de estudiosos de la materia. Aunque es un libro especializado su contenido es de fácil acceso para todos, con una escritura transparente que deja entrever una finalidad de divulgar; apenas da nada por sentado y cualquier lector sentirá que Adrian Goldsworthy se toma la molestia de explicarlo todo.

Ficha del libro

-Título: Pax Romana. Guerra, paz y conquista en el mundo romano.

-Autor: Adrian Goldsworthy

-Editorial: La Esfera de los libros

-Precio: 30,40 €

-ISBN: 9788490609439

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