Moros – Julio Albi de la Cuesta

Desperta Ferro publica «Moros», una minuciosa y divulgativa obra sobre la guerra entre la Monarquía Hispánica y los piratas musulmanes de Filipinas

 Moros: España contra los piratas musulmanes de Filipinas

Moros: España contra los piratas musulmanes de FilipinasJulio Albi de la CuestaDesperta Ferro. Tapa blanda. 768 pgs.Comprar

De todos los territorios que una vez estuvieron bajo dominio español Filipinas es probablemente uno de los peor conocidos por los españoles. Esta relación, de tres centurias, es apenas mencionada en libros de texto salvo para explicar el desastre del 98, el resto de su fascinante historia está tan lejos, o más, que los 11.000 kilómetros que separan España de las Filipinas.

Julio Albi de la Cuesta presenta en Moros, publicado por Desperta Ferro, un recorrido a la larga lucha de las tropas de la Monarquía Hispánica contra los piratas musulmanes de Filipinas. Un conflicto costoso, particularmente cruel y poco conocido a pesar de que duró más de tres siglos.

Aunque el tema central del libro es esa pugna contra los piratas, Albi de la Cuesta dedica más de 200 páginas para presentar al lector las islas Filipinas, su sociedad y la relación con la Monarquía Hispánica. Además de esencial, es algo que enriquece el libro y demuestra la amplitud de temas que se pueden relacionar con la Historia Militar y que, cuantos más se relacionen, mejor podemos entenderla.

En esta primera parte de Moros, el autor hace un breve repaso histórico por la historia de la Filipinas española, cómo eran los viajes hacia el otro lado del mundo, qué tipo de sociedad germinó allí, las formas de gobierno que existían fuera del control hispánico y la cultura que unía y separaba a las poblaciones indígenas.

A partir del séptimo capítulo, ya en la página 251, es cuando Moros entra de lleno en su objeto de estudio; la sempiterna lucha contra el “pirata moro”. Albi de la Cuesta también dedica un necesario espacio a tratar un tema importante: la terminología. Y es que ni eran piratas ni eran moros, aunque así se les llamara.

La principal actividad de algunos de estos pueblos, localizados en su mayoría en las islas de Joló y Mindanao, eran las expediciones en busca de esclavos. Aunque a veces sí realizaron algunos asaltos piráticos, en busca de un botín material, lo que mantenía su economía en marcha era el comercio de esclavos, lo que hacía sus incursiones en busca de cautivos especialmente crueles para quienes las sufrían.

Por otra parte, moro es un término que proviene del latín y en origen se usaba para referirse a los habitantes de la Mauritania, aunque con el tiempo acabó usándose de forma menos concreta y se aplicó a los pueblos musulmanes del norte de África. Es como si, al llegar los españoles, la lucha de moros y cristianos que terminó en Granada en 1492 se hubiera reavivado al otro lado del mundo casi cien años después. La naturaleza de la situación, por supuesto, distaba mucho de ser así. A pesar de todo, y curiosamente, moro es todavía usado en Filipinas para referirse a la población musulmana de Joló, Mindanao y Palawan.

Las diferencias, como apunta el autor, eran enormes: ni eran de la misma etnia, ni procedían de la misma zona geográfica ni su islam era igual. Albi de la Cuesta también ahonda en esta interesante cuestión, ya que las doctrinas religiosas de estos piratas estaban fuertemente mezcladas con su cultura, dando como resultado un islam nada ortodoxo y muy particular de las Filipinas.

El resto de Moros es un minucioso y extenso recorrido a los principales acontecimientos de la pugna entre los piratas y la Monarquía Hispánica durante más de tres siglos. Fue una lucha constante en la que hubo una escasez crónica de medios humanos y materiales para hacer la guerra y, con todo, hubo momentos en los que los piratas a punto estuvieron de ser vencidos.

Albi de la Cuesta narra con detalle las operaciones militares y los entresijos políticos de fondo, ya que a veces ambos lados entraban en conflicto. Si algo queda claro a lo largo de Moros es que muy pocos gobernadores comprendieron la estrategia adecuada para vencer a los piratas. Mientras que la mayoría optó por defender y reaccionar a las incursiones, otros (a finales del XVI y del XIX) apostaron por atacar a los piratas donde vivían, la estrategia que mejor resultados dio.

No obstante, el autor no hace de juez y trata de explicar por qué durante casi dos siglos se optó por defender. Entre los numerosos problemas a los que los gobernadores de Filipinas se enfrentaban, como la ya mencionada falta de medios, se le unieron un clima difícil para los peninsulares, una calidad de la tropa que dejaba que desear (a veces enviaban niños y delincuentes) y unos mares repletos de enemigos entre los que, con intervalos, estuvieron Inglaterra y Holanda.

Moros es accesible y fácil de leer aunque, con sus más de 700 páginas, quizás imponga a quienes no tengan un gran interés por la temática. Pero no es un libro para expertos; como señalaba anteriormente, dedica mucho espacio a presentar las Filipinas y su lugar en la historia de España antes de adentrarse en las operaciones militares. Por encima de todo, es erudito y divulgativo, fruto de una minuciosa labor investigadora que ha llevado años.

El resultado es un libro excelente que nace de la pasión de Albi de la Cuesta por conocer este largo y terrible conflicto. Moros es una obra fascinante que llena un espacio de la historiografía que necesitaba más atención y cumple este cometido con creces. Demuestra, además, las posibilidades que presenta el estudio de las Filipinas y su relación con la Monarquía Hispánica y podría, ojalá, llamar la atención de futuras generaciones de investigadores.

Φ En portada: Ataque a la isla y fuerte de Balanguingui, 16 de febrero 1848 – Antonio de Brugada, 1850

Julio Albi de la Cuesta es jurista y diplomático, oficio al que ha dedicado la mayor parte de su carrera, desempeñando cargos en Estados Unidos, Senegal, Francia, Italia, Siria o Perú. Ha compaginado su oficio con la Historia y ha publicado obras como De Pavía a RocroiEn torno a Annual o El ejército carlista del Norte. Debido a esta labor historiográfica es, desde 2009, académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.

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Graduado en Historia en Sevilla. Entré en esto para saber más de Grecia y Roma y acabé liándome con un tema de moriscos y rebeliones.

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