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	<title>Antigua Archivos - Rea Silvia</title>
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		<title>Los monstruos marinos (I): Plinio el Viejo</title>
		<link>https://reasilvia.com/2015/02/los-monstruos-marinos-i-plinio-el-viejo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Marina]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Feb 2015 12:08:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde que nacemos los monstruos son parte de nuestro imaginario. Y lo mismo ha ocurrido con el ser humano desde sus orígenes, acechado por monstruos de lugares ignotos. </p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2015/02/los-monstruos-marinos-i-plinio-el-viejo/">Los monstruos marinos (I): Plinio el Viejo</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Los monstruos han acompañado al hombre desde su nacimiento, bien formando parte de toda una <strong>mitología</strong>, una <strong>religión</strong> o una <strong>tradición</strong>, o bien como el resultado inevitable y natural ante el <strong>miedo</strong>, especialmente el que sentimos cuando nos enfrentamos, o mejor dicho cuando no queremos enfrentarnos, a lo <strong>desconocido</strong>. Por otra parte esta reacción, aunque en multitud de ocasiones ha llevado y lleva al ser humano a ignorar cosas que le serían de gran ayuda e incluso a infligir daño a otros seres, es un “mecanismo psicológico” que ayuda al hombre a evitar ciertos peligros y que además genera toda una serie de ideas entre las que podemos encontrar multitud de seres sobrenaturales.</p>
<p><!--Ads1--></p>
<p>Esos monstruos pueblan los lugares más vastos o recónditos de la tierra, también se ocultan en otras dimensiones, otros planetas… e incluso los encontramos en nuestra propia casa, en los lugares más temidos por los niños, acechando desde la oscuridad que se cierne bajo nuestras camas o que emana de nuestros armarios. Cuando llegamos a la edad adulta el miedo a los monstruos que se esconden en los armarios nos parece irrisorio, pero no debemos olvidar que en nuestra niñez era <strong>un miedo totalmente coherente</strong>. Bien, pues un ejercicio parecido es el que debemos realizar para comprender el miedo que pudo causar al ser humano, tanto en la antigüedad, como en la Edad Media o en la Edad Moderna (aunque en menor medida en este último período) un posible encuentro con esos aterradores y peligrosos monstruos.</p>
<p>Como ya sabemos los monstruos prefieren lugares oscuros, peligrosos y desconocidos ¿Y que lugar es más apropiado para que surjan estos seres que el vasto y oscuro mar? En el presente artículo nos gustaría acercaremos a estos monstruos para contemplarlos desde un lugar seguro. El objetivo es navegar fugazmente por el <strong><em>Mare Nostrum </em></strong>de la mano de <strong>Plinio el Viejo</strong>, para posteriormente dar un salto a los <strong>Mares del Norte</strong> con <strong>Olao Magno</strong>, pero esa escala la dejamos para <strong>otro artículo</strong>.</p>
<div id="attachment_1639" style="width: 273px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/Plinyelder.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1639" class=" wp-image-1639" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/Plinyelder.jpg" alt="Curiosas entradas las de Plinio..." width="263" height="352" /></a><p id="caption-attachment-1639" class="wp-caption-text">Curiosas entradas las de Plinio&#8230; | <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Plinio_el_Viejo#mediaviewer/File:Plinyelder.jpg">Wikimedia Commons</a></p></div>
<p>Plinio nació entre el año 23 y 24, en el seno de una familia acomodada, en una colonia romana conocida con el nombre de <em>Nouum Comum </em>(actual Como, en la Lombardía italiana). Su  obra más conocida, y la única que se conserva completa, es<strong> <em>Naturalis Historia </em>o Historia Natural</strong>. Es una obra “enciclopédica”, compuesta por 37 libros, en la que el autor intenta recoger gran parte de los conocimientos de su época sobre la Historia Natural (cosmología, meteorología, geografía, zoología, botánica, medicina, antropología, magia, mineralogía, farmacología…). Estos libros ejercieron una <strong>notable influencia</strong> en autores posteriores de las más diversas disciplinas, incluso ya entrada la <strong>Edad Moderna</strong>, gracias <span class="a">a su belleza litera<span class="l6">ria, y a que representa un modo de conocimiento predominante en </span></span><span class="a">Europa hasta la Revolución Científica, preocupado por lo particular, el detalle y la maravilla. </span>Plinio representará durante mucho tiempo la imagen del <span class="a"><span class="l6"><span class="l6"><span class="l6"><span class="l7"><span class="l7">natu<span class="l7">rali<span class="l7">sta por antono<span class="l7">masi<span class="l7">a, y, de hec<span class="l6">ho, el cond<span class="l6">e de </span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span></span><span class="a">Buff<span class="l6">on, autor de la gran historia natural de la Ilustración, sería conocido con </span></span><span class="a">el sobrenombre de “e</span>l Plinio francés”.</p>
<p>En nuestro caso, los libros que nos interesan son el III, el X y el IX, que es el que corresponde a los animales acuáticos. Aquí podríamos distinguir referencias a seres a los que denomina en el texto original con el término <em>monstrum</em> por motivo de su enorme <strong>tamaño</strong> (ballenas, langostas, pulpos, anguilas, peces sierra, perros del mar o escualos, y «bestias parecidas al ganado») y a los que proceden de la <strong>mitología</strong> clásica (tritones y nereidas). Estos últimos son los más divertidos, así que son de los que os vamos a hablar en Rea Silvia.</p>
<h2>Monstruos mitológicos</h2>
<ul>
<li><strong>Escila y Caribdis. </strong>Este es un caso especial, y es que no aparece referencia alguna a estos dos seres mitológicos en el libro IX, sino en el III, que es el dedicado a la geografía, y es que aparecen no como seres vivos y monstruosos sino como enclaves geográficos. (<em>Historia Natural</em>, III, 8, 87; <em>Historia Natural</em>, III, 5, 17; <em>Historia Natural</em>, III, 5, 18.)</li>
<li><strong>Sirenas,</strong> en Plinio, por supuesto, aparecen en el Libro X, dedicado a las aves. (<em>Historia Natural</em>, X, 49, 136-137)</li>
<li><strong>Tritones y nereidas </strong>(<em>Historia Natural</em>, IX, 5, 9-11)</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<h3>Escila y Caribdis</h3>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_1669" style="width: 226px" class="wp-caption alignright"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/Locatie_Straat_van_Messina.png"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1669" class="wp-image-1669 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/Locatie_Straat_van_Messina.png" alt="Locatie_Straat_van_Messina" width="216" height="206" /></a><p id="caption-attachment-1669" class="wp-caption-text">Se ve «estrechito» ¿verdad? | <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estrecho_de_Mesina#mediaviewer/File:Locatie_Straat_van_Messina.PNG">Wikimedia Commons</a></p></div>
<p>Ya en la mitología griega encontramos a seres extraños y peligrosos que pueblan las aguas y cuyo recuerdo se ha ido <strong>trasmitiendo</strong> siglo tras siglo. E<span class="a">n la antigüedad los </span><span class="a">monstruos tenían una <strong>identidad</strong> e individualidad, un nombre propio e incluso toda una historia de su génesis, algo que poco a poco se irá perdiendo. Un ejemplo de esto, lo encontramos en Escila y Caribdis, </span>dos bestias que según el mito custodiaban el estrecho de Mesina, situado entre la isla de Sicilia y la región italiana de Calabria.</p>
<div id="attachment_1640" style="width: 343px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/800px-Scylla_Louvre_CA1341.jpg"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1640" class=" wp-image-1640" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/800px-Scylla_Louvre_CA1341-300x249.jpg" alt="Pobre Escila, normal que esté de mala leche, los perros no la dejan dormir." width="333" height="277" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/800px-Scylla_Louvre_CA1341-300x249.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/800px-Scylla_Louvre_CA1341.jpg 800w" sizes="(max-width: 333px) 100vw, 333px" /></a><p id="caption-attachment-1640" class="wp-caption-text">Pobre Escila, normal que esté de mala leche, los perros no la dejaban ni dormir |<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Escila#mediaviewer/File:Scylla_Louvre_CA1341.jpg"> Wikimedia Commons</a></p></div>
<p>Escila, fue una joven hija de la diosa Crateis que fue castigada por motivos de amor y condenada a vivir convertida en una mujer en la parte superior de su cuerpo y una jauría de perros hambrientos en la inferior. Mientras que Caribdis hija de Poseidón y Gea, era una joven glotona que acabó devorando a los rebaños de Gerión cuando Herákles estaba cumpliendo con el décimo de los doce trabajos que le había encomendado Euristeo, provocando la cólera de Zeus que la condenó convirtiéndola en un monstruo.  Pero si queremos conocerlas a ellas y saber lo temibles que podían ser no podemos sino leer las palabras que <strong>Homero</strong> puso en boca de la hechicera Circe:</p>
<blockquote><p>«Ni el más hábil arquero podría desde el fondo del barco con su flecha alcanzar la oquedad de la cueva en que <strong>Escila</strong> vive haciendo sentir desde allí sus horribles aullidos. […] su cuerpo es de un monstruo maligno, […]; tiene en él doce patas, mas todas pequeñas, deformes, y son seis sus larguísimos cuellos y horribles cabezas cuyas bocas abiertas enseñan tres filas de dientes apretados, espesos, henchidos de muerte sombría. La mitad de su cuerpo se esconde en la cóncava gruta; las cabezas, […] van mirando hacia el pie de la escarpa y exploran su presa […]. Los marinos jamás se ufanaron de haber escapado con la nave sin daño de allí, que con cada cabeza siempre a un hombre arrebata aquel monstruo del barco azulado.</p>
<p>(En)El peñasco de enfrente […] brota frondosísima higuera silvestre y debajo del risco la divina <strong>Caribdis </strong>ingiere las aguas oscuras. Las vomita tres veces al día, tres veces las sorbe con tremenda resaca y, si ésta te coge en el paso, ni el que bate la tierra librarte podrá de la muerte.»</p>
<p>Homero, <em>Odisea </em>– XII, 83-101</p></blockquote>
<p>Estas dos criaturas <strong>van perdiendo fuerza mítica</strong>, y en Plinio, Escila y Caribdis pasan de ser dos seres divinos a, simplemente, un pequeño accidente geográfico y un fenómeno meteorológico, respectivamente. Dice de ambos que son famosos por su <strong>peligrosidad</strong>, quizás Plinio encuentre aquí el origen del mito de Escila y Caribdis, como una respuesta al miedo de los navegantes que, al cruzar por el estrecho de Mesina, sufrían tales peligros que les podía parecer que estuviesen siendo atacados por dos monstruos.</p>
<blockquote><p>“En ese estrecho está el escollo <strong>Escila</strong> e igualmente el torbellino <strong>Caribdis</strong>, ambos famosos por su peligrosidad”</p>
<p>Plinio el Viejo, <em>Historia Natural</em>. III,   8, 87.</p></blockquote>
<h3>Sirenas</h3>
<blockquote><p>“Tú escucha lo que voy a decir […]. Lo primero que encuentres en ruta será a las <strong>Sirenas</strong>, que a los hombres hechizan venidos allá. Quien incauto se les llega y escucha su voz, nunca más de regreso al país de sus padres verá ni a la esposa querida ni a los tiernos hijuelos que en torno le alegren el alma. Con su aguda canción las Sirenas lo atraen, le dejan para siempre en sus prados; la playa está llena de huesos y de cuerpos marchitos con piel agostada”</p>
<p>Homero, <em>Odisea </em>– XII, 37- 46.</p></blockquote>
<div id="attachment_1668" style="width: 189px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1668" class="wp-image-1668 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/la_sirenita_____by_mauridiaztfm-d6e7qzw-300x300.jpg" alt="la_sirenita_____by_mauridiaztfm-d6e7qzw" width="179" height="179" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/la_sirenita_____by_mauridiaztfm-d6e7qzw-300x300.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/la_sirenita_____by_mauridiaztfm-d6e7qzw-150x150.jpg 150w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/la_sirenita_____by_mauridiaztfm-d6e7qzw.jpg 410w" sizes="auto, (max-width: 179px) 100vw, 179px" /><p id="caption-attachment-1668" class="wp-caption-text">No mintáis, sé que estabais pensando en ella.</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_1642" style="width: 215px" class="wp-caption alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1642" class="wp-image-1642 size-medium" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/410px-Waterhouse_a_mermaid-205x300.jpg" alt="Los más listillos teníais en mente a esta otra eh?" width="205" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/410px-Waterhouse_a_mermaid-205x300.jpg 205w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/410px-Waterhouse_a_mermaid.jpg 410w" sizes="auto, (max-width: 205px) 100vw, 205px" /><p id="caption-attachment-1642" class="wp-caption-text">Los más listillos teníais en mente a esta otra, ¿eh? | <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sirena#mediaviewer/File:Waterhouse_a_mermaid.jpg">Wikimedia Commons</a></p></div>
<p>Otro caso interesante es el de la sirena, un monstruo cuya fisionomía ha ido cambiando a lo largo del tiempo. Aunque hoy día a la mayoría de la gente que piensa en sirenas (si lo hacéis con mucha frecuencia deberíais miraroslo&#8230;) tiene en mente a una mujer hermosísima con pecho descubierto y el «pequeño inconveniente» de poseer cola en lugar de piernas. Sin embargo, para los griegos eran unos seres con <strong>cuerpo de pájaro y cabeza de mujer</strong> que atraían con su hermoso canto a los marineros hacia enormes penalidades. Luego llegó Disney. Aunque siendo sinceros (y dejando a un lado el rencor causado por la compra de <em>Star Wars</em>&#8230;), no podemos echarle las culpas a los <em>media</em> porque ya en la Edad Media y en la Edad Moderna podemos encontrarnos<strong> sirenas de todo tipo</strong>: mitad mujer-mitad ave, mitad mujer-mitad pez, e incluso clasificaciones en las que nos diferencian los dos tipos de sirenas. Con el aumento de los viajes navales a las Indias, serán las sirenas de tipo mujer-pez las que se irán imponiendo sobre el modelo original de la mitología clásica de mujer-ave.</p>
<p>Plinio, por su parte, considera a las sirenas <strong>de la familia de las aves</strong>, de ahí que las encontremos en el libro X, dedicado a la ornitología. Este romano del siglo I d.C. ya no creía en esas temibles cantoras con plumas y garras de ave, y cuando nos habla sobre las aves fabulosas, dice así:</p>
<blockquote><p>«Y tampoco se creerá en la sirenas, aunque Dinón, padre del celebrado a autor Clitárco, afirme que existen en la India y que con su canto hacen que a los hombres les abandonen sus fuerzas para desgarrarlos, cuando en están sumidos en el sueño»</p>
<p>Plinio el Viejo, <em>Historia Natural</em>. X, 49, 136-137</p></blockquote>
<div id="attachment_1643" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/800px-Odysseus_Sirens_BM_E440_n2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1643" class="size-medium wp-image-1643" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/800px-Odysseus_Sirens_BM_E440_n2-300x210.jpg" alt="Antes daba mucho más mal rollo." width="300" height="210" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/800px-Odysseus_Sirens_BM_E440_n2-300x210.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/800px-Odysseus_Sirens_BM_E440_n2.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-1643" class="wp-caption-text">Antes daban mucho más mal rollo | <a href="http://gyazo.com/243c2a08684a44b466fd90cec0d04546">Wikimedia Commons</a></p></div>
<p>No podemos cerrar el problema de las sirenas sin hacer un pequeño apunte sobre éstas. Y es que  podemos encontrarnos referencias en las que <strong>se han confundido a las nereidas</strong>, que sí aparece en el libro IX, con las sirenas, lo que ha podido desembocar en algún error, como por ejemplo el de atribuir a las sirenas el episodio del emperador Tiberio que veremos a continuación.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<h3></h3>
<h3>Nereidas y tritones</h3>
<p>¿Pero qué es una nereida? Lo primero que debemos saber es que las nereidas pertenecen a la familia de las <strong>ninfas</strong>. Las ninfas son unas divinidades de carácter menor, o genios femeninos, asociadas con la naturaleza y su nombre significa algo así como “jóvenes casaderas”. En general se refieren a ellas como hijas de Zeus, aunque en el caso de las Oceánides los progenitores son Océano y Tetis, y en el de las nereidas son Nereo y la oceánide Doris. Estos dos últimos grupos de ninfas son las asociadas al mar, de ahí que en ocasiones se las confunda con las sirenas o se fusionen ambas figuras.</p>
<div id="attachment_1641" style="width: 436px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1641" class="wp-image-1641" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/2nd_Century_Nereid_Mosaic_From_Hillside_Houses_of_Ephesus-300x148.jpg" alt="2nd_Century_Nereid_Mosaic_From_Hillside_Houses_of_Ephesus" width="426" height="210" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/2nd_Century_Nereid_Mosaic_From_Hillside_Houses_of_Ephesus-300x148.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/01/2nd_Century_Nereid_Mosaic_From_Hillside_Houses_of_Ephesus.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 426px) 100vw, 426px" /><p id="caption-attachment-1641" class="wp-caption-text">«Con lo agustito que estoy yo aquí» | <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:2nd_Century_Nereid_Mosaic_From_Hillside_Houses_of_Ephesus.jpg">Wikimedia Commons </a></p></div>
<p>Por su parte, los <strong>tritones</strong> son otros monstruos vinculados a los mares, y que en ocasiones se presentan como el masculino de las sirenas (las que son mitad pez), o de las oceánides o nereidas, a las que al asociarlas al mar en algunas representaciones se les colocan cola de pez. Estos seres, mitad pez mitad hombre, eran en su origen uno solo, concretamente el hijo del dios Poseidón y la nereida Anfitrite, y cuyo nombre era precisamente <strong>Tritón</strong>. Se trata de un proceso de pérdida de identidad de un personaje mitológico único, hijo de una divinidad, hasta que termina dando nombre a un conjunto de seres a modo de “raza o especie”. En Plinio vemos que este proceso de desinvidualización ya se ha consumado:</p>
<blockquote><p> “Al emperador Tiberio una embajada de olisiponenses, enviada al efecto, le llevó la noticia de que había sido visto y escuchado en una gruta un <strong>tritón</strong> tocando su concha, con el aspecto con el que se los conoce. Y tampoco es cosa falsa lo de las <strong>nereidas, </strong>sólo que su cuerpo está totalmente erizado de escamas, e incluso en la parte donde tienen forma humana.»</p>
<p>Plinio el Viejo, <em>Historia Natural</em>. IX, 5, 9-10.</p></blockquote>
<p>&nbsp;</p>
<p>A <span class="a"> medida que transcurre el tiempo los monstruos de la mitología grecolatina se convierten </span><span class="a">en <strong>bestias sin nombre</strong> ni historia propia, si bien, por supuesto, existirán excepciones. Algunos </span><span class="a">autores como nuestro Plinio, u otros como Claudio Eliano o Solino, conservarán en sus obras </span><span class="a">algunos de los nombres de estos seres mitológicos, al tiempo que van dejando que otros se diluyan y </span><span class="a">desapare<span class="l6">zcan, perdiendo así la individua<span class="l6">lidad de la que gozaron. Por otro lado, aparecen monstruos </span></span></span><span class="a">que, aunque también causarán terror, serán conocidos por el nombre de su “especie” y no como </span><span class="a">monstruos únicos y con nombre propio, y, salvo en algunas ocasiones, carecerán de una historia </span><span class="a">de su génesis y de una mitología elaborada que los envuelva.</span></p>
<p><!--Ads2--></p>
<p><strong>La teratología o estudio de los monstruos</strong>, es un campo que se sigue estudiando en la actualidad de la mano de algunos investigadores, y si leemos algún trabajo relacionado con el tema de los monstruos es rara la ocasión en la que no se hace referencia a la <em>Historia Natural </em>de <strong>Plinio</strong>. No importa si el trabajo se enmarca en un contexto histórico totalmente alejado del tiempo de nuestro autor romano, pues la importancia de éste reside en la <strong>trascendencia de su obra</strong> y en la influencia que ha ejercido sobre autores posteriores: Ulisse Aldrovandi, <strong>Olao Magno</strong>, Conrad Gessner, Ambroise Paré… Pero de esto os <strong>hablaremos en otro artículo</strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h2>Bibliografía recomendada:</h2>
<p>–CAMINO CARRASCO, M.: <a href="https://www.academia.edu/6118459/Los_monstruos_marinos_en_Plinio_el_Viejo">«Los monstruos marinos en Plinio el Viejo»</a> en GULLÓN ABAO, Alberto; MORGADO GARCÍA, Arturo; et RODRÍGUEZ MORENO, José Joaquín (Eds.): <em>El mar en la Historia y en la Cultura</em>. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz. Cádiz, 2013.</p>
<p>–GRIMAL, P.: <em>Diccionario de Mitología griega y romana.</em> Editorial Paidós, D.L. Barcelona, 2006.</p>
<p>–HARD, R.: <em>El Gran Libro de la Mitología Griega. </em>Editorial La Esfera de los Libros. Madrid, 2008.</p>
<div class="ff4"><span class="a">–MAGASICH, J. <em>et </em>DE BEER, JM.:<em> América Mágica. Mitos y creencias en tiempos del descubrimiento del nuevo mundo. </em> LOM Ediciones. Santiago de Chile, 2001.</span></div>
<div class="ff4"></div>
<div class="ff4"><span class="a">–WITTKOWER, R.: “Maravillas de Oriente: Estudio sobre la historia de los monstruos”, </span><em><span class="a">Sobre la arquitectura en la </span></em><span class="a"><em>edad del Humanismo</em>. Ensayos y escritos</span>.  Editorial Gustavo Gili. Barcelona, 1979.</div>
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			</item>
		<item>
		<title>Los pilares de la crisis de la República romana</title>
		<link>https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/</link>
					<comments>https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Dec 2014 07:45:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://reasilvia.com/?p=1323</guid>

					<description><![CDATA[<p>Desde el final de la I Guerra Púnica en Roma emergió un problema estructural de difícil solución, una ciudad-estado ponía las bases de un futuro imperio sin estar preparada para ello</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/">Los pilares de la crisis de la República romana</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">Tras la paz de Lutacio en el 241 a.C. y unas discusiones diplomáticas que casi dejan <em>KO</em> a Cartago, <strong>Roma se encontró con una situación nueva a la que fue poniendo parches para ir adaptándose</strong>. En resumidas cuentas, la&nbsp;<em>urbs&nbsp;</em>era una ciudad-estado y estaba empezado a coger forma de algo más que eso. Nosotros sabemos que fueron las primeras bases para formar un imperio, pero ellos vivían en el presente y encontraron soluciones prácticas a problemas inmediatos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo empezó todo esto? Con el dominio de Roma de la Península Itálica y la primera victoria sobre Cartago, gracias a la que la República adquirió tintes de potencia mediterránea. De esto ya hemos dejado notas sueltas en nuestra serie sobre las <a href="http://reasilvia.com/guerraspunicas/">Guerras Púnicas</a>, y tiene que ver con el Ejército. Los hijos de Marte tenían un sistema de reclutamiento y guerra estacional, por lo que<strong>&nbsp;las tropas romanas nunca iban demasiado lejos</strong>. Pero tras la <a href="http://reasilvia.com/2013/12/la-primera-guerra-punica/">I Guerra Púnica</a>&nbsp;los primeros cuarteles permanentes fueron necesarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí ya detectamos un primer pilar de la crisis: <strong>el Ejército y su sistema de reclutamiento</strong>. Desde el 241 a.C. y hasta la caída de los emperadores, Roma necesitaba presencia militar permanente en diferentes puntos de su geografía. Esto se agravará tras la <a rel="noopener noreferrer" href="http://reasilvia.com/2014/07/la-ii-guerra-punica/" target="_blank">II Guerra Púnica</a>&nbsp;y poco después de la <a rel="noopener noreferrer" href="http://reasilvia.com/2014/08/la-iii-guerra-punica/" target="_blank">III</a> el problema era tan evidente que comenzaron a surgir la primeras ideas de reforma que llegaron con los hermanos Graco y más tarde con Cayo Mario, quien puso una de las primeras piedras de la legión romana que casi todos conocemos: una más profesional y con equipamiento pagado por el Estado.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/Harvester.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1484" height="507" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/Harvester.jpg" alt="Relieve campesinos romanos" class="wp-image-1349" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/Harvester.jpg 1484w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/Harvester-300x102.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/Harvester-1024x349.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1484px) 100vw, 1484px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El segundo pilar fue, en parte, consecuencia del primero. Muchos legionarios eran campesinos y el pacto con Roma era sencillo para ellos: durante una estación abandonaban sus campos a cambio de una <a href="http://reasilvia.com/2014/02/idem-in-me/">reducida paga</a>&nbsp;y el prestigio de servir en batalla, que no era poca cosa. El problema empezó cuando estos campesinos<strong> tuvieron que desatender sus tierras durante demasiado tiempo</strong>&nbsp;debido a campañas muy largas o campamentos permanentes como Córcega y Cerdeña, que no se pacificaron pronto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí se produjeron dos situaciones: la primera es el <strong>empobrecimiento de la propiedad debido a la ausencia del dueño</strong>&nbsp;cuyo destino era incierto, y la incertidumbre nunca es buena para ningún negocio. La segunda es la del soldado que está <strong>fuera de su hogar demasiado tiempo</strong>: se aleja de sus raíces, la guerra le marca, se le da bien y obtiene los mismos beneficios o mejores que cultivando la tierra. De las dos formas la productividad de los campos se podía resentir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tercer pilar de la crisis republicana es el del grano y los esclavos de la conquista.<strong> El estado comenzó a tener una cantidad enorme&nbsp;de grano</strong>, especialmente desde la II Guerra Púnica en adelante. Este grano era público y su abundancia puso su precio por los suelos dificultando todavía más la mermada situación del mediano y el pequeño campesino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias a la abundancia de grano entendemos mejor el segundo pilar, ya que no siempre iba a ser suficiente la ausencia del propietario en unas tierras para que estas se vinieran abajo económicamente. Con el tiempo sólo iba a ser rentable tener tierras a las grandes riquezas, que podían competir con el grano público gracias a la compra masiva de esclavos. <strong>Se extendieron los latifundios comprados a precio de saldo </strong>a unos propietarios empobrecidos<strong> </strong>y los trabajan los esclavos por una parte ridícula del total de la producción<strong>, </strong>un negocio redondo<span id='easy-footnote-1-1323' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/#easy-footnote-bottom-1-1323' title='Aunque esta visión no es errónea, las últimas investigaciones indican que la situación del pequeño y mediano campesino no era tan mala. El problema de reclutamiento, por tanto, sería un mezcla de un descenso de posibles reclutas (porque el latifundismo existió, solo que en menor medida de lo que se creía) y de una pérdida de presitigio de las legiones, enzarzadas en sangrientas luchas en Hispania contra lusitanos y celtíberos que proyectaron la idea de que la empresa militar podía no ser tan deseable como antes. De hecho, se cree que esta visión del empobrecimiento de pequeños y medianos campesiones se debe a una mala interpretación de la realidad de Tiberio Graco. Una aproximación actualizada a todo el proceso se puede encontrar en OSGOOD, J: &lt;em&gt;&lt;a href=&quot;https://reasilvia.com/2019/04/roma-la-creacion-del-estado-mundo-josiah-osgood/&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot; aria-label=&quot;Roma. La creación del Estado mundo (abre en una nueva pestaña)&quot;&gt;Roma. La creación del Estado mundo&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;, Desperta Ferro, 2019.'><sup>1</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El empobrecimiento de estos campesinos afectó al Ejército, donde empezó todo. En las legiones cada romano se pagaba su equipo y desempeñaba dentro del cuerpo un rol en función de su capacidad económica. De modo que con las pequeñas y medianas fortunas empobrecidas<strong> faltaban efectivos</strong>. El sistema romano se hizo daño donde más le dolía, en la soldadesca, cuya abundancia era el sello del Ejército<span id='easy-footnote-2-1323' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/#easy-footnote-bottom-2-1323' title='Los impresionantes números de tropas del Ejército romano se debían, en gran medida, a los aliados itálicos, quienes fueron en no pocas ocasiones una fuente casi inagotable de reclutas'><sup>2</sup></a></span>.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Marius_Glyptothek_Munich_319.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="194" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Marius_Glyptothek_Munich_319-194x300.jpg" alt="Cayo Mario, gran reformista y mejor persona" class="wp-image-1347" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Marius_Glyptothek_Munich_319-194x300.jpg 194w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Marius_Glyptothek_Munich_319-663x1024.jpg 663w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Marius_Glyptothek_Munich_319.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 194px) 100vw, 194px" /></a><figcaption>Cayo Mario, gran reformista y mejor persona</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">El problema de efectivos a lo largo de un siglo, sumado a la multiplicación de frentes por la puesta en marcha de la Roma Imperial, <strong>dio como resultado una situación complicada</strong>. Tanto que, como adelantábamos, Cayo Mario consiguió aprobar una reforma para solucionar el problema. El plan de Mario dio respuesta a algunos dilemas pero al mismo tiempo abrió la caja de los truenos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y este es el último pilar que surgió pero que también se venía dando desde que comenzó la crisis: <strong>el poder de los particulares</strong>.&nbsp;Los encargados del gobierno de provincias –aunque al principio no existían provincias como tales– eran promagistrados, es decir, personas que acudían «en lugar de» un magistrado para encargarse de algo concreto. Son los que conocemos como cónsules, pretores o ediles –había más–, y Roma exportó este modelo a provincias con el prefijo «pro-«.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos promagistrados, normalmente procónsules, estaban al mando de los ejércitos: durante un año tenían <em>imperium</em>, es decir, capacidad de decisión militar en el territorio que se les había asignado. Sólo respondían ante el Senado al volver tras cumplir su mandato. Durante ese tiempo&nbsp;<strong>actuaban como mejor creían, </strong>que muchas veces iba en función de lo que mejor les venía a sus bolsillos. El botín que dejaban las incursiones militares enriquecía a estos promagistrados y a sus soldados, y les permitía desarrollar enormes redes clientelares a su vuelta a Roma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero a pesar de todo la lealtad de los legionarios estaba para con Roma y nadie más, ningún particular estaba nunca por encima del Senado en temas militares. Esto cambió con la reforma&nbsp;de Mario en el 107 a.C. Desde entonces se acabó con el problema de falta de efectivos&nbsp;dando un&nbsp;oficio militar a los campesinos empobrecidos, pero el reclutamiento recaía sobre los generales. Ahora sí, <strong>la lealtad de los soldados pasaba única y exclusivamente para con sus superiores</strong>, por eso más tarde veremos a César o Pompeyo con sus propios soldados, leales a ellos y a nadie más<span id='easy-footnote-3-1323' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/#easy-footnote-bottom-3-1323' title='Durante la primera guerra civil, la de Mario y Sila, ya se sentó el precedente del Ejército como fuerza política cuando Sila entró con sus tropas en Roma para oponerse a las disposiciones del Senado.'><sup>3</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, como consecuencia colateral de las ideas de los reformistas –que comenzaron los hermanos Graco y continuó Cayo Mario–, surgieron dos bandos: populares y optimates. Los primeros trataron de abrir el ejército a más gente –como Mario– y repartir tierras entre los más desfavorecidos para evitar un probable colapso en el sistema de reparto del grano público. Los optimates, por su parte, no querían repartir más trozos del pastel<span id='easy-footnote-4-1323' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/#easy-footnote-bottom-4-1323' title='Como recientemente ha señalado Josiah Osgood en &lt;em&gt;Roma. La creación del Estado mundo&lt;/em&gt;, la realidad es más compleja. Ni los dos bandos eran unívocos ni era una guerra de buenos y malos. Algunos populares trataron de imponer su visión «en defensa del Pueblo» con métodos ilegales y violentos y los optimates a veces respondían en similares términos «en defensa del Senado».'><sup>4</sup></a></span>. De manera simplificada, porque el debate es más complejo, surgieron dos bandos contrarios entre los magistrados y <strong>tenían el poder para ejercer la violencia</strong>. Las guerras civiles estaban servidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro pilar de la crisis que no conviene olvidar es el de los aliados de Roma, especialmente los itálicos. De hecho, en buena medida, la primera guerra civil se produjo por disputas acerca de las soluciones dadas a la guerra social (de <em>socii</em>, aliados en latín), en la que una parte de los vecinos y aliados de Roma se levantaron reclamando la ciudadanía romana. La extensión de la ciudadanía entre buena parte de los aliados itálicos generó tensiones en Roma de difícil solución, y sin embargo acabaron por formar una parte esencial de la identidad romana imperial. Los <em>socii</em> eran vitales para la República, y aunque no tuvieron una representación directa en las instituciones del SPQR, <strong>se convirtieron en una fuerza política</strong> a tener en cuenta: si el Ejército era esencial en la forma de hacer política en la etapa final de la República, una parte importante del mismo lo componían los <em>socii</em> itálicos.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Maccari-Cicero.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="638" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Maccari-Cicero.jpg" alt="El &quot;estoy hasta los cojones de todos nosotros&quot; de Cicerón" class="wp-image-1342" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Maccari-Cicero.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Maccari-Cicero-300x186.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption>La primera Catilinaria de Cicerón &#8211; Maccari, 1880.<br></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y por todo esto&nbsp;se produjeron&nbsp;los capítulos más famosos&nbsp;de esta crisis: las guerras civiles. Porque <strong>el clientelismo</strong>, que ya existía en Roma, <strong>se había convertido en una política de Estado y militar</strong>, y no tardaron en sufrir sus terribles consecuencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Espero haber resumido de forma comprensible y sucinta cómo esta cadena de problemas, que se alimentaron unos a otros, llevó al borde del colapso al SPQR y acabó <strong>creando caudillos cuyo poder ascendió por encima del Senado</strong>. Es importante comprender esto desde el pasado y no desde nuestra visión porque, como decía al principio, que nos parezca obvio que este proceso desembocó en el Principado de Augusto no quiere decir que lo fuera. Todos vivimos en el presente, que es un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo (VUCA en inglés), y los romanos tardorrepublicanos también vivían en su propio presente VUCA. Roma era una ciudad-estado, con un mecanismo de ciudad-estado que acabó adquiriendo un cuerpo imperial para el que se fue adaptando día a día. </p>



<h3 class="wp-block-heading">Bibliografía</h3>



<p class="wp-block-paragraph">–CICERÓN: <em>La República</em>, Alianza Editorial, 2014.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> –LÓPEZ BARJA DE QUIORA, J &amp; LOMAS SALMONTE, J: <em>Historia de Roma</em>, Akal, 2004. </p>



<p class="wp-block-paragraph">–OSGOOD, J: <em><a href="https://reasilvia.com/2019/04/roma-la-creacion-del-estado-mundo-josiah-osgood/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Roma. La creación del Estado mundo (abre en una nueva pestaña)">Roma. La creación del Estado mundo</a></em>, Desperta Ferro, 2019.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–PINA POLO, F:<em>&nbsp;La crisis de la República</em> (133 &#8211; 44 a.C.), Síntesis, 1999.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Notas</h3>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/">Los pilares de la crisis de la República romana</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>En busca de un Tartessos verosímil</title>
		<link>https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-teoria-verosimil/</link>
					<comments>https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-teoria-verosimil/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Sep 2014 17:30:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La colonización fenicia de la Península Ibérica, conformó, gracias a las transculturaciones, un fenómeno orientalizante que conocemos como Tartessos.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-teoria-verosimil/">En busca de un Tartessos verosímil</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">En el <a href="https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-mitos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="anterior artículo (abre en una nueva pestaña)">anterior artículo</a> hemos repasado cómo las fuentes usadas para sustentar algunos de los mayores falseamientos sobre Tartessos no cuadran. Esto no quiere decir que las fuentes sean malas o el registro arquelógico escaso (de hecho, cada año hay más material para investigar). El problema es que no han sido pocos los que han alterado las fuentes para que el resultado fuera el que buscaban de antemano, y <strong>la Historia se hace justo al revés</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mayor problema que representa esto es que algunos de estos falseamientos han calado entre el gran público, y para algunos resulta una absoluta sorpresa descubrir que el tesoro del Carambolo (que encabeza este artículo) es fenicio. Por lo tanto a veces se hace complicado comunicar el Tartessos que conocemos del registro arqueológico y dejar de lado aquel gran imperio o ciudad de ciudades. Pero durante los últimos 60 años se ha hecho y se ha conseguido construir una<strong> posibilidad verosímil</strong>. Y sí, se basa en interpretaciones del registro de que disponemos, pero siempre con honestidad.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Tartessos y fenicios y, ¿algo más?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El Tartessos verosímil está enormemente <strong>ligado a la colonización fenicia,</strong> por esto es imperativo conocer someramente la presencia de los fenicios de Tiro<span id='easy-footnote-5-1081' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-teoria-verosimil/#easy-footnote-bottom-5-1081' title='Manuel Álvarez Martí-Aguilar en los últimos años ha incidido en la necesidad de estudiar lo fenicio desde una perspectiva más heterogénea. Partiendo de la base de que lo fenicio no es homogéneo, no todos los pueblos colonizadores que llegaron del ámbito sirio-palestino eran iguales y, por tanto, influyeron en la población local de diferente manera. Del mismo modo, se investiga la llegada de colonizadores de otros lugares como Chipre o Cerdeña. Un ejemplo de la búsqueda de estas nuevas perspectivas lo podemos encontrar en ÁLVAREZ MARTÍ-AGUILAR, M.: &lt;em&gt;Fenicios en Tartessos:&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Nuevas perspectivas&lt;/em&gt;, Archaeopress, 2011.'><sup>5</sup></a></span> en la Península Ibérica, a la que vamos a ir relacionando con los pueblos tartesios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según el mito, Gadir, primera ciudad de Occidente, fue fundada por tirios 80 años tras la guerra de Troya, es decir, en el 1104 a.C. No tan lejos, como se pensaba hace unos pocos años, de un registro arqueológico que muestra una intensa colonización fenicia en el siglo IX a.C. e incluso en el X<span id='easy-footnote-6-1081' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-teoria-verosimil/#easy-footnote-bottom-6-1081' title='. En los últimos años la fecha se ha acercado más a esa fundación míticade Gadir gracias a los datos aportados por diferentes exacavaciones en la costa atlántica andaluza, en BENDALA GALÁN, M.: «La génesis de Tarteso», &lt;em&gt;Andalucía en la Historia&lt;/em&gt;, Nº 51, 2016.'><sup>6</sup></a></span> Esto en sí mismo no quiere decir que ya hubiese un tejido urbano fenicio bien definido en el siglo IX a.C., o que esta presencia necesariamente indique que debieron asentarse puestos comerciales permanentes con anterioridad, pero sí que <strong>había contacto fenicio</strong> con los pueblos de la zona. Es un tema abierto y en constante discusión por diferentes investigadores<span id='easy-footnote-7-1081' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-teoria-verosimil/#easy-footnote-bottom-7-1081' title='Por ejemplo, María Eugenia Aubert y José Luís Escacena sostienen posiciones contrarias respecto a este tema. Más en ESCACENA, J.L.: «Cantos de Sirena. La precolonización fenicia de Tartessos», en CELESTINO, N., RAFEL, N y ARMADA, X.L.: &lt;em&gt;Contacto cultural entreel Mediterráneo y el Atlántico(siglos XII-VIIIane)&lt;/em&gt;, CSIC, 2008.'><sup>7</sup></a></span>, y del que probablemente sigamos sabiendo más conforme pasen los años.</p>



<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/loadimg.png"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="271" class="wp-image-1084" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/loadimg-300x271.png" alt="Comercio Fenicio-Tartessos" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/loadimg-300x271.png 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/loadimg.png 520w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>
<figcaption>El golfo tartésico</figcaption>
</figure>
</div>



<p class="wp-block-paragraph">Al mismo tiempo, en el interior fue aumentando la cantidad de <strong>asentamientos en valles</strong>, especialmente en torno al golfo tartésico. En este contexto, y en torno a la cronología antes expuesta, se han encontrado objetos orientales en diferentes yacimientos de la costa Mediterránea y del golfo que nos interesan. La antigüedad de estos objetos no indica cuándo llegaron (ejemplo de esto puede ser el cilindro-sello de Vélez-Málaga<span id='easy-footnote-8-1081' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-teoria-verosimil/#easy-footnote-bottom-8-1081' title='GARCÍA ALFONSO, E.: «El cilindro-sello de Vélez-Málaga», &lt;em&gt;Madrider Mitteilungen&lt;/em&gt;, 39, 1998.'><sup>8</sup></a></span>, quizás del siglo XIII a.C. pero que podría haber llegado entre los siglos VI y V), pero sí aportan muchos datos sobre grupos fenicios asentándose y comerciando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los asentamientos indígenas funcionaron de <strong>intermediarios entre los fenicios y los extractores de recursos</strong>, asentados en los sistemas montañosos donde había vetas de minerales. Esta situación es mucho más evidente en el IX a.C., cuando el comercio con los fenicios probablemente ya es constante y están en fase de crear colonias que, por no pillarnos los dedos, terminaron de configurarse en el VIII a.C.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este tiempo<strong> no existe rastro alguno</strong> en las costas o el interior de una gran ciudad tartesia, ni mucho menos hay noticias de haber ningún tipo de estado. Sólo poblados poco desarrollados y asentamientos fortificados en zonas de serranías, de hecho, buena parte de los asentamientos más conocidos se han atribuido a los fenicios (Gadir, Spal, El Carambolo&#8230;).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La idea más sustentada en la arqueología ahora mismo es que lo que conocemos como Tartessos, ese mundo del que hablaron los griegos, fueron unos pueblos orientalizados por influencia fenicia. La colonización fue intensa y extensa, y alteró las relaciones socioeconómicas de la zona, además de la cultura material. Esto no quiere decir que la población indígena antes no tuviesen una sociedad desarrollada. De hecho, algunos ya apuntan a que parte de la cultura material tartesia pre-colonización (antes del siglo IX) esté relacionada con una colonización micénica anterior (siglos XIII y XII) por la costa andaluza y el valle del Guadalquivir, con un papel importante de Chipre, Eubea y Cerdeña<span id='easy-footnote-9-1081' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-teoria-verosimil/#easy-footnote-bottom-9-1081' title='BENDALA GALÁN, M.: «La génesis de Tarteso», &lt;em&gt;Andalucía en la Historia&lt;/em&gt;, Nº 51, 2016.'><sup>9</sup></a></span>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Etapa de esplendor y nacimiento de los mitos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que cada vez está más claro es que estos pueblos se fueron orientalizando desde la llegada de los fenicios, y se produjo lo que conocemos como <strong>periodo orientalizante</strong>. No es el mejor término, ya que se refiere realmente a la orientalización de Grecia, también por influencia fenicia, pero es bastante bueno para entendernos. Estos pueblos adquirieron diferentes rasgos, probablemente en diferente espacio y tiempo, y llegaron a desarrollar la escritura aunque, como dijimos en el anterior artículo, es más propia de zonas del Algarve y el Alentejo portugués.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conforme pasaron estos siglos, la presencia fenicia aumentó y ocurrió lo mismo con los asentamientos costeros y ribereños. Y todos se enriquecieron. Aparecieron cerámicas con claras muestras de transculturaciones, ganando esta calidad y adquiriendo rasgos orientales. También surgieron asentamientos dedicados en exclusiva a la<strong> extracción de minerales </strong>y zonas importantes de<strong> intercambio</strong>, como Spal (Sevilla) y centros de culto como El Carambolo<span id='easy-footnote-10-1081' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-teoria-verosimil/#easy-footnote-bottom-10-1081' title='ESCACENA J.L.: «El Carambolo y la construcción de la arqueología tartésica», en &lt;em&gt;El Carambolo. 50 años de un tesoro&lt;/em&gt;, Universidad de Sevilla, 2010.'><sup>10</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Se expandió el gusto por el lujo</strong>, especialmente entre los reyezuelos de las serranías. Estos pueblos tuvieron un desarrollo diferente a los anteriores, mantuvieron sus estructuras fortificadas y buscaron controlar las rutas y las vetas y atesorar objetos preciosos llegados de Oriente. El lujo se convirtió en la fuente del poder y se adquiría gracias a la venta de minerales a los fenicios a través de los pueblos orientalizados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto, quizás uno de estos reyezuelos consiguió dominar varios asentamientos, vetas y rutas y hacerse especialmente rico, llamándose Argantonio, «el hombre de la plata». Explicaría por qué este nombre es indoeuropeo, y la posibilidad de que surgiera<strong> un tipo de pequeño reino</strong>. El hecho de que según el mito viviese más de 100 años se explicaría a través de una dinastía que durase ese periodo de tiempo. De aquí nace la asimilación de Tartessos con un gran rey.</p>



<figure class="wp-block-image wp-image-4252 size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="2048" height="1360" class="wp-image-4252" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/El_Carambolo_Treasury_-_7th-5th_cent._b.C._-_Seville_-_Museo_Arqueológico_de_Sevilla.jpg" alt="tartessos tesoro carambolo" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/El_Carambolo_Treasury_-_7th-5th_cent._b.C._-_Seville_-_Museo_Arqueológico_de_Sevilla.jpg 2048w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/El_Carambolo_Treasury_-_7th-5th_cent._b.C._-_Seville_-_Museo_Arqueológico_de_Sevilla-300x199.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/El_Carambolo_Treasury_-_7th-5th_cent._b.C._-_Seville_-_Museo_Arqueológico_de_Sevilla-768x510.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/El_Carambolo_Treasury_-_7th-5th_cent._b.C._-_Seville_-_Museo_Arqueológico_de_Sevilla-1024x680.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 2048px) 100vw, 2048px" />
<figcaption>El tesoro del Carambolo | <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tesoro_de_El_Carambolo#/media/File:El_Carambolo_Treasury_-_7th-5th_cent._b.C._-_Seville_-_Museo_Arqueol%C3%B3gico_de_Sevilla.jpg" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Fuente</a></figcaption>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, la verdadera autoridad en la zona era Gadir, que fue dependiente de Tiro hasta el siglo VII a.C., cuando la metrópolis sufrió una invasión de Asiria y los lazos se rompieron. Hay estudios que apoyan con fuerza la creación de<strong> una liga de colonias y ciudades fenicias</strong> cuya <em>prima inter pares </em>sería Gadir. A esta organización se la ha llamado <a href="https://www.celtiberia.net/es/biblioteca/?id=3778" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Círculo del Estrecho (abre en una nueva pestaña)">Círculo del Estrecho</a> o de Gadir, una teoría que acuñó Miguel Tarradell y que ha sido defendida por diferentes investigadores. Ahora es cuando el comercio en esta zona adquiere su máximo esplendor y es cuando <strong>Coleo de Samos</strong> viaja a este lugar y vuelve a Grecia con grandes riquezas. Es decir, es cuando nace el Tartessos literario como un lugar que nada en plata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo esto sirve de explicación verosímil a lo que ocurre en esta zona de Andalucía. Pero, ¿cómo podemos explicar lo orientalizante en Extremadura y Portugal? Con la <strong>llegada de los fenicios hasta el río Mondego</strong><span id='easy-footnote-11-1081' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-teoria-verosimil/#easy-footnote-bottom-11-1081' title='PELLICER CATALÁN, M.: &lt;em&gt;La colonización fenicia de Portugal&lt;/em&gt;, Spal, Nº 9, 1998.'><sup>11</sup></a></span>, algo largo tiempo conocido, y el desarrollo de un proceso parecido al tartesio.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Desaparición de Tartessos, declive o bonanza?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Un siglo después (siglos V-IV) la riqueza de la zona decayó, o eso se pensaba hasta hace poco. Sin embargo lo más razonable, tal y como se están desarrollando las investigaciones, sea decir que la economía de la zona <strong>sufrió un cambio importante</strong>, no necesariamente a peor. No obstabtem las teorías de la gran ciudad o el imperio, de los que no hay rastro, nos hablan de una desaparición hasta los cimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No existen evidencias de grandes guerras ni registro alguno de ellas hasta la llegada de <strong>Aníbal Barca</strong>, así como tampoco sabemos nada de desastres naturales. La realidad suele ser más comprensible y natural: sí sabemos que la creciente competencia griega en el Mediterráneo probablemente sentó bastante mal a estas colonias fenicias, y puede que los métodos de extracción de mineral comenzaran a ser insuficientes (en estos momentos la extracción era muy superficial), creando un conjunto de factores que <strong>empobrecieron el comercio</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como respuesta a esta situación las poblaciones de las que venimos hablando comenzaron la búsqueda de otras salidas económicas orientadas a la pesca del atún, las colonias de salazón y las explotaciones agrícolas. De hecho, los datos que arrojan la arqueología son de <strong>auge poblacional y enriquecimiento económico</strong><span id='easy-footnote-12-1081' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-teoria-verosimil/#easy-footnote-bottom-12-1081' title='FERRER ALBELDA, E.: «¿Ciudad?, ¿imperio?, ¿cultura?», &lt;em&gt;Andalucía en la Historia&lt;/em&gt;, Nº 51, 2016.'><sup>12</sup></a></span>. Un panorama bien distinto a ese fin abrupto de Tartessos, más relacionado con la fábula que con la realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La zona, a pesar de esa mejoría económica, dejó de tener relevancia en el Mediterráneo hasta la gran campaña de Aníbal Barca y la llegada de Roma, cuando volvemos a saber de los turdetanos. Estos turdetanos, enmarcados dentro de la cultura de los pueblos íberos<span id='easy-footnote-13-1081' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-teoria-verosimil/#easy-footnote-bottom-13-1081' title='ESCACENA, J.L.: «El espejismo tartséico», en CAMPOS, J.M. &amp;amp; ALVAR, J. (Eds): &lt;em&gt;Tarteso. El emporio del metal. Actas del I Congreso Internacional&lt;/em&gt;, Almuzara, 2013.'><sup>13</sup></a></span>, vivían en los mismos lugares atribuidos a los tartesios y tenían un <strong>urbanismo y expresiones artísticas más desarrollados</strong>, en especial la escultura. Resulta lógico pensar que, en lugar de una abrupta desaparición, la misma gente siguiera viviendo en el mismo sitio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de hacer este recorrido puede que algunos lectores se sientan un tanto decepcionados por no saber exactamente qué fue Tartessos. El objetivo no era tanto exponer lo que sabemos sobre estos pueblos sino descartar mitos infundados y <strong>explicar el proceso orientalizan a grandes rasgos</strong>. Este artículo lo escribí en 2014 y, cinco años después, he tenido que añadir, completar y matizar una cantidad de información importante. No pretende ser esta una «edición definitiva» ni por asomo completa respecto al panorama investigador actual de la cuestión. Sí una breve aproximación que me veré obligado, encantado de ello, de volver a actualizar pasados unos años, de hecho, las exavaciones en el Turuleño (Extremadura) seguramente den mucho <a href="https://www.despertaferro-ediciones.com/2018/construyendo-tarteso-premio-nacional-arqueologia-paleontologia/?fbclid=IwAR0ytKu_pILcG-1vo2BWrQG1Nqn862OlO8qf47umLiDUFiyhat22IvCji6c" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="que hablar (abre en una nueva pestaña)">que hablar</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No me gustaría terminar el artículo sin dejar una cita fantástica que resume a la perfección hacia dónde va la investigación sobre Tartessos.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8230;del concepto de Tarteso, que a mi entender podría definirse como una zona geográfica citada por los griegos cuando este territorio ya se había configurado con elementos indígenas y colonizadores, fundamentalmente fenicios: solo entonces podemos hablar con propiedad de los tartesios, gentes que vivían en ese territorio independientemente de su origen, cultura o estatus social (CELESTINO, S. en ÁLVAREZ MARTÍ-AGUILAR, M.: Indígenas y fenicios, <em>Andalucía en la Historia</em>, Nº 51, 2016.)</p>
</blockquote>



<h3 class="wp-block-heading">Bibliografía</h3>



<p class="wp-block-paragraph">–ÁLVAREZ MARTÍ-AGUILAR, M.: <em>Fenicios en Tartessos: Nuevas perspectivas</em>, Archaeopress, 2011.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–ÁLVAREZ MARTÍ-AGUILAR, M.: Indígenas y fenicios, <em>Andalucía en la Historia</em>, Nº 51, 2016.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–BENDALA GALÁN, M.: «La génesis de Tarteso», <em>Andalucía en la Historia</em>, Nº 51, 2016.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–ESCACENA, J.L.: «Cantos de Sirena. La precolonización fenicia de Tartessos», en CELESTINO, N., RAFEL, N y ARMADA, X.L.: <em>Contacto cultural entreel Mediterráneo y el Atlántico(siglos XII-VIIIane)</em>, CSIC, 2008.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–ESCACENA, J.L.: «El espejismo tartséico», en CAMPOS, J.M. &amp; ALVAR, J. (Eds): <em>Tarteso. El emporio del metal. Actas del I Congreso Internacional</em>, Almuzara, 2013.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–FERRER ALBELDA, E.: «¿Ciudad?, ¿imperio?, ¿cultura?», <em>Andalucía en la Historia</em>, Nº 51, 2016.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–GARCÍA ALFONSO, E.: «El cilindro-sello de Vélez-Málaga», <em>Madrider Mitteilungen</em>, Nº 39, 1998.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–PELLICER CATALÁN, M.: <em>La colonización fenicia de Portugal</em>, Spal, Nº 9, 1998.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–TEJERA GASPAR, A.: «La civilización tartesia», <em>Andalucía en la Historia</em>, Nº 51, 2016.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Notas</h4>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-teoria-verosimil/">En busca de un Tartessos verosímil</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Los mitos de Tartessos</title>
		<link>https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-mitos/</link>
					<comments>https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-mitos/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Sep 2014 11:15:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Tartessos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://reasilviacirtih.wordpress.com/?p=76</guid>

					<description><![CDATA[<p>La mayor parte de la información que nos llega sobre Tartessos es difícil de sustentar. Cuando excavamos un poco en los mitos que nos venden, encontramos que ni lo literario, ni lo arqueológico ni lo filológico cuadran entre sí</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-mitos/">Los mitos de Tartessos</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">Tartessos es uno de los <strong>temas más candentes</strong> de Historia Antigua de la Península Ibérica. Si es conocido en el ambiente académico, también lo es entre el gran público. A esto ayuda que internet (y las librerías) está repleto de artículos que hablan de los «enigmas» y los «misterios» de estos pueblos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De Tartessos circulan todo tipo de teorías y uno de los grandes problemas es que <strong>se hacen pasar por verdades absolutas</strong>. Se habla de gran civilización prerromana, de foco de civilización en el extremo de Occidente, de imperio y de gran ciudad. No obstante, los datos usados para sustentar estas ideas rara vez cuadran entre sí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A continuación vamos a desmenuzar, en tres grandes bloques, lo que nos dicen <strong>las fuentes </strong>sobre Tartessos y, en un <a href="https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-teoria-verosimil/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label=" (abre en una nueva pestaña)">segundo artículo</a>, propondremos una panorámica sucinta compuesta en base a las investigaciones más actuales y aceptadas.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El Tartessos literario</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para empezar hay que ir al origen, que en este caso está en las <strong>fuentes griegas</strong>. Son las que acuñan el término y hablan de un <strong>río rico en plata</strong> y una ciudad hacia su desembocadura:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>«Y como el río tiene dos desembocaduras, se dice que la ciudad de Tartessos, homónima del río, estuvo edificada antiguamente en la tierra colocada entre ambas, siendo llamada esta región Tartessos, habitada ahora por los Túrdulos» (<em>Estrabón</em>)</p>
</blockquote>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>«Tartessos, ciudad de Iberia, cerca del lago Aorno»</em> <em>Aristófanes</em></p>
</blockquote>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>«&#8230;fuentes inmensas del río Tartessos, de raíces argénteas»</em> <em>Estesícoro de Himera</em></p>
</blockquote>



<div class="wp-block-image wp-image-1038 size-medium">
<figure class="alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" width="193" height="300" class="wp-image-1038" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/historia_villamanrique-193x300.jpg" alt="" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/historia_villamanrique-193x300.jpg 193w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/historia_villamanrique.jpg 262w" sizes="auto, (max-width: 193px) 100vw, 193px" />
<figcaption>Golfo tartésico como estuario del Baetis</figcaption>
</figure>
</div>



<p class="wp-block-paragraph">El lago Aorno se identifica con el Ligustino<span id='easy-footnote-14-76' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-mitos/#easy-footnote-bottom-14-76' title='El profesor Francisco José Barragán de la Rosa &lt;a href=&quot;https://personal.us.es/fcojose/Distancias/estuario%20geologia/Estuario2.htm&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot; aria-label=&quot;explica (abre en una nueva pestaña)&quot;&gt;explica&lt;/a&gt; con detalle la formación y evolución de este golfo. '><sup>14</sup></a></span>, inmediatamente al noreste del conocido como Golfo Tartésico o Estuario del <em>Baetis</em>. Estamos hablando de un momento en el que el mar tiene un nivel mayor que el de ahora, creando un golfo que ocupaba las marismas del Guadalquivir y buena parte de Doñana, y más allá de este, <strong>un lago y zona de marismas</strong>. El Guadalquivir, de hecho, era llamado río Tartessos por los griegos, cuya colonización de la península (siglo VI a.C.) es posterior a la fenicia (siglos X-IX a.C.), y estos lo llamaron <em>Baits</em>, y de este los romanos lo transformaron en <em>Baetis</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso es que estudiando a los griegos no se saca mucho además de un río y quizás una ciudad, y es de ellos de donde llega el término. Además, conforme más antigua es la fuente y más cercana, por tanto, a la colonización griega, más claro queda que <strong>hablan de un río</strong> (es lógico pensar que se refieren a una zona, un valle rico en plata) y no de una ciudad. También se ha intentado relacionar con el término bíblico <em>Tharsis</em>, pero&#8230;</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>«No había nada de plata, no se hacía caso alguno de esta en tiempos de Salomón porque el rey tenía en el mar naves de Tharsis con las de Hiram, y cada tres años llegaban las naves de Tharsis trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales» (<em>Reyes, I, 10, 21</em>)</p>
</blockquote>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>«Tharsis es vocablo homónimo con el que se llama a la región de la India» </em>(<em>San Jerónimo, Cartas, XXXVVII, 1, 2</em>)</p>
</blockquote>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>«Josafat construyó naves de Tharsis para ir a Ofir en busca de oro, pero no fueron, porque las naves se destrozaron en Asiongeber»</em> (<em>Reyes, I, 22, 49</em>)</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Encontramos <strong>referencias al golfo pérsico y a la India</strong>, pero nada que nos haga pensar en el sur peninsular. De hecho, el comercio que se cita de monos, pavos reales y marfil es exclusivo de la India.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>No parece haber rastro de un gran imperio</strong> en estas fuentes o de una gran ciudad que funcionase como foco civilizador, y menos suficiente sustrato como para sustentar una teoría sólida. Gracias al trabajo de la arqueología, especialmente desde los últimos 60 años, se ha podido comprender mejor estas fuentes que, todo sea dicho, dan para imaginar mucho.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El Tartessos arqueológico</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Pero aunque den para imaginar, hay que usar bien la arqueología. Durante el siglo XIX se había puesto de moda buscar civilizaciones perdidas con un libro bajo el brazo dado el éxito que tuvo Schliemann con Troya –descubriéndola y tratando no muy bien la Troya que no le interesaba–. <strong>Adolf</strong> <strong>Schulten</strong><span id='easy-footnote-15-76' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-mitos/#easy-footnote-bottom-15-76' title='ÁLVAREZ MARTÍ-AGUILAR, M: «Indígenas y fenicios», en &lt;em&gt;Andalucía en la Historia&lt;/em&gt;, Nº 51, 2016, p. 16.'><sup>15</sup></a></span> siguió el testigo y quiso encontrar en Andalucía no una ciudad, o un pequeño reino, sino un gran imperio. Claro que con las referencias que tenía no podía plantarse en un punto y ponerse a excavar. Tras una serie de excavaciones que no dieron los frutos que buscaba, publicó sus tesis sin respaldo material: Tartessos no era una gran ciudad, era <strong>un imperio que se extendía de Huelva a Murcia</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image wp-image-4248 size-full"><a href="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/55/Astarte_-_Fragment_of_a_brooch_-_7th_cent._A.D._-_Seville_-_Museo_Arqueol%C3%B3gico_de_Sevilla.JPG"><img loading="lazy" decoding="async" width="2048" height="1360" class="wp-image-4248" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/Astarte_-_Fragment_of_a_brooch_-_7th_cent._A.D._-_Seville_-_Museo_Arqueológico_de_Sevilla.jpg" alt="tartessos La Astarté del &quot;bronce Carriazo&quot;" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/Astarte_-_Fragment_of_a_brooch_-_7th_cent._A.D._-_Seville_-_Museo_Arqueológico_de_Sevilla.jpg 2048w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/Astarte_-_Fragment_of_a_brooch_-_7th_cent._A.D._-_Seville_-_Museo_Arqueológico_de_Sevilla-300x199.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/Astarte_-_Fragment_of_a_brooch_-_7th_cent._A.D._-_Seville_-_Museo_Arqueológico_de_Sevilla-768x510.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/Astarte_-_Fragment_of_a_brooch_-_7th_cent._A.D._-_Seville_-_Museo_Arqueológico_de_Sevilla-1024x680.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 2048px) 100vw, 2048px" /></a>
<figcaption>La Astarté del «bronce Carriazo» | <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Bronce_Carriazo#/media/File:Astarte_-_Fragment_of_a_brooch_-_7th_cent._A.D._-_Seville_-_Museo_Arqueol%C3%B3gico_de_Sevilla.JPG" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Fuente</a></figcaption>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante Schulten cayó antipático en España desde que enunció sus tesis sobre Tartessos, porque aseguró que esto del imperio <strong>sólo pudo venir del mundo egeo</strong>, y claro, por ahí ya sí que no. Manipular las fuentes para inventarse un imperio andaluz tenía un pase, pero decir que eran griegos&#8230; a quién se le ocurre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tiempo después de Schulten Tartessos se fue regionalizando. Diferentes provincias andaluzas buscaron una gran ciudad para <strong>vincularse con un pasado maravilloso</strong>. Así, Huelva a principios del XX será epicentro de Tartessos, o Camas (Sevilla), que en una rotonda segura estar en «los confines de Tartessos». A pesar del ímpetu regionalista, capaz de tumbar conferencias y levantar glorietas, el yacimiento de San Bartolomé de Huelva y el del Carambolo de Camas -tesoro incluido-, se ha demostrado científicamente que <strong>son fenicios,</strong> relacionados con templos dedicados a la diosa <strong>fenicia</strong> Astarté.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/tartessorum.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="408" class="wp-image-1049" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/tartessorum.jpg" alt="In finibus tartessorum" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/tartessorum.jpg 700w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/09/tartessorum-300x174.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /></a>
<figcaption>Camas &#8211; Réplica glorietizada de la Astarté del «bronce Carriazo»</figcaption>
</figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El Tartessos lingüístico</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">A estos dos ámbitos se les une la escritura tartesia. Que tiene un par de problemas incluso más evidentes que los anteriores. El primero es que cronológicamente pertenece al siglo V a.C., cuando supuestamente Tartessos <strong>había desaparecido</strong> de forma abrupta –de esto hablaremos más en el segundo artículo– según estas tesis. El segundo es que mayoritariamente estas escrituras que se atribuyen a Tartessos se encontraron en el <strong>Algarve y Alentejo</strong> portugueses. Es decir, no coincide ni cronológica ni geográficamente con lo literario<span id='easy-footnote-16-76' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-mitos/#easy-footnote-bottom-16-76' title='Una aproximación a la famosa conferencia magistral de Eduardo Ferrer Albelda se puede leer en ALBELDA FERRER, E: «¿Ciudad?, ¿imperio?, ¿cultura?», en &lt;em&gt;Andalucía en la Historia&lt;/em&gt;, Nº 51, 2016.'><sup>16</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sirva esto como sucinta aproximación al problema de las fuentes que se han usado tradicionalmente para hablar de esos maravillosos misterios tartésicos. Que existan estas discrepancias no nos debe llevar a <strong>llenar los huecos con nuestra imaginación</strong>, al contrario, ofrecen un marco riquísimo para la investigación. Que casi cada año aparezcan noticias en la prensa de yacimientos ejemplifica mejor que nada que no es necesario tirar de imaginación; los datos arqueológicos son lo suficientemente buenos, y hay mucho que investigar, como para formar nuevas y fascinantes teorías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la continuación de este artículo <a href="https://reasilvia.com/2014/09/tartessos-teoria-verosimil/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label=" (abre en una nueva pestaña)">hablamos de paradigmas que tratan de unir con inteligencia y evidencias lo tartesio con lo fenicio</a>, con una cronología y un registro arqueológico coherentes. Eso sí, vayan olvidándose de ciudades de ensueño, grandes imperios y tesoros dignos de Argantonio.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Bibliografía</h3>



<p class="wp-block-paragraph">–ALBELDA FERRER, E.: «¿Ciudad?, ¿imperio?, ¿cultura?», <em>Andalucía en la Historia</em>, Nº 51, 2016.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–ÁLVAREZ MARTÍ-AGUILAR, M.: «Indígenas y fenicios», <em>Andalucía en la Historia</em>, Nº 51, 2016.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–BENDALA GALÁN, M.: «La génesis de Tartessos», <em>Andalucía en la Historia</em>, Nº 51, 2016.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–CAMPOS, J.M. &amp; ALVAR, J. (Eds): <em>Tarteso. El emporio del metal. Actas del I Congreso Internacional</em>, Almuzara, 2013.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Notas</h3>



<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;</p>
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		<title>La III Guerra Púnica</title>
		<link>https://reasilvia.com/2014/08/la-iii-guerra-punica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 Aug 2014 16:47:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<category><![CDATA[Cartago]]></category>
		<category><![CDATA[guerraspúnicas]]></category>
		<category><![CDATA[Militar]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La caída definitiva de Cartago no fue sólo el fin de una ciudad, fue el cierre definitivo del choque de dos civilizaciones, extinguiéndose una de ellas de forma violenta.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Una cuestión de poder</h2>
<p>55 años tras el fin de la II Guerra Púnica, el nuevo tributo que Roma impuso a Cartago había sido pagado –200 talentos de plata al año durante 50 años, poca cosa–, pero la ciudad púnica <strong>se las había arreglado para prosperar económicamente en su restringida parcela del norte de África</strong>. Los romanos habían obligado a Cartago a reconocer la independencia de Numidia, a no expandirse más allá de su territorio –la ciudad y una extensión relativamente considerable de ciudades libio-fenicias más o menos leales–, además, no podía declarar la guerra sin el permiso de Roma, no sólo para atacar, tampoco podía defenderse sin pedir permiso. A efectos prácticos, Cartago era un estado clientelar forzado cuyo tributo había expirado, hecho que sumado al poderío comercial de la ciudad <strong>la convertía de nuevo en un punto molesto sobre el mapa del Mediterráneo</strong>.</p>
<div align="center">
<p><!--Ads1--></p>
<p style="text-align: left;">Mientras Cartago estaba atada de pies y manos, Roma expandía su dominio por el resto del Mediterráneo. Los romanos decidieron permanecer en la Península Ibérica, primero como una medida para disuadir a los indígenas de volver bajo el regazo de los púnicos, y más tarde porque la tierra presentaba unas riquezas y posibilidades que acabaron por interesar mucho a la República: nodos comerciales con mucho potencial, vastas extensiones de cereales y una riqueza metalífera sin igual. El problema eran los indígenas. Los pueblos celtíberos –en especial los mesetarios y norteños– llevaban a sus espaldas siglos de tradición guerrera, además de la nula experiencia de ser dominados por otros, y <strong>Roma les había prometido ser liberados, no cambiar de dueño</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">Pero los hijos de Marte se centraron por ahora en su oriente más cercano, Iliria y Grecia. <strong>Su conquista les resultaba mucho más coherente</strong>, por proximidad cultural y porque de algún modo se consideraban herederos de los helenos. Además, tenían cuentas pendientes con Macedonia y su queridísimo Filipo V. El mayor deseo de Roma era el de conquistar Grecia, mientras que no tenía claro qué hacer en Hispania, salvo quedarse en las regiones más afines culturalmente –grandes valles y zonas costeras– e ir adentrándose muy poco a poco hacia la meseta sin un objetivo realmente definido.</p>
<p style="text-align: left;">Así llegamos al 150 a.C. Roma se había expandido, demostrando que verdaderamente era el imperio que amenazaba con ser desde la II Guerra Púnica, y en la capital se había generado una corriente de patricios que, una vez pagados los tributos de guerra, <strong>pensaban que se debía proceder a la destrucción de Cartago</strong>. Era la espina clavada, habían pasado más de 100 años desde que los púnicos fueran unos vecinos peligrosos, y medio siglo desde que Aníbal pusiera pie en Italia, pero para muchos seguían siendo los enemigos que podían resurgir. Uno de los personajes más influyentes en esta corriente fue Catón el Viejo, quien siempre acababa sus discursos con la coletilla c<em>eterum censeo Carthaginem esse delendam–</em>además opino que Cartago debe ser destruida–. Al final, esta opinión ganó mucha fuerza, y los acontecimientos se aceleraron. Aquel año, Numidia atacó una ciudad libio-fenicia que Cartago auxilió sin el consentimiento de Roma. <strong><em>Casus belli </em>perfecto para la República</strong>. Las aguas del Mediterráneo trasportaron naves una vez más hacia la ciudad púnica, que portaban negras nuevas para sus habitantes.</p>
<p style="text-align: left;">Nuevamente, no se tiene claro bien qué sucedió ni por qué. Algunos afirman que fue un complot entre Roma y Numidia para obtener un <em>casus belli</em>, otros que verdaderamente todo ocurrió sin segundas intenciones de nadie. Cartago mostró una actitud coherente. Ofreció su rendición incondicional, pero Roma quería enviar a los púnicos tierra adentro, y esto no gustó a los cartagineses. Sería el fin de su poder comercial, modo de vida e identidad cultural. <strong>Así que finalmente retiraron su oferta y se resguardaron tras las sólidas murallas de su ciudad</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">La guerra fue, básicamente, el asedio del ejército romano sobre Cartago, que duró 3 largos años. Además de unos altos y fuertes muros, <strong>la ciudad contaba con un puerto impenetrable con dos cuellos de botella</strong>, y en caso de penetrar por el mismo, los romanos debían enfrentarse a otra muralla.</p>
<p><center><iframe loading="lazy" src="//www.youtube.com/embed/q7zSHksGaWE" width="640" height="360" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></center></p>
<p style="text-align: left;"><strong>Durante los primeros dos años los romanos no hicieron muchos avances en el asedio la ciudad</strong>, y las actuaciones de Pisón, el encargado de dirigir las operaciones durante el segundo año, no gustaron al Senado. En Roma pensaron en Publio Cornelio Escipión Emiliano, quien había desempeñado unas labores militares magníficas el primer año como subordinado, salvando el pellejo más de una vez a sus superiores. El propio Catón –de nuevo– se pronunció a favor del descendiente del vencedor de Zama, quien finalmente fue elegido cónsul sin contar con la edad necesaria, y fue enviado a Cartago.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Escipión comenzó a construir una especie de dique para bloquear el puerto cartaginés</strong>, cortando las comunicaciones marítimas que daban provisiones a la ciudad. Además, el dique fue lo suficientemente amplio como para plantar maquinaria de asedio y abrir brechas en las murallas. Los púnicos resistieron como pudieron, e incluso consiguieron abrir una nueva salida al mar e incendiar parte de las máquinas de asedio romanas, pero los constantes ataques y las reparaciones a contrarreloj que debían realizar acabaron desbordando a los defensores.</p>
<p><!--Ads2--></p>
<p style="text-align: left;">Con el puerto nuevamente aislado y varias brechas en la muralla de la zona portuaria, Escipión planeó un ataque total sobre Cartago, y una operación de limpieza una vez que sus fuerzas hubiesen penetrado en la ciudad. La batalla final se alargó durante seis días, la ciudad púnica se había convertido en un entramado en el que cada casa, templo y plaza eran puntos fuertes donde los cartagineses ofrecían una feroz resistencia. Llegado el séptimo día, unos 50.000 púnicos se rindieron a Escipión, dejando las lanzas por cadenas, mientras varios centenares resistían en los templos más altos de la ciudad hasta que acabaron por suicidarse.<strong> Cartago fue derrumbada piedra a piedra, y sus antaño orgullosos habitantes, esparcidos por el Mediterráneo como esclavos</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">Roma se sacó la espina largo tiempo clavada, y la reconvirtió en un águila imperial.</p>
<h4>Bibliografía</h4>
<p style="text-align: left;">—BAGNALL, N:<em> The Punic Wars 264-146 BC, </em>Oxford<em>, </em>Osprey Publishing, 2002.<br />
—SÁNCHEZ-MORENO, Eduardo (coord.): <em style="color: rgba(0, 0, 0, 0.952941);">Historia de España. Protohistoria y Antigüedad de la Península Ibérica vol. II. La Iberia prerromana y la Romanidad,</em><span style="color: rgba(0, 0, 0, 0.952941);"> Madrid, Sílex, 2007.</span></p>
<h4 style="text-align: center;">Contenido multimedia</h4>
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		<title>La II Guerra Púnica</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Jul 2014 19:14:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<category><![CDATA[Cartago]]></category>
		<category><![CDATA[guerraspúnicas]]></category>
		<category><![CDATA[Hispania]]></category>
		<category><![CDATA[Militar]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Roma y Cartago se jugaron definitivamente el control del Mediterráneo en un largo conflicto de invasiones prolongadas y guerra de desgaste.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2>Sagunto sí, Sagunto no</h2>
<p><strong>Nadie se pone de acuerdo en qué diablos pasó en Sagunto para que se armara la de Cristo entre Roma y Cartago</strong> por esta ciudad. Se ha dicho que unos aliados cartagineses la atacaron y era protegida de los romanos, también que no, que Sagunto estaba bajo protección cartaginesa, o que simplemente la conquistaron porque sí y que eso vulneraba el tratado del Ebro, pero no, porque estaba en el territorio en el que Cartago podía expandirse.</p>
<p><!--Ads1--></p>
<p>Todo este lío es porque no hay una respuesta buena. <a href="http://reasilvia.com/2013/11/a-hispania-a-por-esposas/">Como ya adelantamos</a>, puede ser factible que media ciudad fuera indígena –con lazos con los cartagineses– y otra media fuera griega –con estrechos lazos con Ampurias y así entraban en la cadena con Massalia y Roma–. Esto por sí mismo no explica nada, <strong>a no ser que se produjera una discusión interna en la que cada parte pidiera el arbitrio de su gran potencia paternalista preferida</strong>. En estas cada una arrimó el ascua a su sardina y el resto es sabido.</p>
<p>Roma envió legados a Cartago Nova, «dejad de joder ya con Sagunto», y Cartago dijo «¿Que si quiero o que si tengo?», y que no estaban violando ningún tratado –dicho sea de paso, a Roma le importaban tres pimientos los tratados, de hecho es normal encontrar expresiones en ellos del tipo de «<span style="color: black;">mientras el Pueblo y el Senado de Roma lo quieran», más claro agua: hoy no, mañana ya veremos. En pocas palabras, eran tiempos muertos, dejaban aparcados temas importantes por <a href="http://reasilvia.com/2013/12/asegurando-fronteras/">otros que eran más inmediatos</a>–. <strong>Vamos, que se declararon la guerra casi mutuamente</strong>, Roma pensaba que ya era hora de parar a los púnicos, y Cartago estaba preparadísima para lanzar un ataque relámpago sobre suelo itálico, así que realmente poco importa quién empezara. <strong>Lo de Sagunto era la excusa perfecta para los dos</strong>.</span></p>
<p><div id="attachment_876" style="width: 778px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Aníbal.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-876" class="wp-image-876 size-full" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Aníbal.jpg" alt="¿Que si quiero o que si tengo?" width="768" height="313" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Aníbal.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Aníbal-300x122.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></a><p id="caption-attachment-876" class="wp-caption-text">Aníbal, experto en acojonar romanos y dar vueltas por ahí</p></div></p>
<h2>A Italia a toda leche</h2>
<p><strong>Aníbal cogió su ejército y sus elefantes y puso rumbo a Italia</strong> –cabe destacar que Aníbal no era una especie de emperador ni gobernante supremo, actuaba en calidad de general con enormes poderes en el frente, pero nada más, el juego pesado, es decir, dónde iban a estar los frentes, con quién al cargo, la importancia de cada uno y la administración de todo el escenario corría a cuenta del Consejo Sagrado y del Tribunal de los 104, las épicas instituciones de gobierno de los púnicos– comenzando un ataque relámpago que nadie esperaba.</p>
<p>Los romanos habían decidido mandar a los cónsules del 218 a.C. a un frente cada uno: Tiberio Sempronio Longo iría con sus legiones a Sicilia para preparar un ataque anfibio sobre Cartago, y Publio Cornelio Escipión a Massalia <strong>para atacar Hispania, donde residía la fuerza que había impulsado a Cartago a plantarles cara de nuevo</strong>. Pero cuando se enteraron de que Aníbal iba hacia Roma sometiendo pueblos indígenas y cruzando cordilleras –para el verano de ese mismo año ya había cruzado los Pirineos– decidieron cambiar de estrategia: Publio Escipión entregó una de sus legiones a su hermano Cneo Escipión para que continuara la estrategia diseñada, y con la otra legión, Publio quedó en Massalia a la espera de Aníbal para proteger desde allí la Península Itálica. Por su parte, Sempronio Longo había llegado a Sicilia y ya tenía órdenes de volver, para cuando regresó a Italia, Aníbal había cruzado los Alpes y algunas piernas empezaban a temblar, porque Publio no consiguió parar a Aníbal, quien decidió no jugarse el pescuezo en Massalia y pasar de largo, ya había sudado bastante y no quería llegar desgastado a Italia.</p>
<p><div id="attachment_566" style="width: 780px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Portadapunicas2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-566" class="wp-image-566" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Portadapunicas2.jpg" alt="Turner" width="770" height="232" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Portadapunicas2.jpg 2048w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Portadapunicas2-300x90.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Portadapunicas2-1024x308.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 770px) 100vw, 770px" /></a><p id="caption-attachment-566" class="wp-caption-text">Aníbal cruzando los Alpes &#8211; William Turner</p></div></p>
<p>Publio se trasladó a la frontera del norte donde tuvo una primera escaramuza con Aníbal, que acabó con el Escipión saliendo por patas vendándose sus heridas. Para finales de ese mismo año Sempronio Longo se había unido a Publio y juntos intentaron sin mucho tino parar al ejército invasor. <strong>Fue la primera gran victoria de los cartagineses en suelo itálico y dejaba la vía abierta para atacar Italia central</strong>, además, implicaron a pueblos galos del norte de Italia, «internacionalizando» el conflicto.</p>
<h2>¿Y ahora, qué?</h2>
<p>Durante el invierno del 217 a.C. los romanos se reorganizaron y reclutaron nuevas legiones, dirigidas por nuevos cónsules, aunque Publio fue enviado como procónsul a Hispania junto a su hermano Cneo, que había desembarcado en Ampurias y había dado lo suyo a uno de los generales púnicos que defendían la península, consiguiendo establecer la colonia griega y Tarraco como bases romanas. ¿Qué es eso de procónsul? Un cónsul con poderes extraordinarios que actúa «en lugar de» un cónsul al uso, eso significa el &#8216;pro-&#8216;. Tenía mucha libertad de acción pero tampoco era omnipotente, para situaciones extraordinarias y sin estar delimitado por nadie, al no ser un cargo colegiado. Es decir, Roma dio a Publio el poder para organizar a su gusto la guerra en Hispania, confiaban en el Escipión. Los dos hermanos van a repartir cera desde este momento hasta el 211 a.C., avanzando mucho contra los púnicos pero sin controlar del todo nada. En el año citado, <strong>tras dos derrotas consecutivas, los hermanos murieron en combate y las tropas restantes se replegaron hacia el Ebro</strong>.</p>
<p>Aníbal, entretanto, seguía a lo suyo, que era darse lanzadas con los romanos y apisonar la tierra itálica con los elefantes, algo que se le daba francamente bien. En el 217 a.C., en la emboscada del lago Trasimeno, el púnico dejó a Roma tiritando y la ciudad eterna a tres días de camino. Tal era el miedo en Roma, que <strong>decidieron nombrar a Quinto Fabio Máximo como dictador, que con imperium extraordinario temporal trataría de salvar a los romanos del desastre total</strong>.<a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Battle_of_lake_trasimene-es.svg_.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-871" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Battle_of_lake_trasimene-es.svg_.png" alt="Emboscada del Trasimeno" width="497" height="383" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Battle_of_lake_trasimene-es.svg_.png 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Battle_of_lake_trasimene-es.svg_-300x230.png 300w" sizes="auto, (max-width: 497px) 100vw, 497px" /></a>Aníbal no atacó Roma, tenía la esperanza de convertir a los pueblos latinos a su causa para debilitar a los romanos y propinarles un golpe final tan fuerte que poco iba a quedar de ellos, más que la anécdota de cómo casi crearon un imperio. Le salió mal, claro, <strong>la lealtad de estos pueblos a Roma era más sólida de lo que el púnico creía</strong>, así que se marchó a la costa Adriática para echar gasolina y pensar en el siguiente paso. Puede parecer una estupidez no haber atacado Roma habiendo estado <em>ad portas</em> mientras todos los romanos temblaban, pero por muy guay que se fuera, con un ejército no se iba a ser capaz de controlar Italia, iba a costar sangre sudor y lágrimas, y ahí estaban los escipiones que podían volver en cualquier momento.</p>
<p><div id="attachment_887" style="width: 159px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/250px-N26FabiusCunctator.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-887" class="wp-image-887 size-medium" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/250px-N26FabiusCunctator-149x300.jpg" alt="A ver, vente que te explico, Minucio..." width="149" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/250px-N26FabiusCunctator-149x300.jpg 149w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/250px-N26FabiusCunctator.jpg 250w" sizes="auto, (max-width: 149px) 100vw, 149px" /></a><p id="caption-attachment-887" class="wp-caption-text">A ver, ven que te explico, Minucio&#8230;</p></div></p>
<p><strong>La estrategia de Fabio Máximo fue la de no entablar combate directo con el púnico</strong>, al menos hasta conseguir las legiones necesarias mientras se debilitaba al ejército enemigo poco a poco. Algo que funcionó bien hasta que el genio de Aníbal volvió de entre las sombras en uno de los pasajes más famosos y probablemente con más leyenda del conflicto. El cartaginés había llevado a sus ejércitos a la Campania huyendo de las fuerzas de Fabio Máximo y buscando provisiones, pero a pesar de todo, el dictador había cortado las mejores posibilidades de Aníbal. Se dice que en una noche, Aníbal ató antorchas a los cuernos de 10.000 bueyes y Minucio, segundo de Fabio, los persiguió porque parecían un ejército en marcha, dejando el camino libre para el verdadero ejército. Sea como fuere, Aníbal y su ejército continuaron por donde querían, pero no hay que dejar pasar que conseguir 10.000 bueyes era un auténtico imposible, sin olvidar que habrían acabado con cualquier problema de aprovisionamiento que ningún ejército tuviera.</p>
<p>En Roma se vio como una novatada, así que le retiraron la dictadura a Fabio, aunque poco después se la volvieron a conceder, pero colegiada con Minucio, lo cual no tenía demasiado sentido, <strong>especialmente con las rencillas personales entre ambos</strong>, situación que los llevó a un nuevo desastre bélico que Fabio salvó a duras penas. Este follón organizativo se descompuso para el 216 a.C., volviéndose al sistema de cónsules, cargo al que accedieron Emilio Paulo y Varrón, los cracks de Cannas.</p>
<p><div id="attachment_880" style="width: 695px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/737px-Batalla_de_Cannas_Destrucción_romana.svg_.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-880" class="wp-image-880 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/737px-Batalla_de_Cannas_Destrucción_romana.svg_.png" alt="Martillo y yunque que te crió." width="685" height="479" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/737px-Batalla_de_Cannas_Destrucción_romana.svg_.png 737w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/737px-Batalla_de_Cannas_Destrucción_romana.svg_-300x209.png 300w" sizes="auto, (max-width: 685px) 100vw, 685px" /></a><p id="caption-attachment-880" class="wp-caption-text">Martillo y yunque que te crió. *216 a.C., no 215</p></div></p>
<p>Tampoco podemos ser tan injustos con los cónsules, no eran escipiones, pero delante tenían al general de generales, quien envolvió las líneas romanas, y cuando la superior caballería –especialmente la númida– <strong>despachó a los equites, les propiciaron un martillo y yunque épico</strong> –la famosa táctica de Alejandro Magno en la que la infantería pesada se enfrentaba frontalmente al enemigo, y cuando la caballería pudiera, atacaba a la espalda de la infantería enemiga rompiendo dramáticamente las filas–.</p>
<h2>Buitres y águilas</h2>
<p>Tras la derrota de Cannas, Aníbal consiguió lo que buscaba: pasarse aliados romanos a su bando, algunos buitres salieron a planear vaticinando la muerte de la presa herida. Pero se precipitaron. Algunas ciudades de Lucania –actual Basilicata–, Campania, Apulia y el antiguo Samnio se pasaron al bando cartaginés, y algo que hirió especialmente a los romanos fue que lo hiciera Capua –en Campania–, la segunda ciudad de Italia en el momento. Es en este contexto cuando realmente se acuña la expresión «<em>Hannibal ad portas</em>«, pues estuvo con sus ejércitos literalmente al lado de Roma, es en este momento cuando se planteó de verdad atacar la ciudad, pero optó por replegarse. <strong>Entre otras cosas porque no todo era positivo para Cartago</strong>, el Consejo de los Sagrados no tenía intención de enviar refuerzos a Italia –algo que nos hace pensar que Cartago no tenía un interés inmediato en controlar la península, ni siquiera en destruir Roma, y probablemente estaban más interesados en recuperar lo que se perdió y poner orden en Hispania–, y Asdrúbal, hermano de Aníbal y general en Hispania, no podía enviar refuerzos por mar, al ser la costa y el mar de dominio romano. Aunque Cartago se hizo con provisiones con las que además ya no contaba Roma, no pudo sanear el ejército tras ya 3 duros años de guerra y viajes.</p>
<p><div id="attachment_899" style="width: 230px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/220px-Filippo_V_-_MNR_Palazzo_Massimo.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-899" class="size-full wp-image-899" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/220px-Filippo_V_-_MNR_Palazzo_Massimo.jpg" alt="Filipo V, experto en tocar las narices" width="220" height="310" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/220px-Filippo_V_-_MNR_Palazzo_Massimo.jpg 220w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/220px-Filippo_V_-_MNR_Palazzo_Massimo-212x300.jpg 212w" sizes="auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px" /></a><p id="caption-attachment-899" class="wp-caption-text">Filipo V, experto en tocar las narices</p></div></p>
<p><strong>Esta situación dio tiempo a los romanos para reorganizarse</strong>. No todo estaba perdido, contaban con una enorme red de colonias por todo el suelo italiano, y aunque sólo controlasen del todo el centro de Italia, era más vano de lo que parecía, pues contaban con ciudades leales tanto el sur como en el norte, y la capacidad para reclutar legionarios parecía seguir intacta. Y, sorpresa, Fabio Máximo volvió a ser elegido dictador, esta vez en solitario, y esta vez pudo hacer las cosas bien. Desde el 215 hasta el 211 a.C., los romanos volvieron a la táctica fabiana de hostigamiento, perpetrando rápidas incursiones y evitando el combate masivo directo, y poco a poco, durante esos años, se fue reconquistado todo lo perdido en sur de Italia, Capua incluida. Las águilas retomaron el tablero y los buitres volvían a sus nidos.</p>
<p>Entretanto, Córcega y Sicilia estuvieron al borde de perderse. El caso de la primera isla fue el de otras aves visionarias, que tras las primeras victorias de Aníbal se decidieron levantar contra Roma y pasarse al lado púnico, aunque tras un poco de tajo va y lanzada viene, la isla quedó claramente bajo dominio romano, además con dos legiones para controlar posibles levantamientos, el cordón de seguridad en el Tirreno era importante para la seguridad de Roma. En Sicilia, Siracusa acabó en manos de Cartago, quien envió un ejército para protegerla, pero en el 213 a.C. el cónsul Claudio Marcelo <strong>fue enviado a pacificar la isla, algo que consiguió en el 210 a.C., con el ejército púnico derrotado</strong>.</p>
<p>Otro molesto buitre fue Filipo V de Macedonia, que aprovechó el momento de debilidad romana para recuperar el control sobre Iliria, <strong>inaugurando la Primera Guerra Macedónica, que se extendería hasta el 205 a.C.</strong>, aunque no se tiene por seguro que Filipo entablara una alianza con Cartago. En cualquier caso, la guerra se despachó con enfrentamientos de poca importancia y un tratado al estilo romano, un tiempo muerto para devolverle el guantazo a Filipo cuando el Pueblo y el Senado de Roma lo vieran oportuno. Por ejemplo, cuando Aníbal no estuviera dando por saco en Italia, que les vendría mejor.</p>
<h2>El camino hacia la victoria</h2>
<p><div id="attachment_890" style="width: 230px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/220px-Escipión_africano.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-890" class="wp-image-890 size-full" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/220px-Escipión_africano.jpg" alt="Habéis matao a mi pater y os la vais a llevar bien gorda." width="220" height="364" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/220px-Escipión_africano.jpg 220w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/220px-Escipión_africano-181x300.jpg 181w" sizes="auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px" /></a><p id="caption-attachment-890" class="wp-caption-text">Habéis matao a mi pater y os la vais a llevar bien gorda</p></div></p>
<p>El mismo año de la pacificación de Sicilia, desembarcó en Ampurias Escipión el Africano, el hijo de Publio Escipión, con ganas de repartir leches entre los generales que habían acabado con su padre y su tío. <strong>Llegó como procónsul con tan sólo 24 años, todo un puto amo</strong>. Terminó de controlar el valle del Ebro para poder marchar tranquilo hacia el sur, prometiendo a las tribus que ellos habían ido a liberarlos de Cartago, y como los púnicos les pedían unos tributos altísimos, las tribus les dieron las llaves de casa y el mando de la tele. Tan contentos. Hecho esto, partió hacia Cartago Nova, a la que asedió por tierra y mar, conquistándola en el 209 a.C. La victoria fue una verdadera muestra de genio militar, otra especie de operación relámpago, a marchas forzadas desde Tarraco sorteando enemigos a diestro y siniestro y conquistando la ciudad en muy poco tiempo. Cartago Nova contaba además con 300 rehenes iberos,<strong> que Escipión usó para meterse en el bolsillo a diferentes tribus y cambiar radicalmente el tablero de juego</strong>. Fue un verdadero punto de inflexión en la guerra.</p>
<p>La fortuna volvía a sonreír a Roma, pero quedaba mucho por hacer,  Aníbal aún andaba por Italia y <strong>tenía un par de hermanos generales bastante cabreados a los que pidió ayuda</strong>. El púnico estaba en el sur de Italia, primero en Tarento y más tarde en Brucia mientras Roma continuaba hostigando de diferentes formas a sus tropas. Escipión conquistó el alto Guadalquivir desde Cartago Nova, haciéndose con las minas de Cástulo tras la batalla de Baecula en el 208 a.C., agregando así una cantidad de recursos que Roma necesitaba como agua de mayo, y que al mismo tiempo eran un duro golpe para Cartago. Asdrúbal consiguió huir –<strong>de hecho, recientes investigaciones apuntan a que sacrificó parte de su ejército en la batalla de Baecula para poder ir a Italia sin presión</strong>– y llegó a suelo itálico emulando a su hermano, pero al poco tiempo de entrar por el norte de la península, su ejército fue masacrado en la batalla del río Metauro en el 207 a.C., y él encontró la muerte.</p>
<p>Menos fortuna tuvo el otro hermano, Magón, quien también acudió a la llamada de auxilio, quiso ser original e ir por mar pero su intervención fue mucho menos reseñable, vagó por Liguria hasta que fue derrotado y decidió que como en casa en ningún sitio, pero murió de camino. Escipión, por su parte, bajó el curso del Guadalquivir, con buena parte de las tribus de su lado, y<strong> en el 206 a.C. propinó una paliza épica a Cartago en Ilipa Magna</strong> –Alcalá del Río– y acabó pocos días después la presencia cartaginesa, cuando las fuerzas de Escipión persiguieron y aniquilaron a los restos del ejército enemigo.</p>
<p>Mientras Escipión expulsaba a los cartagineses de Hispania, <strong>Roma se hacía con la lealtad de un príncipe númida, cuya poderosa caballería será esencial en lo poco que quedaba de guerra</strong>. En el 205 a.C. Escipión volvió a Roma y fue elegido cónsul, además se encargó de Sicilia, desde donde mermó a Aníbal y preparó la invasión de África, a la que llegó en el 204 a.C. como procónsul y devastó a los ejércitos púnicos. Al año siguiente llegó Aníbal a petición del Consejo Sagrado, Cartago ofreció la paz a Roma, pero Escipión prefirió plantar al ejército frente al general que había puesto patas arriba Italia durante más de 10 años. En el 202 a.C. se jugaron en Zama la última partida de ajedrez de esta larga guerra, en la que la magnífica caballería númida –esta vez, también en el bando romano– jugó un factor determinante, volviendo una vez más al martillo y el yunque.</p>
<p><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Batalla_Zama.svg_.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-896" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Batalla_Zama.svg_.png" alt="Batalla de Zama" width="700" height="404" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Batalla_Zama.svg_.png 1441w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Batalla_Zama.svg_-300x173.png 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Batalla_Zama.svg_-1024x590.png 1024w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /></a></p>
<p>Aníbal consiguió escapar, pero el ejército quedó destrozado, y ahora Roma sí buscó un tratado de paz como le gustaba hacerlos: en condición de superioridad aplastante. Zarandeó a Cartago diplomáticamente, pidiéndole 10.000 talentos de plata en 50 años, no sobrepasar el territorio anterior a la I Guerra Púnica ni atacar a otros estados africanos, además de prohibilers firmar pactos con otros estados mediterráneos. Sobre el papel, <strong>Cartago quedó como un estado clientelar de Roma por la fuerza, encadenada a lo mínimo</strong>.</p>
<h2>Consecuencias</h2>
<p>La gran ciudad púnica perdió su imperio, y cualquier tentativa por recuperarlo iba a ser respondida con mano de hierro, <strong>Roma echaba así de la carrera por el dominio del Mediterráneo a su principal contrincante</strong>. Además, Roma seguía con asuntos pendientes: el más cercano era el de los galos en el norte de Italia, nuevamente descontrolados, en el este Filipo V había hecho un feo que Roma respondió en el 200 a.C., y por último <strong>quedarse o no en Hispania</strong>. Esto se resolvió dejando tropas por el momento para evitar que Cartago recuperase aliados, actitud que no gustó un pelo a los hispanos.</p>
<p><strong>Por otra parte Roma estaba cambiando de ciudad estado itálica a imperio extenso y extensible</strong>. Es cierto que aún no controlaba enormes territorios, pero su proyección e influencia en lugares hasta entonces remotos se multiplicó hasta límites insospechados. Ya habíamos comentando anteriormente el problema del ejército, pensado para campañas cortas. Cada vez se hacía más evidente que Roma iba a necesitar soldados permanentemente en diferentes puntos de la geografía mediterránea, <a href="http://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/"><strong>pero los cambios se harán esperar demasiado</strong></a>. Otro hecho importante fue la normalización del proconsulado en tiempos de guerra, que hará que una de las soluciones para el futuro gobierno provincial sea precisamente esta promagistratura, que tantos réditos daba a los portadores que sabían aprovecharla.</p>
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<p>En pocas palabras, <strong>Roma tenía la puerta abierta hacia lo que se denomina la Roma imperial</strong>, que no el Imperio Romano, es decir, un imperio organizado como una ciudad-estado. De los problemas que esto comenzó a plantear, y sus consecuencias,  hablaremos en otro momento.</p>
<h3 style="text-align: center;">Bibliografía</h3>
<p><span style="color: rgba(10, 10, 10, 0.819608);">—FIELDS, Nic: </span><em style="color: rgba(10, 10, 10, 0.819608);">The Roman Army of the Punic Wars 264-146 BC</em><span style="color: rgba(10, 10, 10, 0.819608);">, Oxford, Osprey Publishing, 2007.</span></p>
<p>—SÁNCHEZ-MORENO, Eduardo (coord.): <em>Historia de España. Protohistoria y Antigüedad de la Península Ibérica vol. I. Las fuentes y la Iberia colonial,</em> Madrid, Sílex, 2007</p>
<p><span style="color: rgba(10, 10, 10, 0.819608);">—La Segunda Guerra Púnica en Iberia,  Desperta Ferro, serie Antigua y Medieval, Nº17, 2012.</span></p>
<p>*Apartado gráfico extraído de Wikipedia Commons y The Creative Assembly.</p>
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		<title>Choque y gladius: El ejército romano durante las Guerras Púnicas (II)</title>
		<link>https://reasilvia.com/2014/06/ejercito-romano-guerras-punicas-tacticas/</link>
					<comments>https://reasilvia.com/2014/06/ejercito-romano-guerras-punicas-tacticas/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Jun 2014 12:23:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<category><![CDATA[guerraspúnicas]]></category>
		<category><![CDATA[Militar]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El ejército romano en combate era una máquina engrasada para la flexibilidad y la duración en las batallas</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/06/ejercito-romano-guerras-punicas-tacticas/">Choque y gladius: El ejército romano durante las Guerras Púnicas (II)</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h3>El despliegue de combate</h3>
<p>Como ya vimos en la <a href="http://reasilvia.com/2014/02/idem-in-me/">primera entrega </a>dedicada a las legiones romanas durante las Guerras Púnicas, el ejército romano contaba con 3 líneas de infantería pesada «fijas» y otra mucho más versátil de infantería ligera o jabalineros. El esquema básico de despliegue de las tropas romanas seguía esta sencilla pauta: en la primera línea había diez manípulos de <em>hastati</em>, dejando un hueco entre uno y otro suficientemente grande para que otro manípulo pasara por él sin problema, unos metros más atrás –de nuevo los suficientes para que maniobre sin problemas otra línea de infantería–, «tapando» los huecos de los hastati se situaban los manípulos de <em>princeps</em>, también dejando un hueco entre cada manípulo. Al final del todo estaban los manípulos de <em>triarii</em>, alineados con los <em>hastati</em>, cubriendo de ese modo los huecos entre los manípulos de <em>princeps</em>. <strong>A esta formación se la conoce como<em> triplex acies </em>–línea triple–</strong>.</p>
<p><div id="attachment_820" style="width: 546px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/Legión-Manipular.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-820" class="wp-image-820 size-full" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/Legión-Manipular.jpg" alt="" width="536" height="400" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/Legión-Manipular.jpg 536w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/Legión-Manipular-300x223.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 536px) 100vw, 536px" /></a><p id="caption-attachment-820" class="wp-caption-text">Triplex acies</p></div></p>
<p style="text-align: justify;">Este sistema era flexible por diferentes motivos: <strong>podía hacer caer el enemigo pronto, pero estaba preparado para combates de larga duración</strong>, además el manípulo permite cambiar posiciones y direcciones con facilidad. Son tres hileras, y hay que quebrar cada una de ellas. Es como si fueran niveles en un videojuego en el que para llegar al primer nivel ya las pasas un poco putas. Si además conseguías pasar de nivel, los enemigos cada vez eran más duros y estaban más frescos.</p>
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<p style="text-align: justify;">En un ejército consular solía haber dos legiones en el centro de la formación, con las <em>alae</em> en los flancos, y protegiendo la formación en el extremo de los flancos, los <em>equites</em>. Esta formación dependía siempre del número de legiones, del número de <em>socii</em>, de caballería, de las ideas del cónsul, del terreno y un sinfín más. <strong>Pero esta es la proyección básica del ejército romano</strong>. El puesto de honor era para el cónsul o el general al caso, detrás de las dos legiones.</p>
<p><div id="attachment_821" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/ejército-consular2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-821" class="wp-image-821 size-full" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/ejército-consular2.jpg" alt="" width="600" height="262" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/ejército-consular2.jpg 600w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/ejército-consular2-300x131.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-821" class="wp-caption-text">E=Equites, A=Alae, L=Legio</p></div></p>
<p style="text-align: justify;">La función de las <em>alae</em> dependía del tipo de soldados que llevaran. En un principio <strong>es probable que su combate fuera más propio, y poco a poco más romano</strong>. En general, más fuerzas de choque, y probablemente honderos o jabalineros, además de caballería, parte de la cual ya vimos que quedaba con el general para protegerlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Los <em>equites</em> protegían a la infantería pesada de las cargas de caballería, muy móviles y poco de cargar, aunque no eran malos en ello. Hay que decir que las cargas de caballería contra enemigos bien posicionados y protegidos eran una locura absoluta. A nadie se le ocurría mandar caballería contra una falange, por ejemplo, pero sí contra una falange mermada a la que es factible atacar por la espalda. De modo que tenían varios papeles: <strong>dispersar auxiliares</strong> –los más fáciles para la caballería, y para cualquiera–, <strong>evitar cargas de caballería enemigas a los flancos y romper infantería pesada cuando la situación fuese idónea</strong>.</p>
<h3>Fases del combate</h3>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: center;">Primera fase</h4>
<p style="text-align: justify;">Cuando los dos ejércitos estaban el uno frente al otro –la idea principal del ejército romano es la del combate masivo de choque–, sabemos que los velites estaban al frente en una efímera hilera esperando la carga enemiga, o avanzando con cuidado para provocarla con descargas de jabalinas. Cuando la primera línea enemiga empezaba a cargar, <strong>los velites se replegaban usando los huecos dejados por los <em>hastati</em></strong>, borrándose momentáneamente del combate y reagrupándose tras los <em>triarii</em>. Después ya veían qué hacían, esperar o ser enviados por el general a un lugar donde tuviesen un buen rango de tiro, como los flancos.</p>
<p style="text-align: justify;">En cualquier caso, si alguien solía llevarse la peor parte esos eran los <em>velites</em>. Que el ejército enemigo cargara y los <em>velites</em> esperasen para lanzar sus descargas suponía que <strong>antes, o al mismo tiempo, recibían descargas de proyectiles</strong>, porque si los enemigos contaban con honderos o arqueros, el rango de tiro era mayor y sufrían las descargas enemigas antes de poder realizar las propias, y acercarse al enemigo para realizarlas suponía más o menos lo mismo, sumando que tenían que correr más al replegarse. Además se podía dar el caso de una caballería enemiga cargando contra los velites, encontrando de este modo una muerte rápida pero no menos dolorosa.</p>
<p style="text-align: justify;">Los <em>velites</em> eran unos jodidos héroes, en resumidas cuentas, y como tales, morían en el campo de batalla, solo que sin mucho reconocimiento. <strong>Una mezcla entre bravos y prescindibles guerreros</strong>.</p>
<h4 style="text-align: center;">Segunda fase</h4>
<p style="text-align: justify;">Entretanto, los <em>hastati</em> cierran filas, es decir, tapan los huecos y se preparan para recibir la carga del enemigo. Esto se hace de dos formas: o reduces filas del manípulo sacrificando profundidad pero alargando las mismas hasta cubrir los huecos, o el manípulo estaba dispuesto sobre el campo de batalla claramente dividido en dos centurias, y la trasera se sitúa al lado de la delantera. <strong>En cualquier caso sacrificaban profundidad, es decir, se hacían vulnerables</strong>, porque con filas menos profundas pero hileras más anchas ocupaban más espacio a lo ancho pero el manípulo se podía quebrar antes. No importa cuando detrás había 1.800 romanos veteranos que te van a salvar el culo cuando te haga falta y en tus flancos a los <em>socii, </em>que se van a comer lo que sea necesario.</p>
<p style="text-align: justify;">Una vez hecho esto, los <em>hastati</em> preparaban sus <em>pila </em>(el plural de <em>pilum</em>), primero lanzaban el ligero, y después el pesado. Si nos paramos a contar, <strong>el ejército enemigo ha sufrido un mínimo de 3 descargas de jabalinas cuando hace contacto con los <em>hastati</em></strong>, y no sería extraño que llegasen a contar 4 o 5 dependiendo de la pericia de los <em>velites</em> y la lentitud de la carga enemiga. Sin olvidarnos de que el pilum inutilizaba escudos y dejaba clavados soldados al suelo debido a su larga punta. ¿Y si los enemigos los recogían y los tiraban? Imposible, la punta del <em>pilum</em> estaba diseñada para romperse tras un uso. Genio táctico romano, ¿o no?</p>
<p style="text-align: justify;">La escena era terrorífica, y para añadirle más leña al fuego, una vez que los <em>hastati</em> gastaban sus <em>pila</em>, <strong>desenfundaban el <em>gladius</em> y gritaban mientras golpeaban sus escudos con el mismo, lanzándose al ataque</strong> contra los probablemente –más o menos– mermados enemigos, al menos la primera línea enviada.</p>
<p><div id="attachment_1571" style="width: 181px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/princeps-combate.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1571" class="wp-image-1571 size-medium" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/princeps-combate-171x300.jpg" alt="" width="171" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/princeps-combate-171x300.jpg 171w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/princeps-combate.jpg 264w" sizes="auto, (max-width: 171px) 100vw, 171px" /></a><p id="caption-attachment-1571" class="wp-caption-text">Princeps en combate</p></div></p>
<p style="text-align: justify;">Hay debate sobre el uso de la espada y el escudo en la legión manipular. Si estaba más enfocado a cortar o a pinchar, pero la diversidad de testimonios y opiniones hacen pensar que <strong>probablemente se usaran para ambas cosas, especialmente en función del enemigo</strong>. Por ejemplo, contra tribus galas mientras se aseguraba la frontera del norte, con una panoplia más ligera, es lógico pensar que se buscara más pinchar a los enemigos. Por contra, frente a ciertas tropas de Cartago más helénicas y con una panoplia mucho más fuerte y pesada, resultaría más lógico que se buscara el tajo en las piernas para romper las falanges. Porque no solo se trataba de la dureza de la panoplia del contrario, también eran importantes las formaciones y estrategias, y la legión manipular tenía varias respuestas para las diferentes situaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero en general, cuando el enemigo estaba lo suficientemente cerca, <strong>el legionario golpeaba con su <em>scutum</em> para desestabilizar al oponente y lanzaba un espadazo</strong> –que no veías venir porque el <em>scutum</em> lo tapaba todo–, buscando el tajo o el pinchazo. En esta escena, el legionario cubría casi la totalidad de su cuerpo con el scutum, el resto corría a cuenta de la espinillera izquierda –la pierna derecha no estaba expuesta– y del casco.</p>
<h4 style="text-align: center;">Tercera fase</h4>
<p style="text-align: justify;"><strong>Si todo lo anterior no surtía efecto</strong>, es decir, rompía las líneas enemigas, y los muy plastas seguían repartiendo lo suyo entre los <em>hastati</em>, <strong>los manípulos de <em>princeps</em> entraban en escena</strong>. Era algo sencillo, todo seguía igual, pero los veteranos iban reemplazando a los jóvenes caídos o exhaustos, y aunque el enemigo había sido capaz de aguantar todo lo anterior, la cosa se ponía fea.</p>
<p style="text-align: justify;">Como hemos dicho, la legión estaba pensada para durar lo que hiciese falta en combate, aunque la mayoría de ejércitos se componía más o menos de lo mismo –grueso de infantería pesada apoyada por auxiliares–, y aguantaban más o menos, el combate cuerpo a cuerpo era algo terrorífico mentalmente y extenuante físicamente,<strong> el manípulo estaba pensado para dar relevos y así sanear la primera línea de combate</strong>, algo que hacía a las legiones especialmente complicadas de vencer –y de algún modo Roma era así, sacaba legionarios de debajo de las piedras, algo que a todos les resultaba irritable y agotador–. La falange, por ejemplo, mostraba todo su potencial de inicio, y aunque sus combatientes eran formidables guerreros que aguantaban de todo, el cansancio era algo inevitable. Cuando inventas un sistema de combate prácticamente igual de fuerte –al menos en lo defensivo– y basado en renovar el brío de los hombres, te mereces que te llamen genio.</p>
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<p style="text-align: justify;"><strong>Si todo lo anterior fallaba, entraban en juego los <em>triarii </em>relevando a los <em>hastati</em> y <em>princeps</em> mermados o directamente muertos</strong>. Eran el último recurso y su presencia era en parte terrorífica y en parte esperanzadora. Que entrasen en combate significaba que habías hecho mucho daño, pero también que estabas jodido, sobre todo porque los triarii al ser una tropa de tipo más falangita –con una armadura más pesada–, <strong>duraban mucho más en combate, eran difíciles de matar, expertos y estaban frescos</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">A todo lo dicho hay que añadirle toda clase de condicionantes, como los números del enemigo, el tipo de ejército del mismo, el terreno y la inteligencia de ambos generales. <strong>Roma creó una máquina militar formidable y difícil de vencer, pero no infalible, sus enemigos no eran mancos</strong>.</p>
<h2 style="text-align: center;">Bibliografía básica</h2>
<p>—FIELDS, Nic: <em>The Roman Army of the Punic Wars 264-146 BC</em>, Oxford, Osprey Publishing, 2007.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Idem in me: El ejército romano durante las Guerras Púnicas (I)</title>
		<link>https://reasilvia.com/2014/02/ejercito-romano-guerras-punicas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Feb 2014 20:48:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<category><![CDATA[guerraspúnicas]]></category>
		<category><![CDATA[Militar]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los romanos aprendían mucho y rápido. Copiaron y mejoraron una gran cantidad de elementos de sus culturas vecinas</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/02/ejercito-romano-guerras-punicas/">Idem in me: El ejército romano durante las Guerras Púnicas (I)</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Origen</h3>
<p>“Si ellos, que no son romanos, lo usan bien, nosotros, que somos los hijos de Marte, lo usaremos de forma extraordinaria.” Esta frase en primera persona que me he inventado podría servir de pequeño resumen. La copia, la adaptación, y la mejora, fueron constantes en Roma. <strong>El romano observa, se fija en lo bueno, y de lo bueno, se queda con lo mejor</strong>. Si un enemigo le da una paliza en el campo de batalla, el romano no patalea, piensa por qué ha sido derrotado, y cuando tiene el por qué, lo copia para su ejército, y para colmo, acaba por mejorarlo.</p>
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<p>Vayamos por partes. En un principio, es decir, durante la época monárquica y el inicio de la Res Publica, <strong>el ejército romano tenía un <a href="https://www.facebook.com/media/set/?set=a.655955207845173.1073741830.478239722283390&amp;type=3">corte hoplítico</a> con una gran influencia griega</strong>. En él servían ciudadanos, luchar por tu ciudad era un honor y un deber. Durante campañas cortas los ciudadanos se pagaban lo que se podían permitir de armamento y armadura e iban a intercambiar lanzadas con otros pueblos itálicos o griegos. Pero durante las guerras contras los samnitas —343-290 a.C.— las cosas empezaron a cambiar.</p>
<p><strong>Nació la legión manipular, no sabemos con precisión si fue antes, durante, o después de someter a los vecinos samnitas</strong>, pero en ese intervalo de 50 años algún romano con ese genio típico de los hijos de Marte, ideó un sistema de combate que, poco a poco, se impondría al resto de contrincantes del mundo antiguo. La legión manipular tampoco era un invento genuino romano, era una evolución de la falange hoplítica. Observar, adaptar, mejorar. Convirtieron un sistema de combate rígido pero potente, en uno flexible, versátil e igual de potente.</p>
<p><div id="attachment_737" style="width: 1386px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/ManípuloHastati.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-737" class="size-full wp-image-737 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/ManípuloHastati.jpg" alt="Sí, es un videojuego, pero ofrece una imagen muy buena del manípulo de hastatis" width="1376" height="795" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/ManípuloHastati.jpg 1376w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/ManípuloHastati-300x173.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/ManípuloHastati-1024x591.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1376px) 100vw, 1376px" /></a><p id="caption-attachment-737" class="wp-caption-text">Sí, es un videojuego, pero ofrece una imagen muy buena del manípulo de hastati | Total War: Rome 2 &#8211; The Creative Assembly</p></div></p>
<p>Legión significa leva, y aunque el nombre perdurará más tarde sin que el ejército se componga de levas ciudadanas y pase a convertirse en uno profesional, durante las Guerras Púnicas sigue aplicándose su sentido original. <strong>Las legiones eran las fuerzas ciudadanas reclutadas por Roma en un año</strong>.  Tanto legión como manípulo son términos administrativos. Una legión la conformaban unos 4.200 hombres —hasta 5.000 en tiempos de guerra—, un manípulo 120, una centuria 60&#8230;</p>
<p><strong>Cada legión estaba formada por 3 líneas fijas de infantería pesada</strong>, cada línea de un tipo de soldado. A este grueso le auxiliaban la infantería ligera y la caballería. Esta idea básica es muy parecida al del resto de ejércitos de la época, con más o menos infantería pesada y más o menos auxiliares, pero las líneas generales son estas. Lo que más nos interesa es qué hay detrás de estos números.</p>
<h3 align="left">La legión manipular, unidades y equipamiento</h3>
<p><div id="attachment_743" style="width: 270px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/velite101.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-743" class="size-full wp-image-743 " title="Velites" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/velite101.jpg" alt="" width="260" height="340" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/velite101.jpg 260w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/velite101-229x300.jpg 229w" sizes="auto, (max-width: 260px) 100vw, 260px" /></a><p id="caption-attachment-743" class="wp-caption-text">¿Ves a ese? Pues le he saltado el ojo desde aquí.</p></div></p>
<p>¿Cuáles eran los elementos que participaban en la legión? <strong>Los que estaban en una primera línea ficticia eran los <em>velites</em></strong>, es decir, la infantería ligera. Estos <em>velites</em> no aguantaban las cargas enemigas ni las efectuaban, eran jabalineros que esperaban a estar lo suficientemente cerca del enemigo para lanzar las jabalinas, y antes de que el enemigo cargara se refugiaban tras las líneas de infantería pesada, donde se reagrupaban y continuaban, o no, lanzando jabalinas —no siempre convenía realizar descargas si el combate cuerpo a cuerpo había empezado, era importante no herir a los compañeros—.</p>
<p><strong>Los <em>velites</em> tenían una panoplia francamente pobre</strong>. Se pertrechaban con entre 5 y 7 jabalinas y un <em>gladius hispaniensis</em> —era un perfeccionamiento de una espada celtíbera, aunque se postuló que podría derivar de la falcata, es probable que venga de las espadas de antenas—. Para protegerse llevaban un casco —aunque no todos tenían el dinero suficiente para permitirse uno—, generalmente sin cresta, para distinguirse por encima del resto algunos se adornaban recubriendo el casco con una piel de lobo. Además se acompañaban de un parma —escudo redondo—, para rechazar las descargas de los honderos o jabalineros enemigos y defenderse en combate cuerpo a cuerpo, en caso de ser alcanzados por una unidad enemiga o tener que auxiliar a sus compañeros de infantería pesada.</p>
<p><strong>En este sentido el ejército es un reflejo de la sociedad romana</strong>, porque sí, estos soldados tenían esta pobre panoplia debido a que eran los que menos dinero tenían. Es cierto que este tipo de unidad debía moverse rápidamente y no iban a llevar una coraza de más de 20 kilos de peso, pero también lo es que la protección resultaba demasiado pobre.</p>
<p><div id="attachment_1578" style="width: 978px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/012_LegXgemina.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1578" class="wp-image-1578 size-full" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/012_LegXgemina.jpg" alt="" width="968" height="645" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/012_LegXgemina.jpg 968w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/012_LegXgemina-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 968px) 100vw, 968px" /></a><p id="caption-attachment-1578" class="wp-caption-text">Legionarios tardorepublicanos lanzando los pila, con espinillera izquierda, camiseta de malla, gladius y<em> scutum</em> | <a href="http://www.lacedemon.info/galeria/">Mariusz Kozizk</a></p></div></p>
<p>La segunda línea de batalla, o primera real, la conformaban los <em>hastati</em>. <strong>Eran los primeros en recibir la carga del enemigo o los primeros en efectuarla</strong>. Su armamento se conformaba de un <em>gladius hispaniensis</em> y 2 tipos de <em>pilum</em>, uno pesado y otro ligero. El repertorio para protegerse es mayor que el de los <em>velites</em>: llevaban casco de diferentes tipos con cresta, pectorales de bronce o camisetas de malla, y una espinillera de bronce en la pierna izquierda. Remataban la panoplia con un <em>scutum</em> —el escudo oval itálico—.</p>
<p>El <em>pilum</em> merece una mención especial. Se trataba de una jabalina especialmente mortífera, y tampoco era original romana. Sobre de quién y cuándo la copiaron no hay nada seguro, la usaban ejércitos del entorno de Roma, tales como itálicos, celtas e iberos. Podrían haberla adaptado de cualquiera de ellos, aunque suena bastante probable que se hiciera de los itálicos, los más cercanos. <strong>Lo cierto es que se generalizó su uso en este momento</strong> y eran bastante parecidos a los <em>pila</em> iberos. Este tipo de jabalina resultaba tremendamente útil, tenía una punta larga que, de penetrar el escudo enemigo, tenía un largo recorrido hasta detenerse, esto hacía que se pudiese herir al enemigo por mucho escudo que llevara. Pero de no herir al enemigo tenía bastante probabilidad de dejar inutilizado el escudo y hacer que el soldado contrario continuase el combate desprotegido. <strong>Su capacidad destructiva hizo que los romanos usaran el pilum de manera masiva, siendo algo muy importante durante la Segunda Guerra Púnica</strong>.</p>
<p><strong>Estos <em>hastati</em> eran los más pobres dentro de la infantería pesada y los más jóvenes</strong>, con suficiente dinero para permitirse más y mejor equipo que los <em>velites</em>, pero no tanto como para hacer alardes, simplemente lo mínimo que se podía permitir la infantería pesada. Sobre la única espinillera en la pierna izquierda, cabe decir que es lógico al ser la pierna más expuesta en combate, aunque a pesar de todo, no resultaría extraño que el que se lo pudiese permitir se hiciese con otra, comprándola o saqueando a los enemigos muertos. Para rematar la panoplia, llevaban una <em>pugia</em> —daga— como arma de último recurso, probablemente más usada en el día a día del campamento que en combate.</p>
<p><strong>El casco más usual entre los <em>hastati</em> era el montefortino, de influencia celta</strong>. Era uno de los más simples del momento y que menos protección ofrecía, aunque bastante efectiva. Sí incluían una pequeña extensión en el centro para añadirle crestas, generalmente sencillas entre los <em>hastati</em>, un ejemplo de ello serían las tres plumas rojas, dispuestas más como diadema que como cresta.</p>
<p>Detrás de los <em>hastati</em> se situaban los <em>princeps</em>, que se equipaban con los mismos elementos que los hastati, pero al tener más dinero y ser algo más veteranos,  sus armas y armadura eran de mejor calidad y estaban más decoradas. Por no hablar de un puesto en el combate más privilegiado. <strong>Los jóvenes se comían lo más duro de la batalla, y los veteranos entraban más tarde</strong>.</p>
<p><div id="attachment_1587" style="width: 221px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/6722412249_a09e6ba0b3_b.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1587" class="wp-image-1587 size-medium" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/6722412249_a09e6ba0b3_b-211x300.jpg" alt="" width="211" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/6722412249_a09e6ba0b3_b-211x300.jpg 211w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/6722412249_a09e6ba0b3_b.jpg 720w" sizes="auto, (max-width: 211px) 100vw, 211px" /></a><p id="caption-attachment-1587" class="wp-caption-text">Al fondo un rorarius* y al frente triarius | <a href="https://www.flickr.com/photos/thearmaturapress/6722412249/in/photolist-bf37Xt-e5RdzJ-f4R1HL-e5RdRu-e5RdPo-e5KzfD-6fgFpV-e5QAYS-akT5iU-8HY7CF-e5QBcS-e5JYbk-b4j6t6-b4j5pp-b4j3NT-akQgFF-akQgBg-akT5vb-akT5rQ-akQgsK-akQgpa-akQghk-akT5d5-a4Wuqx-a4Wumk-a4ZjUq-a4ZjQ1-a4Wu8t-a4ZjFC-a4WtZe-a4ZjxN-a4Zjty-2A67iQ-4td5yP-eoTTJ-jJryeQ-qvHrgZ-jJqQGE-jJqQFY-jJrx1Y-jJqPju-e5QAVY-88dQLf-g11hXv-fZZZYy-6v3EvX-ov1WeJ-ovVN5R-8UmvtC-8UipNR">Mike Bishop</a></p></div></p>
<p>Al final de las filas estaban los <em>triarii, </em>los más veteranos y adinerados. Su panoplia era similar a la de los <em>hastati</em> y los <em>princeps</em>, pero en vez de ir equipados con <em>pilum</em> llevaban como arma principal una<em> hasta</em> —lanza—. <strong>Sin duda esta unidad es la que mejor ejemplifica la herencia griega del ejército romano</strong>, aunque la última noticia de Polibio sobre el uso de esta lanza de herencia hoplítica es en el 223 a.C. durante los <a href="http://reasilvia.com/2013/12/asegurando-fronteras/">problemas con los galos al norte</a>. Estos <em>triarii</em>, al ser los más acaudalados podían permitirse la mejor de las armaduras, sin contar con que gozaban de un puesto de privilegio en la batalla.</p>
<p>Entre los <em>triarii</em>, los <em>princeps</em> y los oficiales era más habitual encontrar cascos diferentes, <strong>entre los que destacaban en este momento los de estilo <em>attico</em> y etrusco-corintio</strong>, con verdaderas crestas, protegiendo más partes del cráneo y con una mayor decoración.</p>
<p>El último tipo de unidad que conformaba la legión era la caballería, que estaba formada por los romanos más ricos,<strong> los que podían permitirse una buena armadura y el mantenimiento de su caballo</strong>. Eso sí, Roma les pagaba una generosa retribución en caso de perder a su caballo en combate. La panoplia de los<em> equites</em> era de estilo griego, con un casco de bronce, un linotórax, un escudo redondo y una lanza larga, además de una espada. Montaban al caballo con una silla celta de cuatro cuernos, y lo cabalgaban sin estribos. Aunque resulte chocante y nos parezca poco seguro, l<strong>a silla de cuatro cuernos permitía mucha agilidad, movilidad y seguridad sobre el caballo</strong>, los equites necesitaban realizar cambios de posición casi acrobáticos. A pesar de todo no resultaba una caballería realmente especializada, fruto de una inexistencia de tradición en Roma.</p>
<p>En esta caballería montaban hijos de senadores que buscaban lanzar su carrera política, debido a que en este momento <strong>había que servir a Roma durante 10 campañas en el ejército para ejercer como político</strong>, y cuanta más fama alcanzase un hombre en combate mejor presentación política iba a tener en la <em>urbs</em> a su regreso.</p>
<p><div id="attachment_1585" style="width: 1930px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/Alexander_the_Great_mosaic.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1585" class="size-full wp-image-1585" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/Alexander_the_Great_mosaic.jpg" alt="¿Cómo? ¿Alejandro Magno? Sí, llevaba un linotórax | Wikimedia Commons" width="1920" height="1152" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/Alexander_the_Great_mosaic.jpg 1920w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/Alexander_the_Great_mosaic-300x180.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/Alexander_the_Great_mosaic-1024x614.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /></a><p id="caption-attachment-1585" class="wp-caption-text">¿Cómo? ¿Alejandro Magno? Sí, llevaba un linotórax | <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Alexander_the_Great_mosaic.jpg">Wikimedia Commons</a></p></div></p>
<p>Hay que señalar antes de continuar que al ser los ciudadanos los que se pagaban sus propias armas y armaduras, <strong>la realidad debía ser mucho más variada de la que he plasmado</strong>, y no sería extraño encontrarnos, por ejemplo, con espadas heredadas por ahorro y por prestigio. «-¿Ves esta espada, mi abuelo decapitó a cuatro etruscos con ella? -Sí hombre, tó guapo».</p>
<p>Aunque la legión ya estaba completa, siempre iban acompañados por <em>alae</em> —alas— conformadas por <em>socii</em> —aliados—. <strong>Los <em>socii</em> de Roma eran unos aliados que, por lo general, no se unían a la defensa de la urbs por amor al arte de la guerra</strong>. Lo más normal es que fuesen antiguos enemigos que aceptaron la rendición incondicional antes de que Roma iniciase el asedio de una ciudad. A los que no se rendían, o no lo hacían a tiempo, les esperaba la esclavitud o unos grandes tributos de guerra. Pero estos aliados en desventaja se rendían a tiempo y mediante la <em>deditio</em>, el Senado formulaba un trato bilateral con los rendidos, que en líneas generales consistía en abastecer a Roma con sus soldados en caso de guerra, a cambio de participar en el botín de guerra, tener ciertos derechos, aunque no la total ciudadanía, independencia cultural y no pagar tributos. Cada trato variaba según los costes de la guerra para Roma, el potencial militar que el socii podía aportar a la urbs, y la proximidad cultural. Además, había un tipo de aliado que se ofrecía de forma voluntaria a Roma, pero eran los menos.</p>
<p><div id="attachment_1584" style="width: 235px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/640px-Roman_parade_helmet_2nd_century.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1584" class="wp-image-1584 size-medium" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/640px-Roman_parade_helmet_2nd_century-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/640px-Roman_parade_helmet_2nd_century-225x300.jpg 225w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/640px-Roman_parade_helmet_2nd_century.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><p id="caption-attachment-1584" class="wp-caption-text">Casco ático romano de desfile | <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Attic_helmets#mediaviewer/File:Roman_parade_helmet,_2nd_century.jpg">Wikimedia Commons</a></p></div></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estas <em>alae</em> que participaban en las batallas de Roma<strong> tenían sobre el papel el mismo número de hombres que las legiones</strong>, pero había veces en las que se desplegaban más <em>socii</em> que romanos. Las alae estaban compuestas por infantería y caballería, con un número similar de infantes a las legiones pero con tres veces más caballería. Estaban organizadas en cohortes y <em>turmaes</em> —del mismo modo que los <em>equites</em>—, formas que parecen anteriores a la manipular. <strong>De estas alae se creaba un cuerpo de élite formado por un quinto de los mejores infantes y un tercio de los mejores caballeros, llamados <em>extraordinarii</em></strong>. Estaban destinados a ser la primera línea de las fuerzas del cónsul, aunque en caso de retirada formaban la retaguardia.</p>
<h3>Ciudadanos en el campo de batalla</h3>
<p><strong>Como ya sabemos, el ejército lo formaban ciudadanos. En este momento sigue siendo un ejército con un servicio estacional</strong>. No tenemos muy claro cómo se realizaba el proceso de reclutamiento, ni qué sucede cuando se desmoviliza y se vuelve a reclutar. Pero por lo que nos cuenta Polibio, todos los hombres de 17 a 46 años con una propiedad de 11.000 ases de valor, eran requeridos por el Senado para entrar en un proceso de selección, el <em>dilectus</em>, que se desarrollaba en el Capitolio. Parece ser que lo normal era que un hombre sirviese a Roma durante 6 años o campañas como mucho, aunque existía la posibilidad de llegar a 16, probablemente por gusto o por mala suerte.</p>
<p><div id="attachment_1583" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/600px-Uncrossed_gladius.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1583" class="wp-image-1583 size-full" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/600px-Uncrossed_gladius.jpg" alt="" width="600" height="600" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/600px-Uncrossed_gladius.jpg 600w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/600px-Uncrossed_gladius-150x150.jpg 150w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/600px-Uncrossed_gladius-300x300.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-1583" class="wp-caption-text">Gladius de tipo pompeii | <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Uncrossed_gladius.jpg?uselang=es">Wikimedia Commons</a></p></div></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para sellar la adhesión al manípulo, parece que existía una especie de <strong>juramento al inicio del servicio en el que los centuriones al cargo del manípulo recitaban lo siguiente</strong>: “Nunca abandono la hilera porque me invada el miedo y quiera huir, pero sí lo hago para recuperar un arma con la que matar a un enemigo o para rescatar a un compañero”, y los recién reclutados gritaban al unísono “<em>Idem in me</em>”.</p>
<p><strong>Pero este servicio temporal empezaba a ser cada vez más largo</strong>. Las guerras se hacían constantes y la conquista de Córcega y Cerdeña hacía que fuesen necesarias guarniciones permanentes, de modo que un servicio no muy prolongado en el tiempo se empezó a convertir en una auténtica odisea. Es cierto que los legionarios cobraban, pero no demasiado, tan sólo un denario cada tres días, lo que hacía un total de 120 al año. Un centurión cobraba el doble, y los equites un denario al día. Teniendo en cuenta que los equites debían mantener bien alimentado a su caballo, no resultaban un gran pago por defender la urbs.</p>
<p><!--Ads2--></p>
<p><strong>Un trabajador sin cualificar o un simple tendero podía conseguir al año el doble de lo que cobraba un centurión</strong>, pero un tendero no tenía la gloria que se conseguía en batalla. Luchar por Roma era un deber, una responsabilidad, y un privilegio. Pero para muchos empezaba a ser una carga fastidiosa al no poder asistir a su familia durante tanto tiempo.</p>
<p>*Un <em>rorarius</em> era otro tipo de soldado equipado con lanza y escudo, pero con una panoplia mucho más pobre que los <em>triarii</em>, empleados a veces para labores auxiliares dada su armadura más ligera y su mayor movilidad.</p>
<h3>Bibliografía básica</h3>
<p>—FIELDS, Nic: <em>The Roman Army of the Punic Wars 264-146 BC</em>, Oxford, Osprey Publishing, 2007.</p>
<p>—JIMÉNEZ GARCÍA, Gustavo: «El pilum romano en la Segunda Guerra Púnica», en Desperta Ferro, serie Antigua y Medieval, Nº17, 2012, pp. 44-45.</p>
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		<title>Los misterios del dios Mitra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marina]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Jan 2014 18:27:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
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		<category><![CDATA[Religión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mitra, el dios al que las legiones llevaron por el mundo. Desde sus orígenes a su caída con la expansión del cristianismo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">Mitra es una divinidad de origen indoirani<strong>o cuyo testimonio</strong> más antiguo lo encontramos en una tablilla cuneiforme del siglo XIV a. C., que recoge un tratado de paz entre hititas y mitanni en el que el dios es tomado como testigo que sanciona el cumplimiento del pacto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En la época aqueménida su culto se extiende y llega hasta Asia Menor y poco después hasta el Mediterráneo. En un momento determinado, posiblemente en época helenística, los griegos asimilan este dios convirtiéndolo en lo que conocemos como <strong>divinidad mistérica</strong>, si bien en el mundo griego no gozó de gran popularidad, al contrario que ocurriría en Roma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La fecha tradicional de entrada del culto a Mitra en Roma se sitúa en el año 70 a. C . con la llegada de los piratas Cilicios, aunque es más que probable que el ejército allí asentado hubiese adoptado ya muchos rasgos <i>mitraístas</i>. Lo que sí sabemos es que conoció su máximo desarrollo en los <strong>siglos II y III</strong>, y sobre todo en aquellos lugares en los que la presencia militar fue más fuerte, pues es un culto muy vinculado al ejército.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="660" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/01/mitra-matando-al-toro-4-1024x660.jpg" alt="" class="wp-image-672" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/01/mitra-matando-al-toro-4-1024x660.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/01/mitra-matando-al-toro-4-300x193.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/01/mitra-matando-al-toro-4.jpg 1244w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Mitra y el toro, fresco en Marino (Italia)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mitra es una de las divinidades <strong>más importantes de la época imperial</strong>, incluso hay investigadores que se han aventurado a afirmar que si el cristianismo no se hubiese consagrado el mundo hoy sería eminentemente Mitraista, aunque esto son solo elucubraciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si hablamos de los rasgos principales que caracterizan el culto a mitra en su versión grecorromana, hablaremos de una religión de carácter mistérico, lo que implica la organización en comunidades cultuales de reducido tamaño, y en este caso concreto, con la significativa exclusión de las mujeres, y digo significativa porque muchos han atribuido a esta restricción parte de la culpa del fracaso final del mitraísmo frente al cristianismo, puesto que esto <strong>pudo tener repercusión en su difusión</strong>. Por otro lado, el culto a Mitra carecía de un cuerpo sacerdotal, en el sentido de un grupo de personas separadas de la sociedad que dedican su vida a las labores de culto, como sí ocurrió <i>verbi gratia </i>en el culto a Isis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Pero dónde se llevaban a cabo los ritos? Pues bien, <strong>el Mitreo</strong> es el lugar destinado a rendir culto a Mitra, y es un recinto de gran importancia para los historiadores, arqueólogos y otros investigadores porque supone una de la principales fuentes de las que disponemos (no olvidemos que al ser un culto mistérico todo permanece en secreto) para entender el culto a Mitra, puesto que apenas se conservan fuentes escritas y las conservadas son tardías (Porfirio, siglo II) o han sido escritas por autores cristianos (Justino o Tertuliano) que perseguían el desprestigio del mitraismo con lo que ello implica.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="212" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/01/rzym-san-clemente-mitreum-300x212.jpg" alt="" class="wp-image-673" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/01/rzym-san-clemente-mitreum-300x212.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/01/rzym-san-clemente-mitreum-1024x723.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/01/rzym-san-clemente-mitreum.jpg 1181w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption>Mitreo de San Clemente</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Los mitreos se encuentran por todo el Imperio Romano, aunque los mejor conservados podemos encontrarlos en torno al Muro Adriano (Escocia), Italia (en Ostia y en Roma, el conocido <strong>mitreo de San Clemente</strong>), España (Córdoba), Siria (Dura Europas)… Y todos ellos son muy parecidos en lo que se refiere a su estructura, se trata de cuevas (o en su defecto tratan de imitarlas) que presentan una estructura muy similar: una especie de escalera, un vestíbulo pequeño, y una nave central, generalmente de bóveda de cañón alargada no muy grande, con espacio suficiente para albergar entre 20 y 30 personas. Esta nave central suele tener bancos a ambos lados y su techo, que parece simbolizar la bóveda celestial, siempre tiene representaciones del firmamento (estrellas, otros cuerpos celestes, el zodíaco…). Lo que nunca puede faltar es la denominada <strong>Tauroctonía</strong>, o representación de Mitra matando al toro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre el rito de iniciación las fuentes nos ofrecen sólo algunos datos, como que las personas que se iniciaban eran <strong>en su mayoría militares,</strong> quizás en parte debido a que los valores que promulga el mitraísmo son propios del ámbito castrense, pero también podían iniciarse mercaderes, funcionarios, campesinos, libertos, e incluso esclavos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Existía un orden de grados de iniciación establecidos, que conocemos gracias a algunos autores cristianos y a Porfirio, y en total sumaban siete. Si bien, la mayoría no pasaba del primer grado, porque el ascenso era muy duro (ayunos, abstinencias prolongadas e incluso ceremonias que implicaban marcas físicas) y había que dedicarle mucho tiempo al proceso. Así, los que pertenecían a los tres primeros grados (considerados preparatorios) eran sirvientes y el resto ya propiamente participantes del culto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuáles eran estos grados?</p>



<p class="wp-block-paragraph">1.- <i><strong>CORAX</strong></i> (CUERVO). Es el primer grado, el del principiante por excelencia, y a día de hoy no sabemos a ciencia cierta cuales serían sus atribuciones.  Su símbolo suele ser el caduceo y se relaciona con Mercurio, nombre del planeta que se asocia con el dios homónimo, y mensajero de los dioses. Su elemento sería el Aire.</p>



<p class="wp-block-paragraph">2.- <i><strong>NYMPHUS</strong></i> (masculinización forzada de un término femenino, algo así como “desposado”). San Jerónimo lo llama GRYPHUS. Sus símbolos son una lámpara y una diadema. Desde el punto de vista astral se asocia a Venus, el planeta femenino por excelencia, y su elemento sería el Agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">3.- <i><strong>MILES</strong></i> (SOLDADO). Es un grado de transición muy importante, pues el que llega a este nivel es porque pretende prepararse para ser participante, y las fuentes nos hablan de una ceremonia se realizaba una ofrenda de una corona y una espada, que el neófito entregaba diciendo “mi única corona es Mitra”. Los símbolos son una pala (se desconoce el motivo) y el sistro (que recordemos es un instrumento musical), aunque en ocasiones aparece asociado a armas como la lanza o el casco. Marte es su astro y su elemento la tierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">4.- <i><strong>LEO</strong></i> (León). Es a partir de este grado cuando el iniciado se convierte en miembro de pleno derecho. Sus símbolos eran el sistro, una pala y una especie de rayo, ya que se asociaba a Júpiter, y al elemento fuego. Algunos autores hablan incluso de un bautismo ritual de fuego, siendo por tanto en este grado en el que se recibirían marcas físicas. Ya en este nivel se entiende que los miembros tienen una serie de cargos o responsabilidades dentro de la comunidad, concretamente el <i>leo </i>se encargaba del incienso</p>



<p class="wp-block-paragraph">5.- <i><strong>PERSES</strong></i> (Persa). Este grado es uno de los más desconocidos y se asocia con el origen del mito. Sus símbolos son la hoz y la guadaña (vinculados a la agricultura) y también se relaciona con la luna, quizás por su sentido de fecundidad. En este caso era el responsable de los frutos y las plantas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">6.- <i><strong>HELIODROMO</strong></i> (el corredor del sol). Es una especie de encarnación del sol en la tierra y se convierte en un compañero de Mitra. Sus símbolos son la fistra y a veces se le representa con un halo y con las antorchas. Se desconocen más detalles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">7.- <i><strong>PATER</strong></i> (Padre). Es el maestro por excelencia y se asocia a Saturno, aunque en cierto modo sería la encarnación de Mitra. Es el maestro protector de los iniciados, el que tiene la máxima autoridad en cuanto a la iniciación y el paso de niveles, el que dirige y supervisa la enseñanza y el que consagra los mitreos. Sólo podía haber un <i>pater </i>por comunidad y su símbolo es un anillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como hemos podido ver cada grado se asocia con un planeta, sin embargo el orden de estos no se corresponde con el orden helenístico de los planetas ni tampoco con el orden de los días de la semana, por lo que se baraja que quizás se trate de un orden distinto, <strong>de origen persa</strong> y que nos es desconocido. Algunas fuentes nos dicen que el iniciado debía recorrer todas las esferas celestiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el siglo III-IV el culto a Mitra fue asumido de forma importante por el poder, pero a partir de Constantino fue <strong>paulatinamente en decadencia</strong>, siendo su lugar ocupado por el cristianismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se han intentado buscar causas a su caída. Por una parte, que a partir de Constantino el poder estaba en su contra y, por otra, que el mitraísmo, al contrario que el cristianismo, no reunía las características necesarias para convertirse en una religión universal (no permitía la entrada de las mujeres) y <strong>no tenía una estructura centralizada</strong> a nivel imperial a diferencia del cristianismo que sí está bien organizado, y estos atributos eran precisamente lo que en estos momentos estaban buscando los emperadores como instrumento de unificación del Imperio.</p>
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		<title>La guerra de los mercenarios</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Dec 2013 11:17:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<category><![CDATA[Cartago]]></category>
		<category><![CDATA[guerraspúnicas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nada más terminar la I Guerra Púnica, Cartago sufrió una revuelta libio-mercenaria que estuvo cerca de suponer le final definitivo de los púnicos.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://reasilvia.com/2013/11/a-hispania-a-por-esposas/">Como ya hemos visto días atrás en este blog</a>, Cartago quedó totalmente descompuesta tras la I Guerra Púnica, y peor que iba a estar, <strong>clamando a los dioses cuando el levantamiento de los mercenarios casi arrasa la propia Cartago</strong>. Vamos a detenernos en este capítulo del gran relato que estamos construyendo para comprenderlo mejor, ya que hasta ahora hemos pasado de puntillas por él y aún estamos a tiempo de hablar de la cuestión, que resulta otro momento apasionante de la historia de Cartago.</p>
<h2>Sin dinero y sin tacto</h2>
<p>Los púnicos estaban faltos de numerario tras 23 años de guerra contra Roma, pero la revuelta mercenaria no fue inmediata. Amílcar había firmado con Lutacio entregar Sicilia y salir de allí por patas, tarea que le encomendó a Giscón. El procedimiento habitual habría sido sacar a los mercenarios por turnos, pagando la soldada y desmovilizándolos, pero la situación no era normal. Cartago debía a sus mercenarios 6 años de soldada, que en cálculos aproximados –y por qué no decirlo, difíciles de aproximar– estaban en torno a unos 2.400 talentos entre cerca de 20.000 hombres. Sin olvidarnos de que Cartago debía ya a Roma 3.200 de los que debía pagar 1.000 de manera inmediata. Cabe decir que los mercenarios eran curiosamente pacientes para percibir su soldada, pero <strong>Cartago tuvo poco tacto al negociar con ellos a la baja después de que Amílcar les prometiera la paga al completo</strong>.</p>
<p><!--Ads1--></p>
<p>Los mercenarios estaban ya especialmente cansados, y el abismo para Cartago estaba próximo. 20.000 hombres enormemente fogueados en la guerra sobre suelo cartaginés eran un peligro, <strong>pero aparecieron unos terceros actores: los libios, que estaban hasta las narices de soportar unos impuestos desmedidos</strong>, incluyendo a las élites más pudientes, que eran al mismo tiempo los más capaces para movilizar a los todos los libios. Sin olvidarnos del pequeño detalle que aproximadamente la mitad de los mercenarios eran libios.</p>
<p>Como los mercenarios empezaban a estar demasiado descontentos, se los llevaron un poco más lejos, a <em>Sicca Veneria</em> –donde está la actual Le Kef– porque en Cartago eran un verdadero peligro. Los mercenarios empezaron a pedir no sólo la paga debida, sino que <strong>también querían una justa retribución por todo lo que habían puesto de su bolsillo para sobrevivir esos 6 años</strong>, para lo que probablemente muchos tuvieron que pedir préstamos, e incluso sus familias se endeudaron, con lo cual era una petición bastante coherente, como también lo era que Cartago intentara rebajar un poco el montante por la deuda contraída con Roma.</p>
<p>Finalmente, Giscón, el encargado de comerse el marrón parece que consiguió un acuerdo para pagar la soldada e incluso tras ello, reponer a los mercenarios lo que tuvieron que pagarse de su bolsillo esos 6 años. Pero ya era demasiado tarde, aunque cualquier persona razonable bajo circunstancias normales habría aceptado el acuerdo. Hay que insistir en que no eran circunstancias normales y aunque no podemos saber a ciencia cierta qué ocurrió, por qué, ni qué pasaba por la cabeza de nadie, Dexter Hoyos arroja una hipótesis bastante sensata al respecto: <strong>es probable que un grupo de mercenarios convenciera a muchos de ellos para percibir la paga debida y además unirse a la revuelta libia</strong>. De este modo conseguirían la justa retribución por sus servicios, más lo conseguido durante la guerra al entrar en Cartago, y un próspero futuro siendo héroes de la Libia liberada –con un largo expediente de rebeliones fallidas–.</p>
<h2>Una guerra sangrienta y una dirección dividida</h2>
<p><strong>Los mercenarios apresaron a Giscón, lapidaron a unos cuantos púnicos, y bloquearon Cartago desde Túnez</strong>, la rebelión era ya un hecho consumado y el imperio cartaginés estaba patas arriba. La dirección militar estaba bajo Hannón, quien se vio sobrepasado por la situación y tan sólo Útica e Hipozarita –Bizerta– fueron leales a Cartago, pero pronto serían perdidas por propia voluntad, incluso Útica pedirá el arbitrio de Roma sin éxito. Es en estos momentos, en el 240 a.C., cuando los mercenarios de Cerdeña aprovechan también para rebelarse y Roma aprovechará, un poco más tarde,  para agenciársela y de paso poner pies en Córcega, que quedaba cerca.</p>
<p>Ante el desastre inicial de Hannón, Amílcar tomó el mando de la situación y, con menos hombres, lo llevó mejor. Además <strong>inició unas matanzas de prisioneros que dieron nombre al conflicto que tratamos, la guerra inexpiable o sin cuartel</strong>. Como consecuencia de estos actos, nuestro querido amigo Giscón fue mutilado y asesinado. Amílcar solicitó la ayuda de Hannón al entender que los mercenarios podían ser derrotados si Cartago se muestra unida, pero ambos generales no se pusieron de acuerdo y esta actitud es la que hará que Útica e Hipozarita –ciudades extraordinariamente leales– decidieron abandonar a los púnicos.</p>
<p><div id="attachment_617" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Libyan_phoenician_lancer.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-617" class="size-medium wp-image-617 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Libyan_phoenician_lancer-300x297.png" alt="Lancero libio" width="300" height="297" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Libyan_phoenician_lancer-300x297.png 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Libyan_phoenician_lancer-150x150.png 150w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Libyan_phoenician_lancer.png 413w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-617" class="wp-caption-text">Lancero libio</p></div></p>
<p>Merece la pena pararse un momento sobre la cuestión de los mercenarios como grupo. Ya sabemos que los sublevados no son homogéneos desde el principio de la rebelión, pues arrastran consigo a campesinos libios y otros individuos descontentos no militares. Pero los propios mercenarios tampoco lo eran, cada uno tenía su procedencia y sus intereses, además, ni siquiera todas las tropas que lucharon contra Roma eran mercenarios. <strong>En un primer lugar estaban los súbditos de Cartago, que eran principalmente libios</strong> obligados a servir en los ejércitos de los púnicos y eran un componente bastante importante en las tropas de estos rebeldes, por otro lado estaban <strong>los aliados de Cartago que eran ligeramente inferiores en el pacto, como los númidas, los galos o los ligures</strong>, y por último los verdaderos mercenarios contratados a golpe de talonario. De hecho, de entre los líderes de la rebelión destacarán un galo, un libio y un campano, que  representan tres partes de las que se componía el ejército púnico.</p>
<p>Amílcar de nuevo en solitario tomó las riendas de la situación y cortó las líneas de abastecimiento entre el ejército mercenario y la Libia, llevándolos a la desesperación por el hambre. Finalmente acorraló a una parte del ejército liderada por Autárito –una suerte de general mercenario galo–, les ofreció una rendición incondicional, pero al intentar escapar los enemigos, los masacró. Poco tiempo después, <strong>dejó a buena parte de su ejército al mando de un tal Aníbal que funcionó como su segundo, y Mato, otro general mercenario, se puso las botas con el pobre Aníbal</strong>. Las crucifixiones<a title="" href="file:///D:/Documents/Utilidades/Historia/Guerras%20p%C3%BAnicas/La%20guerra%20de%20los%20mercenarios.docx#_ftn1">[1]</a> y degollamientos iban y venían como parte de esta guerra sin cuartel, y el Senado de Cartago le pidió a Aníbal que por favor se entendiese con Hannón, y entre el 238-237 a.C., por fin se entendieron y consiguieron acabar con Mato, y con él, con la rebelión.</p>
<p><div id="attachment_618" style="width: 219px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Hannibal_gaul_soldier.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-618" class="size-medium wp-image-618 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Hannibal_gaul_soldier-209x300.png" alt="Infante galo" width="209" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Hannibal_gaul_soldier-209x300.png 209w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Hannibal_gaul_soldier.png 342w" sizes="auto, (max-width: 209px) 100vw, 209px" /></a><p id="caption-attachment-618" class="wp-caption-text">Infante galo</p></div></p>
<h2>Apreciaciones</h2>
<p>El objetivo último de esta explicación era conocer de forma sucinta el conflicto que, enmarcado dentro de lo que ya conocemos, <strong>estuvo cerca de costar a Cartago algo más que otra rebelión fallida</strong>. Y a pesar de todo lo expuesto, hay cuestiones difícilmente tratables y poco asegurables.</p>
<p>Sabemos que los mercenarios se rebelaron contra sus empleadores, pero no es el típico ejemplo del mercenario descontento poniendo al «jefe» entre la espada y la pared esperando la paga. El momento era muy concreto y Cartago parecía poder derrumbarse de la noche a la mañana, y<strong> a pesar de ello, no todos los mercenarios participaron</strong>, de hecho parte de los 20.000 se unieron al ejército de Amílcar. Fue un conflicto fundamentalmente libio al que una parte de estos mercenarios se unió por sus propias razones de las que sólo podemos plantear hipótesis, pero podemos imaginar que los mercenarios libios –que actuaban en realidad como mercenarios forzados, como ya hemos visto, y que no por ello debemos pensar no percibían soldada– tenían fuertes motivaciones para participar en la revuelta libia.</p>
<p>Tampoco encontramos muchos númidas, que podrían haber sido un factor determinante en la balanza hacia los libios, de hecho, <strong>parece que participaron más númidas bajo las órdenes de Cartago que del lado libio-mercenario</strong>. Tampoco es de extrañar, funcionaban más en calidad de aliados inferiores que de súbditos como los libios, por lo que los impuestos debieron ser más benévolos con los númidas, y por tanto menos propensos a mancharse las manos de sangre en esta ocasión.</p>
<p>Por otro lado ni siquiera los libios parecieron estar del todo unidos, no parece haber ningún tipo de confederación libia. E incluso <strong>algunos libios adinerados preferían el status quo impuesto por Cartago que una guerra incierta</strong>, por la que además, podrían ir al crucifijo.</p>
<p><strong>Otro factor clave fue la ayuda de Roma</strong>, quien estaba realmente interesada en que Cartago no se desmoronara, y permitió a los púnicos contratar mercenarios en suelo romano, además de apremiar a sus propios aliados a abastecer a Cartago en buenas condiciones y a no hacerlo a los mercenarios. Aunque como sabemos todo tiene su precio, y una cosa era echar un cable y otra amamantar a tus enemigos naturales, y como ya he señalado, tomó Córcega y Cerdeña porque ser romano era eso, hacer lo que querías y cuando querías según «el senado y el pueblo de Roma así lo crea conveniente».</p>
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<p><strong>Cartago, de todos modos bien podría haberse curado en salud y pagar la soldada antes a los mercenarios, desmovilizándolos o desviándolos a diferentes frentes</strong>, cualquier cosa para mantener a 10.000 infantes libios descontentos en medio de una rebelión libia en ciernes. La gente con armas descontenta siempre puede resultar un problema difícil de manejar, y a Cartago le costó mucha sangre comprender hasta qué punto esto era así.</p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div>
<p><a title="" href="file:///D:/Documents/Utilidades/Historia/Guerras%20p%C3%BAnicas/La%20guerra%20de%20los%20mercenarios.docx#_ftnref1">[1]</a> La crucifixión era un método muy usado por los cartagineses para castigar a los traidores. El uso viene dado por su ascendencia fenicia, ya que la crucifixión era en origen de Oriente Próximo y fue muy usada por los fenicios.</p>
<h2>Bibliografía</h2>
<p>-HOYOS, Dexter: <em>Truceless War: Carthage&#8217;s Fight for Survival, 241-237 BC, </em>Brill<em>, </em>2007.</p>
<p>&#8211;<span style="color: black;">HOYOS, Dexter: “La guerra inexpiable”, en Desperta Ferro, serie Especiales, Nº IV, 2013, pp. 52-61.</span></p>
</div>
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