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	<title>Medieval Archivos - Rea Silvia</title>
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		<title>Los Plantagenet &#8211; Daniel Fernández de Lis</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 31 May 2018 07:09:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los libros de la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Medieval]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Daniel Fernández de Lis explora la historia de la dinastía que tuvo un imperio a ambos lados del Canal de la Mancha, dio forma a Inglaterra y cuenta con algunos de los reyes más famosos del trono inglés</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="amz-widget"><div class="amz-img"><a rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/2l8Ww2X"><img decoding="async" src="https://images-eu.ssl-images-amazon.com/images/I/4136Bd1fajL.jpg" alt="Los Plantagenet"></a></div><span class="amz-title"><a rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/2l8Ww2X">Los Plantagenet</a></span><span class="amz-author">Daniel Fernández de Lis</span><span class="amz-data">eBook. Libros.com</span><a class="amz-buy" rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/2l8Ww2X">Comprar</a></div>


<p class="wp-block-paragraph">Con la conquista normanda de Inglaterra, el duque (de Normandía) <strong>Guillermo el Conquistador</strong> abrió la puerta a la creación de un imperio a ambos lados del Canal de la Mancha. Gracias a una lotería sucesoria la casa Plantagenet acabó en un trono en el que <strong>al mismo tiempo eran reyes de Inglaterra y vasallos</strong> (como duques de Normandía) de<strong> Francia,</strong>&nbsp;la dinastía tuvo en sus manos un poder al que era difícil hacer sombra en la Europa del siglo XII.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Daniel Fernández de Lis</strong> publica, de la mano de Libros.com, <a rel="noreferrer noopener" href="https://libros.com/crowdfunding/los-plantagenet/" target="_blank"><em>Los Plantagenet</em></a>, un ensayo bibliográfico en el que recorre el auge y la caída de <strong>la dinastía que dio forma a Inglaterra</strong>. Reyes tan famosos como <strong>Ricardo Corazón de León</strong> o <strong>Juan sin Tierra</strong> pueblan las páginas de este libro junto a eventos tan sonados como la Guerra de los Cien Años. Es, en suma, una obra que entrelaza con naturalidad la historia de cada monarca Plantagenet con la de Inglaterra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Iracundos, batalladores, grandes administradores y despiadados, entre los miembros de esta casa hubo todo tipo de avatares que llevaron gloria o penurias a Inglaterra a costa de la riqueza de sus súbditos, junto a otros que se centraron en administrar. En casi todos ellos resulta evidente reconocer un orgullo por su ascendencia normanda y una búsqueda de defender sus posesiones al otro lado del Canal de los ataques franceses. <strong>Un interés difícil de justificar</strong>&nbsp;ante los súbditos ingleses que, por lo general, poco interesados estaban en Normandía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por suerte Daniel Fernández de Lis ha decidido extenderse antes <strong>y después del inicio y fin «oficiales»</strong> de los Plantagenet. Rara vez un Rey cae del cielo y se va sin dejar rastro; conocer con más detalle de dónde vino la dinastía y cómo se fue diluyendo hasta que llegaron los Tudor tiene mucho más sentido que empezar y acabar de golpe. La Historia se entiende mejor sin saltos de página absolutos y <em>Los Plantagenet </em>discurre con esa naturalidad que mejora la visión de conjunto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un libro bien escrito y sencillo que se lee con facilidad. Aunque se centra en los grandes acontecimientos políticos también dedica espacio a exponer temas de <strong>sociedad y economía</strong>; conoceremos las aventuras militares y palaciegas de los reyes junto a la Magna Carta o las Provisiones de Oxford. Un conjunto en el que también iremos viendo, rey a rey, cómo evoluciona el sistema parlamentario inglés.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Los Plantagenet </em>se divide en capítulos cortos que nos engancharán y devoraremos (es una clara muestra de que, muchas veces, la realidad supera a la ficción) rápidamente, y nos permitirá seguir el hilo con facilidad si no disponemos de mucho tiempo para leer al día. Se trata de una cualidad necesaria en una obra rigurosa pero no academicista y<strong> enfocada al gran público</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Acontecimientos tan apasionantes como la Guerra de los Cien Años, las Cruzadas o las rebeliones en Gales y Escocia y las innumerables intrigas cortesanas enriquecen <em>Los Plantagenet</em> junto a personajes como <strong>William Wallace</strong>, <strong>Juana de Arco</strong> o <strong>Robin Hood</strong>. El tratamiento riguroso y alejado de los mitos de estos eventos y personalidades resulta muy interesante, además de un valor añadido que se separa un poco de lo meramente dinástico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo único que<strong> se echa en falta es disponer de algún mapa</strong> cada ciertos capítulos. Aunque Francia e Inglaterra no son del todo desconocidos y aunque es fácil usar Google Maps, el valioso recurso de los mapas históricos en un libro resulta más cómodo y sencillo para el lector. No se trata de un libro de historia militar en el que los mapas son imperativos pero hay capítulos a los que habrían complementado muy bien.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Los Plantagenet</em><strong> es buena divulgación</strong>. Un libro sencillo que es fácil de leer y en el que no cuesta seguir el hilo que unió a esta dinastía, cuya historia es apasionante y dio forma a Inglaterra. Una obra muy recomendada para cualquier apasionado de lo anglosajón y de los Plantagenet.</p>



<p style="background-color:#e4ce8e" class="has-background wp-block-paragraph">Daniel Fernández de Lis es abogado y, aunque no ha estudiado Historia, es fundador del blog Curiosidades de la Historia, donde desarrolla su amor y respeto por la disciplina, en especial su pasión por la Inglaterra medieval.</p>
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		<title>El agitado siglo XV en Castilla y Aragón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guillermo Röthlisberger Cortázar]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Feb 2018 09:11:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Medieval]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La consolidación del estado moderno en la Península Ibérica vino precedido por diferentes pugnas nobiliarias y revueltas sociales que caracterizaron la Baja Edad Media. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">Tradicionalmente se ha representado a la Baja Edad Media peninsular como un escenario de pugnas nobiliarias opuestas al asentamiento de la autoridad real. No obstante, y siendo esto correcto, lo cierto es que también fue un periodo de inestabilidad social. Diferentes <strong>revueltas de caracter popular y anti-señorial</strong> estallaron en los dominios de las Coronas castellana y aragonesa, unas que han pasado bastante desapercibidas.&nbsp;Por esa razón, nos disponemos a recuperar algunos de esos episodios para ofrecer un retrato más completo de los siglos XIV y XV.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Banderizos vascos</h4>



<p class="wp-block-paragraph">El empuje de las crecientes urbes en la Baja Edad Media puso en cuestión el tradicional poder de la nobleza rural. Las grandes familias no estaban dispuestas a ceder sus privilegios ni rentas en favor de los grupos de poder que vivían bajo el paraguas de las villas. En este caso, este conflicto sucedió en lo que actualmente es el País Vasco y que, por entonces, eran los <strong>señoríos de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava</strong>. Las principales familias rurales se articularon en diferentes bandos entre los que destacaron los gamboínos y los oñacinos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fueron diferentes episodios de violencia en lo que se podría denominar un «todos contra todos», porque la propia nobleza luchó contra otros miembros de su grupo. Se presenció una lucha por la hegemonía que se entiende si es enmarcada en el proceso de consolidación del estado moderno. Todavía muy precario en comparación a los siglos posteriores, pero estos años fueron determinantes en el <strong>asentamiento de la autoridad real desde Castilla sobre el resto de poderes del territorio</strong>. Por tanto, es entendible que la Corona castellana se aliara con las villas en su lucha contra la nobleza rural. El conflicto se calmó con Enrique IV, hermano de Isabel de Castilla, en 1457.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/01/Pacificación_de_los_bandos.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="800" height="600" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/01/Pacificación_de_los_bandos.jpg" alt="" class="wp-image-3712" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/01/Pacificación_de_los_bandos.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/01/Pacificación_de_los_bandos-300x225.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/01/Pacificación_de_los_bandos-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption>Representación de la pacificación de Bandos en la Plaza de España de Sevilla | <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Guerras_de_bandos#/media/File:Pacificaci%C3%B3n_de_los_bandos.JPG">Fuente</a></figcaption></figure>



<h4 class="wp-block-heading">Movimiento irmandiño</h4>



<p class="wp-block-paragraph">Las revueltas irmandiñas fueron una serie de levantamientos populares, especialmente compesinos, con un característico fundamento social en <strong>contra de los abusos de la nobleza gallega</strong>. El primer episodio estalló en 1431 y estuvo protagonizado por los vasallos de los señores de Betanzos y Pontedeume, logrando una rápida aceptación general, incluso entre algunos miembros de la baja nobleza. La expansión del movimiento por los diferentes señoríos hizo reaccionar a los señores gallegos. Como solía ocurrir en estos casos, la capacidad financiera de los señores permitió el sometimiento de los amitonados al poco tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, las raíces del movimiento se mantuvieron latentes en el transcurso de la Historia. Por esa razón, y coincidiendo con unos años de malas cosechas, estalló en 1467 la&nbsp;<em>Guerra irmandiña&nbsp;</em>a la que se sumaron hidalgos, burgueses y algunas figuras del clero. La<strong> violencia de los rebeldes contra las fortalezas señoriales y la violenta reacción de la nobleza</strong>, permite hablar de una auténtica guerra civil en las comarcas gallegas. De nuevo, fue necesario que los señores de Galicia aunaran fuerzas para reprimir el movimiento. Se trata de un episodio histórico que ha perdurado en el imaginario popular de Galicia, de hecho hoy se siguen conmemorando los diferentes asaltos al castillo.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/01/granguerra1.png"><img decoding="async" width="1024" height="795" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/01/granguerra1-1024x795.png" alt="" class="wp-image-3715" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/01/granguerra1-1024x795.png 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/01/granguerra1-300x233.png 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/01/granguerra1-768x596.png 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/01/granguerra1.png 1672w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption>Representación cartográfica de la expansión del movimiento irmandiño | <a href="https://hastalascalendasgriegas.files.wordpress.com/2014/06/granguerra1.png">Fuente</a></figcaption></figure>



<h4 class="wp-block-heading">Herejes de Durango</h4>



<p class="wp-block-paragraph">Se trató de una de las experiencias heréticas previas a la Reforma en la Península Ibérica. Su predicador, entre otros, fue el fraile español Alonso de Mella, cuya influencia se materializó en la antigua merindad de Durango, Vizcaya. Su doctrina se caracterizó en la <strong>crítica de los sacramentos del matrimonio y la Eucaristía, además de no hacer distinción alguna entre mujeres y hombres</strong>. Una doctrina que algunos han señalado que estuvo influenciada por los&nbsp;<em>Hermanos del libre espíritu</em>. Fue condenada por el papa Inocencio III en el siglo XIII al oponerse a la jerarquía eclesiástica y negar la existencia del pecado, entre otras cosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El proceso de condena de Alonso de Mella comenzó cuando la autoridad civil de Durango lo denunció por herejía. A pesar de recibir la condena papal, el fraile continuó con su predicación. La intervención militar del duranguesado animó a Alonso y algunos de sus fieles a exiliarse a la Granada nazarí. Esta doctrina se mantuvo a duras penas los siglos posteriores y algunos especialistas la han querido ver como una expresión del paganismo tradicional del área del País Vasco.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Revuelta de remensa</h4>



<p class="wp-block-paragraph">El auge de los centros urbanos repercutió en el orden socioeconómico del ámbito agrario. Concretamente, ésta fue una revuelta que enfrentó al campesinado catalán contra los propietarios,<strong> desestabilizando las bases del sistema feudal</strong>. La crisis bajomedieval en Cataluña hizo que muchos jornaleros y braceros abandonasen el campo para marchar a las crecientes ciudades. Los propietarios, ante el peligro de falta de mano de obra, decidieron recuperar los «malos usos» que reforzaban aquellos lazos que vinculaban a campesinos con la tierra que trabajaban.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La revuelta que lideraron los payeses fue en contra de esos «malos usos» con el fin de no perder ese pequeño espacio de libertad donde trabajaban la tierra. Alfonso el Magnánimo, rey de Aragón y tío de Fernando el Católico, no acabó por suspenderlos, razón por la cual los campesinos tomaron parte en la posterior guerra civil catalana. Esta enfrentaba a Juan II -hermano de Alfonso- y su hijo Carlos de Viana quien aspiraba a la corona aragonesa. Los campesinos se decantaron por el bando de Juan ya que Carlos recibió el apoyo de los propietarios. De nuevo se sucede <strong>un conflicto bajo el marco de la consolidación del estado que enfrentaba a la autoridad real y a la nobleza</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La monarquía acabó aprovechando la fragmentación del movimiento en una corriente radical y otra moderada. El apoyo a esta última le permitió a Juan II asentar su autoridad en la Corona de Aragón. Para evitar nuevas disputas, nombró sucesor al jóven Fernando -futuro marido de Isabel de Castilla- quien si abolió definitivamente los «malos usos» en 1486.&nbsp; Los campesinos solo debían pagar una renta a los propitarios para trabajar la tierra.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Enfrentamiento Biga-Busca</h4>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata de uno de los conflictos más complejos y difusos de esta época. En la ciudad de Barcelona existían dos grupos de presión: la Biga -compuesta por oligarcas rentistas y comerciantes de lujo próximos al poder- y la Busca -integrada por mercaderes, artesanos y menestrales-. Cuando la <strong>crisis económica se recrudeció a finales del XIV</strong> a raíz de mantener la expansión mediterránea, la convivencia entre ambos grupos se convirtió en una lucha abierta.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/02/015938-000_petita.jpg"><img decoding="async" width="1024" height="1001" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/02/015938-000_petita-1024x1001.jpg" alt="" class="wp-image-3721" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/02/015938-000_petita-1024x1001.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/02/015938-000_petita-300x293.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/02/015938-000_petita-768x751.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption>«Virgen dels consellers» de Lluis Dalmau (S. XV). En el cuadro se representan arrodillados miembros de la Biga, signo de su ostentación | <a href="http://www.museunacional.cat/sites/default/files/015938-000_petita.jpg">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La Biga exigía un aumento de los impuestos, mientras que los de la Busca querían que otros asumieran su parte de culpa en la nefasta gestión económica. Desde 1442, la Busca estuvo organizada por el gobernador general Galcerán de Requesens quien tuvo el apoyo real para frenar las aspiraciones de la oligarquía. En 1451, la Busca impugnó las elecciones y Requesens nombró un nuevo consejo con sus representantes, al que apoyó el rey, pero no las Cortes. En esta disputa, la Biga se posición junto a Carlos príncipe de Viana -si, el que hemos visto antes- en la guerra civil contra su padre Juan II. La victoria de éste último significó la restitución del Consejo y la desarticulación de la Busca.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Rebelión foránea</h4>



<p class="wp-block-paragraph">Se trató de un enfrentamiento entre campesinos y la oligarquía gobernante de la ciudad de Mallorca que tuvo dos episodios violentos en 1450 y 1454. <strong>La causa del descontento radicaba en la presión fiscal que la monarquía ejercía sobre los campesinos</strong>. La necesidad de subsidios también llevó a la Corona a revisar los títulos de propiedad de las tierras. Los <em>foráneos </em>se declararon en rebeldía y llegaron a sitiar Mallorca, la cual tuvo que ser salvada por tropas enviadas por el rey desde Italia. En 1463 se produjo otro brote, aunque de nuevo fue duramente reprimido. En este enfrentamiento se encuentran las raíces de las futuras Germanías que estallaron bajo Carlos I.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro de este enorme galimatías de revueltas y luchas sociales hay una base común que <strong>permite comprender la transición desde las monarquías feudales al estado moderno en la Península Ibérica</strong>. Fue un proceso que culminó con los Reyes Católicos, pero cuyo desarollo estuvo repleto de pugnas nobiliarias y protestas populares, como las que se acaban de ver. Sin querer acabar en un determinismo concreto, todos estos episodios se articularon en torno a la hegemonía del poder dentro los reinos peninsulares. Fueron fenómenos particulares con un trasfondo común, el de la consolidación de la autoridad real sobre el resto de poderes existentes.</p>
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		<title>La conversión de Hispania al catolicismo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Silvia Raya]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Aug 2016 15:06:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alto Medievo]]></category>
		<category><![CDATA[Medieval]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando los visigodos se asentaron en la Península Ibérica, trataron de imponer su credo a una población mayoritariamente católica</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Tras siglos de convivencia entre diferentes ramas del cristianismo en el Imperio Romano, los reinos bárbaros que surgieron tras la caída de Roma quebraron aquel delicado equilibrio: <strong>una minoría de nobles guerreros, paganos y cristianos no católicos, dominaba a una mayoría católica</strong> (credo oficial y mayoritario del Imperio). Desde el siglo VII, los diferentes reinos germánicos fueron cambiando su fe en pos una necesaria cohesión social.</p>
<p>Lo habitual entre los pueblos bárbaros que se asentaron en el Imperio Romano era pasar <strong>del paganismo al catolicismo con “pasos intermedios”</strong>, es decir, se convertían a una rama minoritaria del cristianismo en primer lugar y, después, abrazaban la mayoritaria, la oficial del Imperio, la católica.</p>
<h2>El arrianismo en el Reino Visigodo</h2>
<p>En el Reino Visigodo, desde el de Tolosa (418-507) hasta el de Toledo (507-711), aunque la mayoría del pueblo llano era católico, <strong>las élites visigodas</strong> tenían un distinto credo cristiano:<strong> el arrianismo.</strong> Éste, como otra media docena de ramas del cristianismo de la época, negaba la Trinidad, pues<strong> rechazaba la naturaleza divina de Jesús.</strong> El arrianismo era la confesión predominante entre los pueblos germanos: ostrogodos, lombardos, burgundios y vándalos también participaban de ella.</p>
<p><!--Ads1--></p>
<p>A pesar de la popularidad del arrianismo entre las clases nobiliarias germánicas, las doctrinas arrianas fueron condenadas en el concilio de Nicea del año 325, convocado por Constantino I en época del papa Silvestre I. Esta condena la reafirmó el de Calcedonia del 381, aunque no se logró erradicar por completo este credo, pues sus razones y argumentaciones teológicas se remontaban a antiguos debates de los propios inicios del cristianismo: rechazar la naturaleza divina de Jesús y el Espíritu Santo suponía un <strong>monoteísmo estricto, muy apegado a las doctrinas judías.</strong> Los arrianos consideraban que ver a Cristo como Hijo de Dios y Dios mismo era una manera de subordinarlo. Para ellos, Cristo era un mero intermediario entre el mundo terrenal y Dios.</p>
<p>Tras la etapa del Reino Visigodo de Tolosa, cuando los visigodos dominaban la Galia, <strong>la pre</strong><strong>sión de los merovingios los obligó a establecerse en el sur, en la vecina Hispania</strong>, a principios del siglo VI. En la Península Ibérica, los visigodos encontraron, al igual que en el territorio galo, una población de mayoría católica, hispanorromana. La principal diferencia era que, en la Galia, los visigodos intentaron convivir con las costumbres romanas, pero ahora el Imperio ya no existía.</p>
<p><div id="attachment_2807" style="width: 154px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/288px-Leovigildo_rey_visigodo.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-2807" class="size-medium wp-image-2807" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/288px-Leovigildo_rey_visigodo-144x300.jpg" alt="Estatua de Leovigildo en la Plaza de Oriente | Fuente: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Leovigildo_rey_visigodo.jpg" width="144" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/288px-Leovigildo_rey_visigodo-144x300.jpg 144w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/288px-Leovigildo_rey_visigodo.jpg 288w" sizes="auto, (max-width: 144px) 100vw, 144px" /></a><p id="caption-attachment-2807" class="wp-caption-text">Estatua de Leovigildo en la Plaza de Oriente, Madrid | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Leovigildo_rey_visigodo.jpg" target="_blank" rel="noopener">Fuente</a></p></div></p>
<p>Los primeros pasos hacia la unificación religiosa del nuevo reino visigodo, con capital en Toledo, lo iniciaron los hijos del rey Leovigildo, arriano sincero y convencido. <strong>Leovigildo (571/72-586) intentó unificar todo el reino, incluyendo el aspecto religioso</strong>, y en esto último fue en lo único en lo que fracasó, pues su pretensión era la conversión de sus súbditos al arrianismo, con el grandísimo inconveniente de que sólo una minoría, concentrada en gran parte en las élites nobiliarias, era arriana.</p>
<p>Leovigildo intentó en el Sínodo de Toledo del año 580 convertir a su pueblo a una única fe y, dado que los católicos se resistían, <strong>propuso una vía intermedia</strong> que contentase tanto a arrianos como a católicos. Aceptaba lo que el arrianismo rechazaba, la divinidad de Cristo, y negaba lo que el catolicismo mantenía, la del Espíritu Santo. El propio Leovigildo pudo comprobar en vida cómo esta nueva doctrina fracasó, pues <strong>chocaba con las creencias religiosas de los fieles de ambos credos.</strong></p>
<p>En el año 573, Leovigildo asoció al trono como corregentes a sus hijos Hermenegildo, de 9 años, y Recaredo, de 14. Seis años más tarde, Leovigildo casó a su hijo menor con una francesa católica, la princesa Ingunda. Su matrimonio fue un punto de inflexión para el fin del arrianismo en Hispania, a pesar de que para la fecha del enlace aún reinaba Leovigildo. <strong>Hermenegildo se convirtió al catolicismo por influencia de su esposa en el año 580.</strong> En aquel mismo año fue designado <strong>gobernador de la Bética</strong>, casualmente la zona más pronta e intensamente romanizada de la península, y el matrimonio decidió residir en Sevilla.</p>
<h2>La rebelión de Hermenegildo y la unificación territorial</h2>
<p>Ese mismo año, Hermenegildo se alzó contra su padre por influencia de su mujer, que supo ganarse el apoyo de buena parte de la nobleza sevillana y de toda la Bética, con la disputa religiosa de fondo. Comenzó así un conflicto que dividió a las facciones nobiliarias visigodas. La conversión de Hermenegildo supuso un <strong>desafío abierto a la autoridad de su padre</strong>, pues no sólo había abandonado el arrianismo, sino que, además, buscó apoyos (y los obtuvo) en todos los enemigos de Leovigildo: bizantinos, suevos y católicos. <strong>Se proclamó Rey en Sevilla y acuñó su propia moneda.</strong> Pero el Rey no reaccionó hasta el 582, cuando ordenó asediar Sevilla. Hermenegildo fue capturado, quizá en Córdoba, y se desconoce si murió en la cárcel, esperando la ejecución de su condena a muerte, o si lo hizo poco después de su paso por prisión.</p>
<p>El desafío a la autoridad real no debe entenderse como un intento de usurpación del trono, sino como un pulso religioso en el reino y político en la Bética. Los cronistas hablan de una supuesta presión de la segunda esposa de Leovigildo, Gosvinda, hacia Ingunda para que se convirtiera, e incluso de maltrato físico, lo que habría servido como argumento para <strong>avivar la hostilidad de los católicos</strong> hacia la herética nobleza arriana.</p>
<p>Entre los <strong>siglos V y VI</strong>, los suevos se establecieron en <strong>Gallaecia</strong>, y la débil tradición romana del noroeste facilitó que los <strong>suevos</strong> finalmente establecieran su propio reino tan sólo dos años después; por otra parte, el emperador bizantino <strong>Justiniano I el Grande</strong>, con la idea de expandir su imperio, protagonizó una campaña<strong> </strong>de<strong> “recuperación” de territorios que habían pertenecido a Roma.</strong></p>
<p><strong>Leovigildo </strong>aprovechó la victoria para<strong> expulsar a los bizantinos</strong> del sur y<strong> anexionarse el reino suevo</strong> al noroeste y lograr<strong> la unidad territorial</strong> tan ansiada. Aunque Hermenegildo fue derrotado, el arrianismo se acercaba a su fin.</p>
<h2>El nacimiento de la nación visigoda</h2>
<p>Tras la muerte de Leovigildo en el 586, ocupó el trono el príncipe sucesor <strong>Recaredo</strong>, que <strong>se convirtió al</strong> <strong>catolicismo</strong> en secreto poco menos de un año más tarde. Será quien abandone definitivamente la fe arriana como credo oficial del reino, sin necesidad de rebeliones ni violencia.</p>
<p>El 8 de mayo del año 589, <strong>el rey convocó el III Concilio de Toledo para proclamar la conversión del reino</strong> al catolicismo de forma obligatoria y definitiva. Los obispos arrianos se vieron obligados a abandonar su credo y Recaredo negó que ninguno de ellos hubiese obrado ningún milagro, como había afirmado antes Leovigildo. En el concilio, el Rey condenó la doctrina arriana y todos los presentes en el acto debieron renovar su fe públicamente.</p>
<p>No sólo se tomaron <strong>medidas religiosas</strong>, sino que también se acordó una <strong>reforma política</strong> del reino: el gobierno activo permaneció bajo control godo, mientras que la administración recaería sobre la élite hispanorromana, es decir, los obispos. A pesar de que la monarquía toleraba el catolicismo, los católicos quedaban marginados de ciertas funciones y ciertos puestos de responsabilidad, lo que creaba tensiones, conflictos sociales y políticos y rencores personales.</p>
<p>El monarca convocó anualmente un sínodo en cada provincia, en el que reunió a los funcionarios godos y a los obispos. El objetivo era establecer el <strong>reparto de los impuestos de cada territorio</strong>; la <strong>parte más beneficiada</strong> fue la representada por los <strong>obispos</strong>, que quedaron en un nivel superior al de los jueces locales (<em>iudices locorum</em>) y se les encomendó la supervisión de éstos.</p>
<p><div id="attachment_2808" style="width: 206px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/Recaredo_I_rey_de_los_Visigodos_Museo_del_Prado.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-2808" class="size-medium wp-image-2808" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/Recaredo_I_rey_de_los_Visigodos_Museo_del_Prado-196x300.jpg" alt="Retrato imaginario de Recaredo I, rey de los Visigodos, de Dióscoro Puebla (1857) | Fuente: Museo del Prado, Madrid https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Recaredo_I,_rey_de_los_Visigodos_(Museo_del_Prado).jpg" width="196" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/Recaredo_I_rey_de_los_Visigodos_Museo_del_Prado-196x300.jpg 196w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/Recaredo_I_rey_de_los_Visigodos_Museo_del_Prado.jpg 392w" sizes="auto, (max-width: 196px) 100vw, 196px" /></a><p id="caption-attachment-2808" class="wp-caption-text">Retrato imaginario de Recaredo I, rey de los Visigodos &#8211; Dióscoro Puebla (1857) |<a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Recaredo_I,_rey_de_los_Visigodos_(Museo_del_Prado).jpg" target="_blank" rel="noopener"> Fuente</a></p></div></p>
<p>La conversión fue por<strong> una razón más ideológica que la de otros pueblos</strong> europeos, que lo hicieron por una imposición política o militar más clara; en Hispania, <strong>no había que conquistar territorios paganos</strong> a los que someter y ya la gran mayoría de súbditos eran católicos, por lo que tampoco se puede hablar de una imposición política para un mejor control del pueblo.</p>
<p>Los primeros en seguir el ejemplo del Rey fueron su esposa y los grandes nobles arrianos del reino, lo que facilitó que el resto del pueblo lo imitase también. Aunque la obra unificadora de Leovigildo es incuestionable,<strong> la unificación religiosa supone completar finalmente su proyecto de construir una sola nación.</strong></p>
<p>Con la conversión al catolicismo, germanos y romanos dejaron de ser dos pueblos distintos que tan sólo eran regidos por un mismo monarca para constituir uno solo: todos los súbditos se sometían a su misma fe. Además, los puestos de la administración se reservaron tanto para unos como para otros. En época romana, eran monopolio romano y, con la llegada de los visigodos, sólo de estos últimos; fue una victoria para los hispanorromanos porque, en época bajoimperial, los ciudadanos romanos tenían acceso a la administración y, hasta ahora, habían perdido ese derecho. La unificación del credo, además, <strong>rebajó las tensiones sociales y familiares y eliminó las diferencias en la legislación</strong>, en la educación y en la política.</p>
<p>Un aspecto imprescindible de los concilios fue la legislación civil y temporal aparte de la divina y espiritual: <strong>se insistió en el carácter limitado del poder real </strong>y el político en general para<strong> evitar divinizaciones</strong> y la concentración excesiva de poder (no sólo del Rey) y los abusos que pudiese acarrear: <strong>el Rey debía someterse, al menos moralmente, a la misma ley que el pueblo</strong>. Para san Isidoro de Sevilla (c. 556-636), arzobispo hispalense entre los años 599 y 363 y mano derecha en la obra religiosa de Recaredo, un mal rey podía ser derrocado por su pueblo, pues quien no es recto no es digno del trono.</p>
<p>A pesar de que el bautismo no tenía por qué repetirse a la hora de la conversión, <strong>el arzobispo Leandro de Sevilla</strong>, uno de los grandes impulsores del concilio, ungió simbólicamente la frente del Rey para hacer pública y solemne su conversión a la “verdadera fe”. La <strong>unción pública fue claramente una imitación del rey franco Clodoveo </strong>(496), el primer monarca europeo que se coronó bajo el beneplácito explícito y público de la Iglesia, ungido por la gracia de Dios para ser el guía y ejemplo de su pueblo. Muchos otros soberanos de Europa occidental lo imitarán e incluirán la unción divina en el ritual de coronación durante cientos de años.</p>
<p><div id="attachment_2813" style="width: 1034px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/Reccared_I_Conversión_by_Muñoz_Degrain_Senate_Palace_Madrid.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-2813" class="size-large wp-image-2813" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/Reccared_I_Conversión_by_Muñoz_Degrain_Senate_Palace_Madrid-1024x706.jpg" alt="La conversión de Recaredo - Antonio Muñoz Degrain | Fuente" width="1024" height="706" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/Reccared_I_Conversión_by_Muñoz_Degrain_Senate_Palace_Madrid-1024x706.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/Reccared_I_Conversión_by_Muñoz_Degrain_Senate_Palace_Madrid-300x207.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/Reccared_I_Conversión_by_Muñoz_Degrain_Senate_Palace_Madrid-768x529.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><p id="caption-attachment-2813" class="wp-caption-text">La conversión de Recaredo &#8211; Antonio Muñoz Degrain | <a href="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/d5/Reccared_I_Conversi%C3%B3n%2C_by_Mu%C3%B1oz_Degrain%2C_Senate_Palace%2C_Madrid.jpg" target="_blank" rel="noopener">Fuente</a></p></div></p>
<p>De todos modos, la Iglesia arriana y <strong>los valores e instituciones de origen germánico se encontraban en crisis</strong> desde hacía décadas y la <strong>Iglesia católica</strong> siempre gozó de un gran <strong>prestigio</strong>. Cuando el reino se convirtió por completo al catolicismo, su sumisión a Roma quedó clara.</p>
<p>El concilio sirvió no sólo para crear y reforzar la idea de nación y de la autoridad real, sino también para <strong>eliminar algunas costumbres germánicas incompatibles con la vida cristiana y con la tradición romana</strong>, tan fuerte y tempranamente arraigada en la Península Ibérica.</p>
<p><strong>Se unificaron también los criterios morales y legales del personal del clero</strong>, incluyendo temas de liturgia, de pedagogía, del trato a los siervos y los libertos y la discriminación a los judíos en la vida pública entre otros.</p>
<p><!--Ads2--></p>
<p>De este modo, <strong>la influencia de los obispos católicos se extendió</strong> por todo el reino de forma vertiginosa, ya que obtuvieron incluso <strong>privilegios</strong> sobre otros funcionarios regios, la legislación se unificó, las tensiones sociales se rebajaron y se unificó el reino por completo, acabando así la obra casi finalizada de Leovigildo: había nacido la nación visigoda.</p>
<h3>Bibliografía</h3>
<p>–Alonso Campos, J. I. Sunna, Masona y Nepopis. Las luchas religiosas durante la dinastía de Leovigildo, Universidad de Murcia (1986).</p>
<p>–González Martín, M. <i>El III Concilio de Toledo. Identidad católica de los pueblos de España y raíces cristianas de Europa</i>, ARACMP, 41 (1989).</p>
<p>–Loring García, M. I. <em>Alcance y significado de la controversia arriana</em>, Universidad Complutense de Madrid (2004).</p>
<p>–Martín Cleto, J.P. <i>Los visigodos y el III Concilio de Toledo</i>, Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, (1990).</p>
<p>–Masana, J.V. <i>Concilio III de Toledo, XIV Centenario, 589-1989</i>, Universidad de Barcelona (1991).</p>
<p>–Orlandis, J. <i>La doble conversión religiosa de los pueblos germánicos (siglos IV al VIII)</i>, Anuario de Historia de la Iglesia, 9 (2000).</p>
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		<title>Cuando todos los españoles eran catalanes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juanjo Pérez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 23 May 2015 08:59:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Medieval]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre 1282 y 1517 la visión italiana de los españoles quedó definida principalmente en una frase: todos eran catalanes.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><div id="attachment_1995" style="width: 253px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Pedro-III-de-Aragon.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1995" class="size-medium wp-image-1995" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Pedro-III-de-Aragon-243x300.jpg" alt="Pedro III de Aragón" width="243" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Pedro-III-de-Aragon-243x300.jpg 243w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Pedro-III-de-Aragon.jpg 765w" sizes="auto, (max-width: 243px) 100vw, 243px" /></a><p id="caption-attachment-1995" class="wp-caption-text"><em>Pedro III de Aragón y Sicilia.</em></p></div></p>
<p style="text-align: justify;">El 30 de agosto de 1282 el rey aragonés Pedro III pisó por vez primera la isla de Sicilia. Su viaje a aquellas tierras tenía como objetivo ser coronado en la ciudad de Palermo gracias a los derechos dinásticos esgrimidos por su esposa, Constanza de Hohenstaufen, sobre aquel reino. Comienza en ese momento la presencia aragonesa en Italia y<strong> con ella la creación de una serie de estereotipos entre las élites políticas y culturales italianas en contra de los recién llegados </strong>que se extenderá, a la postre, sobre todos los españoles.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre 1282 y 1442, la Corona de Aragón pasó a ser una de las potencias extranjeras que, junto con Francia y el Sacro Imperio Romano Germánico, <strong>litigaron por el control de amplios dominios territoriales en la península itálica</strong> frente a los distintos estados autóctonos (Venecia, Génova, Florencia, Pisa, Milán, los Estados Pontificios, etc.) que luchaban por mantener sus propias cuotas de poder e influencia. Al control aragonés sobre Sicilia le siguió el mismo sobre Cerdeña y Nápoles en los siglos XIV y XV, reforzado por la incorporación temporal de los ducados de Atenas y Neopatria en Grecia.</p>
<p style="text-align: justify;">La irrupción aragonesa en el siglo XIII trajo consigo dos novedades al complejo mosaico italiano. Por una parte, <strong>se desplegó una nueva burguesía comercial con su sede principal en Barcelona</strong> que compitió con las talasocracias veneciana, pisana y genovesa y a la que se referirán como «catalanes». Por otra parte, <strong>irrumpió un nuevo tipo de tropa de infantería genuinamente aragonesa</strong>, los almogávares, que sentaron las bases de una creciente superioridad militar en los campos de batalla.</p>
<p><!--Ads1--></p>
<p style="text-align: justify;">Ante esta nueva realidad, se produjeron las consiguientes reacciones políticas, económicas y culturales de resistencia y choque por parte de los estados italianos que veían como un nuevo actor, hasta entonces ajeno por completo, pujaba por hacerse con el control del que se consideraba el centro económico de la Cristiandad. La reacción ante la irrupción aragonesa tuvo como consecuencia inmediata <strong>la creación de un estereotipo negativo</strong> relacionado con la Corona de Aragón, en general, y sus integrantes, soldados y comerciantes, en particular.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta reacción cultural se basó en gran medida en lo que se ha denominado un sentimiento «protonacional» italiano <strong>construido en torno a la idea de superioridad cultural frente al resto de la Cristiandad</strong>. Ciudades-estado como Venecia, Génova o Milán se encontraban atrapadas en la contradicción ideológica de considerarse las mejores herederas del periodo clásico pero sin disponer en cambio de ningún tipo de capacidad bélica que las permitiese conformarse en un ente político influyente como la monarquía francesa o el Imperio. En esta situación tan compleja se produjo el desarrollo del «ideal de la unidad italiana» que no fructificará hasta la 1870 y el «Risorgimento», pero que entre los siglos XIV y XVIII envolverá por completo el mundo político y cultural italiano.</p>
<p><div id="attachment_1997" style="width: 201px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Petrarca.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1997" class="size-medium wp-image-1997" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Petrarca-191x300.jpg" alt="Petrarca, príncipe de las letras y muy antiespañol" width="191" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Petrarca-191x300.jpg 191w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Petrarca.jpg 317w" sizes="auto, (max-width: 191px) 100vw, 191px" /></a><p id="caption-attachment-1997" class="wp-caption-text"><em>Petrarca, príncipe de las letras y muy antiespañol</em></p></div></p>
<p style="text-align: justify;">En ese contexto, la irrupción de un ente político nuevo, originario de la península ibérica, <strong>viene a suponer un nuevo ultraje en el territorio italiano</strong>, ya agitado por las intervenciones y los litigios provocados por las andanzas de los monarcas franceses y los emperadores alemanes desde prácticamente el siglo IX. La reacción cultural se produce tanto en las élites culturales del incipiente Renacimiento como en los poderosos grupos mercantiles que dirigen los destinos de los estados más ricos de Italia. Por ejemplo, el humanista y poeta Petrarca no dudará en definir a los soldados aragoneses como «<em>estirpe de mercenarios y traidores</em>» o «<em>bárbaros y valientes sí, pero bárbaros de la peor estirpe</em>«. Asimismo, los mercaderes catalanes quedarán descritos en diversos escritos venecianos y genoveses de los siglos XIV y XV como «<em>alevosos, avaros, traidores, desleales, sin escrúpulos, marranos y circuncisos</em>«.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta imagen, por extensión y ante la falta de otras referencias hispánicas, <strong>se extenderá a la totalidad de los originarios de Aragón, Navarra y Castilla</strong> provocando la creación de un estereotipo que asociará finalmente todo lo español como catalán, al ser Cataluña el territorio peninsular más cercano a Italia. Así, en los textos italianos de la época renacentista se denomina como catalanes a personajes tan dispares como los papas Calixto III y Alejandro VI (ambos valencianos de origen aragonés), al rey Fernando el Católico (aragonés), Gonzalo Fernández de Cordoba (castellano cordobés) o Ignacio de Loyola (guipuzcoano).</p>
<p style="text-align: justify;">Paradojicamente, aunque la asociación de catalán con español estaba inicialmente circunscrita a una visión negativa y desdeñosa, los afectados por la misma (los españoles que vivían o residían en Italia) <strong>utilizaban asimismo el termino «catalán» en ocasiones para referirse a ellos mismos como conjunto distintivo y hasta cierto punto homogéneo</strong> separado del italiano, el francés o el alemán.</p>
<p style="text-align: justify;">De ese modo, entre 1354 y 1364, por ejemplo, se fundan los hospicios de <strong>San Nicolás y Santa Margarita de los Catalanes</strong> en Roma para los peregrinos originarios de la Corona de Aragón y Navarra. Poco después, también en Roma, se funda el hospicio de <strong>San Jaime de los Españoles</strong> para los peregrinos castellanos. Sin embargo, con el tiempo, todos ellos quedarán unificados en la Iglesia de <strong>Santa María de Montserrat de los Españoles</strong>, identificada como la iglesia nacional española en Roma. De un modo similar, los embajadores castellanos ante el Papa son descritos en ocasiones como «catalanes» o incluso los distintos obispos que son nombrados por alguna razón en la Curia participan en ocasiones de la descripción de «prelados catalanes» aunque fuesen originalmente de lugares como Valencia, Zaragoza, Cáceres o Sevilla.</p>
<p><!--Ads2--></p>
<p style="text-align: justify;">Esta asociación de lo español con lo catalán <strong>perdurará hasta principios del siglo XVI</strong> cuando quedará modificada por una nueva generalización de lo español esta vez alejada de los aspectos mercantiles catalanes. La nueva asociación se centrará en aspectos meramente militares desarrollados a partir de la masiva presencia de tropas españolas en Italia y de la percepción que los italianos tendrán de la hidalguía de los sucesivos nobles y virreyes españoles durante los reinados de Carlos I y Felipe II, principalmente.  Este cambio se produce en el nuevo contexto político y diplomático europeo derivado de la hegemonía hispánica provocada por la unión dinástica de Aragón, Castilla, Austria y los Países Bajos en la figura de Carlos V, por un lado, y por el desplazamiento del eje económico del Mediterráneo al Atlántico, junto con la aparición de la Reforma protestante en Alemania, por el otro.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, y desde una perspectiva histórica italiana, entre los siglos XIII y XVI, todos los españoles tendrían ya para siempre algo en común: <strong>eran catalanes</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Bibliografia</strong></p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; IGLESIAS, CARMEN: No siempre lo peor es cierto. Estudios sobre Historia de España. Barcelona, Galaxia Gutemberg, 2008.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8211; UBIETO, ANTONIO: Creación y desarrollo de la Corona de Aragón. Zaragoza, Anubar Ediciones, 2013.</p>
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		<title>In vino veritas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 Dec 2013 08:56:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Islam]]></category>
		<category><![CDATA[Medieval]]></category>
		<category><![CDATA[Anécdotas jocosas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando al-Hakam II sucedió a Abderramán III en el Califato de Córdoba, hubo un amago de Ley Seca de lo más delirante.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><span style="line-height: 1.5em;">En el siglo VIII d.C. los musulmanes entraron en la Hispania visigoda como el agua entre las rocas, tras una discusión que acabó a espadazos entre pretendientes al trono visigodo, uno de los dos postulantes pidió ayuda a un ejército extranjero –algo bastante habitual–, que fueron los árabes que llegaron desde Ifriqiya –norte de África– y al final fue como cuando pides a tu mejor amigo que cuide de tu novia mientras vas a la guerra, cuando vuelves, ni novia ni amigo. En apenas 15 años los musulmanes habían postrado a sus pies a casi todos los cristianos de la Península Ibérica y habían cruzado posturas mediante el acero con los francos, contra los que se estrellaron varias veces e hicieron un Xavi Hernández, dijeron que hacía mucho frío y que el césped estaba alto, y se volvieron para abajo.</span></p>
<p>Pasaron los años bajo dominio musulmán y la vida era parecida a la de antaño, aunque un poco más cara. Todo gracias a que para los musulmanes, los católicos y judíos eran “gente del libro”, o <i>dhimmíes. </i>Son gente conocida porque salen en el Corán –bueno y porque están por ahí viviendo, subiendo Arabia a la izquierda– y a las que dejan vivir en su territorio a cambio de un tributo. Además les hacían falta, los musulmanes eran una minoría en la rebautizada Al-Ándalus y, mientras que los nativos estaban acostumbrados a vivir y trabajar el campo, los conquistadores preferían dedicarse al nomadismo, y por supuesto, al comercio en las ciudades.</p>
<p><!--Ads1--></p>
<p>Esta gente del libro va a tener algunas costumbres que podrían haber chocado fuertemente con las de los musulmanes, por ejemplo, el cultivo de la vid para elaborar vino, más cuando a 10 kilómetros ­de una ciudad como Sevilla –en el Aljarafe– se cultivaba no sólo el aceite, sino que también se cultivaba desde antiguo el vino que tanto gustaba a los romanos. Y que tanto nos gusta todos.</p>
<p><div id="attachment_655" style="width: 205px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/AbderramanIII.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-655" class="size-full wp-image-655 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/AbderramanIII.jpg" alt="Abderramán III. Califa, rubio y catador de vinos." width="195" height="267" /></a><p id="caption-attachment-655" class="wp-caption-text">Abderramán III. Califa, rubio y catador de vinos.</p></div></p>
<p>Este vino va a ser consumido por mozárabes y muladíes, es decir, cristianos y cristianos conversos, y también se va a extender a la población de ascendencia musulmana, y el propio Abderramán III, el Califa, dicen que no le hacía ascos al vino. Como para hacerle ascos.</p>
<p>Casi se va todo el cultivo de viñas al traste cuando al-Hakam II sucedió en el trono a Abderramán III. El nuevo Califa era un personaje excelentemente culto, que llevó las riendas del Califato tan bien o mejor que su padre, además creó una de las mejores bibliotecas de la historia. El problema es que era un poco más conservador que su predecesor, y cuando se enteró de que la viña que se cultivaba para elaborar vino, se consumía con normalidad entre los musulmanes, entró en cólera y quiso arrancar de raíz todas las viñas de Al-Ándalus.</p>
<p>Resulta paradójico que alguien tan inteligente reaccionara de esta manera ante un secreto guardado a voces. Lo cierto es que, aunque estuviera extendido el consumo del vino entre mozárabes, muladíes y musulmanes, la producción había bajado de manera lógica ante un estado que no permitía oficialmente su consumo, era algo que se hacía de puertas para adentro, aunque comerciar con él estaba más que permitido.</p>
<p><div id="attachment_656" style="width: 250px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/libro-antiguo-60.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-656" class="size-full wp-image-656 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/libro-antiguo-60.jpg" alt="al-Hakam II. Coleccionista de libros y precursor de la Ley Seca." width="240" height="220" /></a><p id="caption-attachment-656" class="wp-caption-text">al-Hakam II. Coleccionista de libros y precursor de la Ley Seca.</p></div></p>
<p>Curioso es el caso de los jóvenes musulmanes de la ciudad califal que inventaron la botellona. En Córdoba existía una gran explanada extramuros para actos oficiales con mucha pompa, tales como juegos presentados por el Califa y grandes ceremonias religiosas para celebrar situaciones excepcionales, como victorias, para las que la Mezquita se quedaba pequeña. Y en esta gran explanada, se reunían algunos jóvenes musulmanes cuando se hacía la noche, pues no tenían otro lugar al que ir a consumir el prohibido vino. Nasir el fantoche de día, Nasir el borracho de noche.</p>
<p><!--Ads2--></p>
<p>Al final al-Hakam II cambió de opinión gracias a sus consejeros, que se tiraron de los pelos al pensar en tener que arrancar cada viña del territorio, empresa imposible. Además, le dijeron al Califa, inundado de cólera y despojado de toda sensatez, que era inútil acabar con la vid, pues con el aguardiente destilado de la mora se podía hacer un licor mucho más fuerte que el vino, y el problema no iba a hacer sino agravarse.</p>
<p><i>Qué bien lo sabéis, ¿Eh?</i> Debió decir al-Hakam a sus consejeros. <i>Tu padre lo sabía mejor que nadie.</i></p>
<p>Era evidente que en el vino estaba la verdad, y acabar con él habría sido imposible. Cosa bien sabida entre los bebedores de vino.</p>
<p><div id="attachment_654" style="width: 735px" class="wp-caption alignnone"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Pintura-andalusi-s.-XIII.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-654" class="size-full wp-image-654" title="Vino y poesía" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Pintura-andalusi-s.-XIII.jpg" alt="" width="725" height="578" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Pintura-andalusi-s.-XIII.jpg 725w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Pintura-andalusi-s.-XIII-300x239.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 725px) 100vw, 725px" /></a><p id="caption-attachment-654" class="wp-caption-text">Su vinito y su guitarrita, ¡Ole!</p></div></p>
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		<title>Un inglés, un francés y una española</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juanjo Pérez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Oct 2013 18:32:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Medieval]]></category>
		<category><![CDATA[Pleno Medievo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La historia de una boda que cambió para siempre la política, la nobleza y las fronteras de la Europa medieval.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<dl id="attachment_334">
<dd></dd>
<dd></dd>
<dd></dd>
</dl>
<p style="text-align: justify;">Las bodas son siempre un motivo de alegría. Salvo cuando tienen como consecuencia <strong>una docena de guerras, la excomunión de todo un país, miles de muertos, la práctica extinción de una dinastía y el inicio de un conflicto europeo que se extenderá durante doscientos años</strong>. Es lo que tenía el siglo XIII&#8230; ¡Vivan los novios!</p>
<p><!--Ads1--></p>
<p style="text-align: justify;">Todo comenzó en otra boda unos pocos meses antes. En el año 1200 <strong>Leonor de Aquitania</strong>, a la sazón octogenaria, acudió a la corte de Castilla a buscar a una de sus nietas para casarla con el heredero de Francia, el jovencísimo <strong>príncipe Luis</strong>. Entre sus nietas eligió a la hermosa <strong>Blanca</strong> y, tras convencer a los padres de la cría (<strong>los reyes Alfonso VIII y Leonor</strong>), partió velozmente hacia París. Su plan era muy <strong>sencillo, desesperado y tremendamente ambicioso</strong>.</p>
<ul>
<li><strong>Sencillo</strong> porque el rey de Francia estaba encantado de casar a su hijo con una princesa que garantizase la amistad de su reino con Castilla y con Inglaterra.</li>
<li><span style="text-align: justify;"><strong>Desesperado</strong> porque Leonor intentaba por todos los medios salvar la mayor parte de su legado y del de su segundo (y difunto) esposo, el rey Enrique II Plantagenet.</span></li>
<li><span style="text-align: justify;"><strong>Ambicioso</strong> porque creaba la posibilidad real de que las coronas de Francia e Inglaterra terminasen unidas en una sola cabeza, mitad Capeta y mitad Plantagenet.</span></li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p><div id="attachment_842" style="width: 268px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/King_John.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-842" class="wp-image-842 size-medium" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/King_John-258x300.jpg" alt="(El inglés).El rey de Inglaterra Juan Sin Tierra, experto en cagarla." width="258" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/King_John-258x300.jpg 258w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/King_John.jpg 874w" sizes="auto, (max-width: 258px) 100vw, 258px" /></a><p id="caption-attachment-842" class="wp-caption-text">(El inglés).El rey de Inglaterra Juan Sin Tierra, experto en cagarla.</p></div></p>
<p style="text-align: justify;">La boda, por lo tanto, era un planazo y la ceremonia tuvo lugar el 23 de mayo del año 1200.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, como hemos dicho al principio, esta boda fue, en realidad, <strong>el prólogo de otra boda</strong>. Y es esta segunda boda la que <strong>sembró la Cristiandad de cadáveres durante casi dos siglos</strong>.</p>
<p>Durante los esponsales de Blanca y Luis se trasladó a Francia (reino dónde se celebraba el enlace) el tío de la novia, <strong>el mismísimo rey Juan I de Inglaterra (más conocido como Juan sin Tierra)</strong>. Juan era un monarca con bastante mala fama por varias razones: su hermano mayor fue <strong>Ricardo Corazón de León</strong>; su reinado se estaba caracterizando por ser <strong>decadente y disoluto</strong>; y su madre, la reina Leonor, <strong>lo consideraba un incapaz</strong> y no dudaba en decírselo a quien quisiera oírla.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues bien, Juan Sin Tierra, acudió a la boda de su sobrina y, como era tradición en esos tiempos, al terminar la misma decidió darse una vuelta por sus feudos en Francia. <strong>Hay que tener en cuenta que en esta época el rey de Inglaterra, además de ser el soberano de la isla, tenía multitud de territorios bajo su control directo en Francia</strong> (Aquitania, Gascuña, Normandía, Bretaña, Poitou, Anjou, Maine). Y esto ¿cómo se explica? Bueno, habría que remontarse a la invasión normanda de Inglaterra en el año 1066 y eso es ya irse muy atrás en el tiempo. <strong>Lo resumo mucho:</strong> el duque de Normandía era un vasallo del rey de Francia. Un buen día decidió invadir Inglaterra aprovechando que ese país estaba en guerra. Lo conquistó y, por lo tanto, pasó a ser el nuevo rey de Inglaterra. Así que, al mismo tiempo, era duque de Normandía (y por lo tanto vasallo del rey de Francia) y rey de Inglaterra. Por medio de varios matrimonios, consiguió hacerse con el señorío de otros territorios bajo su control dentro de Francia.</p>
<p><div id="attachment_349" style="width: 1019px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/france_1154-map.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-349" class="size-large wp-image-349 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/france_1154-map-1009x1024.jpg" alt="france_1154 map" width="1009" height="1024" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/france_1154-map-1009x1024.jpg 1009w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/france_1154-map-295x300.jpg 295w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/france_1154-map.jpg 1065w" sizes="auto, (max-width: 1009px) 100vw, 1009px" /></a><p id="caption-attachment-349" class="wp-caption-text">Reparto de los señoríos franceses cuando Juan I accede al trono. En tonos marrones sus feudos y vasallos. En blanco bordeado con naranja los del rey Felipe. Aunque el Condado de Toulouse es del rey de Aragón (que no sale en este artículo pero que tiene su aquél).</p></div></p>
<p style="text-align: justify;">Volviendo a Juan Sin Tierra. Como habíamos dicho, tras la boda de Blanca y Felipe, <strong>el rey de Inglaterra acudió al castillo de Lusignan donde su señor, el conde Hugo de la Marca, le presentó a su prometida la joven y bellísima Isabel de Angulema.</strong> La joven debía ser muy atractiva porque el rey se quedó prendado y, apenas un par de semanas después, se casó con ella en el castillo del conde de Angulema. Repito la jugada: <strong>el rey le levantó la novia (y su heredad, claro está) al conde Hugo</strong>, que se quedó bastante alucinado y un pelín cabreado.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ya tenemos la boda. Ahora empieza el espectáculo.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Juan, siendo consciente de que había sido bastante cabroncete y con la conciencia muy poco tranquila, decidió regresar a Inglaterra a toda velocidad para que su jovencísima esposa (tenía catorce años la criatura) fuese rápidamente coronada. De ese modo se garantizaba que el matrimonio fuese prácticamente indisoluble. El 8 de octubre de 1200 Isabel es coronada en Westminster.</p>
<p style="text-align: justify;">Como era de esperar el cornud&#8230; el pobre conde Hugo de la Marca se pilló un rebote bastante considerable. No sólo le había quitado a la novia, sino que aquello era más bien una burla. <strong>El rey Juan, su señor, había traicionado el código feudal por completo al comportarse de aquella manera con uno de sus vasallos. Así que, ni corto ni perezoso, se dirigió a su «otro señor», el rey de Francia y reclamó justicia.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">El rey Felipe no es que estuviera contento, es que aplaudía con las orejas. El torpe Juan Sin Tierra le había servido en bandeja la ocasión para quitarle todos sus dominios en Francia ya que, <strong>al traicionar a un vasallo, perdía la legitimidad feudal de dominio y señorío. Un mal señor dejaba de serlo a los ojos de Dios y de los hombres y, por lo tanto, se disipaban las obligaciones contraídas hacia él: obediencia, lealtad, servidumbre.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Pero antes de invocar semejante prerrogativa, <strong>el rey de Francia optó por buscar una salida negociada y pacífica</strong>, a fin de cuentas <strong>el rey de Inglaterra era su vasallo como duque de Normandía</strong>, y evitar la guerra siempre era una buena opción. Además, hay que tener en cuenta que despojar a Juan de sus dominios exigiría un conflicto militar costoso y largo.</p>
<p style="text-align: justify;">Se cursaron mensajes solicitando al rey de Inglaterra que negociase una compensación para Hugo de la Marca pero desde Londres hicieron oídos sordos. Se intentó lograr un acuerdo en París durante una estancia del monarca inglés allí pero lo único que se logró fue que Juan quisiese zanjar el asunto por medio de un <strong>«duelo judicial» o lo que venía a ser una lucha de campeones: el que ganaba tenía razón y punto</strong>. Pero esa solución no se estilaba desde mediados del siglo XI. Mientras tanto, <strong>el rey de Inglaterra se caracterizaba por seducir a las esposas e hijas de la mitad de sus vasallos a ambos lados del Canal de la Mancha</strong>, con el correspondiente mosqueo por parte de la mayor parte de la nobleza. Viendo como se estaba poniendo de interesante la cosa, <strong>Felipe Augusto decidió ordenar a Juan que compareciera ante sus iguales</strong> <strong>en una corte de barones del reino</strong> a lo que, como era de esperar, el monarca inglés contestó que le esperasen sentado porque él estaba muy por encima de esas cosas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El 28 de abril de 1202 la corte de barones declaró que Juan era un soberbio, un faltón, un chulo, un lerdo y un perjuro (lo más grave de todo)</strong> <strong>y que, por lo tanto, todas las tierras que había recibido del rey de Francia (o sea, sus feudos en el Continente) ya no le pertenecían legítimamente</strong>. Dicho de otro modo: le expropiaron sus tierras. Y, como no podía ser de otro modo, Felipe Augusto nombró nuevo dueño de una buena parte de ellas a un pretendiente bastante molón: <strong>Arturo de Plantagenet o «de Bretaña», sobrino del rey Juan</strong> (era el hijo de un hermano mayor de Juan, Godofredo de Bretaña, muerto bastantes años atrás), y persona con unas ganas tremendas de arrebatar a su tío las posesiones de este en Francia.</p>
<p><div id="attachment_844" style="width: 247px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/Louis-Félix_Amiel-Philippe_II_dit_Philippe-Auguste_Roi_de_France_1165-1223.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-844" class="wp-image-844 size-medium" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/Louis-Félix_Amiel-Philippe_II_dit_Philippe-Auguste_Roi_de_France_1165-1223-237x300.jpg" alt="(El francés). El rey Felipe II &quot;Augusto&quot; de Francia. Atención a la pose." width="237" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/Louis-Félix_Amiel-Philippe_II_dit_Philippe-Auguste_Roi_de_France_1165-1223-237x300.jpg 237w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/Louis-Félix_Amiel-Philippe_II_dit_Philippe-Auguste_Roi_de_France_1165-1223.jpg 317w" sizes="auto, (max-width: 237px) 100vw, 237px" /></a><p id="caption-attachment-844" class="wp-caption-text">(El francés). El rey Felipe II «Augusto» de Francia. Atención a la pose.</p></div></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La guerra estaba servida y no tardó en comenzar</strong>. Normandía, la cuna de la dinastía Plantagenet, fue la primera en ser atacada con bastante éxito, de hecho <strong>el rey Juan huyó en más de una ocasión sin combatir ganándose por ello el sobrenombre de «Corazón de Muñeca» en contraposición al que tuvo su hermano Ricardo «Corazón de León»</strong>. En cambio, más al sur, en el Poitou, la cosa no fue muy bien para Arturo y su hueste. El joven pretendiente fue apresado tras una breve batalla (la única que ganará Inglaterra en toda esta guerra). Después, por orden de su propio tío, fue torturado y asesinado. Cuando la noticia se conoció en Francia dos años después muchos vasallos de Juan Sin Tierra, bastante descontentos con el proceder de su rey, acudieron en masa a ver a Felipe Augusto para ofrecerle vasallaje y lealtad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Muerto Arturo de Bretaña, el rey Felipe de Francia decide que ha llegado la hora de buscar un nuevo «pretendiente» a las posesiones de los Plantagenet en Francia, y esa persona es su nuera, Blanca de Castilla, la esposa de su hijo Luis</strong>. A fin de cuentas Blanca era <strong>nieta de Leonor de Aquitania y del rey Enrique II</strong>, y podía esgrimir ciertos derechos a la corona de Inglaterra y a los señoríos franceses. Por lo tanto en 1206 el monarca francés decide poner en marcha la conquista de las islas para garantizarle a su nuera «su legítima heredad».</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras tanto el rey Juan, que se caracterizaba por ser un metepatas de primer orden, <strong>se había enfrentado abiertamente a la Iglesia de Roma al tratar de imponer a su candidato al puesto de arzobispo de Canterbury</strong>. Como consecuencia de aquella disputa cayó sobre el reino <strong>un interdicto papal</strong> (prohibición de celebración de misas abiertas, negación de algunos sacramentos, etc.) y casi la mitad del clero y de los barones se revelaron abiertamente contra el rey. Su respuesta fue agudizar aún más su reinado de terror sobre Inglaterra, ajusticiando a nobles, clérigos, seglares, pueblo llano y shérifs. <strong>El malestar contra él iba en aumento y ya había gentes que imploraban que los franceses acabasen con aquella maldición en forma de rey y pusiesen en su lugar a la reina Blanca de Castilla</strong>. (<em>Por cierto es en estos años cuando surge el mito, leyenda o cuento de Robin Hood</em>).</p>
<p style="text-align: justify;">Así que cuando Felipe Augusto organizó la invasión de Inglaterra parecía que el reinado de Juan Corazón de Muñeca estaba a punto de tocar a su fin.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Sería el final de la guerra? ¡Claro que no!</strong> Aún tenían que pasar bastantes más cosas, incluyendo una nueva guerra que casi desintegra Francia.</p>
<p style="text-align: justify;">En mayo de 1213 se convocó a los barones del reino para que aportasen tropas, barcos y pertrechos a la proyectada invasión pero, hete aquí que uno de ellos no se presentó: <strong>el conde Ferrán de Flandes, que optó por unirse a Juan Sin Tierra</strong>. Y lo más grave es que sin los puertos de Flandes era casi imposible atacar Inglaterra. Casi a la vez otro importante noble francés, <strong>Reinaldo de Dammartin, conde de Boulogne se alió con Juan Sin Tierra y arrastró consigo a un creciente número de nobles del norte de Francia, de Holanda y de Alemania</strong>. La invasión de Inglaterra quedó suspendida para siempre.</p>
<p><!--Ads2--></p>
<p style="text-align: justify;">Para colmo el rey Juan, en un movimiento bastante ingenioso, <strong>entregó la corona al legado papal, jurando vasallaje a Inocencio III, y poniendo su reino a las órdenes de la Santa Sede</strong>. De ese modo pasaba a estar protegido por el Sumo Pontífice como «vasallo» y, por lo tanto, atacarle suponía atacar al mismo Papa.<strong> Ahora era él quien preparaba un ejército de mercenarios para invadir sus antiguas posesiones en Francia</strong>. Además, logró que su sobrino, el emperador alemán <strong>Otón IV organizase una invasión de Francia por el este</strong> para deponer a Felipe Augusto (puesto que <strong>el rey de Francia apoyaba las pretensiones de Federico de Hohenstaufen para alzarse con la corona imperial</strong>).</p>
<p><div id="attachment_341" style="width: 275px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/blanca-de-castilla.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-341" class="size-medium wp-image-341 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/blanca-de-castilla-265x300.jpg" alt="Blanca de Castilla" width="265" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/blanca-de-castilla-265x300.jpg 265w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/10/blanca-de-castilla.jpg 330w" sizes="auto, (max-width: 265px) 100vw, 265px" /></a><p id="caption-attachment-341" class="wp-caption-text">(La española). Blanca de Castilla.</p></div></p>
<p style="text-align: justify;">La posición de Felipe II parecía insostenible. Atacado por dos frentes a la vez (Juan, por el oeste; Ferrán, Reinaldo y Otón, por el este) su única esperanza consistía en dividir su menguante ejército, comandar él mismo uno y ceder el mando del otro a su hijo Luis. El rey partió al encuentro de la amenaza mayor, proveniente de Alemania. <strong>El 27 de julio de 1214, en los campos de Bouvines, el ejército francés aplastó a sus enemigos. Casi a la vez, en el este, el príncipe Luis ponía en fuga al rey Juan Sin Tierra en La Roche-aux-Moines.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La guerra termina pero no las consecuencias de la precipitada boda del rey Juan con la hermosa Isabel de Angulema</strong>. Desde ahora los reyes ingleses querrán recuperar sus dominios en Francia quedando sembradas las semillas de la terrible <strong>Guerra de los Cien Años</strong> entre ambos reinos. También existirán terribles consecuencias en el seno del <strong>Sacro Imperio Romano Germánico</strong> ya que el nuevo emperador, <strong>Federico II</strong>, se caracterizó por sus problemas con el papado, llegando a provocar una serie de guerras en el Imperio y en Italia. Y al pobre Juan Sin Tierra es ahora cuando en Inglaterra le estallará en la cara la <strong>Carta Magna</strong>, la guerra contra todos sus barones y la invasión del reino por el príncipe Luis de Francia (el marido de Blanca de Castilla) reclamando la corona para su esposa.</p>
<p style="text-align: justify;">Como veis, las bodas son siempre un motivo de alegría&#8230; para alguien.</p>
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		<title>La culpa de los Erasmus es de San Benito</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juanjo Pérez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 Apr 2013 23:04:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Medieval]]></category>
		<category><![CDATA[Pleno Medievo]]></category>
		<category><![CDATA[Universidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Roma cayó, pero no todo se perdió, y gracias a las reglas monásticas, unos siglos después, aparecieron las universidades.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En los<strong> siglos XII y XIII</strong> los planes de estudio universitarios no contenían un gran número de asignaturas por carrera. De hecho no había carreras como tales. Ni planes de estudio. Ni universidades. O no al menos como los conocemos y entendemos hoy en día.<strong> Las escuelas monacales</strong> (entre los siglos IV y IX d.C.),<strong> las escuelas catedralicias</strong> (entre los siglos IX y XIII d.C.) y, finalmente,<strong> los Estudios Generales</strong> (a partir del siglo XII), fueron los instrumentos o instituciones  de que se dotó la Cristiandad tras la caída del Imperio Romano de Occidente para trasmitir los conocimientos heredados del desaparecido mundo Clásico.</p>
<p><div id="attachment_182" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/fin-de-roma.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-182" class="size-medium wp-image-182 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/fin-de-roma.jpg?w=300" alt="Vinieron los bárbaros, se subieron a los árboles y se comieron los pájaros." width="300" height="194" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/fin-de-roma.jpg 700w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/fin-de-roma-300x194.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/fin-de-roma-110x70.jpg 110w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-182" class="wp-caption-text">Vinieron los bárbaros, se subieron a los árboles y se comieron los pájaros.</p></div></p>
<p style="text-align: justify;">Cuando Roma comenzaba a deshilacharse en lo que luego serían los reinos germanos <strong>(Visigodos en Hispania, Ostrogodos en Italia, Francos en la Galia, Sajones y Anglos en Britania</strong>) no había ninguna institución civil encargada de acumular y preservar los conocimientos culturales del Imperio. Las guerras, las invasiones, la crisis económica y el lento colapso del orden legislativo romano habían destruido el tejido social que había sustentado durante quinientos años la cultura latina. Todo parecía perdido. Sin embargo el legado de Roma sobrevivió gracias a que supo mezclarse en esos años de cambio y crisis con la joven y dinámica religión Cristiana.</p>
<p><!--Ads1--></p>
<p style="text-align: justify;">Serían<strong> tres monjes y un Papa</strong> los que, en un periodo de tiempo de casi doscientos años, pusieron los cimientos sobre los que se asentó el último bastión del conocimiento clásico. <strong>Casiodoro, San Pacomio, San Benito y el papa San Agapito I</strong> (vamos a denominarles, con todos los respetos,<strong> los Cuatro Fantásticos</strong>), impulsaron la obligatoriedad de que los monjes cristianos recibiesen una instrucción adecuada para sus labores religiosas estableciendo un rudimentario “plan de estudios”. Y ese plan iba a ser una adaptación de la sistematización de la enseñanza del conocimiento creada por<strong> Platón y Pitágoras</strong> y que formaba al estudiante en las llamadas<strong> “Artes Liberales”.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Agarraos que vienen curvas, vamos a explicar muy por encima el plan en cuestión porque este salto es crucial para entender todo lo demás. Las dudas, al final.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo primero que hay que explicar es en qué consistía eso de las “Artes Liberales”.</p>
<p><div id="attachment_183" style="width: 238px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/san-benito.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-183" class="size-medium wp-image-183 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/san-benito.jpg?w=228" alt="Ora et labora... y aprende a leer y sumar." width="228" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/san-benito.jpg 305w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/san-benito-228x300.jpg 228w" sizes="auto, (max-width: 228px) 100vw, 228px" /></a><p id="caption-attachment-183" class="wp-caption-text">Ora et labora&#8230; y aprende a leer y sumar.</p></div></p>
<p style="text-align: justify;">En el mundo clásico (Grecia y Roma), <strong>donde la esclavitud era algo normal y muy extendido</strong>, se distinguía claramente entre las dedicaciones propias de los<strong> hombres libres </strong> (normalmente molonas o de usar el cerebro) y las dedicaciones de<strong> los esclavos o siervos</strong> (normalmente caracterizas por tener que hacer uso del músculo). Esta división no era exacta ni excluyente por supuesto (muchos hombres libres eran granjeros, soldados o marineros, por ejemplo) pero especialmente en Roma,<strong> raro era el ciudadano romano que no tenía, al menos, un esclavo</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta distinción derivó en la idealización (<em>PLATONISMO PURO Y DURO</em>) de la <strong>formación intelectual que debían recibir los hombres libres para el correcto desempeño de sus funciones</strong>. Ese conjunto de “preparaciones (artes) idealizadas” pasó  a ser conocido como<strong> las “Artes Liberales”</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Y estas “Artes” cuantas y cuáles eran?</p>
<p style="text-align: justify;">Sencillo. <strong>Eran siete organizadas en dos grupos</strong>. El primer grupo era conocido como el<strong> Trivium</strong> (las tres vías, en latín) y venía a ser la “enseñanza básica”. Hasta que no se dominasen correctamente no se podía abordar el siguiente grupo. Consistían en la<strong> Gramática</strong> (que nos permite hablar correctamente), la<strong> Dialéctica</strong> (que nos permite buscar la verdad) y la<strong> Retórica</strong> (que nos permite dotar de formas bellas nuestro discurso y pensamiento). Las tres artes, unidas, conformaban la <strong>Elocuencia,</strong> la base del pensamiento y del conocimiento. La idea era clara: si no sabes hablar no sabrás hacer nada y no se te podrá distinguir de los animales y las bestias (niño estudia o te convertirás en un burro “que no sabe hablar y sólo rebuzna”… ¿lo van cogiendo?).</p>
<p style="text-align: justify;">Una vez se superaba el Trivium se podía abordar el siguiente nivel, el <strong>Quadrivium</strong> (exacto, las cuatro vías) que permitían acceder al conocimiento de las <strong>Matemáticas</strong>. Lo formaban cuatro Artes distintas pero muy relacionadas entre sí. La <strong>Aritmética</strong> (el conocimiento de los números), la <strong>Geometría</strong> (el dominio de los ángulos y el espacio), la <strong>Astronomía</strong> (el conocimiento de los astros) y la <strong>Música</strong> (la elaboración de los cantos).</p>
<p style="text-align: justify;">Pues bien, como íbamos diciendo, cuando el Imperio Romano de Occidente bajó la persiana estas Artes (y todo lo que tenían relacionado) se habrían ido al garete de no ser porque<strong> fueron rescatadas por el Cristianismo a través de las reglas monásticas</strong>. Los Cuatro Fantásticos creyeron conveniente que los monjes tuviesen unos ciertos conocimientos “básicos” que les permitiesen llevar a cabo sus funciones religiosas y espirituales con un mínimo de calidad. Así que los monasterios se dedicaron a dar formación a sus integrantes siguiendo el esquema de las Artes Liberales clásicas convenientemente redirigidas a garantizar la pervivencia de los conocimientos culturales y religiosos del mundo Cristiano-Romano. Comienza así, de manera un poco caótica y desorganizada, ese proceso tan laborioso y lento de “copiar y pegar” de manuscritos antiguos (tanto religiosos como seculares) entre los siglos V y XIII d.C.</p>
<p><div id="attachment_184" style="width: 254px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/artes-liberales.gif"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-184" class="size-medium wp-image-184 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/artes-liberales.gif?w=244" alt="Aquí las Artes Liberales, aquí unos amigos." width="244" height="300" /></a><p id="caption-attachment-184" class="wp-caption-text">Aquí las Artes Liberales, aquí unos amigos.</p></div></p>
<p style="text-align: justify;">Por lo tanto,<strong> tenemos que los monasterios se dotan de una función escolástica colateral</strong> enfocada estrictamente a la formación de los monjes pero que permite que en estos lugares comiencen a acumularse escritos (¡conocimientos!) de todos los campos del saber. Además, la formación se extiende poco a poco a un ámbito religioso superior, la enseñanza de la Teología, la Apologética, el Derecho y el estudio de las Sagradas Escrituras.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El desarrollo monástico en la Cristiandad logra que se salven algunos documentos, escritos y obras del mundo clásico pero no todos</strong>. Pese al esfuerzo de la Iglesia la desaparición del Imperio Romano  y el menguante espacio geográfico ocupado por la Cristiandad latina hacen imposible preservarlo todo (entre los siglos V y VIII d.C. se pierden por distintas causas la práctica totalidad de Britania e Hispania, Sicilia, África, Egipto y el Levante mediterráneo y todos los monasterios y sedes episcopales situados allí, casi tres cuartas partes del total quedando reducido el espacio geográfico cristiano al territorio Franco, Italia y el menguante Bizancio). <strong>Las escuelas monásticas, por lo tanto, vienen a ser una incompleta “copia de seguridad”</strong> que preserva lo poco que está a su alcance durante casi quinientos años.</p>
<p style="text-align: justify;">Será ya en los siglos X, XI y XII cuando comiencen a desarrollarse las llamadas<strong> “escuelas catedralicias o episcopales”</strong> <strong>a partir de las bibliotecas de las catedrales.</strong> Estas, al igual que las monásticas, seguirán enfocadas plenamente a la formación de clérigos pero, en muchos casos,<strong> estos pasarán a formar parte de las cortes y a gestionar asuntos relacionados con la administración política y pública</strong>. Además, es ahora cuando tiene lugar la <strong>Reforma Gregoriana</strong> y sus apabullantes consecuencias culturales, imprescindibles para que se produzca la llamada <strong>“revolución del siglo XII”</strong>.</p>
<p><div id="attachment_185" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/san-juan-de-la-pec3b1a.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-185" class="size-medium wp-image-185 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/san-juan-de-la-pec3b1a.jpg?w=300" alt="San Juan de la Peña, ejemplo de monasterio con su escuela acoplada" width="300" height="158" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/san-juan-de-la-pec3b1a.jpg 950w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/san-juan-de-la-pec3b1a-300x158.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-185" class="wp-caption-text">San Juan de la Peña, ejemplo de monasterio con su escuela acoplada</p></div></p>
<p style="text-align: justify;">En lo tocante a los estudios sólo nos quedaremos con una idea muy sencilla y concreta: la Reforma Gregoriana concedió plena independencia y protección al clero en toda Europa, frente al poder político gracias al esfuerzo del papa Gregorio VII en el año 1079 (durante la famosa <b>Querella de las Investiduras</b>, de la que hablaremos otro día). <strong>Esta independencia permitió que las escuelas catedralicias, inmunes a los señores feudales y los vaivenes de sus intereses, comenzasen a  desarrollarse más allá del estudio teológico</strong>. Así, las Artes Liberales siguen usándose en ellas como “plan de estudios” que da acceso a las nuevas enseñanzas que una sociedad más urbanizada requiere tales como el Derecho o la Medicina. Los obispos y los miembros del cabildo con funciones de enseñanza <strong>(arcediano, maestrescuela, chantre y canciller)</strong> son los supervisores de estas escuelas y son ellos quienes dan el visto bueno a los clérigos ajenos al obispado que deseen recibir o impartir clases. Este “permiso” es conocido como la <i>licentia docendi</i>. Un poco más tarde, en 1179, el papa Alejandro III, dispondrá qué requisitos deberá tener un estudiante para lograr el permiso para ejercer labores docentes, o lo que es lo mismo el título de “maestro”, con el que podrá también ejercer funciones laborales.</p>
<p style="text-align: justify;">Las escuelas catedralicias pronto se convierten en los centros autorizados y protegidos por la Iglesia (quedan todas ellas bajo la protección papal) para difundir los conocimientos en la Cristiandad aunque no hay que verlas, todavía, como universidades.<strong> Destacan Reims, Lieja, Laon, París y, sobre todo, Chartres, en Francia. En Inglaterra surge Oxford. En España es ahora cuando surgen las escuelas catedralicias de Barcelona, Huesca, Zaragoza, Toledo, Palencia, Segovia y Santiago de Compostela.</strong>  En Italia se produce el fenómeno del nacimiento de<strong> escuelas sostenidas por las municipalidades</strong> que sustituyen o amplían las escuelas catedralicias previamente existentes, como <strong>Cremona, Módena, Parma, Reggio Emilia, Pisa, Rávena y Bolonia. También surgen ahora dos escuelas excepcionales por ser las únicas especializadas en Medicina: Montpellier y Salerno.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Su programa<strong> sigue siendo eminentemente teológico</strong> y está enfocado mayoritariamente a la formación de clérigos (muchos de los cuales llegarán a ser obispos, consejeros reales, abades e incluso papas) si bien<strong> el Derecho y la Medicina son tenidos por estudios importantes y ven crecer su presencia en todas las escuelas catedralicias</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">La enseñanza no sigue unos planes unificados o iguales, tampoco la duración de los mismos es el mismo en unas escuelas y otras aunque sí que era muy similar la secuencia lógica de aprendizaje: lectura y comentario de los “auctores” y discusión entre el maestro y los estudiantes hasta llegar a una “sententia” sobre su valor doctrinal. El sistema se verá reforzado por la<strong> reintroducción del pensamiento de Aristóteles en la cultura europea gracias a las escuelas de traductores de Toledo, Huesca y Sicilia y a la importación de saberes desde Bizancio</strong>. Comienza ha desarrollarse la escolástica y nuevos métodos de enseñanza y pensamiento. Además la movilidad del clero, sujeto a la independencia lograra por el papa Gregorio VII, permitió algo así como que se pusieran en marcha “intercambios” culturales entre unas escuelas catedralicias y otras.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>En definitiva comienza la Revolución del siglo XII.</strong></p>
<p><div id="attachment_186" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/oxford.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-186" class="size-medium wp-image-186 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/oxford.jpg?w=300" alt="Oxford, un icono del desarrollo cultural medieval" width="300" height="224" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/oxford.jpg 999w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/oxford-300x224.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-186" class="wp-caption-text">Oxford, un icono del desarrollo cultural medieval</p></div></p>
<p style="text-align: justify;">Es a partir del año 1150, aproximadamente, cuando el crecimiento de la población permite<strong> que surjan las ciudades nuevamente en la geografía europea</strong>. Este hecho provoca que aparezca una nueva sociedad, alejada del sistema eminentemente feudal (atado a la explotación agrícola, los señoríos y el servilismo campesino), concentrada en los núcleos urbanos que ven florecer nuevos oficios, actividades y tienen, por extensión, nuevas necesidades. <strong>Y esas necesidades, ligadas a la creciente actividad comercial, vendrán a ser cubiertas por las “escuelas catedralicias” en un primer momento y por los nuevos Estudios Generales en los albores del siglo XIII</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Se comienzan a crear los llamados <b>Estudios Generales</b> o <b>Universidades de maestros y escolares</b> que vienen a romper la ancestral subordinación de las “ciencias” a la Teología, convirtiendo el estudio de las mismas en un fin en sí mismo. Estas ciencias serán, en un primer momento,<strong> el Derecho, la Medicina, las Artes y la Filosofía</strong>. Su creación es la respuesta que ofrece la sociedad medieval a los nuevos retos que debe afrontar. <strong>Algunas escuelas catredalicias pasan a ser “universidades”</strong>, otras, en cambio, serán creadas de manera completamente separada de la Iglesia aunque muchos de sus maestros y estudiantes seguirán siendo clérigos. Pero<strong> es ahora cuando aparece la figura del “maestro” secular</strong>, sin vinculación con la Iglesia, sino que plenamente dedicado a la labor de la enseñanza y el estudio.</p>
<p style="text-align: justify;">En España la primera universidad será e<strong>l Estudio General de Palencia</strong>, creado sobre la escuela catedralicia por orden del rey Alfonso VIII en 1212. Poco después, en 1218, Alfonso IX creará la<strong> Universidad de Salamanca</strong>, que verá reforzada sustancialmente sus prebendas, títulos y recursos por parte de Alfonso X “el Sabio”, siendo especialmente significativo el cambio del estudio de la Teología por el del Derecho. De hecho Salamanca será, junto con Bolonia, una de las universidades más prestigiosas de toda la Cristiandad.</p>
<p><div id="attachment_187" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/universidad-de-salamanca.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-187" class="size-medium wp-image-187 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/universidad-de-salamanca.jpg?w=300" alt="Universidad de Salamanca. La universidad por antonomasia." width="300" height="200" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/universidad-de-salamanca.jpg 2000w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/universidad-de-salamanca-300x200.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/universidad-de-salamanca-1024x683.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-187" class="wp-caption-text">Universidad de Salamanca. La universidad por antonomasia.</p></div></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Las universidades se caracterizarán en toda Europa por una serie de novedades</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">En primer lugar, como ya se ha señalado, surge la figura del maestro “profesional”, sin dedicaciones religiosas. Los alumnos, igualmente, son en su gran mayoría “escolares” sin otro oficio durante sus largos años de formación. Por lo tanto el cuerpo docente se dedica por completo al estudio y análisis de las materias estudiadas.</p>
<p style="text-align: justify;">La técnica de enseñanza parte del uso del latín como única lengua válida (lo que también explica la gran movilidad existente entre todas las universidades europeas pues todas ellas usan el mismo “idioma de trabajo”).</p>
<p><!--Ads2--></p>
<p style="text-align: justify;">Se marcan claramente las Autoridades intelectuales a seguir: Aristóteles, Graciano, los Santos Padres y las Sagrada Escrituras.</p>
<p style="text-align: justify;">Se utiliza<strong> la lógica aristotélica</strong> como proceso de análisis, estudio y crítica, siguiendo los dictados de la razón en todo momento.</p>
<p><div id="attachment_188" style="width: 255px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/rata.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-188" class="size-medium wp-image-188" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/rata-245x300.jpg" alt="Ñiiii, ñiiii (&quot;os vamos a poner mirando a la Meca malditos humanos&quot;)." width="245" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/rata-245x300.jpg 245w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/rata.jpg 271w" sizes="auto, (max-width: 245px) 100vw, 245px" /></a><p id="caption-attachment-188" class="wp-caption-text">Ñiiii, ñiiii («os vamos a poner mirando a la Meca malditos humanos»).</p></div></p>
<p style="text-align: justify;">En definitiva, cambia la concepción del Saber y de la realidad social.<strong> Se comienza a construir la estructura de pensamiento y análisis de nuestra sociedad actual</strong> y, lo más importante, se abandona casi por completo el riesgo de que la Cristiandad (último reducto del mundo Clásico greco-latino) desaparezca… <strong>¿o no?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En otra ocasión hablaremos de qué pasó para que lo que parecía una época llamada a adelantar el Renacimiento trescientos años se truncase unos años después, a mediados del siglo XIV.</p>
<p style="text-align: justify;">Sólo adelantaremos una pista:<strong> las ratas casi nos exterminan</strong>. Para que luego os haga gracia Mickey Mouse.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2013/04/la-culpa-de-los-erasmus-es-de-san-benito/">La culpa de los Erasmus es de San Benito</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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		<title>Un jienense entre rubios</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Juanjo Pérez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 13 Apr 2013 09:14:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alto Medievo]]></category>
		<category><![CDATA[Medieval]]></category>
		<category><![CDATA[Abderramán II]]></category>
		<category><![CDATA[Al-Andalus]]></category>
		<category><![CDATA[Islam]]></category>
		<category><![CDATA[Vikingos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Al-Ghazal, el diplomático andalusí enviado a negociar con los vikingos tras el saqueo de Sevilla, ¿Amigos o enemigos?</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2013/04/un-jienense-entre-rubios/">Un jienense entre rubios</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El embajador era un tipo alto, bien parecido, inteligente y muy perspicaz. De Jaén, para más señas. Pese a tener cincuenta años, edad avanzada para aquellos tiempos, era capaz de montar a caballo y disparar con el arco mejor que muchos jóvenes. Además, su ingenio, sabiduría y pasión habían hecho de él uno de los mejores poetas de Córdoba. Años antes el emir<strong> Abderramán II</strong>, conociendo sus habilidades y destrezas, le envió a una misión similar ante el emperador bizantino<strong> Teófilo</strong> y fue tal su éxito que, para muchos, sentó las bases de las relaciones entre los dos extremos del Mediterráneo durante los cincuenta años siguientes. Poeta, sabio y gran embajador ¿quién mejor que él para conocer la lejana corte de los “madjus”, los paganos adoradores del fuego que ahora enviaban un emisario a Córdoba?</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/vikingos.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-158 alignleft" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/vikingos.jpg?w=300" alt="vikingos" width="300" height="246" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/vikingos.jpg 480w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/vikingos-300x246.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">En diciembre del año 844 partió desde Al-Andalus <strong>Yahia ibn-Hakam el Bekri al Djayani</strong>, conocido como <strong>Al-Ghazal</strong>, “la gacela”, embajador especial de Abderramán II ante el rey de los <i>westfaldingi</i>, los temibles <a href="https://exploralibros.com/no-ficcion/historia/libros-vikingos/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">vikingos</a> que habían arrasado Sevilla unos pocos meses antes. Su misión era una apuesta tanto militar como comercial del emir andalusí, a fin de cuentas, esos gigantones de pelo rubio habían saqueado y robado sin contemplaciones de ningún tipo. Eran peligrosos, sí, pero también podían ser muy útiles para el Al-Andalus. Los vikingos eran a ojos de los cordobeses unos inesperados posibles aliados ya que, pese a la distancia que les separaba, ambos pueblos tenían un magnífico pero decante enemigo común: el<strong> Imperio Carolingio</strong>. Y, además, existía otro asunto importante: la posibilidad de crear una nueva ruta comercial en el Atlántico entre las tierras del norte y la rica y próspera Hispania musulmana . Así que cuando se presentó en Córdoba un embajador rubio y fortachón, lo más sabio y prudente era tratarle benévolamente y responder a su ofrecimiento con uno similar: enviar un hombre de confianza para que fuese capaz de abrir una novedosa y única vía de comunicación con aquellos norteños tan peculiares. Y Al-Ghazal era el hombre adecuado.<a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/ataques-vikingos.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-160 aligncenter" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/ataques-vikingos-942x1024.jpeg" alt="Ataques vikingos" width="942" height="1024" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/ataques-vikingos-942x1024.jpeg 942w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/ataques-vikingos-276x300.jpeg 276w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/ataques-vikingos.jpeg 1290w" sizes="auto, (max-width: 942px) 100vw, 942px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">No queda claro el origen exacto de los vikingos que conoció Abderramán II. Algunos historiadores se inclinan por pensar que eran noruegos, conocidos como “westfaldingi de Vestfold”,  siendo Turgeis su príncipe. Sus bases se encontrarían en Irlanda, una isla que estaba prácticamente en sus manos pese a la resistencia de los nativos, y desde allí habían lanzando incursiones contra las costas de Inglaterra, Bretaña y Aquitania durante los cuarenta años anteriores. Para otros, en cambio, serían vikingos de origen danés cuyas bases estarían en Bretaña e Inglaterra.</p>
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<p style="text-align: justify;">Para los vikingos las tierras de Al-Andalus no eran del todo desconocidas. En sus bases y asentamientos se sabía que al sur, en la vieja Hispania, se alzaba un reino de inusitada belleza y riqueza. Y allá marcharon usando su peculiar y sangriento modo de viajar: incursiones en la costa para saquear, robar y tomar prisioneros que vender como esclavos aquí y allá. Los seres humanos eran una mercancía más, como el oro, las joyas o las pieles. Y en el sur, al parecer, había joyas, oro y muchas personas dispuestas a ser esclavizadas a la fuerza.</p>
<p style="text-align: justify;">Así en el año 843 una de sus incursiones avanzó más al sur de lo que solían(al parecer arrastrados por una tormenta en el océano Atlántico mientras regresaban de saquear Aquitania) atacando la costa cantábrica de la península ibérica y llegando a suponer un serio problema para<strong> el rey Ramiro I de Asturias,</strong> que sólo logró expulsarles tras muchos combates y derrotas.  Pero eso no desanimó a los vikingos que continuaron sus pillajes y ataques desde Asturias hasta Arcila, en Marruecos, llevándose por delante las ricas ciudades musulmanas de Lisboa, Media Sidonia y  Cádiz. Finalmente, atraídos por las riquezas andaluzas remontaron el río Guadalquivir y se asentaron en Captel, una isla en el Guadalquivir a poca distancia de Sevilla.  El gobernador musulmán, viéndose el percal, se fugó de la ciudad horas antes del ataque vikingo. Cuando llegó a Carmona, llorando y aterrado, mandaron un mensaje urgente al mismísimo Emir. ¡Sevilla había caído y estaba siendo cruelmente saqueada!¡Los demonios del norte, los <i>madjus</i>, se habían enseñoreado de la ciudad y los campos!</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/ejercito-arabe.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-159 alignleft" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/ejercito-arabe.jpg?w=191" alt="ejercito arabe" width="191" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/ejercito-arabe.jpg 652w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/ejercito-arabe-191x300.jpg 191w" sizes="auto, (max-width: 191px) 100vw, 191px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">La reacción de Abderramán II no se hizo esperar y ordenó concentrar los ejércitos del emirato. En Córdoba se agruparon las huestes de los generales Said Rustam, desde Toledo, y Nasr al-Fata, llegando desde Valencia, e incluso llegó la temible caballería ligera árabe de la Marca Superior, guarnecida en Zaragoza. Sólo entonces los musulmanes, reforzados con cientos de soldados de origen godo, eslavo e hispano-cristiano, avanzó sobre Sevilla derrotando a los sorprendidos  incursores el 11 de noviembre de 844 en Tablada. Treinta y cinco barcos vikingos ardieron y murieron o fueron capturados entre 400 y 14.000 wetsfaldingi (<em>y ahora nos quejamos de que cuando hay una manifestación dan cifras distintas organizadores y autoridades</em>), obligando a los supervivientes a negociar.</p>
<p style="text-align: justify;">Fue entonces cuando se presentó en Córdoba un embajador vikingo. El rey de aquellos piratas solicitaba abrir relaciones con el emir andalusí. Y es entonces cuando un poeta de Jaén se convirtió en el primer andalusí en pisar una corte vikinga.</p>
<p style="text-align: justify;">Es fácil imaginar lo sorprendente que debió ser para el príncipe Turgeis recibir en su palacio a tan extravagante individuo, vestido con sedas jamás vistas en el norte, llevando en sus brazos brazaletes labrados en un oro tan fino que parecía casi elaborado por criaturas mágicas. ¿Y el porte de aquél emisario? ¡Cuanta locura debió despertar en las mujeres de rubios cabellos puesto que la mismísima reina Nud (¿o quizás su nombre era nombre Ottar?) se encaprichó con él! Con sus poemas, su elegancia, su sabiduría y su belleza del sur, al-Ghazal encontró en la reina una poderosa aliada y confidente.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-161 alignleft" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/barco-vikingos-naves.jpg?w=300" alt="barco-vikingos-naves-" width="300" height="278" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/barco-vikingos-naves.jpg 508w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/04/barco-vikingos-naves-300x278.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p style="text-align: justify;">De los datos del viaje poco más hay que añadir realmente. Duró veinte meses y no queda claro si visitó la corte vikinga de origen noruego asentada en Irlanda o bien una corte vikinga en Dinamarca. En esto, como en casi todo, los sesudos historiadores no se ponen de acuerdo y prefieren especular como locos. El resultado meramente diplomático del viaje es dudoso. No se llegó a ningún tipo de alianza contra los Carolingios aunque sí una breve tregua en las incursiones vikingas a Al-Andalus. El aspecto comercial sí tuvo un cierto reflejo temporal para ambos pueblos ya que mientras los vikingos siguieron controlando las costas de Irlanda y de Bretaña se realizaron algunos intercambios entre ellos y los andalusíes.</p>
<p style="text-align: justify;">En cualquier caso fue este viaje de Al-Ghazal el primer contacto entre vikingos y musulmanes y fue uno de Jaén el protagonista de aquél «primer contacto».</p>
<p><!--Ads2--></p>
<p style="text-align: justify;">NOTA: Un viaje similar, en este caso de un embajador árabe llamado Ibn Fadlan a tierras de los<strong> varegos</strong> (los vikingos de origen sueco que lanzaron sus incursiones por el este y conocidos por los musulmanes como los «ar-rus») es quizá más más conocido popularmente por la película «El guerrero número 13». Pero esa es otra historia.</p>
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		<title>Vikings</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Mar 2013 10:40:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alto Medievo]]></category>
		<category><![CDATA[Medieval]]></category>
		<category><![CDATA[Historia en TV]]></category>
		<category><![CDATA[Vikingos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El canal Historia ha comenzado a emitir Vikings hace unas pocas semanas y el éxito está siendo rotundo. Os la recomendamos.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El canal Historia ha comenzado a emitir Vikings hace unas pocas semanas y el éxito está siendo rotundo. Es difícil conciliar la historia pura y dura con una trama que enganche al telespectador, de hecho, los pocos retractores de la serie señalan justamente que la trama es un ñordaco, cosa que yo no comparto. También es cierto que uno es capaz de disfrutar como un gorrino en un charco de un <a href="http://books.google.es/books/about/Historia_Moderna_Universal.html?hl=es&amp;id=63Miyo1IxAAC">Floristán</a>, pero el caso es que a mí el hilo conductor me parece bastante acertado, y saben usar bien los recursos de que disponen: te suelen dejar con ganas de ver el siguiente capítulo y uno no tarda en cogerle el gusto a algunos personaje, y tirria a otros: «esta es la zorra y este el hijo de puta».</p>
<p><div id="attachment_128" style="width: 635px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/03/vikings__earl_haraldson-e.jpeg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-128" class=" wp-image-128" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/03/vikings__earl_haraldson-e.jpeg" alt="Vikings__Earl_Haraldson-E" width="625" height="350" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/03/vikings__earl_haraldson-e.jpeg 686w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/03/vikings__earl_haraldson-e-300x168.jpeg 300w" sizes="auto, (max-width: 625px) 100vw, 625px" /></a><p id="caption-attachment-128" class="wp-caption-text">Yo soy conde, y tú eres una mierda</p></div></p>
<p style="text-align: justify;">Quizás alguien que sepa académicamente sobre vikingos está planeando soltarme una hostia a mano abierta por decir «historia pura y dura». Era una forma de hablar. La serie desde el principio lleva una estructura clara: una historieta entretenida en la que vamos soltando lo que sabemos sobre los vikingos. Mientras que vemos la historia de Ragnar Lodbrok, vamos conociendo entre escena y escena las costumbres, las leyes, las tácticas de combate, las creencias religiosas, los mitos, la forma de navegar y un largo etcétera sobre este pueblo del que circulan muchos mitos populares, tales como los cascos con cuernos o que eran una manada de bárbaros descerebrados. Sobre lo primero qué decir, no hay cascos vikingos con cuernos, sobre lo segundo, si alguien en el siglo VIII-IX era un refinado caballero victoriano, que me avisen, no sé de donde viene exactamente este mito, pero el caso es que medían medio metro más que el resto de Europa, y esas cosas joden.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">¡Algunos parecían gigantes!</p>
<p style="text-align: justify;">Nunca he visto luchar a nadie como ellos, parece como si no tuvieran miedo a la muerte, el diablo estaba en sus ojos</p>
<p style="text-align: justify;">¿No sangran cuando se les corta? ¿Acaso no son hombres?</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Sobre Ragnar no hay nada claro, no se sabe de dónde era, sale en varios textos y se le suele atribuir ascendencia divina. Tampoco se está seguro de que suya fuera la primera expedición hacia el oeste, ni siquiera de que el primer sitio que pisó fuese Inglaterra. Es el problema de los reyes entre reales y mitológicos, pero imagino que los guionistas se frotaron las manos cuando supieron que podían permitirse ciertas licencias de guión.</p>
<p style="text-align: justify;">(No sigáis leyendo si no habéis visto el cuarto capítulo)</p>
<p style="text-align: justify;">Algo que no me convenció mucho, cuando en el cuarto capítulo, Ragnar y sus colegas están volviendo, se encuentra en la playa a un ejército de Aelle, el rey de Northumbria (¿Nor qué? Sí, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Reino_de_Northumbria">Northumbria</a>), muy mono organizado, con sus escudos y sus lanzas como si fueran espartanos. La escena lo peta mucho, hay una descarga de flechas y los vikingos hacen un muro de escudos, lo que pasa es que los sajones luego se lanzan a lo loco contra el muro de escudos y queda un poco raro. No soy ningún experto en tácticas militares, y menos del VIII, pero ya los romanos sabía enfrentarse a este tipo de ejércitos, haciendo bonitos tajos en las piernas del oponente y dejando la formación del muro de escudos completamente rota. Claro que Roma cayó hace siglos y lo mismo estos sajones no tienen ni idea de cómo romper estas formaciones. Me queda la duda.</p>
<p><div id="attachment_129" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/03/vikings-tv-show.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-129" class="size-full wp-image-129" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/03/vikings-tv-show.jpg" alt="vikings-tv-show" width="600" height="400" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/03/vikings-tv-show.jpg 600w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/03/vikings-tv-show-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-129" class="wp-caption-text">En cualquier caso, la escena es para babear</p></div></p>
<blockquote><p>«Up onto the overturned keel, clamber, with a heart of steel, cold is the ocean&#8217;s spray, and your death is on its way, with maidens you have had your way ¡Each must die some day!»</p>
<p>Trepando por la quilla volcada, con un corazón de hierro, frías son las salpicaduras del océano, y tu muerte está de camino, con las doncellas que has hecho tu camino !Todos moriremos algún día!</p></blockquote>
<p style="text-align: justify;">La serie parece gozar de buena salud, ya están planteando futuras temporadas en las que saldrán otros personajes famosos de las sagas vikingas. Como dato curioso, está rodada en Irlanda, resulta llamativo cómo un país tan pequeño puede dar tanto juego, habría jurado ante notario que se trataba de somewhere in Escandinavia.</p>
<p style="text-align: justify;">En conclusión: es una serie con la que pasas un buen rato (los que nos dedicamos a las cosas de la historia hacemos palmitas cada vez que hacen algo decente en pequeña o gran pantalla), que se digiere gustosamente y con la que aprendes bastante, dado que mantiene cierto (por no pillarme los dedos) rigor histórico. Indispensable para todo aquel que le guste el horizonte nórdico.</p>
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		<title>Carlomagno, yemeníes y sajones.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Oct 2011 09:58:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alto Medievo]]></category>
		<category><![CDATA[Medieval]]></category>
		<category><![CDATA[Abderramán I]]></category>
		<category><![CDATA[Anécdotas jocosas]]></category>
		<category><![CDATA[Carlomagno]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La anécdota de cómo Carlomagno recorrió media Europa dejando atrás un frente abierto para volver a casa con las manos vacías.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2011/10/carlomagno-yemenies-y-sajones/">Carlomagno, yemeníes y sajones.</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Cuántas historias impensables tiene el mundo medieval, y es que sus mentideros son un hervidero de risotadas y cafés de media tarde capaces de entrar en un bucle infinito. No se salva de estas anécdotas ni el Islam, ni el propio Carlomagno (al que vemos en la imagen ya con cierto tono risible, con su maqueta +8 de Aquisgrán y su vara de oro de repartir hostias a diestro y siniestro). Como quien diría, vamos al turrón.</p>
<p style="text-align: justify;">Rondaba el 778 y Abderramán I había escapado en una aventura digna de Hollywood de las garras de la dinastía Abasí, que años atrás, en la que habían pasado por la espada a toda su familia en una de estas conspiraciones árabes, una de las mejores de la historia. Consiguió llegar a Al-Andalus este Omeya en huida y se había hecho con el control de la provincia a base de populismo barato al que luego le dio la espalda. Se independizó de los abasíes sin despeinarse y empezó a incumplir promesas de su campaña, muy al estilo político actual.</p>
<p style="text-align: justify;">Tal era el descontento que en Zaragoza decidieron que antes que ser de Abderamán, preferían ser de Carlomagno. Iban tan en serio que el gobernador de Zaragoza, que era yemení, cogió su caballo y fue a Sajonia, donde estaba Carlomagno guerreando a los sajones. Le propuso entonces este árabe el trato al gran Carlomagno, que ya se veía como en la imagen, en su pose <a href="http://c2.api.ning.com/files/*7hE77RVMTfwpABAGU8o9IZOUoUue1fW8DaKgvJp8jh6el7-G2bmO6FHrr-Me3zswg2q1sQ2I001moD3TnKKVyav9bFa9dPT/recortevn0.jpg">loperiana</a> con la ciudad en sus manos, a golpe de «trato hecho, morazo mío».</p>
<p style="text-align: justify;">Dejó sin pudor Carlomagno la guerra y fue corriendo a Zaragoza con el moro y unos cuantos guardias, como quien diría, «a tiro hecho». Ya iría pensando en decirle a su esposa «Bertrada, lo peto de tal modo que me regalan las ciudades». Y se patearon media Europa, cruzaron los Pirineos y llegaron a Zaragoza. Mientras el gobernador entraba y avisaba de que Carlomagno esperaba fuera para entrar, entretanto éste se comía unas pipas, se ponía mona la melena y la corona bien recta. Y salió el arabesco, y ni corto ni perezoso le dijo «Oye Carlitos, que lo hemos pensado mejor, y que mira, que va a ser que no, al final nos gusta más el Abderamán ese. Pero mira, por las molestias, mi señora te ha hecho arroz con leche para el camino».</p>
<p style="text-align: justify;">Al bueno de Carlomagno le acababan de hacer la primera cobra de la histoira, o al menos, una de las más dolorosas. Media Europa a caballo para volver de vacío, y Abderramán de rositas.</p>
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