Judíos y armenios: la exclusividad del Holocausto

El primer genocidio del siglo XX y uno de los más crueles, es, por desgracia, un gran desconocido.

Hablar de genocidios en la Europa del siglo XX es siempre una cuestión enrevesada. Con un nacionalismo desbocado desde Europa hasta el Asia más occidental, no fueron pocas las víctimas de palabras románticas que se convirtieron en hechos. Sin duda, uno de los grupos más agraviados, y que más huella ha dejado en la Historia de su sufrimiento, han sido los judíos.

 Desde la 2ª Guerra Mundial se ha venido utilizando el término “Genocidio”, entendiéndolo como la destrucción en masa de casi todos, o de cuantos se pudo, los componentes de un grupo étnico, religioso o social al que se tomaba como blanco de ataques. Se ha explotado tanto dicho concepto, pues se ha dado con ligereza el nombre genocidio a cualquier matanza de personas de un grupo identificable, que en cierta manera ha quedado devaluado.

 En un extremo de este término encontramos la “escuela exclusivista judía”, cuyos partidarios parecen proteger el carácter único de la Solución Final hitleriana, hasta el extremo de negar virtualmente la legitimidad de emplear este término para describir cualquier otra matanza en masa, por extensa que sea.

 Es aquí donde queremos sacar a la luz a nuestros protagonistas, los armenios. Para situarnos, estamos en la Turquía de 1908 cuyo régimen tradicional ha sido derribado por los nacionalistas revolucionarios, los “Jóvenes Turcos”, que eventualmente se pusieron al lado de las potencias centrales durante la Primera Guerra mundial. Su objetivo final era la “Gran Turquía” que se extendiera de Anatolia al Asia central, pero en el interior su principal objetivo era el dominio de la minoría cristiana armenia, que constituía el único grupo no musulmán importante de la sociedad turca. Aproximadamente, algunos estudios han estimado que durante 1894 y 1896, más de cien mil armenios habían ya resultado muertos en verdaderas orgías de sangre.

 Durante la guerra, las tropas armenias lucharon en las filas turcas, aunque estas aspiraban en el fondo la libertad y autonomía, por lo que no se dudó en denunciar que estas en verdad apoyaban a la Entente y saboteaban los planes del ejército turco. A partir de estas sospechas, se empezó a detener a armenios de todo el país, salvo Estambul y las ciudades del Egeo, los sacaron de sus hogares y los llevaron en masa hacia la frontera sureste a la que muchos no consiguieron llegar. Huelga decir el procedimiento vil que llevaron a cabo las tropas turcas sobre los prisioneros armenios. Cuando estas atrocidades llegaron a su fin en 1923, se estima que ya habían muerto un millón, es decir, más de la mitad de la población armenia en Turquía.

La matanza de los armenios fue el primer gran genocidio del siglo XX, a pesar de que algunos hayan pretendido comprar la patente. Aunque otros gobiernos protestaron, no hubo en ningún momento intervención ni acción internacional concertada posterior para castigar a las autoridades turcas. Los principales dirigentes del genocidio tuvieron que huir al extranjero, pero “se salieron con la suya”, hecho del que Hitler tomó buena nota en vísperas de 1939:

¿Quién se acuerda ahora de la matanza de los armenios?

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Eterno aprendiz de historiador. Interesado en el concepto de libertad y los totalitarismos en el siglo XX.

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Una respuesta a “Judíos y armenios: la exclusividad del Holocausto”

  1. […] En un pasado artículo hablamos de los olvidados armenios, pues ahora pretendemos que se recuerde cómo de peligrosas pueden ser las palabras según quién las utiliza, ya que fue Ulises quien advirtió del canto de las Sirenas. […]

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