Las marcas de la Leyenda Negra

España fue, desde el inicio de la conquista, la única gran potencia que se cuestionó desde dentro si el trato a los indios era justo o desmedido.

El 12 de Octubre de 1492 Cristóbal Colón llegó a América sin saber que lo había hecho (murió creyendo que esas tierras pertenecían a las asiáticas Indias Orientales). Dos mundos heterogéneos incomunicados que guardaban distintas formas de ver y entender el mundo; la Corona de Castilla iba a dar comienzo a uno de los procesos  de colonización más ambiciosos de la Historia. Huelga decir que una de las primeras consecuencias de ese choque cultural fue el sometimiento de innumerables poblaciones indígenas. Sin embargo, limitar nuestro análisis de la Conquista y Colonización a las campañas militares significaría dar la razón a aquellos que, ingenuamente, utilizan términos contemporáneos para definir ese relato histórico. Sobre todo si consideramos que muchas de las empresas contaron con el apoyo de tribus locales que estaban sometidas al imperialismo inca o azteca.

La empresa militar fue culpable de la muerte de miles de indios. Sin embargo, los estudios estadísticos observan que siguieron muriendo a mayor nivel una vez que la Conquista había cesado. Esto se explica por otras razones como la llegada de nuevas enfermedades. De hecho, fue tal la aniquilación indígenas en América que hoy día todavía perviven poblaciones y lenguas propias en países como México, Ecuador, Perú o Bolivia. Éste último hasta autorreconocido como Estado plurinacional. Pregunten en EE.UU. o Argentina que pasó con ellos.

Los españoles fueron, desde comienzos del siglo XVI, la única potencia europea que sometió a crítica y debate la acción “colonizadora”; cuestiones como “la guerra justa” o el “trato al indio” estuvieron a la orden del día entre la élite intelectual religiosa del momento. Figuras como Fray Bartolomé de las Casas, Antonio Montesinos o Francisco de Vitoria fueron grandes ejemplos de esa inquietud que existía acerca de los métodos poco ortodoxos de las avanzadillas militares en el Nuevo Mundo. A las pocas décadas de la presencia hispánica, se decretó la anulación de la Encomiendas; se mejoraron moderadamente las condiciones de vida de los indios, los cuales adquirieron derechos como el de propiedad privada o recibir un salario. A grandes rasgos, los americanistas están de acuerdo que éste impulso puede reconocerse como el desarrollo del “Derecho Internacional. Aunque reconociendo que entre la teoría y la práctica aún existía un considerable trecho.

Otro factor de enorme importancia fue que los españoles no titubearon a  la hora de integrarse con las poblaciones locales. Tanto en la cuestión racial como en el de las costumbres. En la conquista del Perú, se mantuvieron estructuras sociales y líderes locales de cara a facilitar el control e integración del territorio. Algo poco habitual si atendemos a otros ejemplos colonizadores al norte del mismo continente. Ingleses, franceses u holandeses demostraron una actitud bastante más elitista y racial que los propios españoles, cuestión que se vislumbra en el casi inexistente proceso de mestizaje de sus colonias. Serán tres siglos de presencia española donde se produjo una mimetización cultural considerable, españoles que acabarían desarrollando siglos más tarde un sentimiento americano.

Hoy es 12 de Octubre, habrá miles de comentarios, artículos, vídeos y discursos políticos sobre lo malvado que fueron los españoles con las poblaciones indígenas. Como historiadores, no sólo debemos rehuir de cualquier discurso maniqueo o justiciero, sino también reconocer que no existe una verdad absoluta; que únicamente nos aproximaremos a ella con criterios académicos de honestidad e incansables jornadas en los archivos. Esa debe ser una base suficiente para argumentar contra aquellos que insisten en el irrisorio discurso de la Leyenda Negra:

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Eterno aprendiz de historiador. Interesado en el concepto de libertad y los totalitarismos en el siglo XX.

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