Sables al viento. La caballería en la guerra moderna (1860-1945) – Ismael López Domínguez | Ático de los libros, tapa dura, 792 pgs.
Era 26 de enero de 1942. Con la nieve hasta el vientre de los caballos, los jinetes soviéticos partían, bajo el mando de Pavel Belov y Vladimir Sokolov, con el objetivo de golpear la retaguardia germana del saliente de Rzhev, que apuntaba a Moscú. Con las terribles tormentas, tuvieron que dejar atrás sus elementos mecanizados y contar solo con la ayuda de sus monturas. Tras meses de operaciones que desquiciaron a los alemanes, pero no alcanzaron su objetivo final, la Wehrmacht lanzó una contraofensiva motorizada para truncar la internada soviética y capturar a Belov. Si bien desbarataron a las fuerzas eslavas, un buen número de jinetes se unió a los partisanos y otros tantos se escabulleron de vuelta a zonas seguras. El caballo de acero no pudo con el de sangre.
Este episodio nos invita a preguntarnos si, en una fecha tan tardía como 1942, las tropas montadas mantenían su utilidad en combate o si podían sobrevivir en unos tiempos dominados por una potencia de fuego nunca vista y el eficiente motor de combustión. Son algunas de las cuestiones para las que Ismael López Domínguez busca respuestas en Sables al viento (Ático de los Libros), una obra que revisa el papel de la caballería de 1860 a 1945.
Son dos fechas significativas porque entre ellas discurre casi una centuria de crisis para las tropas montadas, o eso ha dicho tradicionalmente gran parte de la historiografía. Tras la carga de la Brigada Ligera en Balaclava (1854), no pocos anticiparon el fin de los jinetes; nada podían hacer frente al aumento de la potencia de fuego. El cierre, al final de la Segunda Guerra Mundial, llega en un momento en el que el jinete está fuera del imaginario colectivo bélico, desplazado por blindados, motocicletas, automóviles y camiones.
Tejido sobre esta secuencia cronológica, López Domínguez propone un estudio global para analizar si de verdad el caballo había perdido su utilidad en la guerra. Nos llevará desde los campos europeos donde cabalgaron dragones, húsares y coraceros, hasta las experiencias españolas en Cuba y Marruecos, pasando por la América de la guerra de Secesión o el conflicto ruso-japonés, entre otros escenarios. El resultado es un tapiz que, como el de Bayeux, ofrece una completa panorámica donde no queda puntada sin hilo.
Para comprender mejor ese marco cronológico, Sables al viento abre sus páginas en el Eoceno, hace 55 millones de años, donde nos habla del caballo. Rastrea sus más remotos orígenes, su proceso evolutivo y cómo acabó convirtiéndose en inestimable ayuda para el trabajo del ser humano y, en última instancia, su montura. En esta larga y necesaria introducción, el autor también ofrece un repaso sucinto a distintas épocas y algunos de sus hechos militares más sonados, un marco de fondo en el que se apoya para explicarnos la evolución de las tropas montadas, desde Qadesh hasta Balaclava.
Terminado este preámbulo, Ismael López Domínguez se adentra en la cronología anteriormente citada. Es metódico a la hora de presentarnos cada capítulo y los distintos conflictos, en los que siempre hace una breve introducción a la historia política del momento. A esta le sigue un sucinto repaso a la teoría militar imperante, compases en los que expone, analiza, compara y critica distintos tratados militares cuando hablan sobre caballería. Tras este marco más teórico, se adentra en la descripción del armamento, uniformes, la organización y los números totales de cada bando. Y, por supuesto, también nos habla largo y tendido sobre los caballos; su proceso de cría, qué tipos de équidos tenía cada país, cómo los alimentaban y entrenaban y un largo etcétera.
Con todo este sustrato, ¿germina bien la tesis central del libro: la caballería supo adaptarse con éxito a las novedades tecnológicas? La respuesta es un rotundo sí. Tras esas presentaciones teóricas, y la subsiguiente narración de las operaciones montadas, le toca el turno a la extracción de conclusiones. López Domínguez ofrece numerosos ejemplos que refuerzan su propuesta, y es capaz de argumentar de manera clara y convincente. Ante todo, es imparcial a la hora de valorar los datos que extrae para sus conclusiones, ya que también reconoce cuando los hechos no se alinean con su tesis.
El autor no pretende darle la vuelta a la tortilla, sino tumbar mitos y matizar. Reconoce la crisis en la que entró la caballería tras Balaclava, pero rebate, con inteligencia y numerosos ejemplos, que perdiera su utilidad. La rama montada del ejército fue capaz de detectar los nuevos desafíos, adaptarse y, en no pocas ocasiones, superarlos. Tanto es así que la caballería no solo no murió bajo el tableteo de las ametralladoras, sino que las incorporó a su propio arsenal para mantener su relevancia táctica. Sus aportaciones en batalla fueron de gran importancia, y a veces esenciales, como queda patente a lo largo de Sables al viento. Incluso cuando analiza cargas y otras acciones exitosas, resalta los puntos negativos y reconoce las limitaciones ante el incremento de la potencia de fuego y la paulatina aparición del motor de combustión, el verdadero verdugo de los caballos de batalla.
Estas más de 700 páginas tienen detrás un minucioso y monumental trabajo bibliográfico donde, además de encontrar documentación de archivo, libros y artículos, hay numerosos tratados, manuales y reglamentos, esenciales en un libro de estas características. El autor ha vertido toda esta erudición de manera sobria, sencilla y accesible, enfocado a un público interesado en la materia, pero con la clara intención de llegar a cualquier lector.
Ismael López Domínguez ha escrito una obra innovadora e imprescindible que arroja nueva luz sobre las últimas cabalgadas de la caballería, cómo se enfrentó a los cambios tecnológicos y su enorme capacidad de adaptación. Sables al viento se ha ganado un lugar de prestigio en los anaqueles de todo interesado en la Historia Militar y, a buen seguro, un espacio en los debates académicos.
🐎 En portada : Carga de la Brigada Ligera – Richard Carlton Woodville
Ismael López Domínguez es graduado en Historia por la Universidad de Alcalá de Henares y Máster Interuniversitario en Historia Contemporánea en la Universidad Autónoma y Complutense de Madrid. Es cofundador de Archivos de la Historia y ha escrito numerosos artículos en la revista Historia de la Guerra, plataformas desde donde ha proyectado su interés por la Historia Militar Contemporánea. Ha escrito libros como La batalla del Marne o La guerra de las trincheras.

