“El oasis perdido” – Saul Kelly

Desperta Ferro publica en español la historia de la búsqueda de Zerzura, la emocionante aventura que inspiró “El Paciente Inglés”

Cuando en 1996 se estrenó “El Paciente Inglés” en los cines, el éxito que cosechó fue absoluto. Ya la novela de Michael Ondaatje, de 1992, había dejado encandilados a muchos lectores, pero la película de Anthony Minghella arrasó. Se llevó el Oscar y se convirtió en el film predilecto de millones de espectadores.

Detrás de aquel éxito abrumador había una historia real considerablemente alejada de lo que vimos en la gran pantalla, pero con algo que maravilló a todos intacto: el desierto. El historiador británico Saul Kelly, especializado en las potencias de Oriente Próximo y el norte de África, no tardó en investigar la verdad tras aquella apasionante historia, cuyo resultado publicó en 2002. Ahora Desperta Ferro lo traduce al español en una cuidada edición como “El oasis perdido. Almásy, Zerzura y la guerra del desierto“.

Saul Kelly sigue la vida de varios aventureros que comenzaron, en Entreguerras, a explorar el desierto egipcio y libio, una zona del Sáhara oriental extensa, árida y poco conocida. Arena, temperaturas extremas y el ghibli, el viento caliente del sur que quizás acabó con el ejército perdido del rey persa Cambises. Ya hay aquí suficientes elementos como para construir un relato apasionante, y a todo esto se añade el conde László Almásy, el Club Zerzura y la Segunda Guerra Mundial.

“El oasis perdido” arranca como un conjunto de biografías de exploradores y aventureros que se adentran en la inmensidad del desierto. Vidas que pronto coinciden en Wadi Halfa (Sudán), para fundar el Club Zerzura, un grupo (mayoritariamente británico) cuya misión era encontrar el oasis de Zerzura, del que circulaban leyendas desde la Antigüedad, algunas incluso definiéndolo como una maravillosa ciudad blanca.

A la busca de esta leyenda, los miembros del Club Zerzura, entre los que estaba el húngaro László Almásy (el paciente inglés en la película), dedicaron varios años de su existencia. Estos exploradores pusieron sus vidas en suspenso, pidieron enormes favores y llevaron sus recursos económicos al límite con tal de organizar expediciones al desierto en busca de Zerzura.

A lo largo de las hojas de “El oasis perdido”, Saul Kelly explora estas diferentes expediciones con minucioso detalle sin extenuar al lector. Pronto transmite la sensación de ser una gran novela de aventuras con un rigor histórico incuestionable, y es que al mismo tiempo es un estudio monográfico con un enorme trabajo de archivo detrás. Las diferentes fuentes que trata el autor y el modo en que lo hace, teniendo en cuenta investigaciones contrapuertas y poniéndolas en su justa medida, conforman un magnífico ejemplo de buen hacer historiográfico.

Durante estas aventuras en el desierto en busca de Zerzura veremos cómo “El oasis perdido” se transforma, poco a poco, en un libro de espías para pasar, finalmente, al fragor de la Segunda Guerra Mundial. En el Club Zerzura, con miembros de diferentes países, la tensión fue creciendo conforme lo hacía la del periodo de Entreguerras. Esas exploraciones por amor a la aventura se fueron entremezclando con la obtención de inteligencia militar.

De este modo “El oasis perdido” acaba por entrar en el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Saul Kelly maneja esta transición con naturalidad y nos mantiene enganchados al libro como en la más apasionante de las novelas históricas. Es en estos compases cuando varios miembros del Club Zerzura participan en la guerra del bando británico, excepto Almásy, que trabaja para el Eje. Una rivalidad que venía de largo, quizás más o menos sana, se convierte ahora en un pulso por la guerra interior en el desierto entre Libia y Egipto, con las grandes operaciones de Rommel y Montgomery de fondo.

Los británicos de Zerzura, al mando de Ralph Bagnold, crearon el Grupo del Desierto de Largo Alance, un operativo militar al cargo de estos aventureros que trajo de cabeza al Eje. Almásy, por su parte, formó un grupo parecido en el Ejército alemán. Las operaciones militares en el desierto y el espionaje mantienen la emoción hasta la última de las páginas del libro.

A pesar de esta interesante mezcla que es “El oasis perdido”, en la que encontramos aventuras, espionaje y guerra, nunca deja de ser un libro de biografías. Saul Kelly siempre sigue los pasos de los protagonistas, a los que llegamos a tener cierto aprecio y esperamos que salgan indemnes de sus aventuras, dando igual el bando en el que sirvieran. Y no deja de ser un libro sobre el desierto, que es quizás un vehículo narrativo o un fin maravilloso que todos buscamos, un enigma que nos atrapa como atrapó a estos aventureros.

Al cerrar el libro de Saul Kelly por última vez me pregunté dónde diablos estaba Zerzura, qué pasaría con el ejército del rey Cambises (que Almásy buscó) y si alguna vez podríamos responder a estas preguntas. Miré una y otra vez los magníficos mapas y los apéndices fotográficos que acompañan a “El oasis perdido” con las palabras de Bagnold retumbando en mi cabeza:

Zerzura siempre estará ahí, esperando a ser descubierta.

Saul Kelly es profesor en el King’s College de Londres. Durante su carrera se ha especializado en la Historia del siglo XIX y XX de las grandes potencias Oriente Próximo y el norte de África. Autor, entre otras obras, de “Cold War in the Desert” y “War and Politics in the Desert”.

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Graduado en Historia en Sevilla. Entré en esto para saber más de Grecia y Roma y acabé liándome con un tema de moriscos y rebeliones.

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