Plata y sangre. La conquista del Imperio inca y las guerras civiles del Perú – Antonio Espino López

Desperta Ferro publica una obra esencial para conocer el rostro de los soldados que participaron en el ciclo de la conquista del Imperio inca y las guerras civiles del Perú

Plata y sangre. La conquista del Imperio inca y las guerras civiles del Perú – Antonio Espino López | Desperta ferro, pgs. 368, €23,70

El público español está en un momento en el que mira cada vez con más atención a su pasado imperial. Si hace algunas décadas quizás era demasiado autocrítico y en otros casos autocomplaciente, en los últimos años hemos perdido algunos de esos complejos. Ahora aparecen todo tipo de libros, mejor y peor documentados, sobre la Historia de España, la leyenda negra y las aventuras y desventuras de las empresas bélicas de la Monarquía Hispánica.

No sorprende, por lo tanto, que en este interesantísimo presente se reediten obras de referencias sobre el tema y aparezcan otras con nuevas perspectivas. Desperta Ferro trae en 2019 Plata y Sangre. La conquista del Imperio inca y las guerras civiles del Perú, de Antonio Espino López, una nueva mirada al sangriento ciclo de exploraciones y conquistas del ulterior Virreinato del Perú.

Plata y sangre merece un hueco especial en esos cada vez más poblados anaqueles de libros de Historia Militar de España. Antonio Espino López se enmarca dentro de las propuestas de John Keegan (El rostro de la batalla), con lo que busca un relato de la conquista del Perú cercano a esa nueva historia de las batallas. Una búsqueda para transportar al lector a lo que vivió el soldado que se enroló en la empresa peruana.

Con este objetivo en mente, Espino López comienza hablándonos del armamento que usaron los soldados contra el Imperio inca y más tarde contra otros españoles. Realiza también una interesante comparación con el estado de las armas en Europa, tanto en lo material como en lo táctico, donde el autor demuestra un amplio conocimiento de la materia.

Del mismo modo, Antonio Espino López emplea el primer capítulo de Plata y sangre para exponer cómo era el Imperio inca a la llegada de los españoles. El repaso es conciso y tremendamente completo. En un puñado de páginas el lector tiene clara la organización política incaica, el débil estado del sistema imperial y el impresionante desarrollo de las infraestructuras, clave para entender los movimientos de tropas a lo largo de la conquista y las guerras civiles.

Lo que sigue a estas primeras páginas de acercamiento al Imperio inca y a las armas castellanas e incaicas es un relato del ciclo de conquista y guerras civiles. Para ello, Espino López hace uso de documentos de archivo y de un importante sustento bibliográfico, y da una especial importancia a las crónicas que nos han llegado, de hecho, son estas el hilo conductor de Plata y sangre. Es con las crónicas con las que el autor consigue acercarnos a lo que vivió el soldado en estas décadas.

Estas crónicas suponen un testimonio, la mayoría de las veces, de primera mano de lo ocurrido en Perú. El amplio conocimiento de las mismas y de la vida de sus autores confiere a Antonio Espino López una excelente capacidad de análisis crítico. A lo largo de las páginas de Plata y sangre, leeremos repetidas alusiones a las lealtades o ideas de los diferentes cronistas, y cómo esa subjetividad desdibuja la realidad. No en pocas ocasiones el autor deja preguntas que quizás nunca podremos responder, pero que son totalmente pertinentes, sobre la omisión de datos o actores en algunas partes de las crónicas. Es un ejercicio de honestidad que no siempre encontramos y que es motivo de celebración al estar en un libro para el gran público, ya que nos muestra la sinceridad de Espino López al no guardarse para él las incógnitas sin resolver, y al mismo tiempo revela el necesario trabajo de reflexión.

El resto de Plata y sangre discurre por las diferentes fases de conquista del Imperio inca y de las guerras civiles hasta el último levantamiento, el de Girón (1553-1554). También relata las batallas más importantes, propiamente acompañadas por mapas que son de gran ayuda.

La naturalidad con la que Antonio Espino López narra estos episodios y los interrelaciona cuando es necesario es envidiable. Las 368 páginas saben a poco y van acompañadas habitualmente por los dibujos que Felipe Guamán Poma de Ayala usó para su Nueva coronica y buen gobierno, lo que convierte la edición en una verdadera delicia.

A lo largo de estas páginas veremos cómo vivieron, lucharon y, en muchas ocasiones, murieron los protagonistas y soldados anónimos que participaron en estas empresas militares. También hace hincapié Espino López en lo que ocurrió con la población indígena. En tan vasto territorio, el primer choque se produjo entre estados conquistadores, y a cada lado hubo diferentes pueblos aborígenes que, en ocasiones mudaron lealtades y pretendían usar a su aliado, ya fuera el Imperio español o el incaico, para obtener beneficios políticos o materiales.

Esta población indígena fue esencial en la conquista, ya que fue un recurso logístico esencial en muchas ocasiones y en algunas batallas (mención aparte merecen los esclavos africanos usados como piqueros por Francisco Hernández Girón). Una de las ideas que se extrae de Plata y sangre es precisamente lo importantes que fueron los aliados aborígenes para la caída del Imperio inca, empresa que no fue cosa tan solo de unos pocos españoles, como estamos cansados de escuchar una y otra vez.

Otra idea esencial para entender el ciclo de guerras civiles es la desmesurada codicia de muchos capitanes. Ya desde las primeras páginas Antonio Espino López subraya el trato que dio Francisco Pizarro a Almagro, lo que acabó gestando una guerra civil entre caudillos. Una codicia que vemos en los capitanes de la conquista sin solución de continuidad, y que llevó a algunos a alzar banderas contra su rey, un peligroso camino del que nadie salió bien parado.

Buena parte de estos conflictos civiles vinieron alimentados por la insistencia desde España de tratar bien a los indios. Perú fue un lugar en estos años en el que la población indígena quedó gravemente diezmada, especialmente por la continuidad de guerras civiles, y no tanto por el trato de los encomenderos. Es el periodo de las Leyes Nuevas que dictó Carlos V, y cuyo intento de aplicación en Perú (con poco tacto según el autor) generó la rebelión de los encomenderos. No hay dudas de que la Corona se preocupó por el trato al indio (algunos de los relatos que llegaban eran espeluznantes), pero como se puede apreciar en Plata y sangre, esas buenas intenciones se dieron de bruces con la realidad práctica en Ultramar.

Los caudillos de América vivían en esa realidad práctica. En muchas ocasiones eran soldados veteranos de Europa o de México en busca de su propia gobernación, y la escalada de la crueldad para llegar a la meta fue terrible. La quema de pueblos, ejecuciones y desmembramientos como política de terror o el uso de mujeres indígenas como esclavas sexuales nos recuerdan, salvando las distancias, a algunas prácticas del colonialismo del XIX y el XX. Prácticas que también usaron los incas sobre otros aborígenes (y españoles sobre españoles) y que espantaron tanto a conquistados como a conquistadores, como dan buena cuenta los testimonios de algunos cronistas.

Plata y sangre no es un libro que cante glorias a modo de epopeya del ciclo de conquista y guerras civiles en el Perú, ni un panfleto indigenista que culpe sólo a los españoles de la violencia. Es un excelente trabajo imparcial que muestra el estado de una tierra asolada por la guerra durante décadas (ya antes de que llegaran los conquistadores europeos), una tierra en la que la crueldad no distinguió color de piel, más bien fue un medio para hacerse con la ansiada plata que dejó tras de sí un baño de sangre, incluida la de los más sanguinarios caudillos.

Antonio Espino López ha conseguido narrar en poco espacio un ciclo de algo más de dos décadas (aunque la conquista total del Perú tardó más) en un estilo sencillo y ameno. Plata y sangre es un libro esencial para comprender la caída del Imperio inca y obtener una nueva e interesante visión cercana a los hombres que protagonizaron estas hazañas que, en muchos casos, fueron su tumba.

Antonio Espino López es catedrático de Historia Moderna e imparte clases en la Universidad Autónoma de Barcelona. A lo largo de su carrera se ha especializado en la guerra en la Edad Moderna, y cuenta con publicaciones como Guerra y cultura en época moderna o La conquista de América. Una revisión crítica.

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Graduado en Historia en Sevilla. Entré en esto para saber más de Grecia y Roma y acabé liándome con un tema de moriscos y rebeliones.

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