Dostoievski o “ese ruso que no es Tolstoi”

“Crimen y Castigo” es el título de la obra más célebre de Dostoievski y no el trance espiritual que uno experimenta al leerlo. Su argumento es el sufrimiento de Rodion Romanovich Raskólnikov al verse implicado en el asesinato de una vieja usurera y su hija

Lanzarse a escribir sobre uno de los titanes de la literatura rusa puede equivaler a un rescate en alta mar. Es fácil perderse u ahogarte ante tan vasta y profunda personalidad. Su vida y figura están magníficamente representadas en personajes variopintos y una amplísima obra: Los hermanos Karamazov, El Idiota, Los demonios o Crimen y Castigo, entre otros. Todas juntas podrían jugar el papel de Santas Escrituras en el Testamento rusófilo, un paisaje sin duda exótico para el lector occidental. Nos serviremos de Crimen y Castigo para sondear unas de las personalidades más fascinantes de la literatura contemporánea.

Contexto histórico

Fiodor Mijailovic Dostoievski o, mejor dicho, ese escritor ruso que no es Tolstoi, es un hijo de su tiempo… y encima ruso. Esto último es lo que probablemente mejor define su peculiar personalidad. El contexto de su vida y obra es la Rusia del siglo XIX, un escenario con carácter propio que bailaba a dos aguas entre la Europa afrancesada y una mistérica Rusia ortodoxa.

Para comprender la catarsis histórica que vivieron los rusos hay que retrotraerse a la invasión napoleónica a comienzos de siglo. Hasta la Revolución de 1917, éste fue el hecho que desencadenó la mayor transformación del país y que tan bien reflejó Tolstoi en Guerra y Paz. De esta manera, las controversias de esa nueva Rusia fueron la reciente flaqueza de los zares, la emancipación del campesinado y la emanación de las vanguardias socialistas. Temas muy presentes en la obra de Dostoievski.

Retrato de F. Dostoievski, Vasily Perov (1870) | Fuente

Si a este convulso contexto sumamos una personalidad trastornada, moralista, epiléptica y obsesiva, nos encontramos con Fiodor Dostoievski. Un personaje de una genialidad innata que le logró ganarse el respeto de reconocidas figuras como Sigmund Freud -quien leyó en su funeral- (Dostoievski mató a su padre) o Stefan Zweig (Tres Maestros).

Dostoievsky y Crimen y Castigo

Dostoievski es, ante todo, una figura angustiada con su existencia. Vivió gran parte de su vida con el temor a que sus editores soltasen sobre su cabeza la espada de Damocles. Cada capítulo de su obra era una contrarreloj entre las fechas de entrega y su obsesión por cuadrar el círculo de sus personajes. En esa época los libros eran publicados por fascículos y Dostoievski tenía la perversa costumbre de cobrar con excesiva antelación cada uno. Por eso no deben extrañar desenlaces a la altura de Perdidos o Juego de Tronos como el siguiente:

«Pero entonces sucedió una cosa extraña […] no hay duda alguna que ni Raskólnikov ni Porfiri Petrovich podían imaginarse tal desenlace»

Para sorpresa del lector, Crimen y Castigo es el título de la obra más célebre de Dostoievski y no el trance espiritual que uno experimenta al leerlo. Su argumento es el sufrimiento de Rodion Romanovich Raskólnikov al verse implicado en el asesinato de una vieja usurera y su hija. Es tal la agonía con que discurre la historia del protagonista que el lector no logra apreciar la escasa semana que dura la acción.

Portada de “Crimen y Castigo” de Alianza Editorial.

«De cada uno de sus personajes arranca un pozo que desciende hasta las cimas demoníacas de los terrenal». De esta manera define nítidamente Stefan Zweig la trágica y evangélica epopeya de Raskólnikov; un joven con ínfulas que osa proclamarse juez y parte en el juicio ético de un asesinato. Se cuestiona si Napoleón pudo decidir sobre la muerte de miles de víctimas, ¿por qué él no podría estar a su altura? Así, el debate moral sobre dar muerte a una persona se establece como el primer punto de interés de esta obra. Las exhaustivas conversaciones con el policía Porfiri Petrovich reflejan bastante bien esa agonía que mencionamos anteriormente.

La vida de Raskólnikov transcurre en un purgatorio donde el miedo y el tormento -el mismo que Dostoievski sufría ante sus editores- marcan el ritmo de la escena. Los personajes de la obra perciben e interactúan con el éxtasis de Raskólnikov, uno que frecuentemente desembocaba en los mismo desmayos que padecía Dostoievski.

De esta manera, la forma con que las personas vivimos nuestras experiencias emocionales es el segundo lugar de encuentro. Como los sentimientos han de ser vividos en toda su expresión, Dostoievski hace que el lector pase de la compasión a la repulsa en pocas páginas para luego volver a la casilla de inicio. Ese balanceo tan extenuante tiene un sentido último y es que el sufrimiento es entendido como el billete para un renacimiento posterior; Raskólnikov, al igual que Lázaro, acaba levantándose para andar tras toda su angustia.

Todo ello nos permite percibir la profunda religiosidad con que Dostoievski hila la narrativa de sus obra. No es casualidad que sea Sonia, una joven prostituta maltratada por la vida y la fortuna, la luz que guíe a Raskólnikov en los círculos del infierno. Sin duda esto responde al trance que millones de rusos estaban pasando en ese siglo. La Iglesia ortodoxa, tan cómoda a la sombre del zar, generaba cada vez más desconfianza entre los fieles. Por esa razón se desarrolló un misticismo cercano al paganismo que tan bien caracteriza Dostoievski en sus personajes.

En definitiva, nos encontramos ante un escritor ecléctico y sumamente humano y del que sólo hemos hablado una pequeña parte de su genialidad. Sus obras corales son composiciones de puro dramatismo y desenfrenado vitalismo en la convulsa Rusia del siglo XIX. Retrata a la perfección la psicología de una sociedad rusa inmersa en la odisea de la modernidad. Así Dostoievski logró consolidarse como miembro honorífico de la tríada capitolina de la literatura rusa junto a Pushkin y Tolstoi.

Publicado por

Eterno aprendiz de historiador. Interesado en el concepto de libertad y los totalitarismos en el siglo XX.

Síguelo en Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.