Midway – Mitsuo Fuchida & Masatake Okumiya

Ediciones Salamina publica un fascinante estudio sobre la batalla de Midway desde una perspectiva japonesa

Midway. La batalla que condenó a Japón – Mitsuo Fuchida & Masatake Okumiya | Ediciones Salamina, pgs. 382, €22,80 con nuestro código promocional: reasilvia

Como resultado de mis estudios, estoy firmemente convencido de que la Guerra del Pacífico fue iniciada por hombres que no entendían el mar y combatida por hombres que no entendían el aire.

Masatake Okumiya, febrero de 1951

Con esta poderosa afirmación cierra su prefacio quien fuera oficial del Servicio Aéreo de la Armada Imperial japonesa y que, años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, ayudó a Mitsuo Fuchida en la elaboración de Midway. La batalla que condenó a Japón, un interesantísimo volumen que Ediciones Salamina acaba de rescatar del oscuro cajón de los descatalogados.

Se trata de un estudio de la batalla naval de Midway (1942) desde una perspectiva japonesa que vio por primera vez la luz en inglés en 1955. De esa versión había sido traducida una al español y, después de años descatalogada, vuelve a las librerías de España con una versión fantásticamente presentada con materiales gráficos y adecuadamente actualizada con nuevos prefacios, apéndices y notas al pie.

Esta actualización de información es habitual con nuevas ediciones y es especialmente necesaria en esta ocasión, ya que la última revisión de este título correspondía a 1992. El trabajo de los editores de Salamina para adecuar Midway a 2019 es francamente acertado, y avisa al lector desde el mismo comienzo sobre una cuestión del libro que causa controversia: que en parte son unas memorias y, como tal, no es preciso en todos los datos que ofrece.

Otra cuestión es que desde 1955 ha llovido mucho y, por suerte, han aparecido varios estudios sobre la batalla de Midway desde diferentes perspectivas, algunas incluso contando con información de Japón y Estados Unidos (como es deseable). Por tanto, la obra de Fuchida y Okumiya ha quedado superada en ciertos aspectos, pero no en todos.

Hay quien ha descalificado a Fuchida (principal autor del libro) por deshonesto cuando se ha descubierto que partes de su relato no cuadraban con nuevos y veraces datos. Aquí los editores de Salamina aciertan al recordar que se trata, en buena medida, de unas memorias de Fuchida, y la memoria puede ser autoengañosa y esquiva, especialmente cuando se trata de acciones de guerra en las que uno es protagonista.

Es algo en lo que merecía la pena detenerse porque que existan algunas inexactitudes en Midway no lo desplazan de su lugar en la historiografía. Es más, al tratarse en parte de memorias, estas son un eslabón esencial para comprender la naturaleza de los conflictos (no tanto los datos exactos) y del ser humano. En este caso es especialmente importante porque viene del lado japonés y, por desgracia, todavía es complicado encontrar material en español desde esta perspectiva.

Este estudio fue una investigación que realizó Fuchida durante los años finales de la guerra y los inmediatamente posteriores, y que se publicó originalmente en japonés en 1951, tras lo que el U.S. Naval Institute se interesó en el libro para comprender mejor el otro lado de la batalla de Midway. Fuchida tuvo acceso a archivos confidenciales, entrevistó a diferentes oficiales y contó con la ayuda de Okumiya para comprender mejor lo ocurrido fuera del Grupo Nagumo, en el que sirvió Fuchida durante la batalla.

Estamos ante un libro francamente especial con esa interesantísima mezcla entre el ensayo y las memorias. El lector encontrará capítulos típicos de los estudios de Historia Militar, en los que se explica el plan de ataque a Midway, seguidos de otros en los que la obra se adentra en una trepidante narración de los hechos en primera persona. La conjunción de estos elementos funciona a la perfección y puede ser una obra que anime a muchos lectores a interesarse por la Historia Militar, ya que Midway demuestra que es apasionante y que se puede contar de numerosas y diversas formas.

A lo largo de las páginas del libro, tanto Fuchida como Okumiya se muestran muy críticos con los planes japoneses para la batalla de Midway, como deja constancia la cita con la que comenzábamos esta reseña. Son varios los capítulos en los que los autores valoran la planificación de la segunda fase de la guerra (la primera corresponde al ataque a Pearl Harbor y la posterior y exitosa expansión japonesa por el Pacífico) y la toma de decisiones conforme se desarrollaron los acontecimientos.

Es aquí donde se puede pensar que Fuchida no fue del todo honesto, ya que criticó comportamientos entonces habituales de la Armada Imperial japonesa, y que según él fueron clave para el desenlace de la batalla. Es complicado, sino imposible, decidirse sobre si Fuchida fue honesto o no, porque algunas de las posibles soluciones que aporta se usaron en la Armada Imperial meses después, como la exploración de doble fase con la que, según él, podrían haber detectado las fuerzas navales de Estados Unidos en Midway antes de que fuera demasiado tarde.

Se ha criticado a Fuchida por afirmar esto cuando la Armada Imperial no usó esa técnica de exploración hasta 1943, y justamente el autor señala al final del libro lo lentamente que los japoneses adoptaban y asimilaban los cambios como parte de un problema de fondo. Si Fuchida ya creía en 1942 que esa exploración de doble fase era necesaria es algo que sólo sabría él, y por esa misma razón tampoco podemos estar seguros de si fue una valoración injusta y oportunista «a toro pasado».

Durante todo Midway se detecta un constante lamento acerca de la mentalidad aeronaval japonesa por estar anclada en el pasado. La Segunda Guerra Mundial fue la tumba de los grandes acorazados, desplazados por unos portaaviones capaces de hundir flotas y asolar bases terrestres a cientos de kilómetros de distancia. Todavía quedaban «románticos» del acorazado (no sólo en Japón, otro caso, aunque distinto, fue el de Raeder en Alemania) pero este conflicto confirmó al portaaviones como el rey de los mares, especialmente en un entorno como el Pacífico y sus inmensas distancias. Y es un lamento especialmente amargo el de Fuchida y Okumiya porque Japón ya había comprobado la sobrada efectividad de la guerra aeronaval como espina dorsal de la Armada Imperial (el caso más obvio es de Pearl Harbor). Sin embargo, todo el plan de Midway ataba en corto a los portaaviones que asistían a los acorazados y al desembarco en tierra cuando, paradójicamente, la idea del plan era hacer salir a la flota estadounidense para hundirla en una batalla decisiva.

Es este sólo un ejemplo de los numerosos problemas que Fuchida y Okumiya vieron en los planes de esta segunda fase de la guerra, y del plan de Midway en concreto. A lo largo del libro se analizan en detalle otros tantos, y al final del mismo se expone una recopilación y argumentación exhaustiva de todos los fallos de planificación y toma de decisiones que, según los autores, condenaron a Japón a la derrota y a perder la mayor parte de su fuerza aeronaval, cambiando las tornas de la Guerra del Pacífico desde entonces.

Midway. La batalla que condenó a Japón, con su fascinante mezcla entre ensayo y memorias, sirve para comprender las nociones generales del pensamiento aeronaval japonés y a su vez acerca al lector al día a día a bordo de un portaaviones, a las tensas horas previas a la batalla y a cómo se vivía un combate en el que en pocos minutos estos enormes navíos podían quedar condenados. Es accesible a todos los públicos gracias a una buena traducción que muestra una pluma sencilla y a una estructura que intercala bien las dos realidades del libro, con adecuadas dosis de narración y de análisis. Una obra fantástica que los apasionados por el escenario del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial querrán tener en sus estanterías.

Φ  En portada: The Famous Four Minutes – R. G. Smith

Mitsuo Fuchida fue oficial piloto de la Armada Imperial japonesa. Participó en la operación sobre Pearl Harbor, y fue quien dio la famosa orden de ataque «Tora! Tora! Tora!» (Tigre). Estuvo a bordo del portaaviones Akagi durante la batalla de Midway, pero no participó al haber sido operado de apendicitis pocos días antes. Tras la guerra, además del presente título, asesoró en películas de Hollywood sobre el conflicto en el Pacífico, llegando a ser bastante popular en Estados Unidos.

Masatake Okumiya fue oficial piloto de la Armada Imperial japonesa y formó parte de la fuerza de diversión en las Aleutianas mientras Fuchida estaba en Midway. Tras la guerra publicó diversos estudios sobre el papel de Japón en el conflicto, y acabó volviendo al servicio activo en la Fuerza de Autodefensa Aérea, donde llegó a ser Teniente General.

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Graduado en Historia en Sevilla. Entré en esto para saber más de Grecia y Roma y acabé liándome con un tema de moriscos y rebeliones.

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