Pólvora y bayonetas – David A. Abián Cubillo

Desperta Ferro publica una obra que matiza los tópicos sobre el Ejército español durante el siglo XVIII

Pólvora y bayonetas. El ejército español en el siglo XVIII – David A. Abián Cubillo | Desperta Ferro, tapa blanda, 440 pgs.

La historiografía tradicional ha menospreciado el papel de España en la política internacional desde que Carlos II llegó al poder. Retratada como un imperio a la deriva que, al entrar en el siglo XVIII, apenas tiene capacidad de iniciativa y se encuentra limitada a los deseos de unos aliados y enemigos con mayor peso en el mapa europeo y global. Es una visión todavía asentada entre el gran público y parte del mundo académico que, no obstante, está cada vez más matizada por historiadores gestados al calor de la nueva historia militar y los estudios de la guerra.

Entre esta hornada de investigadores que aportan dinamismo al estudio de la historia de España está David A. Abián Cubillo. En Pólvora y bayonetas. El ejército español en el siglo XVIII, publicado por Desperta Ferro, nos propone una historia política y militar que revisa, de manera integral, exhaustiva y accesible, la evolución de las tropas de los Borbones durante un siglo en el que recibieron reveses, pero también recogieron laureles en los campos de batalla.

Contexto y doctrinas militares, más allá de Prusia

El autor huye de explicaciones teleológicas y otras simplificaciones y busca comprender por qué España reformó el Ejército del modo en que lo hizo, atendiendo a cuestiones culturales, sociales, económicas y políticas. Porque una de las máximas presentes a lo largo de la obra es que no se puede comprender cómo hace la guerra un Estado si no estudiamos otros aspectos aparte del militar, es decir, no podemos entenderlo si no conocemos su contexto interno además del externo.

Aunque suene a obviedad, es un factor que no siempre tenemos en cuenta a la hora de valorar las guerras. En un tiempo en que Prusia demostró una capacidad militar terrestre sin igual, ¿por qué el resto de países no imitó al reino de hierro? Porque su contexto interno era distinto al de otras monarquías europeas, y aplicar el mismo modelo militar no solo podría ser inviable, sino indeseable, para monarquías como Francia, España o Austria. 

Esta es otra de las ideas centrales que maneja Abián Cubillo a lo largo del libro. Mientras explica las reformas que planearon las distintas personalidades a cargo del Ejército, también vemos que mandaron enviados por toda Europa para comprender qué hacían en otros países. Este conocimiento era recibido de vuelta en España, donde se separaba el grano de la paja y se decidía qué aspectos interesaban o eran más factibles para las armas hispanas. Así, vemos que hubo admiración por la academia de oficiales austriaca, interés por aplicar la táctica oblicua y la disciplina prusianas y por imitar el sistema defensivo francés, todavía útil durante el siglo XVIII. Asimismo, España fue un foco irradiador de ideas militares, que captaron especial interés en los reinos de Nápoles y Sicilia, un hecho que desmiente la tradicional idea de que sólo las grandes potencias vencedoras llamaron la atención de los teóricos militares de Europa.

Volviendo al caso de Prusia, no es que su contexto interno fuese distinto y posibilitase su modo de hacer la guerra sino que, incluso, lo hacía necesario. Era un país menos poblado y con menos recursos que sus vecinos, por lo que tuvo que llamar a filas a más súbditos, someterlos a una disciplina draconiana y buscar la victoria de forma rápida en el campo de batalla; no podía mantener asedios durante meses o años con sus limitados recursos. Por otro lado, España compartía frontera con su aliado francés —con sus más y sus menos a lo largo del siglo— y con un débil Portugal, y contaba con un imperio ultramarino que defender frente a Gran Bretaña. Sus necesidades y objetivos eran otros: requería buenos sistemas defensivos y la capacidad de ejecutar operaciones anfibias. Copiar el sistema prusiano, centrado en otro tipo de guerra y con otras exigencias, no estaba sobre la mesa. El contexto importa en todos los sentidos, y Abián Cubillo no da puntada sin hilo.

De la teoría a la práctica, la prueba de fuego de las reformas

Estas secciones más teóricas que recorren los distintos periodos de reformas militares van estructuradas, cronológicamente, junto a las guerras en las que participó España. Aquí, el autor, además de narrar con sencillez los eventos bélicos, pasa revista al desempeño de las tropas y oficiales. Una vez el lector tiene las herramientas para comprender el modo de hacer la guerra en el XVIII, la mentalidad española y las reformas que llevó a cabo, toca poner negro sobre blanco y analizar el resultado de las mismas. 

Abián Cubillo no viene a redimir las armas españolas y hablarnos de un gran éxito, sino a hacer un balance ponderado y analizar por qué algunas reformas fueron exitosas y otras no, por qué a veces las tropas vencieron y a veces salieron derrotadas. Vemos un Ejército que se modernizó al mismo ritmo que el resto de Europa y que desempeñó, por lo general, un papel digno incluso en la derrota. Fue un Ejército hecho a la medida de las necesidades de España y que, con todo, mantuvo algunos de sus males enquistados desde principios de siglo, como la venalidad, la macrocefalia o insuficientes ascensos por méritos. 

Son puntos interconectados en los que el autor es más crítico con el Ejército español, aunque no faltaron intentos en las reformas para acabar con estos males o minimizarlos. Abián Cubillo muestra aquí un pulso de fondo entre un mundo que se acercaba a su ocaso, el Antiguo Régimen, y las incipientes ideas que forjaron el Nuevo Régimen, como ascensos puramente meritocráticos sin privilegios de cuna para la nobleza y la educación científica de mandos y oficiales. Si bien España comenzó a implementar algunas de estas ideas, entraron en conflicto, especialmente hacia final de siglo, con el inmovilismo de un estamento nobiliario que no quería renunciar a sus privilegios. Esta situación restó dinamismo y calidad a la oficialidad durante la Guerra de los Pirineos, un conflicto en el que el autor analiza el desempeño de oficiales con especial atención y concluye que, aunque no fue el único factor, es uno de los problemas que explican la derrota.

Matizaciones y humildad, un ejemplo a seguir

Esta es una de las grandes virtudes de Pólvora y bayonetas: el autor, más que tumbar mitos, los matiza. Es convincente a la hora de argumentar que el Ejército español no estaba en decadencia ni era incapaz, así como que España tenía su propia agenda internacional y mostró iniciativa y capacidad de éxito —especialmente contra Gran Bretaña en América—. Pero no por ello nos ofrece un relato maravilloso en el que todas las reformas fueron acertadas y las intervenciones militares intachables. Aporta conclusiones de forma honesta y humilde, con importantes matices que iluminan mejor una monarquía lejos de ser un imperio a la deriva.

El autor transmite todo este conocimiento —apoyado en una bibliografía completa y actualizada— de manera sencilla con una pluma transparente. A pesar de ser un libro más recomendable para interesados en la historia militar del XVIII español, es perfectamente accesible para lectores menos especializados dada la cantidad de contexto general que añade. La edición, como es habitual en Desperta Ferro, cuenta con un inserto central a color y unos fabulosos y detallados mapas, propios de la editorial, que acompañan el texto y son de enorme utilidad no sólo para situar al lector en planos generales y concretos, sino para seguir con detalle las distintas fases de las operaciones bélicas.

Pólvora y bayonetas es una obra de gran importancia para el panorama editorial español, que deleitará a aficionados a la temática, estudiantes e investigadores, y que acerca el debate académico al gran público. David A. Abián Cubillo ha escrito uno de esos libros que generan hambre de conocimiento, dinamizan el debate historiográfico y abren caminos a futuros investigadores y apasionados de la historia bélica. Ejemplos como el que tenemos entre manos, Pavía 1525, o Los últimos tercios, son un síntoma positivo por partida doble: la Academia cumple con su propósito y el público demanda estos saberes.

⚔️ En portada: Por España y por el Rey, Gálvez en AméricaAugusto Ferrer Dalmau

David Alberto Abián Cubillo es doctor en Historia por la Universidad de Cantabria y la Universidad Autónoma de Madrid y trabaja como profesor ayudante en la Universidad de Cantabria. Ha centrado su investigación en la historia militar del siglo XVIII, con el foco en el Ejército de los Borbones y las tensiones sociales que suscitaron las reformas a lo largo de la centuria. Además de participaciones en revistas científicas y obras colectivas, destaca su libro La oficialidad de infantería en el ejército borbónico (1720–1790): pensamiento, políticas y resistencias a la formación académica.

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Graduado en Historia en Sevilla. Entré en esto para saber más de Grecia y Roma y acabé liándome con un tema de moriscos y rebeliones.

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