<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Roma Archivos - Rea Silvia</title>
	<atom:link href="https://reasilvia.com/temas/antigua/roma/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://reasilvia.com/temas/antigua/roma/</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Mon, 03 Jun 2019 07:29:13 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>
	<item>
		<title>Los pilares de la crisis de la República romana</title>
		<link>https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/</link>
					<comments>https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Dec 2014 07:45:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://reasilvia.com/?p=1323</guid>

					<description><![CDATA[<p>Desde el final de la I Guerra Púnica en Roma emergió un problema estructural de difícil solución, una ciudad-estado ponía las bases de un futuro imperio sin estar preparada para ello</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/">Los pilares de la crisis de la República romana</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">Tras la paz de Lutacio en el 241 a.C. y unas discusiones diplomáticas que casi dejan <em>KO</em> a Cartago, <strong>Roma se encontró con una situación nueva a la que fue poniendo parches para ir adaptándose</strong>. En resumidas cuentas, la&nbsp;<em>urbs&nbsp;</em>era una ciudad-estado y estaba empezado a coger forma de algo más que eso. Nosotros sabemos que fueron las primeras bases para formar un imperio, pero ellos vivían en el presente y encontraron soluciones prácticas a problemas inmediatos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo empezó todo esto? Con el dominio de Roma de la Península Itálica y la primera victoria sobre Cartago, gracias a la que la República adquirió tintes de potencia mediterránea. De esto ya hemos dejado notas sueltas en nuestra serie sobre las <a href="http://reasilvia.com/guerraspunicas/">Guerras Púnicas</a>, y tiene que ver con el Ejército. Los hijos de Marte tenían un sistema de reclutamiento y guerra estacional, por lo que<strong>&nbsp;las tropas romanas nunca iban demasiado lejos</strong>. Pero tras la <a href="http://reasilvia.com/2013/12/la-primera-guerra-punica/">I Guerra Púnica</a>&nbsp;los primeros cuarteles permanentes fueron necesarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí ya detectamos un primer pilar de la crisis: <strong>el Ejército y su sistema de reclutamiento</strong>. Desde el 241 a.C. y hasta la caída de los emperadores, Roma necesitaba presencia militar permanente en diferentes puntos de su geografía. Esto se agravará tras la <a rel="noopener noreferrer" href="http://reasilvia.com/2014/07/la-ii-guerra-punica/" target="_blank">II Guerra Púnica</a>&nbsp;y poco después de la <a rel="noopener noreferrer" href="http://reasilvia.com/2014/08/la-iii-guerra-punica/" target="_blank">III</a> el problema era tan evidente que comenzaron a surgir la primeras ideas de reforma que llegaron con los hermanos Graco y más tarde con Cayo Mario, quien puso una de las primeras piedras de la legión romana que casi todos conocemos: una más profesional y con equipamiento pagado por el Estado.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/Harvester.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1484" height="507" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/Harvester.jpg" alt="Relieve campesinos romanos" class="wp-image-1349" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/Harvester.jpg 1484w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/Harvester-300x102.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/Harvester-1024x349.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1484px) 100vw, 1484px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El segundo pilar fue, en parte, consecuencia del primero. Muchos legionarios eran campesinos y el pacto con Roma era sencillo para ellos: durante una estación abandonaban sus campos a cambio de una <a href="http://reasilvia.com/2014/02/idem-in-me/">reducida paga</a>&nbsp;y el prestigio de servir en batalla, que no era poca cosa. El problema empezó cuando estos campesinos<strong> tuvieron que desatender sus tierras durante demasiado tiempo</strong>&nbsp;debido a campañas muy largas o campamentos permanentes como Córcega y Cerdeña, que no se pacificaron pronto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí se produjeron dos situaciones: la primera es el <strong>empobrecimiento de la propiedad debido a la ausencia del dueño</strong>&nbsp;cuyo destino era incierto, y la incertidumbre nunca es buena para ningún negocio. La segunda es la del soldado que está <strong>fuera de su hogar demasiado tiempo</strong>: se aleja de sus raíces, la guerra le marca, se le da bien y obtiene los mismos beneficios o mejores que cultivando la tierra. De las dos formas la productividad de los campos se podía resentir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tercer pilar de la crisis republicana es el del grano y los esclavos de la conquista.<strong> El estado comenzó a tener una cantidad enorme&nbsp;de grano</strong>, especialmente desde la II Guerra Púnica en adelante. Este grano era público y su abundancia puso su precio por los suelos dificultando todavía más la mermada situación del mediano y el pequeño campesino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias a la abundancia de grano entendemos mejor el segundo pilar, ya que no siempre iba a ser suficiente la ausencia del propietario en unas tierras para que estas se vinieran abajo económicamente. Con el tiempo sólo iba a ser rentable tener tierras a las grandes riquezas, que podían competir con el grano público gracias a la compra masiva de esclavos. <strong>Se extendieron los latifundios comprados a precio de saldo </strong>a unos propietarios empobrecidos<strong> </strong>y los trabajan los esclavos por una parte ridícula del total de la producción<strong>, </strong>un negocio redondo<span id='easy-footnote-1-1323' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/#easy-footnote-bottom-1-1323' title='Aunque esta visión no es errónea, las últimas investigaciones indican que la situación del pequeño y mediano campesino no era tan mala. El problema de reclutamiento, por tanto, sería un mezcla de un descenso de posibles reclutas (porque el latifundismo existió, solo que en menor medida de lo que se creía) y de una pérdida de presitigio de las legiones, enzarzadas en sangrientas luchas en Hispania contra lusitanos y celtíberos que proyectaron la idea de que la empresa militar podía no ser tan deseable como antes. De hecho, se cree que esta visión del empobrecimiento de pequeños y medianos campesiones se debe a una mala interpretación de la realidad de Tiberio Graco. Una aproximación actualizada a todo el proceso se puede encontrar en OSGOOD, J: &lt;em&gt;&lt;a href=&quot;https://reasilvia.com/2019/04/roma-la-creacion-del-estado-mundo-josiah-osgood/&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot; aria-label=&quot;Roma. La creación del Estado mundo (abre en una nueva pestaña)&quot;&gt;Roma. La creación del Estado mundo&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;, Desperta Ferro, 2019.'><sup>1</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El empobrecimiento de estos campesinos afectó al Ejército, donde empezó todo. En las legiones cada romano se pagaba su equipo y desempeñaba dentro del cuerpo un rol en función de su capacidad económica. De modo que con las pequeñas y medianas fortunas empobrecidas<strong> faltaban efectivos</strong>. El sistema romano se hizo daño donde más le dolía, en la soldadesca, cuya abundancia era el sello del Ejército<span id='easy-footnote-2-1323' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/#easy-footnote-bottom-2-1323' title='Los impresionantes números de tropas del Ejército romano se debían, en gran medida, a los aliados itálicos, quienes fueron en no pocas ocasiones una fuente casi inagotable de reclutas'><sup>2</sup></a></span>.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Marius_Glyptothek_Munich_319.jpg"><img decoding="async" width="194" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Marius_Glyptothek_Munich_319-194x300.jpg" alt="Cayo Mario, gran reformista y mejor persona" class="wp-image-1347" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Marius_Glyptothek_Munich_319-194x300.jpg 194w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Marius_Glyptothek_Munich_319-663x1024.jpg 663w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Marius_Glyptothek_Munich_319.jpg 1024w" sizes="(max-width: 194px) 100vw, 194px" /></a><figcaption>Cayo Mario, gran reformista y mejor persona</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">El problema de efectivos a lo largo de un siglo, sumado a la multiplicación de frentes por la puesta en marcha de la Roma Imperial, <strong>dio como resultado una situación complicada</strong>. Tanto que, como adelantábamos, Cayo Mario consiguió aprobar una reforma para solucionar el problema. El plan de Mario dio respuesta a algunos dilemas pero al mismo tiempo abrió la caja de los truenos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y este es el último pilar que surgió pero que también se venía dando desde que comenzó la crisis: <strong>el poder de los particulares</strong>.&nbsp;Los encargados del gobierno de provincias –aunque al principio no existían provincias como tales– eran promagistrados, es decir, personas que acudían «en lugar de» un magistrado para encargarse de algo concreto. Son los que conocemos como cónsules, pretores o ediles –había más–, y Roma exportó este modelo a provincias con el prefijo «pro-«.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos promagistrados, normalmente procónsules, estaban al mando de los ejércitos: durante un año tenían <em>imperium</em>, es decir, capacidad de decisión militar en el territorio que se les había asignado. Sólo respondían ante el Senado al volver tras cumplir su mandato. Durante ese tiempo&nbsp;<strong>actuaban como mejor creían, </strong>que muchas veces iba en función de lo que mejor les venía a sus bolsillos. El botín que dejaban las incursiones militares enriquecía a estos promagistrados y a sus soldados, y les permitía desarrollar enormes redes clientelares a su vuelta a Roma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero a pesar de todo la lealtad de los legionarios estaba para con Roma y nadie más, ningún particular estaba nunca por encima del Senado en temas militares. Esto cambió con la reforma&nbsp;de Mario en el 107 a.C. Desde entonces se acabó con el problema de falta de efectivos&nbsp;dando un&nbsp;oficio militar a los campesinos empobrecidos, pero el reclutamiento recaía sobre los generales. Ahora sí, <strong>la lealtad de los soldados pasaba única y exclusivamente para con sus superiores</strong>, por eso más tarde veremos a César o Pompeyo con sus propios soldados, leales a ellos y a nadie más<span id='easy-footnote-3-1323' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/#easy-footnote-bottom-3-1323' title='Durante la primera guerra civil, la de Mario y Sila, ya se sentó el precedente del Ejército como fuerza política cuando Sila entró con sus tropas en Roma para oponerse a las disposiciones del Senado.'><sup>3</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, como consecuencia colateral de las ideas de los reformistas –que comenzaron los hermanos Graco y continuó Cayo Mario–, surgieron dos bandos: populares y optimates. Los primeros trataron de abrir el ejército a más gente –como Mario– y repartir tierras entre los más desfavorecidos para evitar un probable colapso en el sistema de reparto del grano público. Los optimates, por su parte, no querían repartir más trozos del pastel<span id='easy-footnote-4-1323' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/#easy-footnote-bottom-4-1323' title='Como recientemente ha señalado Josiah Osgood en &lt;em&gt;Roma. La creación del Estado mundo&lt;/em&gt;, la realidad es más compleja. Ni los dos bandos eran unívocos ni era una guerra de buenos y malos. Algunos populares trataron de imponer su visión «en defensa del Pueblo» con métodos ilegales y violentos y los optimates a veces respondían en similares términos «en defensa del Senado».'><sup>4</sup></a></span>. De manera simplificada, porque el debate es más complejo, surgieron dos bandos contrarios entre los magistrados y <strong>tenían el poder para ejercer la violencia</strong>. Las guerras civiles estaban servidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro pilar de la crisis que no conviene olvidar es el de los aliados de Roma, especialmente los itálicos. De hecho, en buena medida, la primera guerra civil se produjo por disputas acerca de las soluciones dadas a la guerra social (de <em>socii</em>, aliados en latín), en la que una parte de los vecinos y aliados de Roma se levantaron reclamando la ciudadanía romana. La extensión de la ciudadanía entre buena parte de los aliados itálicos generó tensiones en Roma de difícil solución, y sin embargo acabaron por formar una parte esencial de la identidad romana imperial. Los <em>socii</em> eran vitales para la República, y aunque no tuvieron una representación directa en las instituciones del SPQR, <strong>se convirtieron en una fuerza política</strong> a tener en cuenta: si el Ejército era esencial en la forma de hacer política en la etapa final de la República, una parte importante del mismo lo componían los <em>socii</em> itálicos.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Maccari-Cicero.jpg"><img decoding="async" width="1024" height="638" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Maccari-Cicero.jpg" alt="El &quot;estoy hasta los cojones de todos nosotros&quot; de Cicerón" class="wp-image-1342" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Maccari-Cicero.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/12/1024px-Maccari-Cicero-300x186.jpg 300w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption>La primera Catilinaria de Cicerón &#8211; Maccari, 1880.<br></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y por todo esto&nbsp;se produjeron&nbsp;los capítulos más famosos&nbsp;de esta crisis: las guerras civiles. Porque <strong>el clientelismo</strong>, que ya existía en Roma, <strong>se había convertido en una política de Estado y militar</strong>, y no tardaron en sufrir sus terribles consecuencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Espero haber resumido de forma comprensible y sucinta cómo esta cadena de problemas, que se alimentaron unos a otros, llevó al borde del colapso al SPQR y acabó <strong>creando caudillos cuyo poder ascendió por encima del Senado</strong>. Es importante comprender esto desde el pasado y no desde nuestra visión porque, como decía al principio, que nos parezca obvio que este proceso desembocó en el Principado de Augusto no quiere decir que lo fuera. Todos vivimos en el presente, que es un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo (VUCA en inglés), y los romanos tardorrepublicanos también vivían en su propio presente VUCA. Roma era una ciudad-estado, con un mecanismo de ciudad-estado que acabó adquiriendo un cuerpo imperial para el que se fue adaptando día a día. </p>



<h3 class="wp-block-heading">Bibliografía</h3>



<p class="wp-block-paragraph">–CICERÓN: <em>La República</em>, Alianza Editorial, 2014.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> –LÓPEZ BARJA DE QUIORA, J &amp; LOMAS SALMONTE, J: <em>Historia de Roma</em>, Akal, 2004. </p>



<p class="wp-block-paragraph">–OSGOOD, J: <em><a href="https://reasilvia.com/2019/04/roma-la-creacion-del-estado-mundo-josiah-osgood/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Roma. La creación del Estado mundo (abre en una nueva pestaña)">Roma. La creación del Estado mundo</a></em>, Desperta Ferro, 2019.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–PINA POLO, F:<em>&nbsp;La crisis de la República</em> (133 &#8211; 44 a.C.), Síntesis, 1999.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Notas</h3>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/">Los pilares de la crisis de la República romana</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>3</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La III Guerra Púnica</title>
		<link>https://reasilvia.com/2014/08/la-iii-guerra-punica/</link>
					<comments>https://reasilvia.com/2014/08/la-iii-guerra-punica/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 Aug 2014 16:47:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<category><![CDATA[Cartago]]></category>
		<category><![CDATA[guerraspúnicas]]></category>
		<category><![CDATA[Militar]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://reasilvia.com/?p=965</guid>

					<description><![CDATA[<p>La caída definitiva de Cartago no fue sólo el fin de una ciudad, fue el cierre definitivo del choque de dos civilizaciones, extinguiéndose una de ellas de forma violenta.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/08/la-iii-guerra-punica/">La III Guerra Púnica</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Una cuestión de poder</h2>
<p>55 años tras el fin de la II Guerra Púnica, el nuevo tributo que Roma impuso a Cartago había sido pagado –200 talentos de plata al año durante 50 años, poca cosa–, pero la ciudad púnica <strong>se las había arreglado para prosperar económicamente en su restringida parcela del norte de África</strong>. Los romanos habían obligado a Cartago a reconocer la independencia de Numidia, a no expandirse más allá de su territorio –la ciudad y una extensión relativamente considerable de ciudades libio-fenicias más o menos leales–, además, no podía declarar la guerra sin el permiso de Roma, no sólo para atacar, tampoco podía defenderse sin pedir permiso. A efectos prácticos, Cartago era un estado clientelar forzado cuyo tributo había expirado, hecho que sumado al poderío comercial de la ciudad <strong>la convertía de nuevo en un punto molesto sobre el mapa del Mediterráneo</strong>.</p>
<div align="center">
<p><!--Ads1--></p>
<p style="text-align: left;">Mientras Cartago estaba atada de pies y manos, Roma expandía su dominio por el resto del Mediterráneo. Los romanos decidieron permanecer en la Península Ibérica, primero como una medida para disuadir a los indígenas de volver bajo el regazo de los púnicos, y más tarde porque la tierra presentaba unas riquezas y posibilidades que acabaron por interesar mucho a la República: nodos comerciales con mucho potencial, vastas extensiones de cereales y una riqueza metalífera sin igual. El problema eran los indígenas. Los pueblos celtíberos –en especial los mesetarios y norteños– llevaban a sus espaldas siglos de tradición guerrera, además de la nula experiencia de ser dominados por otros, y <strong>Roma les había prometido ser liberados, no cambiar de dueño</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">Pero los hijos de Marte se centraron por ahora en su oriente más cercano, Iliria y Grecia. <strong>Su conquista les resultaba mucho más coherente</strong>, por proximidad cultural y porque de algún modo se consideraban herederos de los helenos. Además, tenían cuentas pendientes con Macedonia y su queridísimo Filipo V. El mayor deseo de Roma era el de conquistar Grecia, mientras que no tenía claro qué hacer en Hispania, salvo quedarse en las regiones más afines culturalmente –grandes valles y zonas costeras– e ir adentrándose muy poco a poco hacia la meseta sin un objetivo realmente definido.</p>
<p style="text-align: left;">Así llegamos al 150 a.C. Roma se había expandido, demostrando que verdaderamente era el imperio que amenazaba con ser desde la II Guerra Púnica, y en la capital se había generado una corriente de patricios que, una vez pagados los tributos de guerra, <strong>pensaban que se debía proceder a la destrucción de Cartago</strong>. Era la espina clavada, habían pasado más de 100 años desde que los púnicos fueran unos vecinos peligrosos, y medio siglo desde que Aníbal pusiera pie en Italia, pero para muchos seguían siendo los enemigos que podían resurgir. Uno de los personajes más influyentes en esta corriente fue Catón el Viejo, quien siempre acababa sus discursos con la coletilla c<em>eterum censeo Carthaginem esse delendam–</em>además opino que Cartago debe ser destruida–. Al final, esta opinión ganó mucha fuerza, y los acontecimientos se aceleraron. Aquel año, Numidia atacó una ciudad libio-fenicia que Cartago auxilió sin el consentimiento de Roma. <strong><em>Casus belli </em>perfecto para la República</strong>. Las aguas del Mediterráneo trasportaron naves una vez más hacia la ciudad púnica, que portaban negras nuevas para sus habitantes.</p>
<p style="text-align: left;">Nuevamente, no se tiene claro bien qué sucedió ni por qué. Algunos afirman que fue un complot entre Roma y Numidia para obtener un <em>casus belli</em>, otros que verdaderamente todo ocurrió sin segundas intenciones de nadie. Cartago mostró una actitud coherente. Ofreció su rendición incondicional, pero Roma quería enviar a los púnicos tierra adentro, y esto no gustó a los cartagineses. Sería el fin de su poder comercial, modo de vida e identidad cultural. <strong>Así que finalmente retiraron su oferta y se resguardaron tras las sólidas murallas de su ciudad</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">La guerra fue, básicamente, el asedio del ejército romano sobre Cartago, que duró 3 largos años. Además de unos altos y fuertes muros, <strong>la ciudad contaba con un puerto impenetrable con dos cuellos de botella</strong>, y en caso de penetrar por el mismo, los romanos debían enfrentarse a otra muralla.</p>
<p><center><iframe loading="lazy" src="//www.youtube.com/embed/q7zSHksGaWE" width="640" height="360" frameborder="0" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></center></p>
<p style="text-align: left;"><strong>Durante los primeros dos años los romanos no hicieron muchos avances en el asedio la ciudad</strong>, y las actuaciones de Pisón, el encargado de dirigir las operaciones durante el segundo año, no gustaron al Senado. En Roma pensaron en Publio Cornelio Escipión Emiliano, quien había desempeñado unas labores militares magníficas el primer año como subordinado, salvando el pellejo más de una vez a sus superiores. El propio Catón –de nuevo– se pronunció a favor del descendiente del vencedor de Zama, quien finalmente fue elegido cónsul sin contar con la edad necesaria, y fue enviado a Cartago.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Escipión comenzó a construir una especie de dique para bloquear el puerto cartaginés</strong>, cortando las comunicaciones marítimas que daban provisiones a la ciudad. Además, el dique fue lo suficientemente amplio como para plantar maquinaria de asedio y abrir brechas en las murallas. Los púnicos resistieron como pudieron, e incluso consiguieron abrir una nueva salida al mar e incendiar parte de las máquinas de asedio romanas, pero los constantes ataques y las reparaciones a contrarreloj que debían realizar acabaron desbordando a los defensores.</p>
<p><!--Ads2--></p>
<p style="text-align: left;">Con el puerto nuevamente aislado y varias brechas en la muralla de la zona portuaria, Escipión planeó un ataque total sobre Cartago, y una operación de limpieza una vez que sus fuerzas hubiesen penetrado en la ciudad. La batalla final se alargó durante seis días, la ciudad púnica se había convertido en un entramado en el que cada casa, templo y plaza eran puntos fuertes donde los cartagineses ofrecían una feroz resistencia. Llegado el séptimo día, unos 50.000 púnicos se rindieron a Escipión, dejando las lanzas por cadenas, mientras varios centenares resistían en los templos más altos de la ciudad hasta que acabaron por suicidarse.<strong> Cartago fue derrumbada piedra a piedra, y sus antaño orgullosos habitantes, esparcidos por el Mediterráneo como esclavos</strong>.</p>
<p style="text-align: left;">Roma se sacó la espina largo tiempo clavada, y la reconvirtió en un águila imperial.</p>
<h4>Bibliografía</h4>
<p style="text-align: left;">—BAGNALL, N:<em> The Punic Wars 264-146 BC, </em>Oxford<em>, </em>Osprey Publishing, 2002.<br />
—SÁNCHEZ-MORENO, Eduardo (coord.): <em style="color: rgba(0, 0, 0, 0.952941);">Historia de España. Protohistoria y Antigüedad de la Península Ibérica vol. II. La Iberia prerromana y la Romanidad,</em><span style="color: rgba(0, 0, 0, 0.952941);"> Madrid, Sílex, 2007.</span></p>
<h4 style="text-align: center;">Contenido multimedia</h4>
</div>
<div style="text-align: left;" align="center">—<a href="http://geacron.com/">Geacron</a></div>
<div style="text-align: left;" align="center"></div>
<div style="text-align: left;" align="center">—<a href="http://italicaromana.blogspot.com.es/">Itálica Romana</a></div>
<div style="text-align: left;" align="center"></div>
<div style="text-align: left;" align="center">—<a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/Main_Page">Wikipedia Commons</a></div>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/08/la-iii-guerra-punica/">La III Guerra Púnica</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://reasilvia.com/2014/08/la-iii-guerra-punica/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La II Guerra Púnica</title>
		<link>https://reasilvia.com/2014/07/la-ii-guerra-punica/</link>
					<comments>https://reasilvia.com/2014/07/la-ii-guerra-punica/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Jul 2014 19:14:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<category><![CDATA[Cartago]]></category>
		<category><![CDATA[guerraspúnicas]]></category>
		<category><![CDATA[Hispania]]></category>
		<category><![CDATA[Militar]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://reasilvia.com/?p=856</guid>

					<description><![CDATA[<p>Roma y Cartago se jugaron definitivamente el control del Mediterráneo en un largo conflicto de invasiones prolongadas y guerra de desgaste.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/07/la-ii-guerra-punica/">La II Guerra Púnica</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h2>Sagunto sí, Sagunto no</h2>
<p><strong>Nadie se pone de acuerdo en qué diablos pasó en Sagunto para que se armara la de Cristo entre Roma y Cartago</strong> por esta ciudad. Se ha dicho que unos aliados cartagineses la atacaron y era protegida de los romanos, también que no, que Sagunto estaba bajo protección cartaginesa, o que simplemente la conquistaron porque sí y que eso vulneraba el tratado del Ebro, pero no, porque estaba en el territorio en el que Cartago podía expandirse.</p>
<p><!--Ads1--></p>
<p>Todo este lío es porque no hay una respuesta buena. <a href="http://reasilvia.com/2013/11/a-hispania-a-por-esposas/">Como ya adelantamos</a>, puede ser factible que media ciudad fuera indígena –con lazos con los cartagineses– y otra media fuera griega –con estrechos lazos con Ampurias y así entraban en la cadena con Massalia y Roma–. Esto por sí mismo no explica nada, <strong>a no ser que se produjera una discusión interna en la que cada parte pidiera el arbitrio de su gran potencia paternalista preferida</strong>. En estas cada una arrimó el ascua a su sardina y el resto es sabido.</p>
<p>Roma envió legados a Cartago Nova, «dejad de joder ya con Sagunto», y Cartago dijo «¿Que si quiero o que si tengo?», y que no estaban violando ningún tratado –dicho sea de paso, a Roma le importaban tres pimientos los tratados, de hecho es normal encontrar expresiones en ellos del tipo de «<span style="color: black;">mientras el Pueblo y el Senado de Roma lo quieran», más claro agua: hoy no, mañana ya veremos. En pocas palabras, eran tiempos muertos, dejaban aparcados temas importantes por <a href="http://reasilvia.com/2013/12/asegurando-fronteras/">otros que eran más inmediatos</a>–. <strong>Vamos, que se declararon la guerra casi mutuamente</strong>, Roma pensaba que ya era hora de parar a los púnicos, y Cartago estaba preparadísima para lanzar un ataque relámpago sobre suelo itálico, así que realmente poco importa quién empezara. <strong>Lo de Sagunto era la excusa perfecta para los dos</strong>.</span></p>
<p><div id="attachment_876" style="width: 778px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Aníbal.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-876" class="wp-image-876 size-full" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Aníbal.jpg" alt="¿Que si quiero o que si tengo?" width="768" height="313" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Aníbal.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Aníbal-300x122.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></a><p id="caption-attachment-876" class="wp-caption-text">Aníbal, experto en acojonar romanos y dar vueltas por ahí</p></div></p>
<h2>A Italia a toda leche</h2>
<p><strong>Aníbal cogió su ejército y sus elefantes y puso rumbo a Italia</strong> –cabe destacar que Aníbal no era una especie de emperador ni gobernante supremo, actuaba en calidad de general con enormes poderes en el frente, pero nada más, el juego pesado, es decir, dónde iban a estar los frentes, con quién al cargo, la importancia de cada uno y la administración de todo el escenario corría a cuenta del Consejo Sagrado y del Tribunal de los 104, las épicas instituciones de gobierno de los púnicos– comenzando un ataque relámpago que nadie esperaba.</p>
<p>Los romanos habían decidido mandar a los cónsules del 218 a.C. a un frente cada uno: Tiberio Sempronio Longo iría con sus legiones a Sicilia para preparar un ataque anfibio sobre Cartago, y Publio Cornelio Escipión a Massalia <strong>para atacar Hispania, donde residía la fuerza que había impulsado a Cartago a plantarles cara de nuevo</strong>. Pero cuando se enteraron de que Aníbal iba hacia Roma sometiendo pueblos indígenas y cruzando cordilleras –para el verano de ese mismo año ya había cruzado los Pirineos– decidieron cambiar de estrategia: Publio Escipión entregó una de sus legiones a su hermano Cneo Escipión para que continuara la estrategia diseñada, y con la otra legión, Publio quedó en Massalia a la espera de Aníbal para proteger desde allí la Península Itálica. Por su parte, Sempronio Longo había llegado a Sicilia y ya tenía órdenes de volver, para cuando regresó a Italia, Aníbal había cruzado los Alpes y algunas piernas empezaban a temblar, porque Publio no consiguió parar a Aníbal, quien decidió no jugarse el pescuezo en Massalia y pasar de largo, ya había sudado bastante y no quería llegar desgastado a Italia.</p>
<p><div id="attachment_566" style="width: 780px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Portadapunicas2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-566" class="wp-image-566" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Portadapunicas2.jpg" alt="Turner" width="770" height="232" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Portadapunicas2.jpg 2048w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Portadapunicas2-300x90.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Portadapunicas2-1024x308.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 770px) 100vw, 770px" /></a><p id="caption-attachment-566" class="wp-caption-text">Aníbal cruzando los Alpes &#8211; William Turner</p></div></p>
<p>Publio se trasladó a la frontera del norte donde tuvo una primera escaramuza con Aníbal, que acabó con el Escipión saliendo por patas vendándose sus heridas. Para finales de ese mismo año Sempronio Longo se había unido a Publio y juntos intentaron sin mucho tino parar al ejército invasor. <strong>Fue la primera gran victoria de los cartagineses en suelo itálico y dejaba la vía abierta para atacar Italia central</strong>, además, implicaron a pueblos galos del norte de Italia, «internacionalizando» el conflicto.</p>
<h2>¿Y ahora, qué?</h2>
<p>Durante el invierno del 217 a.C. los romanos se reorganizaron y reclutaron nuevas legiones, dirigidas por nuevos cónsules, aunque Publio fue enviado como procónsul a Hispania junto a su hermano Cneo, que había desembarcado en Ampurias y había dado lo suyo a uno de los generales púnicos que defendían la península, consiguiendo establecer la colonia griega y Tarraco como bases romanas. ¿Qué es eso de procónsul? Un cónsul con poderes extraordinarios que actúa «en lugar de» un cónsul al uso, eso significa el &#8216;pro-&#8216;. Tenía mucha libertad de acción pero tampoco era omnipotente, para situaciones extraordinarias y sin estar delimitado por nadie, al no ser un cargo colegiado. Es decir, Roma dio a Publio el poder para organizar a su gusto la guerra en Hispania, confiaban en el Escipión. Los dos hermanos van a repartir cera desde este momento hasta el 211 a.C., avanzando mucho contra los púnicos pero sin controlar del todo nada. En el año citado, <strong>tras dos derrotas consecutivas, los hermanos murieron en combate y las tropas restantes se replegaron hacia el Ebro</strong>.</p>
<p>Aníbal, entretanto, seguía a lo suyo, que era darse lanzadas con los romanos y apisonar la tierra itálica con los elefantes, algo que se le daba francamente bien. En el 217 a.C., en la emboscada del lago Trasimeno, el púnico dejó a Roma tiritando y la ciudad eterna a tres días de camino. Tal era el miedo en Roma, que <strong>decidieron nombrar a Quinto Fabio Máximo como dictador, que con imperium extraordinario temporal trataría de salvar a los romanos del desastre total</strong>.<a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Battle_of_lake_trasimene-es.svg_.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-871" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Battle_of_lake_trasimene-es.svg_.png" alt="Emboscada del Trasimeno" width="497" height="383" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Battle_of_lake_trasimene-es.svg_.png 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Battle_of_lake_trasimene-es.svg_-300x230.png 300w" sizes="auto, (max-width: 497px) 100vw, 497px" /></a>Aníbal no atacó Roma, tenía la esperanza de convertir a los pueblos latinos a su causa para debilitar a los romanos y propinarles un golpe final tan fuerte que poco iba a quedar de ellos, más que la anécdota de cómo casi crearon un imperio. Le salió mal, claro, <strong>la lealtad de estos pueblos a Roma era más sólida de lo que el púnico creía</strong>, así que se marchó a la costa Adriática para echar gasolina y pensar en el siguiente paso. Puede parecer una estupidez no haber atacado Roma habiendo estado <em>ad portas</em> mientras todos los romanos temblaban, pero por muy guay que se fuera, con un ejército no se iba a ser capaz de controlar Italia, iba a costar sangre sudor y lágrimas, y ahí estaban los escipiones que podían volver en cualquier momento.</p>
<p><div id="attachment_887" style="width: 159px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/250px-N26FabiusCunctator.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-887" class="wp-image-887 size-medium" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/250px-N26FabiusCunctator-149x300.jpg" alt="A ver, vente que te explico, Minucio..." width="149" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/250px-N26FabiusCunctator-149x300.jpg 149w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/250px-N26FabiusCunctator.jpg 250w" sizes="auto, (max-width: 149px) 100vw, 149px" /></a><p id="caption-attachment-887" class="wp-caption-text">A ver, ven que te explico, Minucio&#8230;</p></div></p>
<p><strong>La estrategia de Fabio Máximo fue la de no entablar combate directo con el púnico</strong>, al menos hasta conseguir las legiones necesarias mientras se debilitaba al ejército enemigo poco a poco. Algo que funcionó bien hasta que el genio de Aníbal volvió de entre las sombras en uno de los pasajes más famosos y probablemente con más leyenda del conflicto. El cartaginés había llevado a sus ejércitos a la Campania huyendo de las fuerzas de Fabio Máximo y buscando provisiones, pero a pesar de todo, el dictador había cortado las mejores posibilidades de Aníbal. Se dice que en una noche, Aníbal ató antorchas a los cuernos de 10.000 bueyes y Minucio, segundo de Fabio, los persiguió porque parecían un ejército en marcha, dejando el camino libre para el verdadero ejército. Sea como fuere, Aníbal y su ejército continuaron por donde querían, pero no hay que dejar pasar que conseguir 10.000 bueyes era un auténtico imposible, sin olvidar que habrían acabado con cualquier problema de aprovisionamiento que ningún ejército tuviera.</p>
<p>En Roma se vio como una novatada, así que le retiraron la dictadura a Fabio, aunque poco después se la volvieron a conceder, pero colegiada con Minucio, lo cual no tenía demasiado sentido, <strong>especialmente con las rencillas personales entre ambos</strong>, situación que los llevó a un nuevo desastre bélico que Fabio salvó a duras penas. Este follón organizativo se descompuso para el 216 a.C., volviéndose al sistema de cónsules, cargo al que accedieron Emilio Paulo y Varrón, los cracks de Cannas.</p>
<p><div id="attachment_880" style="width: 695px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/737px-Batalla_de_Cannas_Destrucción_romana.svg_.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-880" class="wp-image-880 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/737px-Batalla_de_Cannas_Destrucción_romana.svg_.png" alt="Martillo y yunque que te crió." width="685" height="479" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/737px-Batalla_de_Cannas_Destrucción_romana.svg_.png 737w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/737px-Batalla_de_Cannas_Destrucción_romana.svg_-300x209.png 300w" sizes="auto, (max-width: 685px) 100vw, 685px" /></a><p id="caption-attachment-880" class="wp-caption-text">Martillo y yunque que te crió. *216 a.C., no 215</p></div></p>
<p>Tampoco podemos ser tan injustos con los cónsules, no eran escipiones, pero delante tenían al general de generales, quien envolvió las líneas romanas, y cuando la superior caballería –especialmente la númida– <strong>despachó a los equites, les propiciaron un martillo y yunque épico</strong> –la famosa táctica de Alejandro Magno en la que la infantería pesada se enfrentaba frontalmente al enemigo, y cuando la caballería pudiera, atacaba a la espalda de la infantería enemiga rompiendo dramáticamente las filas–.</p>
<h2>Buitres y águilas</h2>
<p>Tras la derrota de Cannas, Aníbal consiguió lo que buscaba: pasarse aliados romanos a su bando, algunos buitres salieron a planear vaticinando la muerte de la presa herida. Pero se precipitaron. Algunas ciudades de Lucania –actual Basilicata–, Campania, Apulia y el antiguo Samnio se pasaron al bando cartaginés, y algo que hirió especialmente a los romanos fue que lo hiciera Capua –en Campania–, la segunda ciudad de Italia en el momento. Es en este contexto cuando realmente se acuña la expresión «<em>Hannibal ad portas</em>«, pues estuvo con sus ejércitos literalmente al lado de Roma, es en este momento cuando se planteó de verdad atacar la ciudad, pero optó por replegarse. <strong>Entre otras cosas porque no todo era positivo para Cartago</strong>, el Consejo de los Sagrados no tenía intención de enviar refuerzos a Italia –algo que nos hace pensar que Cartago no tenía un interés inmediato en controlar la península, ni siquiera en destruir Roma, y probablemente estaban más interesados en recuperar lo que se perdió y poner orden en Hispania–, y Asdrúbal, hermano de Aníbal y general en Hispania, no podía enviar refuerzos por mar, al ser la costa y el mar de dominio romano. Aunque Cartago se hizo con provisiones con las que además ya no contaba Roma, no pudo sanear el ejército tras ya 3 duros años de guerra y viajes.</p>
<p><div id="attachment_899" style="width: 230px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/220px-Filippo_V_-_MNR_Palazzo_Massimo.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-899" class="size-full wp-image-899" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/220px-Filippo_V_-_MNR_Palazzo_Massimo.jpg" alt="Filipo V, experto en tocar las narices" width="220" height="310" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/220px-Filippo_V_-_MNR_Palazzo_Massimo.jpg 220w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/220px-Filippo_V_-_MNR_Palazzo_Massimo-212x300.jpg 212w" sizes="auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px" /></a><p id="caption-attachment-899" class="wp-caption-text">Filipo V, experto en tocar las narices</p></div></p>
<p><strong>Esta situación dio tiempo a los romanos para reorganizarse</strong>. No todo estaba perdido, contaban con una enorme red de colonias por todo el suelo italiano, y aunque sólo controlasen del todo el centro de Italia, era más vano de lo que parecía, pues contaban con ciudades leales tanto el sur como en el norte, y la capacidad para reclutar legionarios parecía seguir intacta. Y, sorpresa, Fabio Máximo volvió a ser elegido dictador, esta vez en solitario, y esta vez pudo hacer las cosas bien. Desde el 215 hasta el 211 a.C., los romanos volvieron a la táctica fabiana de hostigamiento, perpetrando rápidas incursiones y evitando el combate masivo directo, y poco a poco, durante esos años, se fue reconquistado todo lo perdido en sur de Italia, Capua incluida. Las águilas retomaron el tablero y los buitres volvían a sus nidos.</p>
<p>Entretanto, Córcega y Sicilia estuvieron al borde de perderse. El caso de la primera isla fue el de otras aves visionarias, que tras las primeras victorias de Aníbal se decidieron levantar contra Roma y pasarse al lado púnico, aunque tras un poco de tajo va y lanzada viene, la isla quedó claramente bajo dominio romano, además con dos legiones para controlar posibles levantamientos, el cordón de seguridad en el Tirreno era importante para la seguridad de Roma. En Sicilia, Siracusa acabó en manos de Cartago, quien envió un ejército para protegerla, pero en el 213 a.C. el cónsul Claudio Marcelo <strong>fue enviado a pacificar la isla, algo que consiguió en el 210 a.C., con el ejército púnico derrotado</strong>.</p>
<p>Otro molesto buitre fue Filipo V de Macedonia, que aprovechó el momento de debilidad romana para recuperar el control sobre Iliria, <strong>inaugurando la Primera Guerra Macedónica, que se extendería hasta el 205 a.C.</strong>, aunque no se tiene por seguro que Filipo entablara una alianza con Cartago. En cualquier caso, la guerra se despachó con enfrentamientos de poca importancia y un tratado al estilo romano, un tiempo muerto para devolverle el guantazo a Filipo cuando el Pueblo y el Senado de Roma lo vieran oportuno. Por ejemplo, cuando Aníbal no estuviera dando por saco en Italia, que les vendría mejor.</p>
<h2>El camino hacia la victoria</h2>
<p><div id="attachment_890" style="width: 230px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/220px-Escipión_africano.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-890" class="wp-image-890 size-full" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/220px-Escipión_africano.jpg" alt="Habéis matao a mi pater y os la vais a llevar bien gorda." width="220" height="364" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/220px-Escipión_africano.jpg 220w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/220px-Escipión_africano-181x300.jpg 181w" sizes="auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px" /></a><p id="caption-attachment-890" class="wp-caption-text">Habéis matao a mi pater y os la vais a llevar bien gorda</p></div></p>
<p>El mismo año de la pacificación de Sicilia, desembarcó en Ampurias Escipión el Africano, el hijo de Publio Escipión, con ganas de repartir leches entre los generales que habían acabado con su padre y su tío. <strong>Llegó como procónsul con tan sólo 24 años, todo un puto amo</strong>. Terminó de controlar el valle del Ebro para poder marchar tranquilo hacia el sur, prometiendo a las tribus que ellos habían ido a liberarlos de Cartago, y como los púnicos les pedían unos tributos altísimos, las tribus les dieron las llaves de casa y el mando de la tele. Tan contentos. Hecho esto, partió hacia Cartago Nova, a la que asedió por tierra y mar, conquistándola en el 209 a.C. La victoria fue una verdadera muestra de genio militar, otra especie de operación relámpago, a marchas forzadas desde Tarraco sorteando enemigos a diestro y siniestro y conquistando la ciudad en muy poco tiempo. Cartago Nova contaba además con 300 rehenes iberos,<strong> que Escipión usó para meterse en el bolsillo a diferentes tribus y cambiar radicalmente el tablero de juego</strong>. Fue un verdadero punto de inflexión en la guerra.</p>
<p>La fortuna volvía a sonreír a Roma, pero quedaba mucho por hacer,  Aníbal aún andaba por Italia y <strong>tenía un par de hermanos generales bastante cabreados a los que pidió ayuda</strong>. El púnico estaba en el sur de Italia, primero en Tarento y más tarde en Brucia mientras Roma continuaba hostigando de diferentes formas a sus tropas. Escipión conquistó el alto Guadalquivir desde Cartago Nova, haciéndose con las minas de Cástulo tras la batalla de Baecula en el 208 a.C., agregando así una cantidad de recursos que Roma necesitaba como agua de mayo, y que al mismo tiempo eran un duro golpe para Cartago. Asdrúbal consiguió huir –<strong>de hecho, recientes investigaciones apuntan a que sacrificó parte de su ejército en la batalla de Baecula para poder ir a Italia sin presión</strong>– y llegó a suelo itálico emulando a su hermano, pero al poco tiempo de entrar por el norte de la península, su ejército fue masacrado en la batalla del río Metauro en el 207 a.C., y él encontró la muerte.</p>
<p>Menos fortuna tuvo el otro hermano, Magón, quien también acudió a la llamada de auxilio, quiso ser original e ir por mar pero su intervención fue mucho menos reseñable, vagó por Liguria hasta que fue derrotado y decidió que como en casa en ningún sitio, pero murió de camino. Escipión, por su parte, bajó el curso del Guadalquivir, con buena parte de las tribus de su lado, y<strong> en el 206 a.C. propinó una paliza épica a Cartago en Ilipa Magna</strong> –Alcalá del Río– y acabó pocos días después la presencia cartaginesa, cuando las fuerzas de Escipión persiguieron y aniquilaron a los restos del ejército enemigo.</p>
<p>Mientras Escipión expulsaba a los cartagineses de Hispania, <strong>Roma se hacía con la lealtad de un príncipe númida, cuya poderosa caballería será esencial en lo poco que quedaba de guerra</strong>. En el 205 a.C. Escipión volvió a Roma y fue elegido cónsul, además se encargó de Sicilia, desde donde mermó a Aníbal y preparó la invasión de África, a la que llegó en el 204 a.C. como procónsul y devastó a los ejércitos púnicos. Al año siguiente llegó Aníbal a petición del Consejo Sagrado, Cartago ofreció la paz a Roma, pero Escipión prefirió plantar al ejército frente al general que había puesto patas arriba Italia durante más de 10 años. En el 202 a.C. se jugaron en Zama la última partida de ajedrez de esta larga guerra, en la que la magnífica caballería númida –esta vez, también en el bando romano– jugó un factor determinante, volviendo una vez más al martillo y el yunque.</p>
<p><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Batalla_Zama.svg_.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-896" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Batalla_Zama.svg_.png" alt="Batalla de Zama" width="700" height="404" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Batalla_Zama.svg_.png 1441w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Batalla_Zama.svg_-300x173.png 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/07/Batalla_Zama.svg_-1024x590.png 1024w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /></a></p>
<p>Aníbal consiguió escapar, pero el ejército quedó destrozado, y ahora Roma sí buscó un tratado de paz como le gustaba hacerlos: en condición de superioridad aplastante. Zarandeó a Cartago diplomáticamente, pidiéndole 10.000 talentos de plata en 50 años, no sobrepasar el territorio anterior a la I Guerra Púnica ni atacar a otros estados africanos, además de prohibilers firmar pactos con otros estados mediterráneos. Sobre el papel, <strong>Cartago quedó como un estado clientelar de Roma por la fuerza, encadenada a lo mínimo</strong>.</p>
<h2>Consecuencias</h2>
<p>La gran ciudad púnica perdió su imperio, y cualquier tentativa por recuperarlo iba a ser respondida con mano de hierro, <strong>Roma echaba así de la carrera por el dominio del Mediterráneo a su principal contrincante</strong>. Además, Roma seguía con asuntos pendientes: el más cercano era el de los galos en el norte de Italia, nuevamente descontrolados, en el este Filipo V había hecho un feo que Roma respondió en el 200 a.C., y por último <strong>quedarse o no en Hispania</strong>. Esto se resolvió dejando tropas por el momento para evitar que Cartago recuperase aliados, actitud que no gustó un pelo a los hispanos.</p>
<p><strong>Por otra parte Roma estaba cambiando de ciudad estado itálica a imperio extenso y extensible</strong>. Es cierto que aún no controlaba enormes territorios, pero su proyección e influencia en lugares hasta entonces remotos se multiplicó hasta límites insospechados. Ya habíamos comentando anteriormente el problema del ejército, pensado para campañas cortas. Cada vez se hacía más evidente que Roma iba a necesitar soldados permanentemente en diferentes puntos de la geografía mediterránea, <a href="http://reasilvia.com/2014/12/los-pilares-de-la-crisis-de-la-republica-romana/"><strong>pero los cambios se harán esperar demasiado</strong></a>. Otro hecho importante fue la normalización del proconsulado en tiempos de guerra, que hará que una de las soluciones para el futuro gobierno provincial sea precisamente esta promagistratura, que tantos réditos daba a los portadores que sabían aprovecharla.</p>
<p><!--Ads2--></p>
<p>En pocas palabras, <strong>Roma tenía la puerta abierta hacia lo que se denomina la Roma imperial</strong>, que no el Imperio Romano, es decir, un imperio organizado como una ciudad-estado. De los problemas que esto comenzó a plantear, y sus consecuencias,  hablaremos en otro momento.</p>
<h3 style="text-align: center;">Bibliografía</h3>
<p><span style="color: rgba(10, 10, 10, 0.819608);">—FIELDS, Nic: </span><em style="color: rgba(10, 10, 10, 0.819608);">The Roman Army of the Punic Wars 264-146 BC</em><span style="color: rgba(10, 10, 10, 0.819608);">, Oxford, Osprey Publishing, 2007.</span></p>
<p>—SÁNCHEZ-MORENO, Eduardo (coord.): <em>Historia de España. Protohistoria y Antigüedad de la Península Ibérica vol. I. Las fuentes y la Iberia colonial,</em> Madrid, Sílex, 2007</p>
<p><span style="color: rgba(10, 10, 10, 0.819608);">—La Segunda Guerra Púnica en Iberia,  Desperta Ferro, serie Antigua y Medieval, Nº17, 2012.</span></p>
<p>*Apartado gráfico extraído de Wikipedia Commons y The Creative Assembly.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/07/la-ii-guerra-punica/">La II Guerra Púnica</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://reasilvia.com/2014/07/la-ii-guerra-punica/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Choque y gladius: El ejército romano durante las Guerras Púnicas (II)</title>
		<link>https://reasilvia.com/2014/06/ejercito-romano-guerras-punicas-tacticas/</link>
					<comments>https://reasilvia.com/2014/06/ejercito-romano-guerras-punicas-tacticas/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Jun 2014 12:23:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<category><![CDATA[guerraspúnicas]]></category>
		<category><![CDATA[Militar]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://reasilvia.com/?p=769</guid>

					<description><![CDATA[<p>El ejército romano en combate era una máquina engrasada para la flexibilidad y la duración en las batallas</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/06/ejercito-romano-guerras-punicas-tacticas/">Choque y gladius: El ejército romano durante las Guerras Púnicas (II)</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>El despliegue de combate</h3>
<p>Como ya vimos en la <a href="http://reasilvia.com/2014/02/idem-in-me/">primera entrega </a>dedicada a las legiones romanas durante las Guerras Púnicas, el ejército romano contaba con 3 líneas de infantería pesada «fijas» y otra mucho más versátil de infantería ligera o jabalineros. El esquema básico de despliegue de las tropas romanas seguía esta sencilla pauta: en la primera línea había diez manípulos de <em>hastati</em>, dejando un hueco entre uno y otro suficientemente grande para que otro manípulo pasara por él sin problema, unos metros más atrás –de nuevo los suficientes para que maniobre sin problemas otra línea de infantería–, «tapando» los huecos de los hastati se situaban los manípulos de <em>princeps</em>, también dejando un hueco entre cada manípulo. Al final del todo estaban los manípulos de <em>triarii</em>, alineados con los <em>hastati</em>, cubriendo de ese modo los huecos entre los manípulos de <em>princeps</em>. <strong>A esta formación se la conoce como<em> triplex acies </em>–línea triple–</strong>.</p>
<p><div id="attachment_820" style="width: 546px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/Legión-Manipular.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-820" class="wp-image-820 size-full" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/Legión-Manipular.jpg" alt="" width="536" height="400" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/Legión-Manipular.jpg 536w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/Legión-Manipular-300x223.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 536px) 100vw, 536px" /></a><p id="caption-attachment-820" class="wp-caption-text">Triplex acies</p></div></p>
<p style="text-align: justify;">Este sistema era flexible por diferentes motivos: <strong>podía hacer caer el enemigo pronto, pero estaba preparado para combates de larga duración</strong>, además el manípulo permite cambiar posiciones y direcciones con facilidad. Son tres hileras, y hay que quebrar cada una de ellas. Es como si fueran niveles en un videojuego en el que para llegar al primer nivel ya las pasas un poco putas. Si además conseguías pasar de nivel, los enemigos cada vez eran más duros y estaban más frescos.</p>
<p><!--Ads1--></p>
<p style="text-align: justify;">En un ejército consular solía haber dos legiones en el centro de la formación, con las <em>alae</em> en los flancos, y protegiendo la formación en el extremo de los flancos, los <em>equites</em>. Esta formación dependía siempre del número de legiones, del número de <em>socii</em>, de caballería, de las ideas del cónsul, del terreno y un sinfín más. <strong>Pero esta es la proyección básica del ejército romano</strong>. El puesto de honor era para el cónsul o el general al caso, detrás de las dos legiones.</p>
<p><div id="attachment_821" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/ejército-consular2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-821" class="wp-image-821 size-full" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/ejército-consular2.jpg" alt="" width="600" height="262" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/ejército-consular2.jpg 600w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/ejército-consular2-300x131.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-821" class="wp-caption-text">E=Equites, A=Alae, L=Legio</p></div></p>
<p style="text-align: justify;">La función de las <em>alae</em> dependía del tipo de soldados que llevaran. En un principio <strong>es probable que su combate fuera más propio, y poco a poco más romano</strong>. En general, más fuerzas de choque, y probablemente honderos o jabalineros, además de caballería, parte de la cual ya vimos que quedaba con el general para protegerlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Los <em>equites</em> protegían a la infantería pesada de las cargas de caballería, muy móviles y poco de cargar, aunque no eran malos en ello. Hay que decir que las cargas de caballería contra enemigos bien posicionados y protegidos eran una locura absoluta. A nadie se le ocurría mandar caballería contra una falange, por ejemplo, pero sí contra una falange mermada a la que es factible atacar por la espalda. De modo que tenían varios papeles: <strong>dispersar auxiliares</strong> –los más fáciles para la caballería, y para cualquiera–, <strong>evitar cargas de caballería enemigas a los flancos y romper infantería pesada cuando la situación fuese idónea</strong>.</p>
<h3>Fases del combate</h3>
<p>&nbsp;</p>
<h4 style="text-align: center;">Primera fase</h4>
<p style="text-align: justify;">Cuando los dos ejércitos estaban el uno frente al otro –la idea principal del ejército romano es la del combate masivo de choque–, sabemos que los velites estaban al frente en una efímera hilera esperando la carga enemiga, o avanzando con cuidado para provocarla con descargas de jabalinas. Cuando la primera línea enemiga empezaba a cargar, <strong>los velites se replegaban usando los huecos dejados por los <em>hastati</em></strong>, borrándose momentáneamente del combate y reagrupándose tras los <em>triarii</em>. Después ya veían qué hacían, esperar o ser enviados por el general a un lugar donde tuviesen un buen rango de tiro, como los flancos.</p>
<p style="text-align: justify;">En cualquier caso, si alguien solía llevarse la peor parte esos eran los <em>velites</em>. Que el ejército enemigo cargara y los <em>velites</em> esperasen para lanzar sus descargas suponía que <strong>antes, o al mismo tiempo, recibían descargas de proyectiles</strong>, porque si los enemigos contaban con honderos o arqueros, el rango de tiro era mayor y sufrían las descargas enemigas antes de poder realizar las propias, y acercarse al enemigo para realizarlas suponía más o menos lo mismo, sumando que tenían que correr más al replegarse. Además se podía dar el caso de una caballería enemiga cargando contra los velites, encontrando de este modo una muerte rápida pero no menos dolorosa.</p>
<p style="text-align: justify;">Los <em>velites</em> eran unos jodidos héroes, en resumidas cuentas, y como tales, morían en el campo de batalla, solo que sin mucho reconocimiento. <strong>Una mezcla entre bravos y prescindibles guerreros</strong>.</p>
<h4 style="text-align: center;">Segunda fase</h4>
<p style="text-align: justify;">Entretanto, los <em>hastati</em> cierran filas, es decir, tapan los huecos y se preparan para recibir la carga del enemigo. Esto se hace de dos formas: o reduces filas del manípulo sacrificando profundidad pero alargando las mismas hasta cubrir los huecos, o el manípulo estaba dispuesto sobre el campo de batalla claramente dividido en dos centurias, y la trasera se sitúa al lado de la delantera. <strong>En cualquier caso sacrificaban profundidad, es decir, se hacían vulnerables</strong>, porque con filas menos profundas pero hileras más anchas ocupaban más espacio a lo ancho pero el manípulo se podía quebrar antes. No importa cuando detrás había 1.800 romanos veteranos que te van a salvar el culo cuando te haga falta y en tus flancos a los <em>socii, </em>que se van a comer lo que sea necesario.</p>
<p style="text-align: justify;">Una vez hecho esto, los <em>hastati</em> preparaban sus <em>pila </em>(el plural de <em>pilum</em>), primero lanzaban el ligero, y después el pesado. Si nos paramos a contar, <strong>el ejército enemigo ha sufrido un mínimo de 3 descargas de jabalinas cuando hace contacto con los <em>hastati</em></strong>, y no sería extraño que llegasen a contar 4 o 5 dependiendo de la pericia de los <em>velites</em> y la lentitud de la carga enemiga. Sin olvidarnos de que el pilum inutilizaba escudos y dejaba clavados soldados al suelo debido a su larga punta. ¿Y si los enemigos los recogían y los tiraban? Imposible, la punta del <em>pilum</em> estaba diseñada para romperse tras un uso. Genio táctico romano, ¿o no?</p>
<p style="text-align: justify;">La escena era terrorífica, y para añadirle más leña al fuego, una vez que los <em>hastati</em> gastaban sus <em>pila</em>, <strong>desenfundaban el <em>gladius</em> y gritaban mientras golpeaban sus escudos con el mismo, lanzándose al ataque</strong> contra los probablemente –más o menos– mermados enemigos, al menos la primera línea enviada.</p>
<p><div id="attachment_1571" style="width: 181px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/princeps-combate.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1571" class="wp-image-1571 size-medium" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/princeps-combate-171x300.jpg" alt="" width="171" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/princeps-combate-171x300.jpg 171w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/06/princeps-combate.jpg 264w" sizes="auto, (max-width: 171px) 100vw, 171px" /></a><p id="caption-attachment-1571" class="wp-caption-text">Princeps en combate</p></div></p>
<p style="text-align: justify;">Hay debate sobre el uso de la espada y el escudo en la legión manipular. Si estaba más enfocado a cortar o a pinchar, pero la diversidad de testimonios y opiniones hacen pensar que <strong>probablemente se usaran para ambas cosas, especialmente en función del enemigo</strong>. Por ejemplo, contra tribus galas mientras se aseguraba la frontera del norte, con una panoplia más ligera, es lógico pensar que se buscara más pinchar a los enemigos. Por contra, frente a ciertas tropas de Cartago más helénicas y con una panoplia mucho más fuerte y pesada, resultaría más lógico que se buscara el tajo en las piernas para romper las falanges. Porque no solo se trataba de la dureza de la panoplia del contrario, también eran importantes las formaciones y estrategias, y la legión manipular tenía varias respuestas para las diferentes situaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero en general, cuando el enemigo estaba lo suficientemente cerca, <strong>el legionario golpeaba con su <em>scutum</em> para desestabilizar al oponente y lanzaba un espadazo</strong> –que no veías venir porque el <em>scutum</em> lo tapaba todo–, buscando el tajo o el pinchazo. En esta escena, el legionario cubría casi la totalidad de su cuerpo con el scutum, el resto corría a cuenta de la espinillera izquierda –la pierna derecha no estaba expuesta– y del casco.</p>
<h4 style="text-align: center;">Tercera fase</h4>
<p style="text-align: justify;"><strong>Si todo lo anterior no surtía efecto</strong>, es decir, rompía las líneas enemigas, y los muy plastas seguían repartiendo lo suyo entre los <em>hastati</em>, <strong>los manípulos de <em>princeps</em> entraban en escena</strong>. Era algo sencillo, todo seguía igual, pero los veteranos iban reemplazando a los jóvenes caídos o exhaustos, y aunque el enemigo había sido capaz de aguantar todo lo anterior, la cosa se ponía fea.</p>
<p style="text-align: justify;">Como hemos dicho, la legión estaba pensada para durar lo que hiciese falta en combate, aunque la mayoría de ejércitos se componía más o menos de lo mismo –grueso de infantería pesada apoyada por auxiliares–, y aguantaban más o menos, el combate cuerpo a cuerpo era algo terrorífico mentalmente y extenuante físicamente,<strong> el manípulo estaba pensado para dar relevos y así sanear la primera línea de combate</strong>, algo que hacía a las legiones especialmente complicadas de vencer –y de algún modo Roma era así, sacaba legionarios de debajo de las piedras, algo que a todos les resultaba irritable y agotador–. La falange, por ejemplo, mostraba todo su potencial de inicio, y aunque sus combatientes eran formidables guerreros que aguantaban de todo, el cansancio era algo inevitable. Cuando inventas un sistema de combate prácticamente igual de fuerte –al menos en lo defensivo– y basado en renovar el brío de los hombres, te mereces que te llamen genio.</p>
<p><!--Ads2--></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Si todo lo anterior fallaba, entraban en juego los <em>triarii </em>relevando a los <em>hastati</em> y <em>princeps</em> mermados o directamente muertos</strong>. Eran el último recurso y su presencia era en parte terrorífica y en parte esperanzadora. Que entrasen en combate significaba que habías hecho mucho daño, pero también que estabas jodido, sobre todo porque los triarii al ser una tropa de tipo más falangita –con una armadura más pesada–, <strong>duraban mucho más en combate, eran difíciles de matar, expertos y estaban frescos</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">A todo lo dicho hay que añadirle toda clase de condicionantes, como los números del enemigo, el tipo de ejército del mismo, el terreno y la inteligencia de ambos generales. <strong>Roma creó una máquina militar formidable y difícil de vencer, pero no infalible, sus enemigos no eran mancos</strong>.</p>
<h2 style="text-align: center;">Bibliografía básica</h2>
<p>—FIELDS, Nic: <em>The Roman Army of the Punic Wars 264-146 BC</em>, Oxford, Osprey Publishing, 2007.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/06/ejercito-romano-guerras-punicas-tacticas/">Choque y gladius: El ejército romano durante las Guerras Púnicas (II)</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://reasilvia.com/2014/06/ejercito-romano-guerras-punicas-tacticas/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>2</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Idem in me: El ejército romano durante las Guerras Púnicas (I)</title>
		<link>https://reasilvia.com/2014/02/ejercito-romano-guerras-punicas/</link>
					<comments>https://reasilvia.com/2014/02/ejercito-romano-guerras-punicas/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Feb 2014 20:48:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<category><![CDATA[guerraspúnicas]]></category>
		<category><![CDATA[Militar]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://reasilvia.com/?p=727</guid>

					<description><![CDATA[<p>Los romanos aprendían mucho y rápido. Copiaron y mejoraron una gran cantidad de elementos de sus culturas vecinas</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/02/ejercito-romano-guerras-punicas/">Idem in me: El ejército romano durante las Guerras Púnicas (I)</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h3>Origen</h3>
<p>“Si ellos, que no son romanos, lo usan bien, nosotros, que somos los hijos de Marte, lo usaremos de forma extraordinaria.” Esta frase en primera persona que me he inventado podría servir de pequeño resumen. La copia, la adaptación, y la mejora, fueron constantes en Roma. <strong>El romano observa, se fija en lo bueno, y de lo bueno, se queda con lo mejor</strong>. Si un enemigo le da una paliza en el campo de batalla, el romano no patalea, piensa por qué ha sido derrotado, y cuando tiene el por qué, lo copia para su ejército, y para colmo, acaba por mejorarlo.</p>
<p><!--Ads1--></p>
<p>Vayamos por partes. En un principio, es decir, durante la época monárquica y el inicio de la Res Publica, <strong>el ejército romano tenía un <a href="https://www.facebook.com/media/set/?set=a.655955207845173.1073741830.478239722283390&amp;type=3">corte hoplítico</a> con una gran influencia griega</strong>. En él servían ciudadanos, luchar por tu ciudad era un honor y un deber. Durante campañas cortas los ciudadanos se pagaban lo que se podían permitir de armamento y armadura e iban a intercambiar lanzadas con otros pueblos itálicos o griegos. Pero durante las guerras contras los samnitas —343-290 a.C.— las cosas empezaron a cambiar.</p>
<p><strong>Nació la legión manipular, no sabemos con precisión si fue antes, durante, o después de someter a los vecinos samnitas</strong>, pero en ese intervalo de 50 años algún romano con ese genio típico de los hijos de Marte, ideó un sistema de combate que, poco a poco, se impondría al resto de contrincantes del mundo antiguo. La legión manipular tampoco era un invento genuino romano, era una evolución de la falange hoplítica. Observar, adaptar, mejorar. Convirtieron un sistema de combate rígido pero potente, en uno flexible, versátil e igual de potente.</p>
<p><div id="attachment_737" style="width: 1386px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/ManípuloHastati.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-737" class="size-full wp-image-737 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/ManípuloHastati.jpg" alt="Sí, es un videojuego, pero ofrece una imagen muy buena del manípulo de hastatis" width="1376" height="795" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/ManípuloHastati.jpg 1376w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/ManípuloHastati-300x173.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/ManípuloHastati-1024x591.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1376px) 100vw, 1376px" /></a><p id="caption-attachment-737" class="wp-caption-text">Sí, es un videojuego, pero ofrece una imagen muy buena del manípulo de hastati | Total War: Rome 2 &#8211; The Creative Assembly</p></div></p>
<p>Legión significa leva, y aunque el nombre perdurará más tarde sin que el ejército se componga de levas ciudadanas y pase a convertirse en uno profesional, durante las Guerras Púnicas sigue aplicándose su sentido original. <strong>Las legiones eran las fuerzas ciudadanas reclutadas por Roma en un año</strong>.  Tanto legión como manípulo son términos administrativos. Una legión la conformaban unos 4.200 hombres —hasta 5.000 en tiempos de guerra—, un manípulo 120, una centuria 60&#8230;</p>
<p><strong>Cada legión estaba formada por 3 líneas fijas de infantería pesada</strong>, cada línea de un tipo de soldado. A este grueso le auxiliaban la infantería ligera y la caballería. Esta idea básica es muy parecida al del resto de ejércitos de la época, con más o menos infantería pesada y más o menos auxiliares, pero las líneas generales son estas. Lo que más nos interesa es qué hay detrás de estos números.</p>
<h3 align="left">La legión manipular, unidades y equipamiento</h3>
<p><div id="attachment_743" style="width: 270px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/velite101.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-743" class="size-full wp-image-743 " title="Velites" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/velite101.jpg" alt="" width="260" height="340" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/velite101.jpg 260w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/velite101-229x300.jpg 229w" sizes="auto, (max-width: 260px) 100vw, 260px" /></a><p id="caption-attachment-743" class="wp-caption-text">¿Ves a ese? Pues le he saltado el ojo desde aquí.</p></div></p>
<p>¿Cuáles eran los elementos que participaban en la legión? <strong>Los que estaban en una primera línea ficticia eran los <em>velites</em></strong>, es decir, la infantería ligera. Estos <em>velites</em> no aguantaban las cargas enemigas ni las efectuaban, eran jabalineros que esperaban a estar lo suficientemente cerca del enemigo para lanzar las jabalinas, y antes de que el enemigo cargara se refugiaban tras las líneas de infantería pesada, donde se reagrupaban y continuaban, o no, lanzando jabalinas —no siempre convenía realizar descargas si el combate cuerpo a cuerpo había empezado, era importante no herir a los compañeros—.</p>
<p><strong>Los <em>velites</em> tenían una panoplia francamente pobre</strong>. Se pertrechaban con entre 5 y 7 jabalinas y un <em>gladius hispaniensis</em> —era un perfeccionamiento de una espada celtíbera, aunque se postuló que podría derivar de la falcata, es probable que venga de las espadas de antenas—. Para protegerse llevaban un casco —aunque no todos tenían el dinero suficiente para permitirse uno—, generalmente sin cresta, para distinguirse por encima del resto algunos se adornaban recubriendo el casco con una piel de lobo. Además se acompañaban de un parma —escudo redondo—, para rechazar las descargas de los honderos o jabalineros enemigos y defenderse en combate cuerpo a cuerpo, en caso de ser alcanzados por una unidad enemiga o tener que auxiliar a sus compañeros de infantería pesada.</p>
<p><strong>En este sentido el ejército es un reflejo de la sociedad romana</strong>, porque sí, estos soldados tenían esta pobre panoplia debido a que eran los que menos dinero tenían. Es cierto que este tipo de unidad debía moverse rápidamente y no iban a llevar una coraza de más de 20 kilos de peso, pero también lo es que la protección resultaba demasiado pobre.</p>
<p><div id="attachment_1578" style="width: 978px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/012_LegXgemina.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1578" class="wp-image-1578 size-full" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/012_LegXgemina.jpg" alt="" width="968" height="645" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/012_LegXgemina.jpg 968w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/012_LegXgemina-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 968px) 100vw, 968px" /></a><p id="caption-attachment-1578" class="wp-caption-text">Legionarios tardorepublicanos lanzando los pila, con espinillera izquierda, camiseta de malla, gladius y<em> scutum</em> | <a href="http://www.lacedemon.info/galeria/">Mariusz Kozizk</a></p></div></p>
<p>La segunda línea de batalla, o primera real, la conformaban los <em>hastati</em>. <strong>Eran los primeros en recibir la carga del enemigo o los primeros en efectuarla</strong>. Su armamento se conformaba de un <em>gladius hispaniensis</em> y 2 tipos de <em>pilum</em>, uno pesado y otro ligero. El repertorio para protegerse es mayor que el de los <em>velites</em>: llevaban casco de diferentes tipos con cresta, pectorales de bronce o camisetas de malla, y una espinillera de bronce en la pierna izquierda. Remataban la panoplia con un <em>scutum</em> —el escudo oval itálico—.</p>
<p>El <em>pilum</em> merece una mención especial. Se trataba de una jabalina especialmente mortífera, y tampoco era original romana. Sobre de quién y cuándo la copiaron no hay nada seguro, la usaban ejércitos del entorno de Roma, tales como itálicos, celtas e iberos. Podrían haberla adaptado de cualquiera de ellos, aunque suena bastante probable que se hiciera de los itálicos, los más cercanos. <strong>Lo cierto es que se generalizó su uso en este momento</strong> y eran bastante parecidos a los <em>pila</em> iberos. Este tipo de jabalina resultaba tremendamente útil, tenía una punta larga que, de penetrar el escudo enemigo, tenía un largo recorrido hasta detenerse, esto hacía que se pudiese herir al enemigo por mucho escudo que llevara. Pero de no herir al enemigo tenía bastante probabilidad de dejar inutilizado el escudo y hacer que el soldado contrario continuase el combate desprotegido. <strong>Su capacidad destructiva hizo que los romanos usaran el pilum de manera masiva, siendo algo muy importante durante la Segunda Guerra Púnica</strong>.</p>
<p><strong>Estos <em>hastati</em> eran los más pobres dentro de la infantería pesada y los más jóvenes</strong>, con suficiente dinero para permitirse más y mejor equipo que los <em>velites</em>, pero no tanto como para hacer alardes, simplemente lo mínimo que se podía permitir la infantería pesada. Sobre la única espinillera en la pierna izquierda, cabe decir que es lógico al ser la pierna más expuesta en combate, aunque a pesar de todo, no resultaría extraño que el que se lo pudiese permitir se hiciese con otra, comprándola o saqueando a los enemigos muertos. Para rematar la panoplia, llevaban una <em>pugia</em> —daga— como arma de último recurso, probablemente más usada en el día a día del campamento que en combate.</p>
<p><strong>El casco más usual entre los <em>hastati</em> era el montefortino, de influencia celta</strong>. Era uno de los más simples del momento y que menos protección ofrecía, aunque bastante efectiva. Sí incluían una pequeña extensión en el centro para añadirle crestas, generalmente sencillas entre los <em>hastati</em>, un ejemplo de ello serían las tres plumas rojas, dispuestas más como diadema que como cresta.</p>
<p>Detrás de los <em>hastati</em> se situaban los <em>princeps</em>, que se equipaban con los mismos elementos que los hastati, pero al tener más dinero y ser algo más veteranos,  sus armas y armadura eran de mejor calidad y estaban más decoradas. Por no hablar de un puesto en el combate más privilegiado. <strong>Los jóvenes se comían lo más duro de la batalla, y los veteranos entraban más tarde</strong>.</p>
<p><div id="attachment_1587" style="width: 221px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/6722412249_a09e6ba0b3_b.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1587" class="wp-image-1587 size-medium" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/6722412249_a09e6ba0b3_b-211x300.jpg" alt="" width="211" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/6722412249_a09e6ba0b3_b-211x300.jpg 211w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/6722412249_a09e6ba0b3_b.jpg 720w" sizes="auto, (max-width: 211px) 100vw, 211px" /></a><p id="caption-attachment-1587" class="wp-caption-text">Al fondo un rorarius* y al frente triarius | <a href="https://www.flickr.com/photos/thearmaturapress/6722412249/in/photolist-bf37Xt-e5RdzJ-f4R1HL-e5RdRu-e5RdPo-e5KzfD-6fgFpV-e5QAYS-akT5iU-8HY7CF-e5QBcS-e5JYbk-b4j6t6-b4j5pp-b4j3NT-akQgFF-akQgBg-akT5vb-akT5rQ-akQgsK-akQgpa-akQghk-akT5d5-a4Wuqx-a4Wumk-a4ZjUq-a4ZjQ1-a4Wu8t-a4ZjFC-a4WtZe-a4ZjxN-a4Zjty-2A67iQ-4td5yP-eoTTJ-jJryeQ-qvHrgZ-jJqQGE-jJqQFY-jJrx1Y-jJqPju-e5QAVY-88dQLf-g11hXv-fZZZYy-6v3EvX-ov1WeJ-ovVN5R-8UmvtC-8UipNR">Mike Bishop</a></p></div></p>
<p>Al final de las filas estaban los <em>triarii, </em>los más veteranos y adinerados. Su panoplia era similar a la de los <em>hastati</em> y los <em>princeps</em>, pero en vez de ir equipados con <em>pilum</em> llevaban como arma principal una<em> hasta</em> —lanza—. <strong>Sin duda esta unidad es la que mejor ejemplifica la herencia griega del ejército romano</strong>, aunque la última noticia de Polibio sobre el uso de esta lanza de herencia hoplítica es en el 223 a.C. durante los <a href="http://reasilvia.com/2013/12/asegurando-fronteras/">problemas con los galos al norte</a>. Estos <em>triarii</em>, al ser los más acaudalados podían permitirse la mejor de las armaduras, sin contar con que gozaban de un puesto de privilegio en la batalla.</p>
<p>Entre los <em>triarii</em>, los <em>princeps</em> y los oficiales era más habitual encontrar cascos diferentes, <strong>entre los que destacaban en este momento los de estilo <em>attico</em> y etrusco-corintio</strong>, con verdaderas crestas, protegiendo más partes del cráneo y con una mayor decoración.</p>
<p>El último tipo de unidad que conformaba la legión era la caballería, que estaba formada por los romanos más ricos,<strong> los que podían permitirse una buena armadura y el mantenimiento de su caballo</strong>. Eso sí, Roma les pagaba una generosa retribución en caso de perder a su caballo en combate. La panoplia de los<em> equites</em> era de estilo griego, con un casco de bronce, un linotórax, un escudo redondo y una lanza larga, además de una espada. Montaban al caballo con una silla celta de cuatro cuernos, y lo cabalgaban sin estribos. Aunque resulte chocante y nos parezca poco seguro, l<strong>a silla de cuatro cuernos permitía mucha agilidad, movilidad y seguridad sobre el caballo</strong>, los equites necesitaban realizar cambios de posición casi acrobáticos. A pesar de todo no resultaba una caballería realmente especializada, fruto de una inexistencia de tradición en Roma.</p>
<p>En esta caballería montaban hijos de senadores que buscaban lanzar su carrera política, debido a que en este momento <strong>había que servir a Roma durante 10 campañas en el ejército para ejercer como político</strong>, y cuanta más fama alcanzase un hombre en combate mejor presentación política iba a tener en la <em>urbs</em> a su regreso.</p>
<p><div id="attachment_1585" style="width: 1930px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/Alexander_the_Great_mosaic.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1585" class="size-full wp-image-1585" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/Alexander_the_Great_mosaic.jpg" alt="¿Cómo? ¿Alejandro Magno? Sí, llevaba un linotórax | Wikimedia Commons" width="1920" height="1152" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/Alexander_the_Great_mosaic.jpg 1920w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/Alexander_the_Great_mosaic-300x180.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/Alexander_the_Great_mosaic-1024x614.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /></a><p id="caption-attachment-1585" class="wp-caption-text">¿Cómo? ¿Alejandro Magno? Sí, llevaba un linotórax | <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Alexander_the_Great_mosaic.jpg">Wikimedia Commons</a></p></div></p>
<p>Hay que señalar antes de continuar que al ser los ciudadanos los que se pagaban sus propias armas y armaduras, <strong>la realidad debía ser mucho más variada de la que he plasmado</strong>, y no sería extraño encontrarnos, por ejemplo, con espadas heredadas por ahorro y por prestigio. «-¿Ves esta espada, mi abuelo decapitó a cuatro etruscos con ella? -Sí hombre, tó guapo».</p>
<p>Aunque la legión ya estaba completa, siempre iban acompañados por <em>alae</em> —alas— conformadas por <em>socii</em> —aliados—. <strong>Los <em>socii</em> de Roma eran unos aliados que, por lo general, no se unían a la defensa de la urbs por amor al arte de la guerra</strong>. Lo más normal es que fuesen antiguos enemigos que aceptaron la rendición incondicional antes de que Roma iniciase el asedio de una ciudad. A los que no se rendían, o no lo hacían a tiempo, les esperaba la esclavitud o unos grandes tributos de guerra. Pero estos aliados en desventaja se rendían a tiempo y mediante la <em>deditio</em>, el Senado formulaba un trato bilateral con los rendidos, que en líneas generales consistía en abastecer a Roma con sus soldados en caso de guerra, a cambio de participar en el botín de guerra, tener ciertos derechos, aunque no la total ciudadanía, independencia cultural y no pagar tributos. Cada trato variaba según los costes de la guerra para Roma, el potencial militar que el socii podía aportar a la urbs, y la proximidad cultural. Además, había un tipo de aliado que se ofrecía de forma voluntaria a Roma, pero eran los menos.</p>
<p><div id="attachment_1584" style="width: 235px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/640px-Roman_parade_helmet_2nd_century.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1584" class="wp-image-1584 size-medium" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/640px-Roman_parade_helmet_2nd_century-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/640px-Roman_parade_helmet_2nd_century-225x300.jpg 225w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/640px-Roman_parade_helmet_2nd_century.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><p id="caption-attachment-1584" class="wp-caption-text">Casco ático romano de desfile | <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Attic_helmets#mediaviewer/File:Roman_parade_helmet,_2nd_century.jpg">Wikimedia Commons</a></p></div></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estas <em>alae</em> que participaban en las batallas de Roma<strong> tenían sobre el papel el mismo número de hombres que las legiones</strong>, pero había veces en las que se desplegaban más <em>socii</em> que romanos. Las alae estaban compuestas por infantería y caballería, con un número similar de infantes a las legiones pero con tres veces más caballería. Estaban organizadas en cohortes y <em>turmaes</em> —del mismo modo que los <em>equites</em>—, formas que parecen anteriores a la manipular. <strong>De estas alae se creaba un cuerpo de élite formado por un quinto de los mejores infantes y un tercio de los mejores caballeros, llamados <em>extraordinarii</em></strong>. Estaban destinados a ser la primera línea de las fuerzas del cónsul, aunque en caso de retirada formaban la retaguardia.</p>
<h3>Ciudadanos en el campo de batalla</h3>
<p><strong>Como ya sabemos, el ejército lo formaban ciudadanos. En este momento sigue siendo un ejército con un servicio estacional</strong>. No tenemos muy claro cómo se realizaba el proceso de reclutamiento, ni qué sucede cuando se desmoviliza y se vuelve a reclutar. Pero por lo que nos cuenta Polibio, todos los hombres de 17 a 46 años con una propiedad de 11.000 ases de valor, eran requeridos por el Senado para entrar en un proceso de selección, el <em>dilectus</em>, que se desarrollaba en el Capitolio. Parece ser que lo normal era que un hombre sirviese a Roma durante 6 años o campañas como mucho, aunque existía la posibilidad de llegar a 16, probablemente por gusto o por mala suerte.</p>
<p><div id="attachment_1583" style="width: 610px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/600px-Uncrossed_gladius.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-1583" class="wp-image-1583 size-full" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/600px-Uncrossed_gladius.jpg" alt="" width="600" height="600" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/600px-Uncrossed_gladius.jpg 600w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/600px-Uncrossed_gladius-150x150.jpg 150w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/02/600px-Uncrossed_gladius-300x300.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a><p id="caption-attachment-1583" class="wp-caption-text">Gladius de tipo pompeii | <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Uncrossed_gladius.jpg?uselang=es">Wikimedia Commons</a></p></div></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para sellar la adhesión al manípulo, parece que existía una especie de <strong>juramento al inicio del servicio en el que los centuriones al cargo del manípulo recitaban lo siguiente</strong>: “Nunca abandono la hilera porque me invada el miedo y quiera huir, pero sí lo hago para recuperar un arma con la que matar a un enemigo o para rescatar a un compañero”, y los recién reclutados gritaban al unísono “<em>Idem in me</em>”.</p>
<p><strong>Pero este servicio temporal empezaba a ser cada vez más largo</strong>. Las guerras se hacían constantes y la conquista de Córcega y Cerdeña hacía que fuesen necesarias guarniciones permanentes, de modo que un servicio no muy prolongado en el tiempo se empezó a convertir en una auténtica odisea. Es cierto que los legionarios cobraban, pero no demasiado, tan sólo un denario cada tres días, lo que hacía un total de 120 al año. Un centurión cobraba el doble, y los equites un denario al día. Teniendo en cuenta que los equites debían mantener bien alimentado a su caballo, no resultaban un gran pago por defender la urbs.</p>
<p><!--Ads2--></p>
<p><strong>Un trabajador sin cualificar o un simple tendero podía conseguir al año el doble de lo que cobraba un centurión</strong>, pero un tendero no tenía la gloria que se conseguía en batalla. Luchar por Roma era un deber, una responsabilidad, y un privilegio. Pero para muchos empezaba a ser una carga fastidiosa al no poder asistir a su familia durante tanto tiempo.</p>
<p>*Un <em>rorarius</em> era otro tipo de soldado equipado con lanza y escudo, pero con una panoplia mucho más pobre que los <em>triarii</em>, empleados a veces para labores auxiliares dada su armadura más ligera y su mayor movilidad.</p>
<h3>Bibliografía básica</h3>
<p>—FIELDS, Nic: <em>The Roman Army of the Punic Wars 264-146 BC</em>, Oxford, Osprey Publishing, 2007.</p>
<p>—JIMÉNEZ GARCÍA, Gustavo: «El pilum romano en la Segunda Guerra Púnica», en Desperta Ferro, serie Antigua y Medieval, Nº17, 2012, pp. 44-45.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/02/ejercito-romano-guerras-punicas/">Idem in me: El ejército romano durante las Guerras Púnicas (I)</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://reasilvia.com/2014/02/ejercito-romano-guerras-punicas/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>4</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los misterios del dios Mitra</title>
		<link>https://reasilvia.com/2014/01/los-misterios-del-dios-mitra/</link>
					<comments>https://reasilvia.com/2014/01/los-misterios-del-dios-mitra/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Marina]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Jan 2014 18:27:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://reasilvia.com/?p=671</guid>

					<description><![CDATA[<p>Mitra, el dios al que las legiones llevaron por el mundo. Desde sus orígenes a su caída con la expansión del cristianismo.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/01/los-misterios-del-dios-mitra/">Los misterios del dios Mitra</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">Mitra es una divinidad de origen indoirani<strong>o cuyo testimonio</strong> más antiguo lo encontramos en una tablilla cuneiforme del siglo XIV a. C., que recoge un tratado de paz entre hititas y mitanni en el que el dios es tomado como testigo que sanciona el cumplimiento del pacto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En la época aqueménida su culto se extiende y llega hasta Asia Menor y poco después hasta el Mediterráneo. En un momento determinado, posiblemente en época helenística, los griegos asimilan este dios convirtiéndolo en lo que conocemos como <strong>divinidad mistérica</strong>, si bien en el mundo griego no gozó de gran popularidad, al contrario que ocurriría en Roma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La fecha tradicional de entrada del culto a Mitra en Roma se sitúa en el año 70 a. C . con la llegada de los piratas Cilicios, aunque es más que probable que el ejército allí asentado hubiese adoptado ya muchos rasgos <i>mitraístas</i>. Lo que sí sabemos es que conoció su máximo desarrollo en los <strong>siglos II y III</strong>, y sobre todo en aquellos lugares en los que la presencia militar fue más fuerte, pues es un culto muy vinculado al ejército.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="660" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/01/mitra-matando-al-toro-4-1024x660.jpg" alt="" class="wp-image-672" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/01/mitra-matando-al-toro-4-1024x660.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/01/mitra-matando-al-toro-4-300x193.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/01/mitra-matando-al-toro-4.jpg 1244w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Mitra y el toro, fresco en Marino (Italia)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mitra es una de las divinidades <strong>más importantes de la época imperial</strong>, incluso hay investigadores que se han aventurado a afirmar que si el cristianismo no se hubiese consagrado el mundo hoy sería eminentemente Mitraista, aunque esto son solo elucubraciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si hablamos de los rasgos principales que caracterizan el culto a mitra en su versión grecorromana, hablaremos de una religión de carácter mistérico, lo que implica la organización en comunidades cultuales de reducido tamaño, y en este caso concreto, con la significativa exclusión de las mujeres, y digo significativa porque muchos han atribuido a esta restricción parte de la culpa del fracaso final del mitraísmo frente al cristianismo, puesto que esto <strong>pudo tener repercusión en su difusión</strong>. Por otro lado, el culto a Mitra carecía de un cuerpo sacerdotal, en el sentido de un grupo de personas separadas de la sociedad que dedican su vida a las labores de culto, como sí ocurrió <i>verbi gratia </i>en el culto a Isis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Pero dónde se llevaban a cabo los ritos? Pues bien, <strong>el Mitreo</strong> es el lugar destinado a rendir culto a Mitra, y es un recinto de gran importancia para los historiadores, arqueólogos y otros investigadores porque supone una de la principales fuentes de las que disponemos (no olvidemos que al ser un culto mistérico todo permanece en secreto) para entender el culto a Mitra, puesto que apenas se conservan fuentes escritas y las conservadas son tardías (Porfirio, siglo II) o han sido escritas por autores cristianos (Justino o Tertuliano) que perseguían el desprestigio del mitraismo con lo que ello implica.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="212" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/01/rzym-san-clemente-mitreum-300x212.jpg" alt="" class="wp-image-673" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/01/rzym-san-clemente-mitreum-300x212.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/01/rzym-san-clemente-mitreum-1024x723.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2014/01/rzym-san-clemente-mitreum.jpg 1181w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption>Mitreo de San Clemente</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Los mitreos se encuentran por todo el Imperio Romano, aunque los mejor conservados podemos encontrarlos en torno al Muro Adriano (Escocia), Italia (en Ostia y en Roma, el conocido <strong>mitreo de San Clemente</strong>), España (Córdoba), Siria (Dura Europas)… Y todos ellos son muy parecidos en lo que se refiere a su estructura, se trata de cuevas (o en su defecto tratan de imitarlas) que presentan una estructura muy similar: una especie de escalera, un vestíbulo pequeño, y una nave central, generalmente de bóveda de cañón alargada no muy grande, con espacio suficiente para albergar entre 20 y 30 personas. Esta nave central suele tener bancos a ambos lados y su techo, que parece simbolizar la bóveda celestial, siempre tiene representaciones del firmamento (estrellas, otros cuerpos celestes, el zodíaco…). Lo que nunca puede faltar es la denominada <strong>Tauroctonía</strong>, o representación de Mitra matando al toro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre el rito de iniciación las fuentes nos ofrecen sólo algunos datos, como que las personas que se iniciaban eran <strong>en su mayoría militares,</strong> quizás en parte debido a que los valores que promulga el mitraísmo son propios del ámbito castrense, pero también podían iniciarse mercaderes, funcionarios, campesinos, libertos, e incluso esclavos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Existía un orden de grados de iniciación establecidos, que conocemos gracias a algunos autores cristianos y a Porfirio, y en total sumaban siete. Si bien, la mayoría no pasaba del primer grado, porque el ascenso era muy duro (ayunos, abstinencias prolongadas e incluso ceremonias que implicaban marcas físicas) y había que dedicarle mucho tiempo al proceso. Así, los que pertenecían a los tres primeros grados (considerados preparatorios) eran sirvientes y el resto ya propiamente participantes del culto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuáles eran estos grados?</p>



<p class="wp-block-paragraph">1.- <i><strong>CORAX</strong></i> (CUERVO). Es el primer grado, el del principiante por excelencia, y a día de hoy no sabemos a ciencia cierta cuales serían sus atribuciones.  Su símbolo suele ser el caduceo y se relaciona con Mercurio, nombre del planeta que se asocia con el dios homónimo, y mensajero de los dioses. Su elemento sería el Aire.</p>



<p class="wp-block-paragraph">2.- <i><strong>NYMPHUS</strong></i> (masculinización forzada de un término femenino, algo así como “desposado”). San Jerónimo lo llama GRYPHUS. Sus símbolos son una lámpara y una diadema. Desde el punto de vista astral se asocia a Venus, el planeta femenino por excelencia, y su elemento sería el Agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">3.- <i><strong>MILES</strong></i> (SOLDADO). Es un grado de transición muy importante, pues el que llega a este nivel es porque pretende prepararse para ser participante, y las fuentes nos hablan de una ceremonia se realizaba una ofrenda de una corona y una espada, que el neófito entregaba diciendo “mi única corona es Mitra”. Los símbolos son una pala (se desconoce el motivo) y el sistro (que recordemos es un instrumento musical), aunque en ocasiones aparece asociado a armas como la lanza o el casco. Marte es su astro y su elemento la tierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">4.- <i><strong>LEO</strong></i> (León). Es a partir de este grado cuando el iniciado se convierte en miembro de pleno derecho. Sus símbolos eran el sistro, una pala y una especie de rayo, ya que se asociaba a Júpiter, y al elemento fuego. Algunos autores hablan incluso de un bautismo ritual de fuego, siendo por tanto en este grado en el que se recibirían marcas físicas. Ya en este nivel se entiende que los miembros tienen una serie de cargos o responsabilidades dentro de la comunidad, concretamente el <i>leo </i>se encargaba del incienso</p>



<p class="wp-block-paragraph">5.- <i><strong>PERSES</strong></i> (Persa). Este grado es uno de los más desconocidos y se asocia con el origen del mito. Sus símbolos son la hoz y la guadaña (vinculados a la agricultura) y también se relaciona con la luna, quizás por su sentido de fecundidad. En este caso era el responsable de los frutos y las plantas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">6.- <i><strong>HELIODROMO</strong></i> (el corredor del sol). Es una especie de encarnación del sol en la tierra y se convierte en un compañero de Mitra. Sus símbolos son la fistra y a veces se le representa con un halo y con las antorchas. Se desconocen más detalles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">7.- <i><strong>PATER</strong></i> (Padre). Es el maestro por excelencia y se asocia a Saturno, aunque en cierto modo sería la encarnación de Mitra. Es el maestro protector de los iniciados, el que tiene la máxima autoridad en cuanto a la iniciación y el paso de niveles, el que dirige y supervisa la enseñanza y el que consagra los mitreos. Sólo podía haber un <i>pater </i>por comunidad y su símbolo es un anillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como hemos podido ver cada grado se asocia con un planeta, sin embargo el orden de estos no se corresponde con el orden helenístico de los planetas ni tampoco con el orden de los días de la semana, por lo que se baraja que quizás se trate de un orden distinto, <strong>de origen persa</strong> y que nos es desconocido. Algunas fuentes nos dicen que el iniciado debía recorrer todas las esferas celestiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el siglo III-IV el culto a Mitra fue asumido de forma importante por el poder, pero a partir de Constantino fue <strong>paulatinamente en decadencia</strong>, siendo su lugar ocupado por el cristianismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se han intentado buscar causas a su caída. Por una parte, que a partir de Constantino el poder estaba en su contra y, por otra, que el mitraísmo, al contrario que el cristianismo, no reunía las características necesarias para convertirse en una religión universal (no permitía la entrada de las mujeres) y <strong>no tenía una estructura centralizada</strong> a nivel imperial a diferencia del cristianismo que sí está bien organizado, y estos atributos eran precisamente lo que en estos momentos estaban buscando los emperadores como instrumento de unificación del Imperio.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2014/01/los-misterios-del-dios-mitra/">Los misterios del dios Mitra</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://reasilvia.com/2014/01/los-misterios-del-dios-mitra/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>7</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La guerra de los mercenarios</title>
		<link>https://reasilvia.com/2013/12/la-guerra-de-los-mercenarios/</link>
					<comments>https://reasilvia.com/2013/12/la-guerra-de-los-mercenarios/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Dec 2013 11:17:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<category><![CDATA[Cartago]]></category>
		<category><![CDATA[guerraspúnicas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://reasilvia.com/?p=610</guid>

					<description><![CDATA[<p>Nada más terminar la I Guerra Púnica, Cartago sufrió una revuelta libio-mercenaria que estuvo cerca de suponer le final definitivo de los púnicos.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2013/12/la-guerra-de-los-mercenarios/">La guerra de los mercenarios</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://reasilvia.com/2013/11/a-hispania-a-por-esposas/">Como ya hemos visto días atrás en este blog</a>, Cartago quedó totalmente descompuesta tras la I Guerra Púnica, y peor que iba a estar, <strong>clamando a los dioses cuando el levantamiento de los mercenarios casi arrasa la propia Cartago</strong>. Vamos a detenernos en este capítulo del gran relato que estamos construyendo para comprenderlo mejor, ya que hasta ahora hemos pasado de puntillas por él y aún estamos a tiempo de hablar de la cuestión, que resulta otro momento apasionante de la historia de Cartago.</p>
<h2>Sin dinero y sin tacto</h2>
<p>Los púnicos estaban faltos de numerario tras 23 años de guerra contra Roma, pero la revuelta mercenaria no fue inmediata. Amílcar había firmado con Lutacio entregar Sicilia y salir de allí por patas, tarea que le encomendó a Giscón. El procedimiento habitual habría sido sacar a los mercenarios por turnos, pagando la soldada y desmovilizándolos, pero la situación no era normal. Cartago debía a sus mercenarios 6 años de soldada, que en cálculos aproximados –y por qué no decirlo, difíciles de aproximar– estaban en torno a unos 2.400 talentos entre cerca de 20.000 hombres. Sin olvidarnos de que Cartago debía ya a Roma 3.200 de los que debía pagar 1.000 de manera inmediata. Cabe decir que los mercenarios eran curiosamente pacientes para percibir su soldada, pero <strong>Cartago tuvo poco tacto al negociar con ellos a la baja después de que Amílcar les prometiera la paga al completo</strong>.</p>
<p><!--Ads1--></p>
<p>Los mercenarios estaban ya especialmente cansados, y el abismo para Cartago estaba próximo. 20.000 hombres enormemente fogueados en la guerra sobre suelo cartaginés eran un peligro, <strong>pero aparecieron unos terceros actores: los libios, que estaban hasta las narices de soportar unos impuestos desmedidos</strong>, incluyendo a las élites más pudientes, que eran al mismo tiempo los más capaces para movilizar a los todos los libios. Sin olvidarnos del pequeño detalle que aproximadamente la mitad de los mercenarios eran libios.</p>
<p>Como los mercenarios empezaban a estar demasiado descontentos, se los llevaron un poco más lejos, a <em>Sicca Veneria</em> –donde está la actual Le Kef– porque en Cartago eran un verdadero peligro. Los mercenarios empezaron a pedir no sólo la paga debida, sino que <strong>también querían una justa retribución por todo lo que habían puesto de su bolsillo para sobrevivir esos 6 años</strong>, para lo que probablemente muchos tuvieron que pedir préstamos, e incluso sus familias se endeudaron, con lo cual era una petición bastante coherente, como también lo era que Cartago intentara rebajar un poco el montante por la deuda contraída con Roma.</p>
<p>Finalmente, Giscón, el encargado de comerse el marrón parece que consiguió un acuerdo para pagar la soldada e incluso tras ello, reponer a los mercenarios lo que tuvieron que pagarse de su bolsillo esos 6 años. Pero ya era demasiado tarde, aunque cualquier persona razonable bajo circunstancias normales habría aceptado el acuerdo. Hay que insistir en que no eran circunstancias normales y aunque no podemos saber a ciencia cierta qué ocurrió, por qué, ni qué pasaba por la cabeza de nadie, Dexter Hoyos arroja una hipótesis bastante sensata al respecto: <strong>es probable que un grupo de mercenarios convenciera a muchos de ellos para percibir la paga debida y además unirse a la revuelta libia</strong>. De este modo conseguirían la justa retribución por sus servicios, más lo conseguido durante la guerra al entrar en Cartago, y un próspero futuro siendo héroes de la Libia liberada –con un largo expediente de rebeliones fallidas–.</p>
<h2>Una guerra sangrienta y una dirección dividida</h2>
<p><strong>Los mercenarios apresaron a Giscón, lapidaron a unos cuantos púnicos, y bloquearon Cartago desde Túnez</strong>, la rebelión era ya un hecho consumado y el imperio cartaginés estaba patas arriba. La dirección militar estaba bajo Hannón, quien se vio sobrepasado por la situación y tan sólo Útica e Hipozarita –Bizerta– fueron leales a Cartago, pero pronto serían perdidas por propia voluntad, incluso Útica pedirá el arbitrio de Roma sin éxito. Es en estos momentos, en el 240 a.C., cuando los mercenarios de Cerdeña aprovechan también para rebelarse y Roma aprovechará, un poco más tarde,  para agenciársela y de paso poner pies en Córcega, que quedaba cerca.</p>
<p>Ante el desastre inicial de Hannón, Amílcar tomó el mando de la situación y, con menos hombres, lo llevó mejor. Además <strong>inició unas matanzas de prisioneros que dieron nombre al conflicto que tratamos, la guerra inexpiable o sin cuartel</strong>. Como consecuencia de estos actos, nuestro querido amigo Giscón fue mutilado y asesinado. Amílcar solicitó la ayuda de Hannón al entender que los mercenarios podían ser derrotados si Cartago se muestra unida, pero ambos generales no se pusieron de acuerdo y esta actitud es la que hará que Útica e Hipozarita –ciudades extraordinariamente leales– decidieron abandonar a los púnicos.</p>
<p><div id="attachment_617" style="width: 310px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Libyan_phoenician_lancer.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-617" class="size-medium wp-image-617 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Libyan_phoenician_lancer-300x297.png" alt="Lancero libio" width="300" height="297" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Libyan_phoenician_lancer-300x297.png 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Libyan_phoenician_lancer-150x150.png 150w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Libyan_phoenician_lancer.png 413w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><p id="caption-attachment-617" class="wp-caption-text">Lancero libio</p></div></p>
<p>Merece la pena pararse un momento sobre la cuestión de los mercenarios como grupo. Ya sabemos que los sublevados no son homogéneos desde el principio de la rebelión, pues arrastran consigo a campesinos libios y otros individuos descontentos no militares. Pero los propios mercenarios tampoco lo eran, cada uno tenía su procedencia y sus intereses, además, ni siquiera todas las tropas que lucharon contra Roma eran mercenarios. <strong>En un primer lugar estaban los súbditos de Cartago, que eran principalmente libios</strong> obligados a servir en los ejércitos de los púnicos y eran un componente bastante importante en las tropas de estos rebeldes, por otro lado estaban <strong>los aliados de Cartago que eran ligeramente inferiores en el pacto, como los númidas, los galos o los ligures</strong>, y por último los verdaderos mercenarios contratados a golpe de talonario. De hecho, de entre los líderes de la rebelión destacarán un galo, un libio y un campano, que  representan tres partes de las que se componía el ejército púnico.</p>
<p>Amílcar de nuevo en solitario tomó las riendas de la situación y cortó las líneas de abastecimiento entre el ejército mercenario y la Libia, llevándolos a la desesperación por el hambre. Finalmente acorraló a una parte del ejército liderada por Autárito –una suerte de general mercenario galo–, les ofreció una rendición incondicional, pero al intentar escapar los enemigos, los masacró. Poco tiempo después, <strong>dejó a buena parte de su ejército al mando de un tal Aníbal que funcionó como su segundo, y Mato, otro general mercenario, se puso las botas con el pobre Aníbal</strong>. Las crucifixiones<a title="" href="file:///D:/Documents/Utilidades/Historia/Guerras%20p%C3%BAnicas/La%20guerra%20de%20los%20mercenarios.docx#_ftn1">[1]</a> y degollamientos iban y venían como parte de esta guerra sin cuartel, y el Senado de Cartago le pidió a Aníbal que por favor se entendiese con Hannón, y entre el 238-237 a.C., por fin se entendieron y consiguieron acabar con Mato, y con él, con la rebelión.</p>
<p><div id="attachment_618" style="width: 219px" class="wp-caption alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Hannibal_gaul_soldier.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-618" class="size-medium wp-image-618 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Hannibal_gaul_soldier-209x300.png" alt="Infante galo" width="209" height="300" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Hannibal_gaul_soldier-209x300.png 209w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Hannibal_gaul_soldier.png 342w" sizes="auto, (max-width: 209px) 100vw, 209px" /></a><p id="caption-attachment-618" class="wp-caption-text">Infante galo</p></div></p>
<h2>Apreciaciones</h2>
<p>El objetivo último de esta explicación era conocer de forma sucinta el conflicto que, enmarcado dentro de lo que ya conocemos, <strong>estuvo cerca de costar a Cartago algo más que otra rebelión fallida</strong>. Y a pesar de todo lo expuesto, hay cuestiones difícilmente tratables y poco asegurables.</p>
<p>Sabemos que los mercenarios se rebelaron contra sus empleadores, pero no es el típico ejemplo del mercenario descontento poniendo al «jefe» entre la espada y la pared esperando la paga. El momento era muy concreto y Cartago parecía poder derrumbarse de la noche a la mañana, y<strong> a pesar de ello, no todos los mercenarios participaron</strong>, de hecho parte de los 20.000 se unieron al ejército de Amílcar. Fue un conflicto fundamentalmente libio al que una parte de estos mercenarios se unió por sus propias razones de las que sólo podemos plantear hipótesis, pero podemos imaginar que los mercenarios libios –que actuaban en realidad como mercenarios forzados, como ya hemos visto, y que no por ello debemos pensar no percibían soldada– tenían fuertes motivaciones para participar en la revuelta libia.</p>
<p>Tampoco encontramos muchos númidas, que podrían haber sido un factor determinante en la balanza hacia los libios, de hecho, <strong>parece que participaron más númidas bajo las órdenes de Cartago que del lado libio-mercenario</strong>. Tampoco es de extrañar, funcionaban más en calidad de aliados inferiores que de súbditos como los libios, por lo que los impuestos debieron ser más benévolos con los númidas, y por tanto menos propensos a mancharse las manos de sangre en esta ocasión.</p>
<p>Por otro lado ni siquiera los libios parecieron estar del todo unidos, no parece haber ningún tipo de confederación libia. E incluso <strong>algunos libios adinerados preferían el status quo impuesto por Cartago que una guerra incierta</strong>, por la que además, podrían ir al crucifijo.</p>
<p><strong>Otro factor clave fue la ayuda de Roma</strong>, quien estaba realmente interesada en que Cartago no se desmoronara, y permitió a los púnicos contratar mercenarios en suelo romano, además de apremiar a sus propios aliados a abastecer a Cartago en buenas condiciones y a no hacerlo a los mercenarios. Aunque como sabemos todo tiene su precio, y una cosa era echar un cable y otra amamantar a tus enemigos naturales, y como ya he señalado, tomó Córcega y Cerdeña porque ser romano era eso, hacer lo que querías y cuando querías según «el senado y el pueblo de Roma así lo crea conveniente».</p>
<p><!--Ads2--></p>
<p><strong>Cartago, de todos modos bien podría haberse curado en salud y pagar la soldada antes a los mercenarios, desmovilizándolos o desviándolos a diferentes frentes</strong>, cualquier cosa para mantener a 10.000 infantes libios descontentos en medio de una rebelión libia en ciernes. La gente con armas descontenta siempre puede resultar un problema difícil de manejar, y a Cartago le costó mucha sangre comprender hasta qué punto esto era así.</p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div>
<p><a title="" href="file:///D:/Documents/Utilidades/Historia/Guerras%20p%C3%BAnicas/La%20guerra%20de%20los%20mercenarios.docx#_ftnref1">[1]</a> La crucifixión era un método muy usado por los cartagineses para castigar a los traidores. El uso viene dado por su ascendencia fenicia, ya que la crucifixión era en origen de Oriente Próximo y fue muy usada por los fenicios.</p>
<h2>Bibliografía</h2>
<p>-HOYOS, Dexter: <em>Truceless War: Carthage&#8217;s Fight for Survival, 241-237 BC, </em>Brill<em>, </em>2007.</p>
<p>&#8211;<span style="color: black;">HOYOS, Dexter: “La guerra inexpiable”, en Desperta Ferro, serie Especiales, Nº IV, 2013, pp. 52-61.</span></p>
</div>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2013/12/la-guerra-de-los-mercenarios/">La guerra de los mercenarios</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://reasilvia.com/2013/12/la-guerra-de-los-mercenarios/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El paso de septentrión en las Guerras Púnicas</title>
		<link>https://reasilvia.com/2013/12/el-paso-de-septentrion/</link>
					<comments>https://reasilvia.com/2013/12/el-paso-de-septentrion/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Dec 2013 11:19:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<category><![CDATA[guerraspúnicas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://reasilvia.com/?p=587</guid>

					<description><![CDATA[<p>La importancia de la seguridad de las fronteras del norte de Roma tras la I Gerra Púnica explicada con mapas.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2013/12/el-paso-de-septentrion/">El paso de septentrión en las Guerras Púnicas</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Roma, tras la <a href="http://reasilvia.com/2013/12/la-primera-guerra-punica/">primera Guerra Púnica</a>, dedicó un precioso tiempo a <a href="http://reasilvia.com/2013/12/asegurando-fronteras/">asegurar sus fronteras</a>. Tras el sí, pero no, pero sí con la cuestión de las islas de <i>Corsica et Sardinia</i>, la <i>urbs</i> estaba prácticamente defendida de cualquier enemigo. Como vemos en el mapa de abajo, <strong>Cartago tenía casi imposible atacar las costas romanas debido al cinturón de seguridad</strong> que conformaban Córcega, Cerdeña y Sicilia. Además, Cartago iba a tardar un tiempo en poder formar una flota capaz de semejante hazaña.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Defensas-Roma-430AC.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-589 aligncenter" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Defensas-Roma-430AC.jpg" alt="Defensas-Roma-430AC" width="585" height="494" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Defensas-Roma-430AC.jpg 585w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Defensas-Roma-430AC-300x253.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 585px) 100vw, 585px" /></a></p>
<p>No obstante, quedaba un resquicio importante que defender. Aparentemente Roma estaba mejor protegida por la espalda que por el frente debido a la defensa natural que suponían los Apeninos. Pero <strong>había un paso de montaña, que más tarde fue vía romana,  situado muy cerca de la frontera septentrional de Roma </strong>que enlazaba a la <i>urbs</i> directamente con <a href="http://rutacultural.com/arco-augusto-rimini/"><i>Ariminum</i> –Rímini–</a>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Roma-Paso-Apeninos.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-large wp-image-590 aligncenter" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Roma-Paso-Apeninos-1024x434.jpg" alt="Roma-Paso-Apeninos" width="1024" height="434" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Roma-Paso-Apeninos-1024x434.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Roma-Paso-Apeninos-300x127.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Roma-Paso-Apeninos.jpg 1514w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a></p>
<p>En la imagen de arriba puede verse con facilidad, de hecho los accidentes geográficos de hecho quedan más claros que las propias líneas que hemos trazado. Es una de las zonas con menos altitud de los Apeninos, hay pasos de montaña de poca dificultad en torno a los 500 m de altitud. Si tenemos en cuenta que Aníbal cruzó los Alpes con elefantes –aunque le costó sangre, sudor y lágrimas–, <strong>un galo fortachón de los de antes se zampaba eso y más sin despeinarse</strong>.</p>
<p><!--Ads1--></p>
<p><strong>Queda muy clara con los mapas por delante la necesidad de Roma de asegurar sus fronteras</strong>, y más ahora que los galos no paraban de molestar en el norte pensando que Roma estaba debilitada por la guerra contra Cartago. Intentaron tomar <i>Ariminum</i> en el 236 a.C., y habría sido una pérdida importantísima para Roma, pues se habría constituido en base de operaciones para acceder al Lacio, y por tanto, a Roma.</p>
<p>Pero por suerte para los romanos la intentona falló; no iban a dejar que los galos volvieran a saquear la <i>urbs. A</i>unque aquellos tiempos quedaran muy lejos ya en el tiempo, el orgullo romano duraba para toda la vida. Cuando un decenio más tarde otra invasión gala, probablemente financiada por Asdrúbal, intentó tomar <em>Clusium </em>–Chiusi–, Roma no tenía el cuerpo para más tonterías con los galos.</p>
<p><!--Ads2--></p>
<p>Tras derrotarlos en <em>Mediolanum </em>–Milán–, decidió llevar las fronteras a la <em>Gallia cisalpina</em>, asegurando por completo el paso del norte hacia Roma. Para controlar bien el territorio construyó unos años más tarde la vía <i>Flaminia</i>, y poco después la <i>Aemilia</i>, que conectaba <i>Ariminum</i> con <i>Placentia</i> –Piacenza– además de fundar algunas colonias. Esto no acabó con los problemas galos, <strong>pero por ahora se los llevaron algo más al norte para estar más tranquilos</strong>.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Roma-Fronteras-seguras.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-588 aligncenter" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Roma-Fronteras-seguras.jpg" alt="Roma-Fronteras-seguras" width="530" height="593" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Roma-Fronteras-seguras.jpg 530w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Roma-Fronteras-seguras-268x300.jpg 268w" sizes="auto, (max-width: 530px) 100vw, 530px" /></a></p>
<h2 style="text-align: left;">Mapas</h2>
<p style="text-align: justify;">Los mapas que hemos usado en esta entrada son una generosa cesión de <a href="http://geacron.com/home-es/?lang=es&amp;sid=GeaCron695010">GeaCron</a> –fronteras naturales de Roma y vías romanas– y de <a href="https://www.google.es/maps">Google Maps</a> –paso del norte en relieve–.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2013/12/el-paso-de-septentrion/">El paso de septentrión en las Guerras Púnicas</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://reasilvia.com/2013/12/el-paso-de-septentrion/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Asegurando fronteras</title>
		<link>https://reasilvia.com/2013/12/asegurando-fronteras/</link>
					<comments>https://reasilvia.com/2013/12/asegurando-fronteras/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Dec 2013 13:15:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<category><![CDATA[guerraspúnicas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://reasilvia.com/?p=538</guid>

					<description><![CDATA[<p>Mientras Cartago se expandía por la futura Hispania romana, Roma aseguraba sus fronteras y hacía de juez en los problemas de Grecia.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2013/12/asegurando-fronteras/">Asegurando fronteras</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Ya vimos cómo la <a href="http://reasilvia.com/2013/12/la-primera-guerra-punica/">primera guerra púnica</a> dejó exhaustas a las dos grandes potencias del Mediterráneo occidental, y si Cartago no se tomó unas vacaciones que no se podía permitir, Roma, que bien podría haberse dedicado a construir <i>natatios</i>, vías, puentes, foros, y darse el gustazo de tomar el sol en Ostia mientras los chiquillos hacen batallitas de trirremes en el mar, <strong>se centró sin embargo en asegurar el control sobre las nuevas posesiones</strong> y ampliar fronteras hacia el norte y el oeste.</p>
<h2>La cuestión de las islas</h2>
<p>En el tratado de paz que Lutacio firmó con Amílcar se estableció que todas las islas entre Roma y Cartago pasarían a estar bajo el control de la República romana. Lo que pasa es que esta redacción daba lugar a mucha interpretación porque Roma tenía el control sólo sobre Sicilia y a la vez no, porque Córcega y Cerdeña quedaban un poco en el aire, ¿estaban entre Roma y Cartago? Oficialmente Sicilia pasaba directamente a control romano, pero las otras dos islas no, la cosa es que Cartago no las controlaba en absoluto porque no tenía dinero para pagar a los mercenarios que tenía contratados, y éstos, se rebelaron.<strong> Esta situación tan poco clara generó una serie de fricciones entre las dos potencias justo al término de la guerra.</strong> Los mercenarios se ofrecieron a Roma pero la urbs los rechazó en un primer momento porque les interesaba que Cartago tuviera recursos para pagarles, y porque de dominar las islas lo habrían hecho como ellos querían, es decir, bajo la administración de Roma, y los mercenarios en realidad sólo querían algo de ayuda inicial. De hecho, sólo Cerdeña pidió la ayuda de Roma que sepamos, por lo que se iba a montar una pelea de las buenas, y Roma todavía no tenía ni cuerpo ni ganas.</p>
<p><!--Ads1--></p>
<p>Pero Roma se fue acercando cada vez más a las islas, entonces Amílcar botó una flota para recuperarlas porque lo consideraba una usurpación desmedida, pero la <em>urbs</em> ya había decidido que Cartago estaba mejor lejos, y de paso le aumentó los tributos de guerra a Amílcar porque fue una especie de amago de declaración de guerra, aunque se arrepintiera a mitad de camino. <strong>Esta anexión costó a Roma una guerra contra los nativos y los mercenarios que duró del 236 al 231 a.C. con la que conseguirá el control sobre las dos islas</strong>, porque aunque sólo Cerdeña le pidió ayuda, de paso se metió en Córcega. La intención estaba clara: formar una muralla contra posibles invasiones marítimas desde el oeste y el sur, o en otras palabras, la seguridad del mar Tirreno. Años más tarde, casi al mismo tiempo que en Sicilia, se formó la provincia de Corsica et Sardinia, a donde enviaron un pretor para gobernar.</p>
<h2>El problema galo</h2>
<p>Mientras que Roma le hacía la cobra a Cartago con la cuestión de Córcega y Cerdeña, los galos no se estuvieron quietos, y es que eran expertos en dar dolores de cabeza a los romanos. Ya desde el año siguiente al término de la primera guerra púnica, es decir, desde el 240 a.C., a algunos galos les dio por pasear sus lanzas entre los ríos Arno y Po, aunque sin mayores consecuencias. <strong>Sí parece que en el 236 a.C. hubo un ataque de una confederación gala, en cuya cabeza iba la tribu de los Boyos</strong>. Esta confederación intentó tomar Ariminum (Rímini), pero nada, quedó en intento. Más tarde siguió habiendo incursiones hasta el 230 a.C., pero sin ningún tipo de importancia.</p>
<p>Durante este tiempo parece que hubo una reforma administrativa del ager gallicus (lo que sería la Umbria), no hay mucha información al respecto y no queda muy claro qué es lo que sucedió. Pero podría ser que estas tierras conquistadas a los galos en el 295 a.C. fueran repartidas para que las explotaran más romanos y así no tener problemas con la soldadesca llegada la hora de una guerra, porque la primera guerra contra Cartago no sólo había azotado las arcas romanas (rápidamente recuperadas), sino que también <strong>se vieron bastante mermadas las reservas de grano para las legiones</strong>.</p>
<p>Volviendo a los galos, otra confederación atacó el norte de Italia en el 225 a.C., y Roma tenía que defenderse por el norte mientras echaba un ojo en Hispania donde Asdrúbal la liaba parda. Los galos de hecho consiguieron entrar en Clusium (Chiusi), pero luego se replegaron al norte y Roma envió a dos cónsules con legiones para forjar un imperio, y les dieron lo suyo a los galos en Telamon. Pero esta vez no iba a quedar en simples operaciones de castigo, Roma estaba cansada de tanto galo va y galo viene y llevó sus fronteras hacia los Alpes, <strong>ocupando la Galia Cisalpina y derrotando a los galos de forma definitiva en Mediolanum</strong> (Milán) en el 224 a.C., y para zanjar el tema a la romana se fundaron colonias y se construyó la via Flaminia.</p>
<h2>El control sobre el Adriático</h2>
<p style="text-align: justify;">Roma había asegurado su control sobre sus nuevas posesiones y había ampliado la frontera hacia el norte de la península itálica cuando al poco tiempo se presentó otro problema en la costa dálmata y en la Illyria. <strong>Roma llevaba tiempo mirando hacia estas costas vecinas para asegurar su poderío comercial</strong> puesto en jaque por las actividades piráticas de los pueblos ilirios. En torno al 230 a.C. un rey llamado Agrón había conseguido reunir varias ciudades ilirias bajo su poder al norte de Épiro, y fomentó mucho la piratería en el Adriático, además, se aliaron ni más ni menos que con Macedonia. A su muerte, siendo su heredero menor de edad, su mujer, Teuta, se hizo cargo de la regencia, y formó una de las buenas expandiendo aún más el territorio del reino. Tanto, que empezó a sitiar junto con Macedonia varias ciudades griegas de las islas de la costa dálmata, y una de ellas, Issa –Vis, donde está la croata Split–, pidió ayuda a Roma.</p>
<p><div id="attachment_539" style="width: 1034px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/KingdomofTeuta.png"><img loading="lazy" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-539" class="size-large wp-image-539 " src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/KingdomofTeuta-1024x1024.png" alt="KingdomofTeuta" width="1024" height="1024" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/KingdomofTeuta-1024x1024.png 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/KingdomofTeuta-150x150.png 150w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/KingdomofTeuta-300x300.png 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/KingdomofTeuta.png 2000w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><p id="caption-attachment-539" class="wp-caption-text">Aquí vemos las conquistas de Agrón y las leches que repartió luego su señora esposa, además de las islas griegas bajo asedio | Wikimedia Commons</p></div></p>
<p>Roma envió legados y se cuenta que Teuta asesinó a uno de los embajadores, pero las fuentes realmente no rebelan con exactitud qué pasó con el emisario. Nos dicen que murió, cada una de una forma, y Roma usó de <i>casus belli</i> la muerte de su embajador y la petición de ayuda de Issa. Los romanos armaron una flota con sus dos cónsules pertinentes y se hicieron a la mar a repartir tajos en las pantorrillas a los ilirios y los macedonios, aunque no tuvieron que derramar mucha sangre, de hecho, salvo alguna escaramuza, al aparecer la flota romana todos decían “aquí están las llaves, pase y tome asiento”. Especialmente teniendo en cuenta que <strong>Demetrio II, rey de Macedonia, había entregado Epidamnos y se había puesto al servicio de Roma</strong> nada más ver los trirremes llegando a su recién conquistada ciudad.</p>
<p>Los ilirios pusieron pies en polvorosa con la llegada de los romanos y Teuta tuvo que firmar la paz tan sólo un año después del inicio de la guerra, en el 228 a.C., y además de unos tributos de guerra los ilirios no podían ir más allá de Lissos (norte de Albania) y al sur de esta ciudad se creaba un protectorado. Roma había pasado en la mitad de una centuria de tener a los griegos interviniendo en suelo romano a ser el poder interventor en los asuntos de Grecia. Pero el problema no acabó ahí, casi un decenio más tarde, el sucesor de los ilirios, otro Demetrio (pero no el de Macedonia, que ya había muerto y había dado paso a su hermano Antígono III) <strong>se volvió a aliar con el reino de Macedonia y buscó expandirse a través de conquistas y alianza con los istrios</strong> (entre Italia y Croacia) debido a que los romanos se lo pasaban por el arco de Trajano, pero los romanos dejaron de pasárselo por el arco de Trajano y por un lado, ocuparon la Istria para asegurar más las fronteras terrestres del norte y el control del Adriático septentrional, y por otro conquistaron Pharos, la ciudad natal de Demetrio, cercana a Issa. Con Roma no se juega.</p>
<p><!--Ads2--></p>
<p>Además lo hicieron con mucha rapidez, ¿por qué? Porque esto ocurrió en el 221 a.C. y Aníbal estaba ya empezando a tocarle las narices a Roma con la cuestión de Sagunto, y por tanto, <strong>la Segunda Guerra Púnica estaba al caer</strong>.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2013/12/asegurando-fronteras/">Asegurando fronteras</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://reasilvia.com/2013/12/asegurando-fronteras/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La Primera Guerra Púnica</title>
		<link>https://reasilvia.com/2013/12/la-primera-guerra-punica/</link>
					<comments>https://reasilvia.com/2013/12/la-primera-guerra-punica/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Dec 2013 17:41:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Roma]]></category>
		<category><![CDATA[guerraspúnicas]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://reasilvia.com/?p=513</guid>

					<description><![CDATA[<p>La primera guerra púnica fue el bautismo de fuego de Roma como gran potencia, que la llevaría, finalmente, al control del Mediterráneo.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2013/12/la-primera-guerra-punica/">La Primera Guerra Púnica</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">En el año 272 a.C. Roma controlaba casi al completo la península itálica. Gracias a la intervención malograda de Pirro en favor de la Magna Grecia, Roma consiguió un casus belli para hacerse con todos los territorios hacia el sur, y además, la influencia cartaginesa se vio mermada en Sicilia, donde también intervino Pirro. <strong>Quedó demostrado que las polis griegas del sur italiano no podían contar con las metrópolis</strong>, y que Cartago podía empezar a temer a un pueblo que parecía no tener límite de soldadesca y de fuerzas para luchar.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El estrecho de Mesina</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El inicio de la guerra fue como el de tantas otras en la Roma republicana. Un tercero pide a Roma y/o a Cartago que intervengan porque hay un problema. No sabemos bien qué pasó, pero tradicionalmente se dice que unos mercenarios de Italia central, llamados mamertinos –viene de <em>Mamers</em>, dios de la guerra del que estos guerreros eran seguidores–, que estaban al servicio del tirano<a href="file:///D:/Documents/Utilidades/Historia/Guerras%20p%C3%BAnicas/Primera%20guerra%20p%C3%BAnica.docx#_ftn1">[1]</a> Agatocles de Siracusa, liaron una de las buenas. A la muerte de su empleador quedaron sin objetivo y parece que en Sicilia hubo un desorden considerable. <strong>Estos mamertinos se autoemplearon –o los empleó otra polis– para conquistar Sicilia</strong>, del mismo modo que había proyectado el rey Pirro pero por ahora para la parte griega de la isla. Mientras, en Siracusa ascendió Hierón como tirano y viendo la que se le venía encima, pidió ayuda a Cartago. Estos mamertinos consiguieron asentarse en <em>Messana</em> –Mesina– pero Cartago la puso bajo asedio. De modo que al ser de origen itálico, los mercenarios pidieron el arbitrio de Roma, y la urbs, aunque no estaba muy convencida de darse de leches con Cartago, decidió enviar dos legiones y comenzar así la guerra.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" width="453" height="213" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Adranos.jpg" alt="" class="wp-image-1595" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Adranos.jpg 453w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/Adranos-300x141.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 453px) 100vw, 453px" /><figcaption>Moneda mamertina con el dios Adranos |<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mamertinos#/media/File:Adranos.jpg" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Pero esta historia resulta extraña para la historiografía moderna porque Hierón ganó a los mercenarios en la batalla del Longano en el 269 a.C., y aunque los mamertinos se refugiasen en Messana, podrían haber acabado con ellos rápidamente al no suponer ya un problema mayor. Porque hasta este momento, el conflicto era arcaico, entre polis, sin mediación de otras potencias como sugiere el relato tradicional. El problema fue que estas polis estaban repartiéndose cera en una franja limítrofe entre un poder fuerte y respetado pero esencialmente comercial, como era Cartago, y  otro poder fuerte, comercial, pero de corte más militar como era Roma. El caso es que parece más probable que los que pidieron ayuda a Cartago fueron los propios mamertinos asediados en <em>Messana</em>, o los propios messanos, ya que el poder mamertino había expirado tras la batalla del Longano. <strong>¿Por qué a Cartago? Por estar cerca y disponer de un ejército armado y listo para el combate</strong>. Y estos mismos messanos, pidieron más tarde la ayuda de Roma al sentir que habían cambiado a siracusanos por cartagineses, y a cuál peor. También puede deberse al temor de Roma por tener a Cartago tan cerca de sus tierras, por lo que movieron hilos para infiltrar agentes en Messana y conseguir desestabilizar a la población y prender la mecha del odio al cartaginés –los cartagineses exigían tributos de un modo u otro si estabas bajo su órbita, contentos tenían a los númidas– para así <strong>obtener un <em>casus belli</em> que les dejara enviar las tropas a Sicilia</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una guerra que se estancó</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Obviamente, si aceptamos que Roma entró en <em>Messana</em> para expulsar a Cartago, sea mediante una petición de los ciudadanos o no, <strong>la cosa difícilmente iba a quedar así</strong>. En el 264 a.C. el tribuno militar Claudio entró en <em>Messana</em> ya expulsados los cartagineses, y Roma declaró oficialmente la guerra <strong>a Cartago cuando esta se unió a Siracusa y dijeron a la urbs que abandonaran la isla de inmediato</strong>. Cartago envió un ejército a Sicilia y Roma hizo lo propio con dos legiones al mando del cónsul Apio Claudio. Roma ganó por primera vez sobre Cartago, aunque no debió ser más que una escaramuza ya que el cónsul no celebró triunfo al volver a la urbs.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al año siguiente el Senado envió a dos cónsules con dos legiones cada uno con el objetivo de disolver la alianza entre Cartago y la confederación siracusana –eran polis, no lo olvidemos-, <em>divide et impera</em>. Para ello atacaron a la parte débil, Siracusa. Hierón pronto se vio sin el apoyo de sus aligados griegos, y aunque Roma no podía realizar un asedio competente de la ciudad –Siracusa estaba muy bien defendida, y con un puerto magnífico imposible de bloquear por Roma–, <strong>de nada le servía hacer de rey sin reino</strong>. Así que firmó la paz en calidad de aliado de la urbs y a otra cosa. Roma era ahora la parte fuerte en Sicilia, y Cartago a destiempo movilizó a las tropas, esta vez en serio, visto el follón que le estaban montando los romanos en la isla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Roma emprendió la marcha sobre Agrigento sin que Cartago hubiese enviado todavía a sus tropas. Cuando llegó Hannón, el general cartaginés enviado, sólo puedo intentar que la ciudad no cayera, pero la estrategia le salió bastante mal y tuvo que huir, aunque conservó el grueso del ejército prácticamente intacto. <strong>Hannón se refugió en la zona occidental de la isla y se hizo fuerte en ciudades parecidas a Siracusa</strong>, bien defendidas y con puertos difíciles de bloquear. Roma mientras tanto consiguió rendir Agrigento, y tanto les costó que la saquearon con tal violencia que <strong>dañó su imagen en Sicilia</strong>, y el apoyo de los griegos hacia la <em>urbs</em> estuvo en jaque. Además los romanos no llevaban máquinas de asedio y la guerra se estancó hasta que Cartago decidió atacar por mar, donde eran claramente superiores.</p>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/517px-Corvus.svg_.png"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="227" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/517px-Corvus.svg_-300x227.png" alt="Lo que le gustaba a un romano un puente | Wikimedia Commons" class="wp-image-1596" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/517px-Corvus.svg_-300x227.png 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2013/12/517px-Corvus.svg_.png 517w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption> Lo que le gustaba a un romano un puente | Wikimedia Commons</figcaption></figure>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Roma sabía navegar, habían fundado colonias marítimas y tenían magistraturas relacionas con la navegación, además contaba con una pequeña flota, <strong>pero era una broma comparada con la de Cartago</strong>, que en el 261 a.C. decide saquear la costa occidental italiana para distraer a Roma y ganarles la posición en Sicilia. Pero durante todo ese año los romanos habían pensado cómo ganar a Cartago en el mar, y deciden optar por lo sencillo: <strong>llevar la tierra al mar</strong>. Roma era superior en el combate por tierra, poco sabía de combatir en el mar, así que idearon el <em>corvus, </em>un puente levadizo dispuesto sobre la proa de los trirremes de modo que estos embestían a los barcos enemigos, soltaban el puente sobre el objetivo y los soldados lo abordaban luchando cuerpo a cuerpo, <strong>como si fuera un combate terrestre, donde eran superiores</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el año 260 a.C., el cónsul Duilio obtuvo la primera victoria naval de Roma, a la que se levantó una columna conmemorativa en la <em>urbs</em>. En los años siguientes hubo una guerra de desgaste sin victorias significativas para el desarrollo de la guerra, salvo que <strong>Roma cercó un poco más a Cartago en Sicilia</strong>. Esta situación había desgastado efectivamente las arcas de Roma, que no podría seguir muchos años más construyendo barcos y enviando soldados para no conseguir nada definitivo, así que plantearon la estrategia final: <strong>conquistar la propia Cartago</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Roma ad portas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Roma reunió una armada y un ejército sin precedentes, se habla de 300 barcos con 100.000 hombres, cifra probablemente engordada. Con más o con menos soldados, lo cierto es que los romanos reunieron un ejército enorme, y la movilización fue tan grande que, cuando en el 256 a.C. Roma puso rumbo a Cartago, esta ya estaba enterada de la empresa romana y ensambló otra gran flota para frenarlos <strong>rompiendo la sorpresa del ataque, que era necesaria para que saliera bien</strong> (era complicadísimo sorprender a nadie con tamaña empresa, sirva de ejemplo la imposible sorpresa de la Armada Invencible). Los púnicos interceptaron a la gran armada en Sicilia, frente al cabo de Ecnomo, donde se libró una de las mayores batallas navales de la historia, con victoria para los romanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La derrota fue sin embargo<strong> una victoria temporal para Cartago</strong>, porque cuando los romanos desembarcaron sus tropas en África el invierno estaba próximo y la navegación de estos barcos era un problema muy grande con mal tiempo, así que<strong> el Senado ordenó la vuelta de todo el ejército</strong> (la península itálica estaba sin defensas y era necesario que volvieran de inmediato, no se podían arriesgar a dejar a todo el ejército romano aislado en África durante varios meses) menos 15.000 soldados que quedaron bajo las órdenes de Régulo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Régulo, a pesar de todo, fue capaz de dominar la zona cercana a Cartago y llegar a asediarla, contando, eso sí, con el apoyo de tribus indígenas que estaban cansadas del dominio cartaginés. Régulo presentó incluso la paz a Cartago, pero se excedió al ofrecerles una rendición incondicional, cosa que Cartago nunca iba a aceptar. <strong>Los púnicos ganaron un tiempo muy valioso entre la batalla de Ecnomo y las aventuras de Régulo en África</strong>, consiguieron reunir el dinero suficiente para contratar mercenarios, entre ellos al general espartano <strong>Jantipo, un verdadero condotiero helénico forjado en el valle del Eurotas</strong>, que puso de patitas en la calle a lo poco que quedó del ejército de Régulo, al que además hizo prisionero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Roma, evidentemente no se quedó de brazos cruzados, y en el 255 a.C. envió a dos cónsules más (si por algo se caracterizaban los romanos era por sacar soldados de debajo de las piedras y por ser de una tenacidad inaudita) y derrotaron otra vez a Cartago en el mar, pero una tormenta frente a Sicilia dejó a la<em> urbs</em> casi sin ejército cuando volvían. <strong>Polibio la consideró la mayor tragedia naval de la historia</strong>. ¿Por qué temían tanto los romanos al mal tiempo y las tormentas causaban tales desbarajustes? En primer lugar porque la navegación todavía era como era, los trirremes se llevaban mejor con las costas que con aguas profundas y las tempestades siempre eran una putada para los marineros, y en segundo lugar porque <strong>el <em>corvus</em> comprometía todavía más la poca estabilidad de los trirremes</strong>, era un puente de madera en la proa, una vela que no podía izarse y que costó muchos barcos y vidas a los romanos. Tanto que <strong>tras esta guerra los romanos desecharon el <em>corvus</em> y desarrollaron mejores técnicas navales</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un día tú, otro yo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la cosa no acabó ahí ni para Roma ni para Cartago. El año siguiente ambos bandos habían reunido nuevos ejércitos y flotas y volvieron a discutir posturas a base de pilum (jabalina pesada romana) va y lanzada viene, y no salió mucho en claro. Cartago recuperó Agrigento, pero Roma tomó Panormo (Palermo), que era el cuartel general cartaginés y <strong>varias ciudades se adhirieron a la causa romana al ver que esta vez los romanos no saquearon la ciudad como pasara años atrás en Agrigento</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Roma ahora se sentía con fuerzas para intentar algo nuevo, que fue realizar el pillaje sobre las costas cartaginesas como los púnicos hicieron al principio de la guerra, pero fue una empresa que no dio muchos frutos. Además la flota romana se resintió nuevamente del mal tiempo durante estos saqueos. <strong>Cartago y Roma estaban exangües, de hecho del 252 al 250 a.C. hubo una falsa guerra reducida a pequeñas escaramuzas</strong>. Cartago intentó recuperar Panormo enviando elefantes que perdió, y Roma hizo lo propio Lilibea (Marsala) y Drépano (Trapani) con flotas que también quedaron listas de papeles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Poco más pasó hasta que Amílcar Barca se impuso a los Hannones en Cartago y entró en escena en el 247 a.C. contra los romanos. Aunque algunos piensan que Amílcar dio una especie de golpe de estado y/o dirigió el destino de Cartago a placer, contó con el apoyo de la Asamblea del Pueblo de Cartago. <strong>Entre africanistas y mercantilistas, Cartago eligió el mercantilismo</strong>, es decir, la tradición que les había llevado a ser un imperio comercial. Amílcar volvió a la estrategia del pillaje sobre las costas italianas creyendo que era suficiente para acabar con Roma (la moral y las arcas de Cartago tampoco daban para mucho más). Así se llegó al 242 a.C., y <strong>ni por asomo los hijos de Rómulo iban a dar su brazo a torcer</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Roma se sacó un as de la manga para construir otra flota: la financiación privada</strong>. Gracias al capital privado (que luego tendría que devolver) Roma pudo costearse una poderosa flota que esta vez sí atacó ante la perplejidad de Cartago. Fue una estrategia arriesgada por parte de todos. Roma había perdido ya 4 flotas y había mucho más que perder, y los particulares romanos arriesgaban gran parte de su patrimonio en una empresa en la que confiaban demasiado, si fracasaba el estado podía lavarse las manos o desaparecer con la deuda bajo la furia de Cartago. Pero como sabemos triunfó, y es uno de los motivos por los que, <a href="http://reasilvia.com/2013/11/a-hispania-a-por-esposas/">como ya h</a>emos tratado, Roma impuso unos tributos de guerra tan altos en el tratado de paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La armada romana llegó a Dréprno y la redujo casi sin esfuerzo tras haber destrozado la flota púnica frente a la ciudad. Entretanto, Hannón llegó falto de tiempo para evitarlo, sí llegó a Lilibea antes de que cayera, pero sólo para morir a sus pies. Viendo el panorama, <strong>Cartago dio la orden a Amílcar de negociar la paz con Roma</strong>. El tratado de paz fue bastante doloroso, aunque Roma no se recreó más que en lo económico. Cartago tuvo que abandonar Sicilia, devolver a los prisioneros y pagar 3.200 talentos de plata para costear sobradamente las deudas contraídas con los particulares romanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que hace Cartago tras la guerra, <a href="http://reasilvia.com/2013/11/a-hispania-a-por-esposas/">ya lo sabemos todos</a>, se fueron a Hispania a por plata, mercenarios, y mujeres. Eso sí, después de pasarlas canutas un buen rato.</p>



<hr class="wp-block-separator"/>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="file:///D:/Documents/Utilidades/Historia/Guerras%20p%C3%BAnicas/Primera%20guerra%20p%C3%BAnica.docx#_ftnref1">[1]</a> Tirano: simplificando las cosas, un tirano en la Antigüedad era alguien que obtenía el poder de forma ilegal y lo ejercía de manera unipersonal. Eso sí, normalmente eran reformistas radicales, gobernaban contra la aristocracia y contaban con el apoyo del pueblo.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2013/12/la-primera-guerra-punica/">La Primera Guerra Púnica</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://reasilvia.com/2013/12/la-primera-guerra-punica/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>

<!--
Performance optimized by W3 Total Cache. Learn more: https://www.boldgrid.com/w3-total-cache/?utm_source=w3tc&utm_medium=footer_comment&utm_campaign=free_plugin

Almacenamiento en caché de páginas con Disk: Enhanced 

Served from: reasilvia.com @ 2026-04-04 23:56:06 by W3 Total Cache
-->