De la República Romana al Primer Imperio Galáctico

Las guerras civiles romanas fueron parte de un proceso de cambio que transformó para siempre a Roma, y tiene un claro reflejo en la República de una galaxia muy, muy lejana

En el 49 a.C. Julio César marchaba con sus tropas hacia Roma cuando se detuvo en el río Rubicón. Es difícil saber qué ocurrió con exactitud (Mary Beard explica muy bien la cuestión en SPQR), pero al final el cónsul mandó a sus tropas cruzar el río (o lo que fuera) y seguir su marcha hasta la capital de la República. Hacerlo era una declaración de guerra al Senado y a Pompeyo, con quien se dividía el poder.

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César con su ejército en las Galias – Marius Kozik

En las precuelas de Star Wars (del episodio I al III) vemos varias veces esa idea de cruzar el Rubicón. César supo que daba comienzo así a una guerra civil romana, mientras que Lord Sidious (cabecilla supremo de los separatistas) sabe perfectamente que desplegar al ejército droide en Naboo supone lo mismo.

Ambos eventos marcaron el destino de dos repúblicas, y buena parte de todo lo que ocurrió a partir del 49 a.C. está representado en estas tres precuelas de la saga de George Lucas. Aunque hablemos de fuertes similitudes, las distintas influencias de Star Wars están muy entremezcladas entre sí. En este artículo vamos a desmenuzar qué hay de Roma en estas películas, pero más adelante [ver artículo “III Reich Galáctico“] volveremos sobre las mismas cintas y personajes para descubrir muchas más capas de influencias [ver artículo “La bomba atómica del Imperio Galáctico“].

Quien tenga al ejército tendrá el poder

Una de las claves para entender el paso de república a imperio en el caso romano es el ejército. Roma era una ciudad-estado del centro de Italia que poco a poco fue ganando poder e influencia sobre sus vecinos. Tras siglos de conflictos con otros pueblos, en especial tras las Guerras Púnicas (puedes leer nuestra serie sobre las mismas), Roma se había convertido en una potencia imperial, aunque todavía mantenía una estructura administrativa más propia de un pequeño estado que de un imperio. Esa nueva realidad hizo que el Senado romano tuviera que aplicar cambios para adaptarse.

Uno de esos cambios generó un problema esencial para Roma y nos interesa mucho para Star Wars: el ejército. Las tropas republicanas estaban al servicio del Senado y, por tanto, del pueblo romano. Pero las campañas militares largas y lejos de casa necesitaron cambios con los que, con el tiempo, la lealtad del ejército se trasladó para con su general, pues era quien les pagaba el estipendio.

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El ejército droide marcha hacia Theed, la capital de Naboo – La Amenaza Fantasma

En Star Wars entendemos muy pronto que la República Galáctica no tiene un ejército, aunque sí una especie de cuerpo de élite, unos monjes guerreros que solucionan problemas y que deben lealtad sólo y únicamente a la república. Pero a los Jedi les sale competencia pronto: en La Amenaza Fantasma aparece un gran ejército droide de la Federación de Comercio, un miembro de la república que busca más poder en el Senado y que cuenta con un general en la sombra: Lord Sidious.

Este personaje ha conseguido un ejército que cruzará el Rubicón al marchar sobre Naboo; un evento que sumergirá en una larga guerra civil a la República y que la transformará para siempre. Pues esta nueva realidad forzará al Senado galáctico a realizar cambios sobre la marcha para adaptarse y sobrevivir.

Unos legionarios de blanca armadura

Si hay una imagen que todos tienen en la memoria sobre Roma es la de los legionarios, la mayor parte de las veces, del legionario imperial. Del mismo modo, relacionamos al Imperio Galáctico con los Stormtroopers, aunque estos tengan más relación con el ejército nazi que con las legiones romanas. No obstante, como ya adelantamos anteriormente, las influencias históricas de Star Wars están muy entremezcladas, y si en Palpatine hay parte de César, hay mucho más de Hitler, y con su ejército pasa algo parecido.

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Los clones se preparan para la inminente guerra – El ataque de los clones

Al rescate de la República llegó, en el segundo episodio, un ejército de clones (los stormtroopers) que puso las cosas difíciles a los separatistas. Con los Jedi como sus generales, las tropas clon equilibraron el poder: ahora la Federación de Comercio y sus aliados no tenían la sartén por el mango. Como en la República Romana, distintas facciones se disputaban el control del Senado con ejércitos leales a ellos mismos.

Al igual que las legiones romanas comenzaron a imponerse en el ámbito mediterráneo, los clones extendieron la pax republicana a golpe de bláster en cada rincón de la galaxia ante unos separatistas cada vez más debilitados. Mientras tanto, la figura de Palpatine, el canciller supremo del Senado, había ido adquiriendo poderes excepcionales más allá de los límites morales de la República.

¿Tirano o dictador?

El ejército y el destino de la República estaban prácticamente en exclusiva en manos de Sheev Palpatine, que incluso llegó a crear su propia guardia “pretoriana”. Pero no era un dictador, era un tirano al más puro estilo clásico. Una figura que caía bien a la que concedieron poderes excepcionales para solucionar la crisis: para vencer la guerra hacía falta poder de acción en lugar de innumerables horas discutiendo para ponerse de acuerdo.

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Sheev Palpatine convence al Senado para crear el ejército – El ataque de los clones

Estos tiranos durante la Antigüedad a veces eran vistos como ese mal necesario, buenos ciudadanos en los que se confiaba para solucionar problemas en un límite de tiempo. Y es la misma retórica que usarán los dictadores del XX, cuenten o no con el apoyo del pueblo. Palpatine tiene aquí (especialmente en los episodios I y II) algo de Julio César, ese hombre recto que pondrá fin al caos. Sin embargo, durante el tercer episodio, el canciller aparece como una figura siniestra que ha estado en el poder más de lo necesario: lo mismo de lo que acusaron a César sus detractores.

En efecto, Palpatine esconde mucho más, y no es lo que todos pensábamos que era (y es aquí donde se distancia más de César). Lucas, o John Williams, o quizás ambos, juegan con esta idea desde el segundo episodio. La música de Star Wars (os recomendamos encarecidamente a Jaime Altozano para que os cuente lo apasionante que es) nos da pistas sobre de que hay algo que no encaja en el ejército clon. La marcha imperial de las precuelas, a menudo identificada como la marcha droide, suena tanto para el ejército droide como para el clon. Con un tono bastante imperial, Obi-Wan Kenobi contempla desde un balcón la grandeza de las nuevas tropas de la República.

Entonces, ¿quién tiene la sartén por el mango? ¿Palpatine o el Senado? ¿Y qué hay del misterioso Sidious, es posible que él maneje los hilos desde la sombra? Los Jedi se dan cuenta de que algo no anda bien y a lo largo del tercer episodio es cuando más claras son las luchas de poder por el ejército. Todos saben que quien lo controle, controlará el Senado y, por tanto, la República.

La muerte de la República

Padmé Amidala coge a Anakin de las manos en una de las escenas del episodio III. Lo mira y le dice algo que la inquieta desde la anterior película (es decir, varios años antes), ¿y si la república por la que están luchando ya no existe? El Senado ha tenido que enfrentarse a un nuevo reto desde el primer episodio y ha necesitado desplegar un ejército por toda la galaxia para solucionar problemas con violencia en vez de con la diplomacia.

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Padmé Amidala desvela a Anakin sus miedos – La venganza de los Sith

A pesar de que la guerra marcha de forma adecuada y sólo quedan por vencer los últimos reductos de los separatistas, algo ha cambiado para siempre y Padmé, la mayor defensora de la República, lo sabe. Más adelante, durante la misma cinta asiste a la muerte oficial de la República cuando Palpatine declara el primer Imperio Galáctico. Pero nosotros, a través de Padmé, ya lo sabíamos: la República y todos los ideales de democracia que representaba, habían dejado de existir, la galaxia estaba ahora en manos de una sola persona: Palpatine.

El Canciller venció a todos sus enemigos y se alzó como la figura dominante, algo que Julio César no consiguió, ya que fue asesinado. Fue Octavio, adoptado por César, quien terminó de derrotar a los enemigos de su familia y consiguió hacerse con el control del Senado y crear el Imperio.

declaracion imperio

Palpatine declara el Imperio en pos de una sociedad más estable y segura – La venganza de los Sith

Las precuelas de Star Wars son una historia de familia, poder, democracia y dictadura. Y es la historia de cómo la República Galáctica sucumbió a sí misma fruto de su propia naturaleza. La cantidad de sistemas representados en el Senado hacía inevitable que, tarde o temprano, estallara un conflicto. La desintegración administrativa o el refuerzo de la misma se plantean como las salidas más lógicas al problema; la República Galáctica, así como la romana, se mataron a sí mismas para salvarse.

Aunque tras el cambio de república a imperio en Star Wars hay una verdad mucho más siniestra y perversa. Un lado oscuro que teje el destino de la galaxia, que sabemos que siempre ha estado ahí aunque no lo sepamos ver, porque el reverso tenebroso de la fuerza, difícil de descifrar es. Pero esto lo veremos en el próximo artículo [El III Reich Galáctico].

Hasta entonces, que la fuerza os acompañe.

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Graduado en Historia en Sevilla. Entré en esto para saber más de Grecia y Roma y acabé liándome con un tema de moriscos y rebeliones.

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Una respuesta a “De la República Romana al Primer Imperio Galáctico”

  1. foodservice dice:

    Gracias!! La verdad es que se hace raro, sí xD

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