Granaderos – Kurt «Panzer» Meyer

Ediciones Salamina trae al español las memorias de guerra de Kurt Meyer, general de brigada de las Waffen SS

Granaderos – Kurt «Panzer» Meyer | Ediciones Salamina, pgs. 494, €23,75 con nuestro código de descuento: reasilvia

Las memorias son uno de los materiales más fascinantes que hay para entender los conflictos armados. Nunca son del todo fiables incluso aunque el autor haya pretendido ser lo más objetivo posible, ya que la memoria es a veces esquiva y engañosa y, al igual que con los documentos y otras evidencias, hay que tratar los recuerdos con el mayor de los cuidados a la hora de hacer historia.

Una de las memorias más interesantes de la Segunda Guerra Mundial es Granaderos, de Kurt “Panzer” Meyer, que tradujo al español Ediciones Salamina en 2017. Publicadas originalmente en alemán en 1957, estas memorias de guerra son un documento cautivador que ofrece un testimonio de primera mano del modo alemán de hacer la guerra.

Granaderos cuenta la experiencia del autor desde la campaña de Polonia hasta su vuelta a Alemania y liberación en 1954. A lo largo de estas casi 500 páginas, que a veces van completadas con párrafos de otros soldados que cubren lo que Meyer no contempló, el autor describe las operaciones de manera directa con un alto ritmo narrativo (la traducción de Hugo A. Cañete hace justicia al manuscrito original). El foco está puesto sobre la acción y esta discurre de manera trepidante por casi todos los frentes en los que luchó Alemania. Son un testimonio de especial interés porque Meyer llegó a ser general de brigada en las Waffen SS.

Es en este aspecto donde más brilla Granaderos y lo convierten en un libro fascinante. El lector siempre debe tener en cuenta que Kurt Meyer escribió estas acciones apoyado en su memoria y en libros que ya había publicados en los 50. Es un testimonio, por lo general, fidedigno de las operaciones desde la perspectiva de un general de brigada, pero que tampoco se ha de tomar al pie de la letra. La edición incluye notas al pie que subsanan algunos de los errores que cometió Meyer, algo que es muy de agradecer.

Se trata de otra forma de aproximarse a algunas de las campañas y batallas más conocidas de la Segunda Guerra Mundial. Cualquier interesado en la materia que ya tenga algunos conocimientos previos disfrutará con la lectura de las memorias de Meyer. Tendrá así otra capa de información que le ayude a formar una rica y completa visión de los acontecimientos.

Junto a estas rápidas y vibrantes descripciones de las batallas, Meyer intercala algunos párrafos con diferentes reflexiones. Es interesante porque es un reflejo de la guerra como un lugar en el que los soldados luchan, a veces se ven embriagados de adrenalina, tienen miedo y, tras el fragor de la batalla, encuentran en ocasiones periodos de calma que les llevan a perderse en los pensamientos o en la simple observación del entorno.

Emocionados por tantas impresiones cruzamos el escarpado y profundo Canal de Corinto, y esa misma tarde estábamos en la Acrópolis. Muchos camaradas que no habían estudiado nada sobre la antigüedad clásica quedaron asombrados por los logros técnicos que se habían alcanzado hacía dos mil quinientos años. Los clasicistas que había entre nosotros sintieron nuevas fuerzas y, quizá por primera vez allí en la Acrópolis y los Propileos, lograron establecer un verdadero vínculo con la antigüedad clásica. Para ellos la visita a la antigua Hellas los hizo volver a su juventud.

En Granaderos, Meyer también reflejó el estado y la mentalidad de la Wehrmacht con el paso del tiempo. Si en la primera mitad del libro está muy presenta la idea de Heinz Guderian “El motor del Panzer es un arma igual que el cañón” como forma de apelar a la potencia móvil alemana, a partir de los primeros meses en la Unión Soviética se ve claramente cómo esa máxima deja de ser aplicable. Contra los soldados soviéticos las batallas pasaron a ser largos choques mucho más estáticos donde los alemanes empezaron a perder una cantidad enorme de tropas.

Y a pesar de esa diferencia entre la primera parte de la guerra en Europa central y la segunda frente a la URSS, no deja de ser interesante cómo Meyer transmite la sensación de que los combates ya eran duros en Polonia, los Balcanes o Francia. Es una buena forma de entender que a pesar de lo cruda que fue la guerra en el frente oriental no quiere decir que lo anterior fuese un paseo militar.

Una de las críticas habituales sobre las memorias de Meyer es que omite ciertos eventos, algo, por otro lado, habitual en este tipo de escrito. Es cierto que en Granaderos no hay menciones a crímenes de guerra de las tropas de Meyer, pero también lo es que en el epílogo el autor asevera que: “Sería estúpido negar (las negritas son mías) como invenciones de la propaganda todos los sucesos por los que fuimos procesados por nuestros antiguos enemigos”. Y también es cierto que esta edición, al igual que lleva notas al pie que corrigen detalles de las operaciones, aportan información sobre le proceso judicial y sobre algunos crímenes de guerra alemanes.

Las memorias de Meyer son una lectura formidable y fascinante que nos ayuda a comprender mejor las batallas, las diferentes formas de hacer la guerra de la Wehrmacht y nos ofrece una visión desde diferentes niveles y ángulos, ya que Meyer fue ascendiendo y dirigió varios tipos de unidades. Quien busque un testimonio de primera mano sobre cómo se desarrollaban las operaciones aquí tiene un libro que enriquecerá sus estanterías.

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Graduado en Historia en Sevilla. Entré en esto para saber más de Grecia y Roma y acabé liándome con un tema de moriscos y rebeliones.

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