Magallanes-Elcano y su lugar en nuestra historia

¿Podemos comprender en profundidad la expedición de Magallanes-Elcano si sólo nos centramos en sus grandes acontecimientos y personajes?

La primera circunnavegación es uno de esos acontecimientos que no necesitan presentación. El periplo de Magallanes-Elcano atrae a todo tipo de público y el centenario está siendo una buena muestra de ello: la prensa ha estado vigilando los movimientos de Portugal en la Unesco, se han publicado y reeditado libros, han aparecido proyectos y yo también he intentado aportar con esta serie.

Antes de terminar, o como un broche del todo inesperado y diferente al resto de la serie, me gustaría plantear una reflexión, no tanto sobre la expedición y sus consecuencias, sino sobre el lugar que ocupa en nuestro imaginario colectivo y en nuestra forma de contar la Historia.

La expedición de Magallanes-Elcano es lo que podemos llamar un «gran acontecimiento«. Uno de esos hitos que nos ayudan a elaborar un hilo temporal que, hilvanado a través de grandes acontecimientos, fechas y personajes, ofrece una panorámica sencilla y comprensible, una representación aproximada y sucinta del pasado.

Es una base sobre la que cimentar un estudio posterior más profundo, un punto de partida que funciona para enseñar historia en los institutos y en la divulgación. Sí, funciona, pero no sin sus desventajas: a menudo hablamos de grandes acontecimientos, grandes nombres y fechas que dan paso a nuevas edades. Todo es demasiado absoluto y, aunque en un principio es una forma de enseñar y aprender que resulta útil, también creo que abusamos de ella.

Nos centramos en estos factores absolutos y no siempre vemos los procesos que dan forma a esos acontecimientos y personajes, que los dotan de significado. Y aquí vuelvo a Magallanes-Elcano, ¿fue más importante para la expedición que Magallanes tuviese problemas con su rey, que los comerciantes burgaleses y otras fortunas europeas tuvieran un enorme interés en acceder al comercio de las especies, que la tecnología naval estuviera a la altura o que Elcano tuviera la atrevida idea de volver a la Península Ibérica bordeando África?

Nos solemos centrar en dos nombres de esta expedición, en su valor, su ingenio y su capacidad de resistencia (algo que está fuera de toda duda). Y nos solemos dejar por el camino el esencial trabajo, aunque poco épico, de secretarios y banqueros como Maximiliano de Transilvano o Cristóbal de Haro, la expedición previa de Juan Díaz Solís o las posteriores para encontrar el Tornaviaje desde el Sudeste Asiático.

En esta serie he tratado de contar, en la medida de mis posibilidades, ciertos temas menos tratados de cara al gran público, precisamente para subrayar que no todo son aventuras, épica, ni esos dos nombres que todos conocemos. Por supuesto, con esto no pretendo restar importancia a ninguno de estos protagonistas, sino poner en valor otros factores sin los que no se entiende la expedición y nos ayudan comprenderla mejor en su momento histórico; deudora e impulsora de otros acontecimientos y personajes, a fin de cuentas, interrelacionada con su contexto.

Todo esto también lo podemos aplicar a una escala mucho más amplia: ¿Fue el periplo que conectó definitivamente el mundo y abrió el camino a la hegemonía occidental? Sería de necios negar que abrir nuevas rutas marítimas no aportó nada, o poco, pero es cierto que tampoco cerró nada; el tornaviaje tardó décadas en ser descubierto. También lo es que el mundo, al menos la ecúmene, estaba conectado de antes aunque no tan directamente. ¿Comenzó tras la vuelta de Elcano un sistema globalizado, o en realidad había comenzado antes?

En el siglo XV, Portugal y Castilla se lanzaron en busca de nuevas rutas para seguir comerciando con Asia Oriental y el Sudeste Asiático. El problema que suponía el imperio Otomano para Occidente, taponando la Ruta de la Seda, fue uno de los factores, entre otros internos y externos, que impulsó la necesidad de abrir nuevas rutas, que necesariamente tenían que llegar por el mar. ¿Sería posible bordeando África o demostrando que La Tierra es esférica?

Además, Europa tenía otro problema; necesitaba plata para comerciar, porque China comenzó a cobrar los impuestos en plata a mediados del siglo XV. ¿Cómo de separado estaba entonces ese mundo que «conectó» la expedición de Magallanes-Elcano? No al mismo nivel porque América no estaba en el mapa y había menos rutas, pero los acontecimientos políticos y económicos en China ya tuvieron efectos al otro lado del mundo antes de los viajes a América. Quizás sería más correcto decir que la expedición demostró que la idea original de la empresa de Colón podía llevarse a cabo (salvando el pequeño detalle del continente en medio del océano). Para culminarla (encontrar una ruta hábil), hicieron falta más de cuarenta años cuando en 1565 la expedición de Urdaneta consiguió navegar el Pacífico de Filipinas a México.

Que la Historia es más compleja que unas pocas fechas, acontecimientos épicos y grandes personajes es algo en lo que muchos estamos de acuerdo y, como espero haber argumentado bien, la expedición de Magallanes-Elcano no es diferente. Lo que me llevo preguntando varios meses es, si en ocasiones, con excusa de enseñar en clases de adolescentes o al gran público, no pecamos de centrarnos demasiado en esos grandes acontecimientos de un modo que llegamos a desvirtuar la Historia.

Porque, como decía al principio, la expedición de Magallanes-Elcano no necesita presentación. Es un hecho extraordinario y fascinante que a mí también me sedujo por su envoltorio, pero si apenas vamos más allá de lo extraordinario, de la épica del viaje y sus protagonistas, difícilmente vamos a comprender bien la expedición y su lugar en la Historia. Porque si sólo nos centramos en lo fascinante y extraordinario de una expedición llena de momentos y personajes fascinantes y extraordinarios, es fácil que dejemos de lado otros factores de igual importancia.

Hay mucho más que Magallanes y Elcano, y también más que esta expedición. Del mismo modo también tenemos microhistoria, historia comparada, historia de las minorías, estudios de la guerra o un amplio abanico de disciplinas de las que la Historia también puede y debe aprender. ¿Podemos conciliar un formato sencillo y sucinto, apropiado para el gran público y la enseñanza, sin dejar de lado la amplitud de la Historia y su profundidad? ¿Podemos, en un espacio divulgativo, transmitir la Historia para que el gran público no sólo se la sepa, sino que además la comprenda?

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Graduado en Historia en Sevilla. Entré en esto para saber más de Grecia y Roma y acabé liándome con un tema de moriscos y rebeliones.

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