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	<title>La Gran Guerra Archivos - Rea Silvia</title>
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		<title>Tempestades de Acero &#8211; Ernst Jünger</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Feb 2017 09:10:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[La Gran Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Los libros de la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[granguerra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ernst Jünger fue otro de los millones de jóvenes europeos que fue a la Gran Guerra en busca de algo bello y viril, pero acabó atrapado en unas tinieblas que describió con honestidad</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2017/02/resena-tempestades-de-acero-ernst-junger/">&lt;i&gt;Tempestades de Acero&lt;/i&gt; &#8211; Ernst Jünger</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="amz-widget"><div class="amz-img"><a rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/2mCFPxg"><img decoding="async" src="https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/518xf1IoItL._SX328_BO1,204,203,200_.jpg" alt="Tempestades de acero"></a></div><span class="amz-title"><a rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/2mCFPxg">Tempestades de acero</a></span><span class="amz-author">Ernst Jünger</span><span class="amz-data">Tapa blanda. 464 páginas. Austral.</span><a class="amz-buy" rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/2mCFPxg">Comprar</a></div>


<p class="wp-block-paragraph">Uno no entiende de verdad una guerra hasta que ha leído los diarios de un soldado. Esa es la sensación que queda tras cerrar las páginas de <em>Tempestades de Acero</em>, los diarios que<strong> Ernst Jünger escribió durante <a rel="noopener noreferrer" href="https://reasilvia.com/granguerra/" target="_blank">la Primera Guerra Mundial </a></strong>y pulió tras el fin del conflicto. Uno puede recordar las toneladas de proyectiles que se usaron en Verdún, los británicos que cayeron en el Somme o los derribos del Barón Rojo; puede ver fotos de los bosquecillos desolados por las cortinas de fuego de artillería, los soldados avanzando entre el gas y los cadáveres apilados en las trincheras, pero muchas veces unas palabras bien contadas valen más que mil imágenes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jünger se convirtió en un experto en contar lo que veía todos los días mientras que ascendió a oficial y tuvo una compañía de hombres bajo su mando. Sus obligaciones no le impidieron, ni bajo el más intenso fuego de artillería, llevar un minucioso registro de todos los acontecimientos que vivió. <strong>Estaba convencido de estar siendo testigo de la Historia</strong> y quiso anotarlo todo para poder contarlo, de forma cohesionada, después de la guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue al terminar cuando, revisando todas sus anotaciones, empezó a formar diferentes volúmenes en los que contaba su paso por el conflicto, que duró los cuatro años del mismo. Actualmente se puede encontrar en las librerías publicado por Austral junto a <strong>El Bosquecillo 125 y El estallido de la guerra de 1914</strong>, dos pequeñas obras que ultiman una visión completa y honesta&nbsp;de la <a href="http://reasilvia.com/granguerra/">Gran Guerra</a>.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2017/02/Jünger-beim-Korrektur.jpg"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="977" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2017/02/Jünger-beim-Korrektur-1024x977.jpg" alt="Ernst Jünger" class="wp-image-3018" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2017/02/Jünger-beim-Korrektur-1024x977.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2017/02/Jünger-beim-Korrektur-300x286.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2017/02/Jünger-beim-Korrektur-768x732.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2017/02/Jünger-beim-Korrektur.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption>Ernst Jünger en su despacho | <a href="http://www.ernst-juenger.org/2015/11/conferenza-firenze-su-ernst-junger-e-il.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de ser un diario el mayor interés de Jünger siempre fue la honestidad, tanto es así que, con el paso de los años, revisó su obra y lanzó ediciones más correctas y objetivas. De hecho llegó a mejorar algunos pasajes con<strong> cartas que combatientes rivales le</strong> <strong>enviaron</strong>, lo que aporta interesantes puntos de vista a una obra tan personal. La honestidad de <em>Tempestades de Acero</em> y su validez, tanto para comprender el conflicto como para aproximarnos a la vida del soldado, han sido reconocidas por combatientes e historiadores que sirvieron en ambos lados de las trincheras durante la Primera Guerra Mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jünger no tuvo reparos en mencionar los errores propios y los de sus superiores, y tampoco los tuvo para reconocer la valentía o el buen hacer de los enemigos cuando entablaba combates duros. Fue especialmente&nbsp;honesto al aproximarse a los sentimientos de los soldados; sobrecogedor cuando menciona <strong>la necesidad de matar que les entraba antes de un ataque</strong>, sin que ello les llevara al odio ciego o a no respetar al enemigo vencido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si algo destaca poderosamente en <em>Tempestades de Acero</em> es la actitud general de un soldado que convive con el miedo, <strong>que se sabe con la muerte siempre acechando</strong>. Un soldado que busca matar y se revitaliza al acertar sus disparos, pero que nunca deja que el odio domine sus pasos. Un soldado que recuerda con respeto a los caídos e incluso se impone el castigo de pensar en las vidas que ha segado.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>«Más tarde he vuelto a pensar en él (británico que Jünger abatió) a menudo; con el paso de los años lo he hecho cada vez con mayor frecuencia. El Estado, que nos exime de la responsabilidad, no puede librarnos de la aflicción; éste es un asunto que hemos de dirimir nosotros mismos. La aflicción penetra hasta las profundidades de nuestros sueños»</em></p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Ernst Jünger fue otro de los millones de jóvenes europeos que se alistaron voluntarios para luchar, con un ciego entusiasmo más propio de un alegre festejo, en la guerra. Tanto él, como el resto, <strong>iban a convertirse en hombres</strong>, a dar el paso a la madurez. Como tantos otros, no tardó en ver las cosas de otro modo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del júbilo y el ansia por entrar en batalla que se destila en las primeras páginas, pasa en unos capítulos a la resignación de la constante presencia del peligro, al <a href="http://reasilvia.com/2015/12/vida-soldado-primera-guerra-mundial/">aburrimiento en las trincheras</a> y, finalmente, al deseo de la vuelta de la guerra móvil y del combate cuerpo a cuerpo.&nbsp;Porque si hay algo que nunca perdieron los hijos del <em>largo siglo XIX</em> fueron las ganas de luchar por su nación hasta la muerte.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>«Habíamos partido hacia el frente bajo una lluvia de flores, en una embriagada atmósfera de rosas y sangre. Ella, la guerra, era la que había de aportarnos aquello, las cosas grandes, fuertes, espléndidas. La guerra nos parecía un lance viril, un alegre concurso de tiro celebrado sobre floridas praderas en que la sangre era el rocío.»</em></p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Descubrimos, entre reflexiones&nbsp;sobre la vida diaria del soldado, otro tipo de acontecimientos y comportamientos de lo más cómicos.&nbsp;<strong>El patetismo llega a lo cómico también durante la guerra</strong>, ya que no todo son heroicas cargas o ataques perfectamente planificados y ejecutados. A veces&nbsp;entre el fuego de artillería y los disparos enemigos se dan las situaciones más absurdas y eventualidades de este tipo deciden quién muere y quién sigue en pie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es ese patetismo cómico el que te puede llevar al encuentro con la muerte, el mismo que hace que toda una compañía lleve a buen puerto un ataque hasta entonces atascado. Porque es en esas situaciones en las que muchas personas se desinhiben y <strong>encuentran el coraje para realizar los actos que inspiran a los demás</strong>. Algo que en circunstancias normales sería motivo de mofa.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/large.jpg"><img decoding="async" width="800" height="557" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/large.jpg" alt="aseo-alemanes-IGM" class="wp-image-2433" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/large.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/large-300x209.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/large-768x535.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption>Alemanes aseándose en las cómodas instalaciones de&nbsp;las trincheras | <a href="https://www.iwm.org.uk/collections/item/object/205080504" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y es que, uno de los temas centrales de la obra gira en torno a la importancia del ser humano y sus actos. En una guerra de materiales y maquinaria como no se había visto hasta 1914, el soldado parece estar en segundo plano frente a los imponentes números. No obstante, el éxito o el fracaso de las operaciones quedaba confinado a las<strong> acciones individuales en pequeños sectores</strong> dentro de los cientos de kilómetros de trincheras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es algo que Jünger detecta conforme avanza la guerra, conforme pasan los meses y el Imperio Alemán se debilita económicamente mientras los rivales tienen más municiones y soldados. Entiende que van a perder la guerra y<strong> analiza a la perfección los cambios en el modo de combatir según los avances tecnológicos</strong>. <em>Tempestades de Acero</em> también es un buen testimonio de la guerra <a rel="noopener noreferrer" href="https://reasilvia.com/2016/03/vida-subterranea-tuneles-primera-guerra-mundial/" target="_blank">subterránea</a> y <a rel="noopener noreferrer" href="https://reasilvia.com/2016/05/aviacion-primera-guerra-mundial/" target="_blank">aérea</a>, ya que habla con otros soldados, pasa largas horas con ellos y deja que su voz sea la que hable en algunos capítulos, completando todo lo que Jünger contempló a vista de trinchera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos jóvenes voluntarios, que se alistaron con júbilo, pronto entraron en un estado de tinieblas del que parecía imposible salir. Es una de las mayores improntas que la guerra dejó en estos combatientes. El sueño de un enfrentamiento bravo y cara a cara con la bayoneta en ristre, fugaz e incluso romántico <strong>acabó siendo una pesadilla de la que&nbsp;algunos nunca despertaron.</strong></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p><em>«Pero hay todavía otra razón que hace que me cause pavor la sola idea de que una bala mortal vaya a hacer blanco en mi cuerpo — y esa idea nos asalta aquí con frecuencia en las horas dedicadas a la reflexión. Vivimos tan hondamente sumidos en la guerra que se nos ha vuelto del todo inimaginable la paz. Esta guerra es como una selva virgen que desde hace años nos tiene sometidos, cada vez con mayor fuerza, a su oscuro hechizo, de manera que empezamos a dudar que más allá de sus lindes exista algo»</em></p></blockquote>



<p style="background-color:#e4ce8e" class="has-background wp-block-paragraph">Ernst Jünger se alistó con 18 años en la Legión Extranjera tras huir de su hogar, un año después fue voluntario en el ejército alemán para luchar en la Primera Guerra Mundial. Condecorado y con numerosas notas sobre sus vivencias en la guerra, comenzó a desarrollar <em>Tempestades de Acero</em>,  de la que publicó varias revisiones a lo largo de las décadas. Gracias a esta y otras obras se convirtió en uno de los escritores más interesantes y lúcidos del siglo XX.</p>
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		<title>Ases del aire: El ideal caballeresco en la Primera Guerra Mundial</title>
		<link>https://reasilvia.com/2016/07/ases-aire-primera-guerra-mundial/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 Jul 2016 09:47:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[La Gran Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[granguerra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los duelos singulares entre los aviadores generaron la ilusión de un honesto combate medieval con caballos alados</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Cuando los Estados se declararon <a rel="noreferrer noopener" href="http://reasilvia.com/granguerra/" target="_blank">la guerra</a> y levantaron el vuelo para observar las líneas enemigas, <a rel="noreferrer noopener" href="http://reasilvia.com/2016/05/aviacion-primera-guerra-mundial/" target="_blank">el avión</a> no tardó mucho tiempo en convertirse no sólo en una herramienta, sino en un arma. En sus cabillas se sentaron los intrépidos aviadores, quizás insensatos, quizás soñadores; pilotaban aeronaves que apenas podían con ellos y una pistola o un fusil. Conforme pasaron los meses, los ingenieros desarrollaron mejores motores y acoplaron ametralladoras en el  frontal de los aviones.<strong> Nació el caza de combate</strong>; nacieron los combates singulares en el cielo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así fueron estos primeros encuentros aéreos. Los pilotos se buscaban y se enzarzaban en piruetas imposibles sobre esos primitivos aparatos alados que resplandecían desde el suelo. <strong>Eran caballeros medievales de argéntea armadura</strong> que se encaraban el uno frente al otro y se revolcaban en el aire. Uno contra uno, un duelo «honesto» donde no veían los ojos del rival, pero sabían que a los mandos del otro avión había otro soñador, otro insensato.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/wwi-planes-1.jpg"><img decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/wwi-planes-1.jpg" alt="Aviones, proyectiles de artillería y trincheras | Fuente" class="wp-image-2674" width="750" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/wwi-planes-1.jpg 700w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/wwi-planes-1-300x204.jpg 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></a><figcaption> Aviones, proyectiles de artillería y trincheras | <a href="https://miepvonsydow.files.wordpress.com/2013/12/wwi-planes.jpg" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las tropas miraban absortas <a rel="noreferrer noopener" href="http://reasilvia.com/2015/12/vida-soldado-primera-guerra-mundial/" target="_blank">desde el suelo</a> a estos ases del aire. Tanto que ambos bandos no tardaron en hacer publicidad de sus estrellas. Se convertían en héroes al pilotar, y su leyenda crecía con cada derribo que conseguían. Los ciudadanos, lejos de los campos de batalla, leían sus historias; <strong>propaganda que aumentaba la moral</strong> a pesar de que las batallas en las trincheras estuvieran acabando con toda una generación. Aunque el verdadero cometido de los pilotos era derribar a los cazas: limpiar el cielo de enemigos para poder observar con tranquilidad las líneas enemigas; es decir, asegurar la obtención de inteligencia.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un vida solitaria</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque desde fuera la realidad parecía atractiva, el día a día de los pilotos estaba lejos de ser deseable. No era como estar en una trinchera húmeda, rodeado de suciedad y ratas, con la constante amenaza de la artillería, pero no era una buena vida. Los aviadores vivían lejos del frente, en cabañas cerca de las pistas de aterrizaje. <strong>Comían con tranquilidad sobre una mesa y la artillería les quedaba lejos</strong>, cuyo estruendo no solía superar los compases que venían del gramófono.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/1280px-24th_Aero_Squadron.jpg"><img decoding="async" width="1280" height="839" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/1280px-24th_Aero_Squadron.jpg" alt="Aviadores norteamericanos en el aeródromo de Vavincourt | Wikimedia" class="wp-image-2797" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/1280px-24th_Aero_Squadron.jpg 1280w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/1280px-24th_Aero_Squadron-300x197.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/1280px-24th_Aero_Squadron-768x503.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/1280px-24th_Aero_Squadron-1024x671.jpg 1024w" sizes="(max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /></a><figcaption> Aviadores norteamericanos en el aeródromo de Vavincourt | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Aviators_of_World_War_I#/media/File:24th_Aero_Squadron.jpg" target="_blank">Wikimedia</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero aquellos jóvenes pilotos (no había tradición de aviadores y había que ser muy inconsciente para apuntarse) pasaban los días a la espera de volar, y <strong>volar era casi un sinónimo de morir</strong>, al menos en el lado Aliado. Hasta que en 1916 la tecnología francesa y británica igualó a los temidos Fokker alemanes, los pilotos iban al continente casi sin entrenamiento y pocos volvían&nbsp;tras su primer vuelo. Volaban con menos experiencia y peores aviones, pero continuaron volando y al final igualaron a los aviones comandados por el famoso Barón Rojo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los combates eran tan solitarios como la vida en el suelo. Los pilotos despegaban y volaban en soledad a la espera de su enemigo. Una vez encarados, la muerte podía llegar en pocos segundos. <strong>Los duelos eran implacables y duros</strong>, nada que ver con lo que se veía desde el suelo; nada que ver con las piruetas.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Guerreros, no caballeros</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los pilotos tampoco eran honorables caballeros medievales que luchaban en limpias justas; estaban tan idealizados como sus antepasados del Medievo. El caso más claro es el de Manfred von Richthofen, el Barón Rojo. Sus enemigos lo homenajearon&nbsp;cuando la muerte, en forma de la bala de un soldado, lo encontró desde el suelo y paralizó sus hélices para siempre. <strong>Los británicos le rindieron los honores que un héroe de guerra merecía</strong>&nbsp;y en su lápida inscribieron: «Aquí yace un valiente, un noble adversario y un verdadero hombre de honor. Que descanse en paz».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la realidad de Richthofen parece ser otra. Fue un piloto competitivo, con la caza (de animales) en las venas desde pequeño, lo de estar en un avión no era muy diferente para él. Cuando derribaba a un enemigo, le gustaba bajar al lugar de la colisión; algunos dijeron que para presentar sus respetos, pero el barón buscaba su trofeo de caza. <strong>«Al matar a un británico me quedo tranquilo, durante quince minutos»</strong>. Su trabajo era matar, y era el mejor en ello; el honor estaba en segundo plano.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/MvRichthofenWreckage_2.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="991" height="700" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/MvRichthofenWreckage_2.jpg" alt="A pesar del respeto al enemigo, los soldados posaron con orgullo frente a los restos del Fokker del Barón Rojo" class="wp-image-2796" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/MvRichthofenWreckage_2.jpg 991w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/MvRichthofenWreckage_2-300x212.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/07/MvRichthofenWreckage_2-768x542.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 991px) 100vw, 991px" /></a><figcaption> A pesar del respeto al enemigo, los soldados posaron con orgullo frente a los restos del Fokker del Barón Rojo | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/Manfred_von_Richthofen#/media/File:MvRichthofenWreckage_(2).jpg" target="_blank">Wikimedia</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La guerra era la guerra: cuando uno debe matar o morir y seguir adelante, no siempre hay espacio para el honor, sí para el respeto y la reflexión, como expresó <a href="https://reasilvia.com/2017/02/resena-tempestades-de-acero-ernst-junger/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="La guerra era la guerra: cuando uno debe matar o morir y seguir adelante, no siempre hay espacio para el honor, sí para el respeto y la reflexión, como expresó Ernst Jünger. La mitificación de estos pilotos demuestra lo bien que funcionó la propaganda, que se filtraba a ambos bandos. Los duelos en el aire permitieron a las tropas en el suelo soñar con algo mejor, algo hermoso donde el hombre todavía era bueno. Abajo estaba la devastación absoluta, la muerte; arriba, un lugar en el que era posible soñar, hasta cierto punto, la vida. (abre en una nueva pestaña)">Ernst Jünger</a>. La mitificación de estos pilotos <strong>demuestra lo bien que funcionó la propaganda, que se filtraba a ambos bandos.</strong> Los duelos en el aire permitieron a las tropas en el suelo soñar con algo mejor, algo hermoso donde el hombre todavía era bueno. Abajo estaba la devastación absoluta, la muerte; arriba, un lugar en el que era posible soñar, hasta cierto punto, la vida.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Bibliografía</h3>



<p class="wp-block-paragraph">–CAAMAÑO, E:&nbsp;<em>Manfred von Richthofen, el Barón Rojo, </em>Almuzara, 2014.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–HOWARD, M:<em> La primera guerra mundial</em>, Crítica, 2002.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–STEVENSON, D: <em>1914-1918: Historia de la Primera Guerra Mundial</em>, Debate, 2004.</p>
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		<title>La aviación durante la Primera Guerra Mundial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 May 2016 09:03:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[La Gran Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[granguerra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En cuatro años apareció casi toda la gama de fuerzas aéreas que dominó el cielo durante el resto del siglo</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">En 1914 la aviación estaba en pleno avance. Habían pasado 11 años desde el vuelo de los hermanos Wright (aunque hay discusión acerca de si fue este el primero o el de Dumont en 1906). Hasta entonces, la única forma viable de volar que&nbsp;había encontrado el ser humano era en globo aerostático. De hecho, en 1900 empezó a «flotar» el primer zepelín. Pero en lo referente a aeronaves más pesadas que el aire,<strong>&nbsp;los primeros aviones&nbsp;ya surcaban los cielos</strong>, aunque de forma rudimentaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando estalló la guerra, todas las potencias usaron los aviones para el reconocimiento. Fue esencial cuando los soldados cavaron las trincheras y colocaron&nbsp;la artillería, porque los artilleros necesitaban datos fiables para calibrar sus cañones. Esta información se podía conseguir por tierra a un alto coste. Sin embargo, los aeroplanos&nbsp;<strong>podían observar desde el cielo las líneas enemigas</strong>. Gracias a estos datos los artilleros sabían a dónde apuntar, los altos mandos preparar los ataques y dónde excavar los <a href="http://reasilvia.com/2016/03/vida-subterranea-tuneles-primera-guerra-mundial/">túneles</a>.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/Santos_-_Nov12_1906.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="998" height="722" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/Santos_-_Nov12_1906.jpg" alt="El vuelo de Alberto Santos Dumont, en la prensa | Fuente" class="wp-image-2670" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/Santos_-_Nov12_1906.jpg 998w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/Santos_-_Nov12_1906-300x217.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/Santos_-_Nov12_1906-768x556.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 998px) 100vw, 998px" /></a><figcaption> El vuelo de Alberto Santos Dumont, en la prensa | <a href="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/3/3f/Santos_-_Nov12_1906.jpg">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">No era un escenario completamente nuevo (Napoleón usó globos aerostáticos para tareas de avistamiento, aunque los calificó de poco útiles), pero el avance que alcanzó la aviación militar durante la Gran Guera fue extraordinario. Aunque en un principio el ejército usó los aviones para tareas de reconocimiento, pronto se dieron cuenta de <strong>las posibilidades militares que proporcionaban</strong>. La aviación militar atrajo en muy poco tiempo a miles de jóvenes apasionados. De pronto, una generación tenía al alcance de su mano experimentar con lo que el ser humano había soñado desde hacía milenios: volar.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El caza de combate</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los británicos habían experimentado con la idea del caza de combate en 1911, pero produjeron un modelo con avión y artillero, pesado y poco maniobrable. Pero los que finalmente se convirtieron en cazas de combate eran los aviones usados para el reconocimiento: monoplaza, ligeros y con motores potentes pero para llevar tan sólo a una persona. Pronto se empezó a pensar en maneras de mejorarlos e incluirles armas. La inteligencia militar era clave para el buen desarrollo de las operaciones terrestres;&nbsp;<strong>derribar los aeroplanos podía marcar la diferencia</strong>. La cuestión era cómo.&nbsp;Poco a poco&nbsp;aumentaron la potencia de los motores, dando origen a fuselajes más resistentes&nbsp;y cargas más pesadas (más tripulación, bombas y armas). De todos modos, hasta la primavera de <a href="http://reasilvia.com/2015/01/gran-guerra-estancada-1915/">1915</a> todo esto se seguía haciendo de manera rudimentaria, con fusiles, pistolas y lanzando las bombas con la mano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fueron los franceses los primeros en desarrollar un sistema relativamente decente para disparar desde los aviones. De hecho, hasta la llegada&nbsp;de los Fokker alemanes, Francia fue la que llevó la iniciativa en la carrera tecnológica. En contra tuvo una menor producción que Alemania y peor organización, eso y que los germanos les superaron&nbsp;en un buen sistema de disparo. Desde 1914&nbsp;el ingeniero francés Raymond Saulnier desarrolló un mecanismo para <strong>sincronizar las ametralladoras montadas con las hélices de los aviones</strong>. Hasta entonces se habían intentado acoplar en el ala para no dañar las palas de los biplanos, o en el frontal para que los pilotos apuntaran mejor y mantuviera el control de la aeronave, sin ningún tipo de éxito.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/Fordi.jpg"><img decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/Fordi.jpg" alt="Escuadrón de Fokker DrI, el triplano más famoso de la guerra | Fuente" class="wp-image-2671" width="750" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/Fordi.jpg 615w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/Fordi-300x183.jpg 300w" sizes="(max-width: 615px) 100vw, 615px" /></a><figcaption> Escuadrón de Fokker DrI, el triplano más famoso de la guerra | <a href="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/3/3f/Santos_-_Nov12_1906.jpg">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que Saulnier hizo fue buscar la manera de sincronizar los disparos con el giro de la hélice para no destrozarlas (podían soportar varios disparos), pero no terminaba de conseguirlo. Roland Garros, uno de los mejores aviadores de Francia, visitó la fábrica de Saulnier y quiso instalar el sistema con una adición: revestir las palas de la hélice con placas de metal para que las balas rebotaran. El problema era que <strong>una de cada diez balas impactaba y rebotaba</strong>, y alguna podía dañar el avión (a pesar de lo rudimentario, podían aguantar muchos impactos de bala) e incluso al piloto. Con este sistema, Roland Garros consiguió abatir varios aviones alemanes: el caza de combate, aunque no lo inventó él, había nacido. Pero una semana después de montar el invento de Saulnier su avión fue abatido e hizo un aterrizaje forzoso en suelo alemán. Aunque trató de destruirlo, los alemanes rescataron el sistema de sincronización y Anthony Fokker, ingeniero holandés al servicio de Alemania, estudió el invento de Saulnier. No obstante, su equipo ya tenía bastante avanzado su propio sistema de sincronización, y poco tiempo después lo montó en sus cazas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el mejor sistema de sincronización los aviones Fokker <strong>dominaron los cielos de la Primera Guerra Mundial</strong>. La vida media de los pilotos aliados era de 11 días en el frente, una situación que soportaron gracias a la avalancha de voluntarios en la escuela de vuelo y a la industria aeronáutica francesa, que nutrió de aeroplanos también a Gran Bretaña, la que peor cuerpo de aviación tenía al inicio de la guerra. Con todo, los Aliados no tardaron en desarrollar sus propios sistemas de sincronización y mejoraron los cazas. Hasta 1916 los triplanos Fokker DR I fueron los reyes del aire, pero a lo largo del año el Nieuport 17 francés y el Sopwith Pup británico hicieron frente&nbsp;al dominio alemán. Alemania perdió la ventaja en la carrera y los británicos lograron alcanzar un buen nivel. La guerra por tierra, mar y aire, estaba igualada.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/Spad_tractor_biplane.jpg"><img decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/Spad_tractor_biplane.jpg" alt="El Spad VII francés, uno de los cazas más rápidos | Fuente" class="wp-image-2669" width="750" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/Spad_tractor_biplane.jpg 584w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/Spad_tractor_biplane-300x165.jpg 300w" sizes="(max-width: 584px) 100vw, 584px" /></a><figcaption> El Spad VII francés, uno de los cazas más rápidos | <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/SPAD_S.VII#/media/File:Spad_tractor_biplane.JPG">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las&nbsp;tácticas de combate no se desarrollaron propiamente hasta finales de <a href="http://reasilvia.com/2015/03/gran-guerra-1916-ofensivas-somme-verdun-brusilov/">1916</a> y principios de <a href="http://reasilvia.com/2015/05/crisis-primera-guerra-mundial-1917/">1917</a>. Al comienzo de la guerra los pilotos ya tenían suficiente con volar, observar y disparar como para pensar en formaciones. Pero cuando a los alemanes les disputaron el dominio de sus Fokker, <strong>sorprendieron con los «circos volantes»</strong>, es decir, los primeros escuadrones de combate. Al principio a los Aliados les desconcertó, que hasta entonces estaban acostumbrados&nbsp;a los duelos singulares, pero tampoco tardaron&nbsp;en hacerse a esta nueva forma de combate.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Aviones sobre el&nbsp;mar</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Hubo otra guerra aérea&nbsp;muy lejos de las grandes ofensivas. En el Canal de la Mancha los británicos se vieron solos frente a dos amenazas: <strong>los submarinos y los zepelines</strong>. Los asesinos silenciosos que dominaron el mar en 1915 aterrorizaron a la flota británica, que poco a poco aprendió a <a href="http://reasilvia.com/2015/04/guerra-submarina-estados-unidos-gran-guerra/">combatirlos</a>, entre otras formas, con aviones. Eran aeroplanos de mayor tamaño y autonomía de vuelo, cargados con bombas, torpedos y ametralladoras que pasaban horas sobrevolando el canal en busca de submarinos (la mayor parte del tiempo estaban en la superficie).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero las cosas no eran tan sencillas. Para ser efectivos, los británicos tuvieron que idear hidroaviones. Primero porque, en caso de avería, el piloto podía aterrizar sin perder el avión y, segundo, porque poder desplegar un hidroavión en mitad del mar desde un barco <strong>era una ventaja táctica importantísima</strong>. Pero si necesitaban cargar bombas para hundir submarinos, más combustible y grandes flotadores&nbsp;para despegar y aterrizar desde el mar, el peso de los aparatos era demasiado grande. A veces no podían despegar por el viento, otras por el mar. Hicieron las alas de los biplanos&nbsp;plegables para poder transportar más en los barcos, desde donde los depositaban en el agua con&nbsp;grúas. Cómo transportarlos, acelerar el despegue (en el que se consumía mucho combustible) y permitir una mayor carga eran las grandes preguntas y necesidades.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/04/Felixstowe_F2.jpg"><img decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/04/Felixstowe_F2.jpg" alt="Felixstowe F.2A, primer &quot;barco volante&quot; puesto en servicio | Fuente" class="wp-image-1912" width="750" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/04/Felixstowe_F2.jpg 640w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/04/Felixstowe_F2-254x300.jpg 254w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a><figcaption> Felixstowe F.2A, primer «barco volante» puesto en servicio | <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Felixstowe_F.2#/media/File:Felixstowe_F2.jpg">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En 1917 crearon&nbsp;los «barcos volantes», grandes biplanos que se botaban al mar como si fueran un navío y se despegaban desde un puerto. Lo malo es que seguían siendo muy pesados y tenían que <strong>volar muchas horas sobre el mar</strong>, se perdía la ventaja de atacar desde cualquier parte&nbsp;y realizar vuelos más cortos. La fatiga de los pilotos aumentaba y las travesías se convertían en el terror de los aviadores, que podían verse en mitad del mar por cualquier avería sin la tranquilidad de tener su barco cerca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La solución definitiva pasaba por despegar y aterrizar en los barcos, y la Real Fuerza Aérea Británica (RAF) investigó hasta desarrollar el portaaviones. La RAF intentó usar paneles amarrados a las baterías de cañones de los buques, los aeroplanos podían&nbsp;despegar pero no aterrizar. La respuesta fue una gran plataforma que surcara los mares, un navío dedicado en exclusiva a transportar aviones. Aparecieron nuevas incógnitas porque los pilotos debían aterrizar en una pista en movimiento que navegaba un mar complicado con fuertes rachas de viento. En verano de 1917 el primer portaaviones, el HMS Furious, <strong>comenzó sus pruebas y en 1918 realizó el primer ataque</strong> sobre zepelines, que fue un éxito.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/HMS_Furious-2.jpg"><img decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/HMS_Furious-2.jpg" alt="HMS Furious en 1918 | Fuente" class="wp-image-2672" width="750" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/HMS_Furious-2.jpg 740w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/HMS_Furious-2-300x223.jpg 300w" sizes="(max-width: 740px) 100vw, 740px" /></a><figcaption> El HMS Furious en 1918, buque insignia de la armada británica en ambas guerras mundiales | <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/HMS_Furious_(47)#/media/File:HMS_Furious-2.jpg">Fuente</a></figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Las fortalezas volantes</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los zepelines fueron otro arma al que los alemanes&nbsp;trataron de sacar&nbsp;partido y, en cierta manera, lo consiguieron. En enero de 1915 atacaron Londres. Gracias a su autonomía podían cruzar el Canal de la Mancha, bombardear un objetivo y volver. Como contrapartida eran muy lentos, por lo que era difícil que atacaran por sorpresa, y su capacidad de defensa era muy limitada. Sin embargo, aterrorizaron a los londinenses, que <strong>creían estar seguros en su isla</strong>. Apenas causaron bajas civiles, y los británicos desarrollaron un sistema de alerta y defensa muy efectivo. De hecho, además del daño psicológico, los zepelines apenas fueron efectivos, y se suspendieron muchos ataques por malas condiciones climáticas. Además, podían arder de un balazo y eran una perita en dulce para los cañones antiaéreos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero cuando los británicos frenaron a los zepelines, llegaron los bombarderos. Desde 1917 ambos bandos pensaron en reutilizar los aviones de reconocimiento para otro cometido. Eran aeroplanos más grandes, los motores ya tenían mayor potencia&nbsp;y llevar peso era menos problemático.&nbsp;Al principio los pilotos llevaban en la cabina alguna bomba por el suelo que iba de un lado a otro y la soltaban con la mano; ahora comenzaron a acoplarlas a soportes en las alas y el fuselaje. Con grandes depósitos de combustible, buenos motores y artilleros (defendían la aeronave de los ataques de los cazas) <strong>aparecieron las primeras fortalezas voladoras</strong>, que tuvieron más éxito en los ataques sobre Londres.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/769px-Gotha_RG_im_Flug.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="769" height="600" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/769px-Gotha_RG_im_Flug.jpg" alt="Un Gotha IV cerca de Londres | Fuente" class="wp-image-2673" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/769px-Gotha_RG_im_Flug.jpg 769w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/769px-Gotha_RG_im_Flug-300x234.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/769px-Gotha_RG_im_Flug-768x599.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 769px) 100vw, 769px" /></a><figcaption> Un Gotha IV alemán cerca de Londres | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Gotha_RG_im_Flug.jpg?uselang=es">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Conforme los ingenieros mejoraban la tecnología aérea, también se preguntaban cómo acabar desde tierra firme con lo que habían creado. Desarrollaron la artillería antiaérea. Eran cañones potentes,&nbsp;pero acertar al enemigo era complicado: los artilleros debían saber hacia dónde iba un enemigo que volaba a gran velocidad. Los proyectiles explotaban con espoletas de retardo de tiempo (la espoleta es el mecanismo que detona el explosivo, en este caso, X segundos tras el disparo)&nbsp;y <strong>liberaban metralla para dañar los aviones en un radio de efecto</strong>. Conforme avanzó la guerra, el invento ganó efectividad y con buenas baterías lograron parar las ofensivas de los Gotha alemanes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final, los alemanes abandonaron sus ataques sobre Inglaterra en mayo de 1918 porque los británicos idearon un sistema de defensa efectivo. Al mismo tiempo, los Aliados construyeron sus propios bombarderos que podían atacar&nbsp;ciudades alemanas. La carrera tecnológica <strong>convirtió a los civiles en una parte más del campo de batalla</strong>, un engranaje al servicio del Estado que fabricaba armamento y maquinaria militar. Atacar la <a href="http://reasilvia.com/2015/02/la-gran-guerra-interna-1914-1916/">industria</a> del enemigo, además de ser vital para el transcurso de la guerra, ahora era posible.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/wwi-planes-1.jpg"><img decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/wwi-planes-1.jpg" alt="Aviones, proyectiles de artillería y trincheras | Fuente" class="wp-image-2674" width="750" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/wwi-planes-1.jpg 700w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/05/wwi-planes-1-300x204.jpg 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></a><figcaption> Biplanos sobrevuelan las trincheras soportando el fuego de artillería&nbsp;|<a href="https://miepvonsydow.files.wordpress.com/2013/12/wwi-planes.jpg"> Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La evolución de la aviación militar durante la guerra fue extraordinaria. En cuatro años los ingenieros pasaron de tener aviones primitivos&nbsp;a desarrollar <strong>casi todos los roles de&nbsp;la aeronáutica militar moderna</strong>: los cazas de combate y sus escuadrones, los bombarderos, los aviones de reconocimiento y los portaaviones; quizás el principal elemento que faltó fue el avión de transporte. Fue posible gracias a que los Estados estaban preparados para idear y fabricar nuevas máquinas a escala industrial (en algunos casos, a costa del pan de sus ciudadanos), y a que había miles de jóvenes dispuestos a dar su vida para probar las nuevas tecnologías. Era posible experimentar el cielo, era posible dominarlo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Bibliografía</h2>



<p class="wp-block-paragraph">–HOWARD, M:<em> La primera guerra mundial</em>, Crítica, 2002.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–STEVENSON, D: <em>1914-1918: Historia de la Primera Guerra Mundial</em>, Debate, 2004.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–SUMMER, I: <em>German Air Forces 1914-1918</em>, Osprey Publishing, 2005.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–W. COWIN, H: <em>Allied aviation of World War I</em>, Osprey&nbsp;Publishing, 2000.</p>
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		<title>La vida subterránea durante la Primera Guerra Mundial</title>
		<link>https://reasilvia.com/2016/03/vida-subterranea-tuneles-primera-guerra-mundial/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Mar 2016 08:42:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[La Gran Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[granguerra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Bajo las trincheras se extendió una red de túneles donde los soldados encontraban la comodidad, la tranquilidad y algunas unidades, la muerte</p>
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<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">Aunque a finales de 1914 la guerra estaba en la superficie, bajo las primeras trincheras <strong>se empezaron a excavar túneles</strong> para mejorar la <a rel="noreferrer noopener" href="http://reasilvia.com/2015/12/vida-soldado-primera-guerra-mundial/" target="_blank">penosa vida</a> diaria de las tropas. La visión del conflicto cambió de la guerra móvil al <a rel="noreferrer noopener" href="http://reasilvia.com/2015/01/gran-guerra-estancada-1915/" target="_blank">estancamiento</a>, y lo subterráneo ofrecía un nuevo mundo que explorar. En el subsuelo existía la posibilidad de avanzar con lentitud pero con la seguridad de no recibir el disparo de un tirador, acabar desmembrado por una bomba o enredado en alambre de espino a merced de los nidos de ametralladora enemigos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los alemanes fueron unos brillantes&nbsp;ingenieros subterráneos desde el principio del conflicto; construyeron un <strong>entramado de túneles con habitaciones</strong> donde a veces había incluso pianos de cola. Con más austeridad, el resto de ejércitos excavaron&nbsp;sus&nbsp;túneles y habitáculos para que los soldados descansaran, guardar provisiones e instalar hospitales de campaña.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El sistema de minas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El subsuelo se usó, además de para acomodar tropas, para <strong>crear brechas en las líneas enemigas</strong>. Se trata de una vieja técnica de la que hay registros desde la Antigüedad hasta conflictos actuales como los de Afganistán y Gaza (aunque ahora los túneles son defensivos y organizativos). Consiste en cavar un túnel hasta los cimientos de una fortificación o un punto clave, donde se instala un explosivo que neutraliza&nbsp;el objetivo. No siempre era así,&nbsp;pero es la modalidad que se usó durante la Primera Guerra Mundial, primer momento en el que se desarrolló a escala industrial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las primeras operaciones de este tipo comenzaron en octubre de 1914 a manos de los franceses. Los alemanes no tardaron en imitarlos y en noviembre del mismo año <strong>ambos bandos ya habían realizado ataques con minas</strong>. Cada ejército tenía su manera de formar la red de túneles; los franceses preferían trazarlos estrechos, someros y directos hacia las líneas enemigas, mientras que los británicos cavaban grandes brazos para proteger las trincheras y después pasaban al ataque; los germanos no construían un solo túnel sin la suficiente profundidad y sin reforzarlo con vigas de madera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La técnica de ataque podía ser muy efectiva, pero <strong>necesitaba una planificación al milímetro</strong>. Las técnicas de reconocimiento fueron mejorando con el trascurso de la guerra, como muestra de ello, las mayores operaciones de minería se realizaron entre 1916 y 1917, cuando el uso de los aviones para este tipo de tareas mejoró y permitió ejecutar acciones militares con precisión. La más famosa fue la que dio inicio a la batalla de <strong>Messines</strong> (previa a <a href="http://reasilvia.com/2015/05/crisis-primera-guerra-mundial-1917/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Passchendaele</a>), en la que los británicos detonaron 425 kg de explosivos bajo las líneas alemanas al mismo tiempo. La explosión fue tan fuerte que <strong>David Lloyd George</strong> (primer ministro británico) dijo haberla escuchado en <strong>Downing Street</strong>, y uno de los supervivientes afirmó que «pedazos del tamaño de casas caían del cielo».</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/03/NLS_Haig_-_Smashed_up_German_trench_on_Messines_Ridge_with_dead.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="538" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/03/NLS_Haig_-_Smashed_up_German_trench_on_Messines_Ridge_with_dead.jpg" alt="NLS_Haig_-_Smashed_up_German_trench_on_Messines_Ridge_with_dead" class="wp-image-2606" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/03/NLS_Haig_-_Smashed_up_German_trench_on_Messines_Ridge_with_dead.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/03/NLS_Haig_-_Smashed_up_German_trench_on_Messines_Ridge_with_dead-300x202.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/03/NLS_Haig_-_Smashed_up_German_trench_on_Messines_Ridge_with_dead-768x516.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Trinchera alemana destrozada por una mina en Messines | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:NLS_Haig_-_Smashed_up_German_trench_on_Messines_Ridge_with_dead.jpg" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Poco después comenzó el declive de este tipo de operaciones debido al comienzo, de nuevo, <strong>de la guerra móvil</strong>. La excavación de túneles era una técnica&nbsp;quirúrgica que necesitaba de varias semanas de planificación y ejecución, desviarse varios metros podía resultar fatal para el plan. Cuando los nuevos métodos de ataque de<strong> <a href="http://reasilvia.com/2015/07/fin-primera-guerra-mundial-ofensiva-alemana/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bruchmüller</a></strong> y la posterior <a href="http://reasilvia.com/2015/08/el-fin-de-la-primera-guerra-mundial-ii-la-caida-de-las-potencias-centrales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">contraofensiva</a> de los aliados rompieron las trincheras,&nbsp;las minas dejaron de tener sentido.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El ratón y el gato</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Conforme estas operaciones&nbsp;se extendieron, los mineros comenzaron el juego de caza del ratón y el gato. Tan importante era atacar como defender las trincheras de los túneles enemigos. Para ello, gran parte de la vida diaria subterránea consistía en<strong> escuchar lo que tenían alrededor</strong>. La soledad de las horas en espera tratando de escuchar podía ser aterradora, cruzarse con mineros contrarios era, por lo general, cuestión de tiempo. Detectar al otro primero era esencial.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/03/SirJohnNortonGriffiths.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="169" height="250" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/03/SirJohnNortonGriffiths.jpg" alt="SirJohnNortonGriffiths" class="wp-image-2610"/></a><figcaption> Norton-Griffiths | <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Tunnelling_companies_of_the_Royal_Engineers#/media/File:SirJohnNortonGriffiths.jpg" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Para escuchar al principio emplearon&nbsp;métodos rudimentarios, como una vara usada para encontrar agua subterránea; a veces no contaban ni con eso y llenaban de agua una caja de galletas para notar así vibraciones cercanas. En 1915, el oficial británico <strong>John Norton-Griffiths</strong>, ingeniero de formación y parlamentario, llevó a <strong>La Boiselle</strong> un geófono, algo por entonces parecido a un estetoscopio con una potencia&nbsp;mucho mayor. Gracias a eso los británicos podían <strong>detectar enemigos a casi 100 metros</strong>. Así escuchaban el progreso de los alemanes y, si no los detectaban&nbsp;antes, podían escoger el momento para matarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En estos compases del juego, los mineros estudiaban las rutinas de sus&nbsp;rivales para saber en qué momento había más&nbsp;al otro lado. Con todo estudiado, colocaban&nbsp;cuidadosamente los explosivos con el mayor silencio posible&nbsp;y <strong>derrumbaban&nbsp;el túnel enemigo con los hombres trabajando</strong>. Si además el plan estaba bien preparado, había&nbsp;dos cargas explosivas y esperaban a que el equipo de rescate&nbsp;bajase a intentar salvar a los heridos. El objetivo era causar el mayor daño posible.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Enterrados en el olvido</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Conforme las nuevas formas de combate desbarataron las trincheras, los mineros abandonaron el que fue su oficio durante 3 años. En 1918 estas unidades, acostumbrados a vivir bajo tierra, salieron a la superficie y <strong>comenzaron a trabajar en otras labores</strong>. Construyeron puentes y carreteras, investigaron otros sistemas de túneles y desactivaron minas que dejaban los enemigos al replegarse.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/03/World_War_I_-_Vimy_sector_tunnel.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="225" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/03/World_War_I_-_Vimy_sector_tunnel-225x300.jpg" alt="World_War_I_-_Vimy_sector_tunnel" class="wp-image-2611" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/03/World_War_I_-_Vimy_sector_tunnel-225x300.jpg 225w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/03/World_War_I_-_Vimy_sector_tunnel.jpg 453w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /></a><figcaption> Túnel del sector Vimy | <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Tunnelling_companies_of_the_Royal_Engineers#/media/File:World_War_I_-_Vimy_sector_tunnel.jpg" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">El cometido de los mineros terminó, un trabajo sucio y silencioso con algunos de los resultados más estruendosos de la guerra. Con el fin del conflicto, el reconocimiento&nbsp;fue para los militares y <strong>el esfuerzo de estos trabajadores&nbsp;quedó sepultado</strong> en los túneles&nbsp;hasta que, unos 80 años después, cobraron relevancia de nuevo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde los &#8217;90 se comenzó a estudiar y reconocer el trabajo de los mineros, cuyo resultado podemos leer en <a rel="noreferrer noopener" href="http://www.dailymail.co.uk/news/article-2092768/Never-seen-images-Birdsong-tunnels-dug-British-pit-workers-undermine-German-lines-First-World-War.html" target="_blank">Birdsong</a> (1993) y ver en la serie homónima de la BBC (2012), y también en Peaky Blinders (cuyo protagonista vive atormentando por un encuentro en los túneles contra los alemanes-2013). Los túneles se olvidaron e inundaron con las lluvias, conservando su interior como si fueran los salones del Titanic, gracias a lo que conocemos el duro trabajo de estos hombres. Su esfuerzo fue un engranaje más y,<strong> por lo tanto esencial</strong>, en las operaciones militares durante la guerra.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Bibliografía</h2>



<p class="wp-block-paragraph">-Barton, Peter:&nbsp;Was the tunnellers’ secret war the most barbaric of WW1?, <a href="http://www.bbc.co.uk/guides/zggykqt" target="_blank" rel="noreferrer noopener">especial</a> WWI BBC.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-Leonard, Matt: The war underground: An overview, World War I Centenary,&nbsp;University of Oxford.</p>
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		<title>No eres tú, es el Periodo de Entreguerras</title>
		<link>https://reasilvia.com/2016/01/el-periodo-de-entreguerras/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Guillermo Röthlisberger Cortázar]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 Jan 2016 10:37:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[La Gran Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[granguerra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«De manera que ahora soy un ser de ninguna parte, forastero en todas; huésped en el mejor de los casos […] He sido testigo de la más terrible derrota de la razón y del más enfervorizado triunfo de la brutalidad de cuantos caben en la crónica del tiempo»</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">«Estaremos mejor como amigos» &#8211; le dijo mientras, cabizbajo, se resignaba a volver a casa tras tanto tiempo. El calor del hogar podría parecer el mejor lugar para reconfortar a cualquier descorazonado que ha visto con sus propios ojos <a rel="noreferrer noopener" href="http://reasilvia.com/2015/12/vida-soldado-primera-guerra-mundial/" target="_blank">el horror </a>de los obuses y tambores; pero sus rítmicos estruendos habían ya erosionado la ciega confianza de <strong>una generación criada para la necia esperanza y la próspera frustración</strong>. Nada fue igual, como les habían prometido. De hecho, cuando los imberbes y mutilados soldados soltaron sus fusiles para volver a empaparse de los grandes clásicos de la literatura, se encontraron con que Rousseau ya no seducía de la manera que recordaban; las utópicas proezas de Lord Byron se convirtieron en cuentos para infantes; ni siquiera la vuelta a Ítaca de Ulises despertaba ya el interés de una generación a la que se le había negado su pasado. De pronto brotaban del barbecho europeo girasoles de cinco hojas en pico que gritaban revolución; <strong>una violencia que aspiraba a ser esas enredaderas que escalaban las casas alpinas de Salzburgo al ritmo de los nibelungos de Richard Wagner</strong>. Probablemente ella tenía razón, con tiempo y la fría distancia de la amistad, saldremos adelante con otras parejas de baile.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De una herida mal curada, da por seguro, que surgirá algo aún peor. Probablemente los dirigentes y diplomáticos que se encargaron del Tratado de Versalles, no se pararon a pensar en qué era eso que podía aparecer si no cicatrizaba bien la brecha de la <a href="http://reasilvia.com/granguerra/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Gran Guerra</a>. Muchos fueron los sentimientos damnificados&nbsp;con cada variación&nbsp;de frontera; y es que <strong>los grandes cambios o promesas generan amplias&nbsp;expectativas, las cuales si no son bien atendidas, pueden provocar peligrosas frustraciones</strong>. ¿Qué podrían pensar los alemanes sobre la derrota cuando ningún enemigo o bomba llegó a tocar su territorio? ¿Aguantaría Rusia la tentación de no calentar los motores del socialismo internacional? ¿Quien se encargaría de no mover el avispero balcánico? Y, la que a mi entender es la clave que marcaría el devenir de los siguientes años, <strong>¿cuál fue la respuesta de las democracias ante la caída de los grandes imperios y cómo gestionaron la desafección en sus respectivos países a pesar de la victoria?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Normalmente se siente compasión por el derrotado, aquel que ha hincado las rodillas en el suelo ante&nbsp;la imposibilidad de dar un paso más. <strong>Sin embargo, no se han escrito tantos versos sobre los vencedores moralmente exhaustos</strong>; su desdicha recae en la ausencia&nbsp;de orgullo y de cualquier rastro de entusiasmo tras observar&nbsp;que la moneda cayó del lado que habían apostado. Las democracias occidentales despertaron tras un largo frenesí encontrándose sobre&nbsp;un escenario inaudito hasta el momento. La Gran Guerra había sido la definitiva expresión del fracaso humanista que fue&nbsp;la&nbsp;<em>Belle Époque.</em>&nbsp;En el maletero de un Ford Thunderbird descapotable marchaban los embalsamados valores que una vez fueron la máxima expresión de una época: la confianza en el ser humano, la fe en el progreso y la seguridad; la sociedad Europa asistía atónita ante tal declive y no dudaron en señalar a sus representantes políticos como máximos responsables de no decirle a Thelma que levantara el pie del acelerador.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignright"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/01/7EF.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="225" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/01/7EF-300x225.jpg" alt="" class="wp-image-2470" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/01/7EF-300x225.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/01/7EF.jpg 560w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption> <em>Veterano alemán pidiendo limosna</em>. <a href="http://www.taringa.net/posts/info/16455949/Los-despiadados-SS-Primera-parte.html">Fuente</a>.</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Desde finales del XIX, la política comenzó un proceso de popularización, es decir, empezó a filtrarse entre los estratos sociales más humildes. Las masas se convirtieron en esta época en las grandes protagonistas de las decisiones políticas, aunque no por copar los escaños de los parlamentos, sino por protagonizar lo que fueron los grandes teatros políticos del nuevo siglo XX: la calle. Los europeos se sentían lejanos de sus representantes, no compartían intereses y no existían expectativas a corto plazo de que eso fuera a cambiar. En Italia y Francia los agricultores se sintieron desamparados por el Estado ante&nbsp;la violencia desatada por grupos comunistas que pretendían expropiar sus tierras; los veteranos alemanes copaban los suburbios y deambulaban por las avenidas&nbsp;como si de un huésped&nbsp;incómodo se tratase; en Hungría y Rumanía los nacionalistas vociferaban contra sus permisivos gobiernos respectos&nbsp;los judíos. <strong>A la vista de estos y muchos otros casos, resulta conmovedor la utópica ilusión de los firmantes del Tratado de Versalles como si dependiera de&nbsp;un grandilocuente documento cerrar tal brecha</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al igual que en julio de 1914 casi nadie creía en el estallido de un conflicto mundial, tras la contienda muchos siguieron imaginando&nbsp;que el sistema parlamentario acabaría por imponerse como sistema infalible. La democracia era y es un jardín que hasta nuestros días ha demostrado ser&nbsp;el marco menos imperfecto de convivencia para el ser humano. Dentro de su ámbito, los ciudadanos podemos dirimir de una manera pacífica aquellos conflictos que suelen surgir de una convivencia plural; es a través del consenso y los acuerdos como los miembros de una democracia mantienen un equilibrio en la aspiración de objetivos básicos como la igualdad, respeto a la pluralidad y la libertad, política y económica.&nbsp;Sin embargo, y esto debemos tenerlo muy presente, la democracia no requiere de aduladores sino de personas&nbsp;comprometidas con esos&nbsp;principiosque dan sentido y forma a cualquier sistema que desee ser tildado de demócrata.&nbsp;<strong>Fue por tanto detrás de esa fachada de aparente prosperidad donde comenzaron a formarse las ideologías más crueles que el hombre jamás había vivido</strong>. Movimientos políticos que abanderaban totalitarios programas de planificación social; declararon&nbsp;de manera unilateral una guerra al campo de las libertades civiles. Pluralismo frente a visiones monistas; soluciones concretas frente a las generales; la incertidumbre del individuo respecto a su futuro contra la seguridad del poder despótico; en definitiva, comunismo y fascismo frente la democracia liberal. Pero de su auge&nbsp;y popularidad hablaremos en el siguiente artículo.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/01/11745623_819318608176182_871669836022853864_n.jpg"><img decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/01/11745623_819318608176182_871669836022853864_n.jpg" alt="11745623_819318608176182_871669836022853864_n" class="wp-image-2468" width="750" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/01/11745623_819318608176182_871669836022853864_n.jpg 600w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2016/01/11745623_819318608176182_871669836022853864_n-264x300.jpg 264w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" /></a></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Bibliografía recomendada</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">IGNATIEFF, Michael:&nbsp;<em>El álbum ruso</em>. Madrid, Siglo XXI, 2008.</p>



<p class="wp-block-paragraph">ROTH, Joseph:&nbsp;<em>La filial del Infierno en la Tierra</em>. Barcelona, Acantilado, 2012.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="http://reasilvia.com/2015/11/el-mundo-de-ayer-memorias-de-un-europeo-stefan-zweig/">ZWEIG, Stefan: <em>El Mundo de Ayer. Memorias de un Europeo. </em>Barcelona, Acantilado, 2002.</a></p>
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		<title>La vida del soldado en la Primera Guerra Mundial</title>
		<link>https://reasilvia.com/2015/12/vida-soldado-primera-guerra-mundial/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 31 Dec 2015 15:33:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[La Gran Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[granguerra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Bombardeos, gases letales, enfermedades y una higiene precaria. Así fue la vida del soldado en las trincheras</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">La vida de millones de jóvenes europeos quedó en suspenso en las trincheras. Allí, en agujeros en la tierra (incómodos, no como el de Bilbo Bolsón), algunos de ellos pasaron cuatro años entre el cieno, las ratas y los muertos. Cuando a&nbsp;<a href="http://reasilvia.com/2014/12/el-inicio-de-la-i-guerra-mundial/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">finales de 1914</a> ya no había esperanzas de acabar la guerra en pocas semanas, los soldados <strong>comenzaron a cavar el que fue su hogar durante casi toda la guerra</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo normal era <strong>excavar tres líneas de trincheras</strong>; la primera que recibía y lanzaba los ataques, la segunda que apoyaba con hombres y suministros a la primera y la tercera, 300 metros  tras la segunda, donde se situaba la reserva del ejército. Con estas tres líneas el enemigo lo tenía muy complicado para avanzar, pero vivir en las trincheras tampoco era sencillo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Días fríos y aburridos</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La vida diaria cambiaba mucho dependiendo de la línea en la que estuviera un soldado</strong>, y había turnos para no sobrecargar a los hombres. En la reserva la rutina era más relajada, había trabajo diario que hacer (mantenimiento y a veces adiestramiento), pero vivían sin el miedo constante al fuego enemigo. Durante la estancia en la reserva los mandos animaban a sus reclutas&nbsp;a asearse (algo casi inexistente en la primera línea) y a relajarse escribiendo a la familia con tranquilidad. También había tiempo&nbsp;para el sexo, la gran cantidad jóvenes ociosos hizo que muchos vieran un gran negocio en los burdeles. Sin embargo, los oficiales se mostraron generalmente muy estrictos por el miedo a las enfermedades venéreas entre las tropas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la segunda línea había <strong>más tensión</strong>, los soldados podían ser llamados para reforzar la primera trinchera y el fragor de la batalla era cercano. El trabajo diario también era más intenso, al tener que abastecer constantemente a los compañeros de la primera línea, que era donde más mantenimiento hacía falta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los soldados que estaban al frente eran los que más trabajo tenían y los que soportaban mayor presión. Aunque la imagen que solemos tener es la de constantes bombardeos, ráfagas de ametralladoras y el grito de los compañeros muriendo, el día a día era bastante más tranquilo, no por ello mucho mejor. Lo habitual eran <strong>«días fríos y aburridos»</strong> (o calurosos en verano) sin disparos, bombardeos ni ofensivas a pie, pero condenadamente duros.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/trinchera-bulgaros.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="571" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/trinchera-bulgaros.jpg" alt="Búlgaros a la hora de comer en la primera línea | Fuente" class="wp-image-2445" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/trinchera-bulgaros.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/trinchera-bulgaros-300x214.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/trinchera-bulgaros-768x548.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Búlgaros a la hora de comer en la primera línea | <a href="http://www.iwm.org.uk/collections/item/object/205213290">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El miedo a un ataque existía, pero al principio era fácil predecirlos porque la artillería debía realizar disparos de prueba para calibrar los cañones. Conforme pasaron los años, los <a href="http://reasilvia.com/2015/07/fin-primera-guerra-mundial-ofensiva-alemana/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">avances</a> en observación, cálculo y el desarrollo de tácticas de infiltración sí crearon un <strong>miedo constante a los ataques</strong>. De un momento a otro podían caer sobre las cabezas de los soldados toneladas de proyectiles, algunos de ellos con gas. El gas era especialmente aterrador porque no siempre era fácil de detectar, podía ser un asesino tan silencioso como lo fue la fiebre española al final del conflicto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la primera línea había <strong>poco tiempo para dormir</strong>. Por la noche debían vigilar la tierra de nadie (terreno entre las trincheras de ambos bandos) y realizar labores de mantenimiento como reparar alambradas o trincheras anegadas por&nbsp;la lluvia y destrozadas por los bombardeos. Cualquier fisura debía repararse lo antes posible para seguir en guardia un día más sabiendo&nbsp;que las defensas estaban en perfecto estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las condiciones también&nbsp;dependían del rango, del frente y del ejército</strong>. Los oficiales disfrutaban de más descansos y comodidades. El ejército británico estaba mejor abastecido y preparado que el ruso, y los alemanes desarrollaron un sistema de túneles y búnkeres (donde tenían hasta pianos) amplios y cómodos, aunque sufrieron el cierre comercial del Báltico en la segunda mitad de la guerra, algo que notaron especialmente los civiles. Las condiciones cambiaban mucho dependiendo de estos factores, pero en general la vida era incómoda, aburrida y muy dura, siempre pensando en el enemigo y en volver a casa. Al mundo de la seguridad.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Ratas y cadáveres</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El mayor problema en las trincheras era la higiene. El <strong>acceso al agua potable era muy limitado</strong>, se&nbsp;aprovechaba más en la tercera línea y casi se ignoraba&nbsp;en la primera, donde uno apenas podía permitirse el lujo asearse. Los retretes eran grandes agujeros en el suelo a los que, de nuevo, los soldados no siempre acudían; en caso de tener una emergencia en primera línea iban al&nbsp;lugar apartado más cercano que tuvieran.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El clima no ayudaba</strong>&#8211; Las lluvias anegaban las trincheras y los días de humedad dejaban el suelo lleno de cieno, que se mezclaba con los excrementos y los cuerpos en descomposición de los caídos (no siempre había tiempo para enterrar compañeros o enemigos). Las ratas acudían en masa a un escenario perfecto para ellas y aparecía la disentería fruto de las penosas condiciones higiénicas. No es de extrañar que al llegar a la reserva los oficiales pidieran a los soldados de la primera línea que se lavaran. Algo que, incluso en una zona de batalla más calmada y mejor abastecida, a veces no quedaba más remedio que hacer en agujeros en el suelo encharcados.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/large.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="557" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/large.jpg" alt="aseo-alemanes-IGM" class="wp-image-2433" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/large.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/large-300x209.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/large-768x535.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption>Alemanes aseándose en un cráter| <a rel="noopener" href="http://www.iwm.org.uk/collections/item/object/205080504" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las frías noches a la intemperie en la primera línea sobre un suelo húmedo e infestado de bacterias y ratas <strong>provocaron el pie de trinchera</strong>, muy común al comienzo de la guerra. Su expansión se debió a que las botas de los soldados no estaban preparadas para soportar la humedad y el frío durante tanto tiempo, y a lo largo del conflicto se contrarrestó con mejor calzado y algo esencial también para nosotros: un par de calcetines secos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El pie de trinchera y otras enfermedades parecidas dejaron a muchos soldados sin dedos, pies o manos. Era habitual que con esas condiciones se engangrenasen extremidades. Los médicos de campaña<strong> no daban abasto con los enfermos</strong>, que iban a la segunda y la tercera línea a ser atendidos para volver al servicio lo antes posible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando las enfermedades se juntaban con grandes ofensivas es cuando las enfermerías se desbordaban y los muertos poblaban las trincheras. Fue raro que un soldado pasara los cuatro años de guerra <strong>sin recibir uno o varios disparos</strong> o fuera alcanzado por metralla, y sobrevivir a heridas graves entre tantas bacterias era casi un milagro. Si además bombardeaban con gas cerca de una enfermería las infecciones empeoraban de manera terrible.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Heridas eternas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Casi nadie salía indemne de las trincheras, incluso en el extraño caso de que no le hubiera rozado una bala. Uno de los males más comunes en primera línea era el <strong><em>shellshock</em></strong> (estrés postraumático), un trastorno no reconocido en aquel momento y por el que muchos soldados fueron acusados de cobardes. No seguían las órdenes de los oficiales al encontrarse paralizados en la trinchera y eran arrestados, a veces, incluso ejecutados. A pesar de ser una disciplina militar rígida, condenaron a muy pocos a muerte y varió mucho en cada ejército. Otra suerte distinta corrían los oficiales que sufrían el trastorno, siendo enviados a la comodidad de sus hogares para curarse. Siempre hubo clases.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otra parte, el tiempo&nbsp;que los soldados vivieron en el frente, en trincheras cochambrosas y minúsculas (2&#215;2 metros)<strong> creó fuertes vínculos entre las tropas</strong>. Los hombres dormían pegados para darse calor por las noches, compartían la comida y largas horas haciendo guardia a escasos centímetros, convirtiéndose en verdaderos hermanos de sangre. Un soldado escribió a la madre de su amigo caído dejando un claro ejemplo de ello:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Lo mantuve entre mis brazos hasta el final, y cuando su alma&nbsp;se marchó lo besé dos veces donde sé que lo habrías hecho tú (en la frente), uno por su madre y otro por mí.</p></blockquote>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/británicos-heridos.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="591" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/británicos-heridos.jpg" alt="Británicos heridos bromeando con trofeos del enemigo | Fuente" class="wp-image-2446" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/británicos-heridos.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/británicos-heridos-300x222.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/británicos-heridos-768x567.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Británicos heridos bromeando con trofeos del enemigo | <a rel="noopener" href="http://www.iwm.org.uk/collections/item/object/205072583" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La vuelta a casa y <strong>el recuerdo de la paz</strong> de aquel mundo de la seguridad ya perdido se mantuvo en la mente de los soldados de manera constante. Algunos incluso se autoinflingieron heridas graves para huir de la primera línea de trincheras y ser declarados inválidos para el combate. No ocurría habitualmente porque debían ser heridas muy graves y por ganas que tuviera uno de librarse de las trincheras, amputarse ambas piernas no era una salida atractiva. Un camino más duro para salir de la guerra era el suicidio, que cometieron más de 3.000 alemanes. Otros simplemente salían de la trinchera y caminaban hacia el enemigo sin armas, aunque no hay buenas cifras ya que eran muertes difícil de clasificar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los que sí volvían a casa no siempre se adaptaban.</strong> El mundo al que los soldados volvieron muchas veces les era extraño, y ellos eran extraños para ese mundo. Desfigurados, sin extremidades, con terrores nocturnos ataques de un terror postraumático que no siempre desaparecía. Hablar de su experiencia les costaba y en ocasiones ni siquiera tenían a nadie que les escuchara o entendiera. En los casos alemán, ruso o austriaco los soldados volvieron a sus hogares con su <a rel="noreferrer noopener" href="http://reasilvia.com/2015/08/el-fin-de-la-primera-guerra-mundial-ii-la-caida-de-las-potencias-centrales/" target="_blank">Estado desmoronado</a> o sumido en un profundo cambio, todavía con guerras civiles u otros conflictos violentos y graves crisis económicas. Más hambre, pobreza y muerte para unos hombres que llevaban demasiado a cuestas.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/soldado-desfigurado.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="569" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/soldado-desfigurado.jpg" alt="Las reconstrucciones faciales de plástico fueron necesarias para numerosos veteranos desfigurados | Fuente" class="wp-image-2447" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/soldado-desfigurado.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/soldado-desfigurado-300x213.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/12/soldado-desfigurado-768x546.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Las reconstrucciones faciales de plástico fueron necesarias para numerosos veteranos desfigurados | <a rel="noopener" href="http://www.iwm.org.uk/collections/item/object/205213275" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos comprendieron al volver a casa que el mundo de la seguridad (del que tanto habló <a href="http://reasilvia.com/2015/11/el-mundo-de-ayer-memorias-de-un-europeo-stefan-zweig/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Zweig</a>) ya no existía. La seguridad, ¿podía existir tal cosa después de lo que vivieron en aquellas trincheras? Esos&nbsp;pasadizos y túneles&nbsp;dejaron una herida eterna en los soldados, pero también la dejaron sobre los campos europeos y en la conciencia colectiva. <strong>Una herida que no cicatrizó&nbsp;apropiadamente</strong>.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Bibliografía</h3>



<p class="wp-block-paragraph">–ANDERSON, J: Wouding in World War One, British Library.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–DAS, S: Sensous life in the trenches, British Library.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–HOWARD, M:<em> La primera guerra mundial</em>, Crítica, 2002.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–SHAW, M: How did soldiers cope with war?, British Library.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–SHEFFIELD, G: Military discipline and punishment, British Library</p>



<p class="wp-block-paragraph">–STEVENSON, D: <em>1914-1918: Historia de la Primera Guerra Mundial</em>, Debate, 2004.</p>
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		<title>El fin de la Primera Guerra Mundial (II): la caída de las Potencias Centrales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Aug 2015 06:59:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[La Gran Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[granguerra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Tras el fracaso de todas las ofensivas alemanas, los Aliados comenzaron una contraofensiva que acabó con la caída de las Potencias Centrales y el armisticio a finales de 1918.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2015/08/el-fin-de-la-primera-guerra-mundial-ii-la-caida-de-las-potencias-centrales/">El fin de la Primera Guerra Mundial (II): la caída de las Potencias Centrales</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">Tras <a href="http://reasilvia.com/2015/07/fin-primera-guerra-mundial-ofensiva-alemana/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el cuarto ataque</a> fallido de Ludendorff, el Imperio Alemán seguía muy cerca de París, aunque las circunstancias le eran irónicamente adversas. El desgaste de las tropas alemanas era evidente, y una buena <strong>parte de la cúpula militar empezó a pensar en una estrategia defensiva</strong> desde el 11 de junio. Kühlmann, ministro de&nbsp;Asuntos Exteriores, llegó a decir en el Reichstag que la guerra no se podía solucionar únicamente mediante la fuerza. Se refería, indirectamente, a que deberían entregar Bélgica, algo sobre lo que había hablado en secreto con los británicos. Ludendorff consideró intolerable la actitud abiertamente pacifista del ministro, que fue sustituido por un&nbsp;oficial naval más acorde al militarismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Salvado el contratiempo&nbsp;en el Reichstag, Ludendorff planeó un nuevo ataque masivo para julio, con el objetivo de avanzar&nbsp;la línea unos kilómetros más hacia París y arrinconar a los británicos en los puertos del canal. Si ya se había quemado el último cartucho, esta ofensiva, llamada <em>Friedenssturm&nbsp;</em>(ataque por la paz), era un asalto bayoneta en mano. Ludendorff <strong>esperaba recortar suficiente terreno durante el verano como para llegar al invierno con ventaja</strong>. Incluso en inferioridad numérica (ya bastante evidente), 1919 podría resultar una historia diferente si conseguía sus objetivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema del ataque fue que desde mayo las deserciones en el ejército alemán eran poco a poco más habituales, la comida más escasa y la capacidad logística menor. <strong>En el bando Aliado ocurría justo lo contrario</strong>, contaban con más soldados, más aviones, más tanques y más provisiones. Tan solo el ejército francés recibió 300 nuevos aviones de combate y 500 tanques ligeros Renault. Por si fuera poco, los alemanes volvieron a fallar al ocultar por dónde atacarían,&nbsp;y los Aliados lograron mover más artillería donde se precisaba que en ataques anteriores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando el 15 de julio Ludendorff lanzó el ataque, se topó de bruces de nuevo con un&nbsp;contrabombardeo aliado de más de 4 millones de proyectiles, las escuadras de asalto fueron aniquiladas junto a los 20 tanques (principalmente capturados a los Aliados). Sin embargo, al oeste de Reims (zona sobre la que se realizó&nbsp;el ataque), los alemanes lograron cruzar el Marne y construir unas ligeras defensas. El 17 de julio, Ludendorff se dio por satisfecho y comenzó a desviar artillería para realizar el ataque de Flandes. Fue entonces cuando franceses y estadounidenses avanzaron con 300 tanques Renault&nbsp;y <strong>rompieron por completo las líneas alemanas</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/large.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="631" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/large.jpg" alt="Británicos del regimiento Duque Wellington avanzando tras un enfrentamiento | Fuentes" class="wp-image-2238" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/large.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/large-300x237.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Británicos del regimiento Duque Wellington avanzando tras un enfrentamiento | <a rel="noopener noreferrer" href="http://www.iwm.org.uk/collections/item/object/205246711" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El 4 de agosto se dio por finalizada la batalla. El Imperio Alemán, por primera vez en 1918, no sólo no había conseguido los frutos esperados de&nbsp;su ataque, <strong>sino que ni siquiera recortó terreno a los Aliados y comenzó una&nbsp;retirada de los puestos más avanzados </strong>seguida de una&nbsp;defensa general del frente. La superioridad técnica del ejército aliado era evidente e insultante para los alemanes, que no tenían&nbsp;forma de darle&nbsp;la vuelta a la tortilla. Los&nbsp;joviales&nbsp;jóvenes estadounidenses cambiaron la balanza numérica y extendieron el optimismo entre los soldados aliados, quienes empezaron a comprender que podían&nbsp;ganar la guerra. Mientras, los soldados alemanes estaban convencidos de&nbsp;que iban a perder (no así sus generales), la cuestión era si sus superiores les ordenarían morir matando o aceptarían una paz con concesiones (y qué concesiones).</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La contraofensiva Aliada</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El fracaso alemán dejó a los Aliados en una buena posición para comenzar una contraofensiva, aunque el plan no estaba del todo claro. Foch entendió&nbsp;que había llegado el punto de inflexión para las Potencias Centrales. No estaba seguro de poder ganar antes de 1919, <strong>pero estaba convencido de que lo mejor era&nbsp;presionar a los alemanes cuanto antes</strong>. Su problema es que era de los pocos que creía en ello, la mayoría de altos cargos aliados no compartían su optimismo, salvo Haigh, quien desde agosto fue incluso más&nbsp;positivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El plan de Foch era muy distinto a lo que habíamos visto hasta ahora. Pretendía <strong>asestar pequeños golpes sorpresa en puntos estratégicos</strong> y suspender los ataques antes de que el enemigo reforzara la línea para así evitar un elevado número de bajas. Si las cosas salían bien, se dejaba el terreno preparado para realizar más adelante operaciones de mayor envergadura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A&nbsp;mediados de julio comenzaron las primeras contraofensivas con objetivos limitados, enfocadas a salvaguardar o recuperar líneas ferroviarias. Hubo varios ataques&nbsp;esenciales antes de que los Aliados lograsen empujar hacia la línea Hindenburg a los alemanes. Una de esas batallas claves fue la de Hamel,&nbsp;al sur del Somme. Fue un laboratorio de operaciones que<strong>&nbsp;sentó las bases para la utilización de más y mejor armamento</strong> (ametralladoras Lewis) y los tanques como apoyo de la infantería (el Mark V y el ligero Whippet). No eran técnicas nuevas, pero se mejoraron ideas que se habían puesto a prueba los años anteriores.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/renaultagosto.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="565" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/renaultagosto.jpg" alt="Tanques Renault avanzando en agosto | Fuente" class="wp-image-2228" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/renaultagosto.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/renaultagosto-300x212.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Tanques Renault avanzando en agosto | <a rel="noopener noreferrer" href="http://www.iwm.org.uk/collections/item/object/205306055" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El siguiente gran paso era salvar la línea ferroviaria de Amiens</strong>, para lo que se desplegaron unas fuerzas sin precedentes. El ataque fue llevado en secreto hasta el último momento, gracias a la superioridad aérea de 1 a 4 sobre los alemanes, quienes no tuvieron aviones suficientes para observar tras las líneas enemigas. Atacaron diez divisiones equipadas con 30 ametralladoras Lewis por batallón (antes como mucho llevaban 4) y apoyadas por 552 tanques pesados y ligeros. La abundancia de medios de los Aliados se reflejaba también en la artillería, donde tenían más cañones pesados y municiones de sobra (ya vimos que los alemanes se habían asegurado de tener municiones, pero no podían permitirse derrocharlas), y desplegaron técnicas parecidas a las de&nbsp;Bruchmüller.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 8 de agosto, unas horas tras haber comenzado el ataque, las fuerzas británicas y estadounidenses habían arrebatado 13 kilómetros a los alemanes. Al día siguiente los canadienses consiguieron otros 11 kilómetros y el 11 de agosto suspendieron el ataque cuando los alemanes comenzaron a reforzar las líneas, <strong>era crucial saber cuándo parar para evitar desajustes logísticos y echar a perder buenas operaciones</strong>. El resultado fue mejor de lo esperado para los Aliados: pusieron a salvo Amiens, su línea ferroviaria y sufrieron 22.000 bajas frente a 75.000 alemanas (50.000 prisioneros). Ludendorff calificó la batalla como la peor derrota desde el inicio de la guerra, y desde entonces sufrió una serie de problemas nerviosos de los que no se recuperó.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/cañóndeguerrabritánicoamiens.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="638" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/cañóndeguerrabritánicoamiens.jpg" alt="Obús de asedio británico en Amiens" class="wp-image-2229" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/cañóndeguerrabritánicoamiens.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/cañóndeguerrabritánicoamiens-300x239.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Obús de asedio británico en Amiens | <a rel="noopener noreferrer" href="http://www.iwm.org.uk/collections/item/object/205091093" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, la exitosa contraofensiva aliada no hizo cambiar de opinión al Alto Mando alemán. La estrategia ahora sería la de mantenerse a la defensiva, planteamiento que detestaban porque la mentalidad alemana era ofensiva, y las consecuencias psicológicas para las tropas serían terribles. Pero llegados a la situación en la que se encontraban no podían hacer más, porque una paz entregando Bélgica seguía sin ser aceptable, esperaban desgastar a la defensiva a los Aliados para que firmasen una paz&nbsp;que no considerasen humillante. Lo peor para Alemania es que Hindenburg y Ludendorff dejaron de estar de acuerdo. El primero consideró que con la insistencia de Ludendorff por las ofensivas había sacrificado no sólo la opción de tomar la iniciativa, <strong>sino que tiró por la borda la posibilidad de plantar una buena defensa</strong>, y tuvo razón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De agosto a septiembre los Aliados desplegaron una serie de ataques que fueron recortando kilómetro a kilómetro puntos estratégicos y fortificados a los alemanes. A&nbsp;mediados de agosto, las tropas aliadas habían empujado a los alemanes a la llamada línea de invierno, que Ludendorff pretendía conservar el resto del año. El 2 de septiembre ya habían rebasado una línea posterior y el Alto Mando alemán ordenó la retirada general a&nbsp;la línea Hindenburg, <strong>la última que los alemanes tenían preparada para defender</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los ataques limitados habían surtido efecto, no sólo los del lado británico (aunque fueron los que tomaron la iniciativa), tanto franceses como estadounidenses realizaron exitosas campañas contra los alemanes. De hecho, a pesar de malas decisiones en los años anteriores, <strong>la mejoría que experimentó del Ejército francés en 1918 fue notable</strong>; desde 1917 comenzó a usar de forma estándar la defensa en profundidad, empezaron a usar la artillería de manera más racional y los carros de combate salían como churros de las fábricas, del mismo modo que los aviones. Pétain impulsó muchos de estos cambios, algunos tras su episodio pesimista en la primera mitad del año, y consiguió, junto a Foch, recuperarse del KO técnico tras Verdún. Por su parte, los soldados del otro lado del Atlántico no sólo mejorar la moral de la tropa. Aunque con falta de adiestramiento,<strong> las primeras divisiones en entrar en combate aprendieron pronto,</strong> y demostraron tal bravura que algunos alemanes&nbsp;describieron su valentía como suicida.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/USAyMarkV.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="617" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/USAyMarkV.jpg" alt="Tropas estadounidenses avanzan siguiendo a los tanques | Fuente" class="wp-image-2225" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/USAyMarkV.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/USAyMarkV-300x231.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Tropas estadounidenses avanzan siguiendo a los tanques | <a rel="noopener noreferrer" href="http://www.iwm.org.uk/collections/item/object/205218820" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los tres ejércitos funcionaban tan bien, tanto por separado como en conjunto, que Foch&nbsp;pensó que estaban listos <strong>para realizar una ofensiva conjunta sobre la línea Hindenburg</strong>, lo que se planeó y ejecutó a finales de septiembre. El plan de&nbsp;batalla sobre la última línea de defensa alemana fue el más grande de la Primera Guerra Mundial y, de tener efecto, los alemanes perderían la guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 27 de septiembre comenzó la gran ofensiva, que en una sucesión de cuatro ataques, esperaba traspasar las defensas de la línea Hindenburg. Un día después, Ludendorff exigió al Reichstag un armisticio inmediato al conocer la rendición de Bulgaria, pero fue rechazado. Esta ofensiva fue la más costosa para ambos bandos de todo el conflicto, fue la última defensa alemana y la defendieron lo mejor posible. El alto coste se atribuye precisamente a las buenas defensas, y a que Foch no acertó al encargar a Pershing (el general al mando del ejército estadounidense) el mejor sector para usar a sus hombres. En cualquier caso,&nbsp;el 5 de octubre, los británicos <strong>consiguieron romper la última defensa de los alemanes y se adentraron en campo abierto sin fortificar</strong>. Las Potencias Centrales&nbsp;habían sido derrotadas, sin embargo, la paz tardó un mes en llegar.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/tropas-traspasando-la-línea-hindenburg.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="631" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/tropas-traspasando-la-línea-hindenburg.jpg" alt="Soldados eufóricos pocos días después de traspasar la línea Hindenburg | Fuente" class="wp-image-2230" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/tropas-traspasando-la-línea-hindenburg.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/tropas-traspasando-la-línea-hindenburg-300x237.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Soldados eufóricos pocos días después de traspasar la línea Hindenburg | <a rel="noopener noreferrer" href="http://www.iwm.org.uk/collections/item/object/205245279" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Las ofensivas de los Balcanes</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras los Aliados avanzaban en el norte de Europa,&nbsp;en septiembre clavaron la puntilla necesaria para aislar a Alemania.&nbsp;Enviaron tropas&nbsp;a los Balcanes para ayudar a sus socios del este (el ejército serbio llevaba 4 largos años fuera de su territorio) y <strong>terminar haciendo lo posible por derrotar a los aliados alemanes</strong>. El primer ataque lo llevaron acabo tropas francesas, serbias, británicas y griegas sobre el ejército búlgaro, que desde su entrada en la guerra controlaba Serbia, en 15 días expulsaron a los búlgaros del territorio conquistado. Los Aliados realizaron&nbsp; un avance relámpago con el que consiguieron que el ejército búlgaro se rindiera,&nbsp;y el 30 de septiembre Bulgaria firmó el armisticio. Al mismo tiempo, y en buena parte gracias a la caída de los socios alemanes, los turcos firmaron el armisticio, comprendiendo que habían perdido Arabia y que Alemania no iba a poder ayudarles durante más tiempo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/800px-Erzherzog_Thronfolger_Karl_Franz_Josef.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="219" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/800px-Erzherzog_Thronfolger_Karl_Franz_Josef-219x300.jpg" alt="Carlos I, con cara de no querer abdicar | Fuente" class="wp-image-2232" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/800px-Erzherzog_Thronfolger_Karl_Franz_Josef-219x300.jpg 219w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/800px-Erzherzog_Thronfolger_Karl_Franz_Josef-746x1024.jpg 746w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/800px-Erzherzog_Thronfolger_Karl_Franz_Josef.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 219px) 100vw, 219px" /></a><figcaption> Carlos I | <a rel="noopener noreferrer" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_I_de_Austria_y_IV_de_Hungr%C3%ADa#/media/File:Erzherzog_Thronfolger_Karl_Franz_Josef.jpg" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">El 16 de septiembre, Carlos I, que había sucedido a Francisco José en 1916, le pidió a Wilson la paz y declaró el Imperio Austrohúngaro un estado federal. Durante el verano, los italianos habían repelido la última ofensiva austrohúngara, y al igual que los alemanes, sólo podían defenderse. Italia no tenía&nbsp;un gran ejército, pero el avance aliado en el norte de Europa y el gran número de deserciones en el ejército de la doble monarquía convirtieron este sector del frente en una perita en dulce para atacar,&nbsp;<strong>y así tener más fuerza a la hora de negociar la paz</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, Wilson ya no era el profeta de la paz que todos recordaban de 1917 y 1918. Había enviado a sus jóvenes estadounidenses al frente, había destinado millones de dólares a la industria armamentística, al transporte de materiales y productos de primera necesidad a las Islas Británicas. Una vez con las manos en la masa quería sacar la mayor porción del pastel posible, <strong>no iba a dejar que ningún enemigo se fuera para casa con una paz ventajosa</strong>. Durante 1918 promovió, mediante la propaganda, la creación de estados constitucionales y la desintegración de Austria-Hungría en sus diferentes nacionalidades y etnias, las naciones yugoslavas debían ser independientes, así como Checoslovaquia. Por este motivo, Carlos I declaró la doble monarquía un estado federal, para contentar a Wilson, pero los Aliados querían la desintegración de la vieja monarquía. A finales de octubre, Hungría se separó del Imperio y comenzaron a proclamarse diferentes repúblicas.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/04/640px-President_Woodrow_Wilson_portrait_December_2_1912.jpg"><img decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/04/640px-President_Woodrow_Wilson_portrait_December_2_1912.jpg" alt="Woodrow Wilson, &quot;¿La Paz? Que te folle un pez&quot; | Fuente " class="wp-image-1909" width="750" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/04/640px-President_Woodrow_Wilson_portrait_December_2_1912.jpg 640w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/04/640px-President_Woodrow_Wilson_portrait_December_2_1912-246x300.jpg 246w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a><figcaption> Woodrow Wilson| <a rel="noopener noreferrer" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Woodrow_Wilson#/media/File:President_Woodrow_Wilson_portrait_December_2_1912.jpg" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El caso de Checoslovaquia fue especialmente curioso. A lo largo del conflicto hubo un número de desertores checos que se refugiaron en Rusia (eran considerados traidores y serían fusilados de quedarse en Austria-Hungría). Con el tiempo se organizaron y formaron la Legión Checa, un cuerpo de unos 40.000 soldados que fue clave en la formación del nuevo estado checoslovaco. Los únicos que querían a los bolcheviques en el poder eran los alemanes, porque no iban a reanudar las hostilidades, del resto de partidos en la lucha por el gobierno ruso no se podía decir lo mismo. De modo que no&nbsp;solo por motivos ideológicos, sino militares, a los Aliados les interesaba que los bolcheviques fueran borrados del mapa. Por esta razón&nbsp;colaboraron con los principales opositores de Lenin y con la Legión Checa, que fue tumbando <em>soviets</em> bolcheviques a lo largo de la línea del Transiberiano. Fue un episodio peculiar, pero importante para entender las futuras relaciones internacionales, porque&nbsp;<strong>resulta significativo que, sabiendo esto, Checoslovaquia fuese la primera república en declararse</strong>, antes incluso que Hungría se separase&nbsp;oficialmente.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/Czech_Troops.jpg"><img decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/Czech_Troops.jpg" alt="La Legión Checa en Vladivostok | Fuente" class="wp-image-2231" width="750" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/Czech_Troops.jpg 700w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/Czech_Troops-300x151.jpg 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></a><figcaption> La Legión Checa en Vladivostok | <a rel="noopener noreferrer" href="https://en.wikipedia.org/wiki/Czechoslovak_Legion#/media/File:Czech_Troops.jpg" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Volviendo al Imperio Austrohúngaro, la oferta de paz fue rechazada, y el 24 de octubre Italia lanzó una ofensiva total con refuerzos británicos y franceses. En 48 horas destrozaron lo que quedaba del ejército de la doble-monarquía, que empezó a batirse en retirada más rápido de lo que podían avanzar los aliados. El 2 de noviembre las fuerzas italianas clavaron la puntilla en Vittorio-Veneto, y el 4 del mismo mes,<strong> Carlos I firmó el armisticio</strong> y se retiró de la política, había tenido a su disposición todavía 80.000 hombres fieles, pero rechazó el ofrecimiento de usarlos para mantenerse en el trono.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La capitulación alemana</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de todo esto, los Aliados habían expulsado a los alemanes de Francia y aproximadamente un cuarto de Bélgica había sido liberada. Desde que los británicos penetraron en la línea Hindenburg, Ludendorff pidió un armisticio al Reichstag, aunque pasó mucho tiempo hasta que el acuerdo se materializó. <strong>En un principio los alemanes no querían entregar Bélgica y sus socios seguían combatiendo</strong>,&nbsp;pero&nbsp;cuando tuvieron claro que era mejor firmar cuanto antes, pensaron que Wilson era el Wilson de principios de 1918, y como hemos adelantado, no lo era en absoluto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente de Estados Unidos pretendía (como el resto de gobiernos) que los alemanes no pudieran reanudar la guerra a corto y a poder ser, largo plazo. No era una idea tan descabellada, para Ludendorff un armisticio <strong>suponía&nbsp;dejar el conflicto de lado temporalmente para reabastecerse</strong> y reanudarlo cuanto antes. Además, pretendía que Alemania se convirtiera en un estado constitucional, para evitar que las ideas de unos «retorcidos militaristas» llevaran de nuevo a un&nbsp;pueblo&nbsp;a la guerra. El mensaje que enviaba Alemania era precisamente&nbsp;el de querer mantenerse fuertes, pero llegó el momento en el que el Reichstag <strong>no sabía si iban a llegar antes las tropas aliadas a Berlín o iba a estallar la revolución interna</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/Bundesarchiv_Bild_146-1971-037-64_Prinz_Max_von_Baden.jpg"><img decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/Bundesarchiv_Bild_146-1971-037-64_Prinz_Max_von_Baden.jpg" alt="El Canciller Baden sopesando grandes cambios | Fuente" class="wp-image-2234" width="750" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/Bundesarchiv_Bild_146-1971-037-64_Prinz_Max_von_Baden.jpg 632w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/Bundesarchiv_Bild_146-1971-037-64_Prinz_Max_von_Baden-300x225.jpg 300w" sizes="(max-width: 632px) 100vw, 632px" /></a><figcaption> El Canciller Baden | <a rel="noopener noreferrer" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Maximiliano_de_Baden#/media/File:Bundesarchiv_Bild_146-1971-037-64,_Prinz_Max_von_Baden.jpg" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Fue la segunda opción. Conforme los ejércitos aliados avanzaban, los socios de las Potencias Centrales caían y las peticiones de paz iban y venían, la población alemana y el ejército de la reserva comprendieron que las cosas no pintaban bien. <strong>Fue una revelación dramática</strong>&nbsp;especialmente para los ciudadanos, que habían pasado años trabajando en la industria militar y pasando hambre en las colas para coger pan, todo con la esperanza y la promesa de que el ejército iba a triunfar&nbsp;tarde o temprano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante las presiones de la cúpula aliada y el descontento en las calles, Max de Baden, el nuevo Canciller, <strong>cambió el Estado alemán por completo en tan solo 3 semanas</strong>. Hizo al Reichstag organismo soberano, a&nbsp;los ministros responsables ante él y elegidos por sufragio universal. Convirtió a Guillermo II en monarca constitucional al modo británico y consiguió la destitución de Ludendorff. Pero inexplicablemente,&nbsp;el ejército aún realizaba algunas operaciones, aunque sabían que la guerra estaba perdida.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/Bundesarchiv_Bild_183-J0908-0600-002_Novemberrevolution_Matrosenaufstand.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="798" height="592" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/Bundesarchiv_Bild_183-J0908-0600-002_Novemberrevolution_Matrosenaufstand.jpg" alt="Marineros amotinados en Kiel con su &quot;No pasarán&quot; | Fuente" class="wp-image-2233" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/Bundesarchiv_Bild_183-J0908-0600-002_Novemberrevolution_Matrosenaufstand.jpg 798w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/08/Bundesarchiv_Bild_183-J0908-0600-002_Novemberrevolution_Matrosenaufstand-300x223.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 798px) 100vw, 798px" /></a><figcaption> Marineros amotinados en Kiel | <a rel="noopener noreferrer" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Levantamiento_marinero_en_Kiel#/media/File:Bundesarchiv_Bild_183-J0908-0600-002,_Novemberrevolution,_Matrosenaufstand.jpg" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras todo esto ocurría en Berlín, el 29 de octubre&nbsp;parte de la Marina&nbsp;alemana se amotinó en Kiel. Ordenaron&nbsp;un último golpe sobre la Royal Navy, pero los alemanes lo vieron como una operación suicida y se amotinaron. Un enviado del SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania) llegó para evitar una revolución, y los marineros y soldados que se habían unido al motín en Kiel cesaron en sus empeños. Sin embargo, los acontecimientos del motín&nbsp;llegaron a todos los rincones de Alemania en menos de una semana, pronto, en todas las grandes ciudades aparecieron células revolucionarias. <strong>Soldados y obreros se organizaron en asambleas parecidas a los <em>soviets</em> y tomaron el poder&nbsp;</strong>en casi todas las capitales de provincia, amenazando con llegar a Berlín. Como consecuencia, Max de Baden aconsejó a Guillermo II abdicar y exiliarse,&nbsp;los revolucionarios se pusieron&nbsp;de parte del SPD (quienes se los ganaron, principalmente, para que la revolución no estallara de verdad) y se firmó el armisticio el 11 de noviembre. El día en que, tras 4 años, los cañones dejaron de sonar, no obstante, heridas abiertas por todo el continente interrumpieron de inmediato ese silencio. La Gran Guerra había terminado, pero otras tantas no habían hecho más que empezar.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Bibliografía</h2>



<p class="wp-block-paragraph">–BASSETT, R: <em>Por Dios y por el Káiser</em>, Desperta Ferro, 2018.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–HOWARD, M:<em> La primera guerra mundial</em>, Crítica, 2002.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–STEVENSON, D: <em>1914-1918: Historia de la Primera Guerra Mundial</em>, Debate, 2004.</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2015/08/el-fin-de-la-primera-guerra-mundial-ii-la-caida-de-las-potencias-centrales/">El fin de la Primera Guerra Mundial (II): la caída de las Potencias Centrales</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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		<title>El fin de la Primera Guerra Mundial (I): la ofensiva alemana</title>
		<link>https://reasilvia.com/2015/07/fin-primera-guerra-mundial-ofensiva-alemana/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jul 2015 05:52:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[La Gran Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[granguerra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1918, el Alto Mando alemán tuvo la oportunidad de quemar su último cartucho antes de que las tropas estadounidenses cambiaran la balanza</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2015/07/fin-primera-guerra-mundial-ofensiva-alemana/">El fin de la Primera Guerra Mundial (I): la ofensiva alemana</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">A finales de 1917 el Imperio Alemán había perdido <a href="http://reasilvia.com/2015/04/guerra-submarina-estados-unidos-gran-guerra/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la guerra submarina</a>, la gran esperanza del Alto Mando para triunfar antes de la llegada de Estados Unidos. Por suerte para ellos, <a href="http://reasilvia.com/2015/05/crisis-primera-guerra-mundial-1917/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Rusia estaba casi fuera de juego</a>, ofreciendo un relativo descanso en el frente oriental.&nbsp;Los Aliados no iban a mover ficha hasta que llegaran los soldados estadounidenses (a partir de primavera), una situación propicia para que Alemania&nbsp;preparara una ofensiva total,<strong>&nbsp;un último cartucho del que dependía su futuro, de fallar, Alemania estaría perdida.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el frente interno alemán las cosas no pintaban bien, aunque<strong> las presiones reformistas estaban ligeramente controladas</strong>, sin una victoria que mejorase la&nbsp;perspectiva&nbsp;o acabara con la guerra en 1918, las cosas se les iban a complicar. Una&nbsp;propuesta de&nbsp;paz con concesiones (liberando Bélgica) no era discutible, porque&nbsp;la posición alemana se resentiría demasiado de cara a los ciudadanos y al resto de estados, mostrando debilidad. La única forma que el militarismo veía de asegurar el futuro alemán pasaba por demostrar fuerza. Esta demostración debía ejecutarse con rapidez, no sólo para aprovechar el parón de los Aliados. El clamor por las reformas se extendía poco a poco, las revueltas por la escasez de alimentos se hacían habituales y la economía empezaba a ir cada vez peor (si no fuese por la declinación&nbsp;de Rusia, seguramente se habrían quedado sin materiales de guerra para todos los frentes).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mal momento ruso&nbsp;liberó a muchas divisiones para ser enviadas al frente occidental (hasta marzo se pensaba que Rusia podría volver a la guerra, o al menos intentarlo). Volvieran los rusos o no a mandar a sus ejércitos, las extensas conquistas alemanas en el este no se mantendrían solas, fue necesaria una fuerte presencia militar en la franja conquistada de Lituania al sur de Polonia, que los alemanes pretendían usar como cinturón de seguridad ante el bolchevismo. De todos modos, Ludendorff pudo desviar las suficientes tropas como para tener 191 divisiones en el frente occidental contra&nbsp;las 178&nbsp;de los aliados. <strong>Por primera vez desde 1914 los alemanes tuvieron superioridad numérica en el oeste</strong>,&nbsp;aunque no la suficiente como para comenzar un ataque total&nbsp;en toda la línea de trincheras.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/28cmBrunoRailwayGunAndCrew1918.jpg"><img decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/28cmBrunoRailwayGunAndCrew1918.jpg" alt="Los alemanes no pararon de transportar cosas en 1918 | Fuente" class="wp-image-2144" width="750" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/28cmBrunoRailwayGunAndCrew1918.jpg 450w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/28cmBrunoRailwayGunAndCrew1918-300x191.jpg 300w" sizes="(max-width: 450px) 100vw, 450px" /></a><figcaption> Los alemanes emplearon grandes recursos en transportar artillería móvil| <a href="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/3/31/28cmBrunoRailwayGunAndCrew1918.jpg" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La <em><strong>Kaiserschlacht</strong></em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El ataque del Alto Mando alemán, llamado&nbsp;<em>Kaiserschlacht </em>(batalla del Káiser), tenía previsto <strong>asestar una cadena de golpes contundentes en zonas críticas</strong>, con la esperanza de doblegar la voluntad de los gobiernos Aliados. La ofensiva iba a durar mucho tiempo en esa cadena de fuertes ataques, pero Ludendorff esperaba que fuese suficiente para salir con ventaja de 1918 y poder conseguir una paz sin concesiones&nbsp;en 1919.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Los nuevos métodos de combate</h3>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/800px-Oberst_Bruchmueller.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="220" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/800px-Oberst_Bruchmueller-220x300.jpg" alt="Georg Bruchmüller | Fuente" class="wp-image-2145" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/800px-Oberst_Bruchmueller-220x300.jpg 220w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/800px-Oberst_Bruchmueller-752x1024.jpg 752w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/800px-Oberst_Bruchmueller.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px" /></a><figcaption> Georg Bruchmüller | <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Georg_Bruchm%C3%BCller#/media/File:Oberst_Bruchmueller.jpg" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Las técnicas que vamos a explicar ahora no eran nuevas, partían de ensayos realizados el año anterior&nbsp;tanto en Cambrai como en Caporetto. En estas ofensivas, ambos bandos usaron <strong>nuevas técnicas con las que conseguían un avance más rápido</strong>&nbsp;utilizando todo el potencial de artillería de una forma mucho más estudiada, tratando no sólo de conquistar más&nbsp;territorio en menos tiempo, sino de gestionar mejor los recursos. Bruchmüller, comandante de artillería en el frente oriental, perfeccionó estos métodos durante la toma de Riga en septiembre de 1917. Tanto entusiasmo generó Bruchmüller en Ludendorff y Hindenburg, que fue nombrado comandante de artillería del sector norte del frente occidental, y se pasaron directrices teóricas basadas en su método al resto de artilleros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las cortinas de fuego de artillería eran más breves e intensas&nbsp;y&nbsp;mucho mejor preparadas para descargar toda la potencia por sorpresa&nbsp;(gracias a la mejora del&nbsp;reconocimiento con aviones y del estudio de la trayectoria de los proyectiles con viento). Pero lo más importante de estas cortinas es que se hacían en profundidad&nbsp;<strong>con la idea de paralizar una gran parte de las líneas enemigas</strong>&nbsp;más que destruirlas, atacando puestos de mando y comunicación, zonas de artillería y nidos de ametralladora para causar el caos organizativo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando la cortina acababa, un gran segmento del frente enemigo era incapaz de reorganizarse, sin comunicaciones, con parte de la artillería inutilizada y sin la capacidad de enviar refuerzos a la primera línea. Este tipo de bombardeo ahorraba proyectiles de gran calibre ya que se usaba mucho gas sobre la artillería (se la inutilizaba sin visibilidad) y la infantería, y dejaba el terreno menos dañado, con lo que <strong>el avance era mucho más fácil para las tropas</strong>. Aunque mejor gestionado y con menos uso de proyectiles de gran calibre, el ataque era más terrorífico. Se usaba primero un gas para causar asfixia, y después un gas lacrimógeno diseñado para irritar hasta el punto de que los soldados se quitaban las máscaras de gas desesperados.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/large.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="552" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/large.jpg" alt="Las tropas especiales de asalto alemanas | Fuente" class="wp-image-2146" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/large.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/large-300x207.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Las tropas especiales de asalto alemanas | <a href="http://www.iwm.org.uk/collections/item/object/205191820" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez terminado el fuego de artillería,&nbsp;avanzaban las tropas de asalto con una nueva técnica&nbsp;perfeccionada desde 1916, especialmente en le frente oriental. Las tropas avanzaban protegidas por una cobertura de artillería móvil. Primero iban tropas especiales de asalto, cargando en trineos ametralladoras, morteros portátiles y lanzallamas. Esta&nbsp;infantería debía aislar los puntos fuertes de la línea enemiga para luego destruirlos, despejando el camino para las oleadas de la infantería regular. Entre ambos tipos de tropas <strong>debían llegar lo más lejos y lo más rápido que pudiesen</strong>.</p>



<h3 class="wp-block-heading">El primer ataque</h3>



<p class="wp-block-paragraph">La primera parte del plan&nbsp;de Ludendorff&nbsp;se ejecutó cerca de&nbsp;San Quintín, una zona próxima al&nbsp;punto donde se unían las líneas británicas y francesas. El plan era hacer recular a los británicos, separarlos de los franceses y acorralarlos en los puertos del Canal de la Mancha. Con esto podrían enviar a Gran Bretaña de vuelta a sus islas, evitar la llegada de estadounidenses <strong>y dejar a los franceses defendiendo París completamente solos</strong> (como ocurrió <a href="https://reasilvia.com/2017/07/batalla-dunkerque-segunda-guerra-mundial/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="La primera parte del plan&nbsp;de Ludendorff&nbsp;se ejecutó cerca de&nbsp;San Quintín, una zona próxima al&nbsp;punto donde se unían las líneas británicas y francesas. El plan era hacer recular a los británicos, separarlos de los franceses y acorralarlos en los puertos del Canal de la Mancha. Con esto podrían enviar a Gran Bretaña de vuelta a sus islas, evitar la llegada de estadounidenses y dejar a los franceses defendiendo París completamente solos (como ocurrió 22 años después). Era un plan factible porque las defensas de británicos y franceses estaban mal coordinadas y vivían con el temor de ser derrotados antes de que llegaran los norteamericanos&nbsp;(que ya estaban llegando pero no estaban preparados),&nbsp;el problema es que tras San Quintín estaba el Somme, un vasto territorio por el que era muy complicado avanzar. (abre en una nueva pestaña)">22 años después</a>). Era un plan factible porque las defensas de británicos y franceses estaban mal coordinadas y vivían con el temor de ser derrotados antes de que llegaran los norteamericanos&nbsp;(que ya estaban llegando pero no estaban preparados),&nbsp;el problema es que tras San Quintín estaba el Somme, un vasto territorio por el que era muy complicado avanzar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El sector británico estaba, de hecho, peor defendido que el francés, gracias a&nbsp;la gestión interaliada y&nbsp;la&nbsp;británica. Los franceses defendían un mayor tramo de territorio, en el pasado habían sufrido Verdún en solitario y con todo tuvieron que contribuir en la ofensiva del Somme. Llegados a 1918 pensaron que esta situación era injusta, así que decidieron, en el consejo interaliado que se había creado el año anterior, <strong>aumentar el tramo que los británicos tenían que defender, aunque estos tuvieran menos hombres</strong>. Al gobierno británico le pareció bien, de este modo Haig no lanzaría contraofensivas peligrosas, asegurando una participación británica en el conflicto a largo plazo. Con esta papeleta, Douglas Haig pidió con desesperación&nbsp;nuevos efectivos que apenas llegaron, su petición era lógica porque&nbsp;tenía más territorio que defender, contaba con menos hombres que el año anterior y el estado de las trincheras francesas que ahora tenía que ocupar era lamentable, pero su gobierno le quería dar los hombres justos para defender.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ludendorff tuvo muy claro por dónde comenzar el ataque del mismo modo en que supo ocultarlo. Haig sabía que los alemanes preparaban una ofensiva desde enero, pero Ludendorff ordenó un bombardeo ligero y sistemático a lo largo de todo el frente para no dar pistas, mientras, las tropas y la artillería marchaban de noche para ocultar el rastro de sus&nbsp;grandes movimientos. Ya en marzo la aviación de reconocimiento británica dio el aviso de que los alemanes tramaban algo cerca de San Quintín, pero el Alto Mando británico pensaba que se trataría de un ataque de desgaste, <strong>no imaginaban el horror que se les venía encima</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/34cmartilleriaalemana.jpg"><img decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/34cmartilleriaalemana.jpg" alt="Artillería alemana dándolo todo | Fuente" class="wp-image-2147" width="750" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/34cmartilleriaalemana.jpg 582w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/34cmartilleriaalemana-218x300.jpg 218w" sizes="(max-width: 582px) 100vw, 582px" /></a><figcaption> Artillería alemana camuflada | <a href="http://www.iwm.org.uk/collections/item/object/205305045" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El 21 de marzo comenzó la ofensiva, y en tan solo&nbsp;4 días los alemanes recortaron&nbsp;una cuña de 65 kilómetros a las defensas británicas, que no estaban preparadas para <strong>el mayor ataque desde 1914</strong>. La cortina de fuego de artillería cogió tan de sorpresa a los británicos que nos han llegado testimonios de la singular violencia del ataque.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Pareció como si las tripas de la tierra hubieran estallado, mientras que al otro lado de la colina se veía un destello amarillo largo y continuo. Fue el carácter repentino lo que más chocó, al no haber un lanzamiento preliminar de bombas, sino solo un enorme tumulto instantáneo.</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Fueron unos días de angustia entre los Aliados. Las trincheras británicas quedaron separadas porque el V ejército británico se retiró a toda prisa al otro lado del Somme mientras que el III, a la izquierda del V, pudo resistir con unas defensas mejores. El resultado fue que el V ejército creó un corredor de unos 70 kilómetros de ancho, <strong>separando virtualmente el sector francés del británico</strong>. Del 21 de marzo al&nbsp;3 de abril los Aliados se temieron lo peor, aunque al final tomaron las decisiones necesarias para que los ejércitos no se separaran. Haig estaba dispuesto a retirarse a los puertos del Canal, y Pétain pensó por encima de todo en defender París, retrasando todo lo posible&nbsp;los refuerzos (acordados) a los británicos en caso de que los alemanes les atacaran.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/francesesybritanicos.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="595" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/francesesybritanicos.jpg" alt="Tropas francesas y británicas defendiendo el avance alemán | Fuente" class="wp-image-2148" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/francesesybritanicos.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/francesesybritanicos-300x223.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Tropas francesas y británicas defendiendo el avance alemán | <a href="http://www.iwm.org.uk/collections/item/object/205216151" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Entre todo este desacuerdo finalmente ninguno fue presa del pánico, y el 25 de marzo en Doullens, cerca de la batalla, Foch se convirtió en&nbsp;el Comandante General&nbsp;de ambos ejércitos, aunque no tenía Estado Mayor y tanto Pétain como Haig podían recurrir ante sus gobiernos si la petición de Foch no era satisfactoria. Se hizo así porque Pétain demostró un pesimismo que dejó muy&nbsp;mal sabor de boca, y ante el inminente peligro alemán<strong> era necesario alguien con las ideas claras</strong>, y Foch, en cierto modo, se parecía mucho a Haig en lo de atacar&nbsp;a la más mínima oportunidad. Aunque el nuevo Comandante General&nbsp;no las tuviera todas consigo, era un buen candidato para transmitir el sentimiento de ímpetu&nbsp;a los ejércitos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Curiosamente, mientras los Aliados trataban de reencontrarse con el entusiasmo, los alemanes perdieron fuelle. Necesitaban una movilidad mucho mayor de la que disponían para avanzar rápidamente hasta poner en jaque a los Aliados. Tras la primera y efectiva embestida alemana, lo que las tropas se encontraron fueron las tierras del Somme, por las que avanzar era un calvario tras 2 años de bombardeos. Para superar este terreno tenían caballos y 23.000 camiones (y ferrocarriles construidos sobre la marcha) frente a los 100.000 vehículos de los Aliados. <strong>Se demostró insuficiente para que la artillería siguiera el ritmo de la infantería</strong>, que se encontró a veces sola contra un enemigo mucho mejor defendido. Las nuevas técnicas de infiltración no se siguieron siempre al pie de la letra&nbsp;y&nbsp;el cansancio llevó a muchos soldados al hacinamiento&nbsp;en los depósitos de alimentos&nbsp;enemigos.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/third-battle-aisne.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="512" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/third-battle-aisne.jpg" alt="Así estaba algunos de los terrenos por los que los alemanes debían avanzar (Aisne) | Fuente" class="wp-image-2149" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/third-battle-aisne.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/third-battle-aisne-300x192.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Así estaban algunos de los terrenos por los que los alemanes debían avanzar (Aisne) | <a href="http://www.iwm.org.uk/collections/item/object/205196468" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ludendorff conocía de sobra la situación en la que se encontraba su ataque. La franja por la que sus tropas penetraron no era la que más le interesaba para virar hacia los puertos del canal, y&nbsp;a pesar&nbsp;de todo lo intentó. Quizás no con buen criterio, cambió de idea&nbsp;demasiadas veces, su evidente nerviosismo fue fatal para sus subordinados y sus tropas, pero justificable, se jugaba ganar o perder. Al final consiguió&nbsp;<strong>una conquista territorial que no suponía gran cosa a pesar de lo aparatoso del avance</strong>, ni siquiera podía amenazar Amiens desde allí y el 5 de abril canceló la ofensiva para llevarse todo su potencial al norte, donde una delgada línea de infantería británica, sin asistencia de los franceses, separaba a los alemanes de los puertos del canal.</p>



<h3 class="wp-block-heading">El segundo ataque</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Haig esperó que el Jefe del Estado Mayor alemán intentara un ataque más al norte, insistiendo en desplegar todo su potencial en la zona que creía más débil para empujar a los británicos a replegarse hacia sus costas. El ataque se fijó el 9 de abril en el valle de Lys, al sur de Ypres, ante una delgadísima línea británica&nbsp;cuyas mejores divisiones habían sido enviadas al Somme para defender el anterior ataque. Ludendorff atacó de nuevo el sector peor protegido, cuando Haig &nbsp;lo esperaba un poco más al norte. Los alemanes&nbsp;<strong>reconquistaron&nbsp;todo el territorio que a los británicos les costó 3 largos meses conseguir el año anterior</strong>. Tal fue la conmoción que Haig se dirigió a toda Gran Bretaña con estas palabras el 12 de abril.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Con nuestras espaldas contra la pared, y creyendo en la justicia de nuestra causa, cada uno de nosotros debe seguir luchando hasta el final. La seguridad de nuestros hogares y la libertad de la humanidad dependen por igual de la conducta de cada uno de nosotros en este crítico momento.</p></blockquote>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/batalladellys.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="623" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/batalladellys.jpg" alt="Los rápidos avances alemanes cambiaron trincheras por defensas improvisadas |Fuente" class="wp-image-2150" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/batalladellys.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/batalladellys-300x234.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Con el rápido avance alemán los Aliados tuvieron que cambiar trincheras por defensas improvisadas&nbsp;| <a href="http://media.iwm.org.uk/iwm/mediaLib/365/media-365187/large.jpg?action=d&amp;cat=photographs" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las divisiones británicas no habían aguantado del todo mal, pero un trecho de la línea estaba defendida por unidades portuguesas que no aguantaron tan bien el tipo, y los británicos se vieron de nuevo en un aprieto. El 19 de abril llegaron refuerzos británicos y franceses,&nbsp;que lograron repeler entre todos el  envite alemán, hasta que el 29 de&nbsp;abril Ludendorff dio por finalizado el&nbsp;segundo ataque. Entre ambas operaciones había causado 358.000 bajas a los aliados, capturado cañones y hecho prisioneros, mientras que los los alemanes habían perdido a 348.000 entre heridos y muertos. Es cierto que en cuestión de semanas había recortado una cantidad de territorio insultante para lo que había sido la guerra hasta entonces,&nbsp;<strong>pero los objetivos primordiales de sus ataques no se habían cumplido en ningún caso</strong>. Entretanto,&nbsp;los soldados estadounidenses ya entraban al ritmo de más de 200.000 efectivos&nbsp;al mes en las costas francesas (la mayoría con necesidad de un adiestramiento intensivo), junto a&nbsp;a los valiosos suministros. Al mismo tiempo, en Berlín y en las trincheras alemanas,&nbsp;la comida era cada día más escasa.</p>



<h3 class="wp-block-heading">El tercer ataque</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la&nbsp;<em>Kaiserschlacht&nbsp;</em><strong>mostraba ya evidencias de fracaso</strong> (los dos primeros golpes fallaron en lo más importante&nbsp;y el tercero se retrasó un mes), el Alto Mando alemán continuó mientras pudo con la ofensiva. Esta vez reforzó a los austrohúngaros para que atacaran al mismo tiempo a los italianos, que habían experimentado una agradable pausa bélica durante el año.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ataque de los austrohúngaros tuvo muchos problemas desde el inicio. Contaban con artillería de sobra y las directrices para llevar a cabo un ataque a lo Bruchmüller, pero las municiones necesarias para llevar a cabo este tipo ataque estaban todavía viajando en ferrocarril y&nbsp;el <strong>reconocimiento para atacar&nbsp;por sorpresa de manera precisa&nbsp;era impensable por falta de aviones</strong>. Además, los italianos sabían perfectamente en qué punto iban a atacar sus rivales gracias al interrogatorio de desertores y el espionaje de líneas telefónicas.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/trincheragrappa.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="500" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/trincheragrappa.jpg" alt="Trinchera en el monte Grappa | Fuente" class="wp-image-2151" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/trincheragrappa.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/trincheragrappa-300x188.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Trinchera en el monte Grappa | <a href="http://www.iwm.org.uk/collections/item/object/205312459" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El mayor punto a favor de las Potencias Centrales era que Rusia había liberado una gran cantidad de presos austrohúngaros, recuperando cierta profesionalidad y moral en el ejército de la doble monarquía. No fue suficiente, la ofensiva de Austria-Hungría sobre el monte Grappa, en las faldas de los Alpes italianos, fue un rotundo fracaso. El uso de la artillería fue impreciso y&nbsp;los italianos estaban reforzados por divisiones británicas y francesas, los Aliados consiguieron frenar el avance austrohúngaro en todas las posiciones. Una semana después del ataque, habían perdido 150.000 hombres y los Aliados 80.000, la ofensiva fue suspendida y Conrad finalmente destituido. <strong>En Berlín sabían que ya no podrían contar con sus aliados&nbsp;para lanzar ofensivas</strong> en lo que quedaba de guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las cosas en el frente alemán no estaban demasiado bien. A estas alturas muchas tropas estaban desmoralizadas, <strong>habían entendido que tanto esfuerzo y territorio conquistado no había servido para nada</strong>, la alimentación cada vez era peor (aunque no dejaban de llegar municiones) y las deserciones empezaban a ser habituales. El último cartucho alemán estaba casi consumido, sin embargo, la última parte de la ofensiva fue la que más cerca estuvo de tener éxito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ludendorff decidió intentar una ofensiva más al sur, cerca del Aisne, si le salía bien podría apostar sus cañones de largo alcance y bombardear París, ciudad que estaba mal defendida. Los dirigentes&nbsp;franceses no hicieron caso a los evidentes preparativos del ataque, pensando que era una maniobra de distracción. El 27 de mayo los alemanes dispararon en una cortina de fuego de artillería 2 millones de proyectiles durante&nbsp;4 horas. En una mañana desintegraron la línea Aliada y avanzaron 20 kilómetros. En&nbsp;junio los alemanes habían vuelto al Marne 4 años después, con París a 90 kilómetros por carretera, <strong>apostaron los cañones en Soissons y comenzaron el bombardeo de la capital francesa</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/1024px-Parisgesch1.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="730" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/1024px-Parisgesch1.jpg" alt="Los &quot;cañones de París&quot;, el terror francés durante la ofensiva alemana | Fuente" class="wp-image-2142" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/1024px-Parisgesch1.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/1024px-Parisgesch1-300x214.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption> Los «cañones de París», el terror francés durante la ofensiva alemana | <a href="https://fr.wikipedia.org/wiki/Pariser_Kanonen#/media/File:Parisgesch1.JPG" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez más, cuanto más éxito estaba teniendo la ofensiva alemana, más fuelle perdía. Cuando los alemanes tomaron posiciones en&nbsp;el Marne, los refuerzos de Foch llegaron para mantener&nbsp;la línea ya con la inestimable ayuda de los estadounidenses (dos de sus divisiones combatían junto a&nbsp;los franceses&nbsp;para hacerse a las formas de guerra, mientras al resto los instruían los británicos). Con el Marne seguro, Pétain organizó una contraofensiva aprovechando los salientes del terreno, en los que pudo crear un anillo protector en el que acumular tropas hasta lanzar la contraofensiva y frenar definitivamente el avance. El 2 de junio frenaron la ofensiva alemana&nbsp;y <strong>los estadounidenses se probaron como bravos combatientes</strong>, lo que tuvo un impacto psicológico significativo.</p>



<h3 class="wp-block-heading">El cuarto ataque</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Los siguientes días de junio fueron muy duros para Ludendorff. Los Aliados habían frenado sus anteriores ataques en los que, además de no conseguir ningún objetivo principal, había perdido una cantidad inestimable&nbsp;de vidas. <strong>Necesitaba actuar antes de que los norteamericanos tuvieran a todos sus efectivos listos para el combate</strong>, de lo contrario, con sus tropas reducidas en número y exhaustas, la guerra estaba perdida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El nuevo ataque se programó para el 9 de junio y su objetivo era acercarse más a París, creando una desbandada del calibre de las anteriores. Pero la gripe española se extendió en el frente y <strong>el ejército alemán&nbsp;la sufrió más al estar peor alimentado</strong>. Tampoco hicieron mucho por&nbsp;ocultar su ataque y los desertores no tuvieron reparos en dar todos los detalles que conocían de la operación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 9 de junio, los Aliados habían tomado buena nota de los errores de las semanas anteriores. La defensa dispuesta en profundidad estaba preparada para el ataque estilo Bruchmüller, e incluso realizaron un contrabombardeo cuando las tropas de asalto alemanas atacaron. Embotellaron a los alemanes en la primera línea que habían asaltado y los contraatacaron por tres lados diferentes. El 11 de junio Ludendorff suspendió de nuevo el ataque.&nbsp;Durante estos meses, el Imperio Alemán había perdido casi un millón de hombres, <strong>el mismo número que los estadounidenses habían desembarcado</strong>. Seguían cerca de París, pero las tornas habían cambiado por completo.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/estadounidensesmarcha.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="623" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/estadounidensesmarcha.jpg" alt="Los estadounidenses, preparados para entrar en batalla | Fuentes" class="wp-image-2152" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/estadounidensesmarcha.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/07/estadounidensesmarcha-300x234.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Los estadounidenses, preparados para entrar en batalla | <a href="http://www.iwm.org.uk/collections/item/object/205244774" target="_blank">Fuente</a></figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Bibliografía</h2>



<p class="wp-block-paragraph">–HOWARD, M:<em> La primera guerra mundial</em>, Crítica, 2002.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–STEVENSON, D: <em>1914-1918: Historia de la Primera Guerra Mundial</em>, Debate, 2004.</p>
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		<title>La Primera Guerra Mundial en Oriente Próximo</title>
		<link>https://reasilvia.com/2015/06/primera-guerra-mundial-oriente-proximo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 13 Jun 2015 08:20:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[La Gran Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[granguerra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Oriente Próximo fue un frente residual en la Primera Guerra Mundial, sin embargo, esconde algunos de los capítulos más terribles de todo el conflicto</p>
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<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">La Gran Guerra llegó muy pronto a Oriente Próximo. Cuando a finales de 1914 los otomanos se unieron a las Potencias Centrales, como ya explicamos en <a rel="noreferrer noopener" href="http://reasilvia.com/granguerra/" target="_blank">su momento</a>, se activaron frentes en Mesopotamia, el Cáucaso y Arabia. Tan solo cuatro días después de la entrada de los otomanos en la guerra, los británicos tomaron Fao, que por su ubicación estratégica<strong> les permitió dominar el Golfo Pérsico</strong>, culminando y asegurando el control de la zona costera con la toma de Basora unos días después.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El Imperio Otomano y la rebelión árabe</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los británicos tenían numerosos intereses en Oriente Próximo, uno de ellos era el Canal de Suez. En Egipto <strong>concentraron numerosas tropas para proteger el Canal</strong>, en peligro a pesar del Tratado de Constantinopla de 1888, en el que los otomanos firmaron permitir el paso de navíos tanto en tiempos de guerra como de paz. Pero cortar la comunicación entre la cabeza de la Corona británica y la India era demasiado interesante como para respetar ningún tratado. De hecho, en enero de 1915, los británicos ya tuvieron que hacer frente a un ataque turco-alemán sobre el Sinaí. La península estuvo en disputa hasta 1917, es decir, el Canal de Suez estuvo en peligro todo este tiempo, y esa era la mayor preocupación de Gran Bretaña a corto plazo.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/The_Suez_Canal_1917.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="615" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/The_Suez_Canal_1917.jpg" alt="El Canal de Suez en 1917, una estampa idéntica a la que podemos ver en Lawrence de Arabia | Wikimedia Commons" class="wp-image-2037" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/The_Suez_Canal_1917.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/The_Suez_Canal_1917-300x231.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> El Canal de Suez en 1917, una estampa idéntica a la que podemos ver en &#8216;Lawrence de Arabia&#8217; | <a rel="noopener noreferrer" href="http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Historical_images_of_Suez_Canal#/media/File:The_Suez_Canal,_1917.JPG" target="_blank">Wikimedia Commons</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A estos dos frentes en Sinaí y en Mesopotamia se sumaron el Cáucaso y Galípoli, de los que ya hablamos someramente en <a href="http://reasilvia.com/2015/01/gran-guerra-estancada-1915/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">otra ocasión</a>.&nbsp;El primero de ellos pretendía <strong>reactivar y dar carpetazo a un conflicto histórico en las fronteras entre Rusia y Turquía</strong>, una zona muy delicada para ambos Estados de la que hablaremos más delante; el segundo surgió para <strong>tender una ruta marítima entre los aliados occidentales y Rusia</strong>, que a su vez aislaría ambos lados del Imperio Otomano, haciéndolo más vulnerable y posibilitando un ataque donde más le dolía, Constantinopla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ninguna ofensiva salió bien. <strong>El Cáucaso fue un cementerio de turcos y Galípoli de británicos</strong>, los tímidos avances de las Potencias Centrales sobre el Sinaí fueron respondidos&nbsp;(sin demasiados costes humanos), enfangando a ambos bandos por el control sobre la península, &nbsp;y <strong>el frente mesopotámico fue un desangre de tropas indo-británicas</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre el tablero había <strong>tropas turcas sin demasiada formación</strong>,<strong> con un equipo deficiente</strong> ligeramente&nbsp;mejorado por las ayudas alemanas. Eso sí, estos&nbsp;campesinos demostraron ser rudos combatientes, y los jóvenes oficiales otomanos estuvieron en todo momento muy bien asesorados por generales alemanes. A pesar de todo, las intervenciones de los turcos no brillaron en ningún frente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los británicos tenían un ejército <strong>ligeramente mejor equipado y algo mejor entrenado</strong>, las tropas indias y egipcias no eran comparables a los veteranos del frente occidental, pero al menos tenían una formación mayor de combate británica y era algo que se notaba. Cuando en 1916 los británicos abandonaron la campaña de los Dardanelos (Galípoli), enviaron buena parte de esas tropas a Egipto para aumentar el número de efectivos y prepararon un plan para recuperar el control sobre el Sinaí en 1917.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entretanto, en Mesopotamia,&nbsp;el mando británico preparó un avance sobre Bagdad&nbsp;para terminar de asegurar&nbsp;las posiciones capturadas en 1914,&nbsp;que&nbsp;no estarían del todo seguras hasta que capturaran la capital. Además&nbsp;el gobierno británico buscaba <strong>desarrollar una expansión agresiva para recuperar prestigio</strong> (y conseguir petróleo)<strong> en Oriente Próximo</strong>, una zona precariamente controlada por los otomanos, quienes ya habían perdido territorios en los años anteriores a la guerra. La ofensiva se vio afectada durante el asedio de Kut-al-Amara (a 130 km de Bagdad) en 1916, cuando se extendió una enfermedad entre las tropas indo-británicas que detuvo el avance, retrasando&nbsp;la campaña hasta&nbsp;el año siguiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin haber conseguido mucho más que defender el Sinaí y controlar el Golfo Pérsico, los británicos prepararon a sus ejércitos para continuar la doble ofensiva desde enero de 1917. El 9 de ese mismo mes, las tropas egipcio-británicas derrotaron a los otomanos&nbsp;en Rafah, lo que <strong>les confirió el control total sobre el Sinaí y les abrió las puertas de Gaza</strong>. Al mismo tiempo arrancó una nueva campaña en Mesopotamia, esta vez consiguiendo tomar <strong>Kut-al-Amara el 23 de febrero y &nbsp;Bagdad el 8 de marzo</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/1024px-Maude_in_Baghdad.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/1024px-Maude_in_Baghdad.jpg" alt="Las tropas indo-británicas entrando en Bagdad | Wikimedia Commons" class="wp-image-2039" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/1024px-Maude_in_Baghdad.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/1024px-Maude_in_Baghdad-300x225.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption> Las tropas indo-británicas entrando en Bagdad | <a rel="noopener noreferrer" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Fall_of_Baghdad_%281917%29#/media/File:Maude_in_Baghdad.jpg" target="_blank">Wikimedia Commons</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras que las tropas indo-británicas entraban en Bagdad cerrando la campaña mesopotámica, en Gaza comenzaron una serie de batallas que <strong>se extendieron hasta noviembre de 1917</strong>, enfrentando a las tropas británicas y otomanas, dirigidas respectivamente por Allenby y un Falkenhayn venido a menos. En realidad ambos generales habían participado en las campañas europeas, los dos con mala fortuna, aunque la caída de Falkenhayn fue mucho más sonada al pasar de Jefe del Estado Mayor a comandante de un frente residual. Oriente Próximo&nbsp;no fue una zona que marcara diferencias en el desarrollo de la Primera Guerra Mundial, aunque&nbsp;Galípoli podría haber cambiado esto, pero tras el fracaso de esta operación no hubo nada realmente crucial, <strong>salvo el reparto de futuros recursos e influencias</strong> sobre una zona desfigurada y reconstruida a base de parches.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La guerra en Oriente tuvo muchas diferencias con lo que estaba sucediendo en Europa. En el viejo continente la guerra de trincheras no tardó en extenderse, sin embargo, en Oriente Próximo permaneció la guerra móvil (con trincheras muy poco desarrolladas) durante todo el conflicto, sin olvidarnos de la guerra de guerrillas desarrollada por los rebeldes árabes. A pesar de la permanencia de métodos antiguos de guerra, <strong>se incorporaron nuevas armas como los aviones</strong>, que sirvieron para atacar objetivos seleccionados y planificar las batallas al detalle con labores de reconocimiento. Pero la inclusión de estas nuevas armas y métodos no cambió que la guerra continuase siendo móvil, con una participación masiva de la caballería en algunas operaciones.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/Turkish_Machine_Gunners_2nd_Gaza_1917.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="862" height="480" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/Turkish_Machine_Gunners_2nd_Gaza_1917.jpg" alt="Turcos defendiendo una de las líneas en Gaza, 1917 | Wikimedia Commons" class="wp-image-2040" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/Turkish_Machine_Gunners_2nd_Gaza_1917.jpg 862w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/Turkish_Machine_Gunners_2nd_Gaza_1917-300x167.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 862px) 100vw, 862px" /></a><figcaption> Otomanos defendiendo una de las líneas en Gaza, 1917 | <a rel="noopener noreferrer" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Second_Battle_of_Gaza#/media/File:Turkish_Machine_Gunners_2nd_Gaza_1917.jpg" target="_blank">Wikimedia Commons</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Con&nbsp;Allenby y&nbsp;Falnkenhayn&nbsp;enfrentándose&nbsp;en Gaza, un joven arqueólogo lideraba&nbsp;una guerra diferente desde el Hiyaz. Thomas Edward Lawrence fue un personaje singular en un escenario peculiar para lo que habíamos visto hasta ahora. En marzo de 1916 fue enviado para evaluar la posibilidad de una rebelión árabe (era un arqueólogo con conocimientos contrastados del territorio en los años anteriores), siendo positivo al respecto. La rebelión la comenzó Husein Ibn Ali, Jerife de La Meca, con quien los británicos pactaron extender la revuelta&nbsp;contra los otomanos a cambio de una futura Arabia independiente tras la guerra. Esta promesa no iba a ser cumplida porque existía el tratado de Sykes-Picot, que dividiría&nbsp;una buena parte de Oriente Próximo entre Francia y Gran Bretaña. Esto ocurrió en junio,&nbsp;en otoño <strong>Lawrence fue enviado al Hiyaz como enlace con los líderes,&nbsp;</strong>y&nbsp;desde allí debería ayudar a extender la rebelión al resto de Arabia.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/Lcamel.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="240" height="325" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/Lcamel.jpg" alt="Lawrence tras la toma de Aqaba | Wikimedia Commons " class="wp-image-2041" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/Lcamel.jpg 240w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/Lcamel-222x300.jpg 222w" sizes="auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px" /></a><figcaption> Lawrence tras la toma de Aqaba | <a rel="noopener noreferrer" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Aqaba#/media/File:Lcamel.jpg" target="_blank">Wikimedia Commons</a></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">El plan no salió del todo bien aunque sirvió a los propósitos de los Aliados. Lo único que se consiguió unir fue esta región, el Hiyaz, que estaba en manos de diferentes tribus que no siempre tenían las mismas pretensiones. Faisal (hijo de Husein, al mando del ejército) y Lawrence construyeron un ejército irregular más sólido de lo esperado, que entre otoño de 1916 y verano de 1917 logró arrebatar el Hiyaz del precario control otomano. Para coronar la exitosa campaña, a principios de verano<strong> las fuerzas de Lawrence tomaron Aqaba, </strong>que sirvió de base de operaciones del ejército de Faisal y como propaganda del éxito de la rebelión. La valerosa toma de esta ciudad le valió a Lawrence para ganarse el respeto de Allenby y la confianza de Faisal, adquiriendo una posición privilegiada. Junto a esta toma, las fuerzas lideradas por Lawrence realizaron una intensa actividad de guerra de guerrillas sobre el ferrocarril otomano, de modo que mientras Allenby avanzaba y luchaba por la costa en una guerra convencional, Lawrence lo hacía por el interior asaltando los suministros otomanos, una estrategia conjunta que dio buenos resultados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En otoño de 1917, Allenby conquistó Gaza tras la tercera batalla y avanzó hacia Jerusalén, ciudad que tomó en diciembre y que ofreció como regalo de Navidad a Londres, donde hacían falta buenas noticias para dar el último empujón en el continente. 1918 se desarrolló de una manera parecida al año anterior: Allenby seguía avanzando por la costa, esta vez hacia Siria, y Lawrence lo hacía con sus tropas por el interior. Lo que cambió fue que los guerreros de Lawrence cada vez eran más profesionales, y acabaron la Primera Guerra Mundial considerados como uno de los más valiosos cuerpos del ejército Aliado en Oriente. Mientras que la guerra avanzaba hacia su conclusión, la relación de Lawrence con ambas cúpulas del poder se enfrió. Estaba a favor de la Arabia independiente pero era británico, y como ya se sabía que la promesa difícilmente iba a ser cumplida, se ganó la desconfianza de los árabes y la incomprensión de los suyos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El reparto de Oriente Próximo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los últimos coletazos de esta guerra fueron diplomáticos y sucedieron en Damasco en octubre de 1918, cuando la ciudad fue tomada por el bando Aliado. Lawrence ayudó a Faisal a crear un gobierno provisional árabe que presionó a Gran Bretaña y Francia para la consecución de una Arabia independiente, pero no consiguió nada. La tensión ya era máxima porque el pacto secreto de Sykes-Pictot era conocidos por casi todos e <strong>iba a ser imposible conciliarlo&nbsp;con el resto de promesas</strong>. Al acuerdo&nbsp;secreto y a las promesas a los árabes, se les unió&nbsp;la declaración de Balfour (secretario de asuntos exteriores británico), en la que expresaba el deseo de&nbsp;<strong>facilitar la formación de&nbsp;un hogar nacional para el pueblo judío</strong> (lo detallaremos más adelante) en Palestina.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/640px-Sykes-Picot.svg_.png"><img decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/640px-Sykes-Picot.svg_.png" alt="" class="wp-image-2044" width="750" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/640px-Sykes-Picot.svg_.png 640w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/640px-Sykes-Picot.svg_-267x300.png 267w" sizes="(max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a><figcaption> El tratado de Sykes-Picot, en rojo GB, en azul FR y en verde Rusia | <a rel="noopener noreferrer" href="https://en.wikipedia.org/wiki/Sykes%E2%80%93Picot_Agreement#/media/File:Sykes-Picot.svg" target="_blank">Wikimedia Commons</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los problemas eran evidentes. Sykes-Picot chocaba con todo, aunque se modificó para que cuadrara con la promesa al pueblo judío. Como resulta evidente, seguía afectando a la emancipación de Arabia. En lugar de conceder la independencia como se había prometido (salvo al Hiyaz, donde se formó un reino gobernado por Husein), los árabes, bajo el liderato de los Hachemitas (la familia de Husein y Faisal), <strong>quedaron confinados a zonas de influencia y tutela </strong>(en el mapa de arriba apreciamos las zonas de tutelaje en tonos más claros), una en el territorio francés y otra en el británico. Esta situación no contentó a muchos árabes, entre ellos Faisal, que dos años más tarde trató de independizar del poder francés una buena zona de Siria, creando un reino del que él sería el rey, pero las fuerzas francesas barrieron a los rebeldes. Este corto epílogo sobre la sublevación de Faisal ofrece una idea de lo mal cerrado que quedó el problema árabe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entretanto, Palestina pasaba a control británico, una maniobra que tenía más lecturas que simplemente darle nada gratis al pueblo judío. Lo que realmente querían los británicos con esto era obtener un<strong> cinturón de seguridad para proteger Suez de Francia</strong>, ya que de otro modo sólo tendrían poco más que el Sinaí, península que no habían conseguido defender demasiado bien. Además, con este movimiento Gran Bretaña se pondría de su lado a buena parte de la comunidad internacional judía, que tenía una presencia importante en Estados Unidos, <strong>actores con los que interesaba tener buenas relaciones</strong>. Que el territorio elegido fuese Palestina no fue arbitrario. Existía una demanda del movimiento sionista contemporáneo desde mediados del XIX, surgida a raíz de los pogromos originados en la Rusia zarista que se fueron extendiendo e intensificando a finales de siglo. La situación empujó a muchos judíos a buscar un hogar en Palestina desde finales del XIX y principios del XX, y los británicos pensaron que era buena idea aprovechar esta situación para ganar apoyos, a nivel internacional y local.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El genocidio armenio, un capítulo olvidado</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro de los territorios del Imperio Otomano se encontraba la Meseta Armenia, a los pies del Cáucaso, entre las fronteras de los otomanos, el Imperio Rusio y Persia. Era una <strong>zona de conflicto histórico</strong> entre las tres&nbsp;potencias, en la que&nbsp;los rusos habían recortado territorio&nbsp;desde principios del XIX a los otomanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los problemas con la población armenia venían desde mediados del XIX y se intensificaron a finales de siglo. Los armenios habían ido adquiriendo consciencia de las pobres condiciones legales que tenían, y aprovecharon el Congreso de Berlín de 1878 para pedir la creación de provincias armenias y una serie de reformas con las que conseguir cierta seguridad jurídica. Estas peticiones, aprobadas en el congreso para quedar bien, chocaban con las pretensiones de una mentalidad otomana que buscaba un mayor control sobre sus súbditos. El antaño gigantesco Imperio Otomano había visto dramáticamente reducido su territorio controlado durante el siglo XIX, y en lugar de buscar una contraofensiva, la nueva mentalidad era la de <strong>consolidar el control sobre el territorio dominado</strong>. Ofrecer ciertas libertades y derechos a algunos de sus súbditos, especialmente a los armenios que estaban en la frontera con Rusia, era algo impensable para el Sultán.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/1084px-Armenian_population_map_1896.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="1084" height="900" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/1084px-Armenian_population_map_1896.jpg" alt="Mapa con población armenia en 1896, en azul oscuro más del 50% | Wikimedia Commons" class="wp-image-2072" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/1084px-Armenian_population_map_1896.jpg 1084w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/1084px-Armenian_population_map_1896-300x249.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/1084px-Armenian_population_map_1896-1024x850.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1084px) 100vw, 1084px" /></a><figcaption> Mapa con población armenia en 1896, en azul oscuro más del 50% | <a rel="noopener noreferrer" href="https://en.wikipedia.org/wiki/Armenians_in_the_Ottoman_Empire#/media/File:Armenian_population_map_1896.jpg" target="_blank">Wikimedia Commons</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A finales del XIX ya se tienen noticias de las primeras matanzas contra los armenios a manos de grupos irregulares formados por otras etnias, como kurdos, <strong>con el permiso del Sultán para actuar</strong>. De modo que en 1914 las relaciones ya estaba terriblemente dañadas entre ambos bandos. A pesar de todo, cuando los otomanos entraron en la guerra, los armenios<strong> manifestaron públicamente su lealtad a Constantinopla</strong>, gobernada ahora por los Jóvenes Turcos, un grupo político-militar que había cambiado al anterior Sultán por uno manejable, y quienes buscaban una Turquía cohesionada étnicamente. Los principales líderes armenios aceptaron el reclutamiento universal y 100.000 armenios engrosaron en las filas otomanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El plan turco era que estos 100.000 armenios traspasaran&nbsp;la frontera del Cáucaso y agregaran a los ruso-armenios&nbsp;al bando otomano, comenzando una sublevación contra el Zar en el territorio fronterizo. Los turco-armenios&nbsp;se negaron a hacerlo y hubo un número de ruso-armenios que se alistaron voluntariamente en el ejército zarista, a fin de cuentas, eran súbditos del Zar. Poco después los otomanos recibieron una de las derrotas más desastrosas de la guerra en Sarikamis, en la que participaron ruso-armenios. Aunque los turco-armenios desobedecieron una orden directa, y por ello cualquier soldado habría sido castigado, no tuvieron culpa alguna de&nbsp;que los ruso-armenios&nbsp;finalmente eligieran luchar en el ejército zarista ni de la derrota en Sarikamis. Las represalias&nbsp;que los otomanos llevaron a cabo no fueron sólo&nbsp;desmedidas,&nbsp;<strong>constituyeron uno de los capítulos más negros de la Primera Guerra Mundial y de la Historia de la Humanidad</strong>.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/NY_Times_Armenian_genocide.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="353" height="506" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/NY_Times_Armenian_genocide.jpg" alt="The New York Times fue uno de los diarios que más denunció el genocidio armenio | Wikimedia Commons" class="wp-image-2046" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/NY_Times_Armenian_genocide.jpg 353w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/NY_Times_Armenian_genocide-209x300.jpg 209w" sizes="auto, (max-width: 353px) 100vw, 353px" /></a><figcaption> The New York Times fue uno de los diarios que más denunció el genocidio armenio | <a rel="noopener noreferrer" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Genocidio_armenio#/media/File:NY_Times_Armenian_genocide.jpg" target="_blank">Wikimedia Commons</a></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Lo primero que hicieron los otomanos fue castigar a los soldados,&nbsp;con ellos&nbsp;se procedió a una <strong>sistemática segregación, desarme, arresto y asesinato en 1914</strong>. Mientras esto ocurría en el ejército, los líderes armenios fueron arrestados y asesinados, y tras ellos, <strong>las palizas, violaciones y detenciones&nbsp;llegaron a las aldeas de etnia armenia</strong>. Los&nbsp;armenios arrestados fueron torturados, enviados&nbsp;a campos de trabajos forzados y&nbsp;ejecutados cuando no morían de agotamiento y hambre. Eran enviados a trabajar a zonas con duras condiciones climáticas tras interminables caminatas, sin apenas agua y pan que llevarse a la boca.&nbsp;La brutalidad fue tal que no era raro encontrar estantes llenos de cabezas de armenios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los otomanos argumentaban que los armenios se habían levantado en armas contra el Estado, que eran actos de guerra ante una sublevación a favor del Zar y, aunque es cierto que los turco-armenios respondieron con violencia, <strong>no dispararon un solo fusil hasta que los otomanos llevaron a cabo sus represalias</strong> por la supuesta conspiración armenia. Entre abril y agosto hubo una deportación masiva del resto de armenios, a muchos se les engañó y, en vez de enviarlos al extranjero como se les decía en un principio, los llevaron a campos de trabajos forzados donde encontraban la muerte. El castigo impuesto a los armenios fue tan brutal que los propios alemanes condenaron los hechos, que dejaron <strong>más de 1 millón de armenios muertos de entre 1,5 y 2 millones que habitaban el Imperio Otomano antes de la guerra</strong>. Un panorama desolador y olvidado hasta hace relativamente poco.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/Nygreeks.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="256" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/Nygreeks-256x300.jpg" alt="El Lincoln Daily Star se hizo eco de las matanzas de griegos en 1917 | Wikinedia Commons" class="wp-image-2073" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/Nygreeks-256x300.jpg 256w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/06/Nygreeks.jpg 412w" sizes="auto, (max-width: 256px) 100vw, 256px" /></a><figcaption> El Lincoln Daily Star se hizo eco de las matanzas de griegos en 1917 | <a rel="noopener noreferrer" href="https://en.wikipedia.org/wiki/Greek_genocide#/media/File:Nygreeks.jpg" target="_blank">Wikimedia Commons</a></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Junto a este contrastado exterminio sistemático de armenios, también conocemos otras matanzas, solo que contamos con peores datos derivados de un estudio menos profundo, así como disputas entre organizaciones y Estados sobre si llamarlos o no genocidios. Lo cierto es que en el plan de una Turquía cohesionada étnicamente no sólo no entraban los armenios, <strong>tampoco lo hacían los asirios en la frontera con Persia o los griegos del Ponto</strong>, todas estas etnias tenían algo en común, había numerosos cristianos entre ellos y tenían un historial más o menos largo de conflictos con Constantinopla. No podemos ofrecer buenos datos ya que no hay acuerdos al respecto, podemos encontrar cifras  de 900.000 griegos muertos frente a otras que señalan que la población griega del Ponto era de 700.000. Aunque no contemos con buenos datos sí contamos con numerosos testimonios de diplomáticos extranjeros y otras personalidades que vieron de primera mano lo que ocurrió antes de que comenzara la Primera Guerra Mundial, durante y tras el armisticio. Páginas negras del pasado que no deben caer en el olvido, ya que Turquía sigue sin reconocer ni siquiera el genocidio armenio, a pesar de lo detalladamente conocido que está.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Bibliografía</h2>



<p class="wp-block-paragraph">–HOWARD, M:<em> La primera guerra mundial</em>, Crítica, 2002.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–STEVENSON, D: <em>1914-1918: Historia de la Primera Guerra Mundial</em>, Debate, 2004.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Recursos</h3>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211;<a href="http://www.cap-press.com/pdf/1946.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Genocidios en Oriente Próximo</a>, de Hannibal Travis (índice de contenidos)</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211;<a href="http://greek-genocide.net/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Centro de recursos del genocidio griego</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211;<a href="http://www.armenian-genocide.org/index.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Armenian National Institute</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8211;<a href="http://www.stbasiltroy.org/pontos/pontoshistory.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Breve historia del genocidio griego</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">-Artículos de <a href="http://www.atour.com/history/ny-times/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">The New York Times</a> sobre&nbsp;diferentes matanzas</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2015/06/primera-guerra-mundial-oriente-proximo/">La Primera Guerra Mundial en Oriente Próximo</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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		<title>La Gran Guerra en 1917, el año de la crisis</title>
		<link>https://reasilvia.com/2015/05/crisis-primera-guerra-mundial-1917/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 May 2015 14:28:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[La Gran Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[granguerra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mientras se disputaba la guerra submarina, los Aliados se descomponían poco a poco y los alemanes perdían su cohesión interna</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">En <a rel="noreferrer noopener" href="http://reasilvia.com/2015/04/guerra-submarina-estados-unidos-gran-guerra/" target="_blank">1917</a> el Imperio Alemán dio rienda suelta a sus cazadores submarinos para romper el bloqueo británico. Ambos contendientes se esmeraron en mejorar por todos los medios posibles la guerra en el mar, y aunque pensaban que la resolución del conflicto estaba precisamente ahí, rompiendo el bloqueo británico o frenando a los submarinos alemanes, las trincheras seguían plagadas de soldados y artillería. Estados Unidos entró en el conflicto como respuesta a los «bárbaros métodos de guerra alemanes» y a un telegrama que hirió el orgullo norteamericano, pero <strong>no estaba preparado para enviar tropas en gran número hasta la primavera de 1918</strong>. Con las tropas estadounidenses la guerra estaba a favor de los Aliados, pero faltaba un año completo para que esto sucediera.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El frente occidental</h2>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="http://reasilvia.com/2015/03/gran-guerra-1916-ofensivas-somme-verdun-brusilov/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">1916</a> dejó preocupados a todos los Estados en guerra. Los Aliados habían conseguido recortar kilómetros a las Potencias Centrales en el frente occidental por primera vez desde que comenzó la guerra, <strong>sin embargo el coste humano para conseguirlo fue altísimo</strong>. Ningún bando quedó del todo contento, al contrario, las preocupaciones se extendieron en todos los Estados.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Philippe_Pétain_before_1918.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="220" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Philippe_Pétain_before_1918-220x300.jpg" alt="Philippe Pétain con su mostacho francés | Fuente" class="wp-image-1954" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Philippe_Pétain_before_1918-220x300.jpg 220w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Philippe_Pétain_before_1918.jpg 240w" sizes="auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px" /></a><figcaption> Philippe Pétain| <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Philippe_P%C3%A9tain#/media/File:Philippe_P%C3%A9tain_(before_1918).jpg" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Fuente</a></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Los franceses quedaron muy tocados tras Verdún, y la contraofensiva en el Somme se cobró tantas bajas que Joffre fue sustituido por Nivelle. El nuevo Comandante en Jefe francés había planeado un ataque arrollador sobre las líneas alemanas tras el Aisne, cerca de donde tres años atrás se había parado el avance del plan Schlieffen. El problema es que los alemanes habían fortificado sus trincheras, y aunque los franceses conocían de sobra estas formas defensivas, sobrestimaron sus posibilidades y perdieron muchas vidas en este ataque. Nivelle fue sustituido por Pétain, quien había sido el héroe de Verdún, <strong>pero el ejército estaba exhausto</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llegados a este punto, la perspectiva de que Estados Unidos llegara y salvara a los Aliados era muy bonita, pero cada vez se tornaba más incierta, porque como más adelante veremos, Rusia también estaba fuera de juego. Todo caía sobre los hombros de los británicos, que ya <strong>empezaban a preguntarse si podrían ganar la guerra por tierra antes de perderla en el mar</strong>,&nbsp;donde los submarinos causaron estragos hasta principios de verano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras la flota de cazadores solitarios actuaba en el Mar del Norte, Ludendorff, ya al mando de las tropas alemanas, decidió que lo mejor era defender y esperar a que los submarinos triunfaran. La guerra se había llevado por delante la vida de muchos jóvenes alemanes, y el adjunto del Jefe del Estado Mayor (que era Hindenburg, pero el poder lo ejercía esencialmente su adjunto) <strong>no quería que esto debilitase más el espíritu alemán</strong>. Para ello retrasó las líneas de trincheras cuarenta kilómetros, un espacio que los alemanes dejaron desolado, envenenando pozos, quemando viviendas y sacrificando al ganado. Una imagen que ya dejaron en las trincheras orientales y que daba más argumentos a los Aliados para tachar de «bárbaros» a los alemanes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las nuevas trincheras alemanas se asentaron en la llamada «línea Hindenburg», cuyo sistema de defensa respondía a nuevas ideas de combate. En primera línea, en vez de soldados apelotonados, establecieron <strong>fortines de ametralladoras hechos de cemento cada X distancia para no proporcionar blancos fáciles</strong> a la artillería enemiga, cada fortín estaba defendido por alambradas de espino y tenían cobertura de artillería. Tras estos fortines de ametralladoras cuidadosamente defendidos se encontraba el grueso de la infantería, fuera del alcance de la artillería enemiga y preparados para realizar&nbsp;contraataques en caso de ser necesarios. De este modo se conseguía <strong>defender con menos efectivos</strong> y complicar mucho las cosas a la artillería rival.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/800px-Hindenburg_Kaiser_Ludendorff_HD-SN-99-02150.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="553" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/800px-Hindenburg_Kaiser_Ludendorff_HD-SN-99-02150.jpg" alt="Hindenburg, Guillermo II y Ludendorff haciendo planes para liarla | Fuente" class="wp-image-1955" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/800px-Hindenburg_Kaiser_Ludendorff_HD-SN-99-02150.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/800px-Hindenburg_Kaiser_Ludendorff_HD-SN-99-02150-300x207.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Hindenburg, Guillermo II y Ludendorff  | <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_von_Hindenburg#/media/File:Hindenburg,_Kaiser,_Ludendorff_HD-SN-99-02150.JPG" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Claro que estas medidas&nbsp;no quedaron sin respuesta Aliada. De hecho ya se pusieron en práctica tácticas parecidas&nbsp;durante la ofensiva Brusílov, solo que contra el ejército austrohúngaro. La idea era efectuar&nbsp;<strong>cortas e intensas cortinas de fuego de artillería contra blancos seleccionados</strong>, seguidas de <strong>ataques de infantería con reservas muy avanzadas</strong> para penetrar lo suficiente en las hondas trincheras enemigas. Los británicos además fueron muy precavidos con estos avances (no querían perder más soldados), contaban con cañones más potentes y fiables e idearon avances de infantería junto a tanques que no dieron malos resultados. Estas prácticas más racionales y estudiadas fueron&nbsp;acompañadas de mejores trazados de mapas, análisis meteorológicos más precisos y una observación aérea de las líneas enemigas más avanzada. Todo junto hizo posible que la artillería comenzara sus cortinas de fuego <strong>sin tener que sacrificar el factor sorpresa con disparos de observación</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta primavera las cosas no fueron&nbsp;bien&nbsp;en tierra a los Aliados. Francia se resintió mucho de sus ataques durante la primera mitad de 1917, como ya hemos comentado unas líneas más arriba, pero Pétain logró recomponerlo para al menos aguantar en las trincheras lo que quedaba de año. Por su parte los británicos sí lograron avanzar algo más, nuevamente con muchas bajas, tantas que Haig cada vez contaba con peor prensa.&nbsp;Estados Unidos estaba lejos de desembarcar a sus tropas y Rusia prácticamente fuera del tablero, justo en el momento en el que los alemanes más toneladas de acero mandaron al fondo del mar. Las cosas no fueron&nbsp;catastróficas pero, <strong>¿hasta cuándo podían aguantar los británicos así?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La cuestión era qué hacer, si permanecer a la defensiva como deseaban  los franceses hasta que llegaran los norteamericanos o empujar con todo para desgastar a los alemanes. Haig tuvo claro que se debía hacer lo segundo, porque aunque Rusia estaba casi fuera de juego, si se hubiesen mantenido a la defensiva en las trincheras occidentales, Alemania podía dar un golpe de gracia a Rusia y enviar todos sus recursos a la línea Hindenburg. Y como Haig era el que tenía el ejército en mejores  condiciones, era el que mandaba. De modo que planeó un fuerte ataque concentrado sobre Flandes con el que podrían tomar  puertos adelantados alemanes de donde salían los submarinos, y el efecto sería doble: <strong>crear un desgaste terrestre elevado y colapsar la estrategia submarina.</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Passchendaele, Cambrai y Caporetto</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El ataque de Haig comenzó en junio cerca de Ypres con cortinas de fuego de artillería a objetivos seleccionados. Fue un éxito a medias, el intenso bombardeo durante cerca de un mes, en el que se gastaron 4,3 millones de proyectiles, sirvió para destruir los objetivos, pero como el gran ataque estaba reservado para finales de julio, <strong>Haig desaprovechó el factor sorpresa en el&nbsp;plato fuerte</strong>. En efecto, los alemanes se prepararon, fue un mes muy duro para las tropas, pero les sirvió para entender que los británicos tramaban algo importante.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/15in_howitzer_Menin_Rd_5_October_1917.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="584" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/15in_howitzer_Menin_Rd_5_October_1917.jpg" alt="BL 15-inch Howitzer lanzando muerte en Ypres | Fuente" class="wp-image-1956" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/15in_howitzer_Menin_Rd_5_October_1917.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/15in_howitzer_Menin_Rd_5_October_1917-300x219.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> BL 15-inch Howitzer inglé&nbsp;| <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Third_Battle_of_Ypres#/media/File:15in_howitzer_Menin_Rd_5_October_1917.jpg" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando se lanzó el gran ataque los británicos se encontraron con una resistencia tenaz que no lograron quebrar hasta&nbsp;noviembre, cuando las tropas canadienses&nbsp;(voluntarios absorbidos por las tropas expedicionarias británicas desde mayo) capturaron la cima de Passchendaele, todavía en las cercanías de Ypres. No se avanzó apenas en todos estos meses pero la importancia estratégica de la captura fue de un alto valor. Dejó a los británicos <strong>a muy pocos kilómetros de varios puertos importantes al mismo tiempo que creaba una brecha en la poderosa línea Hindenburg</strong>. El problema para Haig fue que perdió a otros 240.000&nbsp;efectivos, de los cuales 70.000&nbsp;encontraron la muerte. El bando alemán había perdido por su parte a&nbsp;200.000, y como veremos más tarde, las cosas en Berlín no estaban bien.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 20 del mismo mes Haig quiso aumentar el golpe tomando Cambrai, cien kilómetros al sur de Ypres. El ataque, minuciosamente preparado, fue una sorpresa total para los alemanes, que se vieron arrollados por nuevas tácticas que complementaban a la perfección infantería, tanques y artillería, comieron en un día seis kilómetros de defensas rivales. Pero diez días después, <strong>los alemanes contraatacaron&nbsp;y lo recuperaron todo</strong>. Lloyd George, Primer Ministro británico, cansado de las enormes bajas que sufrieron en el campo de batalla desde el Somme, no destituyó a Haig, pero le arrebató la dirección estratégica de la guerra.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Chateau_Wood_Ypres_1917.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="769" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Chateau_Wood_Ypres_1917.jpg" alt="Así quedaban los frentes en 1917 tras las cortinas de fuego de artillería (Ypres) | Fuente" class="wp-image-1947" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Chateau_Wood_Ypres_1917.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Chateau_Wood_Ypres_1917-300x288.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Así quedaban los frentes en 1917 tras las cortinas de fuego de artillería (Ypres) | <a href="http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Third_Battle_of_Ypres#/media/File:Chateau_Wood_Ypres_1917.jpg" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Paralelamente a estos acontecimientos, entre octubre y noviembre, Italia estuvo en vilo. Rusia había intentado una ofensiva en julio que acabó en desbandada&nbsp;y con el fracaso de esta, el frente oriental terminó de descomponerse, con lo que el Imperio Alemán pudo desviar efectivos&nbsp;al frente occidental, incluidas siete divisiones que entregaron a los necesitados austrohúngaros para luchar contra los italianos. Con estas fuerzas las Potencias Centrales iniciaron una ofensiva sobre Caporetto (actual Kobarid eslovena). La batalla terminó el 9 de octubre con <strong>una retirada de más de cien kilómetros del frente italiano</strong> en la que&nbsp;250.000 efectivos fueron apresados, junto con 2.500 cañones e incontables cantidades de materiales de combate.&nbsp;Sin contar con otros 500.000 soldados italianos que desertaron por la campiña, un desastre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias a esta ofensiva los británicos tuvieron que enviar tropas hacia las nuevas trincheras italianas, desviando efectivos en el momento en que más daño hicieron en Flandes, y Lloyd George aprovechó la ocasión para crear un organismo civil, el Consejo Superior Interaliado, con el objetivo de reunir a los poderes civiles Aliados para <strong>desarrollar una estrategia militar conjunta y decidir el destino de los efectivos y los suministros</strong>. Este organismo pasaba por encima de Pétain y de Haig, quienes ya habían visto su autoridad recortada.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La desintegración del frente oriental</h2>



<p class="wp-block-paragraph">A principios de 1917 el ejército ruso había sido reabastecido y estaba listo&nbsp;de nuevo para el combate, o al menos eso era lo que esperaban los Aliados occidentales. Los comandantes rusos tuvieron claro en febrero que sus hombres no podían hacer mucho más. <strong>Las deserciones eran un problema habitual</strong> desde el fin de la ofensiva Brusílov, no confiaban en los soldados rusos y <strong>el panorama social era muy parecido</strong>, ya que las revueltas se multiplicaron (ya existían antes de la guerra, y aunque el comienzo de la misma los calmó, ahora la presión era insoportable).</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Nikolaus_II._Russland.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="217" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Nikolaus_II._Russland-217x300.jpg" alt="El Zar Nicolás II, prisionero en Tsarskoye | Fuente" class="wp-image-1957" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Nikolaus_II._Russland-217x300.jpg 217w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Nikolaus_II._Russland-742x1024.jpg 742w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Nikolaus_II._Russland.jpg 1672w" sizes="auto, (max-width: 217px) 100vw, 217px" /></a><figcaption> El Zar Nicolás II, prisionero en Tsarskoye | <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nicol%C3%A1s_II_de_Rusia#/media/File:Nikolaus_II._(Russland).jpg" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Fuente</a></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">En marzo las revueltas del pan en Petrogrado se convirtieron en la llamada Revolución de Febrero (en nuestro calendario fue en marzo, pero por entonces los rusos usaban el juliano) cuando<strong> la policía y el ejército se unieron a las protestas y el Zar fue obligado a abdicar</strong>, se le hizo prisionero&nbsp;y algo más de un año después&nbsp;fue asesinado junto a su familia. Los Aliados vieron con buenos ojos el cambio de régimen, ya que la Rusia zarista había sido un aliado ideológicamente incómodo para el liberalismo, aunque el nuevo gobierno ruso fue un verdadero caos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por un lado se estableció un&nbsp;<strong>gobierno provisional</strong>&nbsp;<strong>con proyecciones demócratas</strong>&nbsp;que tomó las riendas del Estado, pero al mismo tiempo se formó un <strong>soviet</strong> (consejo) <strong>de soldados y obreros creando un poder paralelo</strong>. Mientras unos optaban por un continuismo en las relaciones internacionales (y seguir en guerra),&nbsp;el soviet exigía una salida inmediata del conflicto. Evidentemente, las relaciones políticas a nivel interno de esta Rusia eran mucho más complejas que continuar&nbsp;o salir de la guerra, pero no es este el momento para entrar en tan delicada cuestión.</p>



<p class="has-background has-text-align-center has-very-light-gray-background-color wp-block-paragraph">Te puede interesar nuestra serie de la <a href="https://reasilvia.com/revolucionrusa/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Te puede interesar nuestra serie de la Revolución Rusa (abre en una nueva pestaña)">Revolución Rusa</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">A grandes rasgos, una gran parte del ejército no estaba de acuerdo con continuar en la guerra, pero por mucho que no quisieran, los alemanes seguían apostados en las trincheras y Brusílov volvió a intentar una ofensiva sobre Galitzia en julio, que no surtió el mismo efecto que el año anterior. Por si no fuera poco, los alemanes atacaron por el norte y <strong>el ejército ruso realizó una desbandada parecida a la italiana</strong> tras la que&nbsp;el Imperio Alemán llegó a tomar&nbsp;Riga en septiembre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras todo esto sucedía, los alemanes habían dejado que Lenin, por entonces un líder revolucionario exiliado en Suiza, regresara a Rusia. Al Imperio Alemán le convenía que en su país vecino&nbsp;reinara todo el caos posible, y sin duda que Lenin, liderando a los bolcheviques, lo consiguió. El ejército ruso desde verano no era un actor con el que contar y las trincheras se fueron disolviendo poco a poco. Durante estos meses Lenin iba ganando apoyos mientras que los alemanes enviaban divisiones para ayudar a los austrohúngaros de Conrad. Entre septiembre y noviembre Lenin se hizo fuerte, logrando expulsar a Kerensky, su principal opositor para la asamblea constituyente prevista para 1918, y en el mismo mes de noviembre <strong>comenzaron las negociaciones por la paz con el Imperio Alemán</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Lenin_Tauride_Palace.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="753" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Lenin_Tauride_Palace.jpg" alt="Lenin, presentando su tesis de abril en 1917 | Fuente" class="wp-image-1958" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Lenin_Tauride_Palace.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Lenin_Tauride_Palace-300x282.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></a><figcaption> Lenin, presentando su tesis de abril en 1917 | <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Lenin#/media/File:Lenin_Tauride_Palace.jpg" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Trotsky, el encargado de las negociaciones, esperaba firmar una paz sin duras condiciones ante el posible hundimiento alemán, pero Ludendorff no quiso regalarles tiempo y ordenó a sus tropas un&nbsp;avance (sin apenas oposición militar) que valió una <strong>paz con anexiones desde Estonia hasta Ucrania</strong>, acuerdo&nbsp;firmado finalmente el 3 de marzo de 1918 en Brest-Litovsk.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Perspectivas para 1918</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los Aliados habían ganado la guerra submarina a finales de 1917, pero <strong>hasta la primavera Estados Unidos no podría enviar hombres</strong> (aunque sí abundantes y necesarios suministros), Italia estaba descompuesta y Francia no se podía permitir perder muchos más efectivos. Ahora que Rusia estaba completamente fuera del tablero con Lenin&nbsp;manejando las riendas del Estado, <strong>Ludendorff podía destinar más hombres&nbsp;sobre las trincheras occidentales</strong>.&nbsp;Turquía por su parte podía olvidarse del Cáucaso, y aunque había sido expulsada de la península Arábiga (de esto hablaremos en otra ocasión) <strong>podía expandirse hacia la India</strong>, donde&nbsp;tenía la posibilidad de poner las cosas muy feas a Gran Bretaña en su joya de la corona, sobre la que ejercía un dominio muy precario.</p>



<p class="has-background has-very-light-gray-background-color wp-block-paragraph">Te puede interesar: <a rel="noreferrer noopener" aria-label="Te puede interesar: &quot;La Primera Guerra Mundial en Oriente Próximo&quot; (abre en una nueva pestaña)" href="https://reasilvia.com/2015/06/primera-guerra-mundial-oriente-proximo/" target="_blank">La Primera Guerra Mundial en Oriente Próximo</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">A&nbsp;pesar de todo, los alemanes no tenían las cosas mejor. <strong>La gran esperanza submarina había fracasado</strong> y Estados Unidos iba a enviar tropas tarde o temprano, ¿podrían arrasar a los británicos antes de que esto ocurriera? La cosa estaba complicada porque el mayor problema del Imperio Alemán estaba en su seno. Al contrario que los Estados Aliados, en Alemania el ejército se había hecho prácticamente con el control de los resortes del Estado, sin embargo <strong>el Reichstag escapaba a su total control y era este el que aprobaba los presupuestos para el ejército</strong>. Esta asamblea había sido bastante patriota y había estado unida durante la guerra, pero esta cohesión interna comenzaba a fallar y no fue más que un reflejo de lo que pasaba en las ciudades alemanas.</p>



<figure class="wp-block-image"><a href="http://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Bundesarchiv_Bild_116-121-007_Mitglieder_des_Deutschen_Reichstag.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" width="771" height="574" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Bundesarchiv_Bild_116-121-007_Mitglieder_des_Deutschen_Reichstag.jpg" alt="El Reichstag resolviendo cosas (pero en 1889) | Fuentes" class="wp-image-1959" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Bundesarchiv_Bild_116-121-007_Mitglieder_des_Deutschen_Reichstag.jpg 771w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2015/05/Bundesarchiv_Bild_116-121-007_Mitglieder_des_Deutschen_Reichstag-300x223.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 771px) 100vw, 771px" /></a><figcaption> El Reichstag  en 1889 | <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Edificio_del_Reichstag#/media/File:Bundesarchiv_Bild_116-121-007,_Mitglieder_des_Deutschen_Reichstag.jpg" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el invierno de 1917 el pueblo alemán estaba pasando demasiado hambre, 3 años de guerra los habían llevado a una situación complicada en las calles, pero a finales de agosto, con la guerra submarina cada vez más complicada, las huelgas y los disturbios en las colas del pan comenzaron a extenderse. Incluso las tripulaciones de los buques militares atracados en Wilhelmshaven se amotinaron por la escasez de alimentos. <strong>El espíritu alemán empezaba a flaquear también en el ejército</strong>. Otro año más así sería desastroso para los alemanes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Reichstag escapó al control del ejército cuando aprobó una resolución de paz (no vinculante) en la que se buscaba una reconciliación con los Estados en guerra, porque entendían que <strong>Alemania estaba aislada diplomáticamente y la guerra no iba bien</strong>. La idea del&nbsp;parlamento alemán era que a la hora de encarar el armisticio se devolviera lo conquistado, algo que el militarismo prusiano no estaba dispuesto a aceptar. Estos militaristas&nbsp;consiguieron meter a un canciller afín a sus ideas y el Reichstag aprobó los presupuestos para 1918, pero la batalla ideológica la estaban perdiendo poco a poco,&nbsp;especialmente ahora que los cambios en Rusia ejercían influencias en el socialismo alemán. La preocupación les hizo fundar&nbsp;el Partido de la Patria para movilizar a los alemanes contrarios a estas ideas reformistas consideradas&nbsp;enemigas de&nbsp;la nación alemana, pero la mejor forma de frenar la debacle interna era, según Ludendorff, <strong>asestar un golpe letal en occidente</strong> tan severo que los Aliados se vieran forzados a aceptar la paz con anexiones, y comenzó a preparar una ofensiva para marzo de 1918.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Bibliografía</h2>



<p class="wp-block-paragraph">–HOWARD, M:<em> La primera guerra mundial</em>, Crítica, 2002.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–STEVENSON, D: <em>1914-1918: Historia de la Primera Guerra Mundial</em>, Debate, 2004.</p>
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