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	<title>Segunda Guerra Mundial - Rea Silvia</title>
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		<title>La última batalla &#8211; Stephen Harding</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Jun 2025 08:18:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los libros de la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desperta Ferro publica una trepidante obra sobre uno de los capítulos más inverosímiles de la Segunda Guerra Mundial</p>
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<p class="has-background wp-block-paragraph" style="background-color:#eeeeee"><a href="https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/libro-historia-stephen-harding-la-ultima-batalla-itter-segunda-guerra-mundial/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">La última batalla</a> &#8211; Stephen Harding | Tapa blanda, Desperta Ferro, 248 pgs.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La madrugada del cinco de mayo de 1945, unas fuerzas de avanzadilla de las Waffen-SS se aproximaron al castillo de <strong>Itter</strong>, en el Tirol austriaco. En sus, antaño evocadores, pasillos y salones aguardaba inquietos un variopinto grupo de prisioneros vip franceses y una pequeña fuerza que había ido a su rescate: un puñado de soldados norteamericanos ayudados por unos pocos alemanes que habían decidido cambiar de bando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El escenario es del todo insólito, y más teniendo en cuenta que <strong>Hitler</strong> se había suicidado unos días atrás y la Segunda Guerra Mundial en Europa estaba a escasos días de concluir; nadie quería ser el último en morir. A pesar de todo, como cuenta <strong>Stephen Harding</strong> en <em>La última batalla</em>, publicado en español por Desperta Ferro, hubo varios hombres que estuvieron dispuestos a poner su vida en juego para rescatar del cautiverio nazi, y su más que posible ejecución, a unos prisioneros de gran valor para Francia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La insólita batalla que tuvo lugar en Itter es sólo una pequeña parte de un sucinto, completo y <strong>entretenidísimo libro</strong>. Para darnos todo el contexto necesario, Harding dedica gran parte de su obra a presentarnos a todos los protagonistas y cómo habían llegado a aquel lugar en ese preciso instante. Y el primero de todos no es otro que el propio castillo, cuyos torreones, murallas y salas acaban por ser un personaje más de <em>La última batalla.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es en el primer capítulo en el que el autor nos cuenta la historia de Itter, de sus inicios como una pequeña fortaleza de montaña, sus reformas para convertirlo en un imponente bastión, su tiempo como hotel y residencia privada y la final conversión a prisión nazi. También es el momento de conocer a gente como <strong>Wimmer</strong>, encargado de Itter y un auténtico «mal bicho».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Stephen Harding entrelaza estas detalladas narraciones y pequeñas biografías con el <strong>contexto histórico</strong> de fondo. Cualquier lector, sepa más o menos sobre la <a href="https://reasilvia.com/temas/segunda-guerra-mundial/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Segunda Guerra Mundial</a> o el <em>Anschluss,</em> entenderá perfectamente las circunstancias que llevaron a Austria a estar bajo dominio Alemán, así como el grado de implicación de reclutas y población austriacos en la causa nazi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras esto, el autor nos presenta a los prisioneros franceses, siempre con el mismo formato: una breve biografía hasta el momento que les llevó al cautiverio y su traslado a Itter. Entre ellos encontramos a personajes tan destacados para la Francia de la IGM y Entreguerras como <strong>Daladier</strong>, <strong>Gamelin</strong> o <strong>Jouhaux</strong>, así como otros vips de no menor importancia como <strong>Borotra</strong>, <strong>Reynaud</strong> o <strong>Weygand</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez que conocemos a los presos, <em>La última batalla</em> pasa a exponer la situación que llevó a que el rescate fuese necesario: el cambio de las tornas en la Segunda Guerra Mundial y la marcha hacia el abismo de Alemania en 1945. Tras el ya mencionado suicidio de Hitler, cualquier cautivo corría un <strong>peligro mortal</strong>, con unas Waffen-SS por la zona que todavía no pensaban rendirse, la situación de los prisioneros podría volverse crítica en cuestión de pocas horas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con esta situación clara, Harding nos presenta ahora a los rescatadores, el brillante y valiente carrista estadounidense <strong>John C. “Jack” Lee</strong> y el <em>Major</em> de la Wehrmacht <strong>Josef “Sepp” Gangl</strong>, que se había unido recientemente a la resistencia austriaca contra los nazis. Una vez más, conoceremos sus orígenes así como su hoja de servicio hasta el momento anterior a involucrarse en el rescate de los prisioneros de Itter. El autor entremezcla estas pequeñas biografías con algunas cuestiones más técnicas de Historia Militar, aunque siempre de manera sucinta y sin apenas alejarse de la narrativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De aquí en adelante, el libro se adentra de lleno en la trepidante misión de rescate. El pulso narrativo que imprime Harding a una historia de por sí fascinante convierte los capítulos finales de <em>La última batalla</em> en un <strong>thriller bélico</strong> que no puedes parar de leer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un “thriller” que no por ello deja de ser completamente verídico, lo que lo hace incluso más atractivo y apasionante. En este sentido, el trabajo historiográfico del autor es intachable, ya que cuenta con un buen número de fuentes primarias, secundarias, algunos <strong>textos inéditos</strong> hasta la fecha y entrevistas con algunos de los supervivientes. La traducción, de <strong>Javier Romero Muñoz</strong>, refleja a la perfección todas las bondades del texto original.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Stephen Harding ha escrito una <strong>trepidante obra</strong> sobre uno de los capítulos más inverosímiles y llamativos de la Segunda Guerra Mundial. <em>La última batalla</em> es una lectura que cualquier aficionado a la Historia Militar disfrutará y guardará en su biblioteca esperando que, un día, algún productor de Hollywood la lleve a la gran pantalla (cosa que está en marcha).</p>



<p class="has-background wp-block-paragraph" style="background-color:#e4ce8e">Stephen Harding es periodista de guerra y autor de nueve libros, entre ellos el aquí reseñado que se convirtió en superventas del New York Times. Ha cubierto conflictos en Irlanda del Norte o Irak, y actualmente es editor en jefe de la revista <em>Military History</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Estalinismo en guerra &#8211; Mark Edele</title>
		<link>https://reasilvia.com/2022/09/estalinismo-guerra-edele/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Sep 2022 10:33:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los libros de la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desperta Ferro publica una breve y completa obra sobre las políticas de Stalin durante la Segunda Guerra Mundial</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="amz-widget">
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<p><span class="amz-title"><a href="https://amzn.to/3dLqXrc" target="blank" rel="nofollow noopener"> Estalinismo en guerra 1937-1949</a></span><span class="amz-author">Mark Edele</span><span class="amz-data">Tapa blanda. Desperta Ferro. 304 pgs.</span><a class="amz-buy" href="https://amzn.to/3dLqXrc" target="blank" rel="nofollow noopener">Comprar</a></p>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Quizás uno de los papeles más ampliamente discutidos en la Segunda Guerra Mundial es el de la <strong>Unión Soviética</strong>. Su aporte clave para la victoria de los Aliados ha hecho correr ríos de tinta durante décadas y, con todo, todavía hay un gran margen para estudiar aquellos cruciales años soviéticos con perspectivas que estimulen el debate académico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es precisamente lo que hace <strong>Mark Edele</strong> en <em>Estalinismo en guerra 1937-1949</em>, una completa y sucinta obra que publica en español <a href="https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/estalinismo-en-guerra-1937-1949-segunda-guerra-mundial-fria-union-sovietica-urss-stalin-mark-edele/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Desperta Ferro</a>. La propuesta del autor es examinar la política, la sociedad, la cultura y las transformaciones económicas y militares del estalinismo para comprender mejor el papel de la URSS en la Segunda Guerra Mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En orden cronológico, Edele repasa la situación en la que se encontraba la URSS en diferentes momentos de 1937 a 1949. El historiador australiano explica las fortalezas y debilidades soviéticas durante estos tramos de tiempo para afrontar las dificultades del conflicto mundial. Y siempre entrelaza todo esto con los planes de <strong>Iósif Stalin</strong>, sin los que no se entenderían los cambios que sufrió la URSS durante estos años.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Estalinismo en guerra</em> comienza con los preparativos bélicos de Stalin para la guerra, que comenzó en Oriente. El dictador estaba convencido de una una <strong>gran conflagración</strong> estallaría y de que, tarde o temprano, Japón atacaría por el Este. El autor entrelaza la situación política y la visión del mundo de Stalin con la realidad soviética, y los cambios que sufrió la URSS, a todos los niveles, durante los años previos a la guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras pasar por estos años de purgas, movimientos forzados de pueblos, hambrunas y una ambiciosa planificación industrial, Edele se adentra de lleno en las operaciones bélicas. A pesar de que no hubo una guerra declarada entre Rusia y Japón hasta 1945, el autor considera que el conflicto fronterizo (1932-39) fue, a todas luces, <strong>una guerra</strong>, especialmente por la batalla de Jaljin Gol.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Stalin continuó ayudando a la China nacionalista de <strong>Chiang Kai-shek</strong> a pesar del pacto de no agresión con Japón en 1939, ya que pensaba que mientras los nipones se desangraran en la guerra sino-japonesa, retrasaría una posible agresión del imperio del sol naciente. Era una de sus obsesiones, ya que de ningún modo quería un conflicto en dos frentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue precisamente esta obsesión la que llevó al dictador comunista a <strong>juzgar erróneamente</strong> los planes de Hitler. Stalin no comprendía que, sin tener ganada la guerra en el Oeste, Alemania se lanzase contra la URSS, muy a pesar de lo que le advirtieron sus consejeros a pocos días de la invasión germana.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Estalinismo en guerra</em> continúa sus casi 300 páginas por las vicisitudes que vivió la Unión Soviética durante los años de guerra. Logra plasmar con precisión las diferentes fases del conflicto, desde la catástrofe de 1941 a la recuperación y la victoria final. Nunca deja de lado temáticas sociales, culturales o económicas, siempre con una narrativa ágil y sencilla, fielmente retratada por la traducción de <strong>Javier Romero Muñoz</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mark Edele ha escrito una<strong> obra de acceso fundamental</strong> sobre la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial. Es una propuesta ambiciosa dado su inmenso alcance que consigue plasmar en un formato breve y accesible. Este pequeño gran libro abrirá las puertas a muchos jóvenes investigadores y cualquier interesado en la materia y, sin duda, será uno de los grandes libros de consulta de muchas estanterías.</p>



<p class="has-background wp-block-paragraph" style="background-color:#e4ce8e">Mark Edele es catedrático de Historia y decano adjunto de la facultad de Arte en la Universidad de Melbourne. Ha centrado su carrera en la Unión Soviética y sus Estados sucesores. Entre sus obras, destacan <em>Soviet Veterans of the Second World War</em>, <em>Shelter from the Holocaust: Rethinking Jewish Survival in the Soviet Union</em> y <em>The Soviet Union. A Short History</em>.</p>
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		<title>Desenlace en Stalingrado &#8211; David M. Glantz con Jonathan M. House</title>
		<link>https://reasilvia.com/2022/07/desenlace-stalingrado-glantz-house/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Jul 2022 11:09:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los libros de la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desperta Ferro publica el tercer volumen de la tetralogía de Stalingrado, un minucioso estudio que amplía y matiza lo que sabíamos sobre el choque</p>
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<div class="amz-img"><a rel="nofollow noopener" target="blank" href="https://amzn.to/3va4dqh"><img decoding="async" src="https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/41QcTPFq+1L._SX327_BO1,204,203,200_.jpg" alt="Desenlace en Stalingrado I. Operación Urano"></a></div>
<p><span class="amz-title"><a rel="nofollow noopener" target="blank" href="https://amzn.to/3va4dqh">Desenlace en Stalingrado I. Operación Urano</a></span><span class="amz-author">David M. Glantz con Jonathan M. House</span><span class="amz-data">Tapa blanda. 672 pgs. Desperta Ferro.</span><a class="amz-buy" rel="nofollow noopener" target="blank" href="https://amzn.to/3va4dqh">Comprar</a></p></div>


<p class="wp-block-paragraph">La noche del 23 de noviembre de 1942 el Ejército rojo cercó en Stalingrado a <strong>la flor y la nata</strong> de las fuerzas alemanas en el frente del Este. Habían pasado cuatro días desde que comenzó la ofensiva soviética que, aunque con algunos retrasos, demostró que la URSS era capaz de mucho más que resistir los ataques germanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La fascinante y extensa tetralogía de Stalingrado encara la recta final en su versión en español publicada por <a href="https://www.despertaferro-ediciones.com/revistas/numero/desenlace-en-stalingrado-operacion-urano-david-glantz/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Desperta Ferro</a>. <strong>David M. Gantz</strong> y <strong>Jonathan M. House</strong> centran el tercer volumen, <em>Desenlace en Stalingrado</em>, en la Operación Urano, específicamente en todo lo acontecido en Stalingrado y su entorno más inmediato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta es una diferencia importante respecto a los dos volúmenes previos, ya que en ellos los autores también tenían en cuenta cómo otros frentes afectaron a Stalingrado. No obstante, hay buenas razones: es la fase y la zona en la que más <strong>controversias</strong> y preguntas sin responder han encontrado, lo que hace de este volumen uno de los más interesantes de la saga.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Desenlace en Stalingrado</em> centra sus primeras páginas en hacer una <strong>breve retrospectiva</strong> de las operaciones durante 1942. Es bastante completa y suficiente para lectores que estén familiarizados con el frente del Este aunque no hayan leído los dos volúmenes anteriores, no obstante, tanto <em>A las puertas de Stalingrado</em> como <em>Armagedón en Stalingrado</em> son extremadamente recomendables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras repasar el panorama general del frente, Glantz y House examinan la <strong>planificación</strong> de la operación Urano con todo lujo de detalles. Semana a semana, examinan cómo Stalin y sus mariscales buscaron una solución diferente a las operaciones que habían hecho hasta entonces, que consistían en contraataques localizados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Urano es una <strong>operación mastodóntica</strong> en comparación con las anteriores, y sólo un planeta en la galaxia de planes que tenía la Stavka, algo en que los autores insisten durante la obra. ¿Y de quién fue la idea? Glantz y House despejan muchas dudas al respecto, ya que durante décadas han circulado todo tipo de versiones encontradas que, por fin, quedan esclarecidas con argumentos sólidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Desenlace en Stalingrado</em>, al igual que los volúmenes previos, examina el <strong>orden de batalla</strong> y el equilibrio de las fuerzas enfrentadas. La obra de Glantz y House es minuciosa a unos niveles no siempre habituales en librerías, y su estilo sencillo y directo, de fácil comprensión, mantienen la obra accesible para cualquier que se atreva con la tetralogía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De aquí en adelante, la obra se adentra en la operación Urano <strong>del 19 al 30 de noviembre</strong>. En estos cuatro capítulos, que ocupan casi 400 páginas, <em>Desenlace en Stalingrado</em> sigue la estructura de los volúmenes anteriores: los autores narran lo que hace cada ejército día a día, seguido por unas conclusiones. Cada pocas páginas encontraremos tablas para ayudarnos a comprender el equilibrio de fuerzas, así como mapas con la evolución de las operaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Poco podemos decir que no hayamos dicho ya en las anteriores reseñas sobre la tetralogía. El trabajo de Glantz y House es <strong>colosal y minucioso</strong>, la cantidad de documentación de archivo aportada, así como de bibliografía consultada, es un buen resumen de los años de esfuerzo dedicados a investigar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También es todo ello una muestra de la suerte que tenemos de contar con esta obra en español. Este tercer volumen vuelve a estar traducido con acierto y atención al detalle por <a href="https://reasilvia.com/2019/05/los-tercios-en-el-mediterraneo-hugo-a-canete/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Hugo A. Cañete</a>. No es un libro con un pulso narrativo trepidante ni divulgación para el gran público, pero no por ello deja de ser <strong>accesible</strong> para cualquiera que se atreva con la tetralogía.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Desenlace en Stalingrado</em> es una continuación <strong>indispensable</strong> para quienes ya tengan los dos primeros volúmenes de la saga, y un buen punto de partida para quienes conozcan el frente del Este en profundidad. Glantz y House no decepcionan con el tercer volumen de su tetralogía, mantienen el nivel de excelencia y nos dejan con muchas ganas la última parte de la saga.</p>



<p class="has-background wp-block-paragraph" style="background-color:#e4ce8e">David M. Glantz es un excoronel del Ejército de EE.UU. y actualmente está considerado como uno de los mayores expertos del Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial. Ha publicado libros como&nbsp;<em>Choque de Titanes</em>&nbsp;o&nbsp;<em>La batalla por Leningrado</em>. Fue fundador y director de la&nbsp;<em>Journal of Slavic Military Studies</em>&nbsp;y miembro de la Academia de Ciencias Naturales de la Federación Rusa.</p>



<p class="has-background wp-block-paragraph" style="background-color:#e4ce8e">Jonathan M. House es un excoronel del Ejército de EE.UU. y es profesor de Historia Militar en la US Army War College. Entre sus publicaciones destaca Combined Arms Warfare in the&nbsp;<em>Twentieh Century; A Military History of the Cold War, 1944-1962</em>, y es coautor con David M. Glantz de&nbsp;<em>The Battle of Kursk</em>.</p>
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		<title>Overlord &#8211; Max Hastings</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 May 2021 09:18:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los libros de la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Esfera de los Libros publica uno de los grandes clásicos de la historiografía sobre la batalla de Normandía</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="amz-widget">
<div class="amz-img"><a rel="nofollow noopener" target="blank" href="https://amzn.to/337f7Ph"><img decoding="async" src="https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/51P90lHRmYL._SY344_BO1,204,203,200_.jpg" alt="Overlord"></a></div>
<p><span class="amz-title"><a rel="nofollow noopener" target="blank" href="https://amzn.to/337f7Ph">Overlord</a></span><span class="amz-author">Max Hastings</span><span class="amz-data">Tapa dura. 584 pgs. La Esfera de los Libros.</span><a class="amz-buy" rel="nofollow noopener" target="blank" href="https://amzn.to/337f7Ph">Comprar</a></p></div>


<p class="wp-block-paragraph">El 6 de junio de 1944 es una de las fechas más conocidas de la Segunda Guerra Mundial. Marcó el inicio del desembarco (precedido de madrugada por un asalto aerotransportado) en Normandía de las tropas aliadas o, dicho de otro modo, de <strong>la Operación Overlord</strong>. Es una de las campañas militares más conocidas de la historia, tanto que ha inspirado grandes obras del cine, como <em>Salvar al soldado Ryan</em>, la televisión, como <em>Hermanos de sangre</em> y juegos como Call of Duty.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es de extrañar, dado el interés que todavía suscita entre todo tipo de público la batalla de Normandía, de la que destaca poderosamente el desembarco, que sigan apareciendo nuevos libros y se reediten clásicos que todavía tienen mucho que aportar. El caso de <em>Overlord</em>, de <strong>Max Hastings</strong>, es una mezcla de ambos; es la primera vez, desde 1984, que en España podemos leer esta obra en español, en una edición de lujo de <a href="http://www.esferalibros.com/libro/overlord/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">La Esfera de los Libros</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como suele pasar con libros de historia que ya son algo antiguos cualquier lector puede tener la duda: ¿no habrá alguno nuevo que sea mejor? Pero la respuesta no siempre es afirmativa, y en este caso podemos decir sin temor a equivocarnos que <em>Overlord</em> <strong>sigue mereciendo mucho la pena</strong>. Porque fue un libro que en su momento desafió, con buenos argumentos, el relato asentado y un tanto mitificado de la campaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y lo desafió de tal manera que el New York Times aseguró en 1984 que el libro «&#8230;impactará. Impactará a quienes consideran el desembarco en Normandía como un triunfo del heroísmo militar americano, británico y canadiense». Y lo cierto es que el <em>Overlord</em> de Hastings probablemente <strong>sorprenderá</strong> a más de uno a pesar de todo el tiempo que ha pasado. Y sorprenderá porque algunas de las ideas que desafía están todavía fuertemente asentadas entre amplios sectores del público.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se puede decir que la tesis central de <em>Overlord</em> es que la batalla de Normandía <strong>tuvo muchas sombras</strong> a pesar de ser considerada un éxito. Cumplió sus objetivos pero, a pesar de hacer retroceder a la Wehrmacht, el coste en vidas y materiales fue altísimo, y la operación estuvo a punto de fracasar desde el comienzo. Contaban con más números que el enemigo pero fueron rechazados en numerosas ocasiones, siendo capaces los alemanes, por lo general, de retroceder con cierto orden e incluso construir nuevas defensas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hastings argumenta, a grandes rasgos, que en la mayoría de circunstancias en las que los Aliados se enfrentaron a la Wehrmacht en igualdad de condiciones, los alemanes solían prevalecer. Esto, más que traducirse en victorias para el bando de <strong>Hitler</strong>, lo hacía en ofensivas aliadas que no conseguían buena parte de sus objetivos a tiempo, y que cuando lo hacían, era a costa de enormes bajas. Es decir, fue la superioridad numérica y material de los Aliados lo que, en última instancia y tras dos meses de terribles combates, les otorgó el triunfo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo esto no sólo está argumentado, Hastings también<strong> analiza el por qué</strong>. Para comprenderlo, recorre la Operación Overlord a todos los niveles y estudia ambos ejércitos. Nunca deja de vista la panorámica general de la campaña y consigue adentrarse en niveles divisionarios para que el lector obtenga todas las perspectivas posibles. Ofrece un repaso del origen de la operación y de lo que pensaban quienes la diseñaron, quiénes y por qué querían efectuarla cuanto antes, y quiénes se oponían y pensaban que todavía no estaban preparados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es justo esa una de las claves para entender Overlord; el ejército Aliado todaví<strong>a no era una maquinaria perfectamente engrasada</strong>, su tecnología no estaba a la altura en todas las circunstancias y su cadena de mando era en ocasiones excesivamente rígida. Mientras que la Wehrmacht era más flexible, más disciplinada y contaba con una tecnología que, en líneas generales, rendía mejor en combate. Esta realidad provocó que, a pesar de la superioridad numérica, los Aliados sufrieran enormes dificultades durante toda la campaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En resumidas cuentas, el bando Aliado consiguió hacer retroceder a una Wehrmacht que, a pesar de estar en horas bajas y con gran parte de sus fuerzas luchando contra la URSS,<strong> puso las cosas muy difíciles</strong> desde el comienzo. La maquinaria aliada logró explotar una brecha, pero no consiguió cerrar el cerco de Falaise y medio mes tras el fin de Overlord sufrió la catástrofe de Arnhem. Dos claros ejemplos de lo que señala Hastings a lo largo de <em>Overlord</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Max Hastings recurre no sólo a numerosos documentos de archivo debidamente trabajados, sino a una amplia muestra de entrevistas que le permiten, como señalábamos antes, ofrecer una buena visión panorámica de la operación y bajar al barro siguiendo momentos concretos de ciertas divisiones. Es su sello y cualquier lector lo agradecerá, ya que consigue <strong>agilizar la lectura</strong> y profundizar lo suficiente en diferentes puntos de vista sin que la narración se resienta lo más mínimo. Conecta así a la perfección lo problemas a los que se enfrentaban los mandos a la hora de organizar la ofensiva con lo que suponían esas dificultades para el soldado raso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Overlord</em> es un libro fácil de leer, erudito y exhaustivo a la vez que perfectamente divulgativo, lo que lo hace apto para todo tipo de lectores. Y en este aspecto, la traducción de <strong>Hugo A. Cañete</strong> es un buen reflejo de la capacidad narrativa y comunicativa de Max Hastings, que reúne en su pluma lo mejor de la historia y el periodismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como decíamos al principio, <em>Overlord</em> es una obra que tiene ya casi cuatro décadas a sus espaldas. Desde entonces han aparecido más estudios que analizan toda la campaña así como aspectos más concretos, pero el libro de Max Hastings no sólo abrió puertas y debates en torno a la batalla de Normandía en 1984, sino que sigue siendo <strong>totalmente recomendable</strong> en pleno 2021.</p>



<p class="has-background wp-block-paragraph" style="background-color:#e4ce8e">Max Hastings es uno de los historiadores militares más reconocidos de la actualidad. Su particular sello, en el que mezcla un exhaustivo trabajo de archivo y realiza numerosas entrevistas, le ha granjeado el reconocimiento y admiración de la crítica. Ha publicado obras como <em>Se desataron todos los infiernos. Historia de la Segunda Guerra Mundial</em>, <em>1914. El año de la catástrofe</em> o <em>Vietnam, una tragedia épica, 1945-1975</em>, además de haber sido corresponsal de la BBC y dirigir The Daily Telepraph. </p>
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		<title>Mariscal Keitel &#8211; Wilhelm Keitel (ed. Walter Görlitz)</title>
		<link>https://reasilvia.com/2020/02/mariscal-keitel-gorlitz/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Feb 2020 08:13:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los libros de la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Esfera de los Libros publica la edición de Walter Görtliz de las memorias de Wilhelm Keitel, jefe del Alto Mando de la Wehrmacht</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="amz-widget">
<div class="amz-img"><a rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/2H0iQD6"><img decoding="async" src="https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/51IZXNa%2BKEL._SX330_BO1,204,203,200_.jpg" alt="Mariscal keitel: Memorias del jefe del Alto Mando de la Wehrmacht. 1938-1945"></a></div>
<p><span class="amz-title"><a rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/2H0iQD6">Mariscal keitel: Memorias del jefe del Alto Mando de la Wehrmacht. 1938-1945</a></span><span class="amz-author">Wilhelm Keitel (ed. Walter Görlitz)</span><span class="amz-data">Tapa blanda. 368 páginas. La Esfera De Los Libros.</span><a class="amz-buy" rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/2H0iQD6">Comprar</a></p>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">La delgada línea roja que separa el cumplimiento del deber de los crímenes de guerra puede ser confusa y es, quizás, uno de los debates que siempre aparecerá tanto en tiempos de guerra como cuando se juzga o se estudia un conflicto pasado. En el caso de la Segunda Guerra Mundial, en la que se cometieron algunos de los peores crímenes de guerra jamás vistos, la cuestión de esa delgada línea roja se convierte en algo <strong>sumamente complejo</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese cumplimiento del deber llevado a veces hasta las últimas consecuencias es uno de los temas centrales de <em>Mariscal Keitel</em>, las memorias de guerra de <strong>Wilhelm Keitel</strong>, jefe del Alto Mando de la Wehrmacht (OKW, Oberkommando der Wehrmacht, de ahora en adelante). Este volumen, editado por el historiador <strong>Walter Görlitz</strong>, es una selección de las memorias de Keitel desde 1938 a 1945 que trae al español <a rel="noreferrer noopener" aria-label="La Esfera de los Libros (se abre en una nueva pestaña)" href="http://www.esferalibros.com/libro/mariscal-keitel/" target="_blank">La Esfera de los Libros</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al ser unas memorias fragmentadas, el primer capítulo del libro es un breve repaso a la vida y carrera militar de Keitel que firma Görlitz. De este modo el lector conoce desde sus primeros años a quien más tarde fue jefe del OKW. Aquí vemos a un Keitel que no pertenecía a la clase Junker, un hijo de granjero, alistado en el Ejército, cuya mayor aspiración era tomar las riendas de las tierras de su familia y disfrutar de la sosegada vida rural. A pesar de esto vemos, siempre según Görlitz, cómo el <strong>férreo sentido del deber</strong> de Keitel lo lleva de ascenso en ascenso, luchando por una Alemania prusiana en la que su familia no creía e incluso detestaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya en estas primeras páginas del libro se ve una delgada
línea roja entre lo que Keitel quería y lo que pensaba que debía hacer, cruce
de caminos en el que el futuro mariscal solía tomar la segunda salida. Prosperó
en el Ejército como un gran trabajador y un <strong>administrador excelente</strong> que
acabó por ser un puente entre la disolución del Reichswehr (ejército de la
República de Weimar) y la creación de la Wehrmacht. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras esta introducción general a la vida de Keitel comienzan
las memorias propiamente dichas, cuyo punto de arranque es el <strong>escándalo de
Blomberg-Fritsch</strong>, tras lo que acabó como jefe del OKW. El libro continúa
con algunos de los momentos clave de la Segunda Guerra Mundial como la invasión
de Polonia, Francia o la URSS, así como el fallido atentado contra <strong>Hitler</strong>,
los últimos días de la guerra y algunas reflexiones personales y extractos de
cartas comentados por Görlitz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con este mosaico de memorias, reflexiones y confesiones <em>Mariscal
Keitel</em> consigue varias cosas de sumo interés. Por un lado nos acerca al <strong>funcionamiento
de la Wehrmacht</strong> y el III Reich<span id='easy-footnote-1-6676' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/02/mariscal-keitel-gorlitz/#easy-footnote-bottom-1-6676' title='Hasta cierto punto, Keitel no solía
entrar en reuniones de tanto peso, pero a veces aporta información que sí
conocía.'><sup>1</sup></a></span> en sus más altas esferas, nos ofrece una visión de cómo manejaba
Hitler los asuntos militares y, por otro, nos aproxima a cómo era la mentalidad
de Keitel y qué pensaba de algunos de los problemas más complejos de la Segunda
Guerra Mundial y la Alemania nazi.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como siempre en unas memorias es importante coger toda esta información con alfileres, ya que la memoria <strong>es por naturaleza engañosa</strong> <strong>y selectiva</strong>. Además, Keitel pudo escribir esto desde su celda mientras se producían los juicios de Núremberg. Su único recurso fue su memoria y no tuvo apenas tiempo para repasar o corregir. De hecho, Görlitz señala que dejó frases mal escritas que no habían tenido un mínimo proceso de revisión (por supuesto, corregidas para la coherencia y buena lectura del texto).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo positivo, teniendo esto último en cuenta, es que <em>Mariscal Keitel</em> viene editado por Görlitz que, además de dejar algunas notas al pie que <strong>corrigen o añaden información</strong>, ofrece su visión crítica de Keitel. Para el historiador alemán el jefe del OKW se mantuvo en su puesto por su sentido del deber y el honor, y también para evitar que fuese sustituido por <strong>Himmler</strong>, pues ese pensaba Keitel que podría ser su reemplazo y, a sus ojos, sería peor para Alemania. En no pocas ocasiones se lamentó de haber firmado órdenes con las que no estaba de acuerdo, y estaba convencido de que todo eso le iba a pesar en su contra en Núremberg.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Junto a esto, <em>Mariscal Keitel</em> es un <strong>libro único</strong> por la perspectiva que aporta y que, por suerte, se lee con facilidad (gracias, en buena medida, a la gran traducción de <strong>Javier Alonso</strong>). Es una mirada de primera mano del funcionamiento interno del OKW. De algún modo el lector puede ver desde la perspectiva de Keitel cómo se concibieron algunos de los planes más importantes de la Segunda Guerra Mundial, de cómo Hitler fue acaparando más y más el control de los asuntos militares y atestigua el tabú reinante entre los altos mandos de criticar al Führer.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Mariscal Keitel</em> es una <strong>lectura indispensable</strong> para
todos aquellos interesados en el funcionamiento del OKW, ya que ofrece una
visión de primera mano que aporta muchas capas a la comprensión de las maquinaciones
internas de la Wehrmacht. Un libro que, además, es de gran interés para
reflexionar sobre el sentido del deber y del honor, para tratar de dilucidar
dónde está esa delgada línea roja.</p>
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		<title>Granaderos &#8211; Kurt «Panzer» Meyer</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Jan 2020 11:27:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los libros de la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ediciones Salamina trae al español las memorias de guerra de Kurt Meyer, general de brigada de las Waffen SS</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-background has-very-light-gray-background-color wp-block-paragraph"><a rel="noreferrer noopener" aria-label="Granaderos (se abre en una nueva pestaña)" href="https://tienda.edicionesplatea.com/granaderos" target="_blank"><em>Granaderos</em></a> &#8211; Kurt «Panzer» Meyer | Ediciones Salamina, pgs. 494, €23,75 <strong>con nuestro código de descuento</strong>: reasilvia</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las memorias son uno de los materiales más fascinantes que hay para entender los conflictos armados. Nunca son del todo fiables incluso aunque el autor haya pretendido ser lo más objetivo posible, ya que la memoria es a veces <strong>esquiva y engañosa </strong>y, al igual que con los documentos y otras evidencias, hay que tratar los recuerdos con el mayor de los cuidados a la hora de hacer historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las memorias más interesantes de la Segunda Guerra Mundial es <em>Granaderos</em>, de <strong>Kurt “Panzer” Meyer</strong>, que tradujo al español Ediciones Salamina en 2017. Publicadas originalmente en alemán en 1957, estas memorias de guerra son un documento cautivador que ofrece un testimonio de primera mano del <a href="https://reasilvia.com/2019/02/el-modo-aleman-de-hacer-la-guerra-citino/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="modo alemán de hacer la guerra (se abre en una nueva pestaña)">modo alemán de hacer la guerra</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Granaderos</em> cuenta la experiencia del autor desde la campaña de Polonia hasta su vuelta a Alemania y liberación en 1954. A lo largo de estas casi 500 páginas, que a veces van completadas con párrafos de otros soldados que cubren lo que Meyer no contempló, el autor describe las operaciones de manera directa con un <strong>alto ritmo narrativo</strong> (la traducción de <strong>Hugo A. Cañete</strong> hace justicia al manuscrito original). El foco está puesto sobre la acción y esta discurre de manera trepidante por casi todos los frentes en los que luchó Alemania. Son un testimonio de especial interés porque Meyer llegó a ser general de brigada en las Waffen SS.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es en este aspecto donde más brilla <em>Granaderos</em> y lo convierten en <strong>un libro fascinante</strong>. El lector siempre debe tener en cuenta que Kurt Meyer escribió estas acciones apoyado en su memoria y en libros que ya había publicados en los 50. Es un testimonio, por lo general, fidedigno de las operaciones desde la perspectiva de un general de brigada, pero que tampoco se ha de tomar al pie de la letra. La edición incluye notas al pie que subsanan algunos de los errores que cometió Meyer, algo que es muy de agradecer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata de <strong>otra forma de aproximarse</strong> a algunas de
las campañas y batallas más conocidas de la Segunda Guerra Mundial. Cualquier
interesado en la materia que ya tenga algunos conocimientos previos disfrutará
con la lectura de las memorias de Meyer. Tendrá así otra capa de información
que le ayude a formar una rica y completa visión de los acontecimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Junto a estas rápidas y vibrantes descripciones de las
batallas, Meyer intercala algunos párrafos con <strong>diferentes reflexiones</strong>.
Es interesante porque es un reflejo de la guerra como un lugar en el que los
soldados luchan, a veces se ven embriagados de adrenalina, tienen miedo y, tras
el fragor de la batalla, encuentran en ocasiones periodos de calma que les
llevan a perderse en los pensamientos o en la simple observación del entorno.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Emocionados por tantas impresiones cruzamos el escarpado y profundo Canal de Corinto, y esa misma tarde estábamos en la Acrópolis. Muchos camaradas que no habían estudiado nada sobre la antigüedad clásica quedaron asombrados por los logros técnicos que se habían alcanzado hacía dos mil quinientos años. Los clasicistas que había entre nosotros sintieron nuevas fuerzas y, quizá por primera vez allí en la Acrópolis y los Propileos, lograron establecer un verdadero vínculo con la antigüedad clásica. Para ellos la visita a la antigua Hellas los hizo volver a su juventud.</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En <em>Granaderos</em>, Meyer también reflejó el estado y la mentalidad de la Wehrmacht con el paso del tiempo. Si en la primera mitad del libro está muy presenta la idea de <strong>Heinz Guderian</strong> “El motor del Panzer es un arma igual que el cañón” como forma de apelar a la potencia móvil alemana, a partir de los primeros meses en la Unión Soviética se ve claramente cómo esa máxima deja de ser aplicable. Contra los soldados soviéticos las batallas pasaron a ser <strong>largos choques mucho más estáticos</strong> donde los alemanes empezaron a perder una cantidad enorme de tropas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y a pesar de esa diferencia entre la primera parte de la guerra en Europa central y la segunda frente a la URSS, no deja de ser interesante cómo Meyer transmite la sensación de que los combates <strong>ya eran duros</strong> en Polonia, los Balcanes o Francia. Es una buena forma de entender que a pesar de lo cruda que fue la guerra en el frente oriental no quiere decir que lo anterior fuese un paseo militar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las críticas habituales sobre las memorias de Meyer es que omite ciertos eventos, algo, por otro lado, habitual en este tipo de escrito. Es cierto que en <em>Granaderos</em> no hay menciones a crímenes de guerra de las tropas de Meyer, pero también lo es que en el epílogo el autor asevera que: “<strong>Sería estúpido negar</strong> (las negritas son mías) como invenciones de la propaganda todos los sucesos por los que fuimos procesados por nuestros antiguos enemigos”. Y también es cierto que esta edición, al igual que lleva notas al pie que corrigen detalles de las operaciones, aportan información sobre le proceso judicial y sobre algunos crímenes de guerra alemanes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las memorias de Meyer son <strong>una lectura formidable y fascinante</strong> que nos ayuda a comprender mejor las batallas, las diferentes formas de hacer la guerra de la Wehrmacht y nos ofrece una visión desde diferentes niveles y ángulos, ya que Meyer fue ascendiendo y dirigió varios tipos de unidades. Quien busque un testimonio de primera mano sobre cómo se desarrollaban las operaciones aquí tiene un libro que enriquecerá sus estanterías.</p>
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		<title>Moscú 1941 &#8211; David Stahel</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 Jan 2020 11:24:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los libros de la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ediciones Salamina publica un estudio que analiza la experiencia alemana durante el avance sobre Moscú entre noviembre y diciembre de 1941</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2020/01/moscu-1941-david-stahel/">&lt;i&gt;Moscú 1941&lt;/i&gt; &#8211; David Stahel</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-background has-very-light-gray-background-color wp-block-paragraph"><em><a href="https://tienda.edicionesplatea.com/moscu" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Moscú 1941. La batalla por la capital soviética (se abre en una nueva pestaña)">Moscú 1941. La batalla por la capital soviética</a></em> &#8211; David Stahel | Ediciones Salamina, pgs. 412,  €<a rel="noreferrer noopener" aria-label=" (se abre en una nueva pestaña)" href="https://tienda.edicionesplatea.com/moscu" target="_blank">23,75</a>&nbsp;<strong>con nuestro código promocional</strong>: reasilvia </p>



<p class="wp-block-paragraph">En las amplias llanuras de Rusia la Wehrmacht se enfrentó al Ejército soviético en una lucha a <strong>escala titánica</strong> como el mundo no había visto. La cantidad de soldados, vehículos y materiales involucrados convierten el Frente del Este en un escenario casi inabarcable y del que, hasta hace pocas décadas, se tenían algunas ideas equivocadas en la historiografía militar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>David Stahel</strong> contribuye a derribar mitos sobre el avance de la Wehrmacht hacia el corazón de Rusia en <em>Moscú 1941</em>.<em> La batalla por la capital soviética</em>, traducido al español por Ediciones Salamina, un estudio que analiza la experiencia alemana en la Operación Tifón durante noviembre y diciembre de 1941.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Moscú 1941</em> forma parte de un conjunto de libros escritos por Stahel, publicados por Salamina bajo los títulos de <em>Kiev 1941</em> y <em>Operación Tifón</em> (y un primero sin traducir <em>Operation Barbarossa and Germany&#8217;s Defeat in the East</em>), en los que el historiador neozelandés estudia <strong>el comienzo de la invasión alemana de la Unión Soviética</strong>. No obstante, el propio autor comenta que no es necesario seguir el orden de publicación, son libros que se leen sin problemas por separado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, el trabajo que hace Stahel para introducir <em>Moscú 1941</em> deja claro que no se trata de un libro que, sencillamente, siga donde terminó <em>Operación Tifón</em>. El autor no sólo hace un repaso por la situación del frente en noviembre de 1941, sino que dedica casi las 100 primeras páginas a explicar cuestiones como la fabricación de la idea del barbarismo eslavo, la <strong>superioridad moral alemana</strong> a través del mito de Tannenberg o cómo la guerra de aniquilación de <strong>Hitler</strong> fue ejecutada por la Wehrmacht en 1941.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Había una distorsión del enemigo soviético incluso mayor basada en las ideas raciales nazis, que aprovecharon la breve ocupación rusa de Prusia oriental en 1914 para dar pábulo a las más virulentas descripciones de los salvajes orientales.</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Pasadas esas cerca de 100 páginas <em>Moscú 1941</em> comienza a adentrarse en la Operación Tifón y su reanudación en noviembre. Stahel hace gala de gran habilidad para entrelazar el día a día del frente con el análisis de otros temas de fondo. En los diez capítulos del libro, el autor consigue narrar el lento y costoso avance alemán mientras que, poco a poco, explica de manera exhaustiva <strong>por qué era tan lento y costoso</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Moscú 1941</em> es un perfecto ejemplo de que los <strong>Estudios de la Guerra</strong> son el futuro para una mejor comprensión de los conflictos armados. Es un libro que narra los acontecimientos, describe el terreno y las condiciones climáticas, expone los números de ambos ejércitos, explica la gran estrategia de los altos mandos y que al mismo tiempo no se olvida del componente ideológico, de la vida diaria del soldado en el frente y de cómo afectaban ciertos factores psicológicamente a la tropa y, por tanto, al desarrollo del conflicto.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Cruzar las extensiones de barro&#8230; era una experiencia diabólica; cada metro  de lodo era un obstáculo que provocaba esfuerzo y sufrimiento&#8230; Caíamos en hoyos de barro, soltando nuestras armas, buscándolas a continuación a tientas. El agua se elevaba por encima del medio muslo. Los agujeros eran tan peligrosos que nos teníamos que amarrar en grupos de tres de modo que pudiésemos tirar rápidamente de alguien si caía en uno de ellos&#8230; Durante esta fase del combate, uno de nuestros hombres se desplomó en la ciénaga después de haberse volado la cabeza.</p><cite>Leon Degrelle, voluntario belga de las Waffen SS</cite></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque David Stahel hace un estudio del Grupo de Ejércitos Centro de la Wehrmacht en la fase final de Tifón, <strong>no deja de lado al bando soviético</strong>. Desde el Programa de Préstamos y Arriendo hasta el gran desfile en Moscú que ordenó <strong>Stalin</strong> para levantar la moral con los alemanes a menos de 100 km de la capital de la URSS. El autor mira de forma sucinta pero certera al Ejército soviético cuando la situación lo requiere, lo que ayuda a comprender el conjunto de las operaciones bélicas entre noviembre y diciembre de 1941.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Wehrmacht de Operación Tifón fue un ejército que, aún estando a corta distancia de Moscú, realmente nunca tuvo opciones de capturar la capital soviética. Ya desde la fecha en la que se relanzó la operación Stahel deja claro que las tropas alemanas estaban en una <strong>situación lamentable</strong> y que, a pesar de todo, continuó avanzando a un altísimo coste. Partiendo de esta situación, el autor responde a las preguntas que surgen: ¿Por qué estaba así la Wehrmacht? ¿Por qué continuó avanzando a pesar de estar tan mal? ¿Qué ocurría en el alto mando alemán? ¿Qué planeaba la URSS?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchas de estas respuestas son impactantes y derriban varios mitos, como que la Wehrmacht estuvo muy cerca de tomar Moscú, o que la responsabilidad de continuar con el ataque correspondía a unos pocos chivos expiatorios. La realidad es que existía una <strong>ceguera bien extendida</strong> por diferentes niveles del Ejército alemán en 1941, basada en la creencia de que la URSS estaba al borde del colapso, por lo que había que continuar por alto que fuera el precio a pagar.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Nuestro alto mando continúa cursando órdenes poco realistas e impracticables, y todavía no hemos sido reaprovisionados apropiadamente de munición y combustible&#8230; Para nosotros, su actitud es totalmente incomprensible.</p><cite>Hellmuth Stieff, oficial de estado mayor del Cuarto Ejército.</cite></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Moscú 1941</em> llega a principios de diciembre con la URSS a punto de lanzar una contraofensiva masiva que iba a mostrar a los alemanes lo lejos que estaba del colapso. Es la fase de las operaciones que Stahel aborda en su nuevo libro <em>Retreat from Moscow</em>, de próxima aparición en Ediciones Salamina. Para el historiador australiano, como ya han señalado otros, el plan alemán para conquistar la URSS tenía <strong>graves fallos a nivel conceptual</strong> y la Wehrmacht no estaba preparada para el tipo de guerra que planteaba el Este. En esta situación límite, la multiplicación de frentes y sumar EE.UU. a su lista de enemigos, más que confirmar, aceleró la derrota.</p>



<p class="wp-block-paragraph">David Stahel ha escrito un libro <strong>coherente y honesto</strong> con un fabuloso trabajo de investigación y documentación. Ha sido capaz de narrar y analizar de manera sucinta y minuciosa en un espacio que no llega a las 400 páginas y, además, es sencillo de leer gracias, en buena medida, a la gran labor de traducción de <strong>Hugo A. Cañete</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Moscú 1941</em> es la confirmación de Stahel como uno de los investigadores  de la <a rel="noreferrer noopener" aria-label="Segunda Guerra Mundial (se abre en una nueva pestaña)" href="https://reasilvia.com/temas/segunda-guerra-mundial/" target="_blank">Segunda Guerra Mundial</a> más interesantes de la actualidad. En la línea de maestros y colegas como <a rel="noreferrer noopener" aria-label="Dennis E. Showalter (se abre en una nueva pestaña)" href="https://reasilvia.com/2018/05/batalla-kursk-dennis-e-showalter/" target="_blank">Dennis E. Showalter</a>, <a rel="noreferrer noopener" aria-label="Robert M. Citino (se abre en una nueva pestaña)" href="https://reasilvia.com/2019/02/el-modo-aleman-de-hacer-la-guerra-citino/" target="_blank">Robert M. Citino</a>, <a rel="noreferrer noopener" aria-label="David M. Glantz (se abre en una nueva pestaña)" href="https://reasilvia.com/2019/03/a-las-puertas-de-stalingrado-david-m-glantz-jonathan-m-house/" target="_blank">David M. Glantz</a> o <a rel="noreferrer noopener" aria-label="Jeff Rutherford (se abre en una nueva pestaña)" href="https://reasilvia.com/2017/08/la-guerra-la-infanteria-alemana-1941-1944-jeff-rutherford/" target="_blank">Jeff Rutherford</a> y con el dinamismo de los Estudios de la Guerra, David Stahel está conformando una <strong>serie de libros indispensable</strong> para comprender la invasión alemana de la URSS en 1941. Su capacidad para adentrarse en lo complejo y explicarlo de manera sencilla hace de este libro no sólo imprescindible, sino perfecto para todo tipo de público.</p>



<p style="background-color:#e4ce8e" class="has-background wp-block-paragraph">David Stahel se ha convertido en uno de los especialistas más reputados de la Wehrmacht en la invasión de la URSS. Es docente en la Universidad de Nueva Gales del Sur y en la Australian Defence Force Academy. Su tesis <em>Operation Barbarossa and Germany&#8217;s Defeat in the East</em> se puede considerar como el punto de partida de su serie de libros sobre el Frente del Este, seguida de <em>Kiev 1941</em>, <em>Operación Tifón</em>, <em>Moscú 1941</em> y <em>Retreat from Moscow</em>.</p>
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		<title>La Segunda Guerra Mundial en el mar &#8211; Craig L. Symonds</title>
		<link>https://reasilvia.com/2019/12/la-segunda-guerra-mundial-en-el-mar-craig-l-symonds/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Dec 2019 08:15:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los libros de la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Esfera de los Libros traduce al español un ambicioso y exhaustivo estudio que cubre la totalidad de la guerra naval del segundo conflicto mundial</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="amz-widget">
<div class="amz-img"><a rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/2OGW8o0"><img decoding="async" src="https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/41brJL6Bj1L._SY344_BO1,204,203,200_.jpg" alt="La Segunda Guerra Mundial en el mar: Una historia global"></a></div>
<p><span class="amz-title"><a rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/2OGW8o0">La Segunda Guerra Mundial en el mar: Una historia global</a></span><span class="amz-author">Craig L. Symonds</span><span class="amz-data">Tapa dura. 952 páginas. La Esfera de los Libros.</span><a class="amz-buy" rel="nofollow noopener noreferrer" target="blank" href="https://amzn.to/2OGW8o0">Comprar</a></p>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">Submarinos, portaaviones, barcos mercantes, pequeños y manejables destructores, torpes lanchas de desembarco y enormes acorazados. Durante la <a rel="noreferrer noopener" aria-label="Segunda Guerra Mundial  (se abre en una nueva pestaña)" href="https://reasilvia.com/temas/segunda-guerra-mundial/" target="_blank">Segunda Guerra Mundial</a> comenzó una carrera por incrementar y mejorar las fuerzas navales porque una de las claves para ganarla <strong>estuvo en el mar</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No han sido pocos los libros que han tenido en cuenta esta realidad y que, en mayor o menor medida, han tratado la guerra naval. <strong>Craig L. Symonds</strong> firmó en 2018 el primer estudio que narra la totalidad del conflicto en los océanos y mares a lo largo y ancho del planeta. Tan sólo un año después La Esfera de los Libros lo traduce al español bajo el título de <em>La Segunda Guerra Mundial en el Mar</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La obra, inmensa en cuanto a tema y extensión (roza las 750 páginas, sin contar bibliografía), traza una narración coherente por todos los escenarios del conflicto en los que intervinieron las fuerzas navales. Desde las tempranas rutas del Graf Spee hasta la misión desesperada del Yamato en 1945, pasando por los desembarcos de Anzio o Normandía y los numerosos choques entre Japón y Estados Unidos en el Pacífico, Symonds <strong>repasa las más importantes operaciones navales</strong> en todos los frentes, y explica de manera concisa la importancia de todas para el desarrollo general de la guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con un estilo sencillo y ágil (gracias a una fantástica traducción de <strong>Alejandro Pradera</strong>), el autor consigue que esta larga narración se haga corta y deje con ganas de más. Por otra parte, la estructura, con capítulos nunca demasiado largos, permite mantener un <strong>gran ritmo de lectura</strong> aunque no se disponga de demasiado tiempo. Que a veces siga lo vivido, de forma casi novelada, por personajes y buques concretos como estructura argumental para narrar una operación hace si cabe más placentero leer <em>La Segunda Guerra Mundial en el mar</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Symonds es capaz de condensar años de investigación sobre frentes y batallas en las 20-30 páginas que abarca cada capítulo. Su capacidad de síntesis no menoscaba una <strong>comprensión profunda de los hechos</strong>, y su habilidad para interrelacionar la guerra naval con la terrestre y lo que ocurría en ambos hemisferios es digna de elogio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras se libraban sangrientas batallas durante semanas y meses en el interior de Rusia hubo una larguísima batalla por el comercio en el Atlántico, el Mar del Norte y el Pacífico. La capacidad de cada bando para inutilizar los convoyes navales del enemigo y para defender los propios era <strong>crucial</strong> para el desarrollo de un conflicto que iba para largo. Los diferentes avances tecnológicos en guerra submarina y anti-submarina se mostraron esenciales en este escenario en el que perder un petrolero en el Mar del Norte podría acarrear no poder sacar a la flota en el Mediterráneo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la Segunda Guerra Mundial no fue sólo una guerra de materiales. El mar también <strong>se tragó miles de vidas</strong> de marineros, soldados, aviadores y civiles de las flotas mercantes. Aunque se pudieran poner en servicio nuevos aviones o buques, la falta de experiencia de las nuevas tripulaciones se dejó notar en todos los escenarios, y fue especialmente duro para los japoneses. Los militares de Japón preferían no reservar parte de sus mejores pilotos para instruir a los nuevos, por lo que pasó de tener la mejor aviación en 1941 a una fuerza todavía numerosa pero apenas efectiva de no ser por los ataques kamikaze en 1945. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A lo largo de <em>La Segunda Guerra Mundial en el mar</em> vemos una y otra vez esa relación entre hundimientos en alta mar y las consecuencias que acarreaba para el bando que sufría las pérdidas. Con este constante telón de fondo de guerra contra el comercio y contra los convoyes militares (que transportaban tropas y materiales), era indispensable volver a poner en servicio nuevos tanques, barcos y aviones así como soldados, marinos y pilotos con una mínima instrucción. Esa <strong>carrera por reponer lo perdido</strong> la acabaron ganando los Aliados gracias, en buena medida, a que Estados Unidos pudo aprovechar al máximo su industria con los principales focos de combate a miles de kilómetros con lo que, al final, era capaz de fletar más barcos de los que perdía a manos de los submarinos de <strong>Karl Dönitz</strong>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Otra clave para entender el desenlace de la guerra en el mar es la mentalidad naval de cada contendiente. La Segunda Guerra Mundial fue la tumba del acorazado como elemento más poderoso de las flotas, y es que fue una y otra vez sobrepasado por las fuerzas aéreas con base en portaaviones, que fueron capaces incluso de hacer explotar al no tan todopoderoso acorazado japonés Yamato. Esta realidad, que algunos vaticinaban antes de la guerra, no fue tan obvia para otros tantos hasta que fue evidente que los acorazados no podían hacer gran cosa sin cobertura aérea. Otra pugna por demostrar qué era más útil fue la de Dönitz y <strong>Erich Raeder</strong> en Alemania, si los ataques sigilosos de los incómodos y pequeños submarinos o la gran potencia de las flotas de superficie (resulta paradójico que al final Dönitz disuadiera a Adolf Hitler de desmantelar por completo la flota de superficie alemana). Lo que los militares pensaron de la guerra naval <strong>influyó de manera determinante</strong> a la hora de confeccionar los planes y de tomar decisiones sobre la marcha, y Symonds se detiene en la cuestión cuando es necesario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Symonds ha conseguido en <em>La Segunda Guerra Mundial en el mar</em> explicar la gran estrategia, narrar los choques más importantes y mencionar<strong> el sufrimiento de militares y civiles</strong>. En un libro con un objeto de estudio de tales magnitudes es fácil dejar de lado el componente humano de la guerra y centrarse sólo en fechas y cifras, pero el autor ha sabido engarzar todas estas realidades de manera natural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este extenso recorrido por la guerra, segmentado en cinco grandes partes que corresponden a diferentes fases bien diferenciadas, va acompañado por mapas de fácil comprensión y un <strong>completo apartado gráfico</strong> con el que el lector conoce mejor a los protagonistas, buques y batallas que aparecen a lo largo del libro. Así mismo, las notas al pie y la bibliografía abren innumerables puertas para aquellos lectores que quieran profundizar en aspectos más concretos de la guerra naval. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La <em>Segunda Guerra Mundial en el mar</em> es un libro exhaustivo en el que Symonds hace gala de una brillante capacidad de síntesis. Toca las teclas necesarias para comprender la importancia de la guerra naval en el desenlace del conflicto a través de una interrelación de los eventos en el mar y su repercusión en otros escenarios. La Esfera de los Libros ha traído al español una o<strong>bra indispensable</strong> que los amantes de la Segunda Guerra Mundial querrán tener en sus estanterías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Φ&nbsp;&nbsp;<em>En portada: El USS Franklin tras un ataque el 19 de marzo de 1945.</em></p>



<p style="background-color:#e4ce8e" class="has-background wp-block-paragraph">Craig L. Symonds es catedrático distinguido Ernest J. King de Historia Marítima en la Academia de Guerra Naval de Estados Unidos, en la que impartió clases durante 30 años. Se ha convertido en uno de los más prestigiosos historiadores navales con publicaciones como <em>The Battle of Midway</em>, <em>Operation Neptune</em> o <em>Lincoln and his Admirals</em>.</p>
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		<title>La invasión de Polonia, el inicio de la Segunda Guerra Mundial</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 Oct 2019 08:08:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En septiembre 1939 la Wehrmacht se enfrentó al Ejército polaco en lo que fue el primer acto en Europa del segundo conflicto mundial</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/">La invasión de Polonia, el inicio de la Segunda Guerra Mundial</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">La madrugada del 1 de septiembre, entre nubes y claros, una escuadrilla de bombarderos alemanes Stuka descendió del cielo y soltó sus bombas alrededor del puente ferroviario de Tczew, en el corredor de Danzig. Quince minutos después, el acorazado Schleswig-Holstein<strong>, </strong>veterano de la<a rel="noreferrer noopener" aria-label=" Gran Guerra (abre en una nueva pestaña)" href="https://reasilvia.com/granguerra/" target="_blank"> Gran Guerra</a>, <strong>disparó una salva</strong> contra la fortaleza de Westerplatte en la Ciudad Libre de Danzig. Tras esto, cerca de millón y medio de soldados alemanes y más de dos mil carros de combate cruzaban la frontera de Polonia. La <a rel="noreferrer noopener" aria-label="Segunda Guerra Mundial (abre en una nueva pestaña)" href="https://reasilvia.com/temas/segunda-guerra-mundial/" target="_blank">Segunda Guerra Mundial</a> había comenzado. </p>



<h2 class="wp-block-heading" id="una-guerra-limitada-una-guerra-mundial">Una guerra limitada, una guerra mundial</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy vemos 1939 como la preparación de la ineludible Segunda Guerra Mundial, no obstante, bien podría haber empezado entre septiembre y octubre de 1938, o haber quedado este episodio como un conflicto limitado (o solamente europeo). Es una posibilidad que muchos historiadores han planteado, especialmente por cómo habría ido el conflicto en aquel momento. Se lo plantean <strong>Murray</strong> y <strong>Millet</strong><span id='easy-footnote-2-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-2-6258' title='MURRAY, W. &amp;amp; MILLET, A: &lt;em&gt;La guerra que había que ganar&lt;/em&gt;, Booket, 2010.'><sup>2</sup></a></span> en la línea que dejó escrita <strong>Winston Churchill</strong><span id='easy-footnote-3-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-3-6258' title='CHURCHILL, W: &lt;em&gt;La Segunda Guerra Mundial&lt;/em&gt;, La Esfera de los Libros, 2016.'><sup>3</sup></a></span>. ¿Y si en 1938 Gran Bretaña y Francia (GB y Fr a partir de ahora) hubieran protegido a Checoslovaquia en vez de aceptado su ocupación y desmembración para apaciguar a <strong>Adolf Hitler</strong>? Es probable que hubiera estallado una guerra, pero contra una Alemania menos preparada (también estaban menos preparados el resto) para la misma, y con menos recursos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Supone aventurarse demasiado en el farragoso terreno de los posibles, pero creo que merecía la pena para señalar algo esencial a la hora de estudiar y comprender la historia: nosotros ya sabemos que la IIGM empezó en 1939, pero en 1938, como es obvio, no lo sabían. Vivimos en ambiente VUCA (volatilidad, incertidumbre —uncertainty en inglés—, complejidad y ambigüedad), un término del U.S. Army War College para definir la realidad (de la guerra, aunque sirve para todo en la vida) como volátil, incierta, compleja y ambigua. En 1939 el estallido de una guerra parecía posible para muchos, que acabara en el conflicto mundial que todos conocemos es otro tema, porque seguir apaciguando a Hitler como en 1938 era una posibilidad, aunque <strong>cada vez menos lógica</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Führer quería Polonia del mismo modo en que quiso Austria y los Sudetes (zona de mayoría poblacional germana, de ahí la ocupación de ésta parte Checoslovaquia), así como en sus planes estaba luchar contra la URSS eventualmente. De hecho se podría decir que desde el mismo momento en que publicó <em>Mein Kampf</em> (<em>Mi lucha</em>) Hitler le había declarado la guerra a sus vecinos del Este. Desde que llegó al poder y se fue haciendo con los resortes del Estado alemán, comenzar una, o varias guerras, para llevar a cabo sus cometidos <strong>era cuestión de tiempo</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de todo no estaba claro cuándo ni cómo iba a ocurrir la invasión de Polonia. En marzo de 1939 Alemania terminó de ocupar el resto de Checoslovaquia, convirtiendo a Eslovaquia en un Estado títere. Ante la absoluta contemplación (aunque indignación) de Francia y Gran Bretaña, Hungría obtuvo otra zona de acuerdo con Alemania (Polonia había ocupado Teschen en octubre de 1938). Entre esto y el anticomunismo que polacos y germanos compartían, algunos pensaron que quizás la guerra no era tan inevitable, o no estaba tan cerca. Sin embargo, Eslovaquia era <strong>un escalón más</strong> en el plan de Hitler y, de hecho, sirvió como una de las zonas desde las que se produjo la invasión de Polonia en septiembre.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-sudetes-1024x416.jpg" alt="" class="wp-image-6287"/><figcaption>Diferentes etapas de la ocupación de Checoslovaquia | <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ocupaci%C3%B3n_alemana_de_Checoslovaquia#/media/Archivo:Czechoslovakia_1939_es.SVG" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Fuente (abre en una nueva pestaña)">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El problema para Hitler es que Francia y Gran Bretaña podrían salir en defensa de Polonia, aunque cabía la posibilidad de que, una vez más, ambos estados decidieran contentar al Führer<span id='easy-footnote-4-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-4-6258' title='Además del libro de Churchill, otra interesante aproximación a la situación se puede encontrar en los primeros capítulos de BEEVOR, A: &lt;em&gt;La Segunda Guerra Mundial&lt;/em&gt;, Pasado &amp;amp; Presente, 2014.'><sup>4</sup></a></span>. No parecía ese el caso y Hitler lo sabía; desde que se anexionó el resto de Checoslovaquia, GB <strong>garantizó la independencia de Polonia</strong>. Lo de marzo de 1939 había sido una violación en toda regla de los Acuerdos de Múnich (por los que se aceptó la ocupación de los Sudetes). Aquello ya no era una defensa de las minorías alemanas, sino que parecía evidente que Hitler movía las primeras piezas para expandirse hacia el Este. De hecho, en abril el Führer mostró públicamente su intención de adquirir la Ciudad Libre de Danzig (protectorado de Polonia, actual Gdansk) y tender un ferrocarril entre Pomerania y Prusia oriental (separados por Polonia y Danzig). El pretexto, nuevamente, era salvaguardar los intereses de la población alemana de Danzig, y conectar ambas zonas alemanas, pero ya pocos se fiaban de que  Hitler se contentara sólo con eso.</p>



<figure class="wp-block-image"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="950" height="812" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/2019-10-29-10_31_20-Danzig-1939-ES-Corredor-polaco-Wikipedia-la-enciclopedia-libre.jpg" alt="" class="wp-image-6307" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/2019-10-29-10_31_20-Danzig-1939-ES-Corredor-polaco-Wikipedia-la-enciclopedia-libre.jpg 950w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/2019-10-29-10_31_20-Danzig-1939-ES-Corredor-polaco-Wikipedia-la-enciclopedia-libre-300x256.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/2019-10-29-10_31_20-Danzig-1939-ES-Corredor-polaco-Wikipedia-la-enciclopedia-libre-768x656.jpg 768w" sizes="(max-width: 950px) 100vw, 950px" /><figcaption>El corredor de Danzig, entre Prusia oriental y occidental | <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Corredor_polaco#/media/Archivo:Danzig_1939_ES.svg" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Fuente (abre en una nueva pestaña)">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Por qué empezó la guerra ahora y no un año antes es una pregunta a la que podemos dar muchas vueltas. El conjunto de factores a analizar es amplísimo y aquí pretendo sólo resumir algunas de las ideas más aceptadas, o que más se han debatido. Alemania necesitaba la guerra para que su sistema económico no se desmoronase (para obtener mano de obra y recursos), y algunos autores entienden que ya daba <strong>claros signos de estancamiento e incluso crisis</strong><span id='easy-footnote-5-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-5-6258' title='Es una discusión que viene de largo. Se puede encontrar un resumen sobre el tema en BAMBERY, C: &lt;em&gt;Historia marxista de la Segunda Guerra Mundial&lt;/em&gt;, Pasado &amp;amp; Presente, 2015.'><sup>5</sup></a></span>. Además, Hitler quería empezar la guerra pronto, no cuando «tuviese 50 o 60 años»<span id='easy-footnote-6-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-6-6258' title='En CHURCHILL, W: &lt;em&gt;La Segunda Guerra Mundial&lt;/em&gt;, La Esfera de los Libros, 2016.'><sup>6</sup></a></span>. Ya había dado varios pasos para la consecución de su objetivo; con casi todas las cartas boca arriba, no podía regalar demasiado tiempo a sus enemigos. También barajaba la posibilidad de que una victoria rápida y clara en Polonia convenciera a Francia y Gran Bretaña a dar un paso atrás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gb y Fr, por su parte, difícilmente podrían permitirse volver a contentar a Hitler. Una Alemania más fuerte suponía una <strong>amenaza si cabe peor</strong> para mantener el status quo europeo. Los intereses económicos y políticos eran importantes, pero también había en juego un cambio de civilización que traería el nacionalsocialismo con su <em>lebensraum</em> (espacio vital), y que desplazaría a los grandes actores políticos del momento. Si pesó más lo ideológico o lo político-económico es otra pregunta que siempre estará en el aire, y habrá autores a los que convenza más una idea u otra<span id='easy-footnote-7-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-7-6258' title='De los autores citados hasta ahora en la mayoría se hace referencia a la importancia del equilibrio de poder europeo, y es Bambery el que más claramente apuesta por la amenaza económica que suponía el III Reich como catalizador de la respuesta de Francia y Gran Bretaña en 1939, no en vano, la suya es una visión marxista.'><sup>7</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al Este, la Unión Soviética esperaba también su momento. <strong>Iosif Stalin</strong> consideraba a la Alemania nazi su enemigo más peligroso y, en última instancia, esperaba que el capitalismo cayera definitivamente para extender la revolución comunista. No obstante, Stalin era práctico y sabía que su Ejército, después de unas durísimas purgas, no estaba preparado aún para una guerra abierta contra Alemania. Hubo varias ofertas sobre la mesa para realizar un pacto antialemán, pero la URSS contaba con la desconfianza de casi toda Europa. Sin ir más lejos, el gobierno polaco no contemplaba dejar a tropas soviéticas pasar por su territorio, y GB y Fr no se fiaban de las intenciones de Stalin. Apenas unos días antes del comienzo de la invasión de Polonia, Alemania y la URSS firmaron un <strong>pacto de no agresión</strong> en el que, en realidad, se repartían Europa del Este y ambos conseguían tiempo antes de luchar contra el enemigo final<span id='easy-footnote-8-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-8-6258' title='Recientemente Víctor Suvórov ha señalado a la URSS como causante de la IIGM. En &lt;em&gt;El Rompehielos&lt;/em&gt; argumenta con un amplio respaldo documental que Stalin usó a Hitler de rompehielos para expandir luego el comunismo por Europa. Como comentaba, el debate difícilmente se va a cerrar, incluso en algo ampliamente aceptado en la historiografía como esto.'><sup>8</sup></a></span>, al que tenían justo enfrente.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-pacto.jpg" alt="" class="wp-image-6292" width="763" height="937" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-pacto.jpg 625w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-pacto-244x300.jpg 244w" sizes="(max-width: 763px) 100vw, 763px" /><figcaption>Firma del pacto de no agresión, o Ribbentrop-Molotov.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como broche a una introducción demasiado larga para ser breve, me gustaría dejar una nota para una reflexión si cabe más amplia. ¿Y si la Segunda Guerra Mundial empezó antes y a miles de kilómetros de Polonia? En efecto, me refiero a los <strong>conflictos asiáticos</strong> que, al final, se solaparon y aglutinaron con los de Europa<span id='easy-footnote-9-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-9-6258' title='Beevor deja caer esta cuestión al comienzo de su libro.'><sup>9</sup></a></span>. Pero por el bien de este artículo, lo dejaré tan sólo en eso, una nota para debatir en otro momento.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="el-caso-blanco-frente-al-plan-z">El Caso Blanco frente al Plan Z</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Como avanzaba unos párrafos arriba, Hitler quería lanzar una ofensiva contra Polonia pronto, y ya en abril de 1939 encargó el <strong>Caso Blanco</strong> (<em>Fall Weiss</em>) al OKW (Alto Mando de la Wehrmacht)<span id='easy-footnote-10-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-10-6258' title='La principal fuente que he usado para comprender el plan alemán y su desarrollo es CITINO, R.M: &lt;em&gt;&lt;a href=&quot;https://reasilvia.com/2019/02/el-modo-aleman-de-hacer-la-guerra-citino/&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot; aria-label=&quot;El modo alemán de hacer la guerra (abre en una nueva pestaña)&quot;&gt;El modo alemán de hacer la guerra&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;, Ediciones Salamina, 2018.'><sup>10</sup></a></span>. La ofensiva proyectaba dos movimientos diferentes que convergerían sobre un mismo eje: la zona de Varsovia. Cada movimiento estaría a cargo de un Grupo de Ejércitos, el Norte y el Sur. Mientras que el Norte tenía dos ejércitos, el Sur contaba con tres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el plan era algo más complicado que eso: uno de los ejércitos del Grupo Norte estaba en Prusia occidental (el Cuarto), al oeste de la frontera polaca, y el otro en Prusia oriental (el Tercero). La misión del Cuarto Ejército era penetrar en el corredor de Danzig y contactar con el Tercero en terreno alemán. Una vez junto, el Grupo Norte avanzaría hacia el sureste con el objetivo de llegar a Varsovia en una posición ventajosa para seguir hacia el este y <strong>generar una gran bolsa</strong> (lo que los germanos llamaban <em>Kessel</em>) o, dicho de otro modo, encerrar a las tropas polacas entre los dos grupos de ejército alemanes.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" width="1024" height="779" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-caso-blanco-1024x779.jpg" alt="" class="wp-image-6283" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-caso-blanco-1024x779.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-caso-blanco-300x228.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-caso-blanco-768x585.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-caso-blanco.jpg 1256w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>El Caso Blanco. Pincha <a href="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/8/8d/Poland1939_GermanPlanMap.jpg" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="aquí (abre en una nueva pestaña)">aquí</a> para ampliar.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras esto ocurría, el Grupo de Ejércitos Sur avanzaría con sus tres ejércitos desde el sur de Alemania (el Octavo y el Décimo) y Eslovaquia (el Decimocuarto, aunque parte del mismo operó desde la Silesia alemana) en dirección noreste. Este era sin duda el <em><strong>Schwerpunkt</strong></em> (literalmente «centro de gravedad», era el punto crucial del ataque alemán) del Caso Blanco, porque era la zona donde más divisiones Panzer había: cuatro de las seis en activo, y tres de las cuatro ligeras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La idea básica del plan era asestar un <strong>rápido golpe mortal</strong> a Polonia para que en cuestión de unos pocos días esta se rindiera. En caso de que Francia y Gran Bretaña declararan la guerra, el oeste de Alemania debería aguantar lo suficiente para permitir que la Wehrmacht, prácticamente en su totalidad en territorio polaco, pudiera dar la vuelta ya con Polonia sometida y con la tranquilidad del pacto de no agresión con la URSS.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Caso Blanco estaba en la línea de los planes ofensivos de Prusia y del Imperio Alemán, de cuya doctrina militar la Alemania nazi era clara heredera<span id='easy-footnote-11-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-11-6258' title='&lt;em&gt;El modo alemán de hacer la guerra&lt;/em&gt;, de Citino, es el mejor libro en español para comprender este desarrollo desde tiempos de El Gran Elector (mediados del siglo XVII).'><sup>11</sup></a></span>. A pesar de la conocida fuerza y nivel de desarrollo y adiestramiento del Ejército germano, tanto Prusia como luego Alemania necesitaban <strong>ganar guerras en campañas cortas</strong>, y esta no era diferente. Tradicionalmente el modo alemán de hacer la guerra se basó en la <em>Bewegungskrieg</em>, o guerra de movimientos. Eran ofensivas rápidas que asestaban golpes letales porque Alemania, rodeada siempre de enemigos, no podía permitirse conflictos largos con sus fuerzas divididas en varios frentes. Una <em>Stellungskrieg</em>, o guerra de posiciones, era mortal para los germanos, especialmente ahora que contaba entre sus posibles enemigos a Gran Bretaña y sus colonias y la URSS, que demostró ser una fuente casi inagotable de recursos, tanto humanos como materiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente al Caso Blanco, Polonia tenía el <strong>Plan Z</strong><span id='easy-footnote-12-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-12-6258' title='Para comprender el plan polaco, el desarrollo de la defensa y su doctrina militar he usado ZALOGA, S &amp;amp; MADEJ V: &lt;em&gt;The Polish Campaign. 1939&lt;/em&gt;, Hippocrene Books, 1991.'><sup>12</sup></a></span>, habitualmente olvidado en buena parte de la historiografía y mal comprendido en otra tanta. El Ejército polaco <strong>contaba con una ofensiva total de Francia</strong> sobre Alemania desde el oeste en no más de dos semanas tras el ataque alemán sobre Polonia. Entretanto, las tropas polacas debían aguantar el empuje alemán en una retirada continua mientras terminaban de movilizar a su Ejército y mandaba refuerzos al frente. Una vez que Francia entrase en Alemania, y con las tropas de Polonia todavía en combate, podrían pensar en contraofensivas o lo que la situación permitiese.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este aspecto, la doctrina militar polaca era semejante a la alemana, ya que ambos ejércitos basaban su estrategia en la guerra de movimientos y la libertad de mando, <em>auftragstaktik</em> (misión tipo) en el caso alemán. Es decir, los planes estratégicos de ambos países proyectaban unas <strong>nociones básicas</strong> (avance de tantas tropas hacia X punto) y dejaban a los mandos intermedios libertad para llevarlos a cabo, entendiendo que nada superaba el conocimiento de la situación sobre el terreno. El objetivo era obtener una victoria rápida, ya que ambos estados estaban rodeados de enemigos y tenían difícil sobrevivir a varios frentes en una guerra prolongada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es en la teoría donde acaban las similitudes entre ambas doctrinas operacionales. En la práctica, Alemania había experimentado desde fecha tan temprana como 1927, con las restricciones del Tratado de Versalles todavía presentes, para incorporar el carro de combate, el Panzer, a su modo de hacer la guerra. Pero no acababa ahí, no se entiende la doctrina alemana en la IIGM sin <strong>la radio</strong>, que fue el verdadero lubricante de la estrategia de armas combinadas germana. Polonia no contaba ni con blindados tan veloces, ni con un uso desarrollado de la radio ni con la destreza y preparación de los mandos intermedios alemanes. De hecho, mientras Prusia y más adelante el Imperio Alemán mejoraba y adaptaba a los nuevos tiempos su doctrina militar, Polonia estaba ocupada por sus vecinos. Sólo pudo desarrollar su pensamiento militar desde 1918 mientras que Alemania tuvo más de dos siglos<span id='easy-footnote-13-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-13-6258' title='Zaloga y Madej, dada la composición del Ejército polaco, señalan que la doctrina de Polonia se parecía más a la alemana de Moltke que a la de 1939, en ZALOGA, S &amp;amp; MADEJ V: &lt;em&gt;The Polish Campaign. 1939&lt;/em&gt;, Hippocrene Books, 1991, pp. 33-36.'><sup>13</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La unidad más móvil polaca era la caballería que, bien usada, era un buen recurso a pesar de estar desfasado y que, desde luego, no cargaba ciegamente para alancear blindados. El problema es que con Eslovaquia en manos alemanas, la franja de terreno que debía defender Polonia era insostenible. Las tropas estuvieron <strong>demasiado sobreextendidas</strong> y el Ejército de reserva se tuvo que emplear en cubrir tamaña cantidad de terreno. La caballería también fue sacrificada en posiciones fijas de primera línea, en lugar de estar en su natural rol lanzando contraofensivas y ayudando allí donde fuera necesaria. Porque una cosa es que la caballería estuviera desfasada y otra que los polacos todavía la usaran como en la Edad Media.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="742" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-lanceros-1024x742.jpg" alt="" class="wp-image-6284" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-lanceros-1024x742.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-lanceros-300x217.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-lanceros-768x556.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-lanceros.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Lanceros polacos durante unas maniobras antes de la guerra.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">No hay que llevarse a engaño. El Plan Z no era un buen plan, ya que <strong>anulaba la doctrina militar polaca</strong>, pero la otra opción era plantar a las tropas en las líneas defensivas que otorgaban los ríos del interior pero que, igualmente, confinaba a las tropas de Polonia a un tipo de campaña en el que no eran hábiles, y entregaba sin lucha las regiones industrializadas del suroeste del país a los alemanes, lo que se veía como una derrota política. El principal problema de Polonia no fue tanto su plan, sino su situación de partida y que, como todos en aquel momento, subestimó la dureza y la rapidez con la que el Ejército alemán podía golpear. Su situación era prácticamente desesperada, especialmente si Francia no lanzaba una ofensiva total pronto. Y además lo era en parte por su propia culpa, ya que no realizó ninguna alianza con países vecinos como Letonia o Checoslovaquia en los años anteriores y, al contrario, avivó las ascuas de pequeñas disputas fronterizas.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="deutschland-sieg"><em>Deutschland Sieg!</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El 1 de septiembre, Adolf Hitler terminó su discurso en el Reichstag sobre la invasión de Polonia deseando la victoria con un «<em>Deutchsland Sieg!</em>«<span id='easy-footnote-14-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-14-6258' title='Discurso de Hitler en &lt;a rel=&quot;noreferrer noopener&quot; aria-label=&quot;Exordio (abre en una nueva pestaña)&quot; href=&quot;https://www.exordio.com/1939-1945/codex/Documentos/discurso_hitler_1-9-39.html&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Exordio&lt;/a&gt;'><sup>14</sup></a></span> (victoria de Alemania). La sensación general era de <strong>nerviosismo</strong> aunque la imagen que tengamos en la cabeza es la de hileras de robustos blindados y unos soldados felices y confiados. La victoria debía ser rápida y clara, el golpe había de ser contundente, lo suficiente como para dar la vuelta y mandar a toda prisa las tropas al oeste en caso de que Francia atacara con todo. La invasión era, en todos los sentidos, <strong>una apuesta osada</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los días previos fueron una vorágine de llamadas telefónicas, movimientos del Abwehr (la inteligencia militar alemana) en territorio polaco y órdenes de movilización con un resonante tic-tac del reloj de fondo. Polonia movilizó sus tropas consciente de la concentración de divisiones alemanas cerca de la frontera, pero Francia y Gran Bretaña le pidieron cancelarlo para no dar una coartada a Hitler. Poco importaba, <strong>Reinhard Heydrich</strong>, el brazo derecho de <strong>Heinrich</strong> <strong>Himmler</strong>, había fabricado una escaramuza en la que acusaba a Polonia de haber atacado un puesto fronterizo alemán. Para darle una apariencia real, unos prisioneros polacos de un campo de concentración fueron uniformados, ejecutados y tirados en la zona como muestra incontestable del inexistente ataque.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="532" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-Hitler.jpg" alt="" class="wp-image-6277" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-Hitler.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-Hitler-300x200.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-Hitler-768x511.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption>Una imagen que no se suele ver mucho. Hitler saluda a las tropas que van hacia Polonia, y que muestra al Heer como era, un Ejército en el que el caballo era el principal modo de transporte.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A las 04:30 del 1 de septiembre, una escuadrilla de Stuka lanzó sus bombas contra el puente de Tczew, con las que querían dañar las cargas de demolición que los polacos tenían, ya que era un punto clave para la movilidad en el corredor de Danzig. 15 minutos después, el acorazado <strong>Schleswig-Holstein</strong> disparó contra la fortaleza de Westerplatte en Danzig, la guerra había comenzado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguido de esto fue puesta en marcha toda <strong>una serie de ataques aéreos</strong> contra baterías defensivas y las tropas del Heer (Ejército de tierra alemán) entraron en acción. Es famoso el asalto a la fortaleza de Westerplatte, que llevó a los alemanes cinco duros días contra una guarnición de 200 hombres, y también lo es la lucha por la oficina de correos, donde los polacos fueron aniquilados en cuestión de horas. A pesar de la fiera resistencia en Westerplatte, Danzig y buena parte del corredor estaban en manos alemanas el primer día de la ofensiva. Sin embargo, lo crucial ocurría algo más al sur.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el puente ferroviario de Tczew los alemanes se enfrentaron a una dura defensa polaca con ayuda de los empleados del ferrocarril, vitales para el uso de un tren blindado que costó numerosas bajas a los germanos. Cuando el empuje del Heer fue demasiado duro, retiraron el tren y volaron el puente (el bombardeo previo de los Stuka no dañó las cargas). Como represalia, los alemanes ejecutaron a <strong>19 oficiales polacos y empleados del ferrocarril</strong>, una muestra de lo que esperaba a los eslavos bajo la ocupación de la Wehrmacht.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="756" height="768" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-prisioneros.jpg" alt="" class="wp-image-6289" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-prisioneros.jpg 756w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-prisioneros-295x300.jpg 295w" sizes="auto, (max-width: 756px) 100vw, 756px" /><figcaption>Prisioneros polacos ejecutados por la Wehrmacht durante el 9 de septiembre.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque a veces también se ha dicho que la Luftwaffe (Ejército del Aire alemán) tuvo vía libre porque el primer día de ofensiva arrasó los aeródromos polacos, es otra de las exageraciones sobre esta campaña. Previendo el ataque, un amplio número de la flota aérea de Polonia se trasladó a <strong>aeródromos ocultos en el interior</strong> del país. Igual que las tropas de tierra se iban a ir retirando poco a poco, la fuerza aérea debía sobrevivir a los primeros fuegos de la guerra. Durante septiembre fue evidente que los escasos 400 aviones polacos fueron insuficientes contra los 2.300 de la Luftwaffe, pero los pilotos demostraron una pericia y un arrojo sin igual.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="763" height="462" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-caza.jpg" alt="invasion polonia caza p 11" class="wp-image-6276" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-caza.jpg 763w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-caza-300x182.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 763px) 100vw, 763px" /><figcaption>Caza polaco P-11 camuflado en un aeródromo.</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading" id="el-grupo-de-ejércitos-norte">El Grupo de Ejércitos Norte</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Con la costa prácticamente bajo control alemán, el empuje del Cuarto Ejército estaba libre de ataques desde el norte y, a su vez, si el avance de este tenía éxito, defendía la costa de posibles refuerzos desde el interior de Polonia. La ofensiva de estas tropas fue acorde a lo planeado, aunque hubo algunas dificultades. En esta zona los alemanes fabricaron el mito de la carga de caballería polaca, y lo curioso es que la <strong>18º de lanceros</strong> estuvo a punto de hacer retroceder a una división alemana ligera<span id='easy-footnote-15-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-15-6258' title='Un detallado desarrollo de este encuentro se puede encontrar en HERNÁNDEZ, J: &lt;em&gt;Eso no estaba en mi libro de la Segunda Guerra Mundial&lt;/em&gt;, Almuzara, 2018, pp. 18-23.'><sup>15</sup></a></span>, no obstante, llegaron refuerzos germanos y fueron los polacos los que finalmente retrocedieron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El principal problema para Polonia fue que, aunque la ofensiva general no arrolló todo el frente en un día, el XIX Cuerpo (con una división Panzer y dos motorizadas) de <strong>Heinz Guderian</strong> encontró un hueco entre las defensas polacas y cruzó el río Brda. Fue un movimiento audaz que los defensores no supieron apreciar. Los siguientes días, el XIX Cuerpo avanzó tan rápido que Guderian tuvo que dar un alto para recuperar el contacto con los camiones de abastecimiento, que sufrieron una dura travesía entre un Ejército polaco en descomposición, pero que seguía luchando. A los tres días de ofensiva, entre Guderian al norte y el resto de cuerpos por el sur, ya habían hecho 15.000 prisioneros. A pesar de algunos pequeños problemas, el Caso Blanco <strong>iba de acuerdo con lo planeado</strong><span id='easy-footnote-16-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-16-6258' title='Es necesario tener en cuenta que el plan alemán no estaba delimitado al milímetro. Como he comentado anteriormente, la doctrina militar germana establecía un objetivo y una especie de boceto de cómo conseguirlo, una vez sobre el terreno las decisiones para alcanzar dicho objetivo pertenecían casi en su totalidad a los mandos intermedios.'><sup>16</sup></a></span> en esta zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los avances de las tropas y los combates, la población civil no tardó en convertirse en <strong>un objetivo más</strong> de la Wehrmacht. Además de las ejecuciones de prisioneros, la Luftwaffe realizó pasadas en caminos y carreteras, disparando indiscriminadamente a civiles que buscaban huir de las zonas de conflicto (unos meses más tarde, hicieron lo mismo <a rel="noreferrer noopener" aria-label="en Francia (abre en una nueva pestaña)" href="https://reasilvia.com/2018/04/batalla-francia-segunda-guerra-mundial/" target="_blank">en Francia</a>). Este fue sólo el anticipo de lo que iba a sufrir la población mundial durante los siguientes años de conflicto (y ya estaba sufriendo en Asia). La Segunda Guerra Mundial se saldó con las cifras de civiles muertos, entre acciones militares y políticas de ocupación, más altas de la historia, y Polonia fue uno de los países que más sufrió esta realidad.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-victimas.jpg" alt="" class="wp-image-6285" width="786" height="1177" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-victimas.jpg 627w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-victimas-200x300.jpg 200w" sizes="auto, (max-width: 786px) 100vw, 786px" /><figcaption>Kazimiera Mika, de 12 años, llora a su hermana Anna, de 14, abatida por una pasada de la Luftwaffe en Varsovia.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, el Tercer Ejército, que atacaba desde Prusia oriental, se encontró con mucha resistencia, especialmente en la zona central de su frente, pues era el camino más corto a Varsovia y estaba bien protegido. Aquí se tienen noticia de algunos de los pocos <strong>choques de caballería</strong> de toda la guerra, como canto de cisne de una unidad del todo obsoleta. En resumen, entre el 1 y el 11 de septiembre, ambos Ejércitos habían avanzado dentro de lo razonable y habían entrado en contacto, pero con claras deficiencias operacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y decir deficiencias puede ser quedarse corto. El XXI Cuerpo del Tercer Ejército había sido enviado hacia el oeste de Prusia oriental para presionar la defensa polaca desde allí. Tras tres días de lucha, hizo contacto con el Cuarto Ejército y lograron romper las líneas de Polonia. Es cierto que la ofensiva estaba teniendo el efecto esperado y que, de hecho, Tercer y Cuarto ejércitos habían unido su avance, pero entre el XXI Cuerpo y el resto del Tercero había <strong>muchos kilómetros de diferencia</strong>. Mientras que unos avanzaban hacia el sur, los otros lo hacían hacia el sureste, por lo tanto, el hueco entre ambos cada vez era mayor. La confusión y dispersión del Grupo Norte podría haber sido fatal contra un ejército con las reservas suficientes para lanzar contraataques, o al menos habría ralentizado la ofensiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por el lado polaco las cosas no iban bien. Sumado a que la alargada zona defensiva hacía que las líneas polacas estuvieran sobreextendidas, pronto los refuerzos de las tropas que se estaban movilizando (recordemos que Polonia retrasó la movilización general para contentar a GB y Fr) <strong>no llegaban a tiempo </strong>al frente. Habían subestimado la velocidad alemana para atacar (incluso algunos alemanes no estaban seguros de poder avanzar tan rápido), con lo que el panorama empezaba a ser preocupante. Gran Bretaña y Francia declararon la guerra a Alemania el 3 de septiembre, que fue el margen dado a Hitler para retirar sus tropas de Polonia. Al Ejército polaco le tocaba aguantar a la defensiva hasta que Francia lanzara su ofensiva en el oeste de Alemania y aunque eso ocurriera, y fuese bien, la situación se había complicado demasiado en sólo 3 días.</p>



<h3 class="wp-block-heading" id="el-grupo-de-ejércitos-sur">El Grupo de Ejércitos sur</h3>



<p class="wp-block-paragraph">En el sur estaba la mayor concentración de tropas alemanas, también con la mayor cantidad de divisiones blindadas y motorizadas. Este era el <em>Schwerpunkt</em> del Caso Blanco. Según el modo alemán de hacer la guerra era necesario un punto sobre el que volcar la mayor parte del esfuerzo en una ofensiva. Este peso lo tenía en septiembre de 1939 el Grupo de Ejércitos Sur, por ello contaba con la mayor cantidad de medios. Estas tropas eran las encargadas de realizar <strong>el golpe más fuerte</strong> a través de importantes zonas industriales, y Cracovia, y hacia un punto vital de Polonia (Varsovia). La capital no era un objetivo en sí mismo, sino que motivaría a los polacos a defender la zona con todos los medios posibles y, de este modo, los alemanes tendrían la oportunidad de asestar un golpe mortal (es la idea básica del <em>Schwerpunkt</em>) que cerrara la campaña en cuestión de días.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="538" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia.jpg" alt="invasion polonia caminos" class="wp-image-6271" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-300x202.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-768x516.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption>Aunque fue un mes seco, algunos caminos presentaron dificultades para la Wehrmacht.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y es más o menos lo que sucedió. Mientras el Grupo de Ejércitos Norte aseguraba el corredor, el Sur debía empujar hacia el noreste al Ejército polaco que defendía el sur y el oeste. De manera simultánea, el Grupo Norte avanzaría hacia el sureste y <strong>crearían una gran bolsa en torno a Varsovia</strong>, finiquitando una <em>Kesselschlacht</em> (batalla de embolsamiento) de manual. Aunque en la zona norte la ofensiva iba bien, como hemos visto no estuvo libre de cierto caos operacional. Al sur la situación fue más ordenada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya en los primeros días de ofensiva los alemanes obtuvieron avances sustanciales, aunque hasta el 3 de septiembre no se empezó a arrollar al Ejército polaco. Los defensores fueron retrocediendo de acuerdo con lo planeado a costa de enormes bajas. Fue desde el 3 cuando comenzó a ser evidente que no podían enviar refuerzos al frente con la rapidez que la situación requería, y los alemanes <strong>comenzaban a ganar impulso</strong>. En esta zona del suroeste de Polonia, en las semanas previas al inicio de la ofensiva, el Abwehr había armado y organizado población germana para hacer una guerra de guerrillas, lo que dificultó más las cosas al Ejército polaco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por la parte alemana también sufrieron bajas, especialmente materiales, aunque en muchos casos eran blindados y vehículos reparables. Era patente que el armamento polaco era peor que el alemán. De todos modos no debemos en pensar que se enfrentaban los grandes y más famosos Panzer<span id='easy-footnote-17-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-17-6258' title='De hecho, Citino asevera en &lt;em&gt;El modo alemán de hacer la guerra&lt;/em&gt; que buena parte de esos blindados estaban capacitados para poco más que tareas de reconocimiento.'><sup>17</sup></a></span> (posteriores) contra soldados apenas armados. Polonia era más pobre que Alemania y su Ejército lo sufrió en el campo de batalla. Tenían peores y menos aviones, tanques, fusiles, armamento anticarro&#8230; Y no hay que olvidar que sacrificaron su doctrina operacional con la esperanza de que Francia dividiera las fuerzas alemanas. A pesar de todo esto, <strong>los polacos combatieron con destreza</strong> durante toda la campaña ante un enemigo mejor y superior en número (frente al millón y medio alemán, Polonia pudo movilizar, a lo largo de septiembre, a algo más de un millón).</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-tanques.jpg" alt="" class="wp-image-6282" width="784" height="926" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-tanques.jpg 650w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-tanques-254x300.jpg 254w" sizes="auto, (max-width: 784px) 100vw, 784px" /><figcaption>Otra imagen que no se suele ver. Hileras de tanques polacos 7TP. Aunque los alemanes tenían más y mejores blindados, los polacos no sólo tenían bicicletas y caballos.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A partir del 4 y el 5 de septiembre el Ejército alemán comenzó a generar huecos en el polaco, que cada vez se veía más desbordado. Fue en el sur donde se vio por primera vez a las divisiones blindadas del Heer funcionando a la perfección. Los Panzer se colaban rápidamente por los flancos de los defensores, otros continuaban hasta plantarse en la retaguardia y los bombarderos Stuka sembraban el terreno de bombas tras el insoportable sonido de sus sirenas. Todos en 1939 conocían el carro de combate y la radio pero muy pocos esperaban que pudiera funcionar tan rápido y bien. Fue aquello que más tarde se llamó <em>Blitzkrieg</em> (guerra relámpago), pero que los alemanes llevaban siglos llamando <em>Bewegungskrieg</em>, y no sólo era cosa del Panzer, era, como señalaba antes, el buen uso de <strong>la radio al servicio de las armas combinadas</strong> (en este caso: apoyo entre infantería y blindados en un radio de acción de la fuerza aérea) incrustado en una larga tradición militar que buscaba, por necesidad, victorias rápidas y aplastantes.</p>



<h3 class="wp-block-heading" id="hacia-varsovia">Hacia Varsovia</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los días 5 y 8 de septiembre, el Grupo de Ejércitos Sur comenzó a avanzar cada vez más rápido hacia Varsovia. En resumen, los cuerpos alemanes del sur consiguieron abrir <strong>huecos en la defensa polaca</strong> y, sin dar un respiro, martillearon esas brechas y continuaron avanzando. Cracovia cayó en manos de la Wehrmacht y el Ejército polaco, con su delgada línea de reserva, no era capaz de reforzar el frente ni montar una retaguardia fuerte que diera una oportunidad a las tropas del frente de evitar el embolsamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue el Décimo Ejército, del Grupo Sur, el que más daño hizo y explotó la precaria situación polaca. En su avance por las llanuras hacia Varsovia dio con el Ejército Prusy, que todavía se estaba concentrando para frenar a los alemanes como última gran defensa en el sur antes de la capital. La situación fue terrible para los polacos. Las divisiones blindadas del Décimo Ejército entraron en contacto con los hombres del Prusy cuando todavía llegaban trenes cargados de soldados que esperaban recibir un informe de situación. En lugar de eso fueron recibidos con bombardeos en picado de Stuka en un frente desorganizado en el que los polacos hacían el imposible por sobrevivir. <strong>Las bajas fueron terribles</strong> ante un Ejército alemán que seguía ganando impulso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 8 de septiembre ya hubo divisiones blindadas del Décimo Ejército que llegaron a Varsovia y la situación de Polonia era desesperada. El único Ejército que funcionaba todavía de manera intacta era el Poznan, directamente al oeste de Varsovia y que luchaba contra el Octavo alemán. Fue de hecho el Poznan el que <strong>provocó el mayor contratiempo</strong> a los alemanes en el río Bzura, afluente del Vístula.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Ejército Poznan realizó un contraataque contra el sector izquierdo del Octavo alemán para frenarlo y permitir que los restos del Pomorze, que operaba al norte, pudiesen reagruparse en la retaguardia. Fue una de las pocas ocasiones en la que <strong>Polonia tuvo superioridad numérica</strong>. Los alemanes aquí no contaban con Panzer, mientras que los polacos tenían un importante número de blindados. La operación se llevó a cabo con éxito el 9 de septiembre y capturaron a unos 1.500 soldados del Heer. No obstante, en el mismo día, el resto del Octavo giró 180° y presentó una dura batalla contra el Poznan y los restos del Pomorze, ahora rodeados prácticamente por todos los frentes.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-bzura.jpg" alt="" class="wp-image-6293" width="853" height="347" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-bzura.jpg 712w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-bzura-300x122.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 853px) 100vw, 853px" /><figcaption>Caballería polaca durante la batalla del Bzura.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sin duda, el contraataque del Ejército Poznan generó inquietud en el OKW, pero tan pronto como tuvo éxito el Heer reaccionó con una rapidez y agilidad <strong>nunca vistas</strong> en las operaciones militares. Una vez que la bolsa estuvo reducida al mínimo, con la espectacular cifra de 100.000 prisioneros polacos, el Octavo Ejército giró 180° de nuevo y se encaminó a Varsovia, cada vez más rodeada de tropas alemanas.</p>



<h3 class="wp-block-heading" id="el-fin-de-polonia">El fin de Polonia</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Polonia ya había perdido la guerra porque su gran esperanza, Francia, empezaba a empantanarse en una ofensiva en el Sarre. En esta región boscosa, cruzada por el río homónimo, los franceses emprendieron su ataque y entraron en territorio alemán ocupando varias aldeas. El OKW había dado orden de retirarse a la Línea Sigfrido, la contraparte a la famosa Línea Maginot francesa, y aguantar hasta que Polonia estuviera derrotada. En caso de que la presión de Francia fuera insoportable, la Wehrmacht reforzaría la frontera una vez que se pudieran desviar tropas desde el este. <strong>No fue necesario</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la segunda y la tercera semana de septiembre la Wehrmacht cercó Varsovia, que capituló el 27 de septiembre. Los restos de los ejércitos polacos continuaron un repliegue difícil hacia el este esperando recibir la noticia de que Francia había entrado en tromba en Alemania y podían reorganizarse. Pero el Ejército francés se vio<strong> incapaz de avanzar</strong> en el Sarre, donde los alemanes tenían kilómetros de bosques minados frente a Sigfrido. Antes de que cayera Varsovia, y con la percepción de que Polonia no podía ser salvada, el general Gamelin dio la orden el 21 de retirarse a la Línea Maginot, dejando sólo unos pequeños destacamentos de ocupación en el Sarre.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="553" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-manos.jpg" alt="" class="wp-image-6294" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-manos.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-manos-300x207.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-manos-768x531.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption>Alemanes y soviéticos estrechándose la mano al final de la invasión de Polonia.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de que Francia decidiera replegarse, la URSS, en virtud del pacto de no agresión con Alemania, invadió Polonia por el este el 17 de septiembre. La situación fue tan confusa para las pocas fuerzas polacas que había en la frontera este que algunos pensaron que los soviéticos acudían en su ayuda, pero pronto se vieron atrapados entre dos titanes que buscaban su aniquilación. La cuestión ya no era cómo reorganizarse y ganar tiempo, sino cómo sobrevivir. El Alto Mando polaco dio la orden de huir a países vecinos (la mayor parte de tropas escapó por Hungría) y seguir combatiendo desde suelo francés. En la embajada polaca de Francia se formó el gobierno en el exilio, que más tarde tuvo que huir a Londres. La flota polaca también huyó a Gran Bretaña (parte del Plan Pekín, puesto en marcha al inicio de la campaña) que, a partir de ahora, se convirtió en <em><a href="https://reasilvia.com/2018/06/la-isla-de-la-esperanza-lynne-olson/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="La Isla de la Esperanza (abre en una nueva pestaña)">La Isla de la Esperanza</a></em><span id='easy-footnote-18-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-18-6258' title='Es como Lynne Olson ha llamado a Gran Bretaña al convertirse en el refugio de diferentes gobiernos en el exilio y el campo de entrenamiento de tropas de países ocupados, en OLSON, L: &lt;em&gt;La Isla de la Esperanza&lt;/em&gt;, Desperta Ferro, 2018.'><sup>18</sup></a></span> para buena parte de Europa.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="529" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-hungria.jpg" alt="" class="wp-image-6295" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-hungria.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-hungria-300x198.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-hungria-768x508.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption>Soldados polacos que lograron huir a Hungría. </figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading" id="epílogo-sin-final">Epílogo sin final</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Entre septiembre y octubre unos <strong>100.000 soldados polacos abandonaron su país</strong>, ahora ocupado por la Alemania nazi y la URSS, dos titanes que acabarían por enfrentarse. Estos polacos lucharon en el bando Aliado durante toda la guerra, formando algunas de las unidades más duras y con más galones que lucharon contra la Wehrmacht (destacado y conocido fue su papel como pilotos en la <a rel="noreferrer noopener" aria-label="batalla de Inglaterra (abre en una nueva pestaña)" href="https://reasilvia.com/2018/05/segunda-guerra-mundial-batalla-inglaterra/" target="_blank">batalla de Inglaterra</a>). No obstante, la promesa de una Polonia libre nunca se materializó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La campaña de septiembre de 1939 dejó 17.000 alemanes muertos y 39.000 heridos del cerca de 1.500.000 que participaron. De los 2.300 blindados que desplegaron, 674 fueron seriamente dañados, entre los que 217 eran irreparables. Los soviéticos perdieron unos 900 soldados en los escasos combates en el este del país. Polonia contó 66.300 muertos y 133.700 heridos junto a 587.000 prisioneros tomados por la Wehrmacht y 200.000 por el Ejército Rojo (de algo más de 1.000.000 movilizados). Se estima que sólo en Varsovia murieron unos <strong>40.000 civiles</strong> y varios miles fueron ejecutados por la Wehrmacht y unidades de seguridad, una cifra de por sí espeluznante y muy alta para los estándares hasta la fecha, pero también muy lejana a los cerca de 5.000.000 de víctimas de las políticas de ocupación nazi hasta 1945.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de la gran cantidad de tropas que huyeron de Polonia, el país no quedó solo y abandonado ante la doble ocupación. El gobierno en el exilio contaba con <strong>la mejor red clandestina de la Europa ocupada</strong>, y en 2005 Gran Bretaña reconoció que aproximadamente el 50% de la inteligencia que obtuvo durante la IIGM llegó de espías polacos. De hecho, la inteligencia británica habría tenido poco que hacer con Enigma (la máquina de cifrado de mensajes alemana) de no ser por los criptógrafos de Polonia, que habían descifrado el sistema años antes de empezar la guerra<span id='easy-footnote-19-6258' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/#easy-footnote-bottom-19-6258' title='Una detallada narración de la participación polaca (y francesa) en la carrera por quebrar Enigma se puede encontrar en OLSON, L: &lt;em&gt;La Isla de la Esperanza&lt;/em&gt;, Desperta Ferro, 2018, pp. 139-160'><sup>19</sup></a></span>.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="792" height="480" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-pekin.jpg" alt="" class="wp-image-6296" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-pekin.jpg 792w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-pekin-300x182.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/10/invasion-polonia-pekin-768x465.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 792px) 100vw, 792px" /><figcaption>Destructores polacos navegando hacia Gran Bretaña.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los polacos siguieron luchando del lado Aliado hasta el final de la guerra y nunca desertaron a pesar de que no les faltaran motivos. Con buena parte de Polonia ocupada por la URSS, en la que los soviéticos habían arrestado y asesinado a la intelligentsia polaca (en 1944 ya se conocía la masacre de Katyn), tuvieron que aceptar que Stalin se sumara a las fuerzas aliadas. E incluso tras la Conferencia de Yalta en 1945, en la que Polonia quedaba bajo la tutela soviética (y la parte que se repartió con Hitler anexionada), los soldados polacos<strong> continuaron al servicio de los Aliados</strong> para derrotar al III Reich. No llegaron a volver a ver la libertad, ya que, bajo un aparente sistema democrático, la URSS tomó el control de la República Popular de Polonia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es tentador decir que la suerte de Polonia en 1939 ya estaba echada debido a un plan deficiente y a un Ejército peor que el alemán. Sería dejar de lado que la situación general era tan complicada que no podía haber un plan bueno. También es tentador echar la culpa a Francia y su tímida ofensiva del Sarre. Tenía sus propios problemas y, si como se vio meses después, no tuvo la capacidad para <a rel="noreferrer noopener" aria-label="defender su territorio (abre en una nueva pestaña)" href="https://reasilvia.com/2018/04/batalla-francia-segunda-guerra-mundial/" target="_blank">defender su territorio</a> mejor de lo que lo hicieron los polacos, cuesta pensar en un gran avance que sobrepasara Sigfrido y salvara a Polonia. Y, por supuesto, también es tentador achacar la derrota polaca a su propia política de Entreguerras y a su incapacidad para aliarse con países vecinos contra los titanes que luego los ocuparon. <strong>Fue el conjunto de factores</strong>, como es habitual cuando se estudia la Historia, lo que propició que las cosas sucedieran del modo en que lo hicieron.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Bibliografía</h2>



<p class="wp-block-paragraph">—BAMBERY, C: <em>Historia marxista de la Segunda Guerra Mundial</em>, Pasado &amp; Presente, 2015. </p>



<p class="wp-block-paragraph">—BEEVOR, A: <em>La Segunda Guerra Mundial</em>, Pasado &amp; Presente, 2014. </p>



<p class="wp-block-paragraph">—CHURCHILL, W: <em>La Segunda Guerra Mundial</em>, La Esfera de los Libros, 2016. </p>



<p class="wp-block-paragraph">—CITINO, R.M: <em>El modo alemán de hacer la guerra</em>, Ediciones Salamina, 2018. </p>



<p class="wp-block-paragraph">—HERNÁNDEZ, J: <em>Eso no estaba en mi libro de la Segunda Guerra Mundial</em>, Almuzara, 2018. </p>



<p class="wp-block-paragraph">—MURRAY, W. &amp; MILLET, A: <em>La guerra que había que ganar</em>, Booket, 2010. </p>



<p class="wp-block-paragraph">—OLSON, L: <em>La Isla de la Esperanza</em>, Desperta Ferro, 2018.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—ZALOGA, S &amp; MADEJ V:<em> The Polish Campaign. 1939</em>, Hippocrene Books, 1991.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Notas</h2>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2019/10/invasion-polonia-inicio-segunda-guerra-mundial/">La invasión de Polonia, el inicio de la Segunda Guerra Mundial</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>La División Azul &#8211; Carlos Caballero Jurado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Oct 2019 06:43:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Los libros de la Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Segunda Guerra Mundial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Esfera de los Libros publica un completo y minucioso estudio de la División Azul, los voluntarios españoles que lucharon en la Wehrmacht</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2019/10/la-division-azul-carlos-caballero-jurado/">&lt;i&gt;La División Azul&lt;/i&gt; &#8211; Carlos Caballero Jurado</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="amz-widget">
<div class="amz-img"><a href="https://amzn.to/2MrYIgM" target="blank" rel="nofollow noopener noreferrer"><img decoding="async" src="https://images-na.ssl-images-amazon.com/images/I/51lI2RVm4NL._SY344_BO1,204,203,200_.jpg" alt="La División Azul: Historia completa de los voluntarios españoles de Hitler"></a></div>
<p><span class="amz-title"><a href="https://amzn.to/2MrYIgM" target="blank" rel="nofollow noopener noreferrer">La División Azul</a></span><span class="amz-author">Carlos Caballero Jurado</span><span class="amz-data">Tapa dura. 880 páginas. La Esfera de los Libros.</span><a class="amz-buy" href="https://amzn.to/2MrYIgM" target="blank" rel="nofollow noopener noreferrer">Comprar</a></p>
</div>


<p class="wp-block-paragraph">La División Azul ha sido una unidad <strong>controvertida</strong> desde el mismo momento de su formación, y esta controversia ha dado lugar a diversos enfrentamientos a lo largo de las décadas. Como resultado, no son pocos los lugares comunes, a menudo alejados de la realidad, que se han extendido entre la población española y, lo peor, entre parte de la historiografía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Casi como un antídoto a esta situación <a rel="noreferrer noopener" aria-label="La Esfera de los Libros (abre en una nueva pestaña)" href="http://www.esferalibros.com/libro/la-division-azul-1/" target="_blank">La Esfera de los Libros</a> publica <em>La División Azul</em>, de <strong>Carlos Caballero Jurado</strong>, uno de los grandes conocedores de nuestro país del Frente del Este en la <a href="https://reasilvia.com/temas/segunda-guerra-mundial/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Segunda Guerra Mundial (abre en una nueva pestaña)">Segunda Guerra Mundial</a>. La obra es un estudio de esta unidad desde 1941, el año de su formación, hasta nuestros días, en lo que es uno de los libros más completos y ambiciosos sobre la materia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Caballero Jurado busca en esta obra no sólo hacer una biografía de la División Azul con su hoja de servicios, sino <strong>comprender cómo y por qué se formó</strong> y cómo se ha interpretado su existencia y objetivo desde su disolución en 1943 hasta la actualidad. Estamos, por tanto, ante un estudio ambicioso y exhaustivo que apenas deja ningún tema en el tintero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El libro presenta una estructura sencilla que facilita el seguimiento de la lectura, con capítulos largos que en ningún momento se hacen pesados, ya que todo fluye de manera natural. Además, la <strong>escritura directa y transparente</strong>, que no deja de ser culta, del autor hace del libro una obra adecuada tanto para el público general como el especializado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>La División Azul</em> arranca con un fascinante primer capítulo que ejerce de mapa previo a partir de una pregunta necesaria: ¿cómo es posible que hubiera españoles que quisieran luchar contra un país con el que <strong>no había historial de enemistad</strong>? A partir de ahí, Caballero Jurado establece una relación entre la Guerra Civil, el estado de Falange y el clima mundial de fascismo y comunismo para comprender el por qué de esta unidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entretanto, desmiente algunos de esos lugares comunes que comentaba al principio, tales como que fue una unidad para deshacerse de presos republicanos o que se compuso de reclutas forzados. Aunque la más importante, a mi parecer, es la de separar a la División Azul del <strong>supuesto filonazismo de sus integrantes e ideólogos</strong>. Si los voluntarios españoles quisieron marchar a Rusia fue, en su mayoría, por el convencimiento de que iban a luchar contra el comunismo, no para ayudar al expansionismo racista de Alemania.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El autor argumenta bien esta idea apoyándola con datos y testimonios de divisionarios e incluso de la población ocupada. Siempre habrá lugar para la interpretación desde diferentes ángulos, pero el trabajo de Caballero Jurado para sostener este argumento es excepcional. Hay numerosas pruebas para atestiguar que los españoles <strong>no actuaban contra la población eslava</strong> ni a favor de la expansión del Reich alemán y sus criminales métodos. Y no es que nos tenga que parecer bien o mal que una serie de españoles se alistase para luchar contra el comunismo, pero hay una diferencia entre eso y apoyar a un estado como la Alemania nazi, y es un tema importante cuando esta es una de las principales fuentes de desprecio hacia la División Azul.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De aquí en adelante el grueso del libro se centra en la participación de los divisionarios en el Frente del Este. Caballero Jurado repasa el adiestramiento, cómo se encuadraron dentro de la Wehrmacht (la inmensa mayoría en el Heer, el Ejército de tierra) y su hoja de servicios en los diferentes sectores que ocuparon. Aquí se ve una División Azul que tuvo roces con los alemanes por la forma en que estos trataban a la población ocupada, pues no casaba con la idea de liberación que los españoles tenían. También se ve a <strong>una de las unidades más disciplinadas</strong> y combativas que tuvo Alemania en este sector, operando en diferentes etapas entre Nóvgorod y Leningrado, actual San Petersburgo, y participando en batallas tan terribles como la de Krasny Bor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los capítulos dedicados al papel de la División Azul en el frente, Caballero Jurado intercala con naturalidad páginas dedicadas a conocer las <strong>fricciones</strong> que generó entre falangistas y militares conservadores. La unidad fue ideada por Falange y vista como una oportunidad para ganar fuerza en el nuevo panorama político español, siempre que volvieran victoriosos. Sin embargo, ya desde su etapa conceptual las fuerzas conservadores de la dictadura se aseguraron de tener el control de la división. Estas fricciones se trasladaron luego a Rusia, aunque no produjeron deserciones ni mala disciplina, pero sirve para comprender cómo el falangismo veterano fue una minoría política habitualmente apartada del reparto de poder del nuevo régimen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez disuelta la división, el autor repasa la corta hoja de servicios de la Legión Azul con los divisionarios que quedaron en el frente unos meses más antes de volver a España. Menos conocida, y más interesante en mi opinión, es la historia de otras <strong>unidades no oficiales de Españoles </strong>que continuaron combatiendo, y que también tienen espacio en este libro para saber cuántos fueron y dónde lucharon, y qué hay de cierto en algunas de estas historias </p>



<p class="wp-block-paragraph">Carlos Caballero Jurado encara el final del libro con dos interesantes capítulos para entender, desde diferentes perspectivas, cómo se ha interpretado la División Azul desde su disolución. Se puede resumir en una palabra: <strong>controversia</strong>. Franco se había acercado a Gran Bretaña y Estados Unidos desde que cayó Italia, lo que generó una situación incómoda en España, así como una sensación de desasosiego en los divisionarios ante el avance del comunismo por Europa del Este.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También comenta cómo se ha estudiado  la división hasta nuestros días, y Caballero Jurado dedica párrafos muy duros contra el uso que han hecho los políticos de la Ley de Memoria Histórica, y es que la División Azul ha sido un objetivo que muchos han querido <strong>borrar del pasado</strong>. Es importante, se esté de acuerdo o no con el punto de vista del autor, que sean los historiadores los que hablen de esto, y sería interesante ver un debate honesto sin política de por medio acerca de dicha ley. En definitiva, que la pelota de este debate esté en el tejado de los historiadores, y que no sea una moneda de cambio ni un arma política.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>La División Azul</em> es una obra extensa y minuciosa que, con una escritura ágil que favorece un gran ritmo de lectura, es fantástica para todo tipo de público. Caballero Jurado demuestra un alto grado de erudición sobre la materia y consigue que reflexionemos. Lanza las preguntas adecuadas y hace un buen trabajo para responderlas de manera coherente con un amplio respaldo documental. Es, sin duda, un libro <strong>indispensable</strong> para conocer la historia de la División Azul  y, si cabe más importante, para comprenderla. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Φ&nbsp;&nbsp;<em>En portada:&nbsp;divisionarios luchando en el cerco de Leningrado</em></p>



<p style="background-color:#e4ce8e" class="has-background wp-block-paragraph">Carlos Caballero Jurado es licenciado en Historia por la Universidad de Alicante. Ha sido oficial del Ejército español, tras lo que decidió centrarse en la Historia Militar. Se ha convertido en uno de los más reputados investigadores del Frente del Este durante la Segunda Guerra Mundial, así como de la División Azul. Además de la presente obra, ha publicado libros como <em>Waffen-SS</em>, <em>Rusos contra Stalin</em> o <em>El cerco de Leningrado</em>.</p>
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