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	<title>Moderna Archivos - Rea Silvia</title>
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		<title>Magallanes-Elcano y su lugar en nuestra historia</title>
		<link>https://reasilvia.com/2020/11/magallanes-elcano-lugar-historia/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Nov 2020 10:08:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Magallanes-Elcano]]></category>
		<category><![CDATA[magallanes-elcano]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Podemos comprender en profundidad la expedición de Magallanes-Elcano si sólo nos centramos en sus grandes acontecimientos y personajes?</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2020/11/magallanes-elcano-lugar-historia/">Magallanes-Elcano y su lugar en nuestra historia</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La primera circunnavegación es uno de esos acontecimientos que no necesitan presentación. <a href="https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El periplo</a> de <strong>Magallanes-Elcano</strong> atrae a todo tipo de público y el centenario está siendo una buena muestra de ello: la prensa ha estado vigilando los movimientos de Portugal en la Unesco, se han publicado y reeditado libros, han aparecido proyectos y yo también he intentado aportar con <a href="https://reasilvia.com/magallanes-elcano/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">esta serie</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de terminar, o como un broche del todo inesperado y diferente al resto de la serie, me gustaría plantear una reflexión, no tanto sobre la expedición y sus consecuencias, sino sobre el lugar que ocupa en nuestro imaginario colectivo y en nuestra <strong>forma de contar la Historia</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La expedición de Magallanes-Elcano es lo que podemos llamar un «<strong>gran acontecimiento</strong>«. Uno de esos hitos que nos ayudan a elaborar un hilo temporal que, hilvanado a través de grandes acontecimientos, fechas y personajes, ofrece una panorámica sencilla y comprensible, una representación aproximada y sucinta del pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una base sobre la que cimentar un estudio posterior más profundo, un punto de partida que funciona para enseñar historia en los institutos y en la divulgación. Sí, funciona, pero <strong>no sin sus desventajas</strong>: a menudo hablamos de grandes acontecimientos, grandes nombres y fechas que dan paso a nuevas edades. Todo es demasiado absoluto y, aunque en un principio es una forma de enseñar y aprender que resulta útil, también creo que abusamos de ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos centramos en estos factores absolutos y no siempre vemos los procesos que dan forma a esos acontecimientos y personajes, que los <strong>dotan de significado</strong>. Y aquí vuelvo a Magallanes-Elcano, ¿fue más importante para la expedición que Magallanes tuviese problemas con su rey, que los <a href="https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">comerciantes burgaleses</a> y otras fortunas europeas tuvieran un enorme interés en acceder al comercio de las especies, que la tecnología naval estuviera a la altura o que Elcano tuviera la atrevida idea de volver a la Península Ibérica bordeando África?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos solemos centrar en dos nombres de esta expedición, en su valor, su ingenio y su capacidad de resistencia (algo que está fuera de toda duda). Y nos solemos dejar por el camino el esencial trabajo, aunque poco épico, de secretarios y banqueros como <strong>Maximiliano de Transilvano</strong> o <strong>Cristóbal de Haro</strong>, la expedición previa de <strong>Juan Díaz Solís</strong> o las posteriores para encontrar el Tornaviaje desde el Sudeste Asiático.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta serie he tratado de contar, en la medida de mis posibilidades, ciertos temas menos tratados de cara al gran público, precisamente para subrayar que no todo son aventuras, épica, ni esos dos nombres que todos conocemos. Por supuesto, con esto no pretendo restar importancia a ninguno de estos protagonistas, sino poner en valor otros factores sin los que no se entiende la expedición y nos ayudan <strong>comprenderla mejor en su momento histórico</strong>; deudora e impulsora de otros acontecimientos y personajes, a fin de cuentas, interrelacionada con su contexto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo esto también lo podemos aplicar a una escala mucho más amplia: ¿Fue el periplo que conectó definitivamente el mundo y abrió el camino a la hegemonía occidental? Sería de necios negar que abrir nuevas rutas marítimas no aportó nada, o poco, pero es cierto que <strong>tampoco cerró nada</strong>; el tornaviaje tardó décadas en ser descubierto. También lo es que el mundo, al menos la ecúmene, estaba conectado de antes aunque no tan directamente. ¿Comenzó tras la vuelta de Elcano un sistema globalizado, o en realidad había comenzado antes?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el siglo XV, Portugal y Castilla se lanzaron en busca de nuevas rutas para seguir comerciando con Asia Oriental y el Sudeste Asiático. El problema que suponía el imperio Otomano para Occidente, taponando la Ruta de la Seda, fue <strong>uno de los factores</strong> que impulsó la necesidad de abrir nuevas rutas, que necesariamente tenían que llegar por el mar. ¿Sería posible bordeando África o demostrando que la Tierra es esférica?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, Europa tenía otro problema; necesitaba plata para comerciar porque China <strong>comenzó a cobrar los impuestos en plata</strong> a mediados del siglo XV. ¿Cómo de separado estaba entonces ese mundo que «conectó» la expedición de Magallanes-Elcano? No al mismo nivel porque América no estaba en el mapa y había menos rutas, pero los acontecimientos políticos y económicos en China ya tuvieron efectos al otro lado del mundo antes de los viajes a América. Quizás sería más correcto decir que la expedición demostró que la idea original de la empresa de Colón podía llevarse a cabo (salvando el pequeño detalle del continente en medio del océano). Para culminarla (encontrar una ruta hábil), hicieron falta más de cuarenta años cuando en 1565 la expedición de <strong>Urdaneta</strong> consiguió navegar el Pacífico de Filipinas a México.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que la Historia es más compleja que unas pocas fechas, acontecimientos épicos y grandes personajes es algo en lo que muchos estamos de acuerdo y, como espero haber argumentado bien, la expedición de Magallanes-Elcano no es diferente. Lo que me llevo preguntando varios meses es, si en ocasiones, con excusa de enseñar en clases de adolescentes o al gran público, no pecamos de centrarnos demasiado en esos grandes acontecimientos de un modo que llegamos a <strong>desvirtuar la Historia</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque, como decía al principio, la expedición de Magallanes-Elcano no necesita presentación. Es un hecho extraordinario y fascinante que a mí también me sedujo por su envoltorio, pero si no vamos más allá de lo extraordinario, de la épica del viaje y sus protagonistas, difícilmente vamos a comprender bien la expedición y <strong>su lugar en la Historia</strong>. Porque si sólo nos centramos en lo fascinante y extraordinario de una expedición llena de momentos y personajes fascinantes y extraordinarios, es fácil que dejemos de lado otros factores de igual importancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay mucho más que Magallanes y Elcano, y también más que esta expedición. Del mismo modo también tenemos microhistoria, historia comparada, historia de las minorías, estudios de la guerra o un amplio abanico de disciplinas de las que la Historia también puede y debe aprender. ¿Podemos conciliar un formato sencillo y sucinto, apropiado para el gran público y la enseñanza, sin dejar de lado la amplitud de la Historia y su profundidad? ¿Podemos, en un espacio divulgativo, transmitir la Historia para que el gran público no sólo se la sepa, <strong>sino que además la comprenda</strong>?</p>
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		<title>La vuelta al mundo de Magallanes-Elcano</title>
		<link>https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 05 Sep 2020 10:27:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Magallanes-Elcano]]></category>
		<category><![CDATA[magallanes-elcano]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La expedición de la Monarquía Hispánica para acceder al comercio de especias llevó a cabo un periplo largo y tortuoso que estuvo a punto de fracasar</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">Tras una <a href="https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">prolongada y agitada preparación</a>, la expedición de Magallanes-Elcano partió de Sevilla el <strong>10 de agosto de 1519</strong> hacia Sanlúcar de Barrameda y, tras ultimar preparativos<span id='easy-footnote-1-6825' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/#easy-footnote-bottom-1-6825' title='No está del todo claro por qué permaneció tanto tiempo en la localidad gaditana y puede que hubiera varios motivos: compra de más provisiones, espera a Juan de Cartagena (sustituto de Ruy Falero, ver &lt;a href=&quot;https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt;primer artículo&lt;/a&gt;), también espera a que pilotos sanluqueños guiaran las naves por la traicionera desembocadura llena de arrecifes (294 GIL) y, como apunta Tomás Mazón en &lt;a href=&quot;https://www.rutaelcano.com/la-primera-vuelta-al-mundo&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt;rutalecano&lt;/a&gt;, puede que Magallanes quisiera despistar a los lusos, pues tenía noticias de que podrían estar a la espera con una flota para interceptarlos.'><sup>1</sup></a></span>, se hizo a la mar el 20 de septiembre rumbo a las Islas Canarias, donde haría una última escala antes de aventurarse hacia América.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La flota llegó a Tenerife el 26 de septiembre, donde permaneció hasta el 2 de octubre para abastecerse y esperar los vientos alisios. No obstante, hubo tres semanas de calma que dieron paso a fuertes vientos. No tenemos mucha información de esta primera parte de la derrota, lo que nos hace creer que no ocurrió nada demasiado importante. Pero eso no quiere decir que no surgieran los primeros problemas. Durante la navegación hacia América, un marinero llamado <strong>Antonio Salomón</strong> fue sorprendido manteniendo relaciones sexuales con un grumete, y fue apresado por sodomía (al grumete se le consideró inocente)<span id='easy-footnote-2-6825' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/#easy-footnote-bottom-2-6825' title='GIL, J: &lt;em&gt;El exilio portugués en Sevilla&lt;/em&gt;, Fundación Cajasol, 2009, Sevilla, p. 294.'><sup>2</sup></a></span>.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/magallanes.jpg" alt="" class="wp-image-6860" width="249" height="314" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/magallanes.jpg 800w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/magallanes-238x300.jpg 238w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/magallanes-768x969.jpg 768w" sizes="(max-width: 249px) 100vw, 249px" /><figcaption>Fernando de Magallanes &#8211; Anónimo</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">El incidente no acabó ahí. El 29 de noviembre avistaron el Cabo de San Agustín (Brasil) y realizaron una escala de 14 días en la bahía de Santa Lucía<span id='easy-footnote-3-6825' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/#easy-footnote-bottom-3-6825' title='Aunque no siempre lo mencione en este artículo, cada vez que la expedición hacía una escala se abastecían de alimentos siempre que fuese posible.'><sup>3</sup></a></span>. Finalmente, el 20 de diciembre, Antonio Salomón fue sentenciado a <strong>pena de muerte</strong> en la horca. Fue la primera vida que se cobró la expedición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La flota puso rumbo meridional para dar con un paso al <strong>Mar del Sur</strong> (el Pacífico) y llegaron al estuario del Río de la Plata, que había descubierto <strong>Juan Díaz Solís</strong> en 1516<span id='easy-footnote-4-6825' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/#easy-footnote-bottom-4-6825' title='La expedición ya mencionada en el primer artículo de esta serie, cuyo objetivo era encontrar un paso al Pacífico. Terminó en este punto ya que Solís y algunos expedicionarios fueron atacados y asesinados por indígenas a los que pretendían ofrecer su saludos, quizás charrúas. El resto de la expedición puso rumbo de vuelta a España.'><sup>4</sup></a></span>. Allí la expedición estuvo 22 días realizando exploraciones hasta que, el 6 de febrero de 1520, continuaron hacia el sur en busca de mayor fortuna.</p>



<h2 class="wp-block-heading">San Julián</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La flota continúo con las labores de exploración en varias bahías sufriendo el mal tiempo otoñal de la Patagonia. Sin suerte, <strong>Fernando de Magallanes</strong> decidió invernar en la bahía de San Julián un total de cinco meses. Allí se produjeron los primeros encuentros con los patagones (tehuelches), a los que el capitán general llamó así, según <strong>Antonio Pigafetta</strong> (tripulante y cronista), por sus grandes pies. Fue allí también donde la expedición vivió su primera crisis; un motín que amenazó con descomponerla.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="519" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/2020-09-04-12_46_28-Expedicion-de-Magallanes-Elcano-Wikipedia-la-enciclopedia-libre-1024x519.jpg" alt="" class="wp-image-6863" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/2020-09-04-12_46_28-Expedicion-de-Magallanes-Elcano-Wikipedia-la-enciclopedia-libre-1024x519.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/2020-09-04-12_46_28-Expedicion-de-Magallanes-Elcano-Wikipedia-la-enciclopedia-libre-300x152.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/2020-09-04-12_46_28-Expedicion-de-Magallanes-Elcano-Wikipedia-la-enciclopedia-libre-768x389.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/2020-09-04-12_46_28-Expedicion-de-Magallanes-Elcano-Wikipedia-la-enciclopedia-libre.jpg 1516w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Ruta completa de la expedición *no todas las fechas coinciden con las de las fuentes que he consultado, debido que este mapa no usa las fechas del diario de a bordo, algo que comento hacia el final del artículo. Pincha <a href="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/2c/Magellan_Elcano_Circumnavigation-es.svg" target="_blank" rel="noreferrer noopener">aquí</a> para verlo a resolución completa.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El motín en San Julián es otro capítulo, y no son pocos en la expedición, en el que hubo varios motivos que se acumularon, y quizás otros que nunca sabremos. Estuvo encabezado por <strong>Luis de Mendoza</strong>, capitán de la Victoria, quien consiguió el apoyo de la Concepción y la Santiago. En líneas generales, los amotinados opinaban que no tenían suficiente información sobre la ruta, se habían hecho paradas injustificadas y, en definitiva, <strong>no terminaban de confiar en Magallanes</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los amotinados pidieron al capitán general la ruta y éste envió a <strong>Gonzalo Gómez de Espinosa</strong> a tratar con ellos. Espinosa logró engañarlos y, en medio del desconcierto, asesinó a Mendoza a puñaladas. Consiguió así que el resto de amotinados se rindiese. Después de todo, parece que buena parte de la tripulación de los tres barcos no estaba completamente implicada en el motín o, al menos, no muy convencida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Magallanes ajustició a los cabecillas y sentenció a muerte a <strong>Gaspar de Quesada</strong>, capitán de la Concepción, cuyo cuerpo fue descuartizado junto al de Mendoza. Además,<strong> Juan de Cartagena</strong> y el clérigo <strong>Sánchez de la Reina</strong> fueron abandonados en la bahía. Es algo que impacta al lector actual y que incluso en aquel momento algunos vieron como una represalia excesivamente cruel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La dureza del castigo es incuestionable, pero también hay que tener en cuenta algo que a veces se deja de lado pero que Juan Gil destaca. La tripulación era internacional, pero la mayoría provenía de Castilla y Portugal, dos tierras acostumbradas a navegar de forma distinta y, por consiguiente, a tratar los problemas de diferente manera. Los viajes marítimos de los castellanos solían ser más cortos, con lo que había menos motines, mientras que los portugueses acostumbraban a navegar seis meses hacia Calcuta. Magallanes, argumenta Juan Gil, sólo <strong>hizo lo normal</strong> para una flota portuguesa: ser extremadamente duro con los cabecillas y benevolente con el resto<span id='easy-footnote-5-6825' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/#easy-footnote-bottom-5-6825' title='Uno de los agraciados por esta benevolencia fue ni más ni menos que Juan Sebastián Elcano, quien más adelante capitaneará la Victoria.'><sup>5</sup></a></span>. Mientras todo esto ocurría, el grumete que había tenido relaciones con Salomón se suicidó lanzándose al gélido mar<span id='easy-footnote-6-6825' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/#easy-footnote-bottom-6-6825' title='GIL, J:&amp;nbsp;&lt;em&gt;op. cit.&lt;/em&gt;, p. 296.'><sup>6</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras este primer gran contratiempo que sufrió la expedición, todas las naves pasaron a estar capitaneadas por portugueses, una de las grandes preocupaciones de los castellanos. Aunque estaban juntos en la empresa, tanto unos como otros compartían una fuerte rivalidad desde antiguo, algo que, sin duda, no hizo las cosas más fáciles. De todos modos, no todos los portugueses eran del todo <strong>leales a Magallanes</strong> ni todos los españoles contrarios, como hemos comprobado con el caso de Gómez de Espinosa.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="960" height="720" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/san-julian.jpg" alt="" class="wp-image-6865" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/san-julian.jpg 960w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/san-julian-300x225.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/san-julian-768x576.jpg 768w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /><figcaption>Monte Cristo en la bahía de San Julián, donde Magallanes mandó erigir una cruz.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de dejar San Julián, <strong>Juan Serrano</strong>, capitán de la Santiago, fue enviado a explorar posibles pasos al sur de la bahía. Examinaba una desembocadura, que llamó Santa Cruz, cuando un temporal sorprendió a la nao y <strong>la hizo encallar</strong>, un percance por el que hubo que lamentar un expedicionario. El resto de la tripulación volvió a San Julián a pie con lo que pudieron salvar de la Santiago. Más tarde, la flota fue hacia la misma desembocadura, donde hizo una escala de dos meses hasta que, el 18 de octubre, levaron anclas y continuaron hacia el sur.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 21 del mismo mes avistaron una rada (una bahía de entrada angosta) que se prolongaba hasta el horizonte y Magallanes ordenó que la Concepción y la San Antonio la explorasen. Reportaron que se trataba de <strong>un canal muy profundo</strong>, por lo que el capitán general dio la orden a toda la flota de adentrarse y explorar. Llegado a un punto el canal se dividía en dos, y la San Antonio y la Concepción fueron enviadas a explorar uno de ellos. La San Antonio se rezagó y a bordo estalló un motín encabezado por el portugués <strong>Esteban Gomes</strong>, quien convenció a la tripulación de que por allí no se iba al Maluco y que era mejor volver a Sevilla, cosa que hicieron. Y lo hicieron diciendo todo tipo de improperios sobre Magallanes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras la deserción, las tres naves restantes continuaron explorando el canal y sus bifurcaciones hasta que, el 27 de noviembre, alcanzaron el tan ansiado Mar del Sur, al que Magallanes rebautizó como <strong>Pacífico</strong> porque no sufrieron tormentas. Habían pasado 37 días tratando de encontrar justo ese punto, explorando y navegando aquel estrecho que más tarde sería conocido como el de Magallanes. Tras más de un año navegando y sufriendo las inclemencias del tiempo, los mares y la acampada en San Julián, la expedición por fin encontraba esperanza para continuar.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="770" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/magallanes-estrecjo-1024x770.jpg" alt="" class="wp-image-6866" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/magallanes-estrecjo-1024x770.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/magallanes-estrecjo-300x226.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/magallanes-estrecjo-768x577.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/magallanes-estrecjo.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>El estrecho de Magallanes en un mapa de 1606 &#8211; Jodocus Hondius</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Pacífico</h2>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de las buenas noticias, no tardaron mucho en adentrarse en uno de los momentos más duros de la expedición. Durante 18 días bordearon la costa chilena hasta que se adentraron en el océano rumbo al oeste. Fueron tres meses y veinte días de navegación en los que <strong>las provisiones se agotaron</strong> y las ratas pasaron a ser un lujo que llevarse a la boca, como relata Pigafetta:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>A menudo aun estábamos reducidos a alimentarnos de serrín, y hasta las ratas, tan repelentes para el hombre, habían llegado a ser un alimento tan delicado que se pagaba medio ducado por cada una.</p><cite>PIGAFETTA, A: <em>Primer viaje alrededor del Globo</em>, Civiliter.</cite></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Por si fuera poco, <strong>apareció el escorbuto</strong>, un mal al que los portugueses estaban más acostumbrados que los castellanos debido, nuevamente, a sus largos viajes. Ellos lo llamaban «mal de Luanda»<span id='easy-footnote-7-6825' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/#easy-footnote-bottom-7-6825' title='GIL, J: op. cit., p. 298.'><sup>7</sup></a></span>, ya que comenzaba a aparecer en las tripulaciones frente a las costas de Luanda, en la actual Angola. Para colmo de males, tan sólo encontraron dos islas durante esta etapa, a las que llamaron Infortunadas porque no les sirvieron ni para abastecerse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de todo ese tiempo en los que los hombres comieron cuero reblandecido con agua de mar, galletas con gusanos, serrín y, los más afortunados, ratas, por fin avistaron el archipiélago de las Marianas. Allí realizaron intercambios para <strong>abastecerse de alimentos</strong>, pero los nativos robaban al más mínimo despiste y por eso los expedicionarios apodaron aquellas islas «de los ladrones». Estuvieron fondeados frente a la isla de Guam entre el 6 y el 9 de marzo de 1521, hasta que un grupo de nativos robó la chalupa (embarcación auxiliar) de la nave capitana. La respuesta de Magallanes fue desembarcar con 40 hombres armados, recuperar la chalupa, quemar varias viviendas y embarcaciones y asesinar a siete nativos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Partieron de Guam y el 16 de marzo avistaron las Filipinas, que Magallanes bautizó como San Lázaro. Durante esta etapa, navegaron por distintas islas del archipiélago y mantuvieron <strong>contactos amistosos </strong>con diferentes nativos, con los que comerciaron y mantuvieron las bodegas bien pertrechadas. Enrique de Malaca<span id='easy-footnote-8-6825' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/#easy-footnote-bottom-8-6825' title='Fue un esclavo que Magallanes adquirió en 1511 durante la campaña por la conquista de Malaca y su procedencia no está clara; se ha argumentado que podría ser malayo, indonesio o filipino. De hecho, como llegó a Filipinas con la expedición, también se ha argumentado que fue el primero en dar una vuelta al mundo, siempre en caso de ser natural de Filipinas, pero no lo sabemos.'><sup>8</sup></a></span> consiguió entenderse con algunos de los nativos y el rey de Calambú, donde llegaron el 28 de marzo, los invitó a comer y descansar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las relaciones fueron cordiales y el domingo de Pascua Magallanes celebró una misa en tierra, la primera en Filipinas. El rey les ofreció a guiarlos a la isla de Cebú, donde fueron recibidos tres días después por el reyezuelo local, <strong>Humabón</strong>. Éste, impresionado por el poderío armamentístico de la flota, firmó una alianza con <strong>Carlos V</strong><span id='easy-footnote-9-6825' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/#easy-footnote-bottom-9-6825' title='Coronado emperador en octubre de 1520, usamos en este artículo la numeración de su título imperial.'><sup>9</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero los problemas no tardaron en aparecer. Magallanes comenzó a dar misas, destruir ídolos nativos, sanaciones místicas y bautizos (incluidos la familia real y sus súbditos), una serie de acciones que no gustaron a todos<span id='easy-footnote-10-6825' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/#easy-footnote-bottom-10-6825' title='Esta expedición, como otras, no era meramente científica o comercial. La intención era buscar un paso hacia las verdaderas indias para demostrar que las islas Molucas estaban en el hemisferio castellano y acceder, mediante la posesión directa o indirecta, a estos recursos. Cebú no era parte de las Molucas, pero era un enclave lo suficientemente importante y rico como para que Magallanes viera una oportunidad tangible de cumplir con parte de su cometido, de ahí los tratados y conversiones. Fue, además, lo suficientemente inteligente como para presentar el cristianismo de esa forma mística con extraños rituales de sanación. No obstante, cómo de sinceras fueron todas las conversiones siempre quedará sin responder, especialmente por esa especie de sincretismo con el que Magallanes presentó la fe cristiana a los nativos.'><sup>10</sup></a></span>. <strong>Silapulapu</strong> (también conocido como Lapu Lapu), reyezuelo de la isla de Mactán, se convirtió en el principal escollo en los planes de Magallanes. Contaba con un importante poder militar y, al contrario que el resto de señores de la zona, no mandó presentes a los europeos ni les rindió pleitesía. Puede que quisiera demostrar que era él el verdadero caudillo del lugar para así firmar pactos directamente con Magallanes y no a través de Humabón<span id='easy-footnote-11-6825' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/#easy-footnote-bottom-11-6825' title='No está del todo claro si la actitud de Silapulapu fue de total confrontación desde el comienzo o si quería sustituir a Humabón como enlace con los castellanos. Sea como fuere, su actitud irritó a Magallanes, quien agotó todas las vías diplomáticas hasta que Silapulapu lo invitó «amablemente» a combatir. Para el capitán general no era suficiente con aceptar el reto, debía buscar una buena justificación que encontró, de manera totalmente ficticia (no hay ninguna prueba de ello) en que se haría la guerra contra musulmanes. En MADRID GERONA, D: «El desembarco de la expedición de Magallanes en las Filipinas», en VV.AA: &lt;em&gt;Congreso internacional de historia «Primus circumdedisti me»&lt;/em&gt;, Ministerio de Defensa, 2018, Valladolid.'><sup>11</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Magallanes tomó el guante que Silapulapu le había lanzado y se presentó frente a Mactán con sus hombres y algunos aliados cebuenses el 27 de abril. Una vez allí el capitán general instó una vez más a Silapulapu a aceptar sus términos, pero se negó. A la mañana siguiente, Magallanes dio la orden de desembarcar sólo a los expedicionarios, y ordenó que Humabón quedase con sus guerreros en las embarcaciones. 49 hombres bien pertrechados pusieron pie sobre aguas bajas, ya que debido a los arrecifes las embarcaciones no podían navegar más, lo que dejó<strong> fuera de alcance las bombardas</strong> (pequeña pieza de artillería), que podrían haber sido esenciales en el choque.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/Magellans_death.jpg" alt="" class="wp-image-6868" width="804" height="1090" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/Magellans_death.jpg 700w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/Magellans_death-221x300.jpg 221w" sizes="auto, (max-width: 804px) 100vw, 804px" /><figcaption>Representación del siglo XIX de Magallanes luchando en Mactán.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Según Pigafetta, que participó en la batalla de Mactán, tenían enfrente a 1.500 guerreros de Silapulapu. Entre la inferioridad numérica, la dificultad del terreno y la carencia de artillería, los europeos lucharon todo el rato a la defensiva y constante repliegue y, según el cronista, cuando todo acabó, no hubo un sólo expedicionario que no estuviese herido. Los nativos, que conocían a Magallanes, centraron en él sus flechas y otros proyectiles. Dice Pigafetta que una lanza le acertó en la cabeza pero no lo mató, aunque su brazo derecho estaba ya inservible y los nativos se abalanzaron sobre él y, aun así, «Cuando cayó y se vio rendido por los enemigos, se volvió varias veces hacia nosotros para ver si habíamos podido salvarnos». Fue <strong>el fin del capitán general</strong> y otros ocho hombres, y el comienzo de una nueva y desesperada etapa para la expedición.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Brunéi</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Dos días tras la muerte de Magallanes, el rey de Cebú invitó a un banquete a 27 expedicionarios, lo que fue un trampa para asesinarlos a traición. Entre los asistentes estaba <strong>Duarte Barbosa</strong>, quien había asumido el mando. Unos hombres de Humabón fueron a la playa, donde estaban otros expedicionarios, con un tripulante herido y maniatado por el que pidieron un rescate. No supieron qué hacer y <strong>Juan López Carvalho</strong>, nuevo capitán, decidió que lo mejor era huir aun sin conocer la suerte de sus 27 compañeros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Navegaron hacia el oeste sin un rumbo claro hasta que, por falta de tripulación, <strong>la Concepción fue quemada</strong> en la isla filipina de Panglao. Desde allí continuaron hacia el oeste, llegaron a la isla de Palawan, atravesaron el estrecho de Balabac y, el 8 de julio, avistaron la fastuosa ciudad de Brunéi en la isla de Borneo<span id='easy-footnote-12-6825' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/#easy-footnote-bottom-12-6825' title='No tenemos muy claro por qué navegaron tanto hacia el oeste cuando sabían que las Molucas estaban al sur de Filipinas. Carvalho tomó esa ruta y es posible que ya desde entonces, e incluso desde el momento en que decidió huir, se ganara la desconfianza de parte de la tripulación.'><sup>12</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habían conseguido provisiones por el camino, pero la ciudad presentaba oportunidades diferentes y, también es cierto, después de tanto tiempo en el mar y acampados en bahías, volver a la «civilización» <strong>era muy tentador</strong>. Tanto fue así que hubo tres tripulantes que decidieron quedarse allí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nada más llegar a Brunéi trataron de entablar negociaciones con el rajá <strong>Siripada</strong>, gobernador local. En un principio las cosas no parecían ir mal, pero el rajá retuvo a varios expedicionarios que fueron como embajadores, entre los que estaba Elcano. Pasadas más de dos semanas, al puerto acudió una flota de piraguas y los expedicionarios la atacaron al sentirse acorralados, tras lo que Elcano fue liberado junto al alguacil Gómez de Espinosa. Éste último mató a un capitán local y mandó su cabeza al rajá como advertencia para que liberase al resto. Pasados dos días, y sin noticias de los demás presos, <strong>Carvalho dio la orden de partir</strong>, a pesar de que uno de los dos tripulantes que tenía el rajá era su hijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras partir se cruzaron con un junco (o sampán, tipo de embarcación china) repleto de mercancías que asaltaron y tomaron, y se dirigieron a la isla de Balambaga, de vuelta al estrecho de Balabac. Allí pasaron 42 días para carenar (reparar el casco) de las naos. También se instituyó un tribunal para juzgar a Carvalho, quien finalmente <strong>fue destituido</strong> por incumplir las instrucciones reales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras estos acontecimientos, la Trinidad quedó a cargo de Gómez de Espinosa y la Victoria de Elcano. Finalmente, <strong>la expedición puso rumbo a las Molucas</strong>, donde llegaron el 8 de noviembre tras sufrir fuertes temporales. Después de más de dos años de largo y tortuoso periplo, el fin de la expedición todavía estaba lejos, pero llegar a las Molucas fue uno de los momentos más importantes de la empresa.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><em>Primus circumdedisti me</em></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Echaron el ancla en la isla de Tidore, donde fueron recibidos en buenos términos por <strong>Almanzor</strong><span id='easy-footnote-13-6825' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/#easy-footnote-bottom-13-6825' title='De religión musulmana por influencia árabe, que habían llegado antes a la zona a comerciar.'><sup>13</sup></a></span>, el sultán local, y transmitió a los expedicionarios su deseo de <strong>convertirse en vasallo de Carlos V</strong>. Otros gobernantes de las islas también asistieron a conocer a los tripulantes, y firmaron diferentes tratados.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/elcano-705x1024.jpg" alt="" class="wp-image-6870" width="253" height="367" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/elcano-705x1024.jpg 705w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/elcano-206x300.jpg 206w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/elcano-768x1116.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/elcano.jpg 900w" sizes="auto, (max-width: 253px) 100vw, 253px" /><figcaption>Elcano en un grabado del XIX.</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque las relaciones fueron cordiales y reforzarlas era una parte esencial de la expedición, la situación se tornó peligrosa y no hubo tiempo para demasiadas negociaciones. Llegó el aviso, por parte del portugués <strong>Pedro Alfonso de Lorosa</strong>, residente en Ternate (otra isla vecina donde los portugueses tenían un almacén), de que se aproximaba una flota de seis barcos lusos para interceptar la expedición<span id='easy-footnote-14-6825' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/#easy-footnote-bottom-14-6825' title='Había ido a transmitir a Magallanes la muerte de su amigo Francisco Serrano y, enterado de la misión de esta flota portuguesa, también les transmitió la noticia. Incluso se unió a la tripulación de la Trinidad.'><sup>14</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo principal ahora era cargar las naves de especias y volver a Castilla en la mayor brevedad posible. A las naos subieron <strong>grandes cantidades de clavo</strong>, y en menor cantidad de canela, pimienta, nuez moscada, jengibre y azafrán. Un cargamento que iba a costear sobradamente la expedición. La flota se hizo a la mar pero muy pronto se percataron de una importante avería en la Trinidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Volvieron a puerto e inspeccionaron el casco, que iba a necesitar meses de reparación. Fue un varapalo tremendo, pero se tomó la decisión conjunta de que la Victoria zarpara sola, <strong>y lo haría hacia el oeste</strong> bordeando África, de este modo realizando la circunnavegación de la Tierra<span id='easy-footnote-15-6825' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/#easy-footnote-bottom-15-6825' title='.La decisión de ir por separado fue conjunta, pero la de volver a Castilla por África fue de Elcano. Era atrevida pero lo cierto es que se conocía aquella ruta mientras que no sabían bien hacia dónde los llevaría el Pacífico.'><sup>15</sup></a></span>La Trinidad, por su parte, zarparía al este tras las reparaciones para intentar arribar a la costa Panameña<span id='easy-footnote-16-6825' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/#easy-footnote-bottom-16-6825' title='Lo hizo el 6 de abril de 1522 y dejó cuatro hombres en tierra con la esperanza de que pudieran recibir refuerzos y asentar el dominio castellano. Se dirigieron hacia el norte, pero una tormenta destrozó la nave y, casi ingobernable, trataron de volver a las Molucas. En el trayecto fallecieron 31 hombres tras acabarse los suministros. Los portugueses encontraron la nao con tan sólo 17 supervivientes y los apresaron. Sólo cuatro consiguieron volver a España entre 1525 y 1526, entre ellos, Gómez de Espinosa.'><sup>16</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Victoria partió de Tidore el 21 de diciembre de 1521 con 47 europeos y 13 nativos. La idea de Elcano era osada, pero tomó todas las precauciones que pudo. Trató de mantenerse en un rumbo lo más meridional posible mientras navegaban el Índico con tal de <strong>no cruzarse con portugueses</strong>, pero tuvo que rectificar hasta cierto punto para evitar temporales. A pesar de todo, la travesía fue muy dura, y más cuando creyeron haber pasado el Cabo de Buena Esperanza y cambiaron de rumbo el 4 de mayo de 1521 sólo para dar con tierra tres días después, por lo que todavía les quedaban millas por navegar. Muchos ya habían enfermado y las provisiones pronto iban a escasear, pero decidieron continuar la navegación y alejarse de la costa para no ser interceptados por los lusos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 18 de mayo doblaron el Cabo de Buena Esperanza y tomaron la corriente fría de Benguela, que les llevó al archipiélago de las Bisagos (frente a Guinea-Bisáu) a mediados de junio. Durante esta etapa del trayecto ya sólo comían arroz <strong>hervido con agua de mar</strong> y fueron pocos los días en los que no hubo muertos en la tripulación. Ante esa tesitura, el 1 de julio, Elcano propuso parar en las islas de Cabo Verde, ya que no encontraron nada con lo que abastecerse en las costas de Guinea-Bisáu.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de lo peligroso que era aceptaron navegar a Cabo Verde, bajo dominio portugués. Para salir de allí sin grilletes acordaron decir a los lusos que iban hacia América pero una tormenta les averió el trinquete, por lo que necesitaban ayuda. El engaño funcionó bien y los portugueses <strong>les ofrecieron comida y provisiones</strong>. Allí se percataron los expedicionarios de todo un descubrimiento: para ellos era día 9 de julio, pero para los portugueses era 10, pero las cuentas que habían hecho estaban en orden. Habían ganado un día entero durante el periplo y, como cuenta Pigafetta, más tarde entendieron que al navegar siempre al oeste se ganaban 24 horas al volver al punto de partida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El engaño no duró demasiado tiempo. Unos expedicionarios trataron de comprar algunos esclavos para que trabajaran en las reparaciones de la Victoria, y para pagar usaron clavo. Esto hizo saltar las alarmas de los portugueses ya que, si traían clavo en las bodegas, el barco <strong>tenía que venir de la especiería</strong>. Los 13 hombres que intentaron este negocio fueron apresados (y liberados poco después con la intermediación de Carlos V). Al día siguiente, la Victoria se acercó al puerto donde los portugueses les explicaron que los habían descubierto y que entregaran la nave. Elcano no tardó en dar la orden huir rumbo al sur, para despistar, y se aventuraron de vuelta a Castilla con muy pocas manos para gobernar la nao.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No les quedaba demasiado trayecto pero el viento no les acompañó y el cansancio era extremo. Navegaron por las Azores, lo cual era habitual al volver de América para naves de la Monarquía Hispánica, por lo que lo hicieron con cierta tranquilidad. Avistaron el cabo de San Vicente el 4 de septiembre al límite de sus fuerzas y el 6 fondearon en Sanlúcar de Barrameda, <strong>ciudad que se volcó con los escuálidos marineros</strong> y su maltrecha nave. Les dieron de comer y Elcano escribió una sentida carta a Carlos V para informarle del éxito de la expedición, a lo que el emperador le contestó con otra mostrando su deseo de recibirle junto a otros dos expedicionarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de que habían vuelto, cumplido con el objetivo de la expedición y dado la vuelta al mundo con las bodegas cargadas de especias, los tripulantes no se bajaron en Sanlúcar. <strong>Decidieron continuar hasta Sevilla</strong>, de donde habían partido más de tres años atrás.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="966" height="1024" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/regreso-966x1024.jpg" alt="" class="wp-image-6872" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/regreso-966x1024.jpg 966w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/regreso-283x300.jpg 283w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/regreso-768x814.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/09/regreso.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 966px) 100vw, 966px" /><figcaption>El regreso de Juan Sebastián Elcano a Sevilla &#8211; Elías Salaverría | <a href="http://bibliotecavirtualdefensa.es/BVMDefensa/i18n/consulta/registro.cmd?id=41050" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ministerio de Defensa</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A su llegada a Sevilla, el 8 de septiembre, las campanas repicaron y la Victoria disparó su artillería. Habían pasado 1084 días y habían recorrido 46.270 millas marinas. De la Victoria bajaron 18 expedicionarios y, al menos, tres nativos. Pisaron tierra con la ropa hecha jirones y en los huesos, pero con la reconfortante certeza de que habían realizado un logro extraordinario,<strong> fueron los primeros en dar la vuelta al mundo</strong>: <em>Primus circumdedisti me</em>.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Bibliografía</h3>



<p class="wp-block-paragraph">–BERNABÉU ALBERT, S: «Primus circumdedisti m. La expedición de Magallane-Elcano y la conquista de los océanos», <em>Desperta Ferro Especiales</em> XVIII, 2019.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–GIL, J:&nbsp;<em>El exilio portugués en Sevilla</em>, Fundación Cajasol, 2009, Sevilla</p>



<p class="wp-block-paragraph">–PIGAFETTA, A: <em>La primera vuelta al globo</em>, Civiliter.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VV.AA: <em>Congreso internacional de historia «Primus circumdedisti me»</em>, Ministerio de Defensa, 2018, Valladolid.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Notas</h3>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2020/09/magallanes-elcano-vuelta-mundo/">La vuelta al mundo de Magallanes-Elcano</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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			</item>
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		<title>En busca del Maluco. Orígenes de la expedición de Magallanes-Elcano</title>
		<link>https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Feb 2020 10:42:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Magallanes-Elcano]]></category>
		<category><![CDATA[magallanes-elcano]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El periplo en busca de las islas de la Especiería de Magallanes-Elcano tuvo su origen en un largo pulso entre España y Portugal por controlar el comercio asiático</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/">En busca del Maluco. Orígenes de la expedición de Magallanes-Elcano</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La mañana del 10 de agosto de 1519, la expedición de Magallanes-Elcano<span id='easy-footnote-17-6572' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/#easy-footnote-bottom-17-6572' title='Hay quien prefiere referirse a la expedición nombrando sólo a Magallanes o a Elcano. En este debate entiendo que lo más justo es mencionar a ambos a la vez ya que no habría viaje sin Magallanes ni vuelta al mundo sin Elcano, algo que trataré en profundidad en el segundo artículo de esta serie.'><sup>17</sup></a></span> partió de Sevilla hacia Sanlúcar de Barrameda, gaditana localidad en la que el Guadalquivir se abre a la mar océana. Desde allí partiría hacia el Nuevo Mundo en busca de un <strong>paso marino hacia el Maluco</strong><span id='easy-footnote-18-6572' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/#easy-footnote-bottom-18-6572' title='Cuando uso Maluco, Malucas o islas de la Especiería me refiero siempre a las islas Molucas, el archipiélago del que provenían la mayor parte de las especias y único lugar del que venía el clavo, la más deseada de todas, y por tanto, la que más beneficios económicos daba. Una fascinante historia sobre las especias y estas islas se puede encontrar en el muy recomendable TURNER, J: &lt;em&gt;Las especias&lt;/em&gt;, Acantilado, Barcelona, 2018.'><sup>18</sup></a></span>, las lejanas islas de donde venían las especias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Difícil era imaginar por aquel entonces el periplo que las cinco naves de la armada de la Especiería iban a vivir, ni mucho menos que se completara una <strong>primera circunnavegación</strong> al orbe. <strong>Carlos I</strong> (todavía no era emperador), se congratuló mucho al ver por fin partir la expedición: «Mucho he olgado de la partida de las armadas que llevan Magallanes e Gil Gonçález. ¡Dios las lleve e buelva en salvamento con prosperidad a su santo serviçio!»<span id='easy-footnote-19-6572' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/#easy-footnote-bottom-19-6572' title='&lt;strong&gt;Gil González Dávila&lt;/strong&gt; fue un explorador y conquistador que tenía un cargo en estos momentos en La Española, debía fletar una armada para socorrer a la de Magallanes en caso de necesitarlo, por eso aparece aquí nombrado. En AGI, Indif, 420, Libro VIII, f. 175v., citado en GIL, J: &lt;em&gt;El exilio portugués en Sevilla&lt;/em&gt;, Fundación Cajasol, 2009, Sevilla.'><sup>19</sup></a></span>. Después de más de un año de preparativos y conflictos que retrasaron la expedición, al rey le sobraban los motivos para estar henchido de alegría.</p>



<h2 class="wp-block-heading">En busca del Maluco</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Llegar a la India y las islas de la Especiería <strong>no era una idea nueva</strong> en la Península Ibérica del siglo XVI. Era eso precisamente lo que quería conseguir <strong>Cristóbal Colón</strong>, que no esperaba encontrarse con un continente entre Europa y Asia, de hecho quería asegurarse para sí un virreinato «de la Arabia y de la India aquende y allende el Ganges»<span id='easy-footnote-20-6572' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/#easy-footnote-bottom-20-6572' title=' GIL, J: &lt;em&gt;El exilio portugués en Sevilla&lt;/em&gt;, Fundación Cajasol, 2009, Sevilla, p. 243.'><sup>20</sup></a></span>, y era lo que con tanto ahínco buscó y logró Portugal a través de <strong>Vasco de Gama</strong>, solo que por otro camino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sólo cuatro años antes de que <strong>Fernando de Magallanes</strong> llegase a Sevilla, el extremeño <strong>Vasco Núñez de Balboa</strong> había dado con el Mar del Sur, como bautizó entonces al océano Pacífico. Un año después, <strong>Juan Díaz de Solís</strong> murió a manos de indígenas en el estuario del Río de la Plata. Su expedición buscaba un paso hacia el Mar del Sur pero, tras perder a su líder, los tripulantes levaron anclas y pusieron rumbo de vuelta a Europa.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="783" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/02/maluco-1024x783.jpg" alt="maluco magallanes-elcano" class="wp-image-6635" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/02/maluco-1024x783.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/02/maluco-300x229.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/02/maluco-768x587.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/02/maluco-1536x1174.jpg 1536w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/02/maluco.jpg 1980w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Las islas de la Especiería en un mapa de 1630 &#8211;  <em>Willem Jansz. Blaeu</em> </figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Entretanto, Portugal y España llevaban un largo litigio por el <strong>reparto del mundo conocido y por conocer</strong>. Una importante tradición marinera en la Península Ibérica y una posición geográfica privilegiada, entre otros factores, facilitaron el protagonismo ibérico de los descubrimientos en la temprana Edad Moderna<span id='easy-footnote-21-6572' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/#easy-footnote-bottom-21-6572' title='En YUN CASALILLA, B: &lt;em&gt;Los imperios ibéricos y la globalización de Europa&lt;/em&gt;, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2019, el autor realiza una interesante aproximación a la cuestión de la exploración y expansión norteafricana y, más adelante, ultramarina, en parte como una respuesta a los designios del mercado chino, que buscaba pago en plata, en un temprano proceso globalizador que no estaba monopolizado por las potencias ibéricas, pp. 9-20.'><sup>21</sup></a></span>. En diferentes tratados ambos reinos se repartieron el mundo con el refrendo papal. Y pese al acuerdo entre las potencias ibéricas, ambas seguían compitiendo por llegar al mismo lugar, pero los portugueses, con su ruta bordeando África, estaban mucho más cerca.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/02/carlos-v-magallanes-elcano.jpg" alt="carlos I magallanes-elcano" class="wp-image-6654" width="199" height="290" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/02/carlos-v-magallanes-elcano.jpg 493w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/02/carlos-v-magallanes-elcano-205x300.jpg 205w" sizes="auto, (max-width: 199px) 100vw, 199px" /><figcaption>Carlos I &#8211; Bernard van Orley</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Portugal ya tenía una red de fortalezas y puestos comerciales en su ruta hacia la India y en 1511 había tomado Malaca (en la actual Malasia) y Benastarim (en la India) un año después, lo que afianzó el comercio con Asia puenteando a las potencias musulmanas. No todo estaba de parte de los portugueses, ya que existía la idea entre ciertos cosmógrafos lusos de que las islas de la Especiería <strong>podrían estar en el hemisferio castellano</strong>. Por supuesto, lo que oficialmente decía Portugal es que estaba en la zona portuguesa asignada por el tratado de Tordesillas<span id='easy-footnote-22-6572' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/#easy-footnote-bottom-22-6572' title='Uno de los tratados entre España y Portugal en los que se acordó una línea que delimitaba la zona de influencia de cada reino.'><sup>22</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos incluso pensaban que Malaca estaba en el hemisferio castellano, con lo que <strong>Fernando el Católico</strong>, y más tarde Carlos I, tuvieron buenos motivos para seguir pensando en llegar al Maluco. Algunas de estas ideas se vieron, hasta cierto punto, confirmadas cuando varios personajes, entre los que destacaba Fernando de Magallanes, llegaron a Sevilla en 1517.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Magallanes y Falero en Sevilla</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El 20 de octubre de 1517 el caballero portugués Fernando de Magallanes llegó a Sevilla. Entre otras cosas, había participado en la toma de Malaca y en la de Azamor (Marruecos) y poca gloria podía conseguir más en Portugal<span id='easy-footnote-23-6572' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/#easy-footnote-bottom-23-6572' title='GIL, J: &lt;em&gt;op. cit&lt;/em&gt;., pp. 252-251.'><sup>23</sup></a></span>. Desencantado por no poder llevar a cabo nuevas empresas, abandonó su país natal en busca de mejores posibilidades. No se sabe con seguridad qué relación tenía con la familia Barbosa pero en su hogar fue acogido y desposó a <strong>Beatriz</strong>, hija de <strong>Diego</strong> <strong>Barbosa </strong>y <strong>María</strong>. Poco tiempo después, <strong>Ruy Falero</strong> (es posible que fuera familiar de María), cosmógrafo luso y amigo de Magallanes, llegó también a Sevilla.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/02/magallanes.jpg" alt="Magallanes" class="wp-image-6652" width="229" height="286" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/02/magallanes.jpg 481w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/02/magallanes-241x300.jpg 241w" sizes="auto, (max-width: 229px) 100vw, 229px" /><figcaption>Magallanes.</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Estos dos portugueses fueron piezas clave para formar la expedición de <a href="https://exploralibros.com/no-ficcion/historia/libros-vuelta-al-mundo-magallanes-elcano/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Magallanes-Elcano (se abre en una nueva pestaña)">Magallanes-Elcano</a>, pero no fueron los únicos actores de peso. Hubo diferentes prohombres y comerciantes burgaleses sin los que no se entiende la empresa exploradora. Entre los más destacados estuvieron <strong>Cristóbal de Haro</strong> y <strong>Juan de Aranda</strong>. De hecho, este último había mandado cartas a su círculo de influencia en Lisboa, al que pidió hombres con experiencia en navegación, ¿habría llegado esto a oídos de Magallanes?<span id='easy-footnote-24-6572' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/#easy-footnote-bottom-24-6572' title='Sobre la cuestión de los comerciantes burgaleses hay varios estudios que lo tocan en profundidad. El que más he usado para este artículo es el ya referenciado de Juan Gil. También son muy interesantes PALENZUELA DOMÍNGUEZ, N: &lt;em&gt;Los mercaderes burgaleses en Sevilla a fines de la Edad Media&lt;/em&gt;, Universidad de Sevilla, 2003 y CASADO HILARIO, A: &lt;em&gt;El triunfo de Mercurio. La presencia&amp;nbsp;castellana en Europa (siglos XV-XVI)&lt;/em&gt;, Cajacírculo, Burgos, 2003.'><sup>24</sup></a></span></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los últimos meses de 1517 y los primeros de 1518 fueron de una actividad frenética en Sevilla. El objetivo de estos actores era <strong>conseguir un asiento</strong> (un contrato entre la corona y particulares) para financiar la expedición que tenían en mente. Para ello viajaron Magallanes y Falero con Aranda a Valladolid (donde estaba la corte en esos momentos) a comienzos de año, aunque hubo algunas desavenencias por el camino. El burgalés, factor de la Casa de Contratación, presionó a los lusos para recibir una parte de los beneficios aun cuando ni siquiera se habían visto con Carlos I. Detrás de aquello quizás estuviera Cristóbal de Haro, quien, como veremos más adelante, participó en la financiación de la expedición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A la corte llegaron nuestros protagonistas a principios de 1518 para convencer al rey de la viabilidad y legalidad de la expedición. Con la idea de que los continentes eran islas, como demostraba el bordeamiento de África, era sólo cuestión de tiempo que se encontrara un paso a ese Mar del Sur que había descubierto Núñez de Balboa y, desde allí, se llegaría al Maluco. Factor esencial para la aprobación no fue sólo que  la empresa era viable, sino que los mapas que presentaron a Carlos I situaban la Especiería <strong>en el hemisferio castellano</strong>. El 22 de marzo de 1518, Magallanes y Falero consiguieron su asiento en tiempo récord<span id='easy-footnote-25-6572' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/#easy-footnote-bottom-25-6572' title='Existió una buena sintonía entre los lusos y el rey y su Consejo. Cabe mencionar que&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;el secretario de Carlos I, &lt;strong&gt;Maximiliano de Transilvano&lt;/strong&gt;, era familiar de Cristóbal de Haro. El comerciante burgalés había residido en lisboa unos años y conocía de primera mano la expansión ultramarina portuguesa. Su interés por hacerse con una gran parte del pastel del comercio de las especias era evidente, y su nombre aparece a menudo en la planificación y financiación de la expedición. Es decir, Magallanes y Falero llegaron a Valladolid con un terreno bien abonado. Quizás Aranda sabía por boca de Haro que la expedición tenía buenas posibilidades de ser financiada y por eso presionó tanto  para sacar tajada a los exploradores lusos antes siquiera de que se vieran con el rey.'><sup>25</sup></a></span>, pero las facilidades acabaron ahí.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La preparación de la armada</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La vuelta a Sevilla fue problemática. Magallanes y Falero<span id='easy-footnote-26-6572' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/#easy-footnote-bottom-26-6572' title='Una vez hecha la capitulación por la que se concedió el asiento, los lusos fueron ordenados caballeros de Santiago y se les concedió una carta de naturalización. Un conjunto de formalidades, habituales entonces en España y Portugal, que equivaldrían en la actualidad a obtener la nacionalidad. GIL, J: &lt;em&gt;op. cit.&lt;/em&gt;, p. 255.'><sup>26</sup></a></span> habían cerrado un acuerdo con Aranda, algo que no sentó bien en la corte y trajo al último numerosos problemas. Por otra parte, la Casa de Contratación no fue consultada para firmar el asiento, y se le comunicó lo que debía proveer, y cuándo, a los lusos para su expedición. Las peticiones, sencillamente, <strong>no se podían llevar a cabo</strong> en el tiempo estimado y Carlos I acabó disculpándose por no haber contado con ellos.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/02/ManuelI-P.jpg" alt="manuel i magallanes-elcano" class="wp-image-6658" width="231" height="286"/><figcaption>Manuel I de Portugal</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">La partida de la armada se pospuso, lo que dio tiempo a el rey <strong>Manuel </strong>de Portugal para preparar sus diferentes posesiones en Asia ante la posible llegada de los españoles, e intentó sabotear la expedición de diferentes formas. La relación entre ambos reinos había sido tensa desde principios del XV y no hubo pocos roces que a veces acabaron en escaramuzas. Pero lo cierto es que a pesar de la vecindad y de competir por el mismo objetivo hubo una<strong> tendencia al entendimiento</strong>, plasmada en los diferentes tratados con los que ambas coronas se repartieron el mundo ultramarino conocido y por conocer<span id='easy-footnote-27-6572' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/#easy-footnote-bottom-27-6572' title='MIRA CABALLOS, E: &lt;em&gt;Las armadas del imperio&lt;/em&gt;, La Esfera de los Libros, Madrid, 2019, pp. 23-28.'><sup>27</sup></a></span>. No obstante, como señalé unas líneas más arriba, el discurso oficial luso era que la Especiería pertenecía a Portugal, por lo que el conflicto estaba servido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Sevilla, mientras tanto, la expedición no terminaba de conseguir todos los recursos que necesitaba por un conflicto en la Casa de la Contratación. La institución sevillana <strong>puso diferentes trabas</strong> para cumplir con lo ordenado porque se les había dejado de lado (no sería de extrañar que quisieran formar parte del negocio) y las disculpas del rey no bastaban. Además, Aranda había conseguido una parte del negocio por su cuenta, lo que recrudeció si cabe más el ambiente dentro de la Casa de la Contratación y llevó al burgalés a renunciar de su cargo durante un tiempo, quedándose el organismo sin un hombre vital para la preparación de la armada, un contratiempo más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Magallanes llegó a viajar a Barcelona en 1519, donde se encontraba la corte, para pedir que se hiciera lo posible para poner en marcha la expedición, retrasada ya un año. Un par de agentes del rey Manuel, entre las idas y venidas del luso, trataron de convencerlo de romper su acuerdo con Carlos I y volver a Portugal. Aunque parece ser que Magallanes no había perdido toda su lealtad a Manuel, estos agentes portugueses trataron de convencerlo aludiendo a motivos a veces contradictorios. Magallanes percibió ésto como un embuste que <strong>hirió su honra</strong>, por lo que se terminó de distanciar de la corte lisboeta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, diferentes actores financieros, entre los que destacó Cristóbal de Haro, pusieron <strong>dinero de sus bolsillos</strong> para que la expedición de Magallanes-Elcano pudiera, por fin, partir. De fondo también estaba el dinero de los <strong>Fúcar</strong>, familia de banqueros alemanes de los que Haro era un agente español y que más tarde financiaron la empresa imperial de Carlos I.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco faltaron problemas en el seno de la expedición. La tensión entre Magallanes y Falero había aumentado desde que Aranda se metió para sacar beneficios. A Fernando de Magallanes se le describe como un hombre duro y sin contemplaciones y es probable que en los diferentes roces, piques y discusiones que tuvieron Falero perdiera habitualmente. Junto a todo esto, parece que fue perdiendo la confianza de varios de los protagonistas de la expedición al mostrar interés por supersticiones astrológicas, quizás, por esto, <strong>fue tomado por loco</strong>. El cosmógrafo cayó en desgracia y, frágil de espíritu vehemente como era, acabó mostrándose en público totalmente desquiciado, tanto que Carlos I lo sustituyó por <strong>Juan de Cartagena</strong>, quien había llegado a Sevilla de la mano de Cristóbal de Haro<span id='easy-footnote-28-6572' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/#easy-footnote-bottom-28-6572' title='La desgracia de Falero no acabó aquí. Además de perder su amistad con Magallanes y su puesto en la expedición, fue abandonado por su esposa quien, parece ser, temía por su integridad física. Trató de volver a Portugal pero fue repudiado como traidor y hecho preso temporalmente. A su vuelta a Sevilla su vida se consumió entre una serie de pleitos. El capítulo que le dedica Juan Gil en &lt;em&gt;El exilio portugués en Sevilla&lt;/em&gt; es estremecedor.'><sup>28</sup></a></span>.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Naves y tripulación</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Entre todos estos tejemanejes personales, políticos y económicos la expedición de Magallanes-Elcano conseguía poco a poco los recursos necesarios. Las cinco naves (cuatro naos y una carabela) fueron llevadas a Sevilla, donde se pusieron a punto para el viaje. Se cargaron con <strong>provisiones para dos años</strong>, aunque se dijera más tarde que fuera para tres (lo que duró el periplo), además de objetos como un cepo para prisiones, unas esposas y ratoneras, todo en previsión de males que, como veremos en el próximo artículo, afectaron a la expedición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La nao fue la protagonista absoluta de la expedición de Magallanes-Elcano, pues fueron mayoría y sólo la Victoria<span id='easy-footnote-29-6572' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/#easy-footnote-bottom-29-6572' title='El nombre tiene una historia curiosa. Cuando fue comprada su nombre era Santa María y, no se sabe por qué, Magallanes la renombró como Victoria. Es posible que guarde relación con que a Magallanes se le entregó la bandera real y juró obediencia a Carlos I en el convento trianero de Nuestra Señora de la Victoria. Parece ser que Magallanes, en sus momentos difíciles, encontró consuelo durante su estancia en Sevilla entre los mínimos de este convento, tanto fue así que quiso ser enterrado allí.'><sup>29</sup></a></span>, una nao, sobrevivió al periplo. Este tipo de nave fue esencial en las empresas de exploración y comercio desde finales del XV y el XVI. Si las carabelas eran menores, más rápidas y manejables, las naos las doblaban en tonelaje sin perder toda maniobrabilidad. <strong>Eran versátiles</strong> y servían tanto para transportar bienes como para las operaciones militares, una buena mezcla entre los navíos más maniobreros y los más pesados<span id='easy-footnote-30-6572' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/#easy-footnote-bottom-30-6572' title='MIRA CABALLOS, E: &lt;em&gt;op. cit&lt;/em&gt;., pp. 52-52.'><sup>30</sup></a></span>. Teniendo en cuenta que la travesía iba a ser larga, por lo que necesitaba buena capacidad de carga, y que podría haber encuentros indeseados con flotas lusas, la nao era el mejor navío de la época para esta expedición.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2020/02/1280px-Replica_of_Ferdinard_Magellan_Spanish_Carrack_Nao_Victoria_Lower_Woolwich_Reach_London.jpg" alt="nao victoria magallanes-elcano" class="wp-image-6660" width="778" height="434"/><figcaption>Réplica de la Nao Victoria en Londres</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Precisamente lo larga que iba a ser la travesía, y el desenlace de la anterior de Juan Díaz de Solís, hizo que <strong>costara mucho conseguir una tripulación</strong>. El de marinero era de por sí un oficio mal pagado y peligroso, que dejaba secuelas incluso sin entrar en combate o naufragar. Cuando se pregonó que se buscaba tripulación pasaron semanas sin encontrar demasiados voluntarios y hubo una inusual cantidad de extranjeros enrolados en la armada de la Especiería. Aquello dio para diversas habladurías y chascarrillos, como que los naturales no tenían el valor suficiente para encarar aquella empresa. Cierto es que algunos pilotos quisieron bajarse del barco antes de partir, y pidieron mayores sueldos. A fin de cuentas, la expedición de Magallanes-Elcano no sólo se enfrentaba a un largo viaje en alta mar, sino a lo desconocido. Al final, de los 237 embarcados, 139 fueron españoles, 31 portugueses, 26 italianos, nueve griegos, cinco flamencos, cuatro alemanes, dos irlandeses, un inglés, dos esclavos negros, un esclavo de Malaca, dos mestizos y un hindú de Goa<span id='easy-footnote-31-6572' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/#easy-footnote-bottom-31-6572' title='Las cifras bailan en los documentos originales y en las estimaciones de autores posteriores, así como las procedencias. He usado las cifras que da Juan Gil en el estudio ya referenciado, apoyadas por un buen número de fuentes. Si uno saca la calculadora, se da cuenta de que faltan 14 tripulantes de los que no se conoce origen. Puede que se trate de tripulantes cuya procedencia se desconoce o sean los franceses que dan otros estudios. Otras cifras ofrece el portal &lt;a rel=&quot;noreferrer noopener&quot; aria-label=&quot;Ruta Elcano (se abre en una nueva pestaña)&quot; href=&quot;https://www.rutaelcano.com/tripulacion&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Ruta Elcano&lt;/a&gt;.'><sup>31</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de partir, <strong>Sancho de Preza</strong>, un marinero, se ahogó en el Guadalquivir, otro, <strong>Pedro de Basozabal</strong>, tuvo que ser despedido por estar doliente de bubas y otros cinco no se presentaron, quizás les pudo ese miedo a lo desconocido. Tras estos últimos percances, la armada de la Especiería navegó río abajo hasta Sanlúcar de Barrameda, <strong>desde la que partió</strong>, por fin, un 20 de septiembre de 1519.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Bibliografía</h3>



<p class="wp-block-paragraph">–CASADO HILARIO, A: <em>El triunfo de Mercurio. La presencia&nbsp;castellana en Europa (siglos XV-XVI)</em>, Cajacírculo, Burgos, 2003 </p>



<p class="wp-block-paragraph">–GIL, J: <em>El exilio portugués en Sevilla</em>, Fundación Cajasol, 2009, Sevilla </p>



<p class="wp-block-paragraph">–MIRA CABALLOS, E: <em>Las armadas del imperio</em>, La Esfera de los Libros, Madrid, 2019 </p>



<p class="wp-block-paragraph">–PALENZUELA DOMÍNGUEZ, N: <em>Los mercaderes burgaleses en Sevilla a fines de la Edad Media</em>, Universidad de Sevilla, 2003  </p>



<p class="wp-block-paragraph">–TURNER, J: <em>Las especias</em>, Acantilado, Barcelona, 2018.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–YUN CASALILLA, B: <em>Los imperios ibéricos y la globalización de Europa</em>, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2019 </p>



<h3 class="wp-block-heading">Notas</h3>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2020/02/origenes-expedicion-magallanes-elcano/">En busca del Maluco. Orígenes de la expedición de Magallanes-Elcano</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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		<title>El sitio de Amberes, 1584-1585</title>
		<link>https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Feb 2019 07:39:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Moderna]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entre 1584 y 1585 Alejandro Farnesio culminó en Amberes una de las mejores campañas operacionales y diplomáticas de la historia de la Monarquía Hispánica</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">La ciudad vieja de <a href="https://rutacultural.com/amberes-que-ver/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Amberes</a> desde la orilla oeste del río Escalda es una postal que tengo grabada en la memoria. A pesar de no ser excesivamente ancho a esa altura (unos 330 metros sobre el túnel de Santa Ana), da una <strong>sensación de inmensidad</strong> ante la que uno se siente pequeño. Quizás se debe a que Amberes es una ciudad plana, apenas rota por la puntiaguda torre de su fantástica catedral, que extiende así la sensación infinita del agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Unos pocos kilómetros río abajo el Escalda, tras dejar <a href="https://rutacultural.com/amberes-que-ver/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Amberes</a> atrás, se abre hasta doblar su anchura. En esta zona, ahora rodeada por industria portuaria, los hombres de <strong>Alejandro Farnesio</strong> levantaron un puente de barcas fortificado para aislar Amberes y conseguir su capitulación. Allí vi en persona el inmenso Escalda (como bien dice <strong>Richard Bassett</strong>, visitar campos de batalla es uno de los grandes placeres de la Historia Militar<span id='easy-footnote-32-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-32-5267' title='Ver nuestra reseña de &lt;a href=&quot;https://reasilvia.com/2019/01/por-dios-y-por-el-kaiser-richard-bassett/&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt;&lt;em&gt;Por Dios y por el Káiser&lt;/em&gt;&lt;/a&gt; de Richard Bassett.'><sup>32</sup></a></span>). Me hizo consciente, como ningún dato que he podido leer, de la <strong>magnitud de la empresa de ingeniería militar</strong> que tuvo lugar entre los años de 1584 y 1585.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Llega Alejandro Farnesio</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Unos años atrás, en 1578, Alejandro Farnesio, hijo de <strong>Margarita de Parma</strong>, fue nombrado Gobernador General de Flandes. La guerra de los ochenta años contra los rebeldes flamencos, de la que ya se contaban 10, no parecía que fuera a terminar pronto. Demasiada diplomacia o demasiada mano dura no habían dado resultado, de hecho, estos cambios personificados en gobernadores opuestos como <strong>Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel</strong> o <strong>Luis de Requesens</strong> no ayudaron. El control español sobre el territorio en aquel momento se restringía a Luxemburgo y algunas plazas sureñas de las 17 Provincias<span id='easy-footnote-33-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-33-5267' title='La fuente principal para las complejidades políticas de las provincias flamencas es PARKER, G: &lt;em&gt;España y la rebelión de Flandes&lt;/em&gt;, Nerea, 1989. Para un acercamiento sucinto al comienzo del conflicto nuestro artículo «&lt;a href=&quot;https://reasilvia.com/2014/11/monarquia-hispanica-rebeldes-flamencos/&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot; aria-label=&quot;La Monarquía Hispánica y los rebeldes flamencos (abre en una nueva pestaña)&quot;&gt;La Monarquía Hispánica y los rebeldes flamencos&lt;/a&gt;» puede ser de interés.'><sup>33</sup></a></span>. Pocos podían imaginar que la situación diera un vuelco. Pero lo dio.</p>



<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5304" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/MargarethevonParma01-216x300.jpg" alt="sitio de amberes margarita" width="229" height="319" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/MargarethevonParma01-216x300.jpg 216w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/MargarethevonParma01.jpg 446w" sizes="auto, (max-width: 229px) 100vw, 229px" />
<figcaption>Margarita de Parma | Antonio Moro</figcaption>
</figure>
</div>



<p class="wp-block-paragraph">Aquel mismo año había muerto de tifus <strong>Juan de Austria</strong>, hermanastro del rey <strong>Felipe II</strong> y por entonces gobernador de Flandes, durante una campaña militar que no iba bien. Cercado por fuerzas combinadas rebeldes en el fuerte de Bouge, en Namur, la empresa española pendía de un hilo. Viéndose debilitado, pidió a Felipe II que a su muerte aceptara como su sucesor a Alejandro Farnesio, quien ya había mostrado grandes maneras desde que, en 1577, sirviera bajo su mando<span id='easy-footnote-34-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-34-5267' title='PARKER, G: &lt;em&gt;España y la rebelión de Flandes&lt;/em&gt;, Nerea, 1989, pp. 184-194.'><sup>34</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El nuevo gobernador era sobrino de Juan y Felipe, pues su madre era hija natural de <strong>Carlos V</strong>. Hijo de <strong>Octavio Farnesio</strong>, era heredero del ducado de Parma, lo que le daba acceso a importantes recursos financieros. El príncipe de Parma estaba familiarizado desde temprana edad con las provincias rebeldes ya que su madre fue gobernadora de aquellas tierras unas décadas atrás. Desde 1578 demostró que Juan de Austria había acertado al elegirlo. Era <strong>el mejor militar de su época</strong> y un gobernador sobradamente a la altura del reto que tenía delante.</p>



<h3 class="wp-block-heading">1578, situación límite</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Los rebeldes flamencos fueron derrotados en la batalla de Gembloux en 1577 (escogida recientemente como fecha conmemorativa para el Día de los <a href="https://reasilvia.com/2019/02/cinco-libros-sobre-los-tercios/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Tercios (opens in a new tab)">Tercios</a> —31 de enero—), pero el año siguiente tenían cercadas a las tropas españolas en Namur. Juan de Austria había muerto y <strong>no había esperanzas de socorro</strong> para los hombres de la Monarquía Hispánica. Aunque pueda parecer que los Estados Generales (asamblea de los tres estados —nobleza, clero y burguesía— de las 17 provincias donde los rebeldes se hicieron fuertes institucionalmente) tenían la sartén por el mango, la realidad pronto dio un giro.</p>



<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5312" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/John_of_Austria_portrait-260x300.jpg" alt="sitio de amberes Juan de austria" width="235" height="271" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/John_of_Austria_portrait-260x300.jpg 260w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/John_of_Austria_portrait.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 235px) 100vw, 235px" />
<figcaption>Juan de Austria | Alonso Sánchez Coello</figcaption>
</figure>
</div>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque se entiende que, para estos años, los rebeldes habían logrado cierta unidad de dirección, las habituales diferencias, recelos y enemistades entre provincias y ciudades <strong>debilitaron esta aparente unidad</strong>. La realidad era que cada provincia tenía sus propias ideas para el futuro común, si acaso este era posible. Aunque algunas diferencias se hicieron a un lado, con la gestación y extensión de diferentes cultos protestantes, entremezclados a veces con aspiraciones políticas, los rebeldes tuvieron que hacer frente a una pregunta esencial para la que no tenían respuesta: si Felipe II no era el señor natural de las provincias, ¿quién lo era?<span id='easy-footnote-35-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-35-5267' title='&lt;em&gt;Ídem&lt;/em&gt;.'><sup>35</sup></a></span></p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size: 15px;">Te puede interesar: <a href="https://exploralibros.com/no-ficcion/historia/libros-tercios/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label=" (abre en una nueva pestaña)">Diez libros sobre los legendarios tercios que te transportarán al pasado</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">La implicación de algunas personalidades como <strong>Guillermo de Orange</strong>, que había cambiado de bando en una de las más sonadas traiciones en la historia de la Monarquía Hispánica, o <strong>Francisco de Anjou</strong> (a quien propuso el primero como príncipe) podría haber servido para un recambio a Felipe II. Sin embargo, la suerte política, militar y personal de ambos lo imposibilitó, ya que murieron en 1584.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero volviendo a 1578, a aquella colina de Bouge que los ingenieros de Juan de Austria habían fortificado, la situación para la Monarquía Hispánica, como comentábamos, pendía de un hilo: las tropas estaban cercadas por las fuerzas combinadas de Orange, Anjou y los Estados Generales<span id='easy-footnote-36-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-36-5267' title=' PARKER, G: &lt;em&gt;Felipe II&lt;/em&gt;, Booket, 2013, p. 683.'><sup>36</sup></a></span> sin posibilidad de recibir refuerzos, el hermanastro de Felipe II había muerto y Farnesio apenas tenía capacidad de maniobra. Sin embargo, el 23 de octubre <strong>la rebelión se descompuso desde dentro</strong>. Las tropas de los Estados Generales levantaron el cerco. Fue la consecuencia militar de una situación política insostenible que venía dando visos de colapsar.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Arras y Utrecht, entre particularismos y enemistades</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Las desavenencias, cada vez mayores, entre <strong>católicos moderados y calvinistas</strong> debilitaron el aparente buen momento rebelde. Durante el verano y el otoño de 1578 esta situación se agravó alimentando los tradicionales particularismos, que escondían viejas enemistades. El levantamiento del cerco en octubre dio a Farnesio y sus hombres tiempo para recuperarse y trazar un plan. Y tuvo pronto ocasión el príncipe (todavía sin heredar el ducado) de Parma de demostrar sus dotes políticas.</p>



<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5313" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/sitio-amberes-farnesio-239x300.jpg" alt="Sitio de amberes Farnesio" width="247" height="310" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/sitio-amberes-farnesio-239x300.jpg 239w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/sitio-amberes-farnesio.jpg 637w" sizes="auto, (max-width: 247px) 100vw, 247px" />
<figcaption>Alejandro Farnesio en 1585 | Otto van veen</figcaption>
</figure>
</div>



<p class="wp-block-paragraph">Las provincias más sureñas (Hainaut, Artois y el Flandes valón) se negaron durante el otoño a contribuir al esfuerzo bélico de los Estados Generales. Las dos primeras acabaron formando la <strong>Unión de Arras</strong>, a la que se unió el Flandes valón a principios de 1579. Alejandro Farnesio tuvo el acierto de acercarse a estas provincias para negociar un tratado. Mientras, desde el norte, Holanda y Zelanda se encaminaban a la <strong>Unión de Utrecht</strong>, que no planeaba reconciliarse con España ni salvaguardar la fe católica. En este combate político, Arras reconoció a Felipe II como su señor natural y aceptó la gobernación de Farnesio. Esta temprana división selló el camino hacia los actuales estados de Bélgica y Holanda, y fue el <strong>mayor logro diplomático de Parma</strong>, que facilitó su posterior campaña de reconquista<span id='easy-footnote-37-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-37-5267' title='Ver PARKER, G: &lt;em&gt;España y la rebelión de Flandes&lt;/em&gt;, Nerea, 1989, pp. 184-194, para un relato sucinto de la escisión política rebelde y sus divergentes pretensiones. '><sup>37</sup></a></span>. Como los grandes generales de la Historia, Alejandro Farnesio combinó sus dotes militares con su clarividencia para leer el tablero político y sacar partido del mismo, lo que también habían hecho con anterioridad <strong>Hernán Cortés</strong><span id='easy-footnote-38-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-38-5267' title='Para un acercamiento muy sucinto a la expedición de Cortés ver nuestro artículo &lt;br /&gt;«&lt;a href=&quot;https://reasilvia.com/2017/10/conquista-mexico/&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt;La conquista de México&lt;/a&gt;«. El libro de Iván Vélez puede ser una buena opción para el gran público (lee &lt;a href=&quot;https://reasilvia.com/2019/03/la-conquista-de-mexico-ivan-velez/&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot; aria-label=&quot;aquí (abre en una nueva pestaña)&quot;&gt;aquí&lt;/a&gt; nuestra reseña). Una aproximación profunda se puede encontrar en &lt;em&gt;La conquista de México&lt;/em&gt; &amp;#8211; Hugh Thomas.'><sup>38</sup></a></span> y <strong>Francisco Pizarro</strong> <span id='easy-footnote-39-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-39-5267' title='Para conocer la conquista del Perú y cómo Pizarro aprovechó la situación política incaica es recomendable Plata y Sangre &amp;#8211; Antonio Espino López (lee nuestra reseña &lt;a href=&quot;https://reasilvia.com/2019/01/plata-y-sangre-conquista-imperio-inca-peru-antonio-espino-lopez/&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot; aria-label=&quot;aquí (abre en una nueva pestaña)&quot;&gt;aquí&lt;/a&gt;.'><sup>39</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre el invierno y la primavera de 1579 Parma consiguió más apoyos y recuperó para la causa española tropas de católicos descontentos. Entretanto, la alternativa al poder de Felipe II en los Estados Generales, como bien ha señalado <strong>Geoffrey Parker</strong>, parecía ser la anarquía<span id='easy-footnote-40-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-40-5267' title='PARKER, G: &lt;em&gt;España y la rebelión de Flandes&lt;/em&gt;, Nerea, 1989, p. 200.'><sup>40</sup></a></span>. Junto al tenaz despliegue político, Alejandro Farnesio sitió y tomó la ciudad de Maastricht el 29 de junio. Para entonces, más de la mitad del actual Estado belga <strong>estaba en manos de la Monarquía Hispánica</strong>. El despliegue militar y diplomático de Parma tocó la tecla adecuada en el mejor momento. Fue ahora cuando los Estados Generales se movieron para atraer a Anjou, pero esta elección sembró más discordia en el bando rebelde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, los flamencos que se habían reunido de nuevo bajo el poder de Felipe II pusieron trabas, y la recién comenzada reconquista <strong>quedó embalsamada durante un año</strong>. Conforme se acababa 1579, presionaron al rey Habsburgo a retirar las tropas extranjeras destinadas en Flandes (desconfiaban debido al saqueo de Amberes en 1576, todavía leal a Felipe II, a manos del Ejército hispánico) y a cesar al príncipe de Parma como gobernador. Felipe acabó aceptando. Retiró a las tropas españolas, que luego tomaron partida en la conquista de Portugal, y licenció a casi todas las alemanes. En la primavera de 1580 Alejandro Farnesio contaba casi en exclusiva con soldados valones, que en muchos casos habían luchado antes para los Estados Generales. Finalmente, en verano, Felipe II le comunicó a su sobrino que quedaría en Flandes como comandante mientras que su madre volvía a ostentar el cargo de gobernadora<span id='easy-footnote-41-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-41-5267' title='&lt;em&gt;Ibidem&lt;/em&gt;, pp. 203-207.'><sup>41</sup></a></span>.</p>



<h3 class="wp-block-heading">El camino hacia Amberes</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Esta situación produjo una parálisis ya que madre e hijo no colaboraron y, en 1581, los avances que había logrado Alejandro Farnesio <strong>estaban en peligro</strong>. Los flamencos leales al rey se dieron cuenta y, a finales de 1581 aceptaron la vuelta de Parma a la gobernación y a principios de 1582 solicitaron la vuelta de las tropas extranjeras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquel compás de espera que vivió Farnesio en Flandes no vino del todo mal a su campaña, aunque en 1581 todos se dieran cuenta de los problemas que representaba la situación. Durante la primera mitad de 1582 volvieron algunas de las tropas que ya habían combatido en Flandes junto a otras diferentes. <a href="https://reasilvia.com/2019/02/cinco-libros-sobre-los-tercios/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Tercios (opens in a new tab)">Tercios</a> españoles e italianos que habían tomado parte en la conquista de Portugal venían ahora con más experiencia. Estas tropas <strong>fueron la punta de lanza de muchos ataques</strong>, considerablemente superiores en calidad a las milicias y mercenarios de los Estados Generales<span id='easy-footnote-42-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-42-5267' title='&lt;em&gt;Ibidem&lt;/em&gt;, p. 207.'><sup>42</sup></a></span>. La espera, a pesar de la dureza de la circunstancia, dejó unos frutos maduros que Alejandro Farnesio exprimió al máximo. Además, las tropas que no eran naturales del lugar donde combatían eran más fiables que las valonas, pues era difícil que desarrollaran simpatías por uno u otro bando estando a miles de kilómetros de sus hogares.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="640" class="wp-image-5306" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/amberes-general-1024x640.jpg" alt="sitio de amberes mapa 1" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/amberes-general-1024x640.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/amberes-general-300x188.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/amberes-general-768x480.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/amberes-general.jpg 2000w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" />
<figcaption>La situación en las 17 provincias antes del sitio de Amberes. En rojo, las zonas controladas por los Estados Generales | © Rea Silvia</figcaption>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph">Gracias a esta nueva remesa de tropas y a recuperar libertad de acción en Flandes como gobernador, Farnesio retomó su enérgica campaña militar. Se demostró, de nuevo, que la unidad de los Estados Generales era sólo un espejismo. Mientras Parma rendía ciudades por la vía diplomática y la militar, Anjou se encontraba al norte como nuevo señor de los rebeldes. Sin embargo, al francés no le satisfacían los cortos poderes que le otorgaron, y Holanda y Zelanda <strong>no llegaron a reconocerlo</strong>. Trató de ganar poder con una campaña militar que le llevó a las puertas de Amberes en 1583, sitio que falló estrepitosamente. Sin apenas apoyos, abandonó Flandes y murió en 1584.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta aquel año, Alejandro Farnesio había rendido, por la vía de la diplomacia o del acero, <strong>68 ciudades desde 1578</strong><span id='easy-footnote-43-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-43-5267' title='MESA GALLEGO, E: “El sitio de Amberes”, &lt;em&gt;Desperta Ferro Moderna&lt;/em&gt;, Nº 1, 2012, pp. 30-31.'><sup>43</sup></a></span>. Con el corazón industrial de las 17 provincias a su merced, Parma pasó a cortar la salida al mar de las plazas (dependían de esto en gran medida) para conseguir un mejor avance por tierra. A comienzos de verano de 1584, Farnesio consideraba que le restaban cuatro plazas para tomar el control total de la mitad sur de las 17 provincias: Bruselas, Malinas, Gante y Amberes<span id='easy-footnote-44-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-44-5267' title='CARNERO, A: &lt;em&gt;Historia de las gverras civiles qve ha avido en los Estados de Flandes des del año 1559. hasta el de 1609. y las cavsas de la rebelión de dichos estados&lt;/em&gt;, Bruselas, 1625, p. 184.'><sup>44</sup></a></span> .</p>



<h2 class="wp-block-heading">Comienza el sitio</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Con buena parte de la cuenca del Escalda bajo dominio español, Alejandro Farnesio emprendió el sitio de Amberes. Con unos 12.000 hombres, la operación consistió en tomar varias posiciones a ambos lados del río Escalda en su curso hacia el mar. El plan inicial pasaba por <strong>tomar los fuertes de Lillo y Liefkensoheck</strong>, a 12 kilómetros de la ciudad río abajo. Controlando ambas fortificaciones se podría cerrar la navegación por el Escalda para así aislar Amberes, o de lo contrario seguiría recibiendo ayuda de Holanda y Zelanda desde el mar. Si todo salía bien, no habría combates en la ciudad.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="495" class="wp-image-5307" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/amberes-cerco-1024x495.jpg" alt="sitio de amberes mapa 2" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/amberes-cerco-1024x495.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/amberes-cerco-300x145.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/amberes-cerco-768x371.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/amberes-cerco.jpg 1195w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" />
<figcaption>Marcha sobre el Escalda desde ambas orillas | © Rea Silvia</figcaption>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph">Entre días y noches con chubascos y la humedad veraniega de Flandes, las tropas de Farnesio tomaron posiciones y construyeron diferentes fortificaciones. Mientras que la toma de Liefkensoheck marchó bien, <strong>el fuerte de Lillo se resistió</strong> al avance de los hombres liderados por <strong>Cristóbal de Mondragón</strong> que, según Alonso Vázquez, decidió emprender un asedio cuidadoso en lugar de un asalto a escala como le había ordenado Farnesio<span id='easy-footnote-45-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-45-5267' title='Para una detallada narración de todo el sitio, la crónica que dejó Alonso Vázquez de sus décadas de servicio a la Corona es una fuente de gran valor que he usado. Su crónica está recopilada en tres tomos en &lt;em&gt;Colección de documentos inéditos para la Historia de España&lt;/em&gt; (enlazada en la bibliografía): “Los Sucesos de Flandes y Francia en tiempos de Alexandro Farnese”. Lo referente al asalto de Lillo se encuentra en las páginas 494-496.'><sup>45</sup></a></span>. Él había diseñado el fuerte años atrás, con lo que conocía bien la posición, pero regaló un tiempo precioso a los rebeldes y estos lo emplearon en armarse bien y en abrir las esclusas de un dique que inundó el campamento de Mondragón.</p>



<h3 class="wp-block-heading">El puente de Farnesio</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de que el que la operación se estancase, Parma dio la orden a Mondragón de levantar el ataque sobre Lillo, donde ya había perdido unos 2.000 hombres<span id='easy-footnote-46-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-46-5267' title='MESA GALLEGO, E: “El sitio de Amberes”, &lt;em&gt;Desperta Ferro Moderna&lt;/em&gt;, Nº 1, 2012, pp. 34-35.'><sup>46</sup></a></span>. En un giro del plan que pocos esperaban que diera resultados, Alejandro Farnesio <strong>ordenó la construcción de un puente</strong> que cruzara el Escalda y cerrara la navegación a 7 kilómetros río abajo de la ciudad. La posición estaba bien elegida: el puente cruzaría una de las curvas descritas por los meandros del Escalda, lo que forzaba a navegar despacio; ante el ataque de una flotilla se podría planear una buena defensa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una noche de tormenta sin cesar, Farnesio envió siete compañías a asegurar el dique de Kallo y reparar una brecha que los rebeldes hicieron en él. Era esta la zona deseada para levantar el puente y por lo tanto de vital importancia para el sitio, por lo que el duque de Parma indicó que se debía tomar el dique <strong>a cualquier precio</strong>. Este asalto de noche, sobre terrenos inundados y bajo la lluvia fue una durísima prueba para los soldados, como atestigua Alonso Vázquez:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Fue marchando Juan de Rivas y los demás españoles con inmenso trabajo, y para pasar la cortadura era necesario ir desguazando más de media legua el agua a los pechos, y llevaban a los hombros maderos y tablones para hacer puentes y pasar algunas canales, que aunque no eran muy anchas, tenían más de una pica de fondo y no se podían desguazar<span id='easy-footnote-47-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-47-5267' title='VÁZQUEZ, A: “Los Sucesos de Flandes y Francia en tiempos de Alexandro Farnese”, Tomo I, en VV.AA.:&lt;em&gt;&lt;a href=&quot;http://www.elquaderno.com/?p=638&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt; Colección de documentos inéditos para la historia de España&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;, 1879, p. 505.'><sup>47</sup></a></span></p>
<cite><br /></cite></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">El crítico combate que siguió a este durísimo avance fue hecho <strong>a pica y espada</strong>, sin ayuda alguna de las armas de fuego, ya que debido al camino y al aguacero incesante la pólvora y las mechas estaba completamente inservibles:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8230;y por no poder aprovechar los unos ni los otros de las armas de fuego por la mucha agua que llovia, lo hicieron de las picas y espadas, que es la antigua pólvora y escaramuza de los españoles<span id='easy-footnote-48-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-48-5267' title='&lt;em&gt;Ibidem&lt;/em&gt;, p. 507'><sup>48</sup></a></span>.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">La obra de ingeniería, no obstante, planteaba nuevos rompecabezas. Los hombres de Farnesio necesitaban grandes cantidades de madera para el puente, los fuertes que lo protegerían a ambas orillas y, como señala Parker, una máquina diseñada para la ocasión. Parma hizo traer materiales de diferentes zonas, pero también <strong>mandó asediar la localidad de Terramunda</strong> (al suroeste de Amberes) para abastecerse de sus bosques. Aunque el ataque salió bien, durante la operación una bala de cañón de los defensores dejó sin cabeza a <strong>Pedro de Paz</strong>, maestre de campo de uno de los tercios<span id='easy-footnote-49-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-49-5267' title='CARNERO, A: &lt;em&gt;Historia de las gverras civiles qve ha avido en los Estados de Flandes des del año 1559. hasta el de 1609. y las cavsas de la rebelión de dichos estados&lt;/em&gt;, Bruselas, 1625, p. 185.'><sup>49</sup></a></span>.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="715" class="wp-image-5309" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/Puente_Farnesio_Amberes-1024x715.jpg" alt="sitio de amberes puente" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/Puente_Farnesio_Amberes-1024x715.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/Puente_Farnesio_Amberes-300x209.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/Puente_Farnesio_Amberes-768x536.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/Puente_Farnesio_Amberes.jpg 1152w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" />
<figcaption>El puente de Farnesio | Frans Hohenberg</figcaption>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph">Estos combates se llevaron a cabo durante el verano, <strong>entre el calor y la natural humedad</strong> de zonas ribereñas surcadas por canales, aumentada por la apertura de diques y contradiques para inundar los campos, estrategia en la que los rebeldes eran maestros. No obstante, los hombres de que disponía Farnesio no eran ajenos al territorio y el propio príncipe de Parma supo, por lo general, anticiparse a los movimientos de los defensores, fruto de un profundo conocimiento de la zona y de una clarividencia estratégica que supo exprimir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre la <strong>psicología del combate</strong> el episodio de Terramunda también deja algunos pasajes esclarecedores sobre la personalidad de Parma y la religiosidad de los soldados. Según Alonso Vázquez «no cesando los rebeldes de molestarlos y ofenderlos con palabras feas [a los sitiadores españoles], y colgaban de la muralla las imagines y santos con sogas, diciéndoles que mirasen en lo que creian»<span id='easy-footnote-50-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-50-5267' title='VÁZQUEZ, A: “Los Sucesos de Flandes y Francia en tiempos de Alexandro Farnese”, Tomo I, en VV.AA.:&lt;em&gt;&lt;a href=&quot;http://www.elquaderno.com/?p=638&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt; Colección de documentos inéditos para la historia de España&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;, 1879, p. 510.'><sup>50</sup></a></span>. Ante lo que Parma mostró su habitual tenacidad y seriedad castrense «En esto procuraba Alexandro con grandísimas veras, que hubiese silencio en semejantes ocasiones, y no como otros Generales que permiten que sus soldados hablen con los enemigos desde la trincheras, cosa bien fuera del órden militar»<span id='easy-footnote-51-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-51-5267' title='Ídem'><sup>51</sup></a></span>. Era un asunto muy delicado que requería del mayor autocontrol al ser hombres católicos que se consideraban «defensores de la fe frente a herejes»<span id='easy-footnote-52-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-52-5267' title='ALBI DE LA CUESTA, J: &lt;em&gt;De Pavía a Rocroi&lt;/em&gt;, Desperta Ferro, 2017, p. 132.'><sup>52</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este clima, con algunos días de fuertes e incesantes lluvias, pesaba sobre los hombres, que no siempre podían retirar los cuerpos de sus camaradas de armas caídos cuando los combates eran más intensos. Sólo podemos imaginar lo que aquel <strong>conjunto de temperaturas</strong>, <strong>humedad y olores</strong> debería suponer para el soldado, a lo que se sumaba el pesado olor de <strong>la pólvora y la sangre</strong>. Episodios como el de Pedro de Paz dejaban un profundo impacto en los hombres «Sintió su muerte todo el ejército católico por ser amado de todos sus soldados; perdieron un padre que les procuraba su acrecentamiento, teniéndolos siempre en muy buen órden y disciplina militar»<span id='easy-footnote-53-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-53-5267' title='VÁZQUEZ, A: “Los Sucesos de Flandes y Francia en tiempos de Alexandro Farnese”, Tomo I, en VV.AA.:&lt;em&gt;&lt;a href=&quot;http://www.elquaderno.com/?p=638&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt; Colección de documentos inéditos para la historia de España&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;, 1879, p. 511.'><sup>53</sup></a></span>. La muerte de oficiales destacados a veces suponía, indistintamente del bando, la caída de moral de la tropa o un impulso anímico para vengar su nombre. Son, en no pocas ocasiones, este tipo de eventos que alteran en pocos segundos el brío de los combatientes los que cambian la suerte de tramos de combates e, incluso, de batallas enteras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De vuelta a la construcción del puente, y con la toma exitosa de Terramunda y la subsiguiente explotación de sus recursos madereros, Farnesio también necesitó abrir una línea de comunicación con sus vías de suministros. Primero lo intentó Escalda arriba, pero los rebeldes levantaron un fuerte y presentaron una fiera resistencia. Por suerte para los españoles, la ciudad de Gante cayó en septiembre y Parma vio una oportunidad: usando las tierras inundadas al noroeste de Amberes, <strong>mandó excavar un canal de unos 22 kilómetros</strong> que posibilitó la comunicación con Gante. Ahora tenía una magnífica vía de suministros bajo su control que fue de gran importancia para el resto del sitio<span id='easy-footnote-54-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-54-5267' title='&lt;em&gt;Ibidem&lt;/em&gt;, p. 526.'><sup>54</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Plenamente abastecidos, los hombres de Farnesio continuaron con la construcción del puente. Con más de 600 metros de largo, según Parker, hundido con pilares 25 metros de profundidad y con dos plataformas conectadas por barcas. Aquel ingenio estaba defendido a ambas orillas por dos imponentes fuertes y era lo suficientemente ancho para estar protegido por un buen puñado de hombres. Ahora <strong>la ciudad de Amberes estaba casi totalmente aislada</strong>, lo suficiente como para no poder abastecer a todas sus tropas y vecinos. Los rebeldes tenían unos pocos meses, con el invierno a las puertas, para atacar o hacer frente a una hambruna.</p>



<h3 class="wp-block-heading">La batalla por el puente</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Precisamente el invierno fue la primera estrategia rebelde. Esperaban que las inclemencias climáticas desmoralizaran a los hombres de Farnesio y que debilitara el puente lo suficiente como para que se desmoronara sin posibilidad alguna de reconstruirlo. Los días se convertían en semanas, el sol, que cada vez anunciaba con mayor brío la primavera, calentaba más las anegadas tierras de Flandes. Las esperanzas de los vecinos de Amberes <strong>se desvanecían</strong> mientras que las divisiones en su seno complicaron la postura rebelde. En un censo de 1584<span id='easy-footnote-55-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-55-5267' title='PARKER, G: &lt;em&gt;España y la rebelión de Flandes&lt;/em&gt;, Nerea, 1989, p. 198.'><sup>55</sup></a></span> se mostraba que aproximadamente la mitad de la población era católica, frente a otra mitad de diversas formas de protestantismo con una mayoría calvinista. Los católicos apostarían poco a poco por rendir la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Paralelamente la guerra seguía a favor de Farnesio. El 10 de marzo cayó Bruselas, lo que aislaba cada vez más Amberes. Los rebeldes pidieron ayuda a Zelanda, que envió una flota. El plan protestante pasaba por una <strong>operación combinada para acabar con el puente</strong> de los españoles. Desde el fuerte de Lillo se desplegó un exitoso ataque sobre el de Liefkensoheck. Las tropas rebeldes se preparaban para continuar río arriba y asaltar el puente con la ayuda de la flota, pero Farnesio mandó levantar un fortín sobre el dique por el que avanzarían los insurgentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los hombres de aquel fortín, el San Antonio, rechazaron el avance rebelde mientras cada vez más vecinos de Amberes <strong>reclamaban a sus autoridades la rendición</strong>. Pero todavía tenían varios cartuchos por quemar antes plantearse seriamente entablar negociaciones con Farnesio<span id='easy-footnote-56-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-56-5267' title='MESA GALLEGO, E: “El sitio de Amberes”, &lt;em&gt;Desperta Ferro Moderna&lt;/em&gt;, Nº 1, 2012, pp. 31-32. '><sup>56</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya era abril y los rebeldes habían diseñado una nueva estrategia: enviar brulotes desde Amberes. Entre estos viejos barcos de fuego había dos que fueron llenados de pólvora hasta los topes, y cargados con planchas de madera y metal, piedras, clavos e incluso lápidas para hacer, si cabe, <strong>más terrible la explosión</strong>. A pesar de no haber podido avanzar sobre el puente con tropas, controlaban ambas zonas de la ribera del Escalda cerca de Lillo, lo que facilitó la llegada de más barcos zelandeses que esperaban la destrucción del ingenio de Farnesio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El 4 de abril se lanzaron río abajo los brulotes con Alejandro Farnesio en el puente. Parma confiaba en que la plataforma, defendida por unas estacas frente a las barcas, no recibiera este tipo de ataque. Uno de los grandes brulotes explosivos hizo su trabajo antes de tiempo y el otro quedó varado entre las estacas. En uno de esos momentos que deciden la suerte de las batallas, un alférez convenció a Farnesio de refugiarse en el fuerte de Santa María (en la orilla oeste). Unos minutos después, el brulote se soltó de las estacas y estalló. La horrorosa explosión <strong>pulverizó parte del fuerte, del puente y de los soldados</strong> que lo protegían<span id='easy-footnote-57-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-57-5267' title='VÁZQUEZ, A: “Los Sucesos de Flandes y Francia en tiempos de Alexandro Farnese”, Tomo II, en VV.AA.:&lt;em&gt;&lt;a href=&quot;http://www.elquaderno.com/?p=638&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt; Colección de documentos inéditos para la historia de España&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;, 1879, pp. 27-31.'><sup>57</sup></a></span>. La descripción que dejó Alonso Vázquez sobre las siguientes horas muestra un panorama espeluznante:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>No se puede encarecer lo que este dia allí pasó, que por se una hora ántes de que anocheciese el infelice suceso causó gran confusion miéntras se esperaba el dia, y la tuvo tan grande Alexandro toda aquella noche como se puede imaginar, porque las voces y alaridos de los heridos, que unos medio enterrados las daban, otras sin saber adonde, y las camaradas de los soldados buscaba á sus amigos y paisanos, llamábanse unos á otros y no respondian<span id='easy-footnote-58-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-58-5267' title='&lt;em&gt;Ibidem&lt;/em&gt;, p. 31.'><sup>58</sup></a></span>.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Aquel terrible estallido aturdió al propio Farnesio y buena parte de las tropas, y al menos entre 500 y 800 hombres murieron en unos pocos minutos. Otro brulote menor explotó entre las estacas, causando, en menor medida, ciertos estragos. Entre la confusión de la noche, Parma ordenó que los hombres se preparan para un más que posible ataque fluvial de la flota zelandesa. Sin embargo, los navíos de Zelanda <strong>nunca llegaron a atacar</strong>. Lejos del puente, presos de la confusión propia de la explosión, en un claro ejemplo de la <em>Niebla de Guerra</em> de Clausewitz, los zelandeses no leyeron bien la situación, por lo que prefirieron no avanzar río arriba. Un ataque aquella noche podría haber roto el asedio, pero la sempiterna presencia de la incertidumbre jugó a favor de los sitiadores<span id='easy-footnote-59-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-59-5267' title='&lt;em&gt;Ibidem&lt;/em&gt;, p. 33.'><sup>59</sup></a></span>.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="807" class="wp-image-5311" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/sitio-amberes-puente-1024x807.jpg" alt="sitio de amberes explosion" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/sitio-amberes-puente-1024x807.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/sitio-amberes-puente-300x236.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/sitio-amberes-puente-768x605.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/sitio-amberes-puente.jpg 1314w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" />
<figcaption>La gran explosión en el puente | Romeyn de Hooghe y Juan de Ledesma &#8211; Biblioteca Nacional de España</figcaption>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante los siguientes días, los hombres de Farnesio pudieron reparar el puente y el fuerte de Santa María, y desplegaron una operación fluvial contra los brulotes. Las tripulaciones de pequeñas embarcaciones patrullaban el Escalda y se hacían con el timón de los barcos de fuego. En un juego de todo o nada, estos hombres <strong>llevaban los brulotes a la orilla a contrarreloj</strong> para dejarlos estallar allí. Farnesio, además, modificó el puente de barcas para poder separarlas y que cualquier ingenio explosivo de los rebeldes pasara sin causar mayores estragos<span id='easy-footnote-60-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-60-5267' title='MESA GALLEGO, E: “El sitio de Amberes”, &lt;em&gt;Desperta Ferro Moderna&lt;/em&gt;, Nº 1, 2012, pp. 32-33.'><sup>60</sup></a></span>.</p>



<h3 class="wp-block-heading">La batalla por Kouwensteyn</h3>



<p class="wp-block-paragraph">La noche del 25 al 26 de mayo de 1585 las tropas rebeldes <strong>avanzaron sobre el dique de Kouwensteyn</strong>. Al amparo de la oscuridad, los insurgentes guarnecidos en Lillo se embarcaron para surcar las zonas inundadas hasta una de las posiciones más fuertes de los españoles. Si conseguían romper el dique podrían volver a comunicarse con Amberes, asistir la ciudad y ganar tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El dique, sobre el pueblo de Kouwensteyn, estaba bien defendido. Alejandro Farnesio se había dado cuenta tiempo atrás de la importancia de esta posición y sus hombres habían construido varios fortines en caso de que los rebeldes atacaran. Era el único impedimento que conectaba Lillo, el centro de operaciones insurgente, con Amberes; de Kouwensteyn a la ciudad todo era zona inundada. El bando que controlara la posición <strong>bien podría tener la mano ganadora</strong>, y por ahora era de Parma.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="802" class="wp-image-5310" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/sitio-amberes-1-1024x802.jpg" alt="sitio de amberes mapa general" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/sitio-amberes-1-1024x802.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/sitio-amberes-1-300x235.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/sitio-amberes-1-768x602.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2019/02/sitio-amberes-1.jpg 1980w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" />
<figcaption>Situación general de las diferentes fases del sitio. Click <a href="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/00/Siege_of_Antwerp_1584-1585_-_Het_belegh_der_stadt_Antwerpen_in_den_jaeren_MDLXXXIV_en_MDLXXXV_%28Jan_Luyken%2C_1679%29.jpg" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="aquí (abre en una nueva pestaña)">aquí</a> para ampliar.| Jan Luyken</figcaption>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph">Previamente los rebeldes habían lanzado un ataque sobre el dique, pero fue rechazado tras un combate en el que los asaltantes se retiraron con muchas bajas. La operación era complicada porque requería <strong>un desembarco en una zona angosta repleta de fortines</strong>. El conde <strong>Phillip de Hohenlohe-Neuenstein</strong> tramó un ingenioso plan para la noche del 25 de mayo: envió falsos brulotes que hicieron que los españoles abandonaran algunos de sus puestos defensivos. De aquellos barcos salieron rebeldes que prepararon el desembarco del resto de las tropas en un ataque sin precedentes<span id='easy-footnote-61-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-61-5267' title='&lt;em&gt;Ibidem&lt;/em&gt;, 33-36.'><sup>61</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los de Amberes también habían botado un enorme buque de cubierta cuadrada al que apodaron <em>El fin de la guerra</em>. Pensado para <strong>distraer del verdadero objetivo</strong> a los españoles, estos le causaron graves estragos al cañonearlo, con lo que pronto redujeron la distracción al mínimo. Los rebeldes trataron de usarlo para apoyar un desembarco en Kouwensteyn, pero no fue de gran ayuda. Los vecinos de Amberes pasaron a llamarlo <em>Gastos perdidos</em>. Se usaron todos los recursos posibles en uno de los momentos más críticos del sitio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es quizás en estos compases del sitio donde mejor se puede entender lo que suponía esta guerra para la población. En una ciudad tan rica como Amberes muchos vecinos ya notaban las penurias, y parte de las élites presionaban para acordar una rendición. La división entre católicos y protestantes (y entre grupos dentro de los segundos) reafirma la <strong>naturaleza de la guerra como un conflicto civil</strong> que dividía las 17 provincias y también dejaba ver enemistades en cada región, y no pocas veces en cada ciudad, pueblo y aldea. Los flamencos estaban divididos respecto a su rey, a sus derechos y a las religiones. De hecho, fueron los marcados particularismos, rencillas y miedos a lo desconocido que podía traer un futuro con nuevos cultos los que propiciaron, como vimos al principio, que las tropas de Farnesio recobraran el aliento y pudieran plantar cara de nuevo en 1578.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de esta guerra de intereses políticos, mezclados a veces con la religión (que marcó más a la tropa y la población que a los líderes, aunque es innegable que para muchos de estos últimos también era esencial), eran los vecinos de localidades cercanas a Amberes los que veían sus pueblos completa o parcialmente inundados debido a las operaciones militares. <strong>Un año de siembra</strong>, con lo que suponía para muchas familias, <strong>echado por completo a perder</strong> para convertir campos de cultivo en enormes lagos navegables. En esta ya de por sí lastimosa escena, propietarios de tierras, dueños de negocios y cualquiera con alguna propiedad debían salvar lo que pudieran antes de que la guerra inundase sus hogares y lugares de trabajo. Era un escenario en el que poblaciones enteras veían su modo de vida completamente devastado en cuestión de horas. Tampoco se salvó la memoria de los antepasados ya que, como vimos, los de Amberes usaron lápidas para destruir el puente de Farnesio. Las consecuencias fueron en muchos casos devastadoras para una gente que en ocasiones estaría a favor de anegar las tierras y otras en contra según sus lealtades, sin olvidar a los que no habían tomado partido y escogían bando según quién violentara su vida diaria, lo que es habitual en todo conflicto armado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero volviendo nuestra mirada a la noche del 25 al 26 de mayo, el dique de Kouwensteyn fue atacado por ambos lados. Desde Amberes se embarcaron <strong>las mejores tropas disponibles</strong> y asaltaron el otro lado del dique mientras las fuerzas rebeldes de Lillo habían tomado posiciones. La noche dio paso al día mientras los españoles (y alemanes, italianos, valones&#8230;) combatían para expulsar a los asaltantes y esos protegían a los que cavaban para romper el dique. La más espantosa de las escenas llegaba cuando los defensores retomaban una zona cavada por los atacantes y la rellenaban con los cuerpos de los caídos. No había tiempo para más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de la buena visión de Farnesio a la hora de reforzar el dique los rebeldes sabían que aquel era un combate a todo o nada; o ganaban aquella noche o Amberes, a buen seguro, se rendiría. La buena preparación del ataque y la cantidad y calidad de las tropas insurgentes pusieron en serios aprietos la defensa de los soldados de la Monarquía Hispánica. Los italianos de <strong>Camillo del Monti</strong> hicieron un enorme esfuerzo por expulsar a los rebeldes. Lucharon bajo el intenso fuego de cañones de los barcos rebeldes apostados frente al dique. Allí eran un blanco fácil mientras intentaban hacer retroceder a las tropas enemigas, pero estos italianos también conocían la importancia de aquel dique y no cedieron. Cristóbal de Mondragón envió a sus hombres para reforzar a los de Camillo del Monti y <strong>consiguieron hacer retroceder a los atacantes</strong> de vuelta a sus barcos<span id='easy-footnote-62-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-62-5267' title='Ver VÁZQUEZ, A: “Los Sucesos de Flandes y Francia en tiempos de Alexandro Farnese”, Tomo II, en VV.AA.:&lt;em&gt;&lt;a href=&quot;http://www.elquaderno.com/?p=638&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt; Colección de documentos inéditos para la historia de España&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;, 1879, pp. 45-66, para un detallado relato del transcurso de todas las fases del combate por Kouwensteyn'><sup>62</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora el nivel del agua había disminuido debido a varias roturas del dique, con lo que algunas naves quedaron varadas y no todos los rebeldes pudieron retirarse. Dicha situación, lejos de amedrentarlos, les hizo renovar el combate. Cavaron una línea de trincheras y <strong>comenzó una lucha casi hasta el último hombre</strong>. Debido a que la batalla recobraba intensidad, el <strong>duque de Mansfeld</strong>, acantonado al lado contrario de Mondragón, también envió refuerzos. Tras duras horas de combate, las tropas españolas lograron reducir a los rebeldes, que habían perdido unos 4.000 hombres en aquella espantosa noche frente a unos 800 de los de Farnesio<span id='easy-footnote-63-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-63-5267' title=' MESA GALLEGO, E: “El sitio de Amberes”, &lt;em&gt;Desperta Ferro Moderna&lt;/em&gt;, Nº 1, 2012, pp. 33-36.'><sup>63</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El corto pero intenso combate por Kouwensteyn aporta algunos datos relevantes que dan buena cuenta de por qué Farnesio ganaba el sitio y la campaña de reconquista. Como dicen <strong>Robert M. Citino</strong><span id='easy-footnote-64-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-64-5267' title='En &lt;em&gt;El modo alemán de hacer la guerra&lt;/em&gt; Citino habla reiteradamente acerca de esta idea. Lee nuestra reseña &lt;a href=&quot;https://reasilvia.com/2019/02/el-modo-aleman-de-hacer-la-guerra-citino/&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot; aria-label=&quot;aquí (abre en una nueva pestaña)&quot;&gt;aquí&lt;/a&gt;.'><sup>64</sup></a></span> y <strong>Dennis E. Showalter</strong><span id='easy-footnote-65-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-65-5267' title='Ver &lt;a href=&quot;https://reasilvia.com/2018/05/batalla-kursk-dennis-e-showalter/&quot; target=&quot;_blank&quot; rel=&quot;noreferrer noopener&quot;&gt;&lt;em&gt;La batalla de Kursk&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;'><sup>65</sup></a></span>, un buen general no es el que toma siempre las decisiones acertadas, sino <strong>aquel que diseña planes flexibles</strong> para poder reaccionar ante cualquier eventualidad que pueda suceder. Eso que el U.S. Army War College llamó VUCA (volatilidad, incertidumbre —uncertainty en inglés—, complejidad y ambigüedad) y que todo buen general debe tener en cuenta, porque la realidad de la guerra (y de la vida) es volátil, incierta, compleja y ambigua. Farnesio tuvo que buscar «planes B» desde el comienzo del sitio, de hecho, su gran obra de ingeniería, por la que ha sido recordado durante generaciones, fue precisamente un plan B ante la imposibilidad de tomar el fuerte de Lillo. Su operación fue flexible y no se resintió a pesar de las eventualidades que la pusieron en jaque y en Kouwensteyn mostró que su análisis táctico se adelantaba sobradamente a los acontecimientos, pues supo muy temprano de la importancia del dique y lo reforzó en caso de que los rebeldes lo asaltaran, como finalmente ocurrió. Si a todo esto añadimos la lectura política de la situación general y cómo la combinó con operaciones militares, es fácil comprender por qué se dice que Alejandro Farnesio fue el mejor general de su época.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De vuelta al sitio, a pesar de la derrota rebelde en Kouwensteyn parte de Amberes se negaba a rendirse. Alejandro Farnesio tomó en los siguientes días varias poblaciones que abastecían la ciudad sitiada de diferentes alimentos, con lo que el 9 de julio comenzaron las negociaciones. Los gobernantes de Amberes pedían demasiado para una población que estaba cercada y tenía gravísimos problemas de abastecimiento. Al final, y presionados por los vecinos y por la reciente rendición de Malinas, <strong>el 18 de agosto se firmó la paz</strong>. Dos días después, el príncipe de Parma entró con sus tropas en Amberes sin haber disparado una sola bala sobre sus muros. Felipe II le había concedido la Orden del Toisón de Oro. Si algunos habían dudado de su puente, Farnesio estaba ahora en la cúspide como comandante y gobernador de Flandes<span id='easy-footnote-66-5267' class='easy-footnote-margin-adjust'></span><span class='easy-footnote'><a href='https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/#easy-footnote-bottom-66-5267' title='MESA GALLEGO, E: “El sitio de Amberes”, &lt;em&gt;Desperta Ferro Moderna&lt;/em&gt;, Nº 1, 2012, pp. 34-35'><sup>66</sup></a></span>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La toma de Amberes, junto a Gante, Bruselas y Malinas, restauró buena parte del poder de la Monarquía Hispánica en las 17 provincias. Esto suscitó otros problemas. Para Inglaterra, tan cerca y tan lejos de Flandes, que la potencia católica recobrara el control era una mala noticia, con lo que la reina Isabel I tomó partido de manera definitiva del bando rebelde. Felipe II no tardó en recoger el guante que le tiraron al otro lado del Canal de la Mancha. Ahora los ejércitos del monarca español <strong>tenían un nuevo frente</strong> y se trazó un plan anfibio para derrotar a Inglaterra. Un capítulo, no obstante, más propicio para otro momento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">*En las tareas de revisión ha ayudado <a href="https://us.academia.edu/IsmaelJim%C3%A9nezJim%C3%A9nez" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Ismael Jiménez Jiménez (abre en una nueva pestaña)">Ismael Jiménez Jiménez</a>, prometedor americanista y conocedor entusiasta de la figura de Alejandro Farnesio, a quien agradezco su paciencia y sus buenos consejos con los que ha contribuido a mejorar el artículo.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Bibliografía</h3>



<p class="wp-block-paragraph">–ALBI DE LA CUESTA, J: <em>De Pavía a Rocroi</em>, Desperta Ferro, 2017.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–CARNERO, A: <em>Historia de las gverras civiles qve ha avido en los Estados de Flandes des del año 1559. hasta el de 1609. y las cavsas de la rebelión de dichos estados</em>, Bruselas, 1625.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–MESA GALLEGO, E: «El sitio de Amberes», <em>Desperta Ferro Moderna</em>, Nº 1, 2012.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–PARKER, G: <em>España y la rebelión de Flandes</em>, Nerea, 1989.</p>



<p class="wp-block-paragraph">– <em>Felipe II</em>, Booket, 2013.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VÁZQUEZ, A: «Los Sucesos de Flandes y Francia en tiempos de Alexandro Farnese», en VV.AA.:<em><a href="http://www.elquaderno.com/?p=638" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label=" Colección de documentos inéditos para la historia de España (abre en una nueva pestaña)"> Colección de documentos inéditos para la historia de España</a></em>, 1879.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Notas</h3>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2019/02/sitio-amberes-1584-1585-farnesio/">El sitio de Amberes, 1584-1585</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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		<title>Las consecuencias de la guerra, el destino de los moriscos</title>
		<link>https://reasilvia.com/2018/11/consecuencias-rebelion-alpujarras-moriscos/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Nov 2018 08:12:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Moderna]]></category>
		<category><![CDATA[rebelion-alpujarra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El fin de la guerra en Granada no acabó con los conflictos, la esclavitud morisca, su inmediata deportación y la expulsión final fueron las más duras consecuencias</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2018/11/consecuencias-rebelion-alpujarras-moriscos/">Las consecuencias de la guerra, el destino de los moriscos</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">La guerra siempre trae terribles consecuencias. La destrucción personal que deja a su paso genera <strong>heridas de difícil cicatrización</strong> entre los supervivientes. Aunque lo peor suele pasar cuando se firma el tratado de paz o se da por terminada por otros medios, para muchos la guerra nunca acaba y, en ocasiones, la nueva sociedad de posguerra se organiza en torno a esa realidad, establecida en una especie limbo a la espera de superar los horrores dejados por la contienda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1571, en Granada, la guerra civil entre súbditos moriscos y la Monarquía Hispánica se dio por terminada. Los rebeldes que querían forjar un estado musulmán (y que de facto lo hicieron, en cuanto a ellos concernía sus territorios estaban gobernados por su rey) habían sido derrotados o se habían refugiado en lo más recóndito de las serranías. Una situación que ya explicamos en los artículos <a rel="noreferrer noopener" aria-label="En 1571, en Granada, la guerra civil entre súbditos moriscos y la Monarquía Hispánica se dio por terminada. Los rebeldes que querían forjar un estado musulmán (y que de facto lo hicieron, en cuanto a ellos concernía sus territorios estaban gobernados por su rey) habían sido derrotados o se habían refugiado en lo más recóndito de las serranías. Una situación que ya explicamos en los artículos III y IV; para estos moriscos, las cuadrillas cristianas y para los cristianos supervivientes y los repobladores la guerra no había acabado. Al contrario, se alargó durante décadas. (abre en una nueva pestaña)" href="https://reasilvia.com/2018/09/la-guerra-de-granada-ii-1569-1571/" target="_blank">III</a> y <a href="https://reasilvia.com/2018/10/ejercitos-guerra-granada/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="En 1571, en Granada, la guerra civil entre súbditos moriscos y la Monarquía Hispánica se dio por terminada. Los rebeldes que querían forjar un estado musulmán (y que de facto lo hicieron, en cuanto a ellos concernía sus territorios estaban gobernados por su rey) habían sido derrotados o se habían refugiado en lo más recóndito de las serranías. Una situación que ya explicamos en los artículos III y IV; para estos moriscos, las cuadrillas cristianas y para los cristianos supervivientes y los repobladores la guerra no había acabado. Al contrario, se alargó durante décadas. (abre en una nueva pestaña)">IV</a>; para estos moriscos, las cuadrillas cristianas y para los cristianos supervivientes y los repobladores <strong>la guerra no había acabado</strong>. Al contrario, se alargó durante décadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya hemos visto en anteriores artículos de <a href="https://reasilvia.com/rebelion-alpujarra/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="Ya hemos visto en anteriores artículos de esta serie cómo el conflicto armado continuó, a menor escala pero con mayor crueldad, y cómo parte los cristianoviejos organizó una sociedad martirial al son del tridentismo y entorno a las heridas de la guerra. En el presente artículo vamos a tratar algunas de las consecuencias más importantes y que más se extendieron en el tiempo: ¿Qué ocurrió con los moriscos? (abre en una nueva pestaña)">esta serie</a> cómo el conflicto armado continuó, a menor escala pero con mayor crueldad, y cómo parte los cristianoviejos organizó una sociedad martirial al son del tridentismo y entorno a las heridas de la guerra. En el presente artículo vamos a tratar <strong>algunas de las consecuencias más importantes</strong> y que más se extendieron en el tiempo: ¿Qué ocurrió con los moriscos?</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="esclavitud">Esclavitud</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En varios artículos ya hemos tocado someramente el tema de <strong>la esclavitud de los moriscos</strong>, que fue la primera gran consecuencia que dejó el levantamiento. Desde que se produjeron los primeros enfrentamientos armados ambos bandos ya tomaron rehenes. Los que acababan presos del bando morisco solían ser martirizados (especialmente si había presencia de radicales o monfíes que, dado el peso que tuvieron en la rebelión, era habitual), mientras que los del bando cristiano, aparte de humillaciones, palizas, violaciones y asesinatos, acabaron en gran medida en los mercados de las grandes ciudades para ser vendidos como esclavos. Murcia y Almería fueron las primeras ciudades en acoger este incipiente y lucrativo mercado, que pronto se extendió a los importantes mercados de Sevilla y Valencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Felipe II</strong> permitió la esclavitud de los moriscos en enero de 1569, casi al mismo tiempo que se tomaron los primeros esclavos. No era sencillo porque los moriscos estaban bautizados y era ilegal hacerlo con <em>hijos de Dios</em>. La laguna teológica que se encontró (o práctica) fue que <em>realmente</em> no eran cristianos (debemos insistir en que <strong>algunos sí eran cristianos</strong>), aunque estuviesen bautizados. Sólo se salvaron de la esclavitud los niños menores de diez años y medio y las niñas menores de nueve años y medio, y los moriscos tomados al margen de las acciones de guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Eran muchos los niños moriscos esclavizados ilegalmente? Si tomamos como referencia el mercado de Córdoba, estudiado por <strong>Aranda Doncel</strong>, se ve cómo de un total de 326 esclavos, 35 de ellos eran niños prohibidos, el 11%. Aunque debido a la ilegalidad de estas transacciones mediante una compraventa encubierta quizás&nbsp;<strong>se trate de un número menor al real</strong>. De todos modos, los más interesantes para el mercado fueron los que estaban entre los 10 y los 30 años. A estos era legal esclavizarlos y presentaban mucho presente y futuro para trabajar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se calcula que fueron esclavizados entre 25.000 y 30.000 moriscos durante el transcurso de la guerra y los meses siguientes a su cierre. Cuántos de estos fueron en realidad tomados fuera de acciones de guerra es algo <strong>difícil</strong>, cuando no imposible, <strong>de conocer</strong>. Mentir acerca de la procedencia de un esclavo o de su edad resultaba sencillo, y hacer la vista gorda para comerciar con ellos era atractivo. ¿Cómo iba nadie a demostrar que fue hecho preso en un saqueo indiscriminado en vez de en una batalla, sin sus pertenencias personales y lejos de un hogar que podía haber sido quemado hasta los cimientos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">El destino de estos esclavos fue diverso y no siempre nefasto. Como ya se señaló, las leyes que la monarquía emitió sobre la esclavitud de los moriscos dieron un marco legal para la liberación de los que habían sido esclavizados ilegalmente. Y tras la vuelta a la paz, un número importante de moriscos recobró su libertad, aunque <strong>no todos podían demostrar estas injusticias</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contrariamente, los niños no tuvieron tanta suerte a pesar de la insistencia de Felipe II en los meses y años siguientes a 1569 de liberarlos. Muchos de ellos eran huérfanos sin futuro alguno por delante, y aunque a muchos les fue devuelta la libertad, <strong>acabaron en una especie de servidumbre o semiesclavitud legal</strong>: debían realizar, hasta los 20 años, un servicio doméstico a cambio de comida y cama y debían recibir una educación cristiana. Aunque oficialmente no lo era, supuso una esclavitud temporal acompañada de una aculturación forzada. El resto de moriscos contaba con los resortes legales de la pragmática de Felipe II, además de fórmulas de manumisión por servicios especiales o cantidades específicas de dinero.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="la-deportaci-n-de-los-moriscos-granadinos">Deportación</h2>



<p class="wp-block-paragraph">A finales de enero de 1569, <strong>Pedro de Deza</strong> puso sobre la mesa la deportación de los moriscos albaicineros (que se habían opuesto a unirse a la rebelión) a otras zonas granadinas para asegurar la paz en la capital. En verano de ese mismo año se puso a prueba la medida, aunque sin deportarlos a todos. Desde ese momento se realizaron deportaciones parciales en diferentes puntos. La intención de esta política fue la de <strong>asegurar la retaguardia</strong> de los ejércitos reales, y quitar el recurso de ayuda a los alzados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la medida no quedó como algo circunstancial o temporal. En 1570 se tenía muy claro en la cúpula de poder de la Monarquía Hispánica que el futuro de los moriscos pasaba por <strong>deportarlos de Granada</strong> a otros puntos de Castilla, y a finales de ese mismo año todo estuvo preparado para realizar una deportación en masa. Columnas de 1.500 moriscos recorrieron los caminos castellanos vigilados por cerca de 200 soldados cada una. Durante los meses de noviembre y diciembre realizaron su éxodo con el frío del invierno a las puertas. Su destino eran ciudades receptoras que más tarde los distribuirían escalonadamente para reducir sus comunidades al mínimo. El objetivo: cortar sus lazos y distribuirlos entre cristianos para borrar su cultura morisca.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="896" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/alpujarras-consecuencias-deportaciones-1024x896.jpg" alt="" class="wp-image-4917" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/alpujarras-consecuencias-deportaciones-1024x896.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/alpujarras-consecuencias-deportaciones-300x263.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/alpujarras-consecuencias-deportaciones-768x672.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/alpujarras-consecuencias-deportaciones.jpg 1612w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Deportaciones de los moriscos granadinos &#8211; Manuel Fernández y González (1859)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Tras esta gran deportación se llevaron a cabo otras de moriscos que habían conseguido esconderse o volver a su tierra y de monfíes capturados por las cuadrillas. Se ha calculado en torno a 80.000 el total de moriscos repartidos durante las tres fases de la deportación. De este total, <strong>del 20 al 30% murieron en el camino</strong>. Las causas de esta mortandad las encontramos en un invierno especialmente duro, la escasez de alimentos y la extensión del tifus.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El recibimiento en sus nuevos hogares no fue amistoso. A los ojos de sus nuevos vecinos eran infieles, culpables de la guerra granadina y, por ende, de la subida de impuestos y del alistamiento en el ejército de vecinos, amigos y parientes que habían muerto. La enfermedad con la que muchos llegaron empeoró aún más las cosas. <strong>Muchas villas trataron de deshacerse de ellos</strong>, lo cual era un problema para las ciudades redistribuidoras, que se quedaban con más moriscos de los que el plan estipulaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la idea de esta deportación era la de minimizar las comunidades moriscas para romper los lazos entre ellos y acabar con el problema, no siempre se consiguió, y hubo varias ciudades con <strong>nuevos barrios moriscos más grandes de lo planeado</strong>, como Sevilla o Écija. Cuanta más fuerza como grupo tuvieran, más temidos serían y, por tanto, menos eficaz la deportación. El plan diseñado por Deza y sus aliados políticos, de hecho, más que acabar con la frontera interior entre moriscos y cristianos, la repartió por diferentes puntos de Castilla, y la reavivó en lugares donde llevaba mucho tiempo olvidada.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="tensiones-convivencia-y-expulsi-n">Tensiones, convivencia y expulsión</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Las deportaciones de los moriscos granadinos transmitieron los problemas que habían existido en Granada por buena parte de la geografía castellana, al mismo tiempo que aumentó la vigilancia sobre la corona de Aragón, único punto de la monarquía donde los moriscos <strong>aún estaban enormemente concentrados</strong>. A pesar de esto, las zonas más problemáticas fueron aquellas donde hubo moriscos deportados. El odio que ambos bandos habían desarrollado durante la guerra en Castilla era mayor que los recelos que existían en Aragón. El problema de los moriscos aragoneses es que contactaron con el norte de África y con los hugonotes franceses, y el miedo de los cristianos se basaba en una posible alianza de todos los enemigos de la monarquía, más que ante la posibilidad, relativamente desmentida, de una quinta columna turca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los movimientos tras las deportaciones fueron constantes: de familias en busca de los familiares de los que habían sido separados, de moriscos desesperados por volver a su tierra natal o de grupos e incluso barrios enteros tratando de huir al norte de África. Ambos bandos eran más conscientes que nunca de la frontera interior, y <strong>todos eran sospechosos</strong>: los cristianos de delatores y los moriscos de conspiradores. También se extendieron las profecías sobre el derrumbe cristiano y sobre la vuelta del poder musulmán. El propio Pedro de Deza escuchó y dio voz a algunas de estas profecías en el seno de la corte castellana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El bandolerismo morisco aumentó desde el término del conflicto y se extendió a <strong>diferentes partes de la geografía castellana</strong> durante las siguientes décadas. Media Andalucía estuvo ocupada militarmente con la red de presidios durante una década, y otras partes de la geografía se vieron envueltas en asaltos, asesinatos y secuestros. En Aragón el bandidaje siempre había existido, al igual que en Granada, y durante estas décadas siguió siendo un problema de importancia. Pero el mayor problema aragonés fue siempre el contacto real con los protestantes de Bearne (región del Pirineo francés).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las conspiraciones no sólo eran imaginaciones de los cristianos. En 1580, en Sevilla se desbarató un complot, en el que estuvieron implicadas otras ciudades del valle del Guadalquivir, para cruzar el Mediterráneo hacia el norte de África. La ciudad andaluza era la que más moriscos tenía de toda Castilla y el clima era especialmente tenso. Era un destino atractivo que ofrecía muchas oportunidades a los moriscos, por contar con una importante comunidad morisca y por ser puerto internacional. Pero su alto número de moriscos se debió a que las redistribuciones desde Sevilla no se llevaron a cabo o se hicieron mal, anulando los efectos pretendidos. En cualquier caso, la conspiración generó miedo en Sevilla y toda Andalucía a pesar de ser descubierta, y la tranquilidad tardó unos años en recuperarse del todo, pero <strong>se recuperó</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de la siguiente década se evidenció un proceso de adaptación que venía gestándose al menos desde 1580: al igual que muchos moriscos se oponían a aceptar las normas impuestas, otros optaron por el pragmatismo, y otros tantos se vieron inmersos en una vida totalmente cristiana. Un caso evidente de lo último es el de los niños moriscos esclavizados. A menudo estos niños pasaban su infancia y su adolescencia en el seno de una familia cristiana, como siervos, criados o incluso como parte de la familia. Recibían una educación católica, su entorno era católico y sus costumbres, con los años, se hicieron también católicas. Cuando a los 20 años eran liberados de su servidumbre tutelar habían pasado al menos <strong>diez años de su vida bebiendo de esta cultura</strong>. Así, durante la década de 1580, una parte importante de esta generación estaba más acostumbrada al modo de vida cristiano que al morisco, y la mayor parte de la gente con la que se relacionaba era cristiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Junto con los niños moriscos, hubo familias que por voluntad propia reconstruyeron sus vidas en sus nuevos destinos, de los que acabaron haciendo su hogar y donde <strong>vivieron totalmente adaptados</strong> a las normas establecidas. En la propia Sevilla hay evidencias, ya en 1580, de familias almerienses que habían construido su vida desde cero, tenían sus negocios y vivían en total normalidad. Todavía contaban con un fuerte carácter de grupo: tendían a vivir cerca y las políticas matrimoniales eran endogámicas. De estas familias salieron pater familias acaudalados que se hicieron con un hueco importante en la sociedad sevillana morisca, guiando a otros moriscos en los pleitos por la reparación de los bienes perdidos o por distintos altercados con los cristianoviejos. Incluso se conoce el caso de un morisco que <strong>logró embarcarse hacia América</strong>, con lo que esto implicaba para unas autoridades obsesionadas con la limpieza de sangre. Una situación parecida existió en la Sierra Morena sevillana y onubense, donde en diferentes localidades se encuentran evidencias de familias moriscas granadinas que invirtieron su dinero en bienes muebles e inmuebles, demostrando un gran interés por asentarse y ganarse la vida siendo vecinos de cristianos viejos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Écija sucedió algo parecido a Sevilla. La ciudad astigitana ofrecía otro tipo de oportunidades a los moriscos que allí habitaron. Los que se trasladaron después de las deportaciones provenían en su mayoría de Málaga, y Écija es un cruce de caminos muy cercano a su lugar de origen. Acudieron familias a reconstruir su vida fuera de su antiguo hogar, pero a la vez cerca. Además, la mayoría de los moriscos que llegaron vivieron con familias cristianas a pesar de no ser esclavos, y la adquisición de elementos culturales cristianos debió ser inevitable, o al menos la <strong>normalización de la convivencia</strong>. Para la década de 1580 ya había más de 1.000 moriscos viviendo en Écija, la vida para los vencidos en esta ciudad debía ser lo suficientemente buena como para que tantos se trasladaran allí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Granada también hay claras evidencias de permanencia de <strong>moriscos perfectamente integrados en la sociedad cristiana</strong>. En este caso, <strong>Soria Mesa</strong> ha estudiado a las élites nobiliarias existentes desde siglos atrás y su integración en la nueva sociedad [en &#8216;Los moriscos que se quedaron. La permanencia de la población de origen islámico en la España Moderna (Reino de Granada, siglos XVII-XVIII)&#8217;]. Seguían siendo los intermediarios entre los cristianos y los moriscos, al igual que (a menor escala) las familias almerienses vistas anteriormente. Estas élites granadinas seguían ostentando cargos importantes en la administración incluso tras el decreto de la expulsión general. Claro es el caso de <strong>Miguel de Cazorla</strong>, morisco perteneciente a la élite granadina. Era jurado en Granada y fue condenado por la Inquisición en 1609 por islamizar. Sin embargo, continuó ejerciendo su cargo al menos hasta 1612.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras la guerra en Castilla existieron diferentes formas de afrontar la nueva realidad, al igual que durante el conflicto hubo radicales, moderados y moriscos de paz que incluso ya eran cristianos. Es importante tener en consideración la idea de que a pesar de las deportaciones, las uniones a los monfíes o huidas al norte de África, <strong>existió un marco de convivencia</strong>. Esto no quita que las relaciones todavía estuvieran marcadas por la dicotomía social de vencedores y vencidos, pero buena parte de estas eran pacíficas y tendían a la integración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a todo, también desde estos años, se hizo habitual pensar en soluciones a un problema que iba menguando, aunque tampoco dejó de existir. La idea de la expulsión estuvo firmada por arbitristas (del arbitrismo) y se hizo habitual en la corte y los consejos. También se sopesaron otras medidas, como la creación de guetos y la extinción paulatina de la minoría. El bandolerismo prácticamente acabó a finales del siglo XVI, y el peligro de las grandes conspiraciones había pasado. A pesar de todo, en la corte, <strong>muchos no estaban del todo satisfechos</strong>, especialmente por la gran concentración de moriscos en la corona de Aragón. Finalmente, la idea de expulsarlos a todos de la monarquía ganó terreno en la primera década del siglo XVII.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La expulsión general, como todo este proceso, tuvo enormes claroscuros. Fue un verdadero drama, como lo fue toda la segunda mitad del siglo XVI o la expulsión de los <a href="https://reasilvia.com/2018/09/judios-inquisicion-reyes-catolicos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="La expulsión general, como todo este proceso, tuvo enormes claroscuros. Fue un verdadero drama, como lo fue toda la segunda mitad del siglo XVI o la expulsión de los judíos en época de los Reyes Católicos. Miles de familias que vestían como cristianos y hablaban castellano y aragonés partieron en un éxodo repleto de dolor que demostró lo apegados que estaban a sus hogares, así como la falta de entendimiento con parte de la cúpula cristiana. (abre en una nueva pestaña)">judío</a>s en época de los Reyes Católicos. Miles de familias que <strong>vestían como cristianos y hablaban castellano y aragonés</strong> partieron en un éxodo repleto de dolor que demostró lo apegados que estaban a sus hogares, así como la falta de entendimiento con parte de la cúpula cristiana.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="772" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/alpujarras-consecuencias-carducho-1024x772.jpg" alt="La expulsión de los moriscos - Vicente Carducho" class="wp-image-4914" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/alpujarras-consecuencias-carducho-1024x772.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/alpujarras-consecuencias-carducho-300x226.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/alpujarras-consecuencias-carducho-768x579.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/alpujarras-consecuencias-carducho.jpg 1920w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption><br>La expulsión de los moriscos &#8211; Vicente Carducho</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La expulsión aceleró la estabilidad social que estaba en marcha, a costa de <strong>perder un importante recurso demográfico y económico</strong>: en Sevilla muchos moriscos trabajaban en el puerto y su salida fue un duro golpe para el bienestar económico de la ciudad; en Valencia también se dejó notar económicamente la ausencia morisca, aunque hubo planes repobladores que amortiguaron el efecto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sólo en materia económica la expulsión supuso pérdidas para la Monarquía Hispánica. España se resintió en el plano cultural, algo a lo que, para ser justos, no se le daba la importancia en el 1600 que nosotros le damos. Pero <strong>esa riqueza cultural no desapareció</strong>. Hubo moriscos que se refugiaron con los gitanos, donde fueron aceptados y donde dejaron su sello en el flamenco. Hubo moriscos que acabaron en África, donde no pocos fueron recibidos con palizas y saqueos, ya que a ojos de muchos norteafricanos, aquellas gentes eran cristianas o, sencillamente, un botín fácil de conseguir. Las crisis humanitarias siempre atraen a los actores de peor moralidad.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="660" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/alpujarras-consecuencias-llegada-1024x660.jpg" alt="" class="wp-image-4923" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/alpujarras-consecuencias-llegada-1024x660.jpg 1024w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/alpujarras-consecuencias-llegada-300x194.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/alpujarras-consecuencias-llegada-768x495.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/alpujarras-consecuencias-llegada.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption>Desembarco de los moriscos en Orán (se puede apreciar asaltos a los recién llegados)- Vicente Mostre</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de todo un buen número de moriscos consiguió comenzar <strong>una nueva vida al otro lado del Mediterráneo</strong>. Ciudades como Tetuán tuvieron una importante presencia andalusí y morisca, la música de Granada todavía se puede rastrear en lo <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Q7j8OHAM1fc" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="A pesar de todo un buen número de moriscos consiguió comenzar una nueva vida al otro lado del Mediterráneo. Ciudades como Tetuán tuvieron una importante presencia andalusí y morisca, la música de Granada todavía se puede rastrear en lo gharnati de Argelia y la Biblioteca Andalusí de Tombuctú es una fuente de conocimiento del pasado morisco y andalusí. También quedó cultura enterrada en España, como versos en aljamía ocultos en paredes antes de la expulsión que se descubrieron siglos después, a los que se les ha dado vida con música. (abre en una nueva pestaña)">gharnati</a> de Argelia y la <a href="http://grupoalmuzara.com/a/fichalibro.php?libro=2784" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="A pesar de todo un buen número de moriscos consiguió comenzar una nueva vida al otro lado del Mediterráneo. Ciudades como Tetuán tuvieron una importante presencia andalusí y morisca, la música de Granada todavía se puede rastrear en lo gharnati de Argelia y la Biblioteca Andalusí de Tombuctú es una fuente de conocimiento del pasado morisco y andalusí. También quedó cultura enterrada en España, como versos en aljamía ocultos en paredes antes de la expulsión que se descubrieron siglos después, a los que se les ha dado vida con música. (abre en una nueva pestaña)">Biblioteca Andalusí de Tombuctú</a> es una fuente de conocimiento del pasado morisco y andalusí. También quedó cultura enterrada en España, como versos en aljamía ocultos en paredes antes de la expulsión que se descubrieron siglos después, a los que se les ha dado vida con <a href="https://www.youtube.com/watch?v=jNfV1M6_6bs" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="A pesar de todo un buen número de moriscos consiguió comenzar una nueva vida al otro lado del Mediterráneo. Ciudades como Tetuán tuvieron una importante presencia andalusí y morisca, la música de Granada todavía se puede rastrear en lo gharnati de Argelia y la Biblioteca Andalusí de Tombuctú es una fuente de conocimiento del pasado morisco y andalusí. También quedó cultura enterrada en España, como versos en aljamía ocultos en paredes antes de la expulsión que se descubrieron siglos después, a los que se les ha dado vida con música. (abre en una nueva pestaña)">música</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y también quedaron personas. Recientemente se ha descubierto que <strong>una cantidad nada desdeñable de moriscos quedó en la península</strong>. Continuaron su vida como la habían llevado hasta ese momento, desarrollaron su actividad profesional y continuaron sus linajes a lo largo de los siglos demostrando que, al menos para algunos, la integración fue posible. La guerra, después de tanto tiempo, había terminado.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="bibliograf-a">Bibliografía</h2>



<p class="wp-block-paragraph">–ANTONIO MANUEL:&nbsp;<em>La huella morisca</em>, Almuzara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–ARANDA DONCEL, J.: Los moriscos en tierras de Córdoba, Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, Córdoba, 1984.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–BENÍTEZ SÁNCHEZ-BLANCO, R.: Moriscos y cristianos en el condado de Casares, Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial, Córdoba, 1982.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–BRAUDEL, F.:&nbsp;<em>El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II</em>, Fondo de Cultura Económica, México, 1953.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–CABRILLANA, N.:&nbsp;<em>Almería Morisca</em>, Universidad de Granada, Granada, 1989.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–CARRASCO, R.: Peril otteman et solidarite morisque (la tentative de soulevemente des morisques des annes 1577-1587), Revue d’histoire maghrebine 15-16 (1982).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–DOMÍNGUEZ ORTIZ, A. &amp; VINCENT, B.:&nbsp;<em>Historia de los moriscos. Vida y tragedia de una minoría</em>, Alianza Editorial, Madrid, 1979.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–FERNÁNDEZ CHÁVES, M.F. &amp; PÉREZ GARCÍA, R.M.: En los márgenes de la ciudad de Dios. Moriscos en Sevilla, Universitat de València, Universidad de Granada &amp; Universidad de Zaragoza, 2009.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–FERNÁNDEZ CHAVES, M.F. &amp; PÉREZ GARCÍA, R.M.: “La guerra de Granada entre guerra civil y “guerra justa””, en LÓPEZ-GUADALUPE, M.L. &amp; IGLESIAS RODRÍGUEZ, J.J. (coords.): Realidades Conflictivas. Andalucía y América en la España del Barroco, Universidad de Sevilla, Sevilla, 2012.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–FERNÁNDEZ CHAVES &amp; M.F., PÉREZ GARCÍA, R.M.: “Los otros niños de la guerra. La Guerra de Granada y la infancia morisca”, Andalucía en la Historia 27 (2010).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–FERNÁNDEZ CHAVES, M.F. &amp; PÉREZ GARCÍA, R.M.: “Los moriscos de las sierras de Constantina y Aroche a través de sus bienes. Los casos de Constantina, El Pedroso y Castilblanco”, Archivo Hispalense 282-284 (2010).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–FERNÁNDEZ CHAVES, M.F. &amp; PÉREZ GARCÍA, R.M.: “Reconstrucción de familias y redes sociales en el seno de la comunidad morisca sevillana. Las familias Valenciano, Montano y Marín.” Historia y genealogía 2 (2012).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–FERNÁNDEZ CHAVES, M.F. &amp; PÉREZ GARCÍA, R.M.: “Notas sobre la destrucción de las comunidades moriscas malagueñas y su reconstrucción en la campiña sevillana, 1569-1610”, Áreas 30 (2011).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–GARRAD, K.: “La industria sedera granadina en el siglo XVI y su conexión con el levantamiento de las alpujarras (1568-1571)”,&nbsp;<em>Miscelánea de estudios árabes y hebraicos</em>&nbsp;5 (1956).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–GARRIDO GARCÍA, C.J.: “Entre el colaboracionismo y la rebelión: el morisco Hernando el Habaquí”, Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos 63 (2014).</p>



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<p class="wp-block-paragraph">–HESS, A.C.: “The Battle of Lepanto and Its Place in Mediterranean History”,&nbsp;<em>Past &amp; Present</em>&nbsp;57 (2011)</p>



<p class="wp-block-paragraph">–HESS, A.C: “The Moriscos: An Ottoman Fifth Column in Sixteenth-Century Spain”,&nbsp;<em>The American</em>&nbsp;<em>Historical Review&nbsp;</em>74 (1968)</p>



<p class="wp-block-paragraph">–HURTADO DE MENDOZA, D.: Guerra de Granada, Real Consejo, Valencia, 1776.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–JIMÉNEZ ESTRELLA, A.: Poder, ejército y gobierno en el siglo XVI. La Capitanía General del reino de Granada y sus agentes, Universidad de Granada, Granada, 2004.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–MÁRMOL CARVAJAL, L.:&nbsp;<em>Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada</em>, Biblioteca Virtual Universal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–MARTÍNEZ MILLÁN, J.: “En busca de la ortodoxia: el inquisidor general Diego de Espinosa” en MARTÍNEZ MILLÁN, J. (dir.): La corte de Felipe II, Alianza Editorial, Madrid, 1994.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–MARTÍNEZ MILLÁN, J.: “Grupos de poder en la Corte durante el reinado de Felipe II: la Facción Ebolista, 1554-1573” en MARTÍNEZ MILLÁN, J. (coord.): Instituciones y élites de poder en la monarquía hispana durante el siglo XVI, Universidad Autónoma de Madrid, Madrid, 1992.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–MESA GALLEGO, E.: “Los tercios en combate. Organización y tácticas de los ejércitos de la Monarquía Hispánica en el siglo XVI”, Desperta Ferro Especiales V, 2014.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–PARKER, G.:&nbsp;<em>España y la rebelión de Flandes</em>, Nerea, Madrid, 1989.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–REGLÁ, J.: “La cuestión morisca y la coyuntura internacional en tiempos de Felipe II”,&nbsp;<em>Estudios de</em>&nbsp;<em>Historia Moderna&nbsp;</em>3 (1953).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, A.J.: “El reclutamiento en el siglo XVI”, Desperta Ferro Especiales 5 (2014), pp. 28-29. 152 MESA GALLEGO, E.: “El regreso de las legiones”, Desperta Ferro Especiales 5 (2014).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–SÁNCHEZ RAMOS, V:&nbsp;<em>El II Marqués de los Vélez y la guerra contra los moriscos 1568-1571</em>, Revista Velezana &amp; Centro Virgitano de Estudios Históricos, Almería, 2002.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–SÁNCHEZ RAMOS, V.: “La guerra de las Alpujarras (1568-1570)”, en BARRIOS AGUILERA, M. &amp; GERARDO PEINADO SANTAELLA, R. (coords.):&nbsp;<em>Historia del Reino de Granada</em>, Universidad de Granada, Granada, 2000.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–SORIA MESA, E.: “Los moriscos que se quedaron. La permanencia de la población de origen islámico en la España Moderna (Reino de Granada, siglos XVII-XVIII)”, Vínculos de Historia 1 (2012).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–SORIA MESA, E.: “Una gran familia. Las élites moriscas del reino de Granada”, Estudis 35 (2009.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–SPIVAKOVSKY, E: “Un episodio de la Guerra contra los moriscos: la pérdida del Gobierno de la Alhambra por el V Conde de Tendilla”, Hispania 118 (1971).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B:&nbsp;<em>Andalucía en la Edad Moderna: Economía y Sociedad,</em>&nbsp;Diputación Provincial de Granada, Granada, 1985.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B.: “El bandolerismo morisco en Andalucía (siglo XVI)”&nbsp;<em>Estudios sobre el mundo</em>&nbsp;<em>árabe e islámico contemporáneo&nbsp;</em>4 (1981).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B:&nbsp;<em>El Río Morisco,</em>&nbsp;Universitat de València &amp; Universidad de Granada &amp; Universidad de Zaragoza, 2006.</p>
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		<title>Divisiones en el mando: Juegos de poder en la rebelión de las Alpujarras</title>
		<link>https://reasilvia.com/2018/11/rebelion-alpujarra-intrigas-corte/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Nov 2018 09:37:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Moderna]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los equilibrios de poder interno en ambos bandos fueron un factor esencial para entender el desarrollo del conflicto</p>
<p>La entrada <a href="https://reasilvia.com/2018/11/rebelion-alpujarra-intrigas-corte/">Divisiones en el mando: Juegos de poder en la rebelión de las Alpujarras</a> aparece primero en <a href="https://reasilvia.com">Rea Silvia</a>.</p>
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<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">A lo largo de los diferentes artículos de esta serie hemos visto cómo las divisiones internas en ambos bandos fueron cruciales para el desarrollo del conflicto. La influencia que tuvieron estas divisiones se cristalizó en lo militar y en lo diplomático: los desacuerdos entre los dirigentes cristianos a veces oxigenaban al ejército morisco, como fue el caso de los eternos campamentos de Luis Fajardo en Adra y La Calahorra, y otras hacían imposible el entendimiento hacia la paz, lo que fue evidente tanto en el primer levantamiento como al final de la guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El objetivo de este artículo es indagar en la naturaleza de estas divisiones, comprender cómo llegaron las disputas de la corte a Granada y al bando morisco para así <strong>entender su alcance en el conflicto</strong>. Es importante entenderlo porque, como decíamos, fue un elemento clave para el desarrollo de la guerra, tanto que, como vimos en &#8216;<a href="https://reasilvia.com/2018/09/la-guerra-de-granada-ii-1569-1571/" target="_blank" rel="noreferrer noopener" aria-label="El objetivo de este artículo es indagar en la naturaleza de estas divisiones, comprender cómo llegaron las disputas de la corte a Granada y al bando morisco para así entender su alcance en el conflicto. Es importante entenderlo porque, como decíamos, fue un elemento clave para el desarrollo de la guerra, tanto que, como vimos en 'La guerra de Granada (II), 1569-1571', una vez la Monarquía Hispánica consiguió unidad de dirección, ganó la guerra convencional. (abre en una nueva pestaña)">La guerra de Granada (II), 1569-1571</a>&#8216;, una vez la Monarquía Hispánica consiguió unidad de dirección, ganó la guerra convencional.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="juego-de-poder-y-tridentismo-pol-tico">Juegos de poder y tridentismo político</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El cambio de rey con la llegada de <strong>Felipe II</strong> al trono de la Monarquía Hispánica trajo varios cambios, y algunos de ellos afectaron severamente a los equilibrios de las facciones cortesanas. En las décadas de 1550 y 1560 había un claro partido dominador, el llamado «partido» ebolista, cuya fuerza residía en gran parte en la íntima amistad de la <strong>Princesa de Éboli</strong> (una de las más poderosas de la facción) con <strong>Isabel de Valois</strong>, mujer de Felipe II. Su predominio casi indiscutido trajo a la sombra del partido diferentes casas nobiliarias, como los Mendoza o los Fajardo, y su política giró en torno al pactismo y a cierta transigencia.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" width="250" height="342" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/Cardenal_Diego_de_Espinosa.jpg" alt="" class="wp-image-4577" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/Cardenal_Diego_de_Espinosa.jpg 250w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/Cardenal_Diego_de_Espinosa-219x300.jpg 219w" sizes="auto, (max-width: 250px) 100vw, 250px" /><figcaption>Diego de Espinosa</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hubo varios factores que cambiaron la balanza del poder alrededor de Felipe II. El Concilio de Trento, que terminó en 1563, entendía poco de transigencia religiosa y, mientras se celebraba, en Castilla ascendía <strong>Diego de Espinosa</strong>, futuro presidente del Consejo de Castilla, Inquisidor General y consejero cercano de Felipe II. Su ascenso no queda claro, aunque parece que usó el poder que le confirió el partido ebolista como trampolín político para <strong>sus propios intereses</strong>. En la década central de la centuria forjó una red clientelar de prelados y corregidores, y en 1560 se había convertido en un gran patrón con agentes por los diferentes territorios de la monarquía. Para dar el gran salto en política sólo necesitaba que llegara el final del Concilio de Trento y el probable alineamiento de Felipe II con sus preceptos. A finales de 1563, su plan se había consumado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, Espinosa se había acercado a diferentes individuos de la corte más cercanos a su manera de entender la política, como <strong>Luis de Requesens</strong> y el <strong>duque de Alba</strong>. Espinosa fue un verdadero torbellino político al que se acercaron elementos que no coincidían con las ideas ebolistas o que simplemente buscaban más poder. Había llegado a Granada con <strong>Pedro de Deza</strong>, y allí él y sus agentes (letrados) se opusieron con fuerza a los Mendoza, que habían controlado Granada hasta entonces. En este juego cortesano, Fajardo cambió de bando. Su linaje había pasado toda la centuria tratando de entrar en Granada, y el freno que siempre se había encontrado era el de los Mendoza, que se mantuvieron en la órbita ebolista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Empezado el conflicto, los <em>halcones</em> (como llamaron al partido de Espinosa y Alba) dominaban la dirección del mismo, a pesar de que el Consejo de Guerra era territorio ebolista con <strong>Juan de Austria</strong> a la cabeza. En estos momentos el Consejo de Castilla y la Chancillería de Granada pudieron más que las instituciones controladas por las <em>palomas</em> (como se conocía a los ebolistas). Desgraciadamente para Espinosa y Deza, el triunfo nunca es eterno, y en esta ocasión les duró poco por la llegada, en la primavera de 1569, de Juan de Austria a Granada. Con el hermanastro del rey <strong>las diferencias llegaron al seno de la dirección</strong> de la guerra granadina, aunque Deza esperó al primer traspié de Juan de Austria para atacar, lo que sucedió un año más tarde.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1920" height="1604" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/rebelion-alpujarra-corte.jpg" alt="rebelion alpujarra corte" class="wp-image-4894" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/rebelion-alpujarra-corte.jpg 1920w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/rebelion-alpujarra-corte-300x251.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/rebelion-alpujarra-corte-768x642.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/11/rebelion-alpujarra-corte-1024x855.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><figcaption>&#8216;Felipe II presidiendo un auto de fe&#8217; nos puede servir para imaginar a diferentes actores «revoloteando» alrededor del monarca &#8211; Domingo Valdivieso y Henarejos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, a principios de 1569, las divisiones y las diferentes formas de encarar el conflicto ya habían conseguido que el conflicto empeorase. Mientras Mendoza intentaba buscar una rendición pactada de los moriscos, los desmanes de las tropas de ambos bandos mellaron la confianza mutua en una salida diplomática de la guerra. Además de la violencia, que en ambos bandos hubiera secciones importantes que no querían la paz fue clave para que no se llegara a un acuerdo y lo que era una rebelión limitada, <strong>se alargó como una guerra</strong> que duró varios años.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" width="260" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/John_of_Austria_portrait-260x300.jpg" alt="guerra de granada juan de austria" class="wp-image-4579" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/John_of_Austria_portrait-260x300.jpg 260w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/John_of_Austria_portrait.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 260px) 100vw, 260px" /><figcaption>Juan de Austria</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">La suerte dejó de sonreír a Deza y Espinosa, quienes perdieron poder e influencia en la década de 1570. Sin embargo, los <em>halcones</em> continuaron siendo un <strong>partido cortesano muy fuerte</strong> con el duque de Alba como gran actor en diferentes escenarios. El tridentismo había triunfado, y Fernando Álvarez de Toledo (Alba) había ganado buena fama de gobernador tenaz al son de los preceptos tridentinos. A pesar de todo, la caída de Deza y Espinosa no dio rienda suelta a los ebolistas en Granada, como ya se dijo, los hombres del Chanciller depuraron en cuanto tuvieron ocasión a los pocos agentes que le quedaron a Juan de Austria en la ciudad granadina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las consecuencias de las disputas cortesanas llegaron a Granada antes y después del conflicto, aunque la existencia de una guerra hizo que el proceso se acelerara, llegando incluso a los generales principales. Las disputas entre Mendoza y Fajardo se remontaban a sus antepasados y poco tenían que ver con los partidos cortesanos o la guerra, pero la existencia de este contexto en la corte ofreció un <strong>marco excepcional</strong> a ciertos individuos ascender en el plano político. Sin duda, Fajardo, Espinosa o Deza lo entendieron así.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="linajes-moriscos-y-extremismo-monf-">Linajes moriscos y extremismo monfí</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los moriscos que se rebelaron durante las navidades sangrientas necesitaban líderes en torno a los que agruparse si querían tener éxito. En la comunidad morisca alpujarreña existían varios cabecillas pertenecientes a linajes: la familia de <strong>Abén Humeya</strong> se decía descendiente de los Omeyas, y <strong>Farax Aben Farax</strong> de los Abencerrajes. Que estos parentescos fuesen ciertos no importa tanto como que gracias a esa supuesta pertenencia a los linajes estos personajes gozaron de una <strong>posición privilegiada</strong>. Contaban con el respeto de gran parte de su comunidad, aunque hubo otros factores importantes para que estos actores tomasen los papeles principales.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" width="224" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/672px-Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_204-224x300.jpg" alt="" class="wp-image-4576" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/672px-Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_204-224x300.jpg 224w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/672px-Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_204.jpg 672w" sizes="auto, (max-width: 224px) 100vw, 224px" /><figcaption>Abén Humeya</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto estos como otros moriscos importantes de la rebelión, como Aben Aboo o <strong>el Habaquí</strong>, eran <strong>notables con cargos en la administración granadina</strong>. Contaban con cierta capacidad de influencia en la política cristiana, y a través de ellos los moriscos pidieron a Deza y Mendoza que se suspendieran las medidas antimoriscas. No sólo tenían voz entre su comunidad porque pertenecieran a linajes respetados, sino porque tenían voz política en Granada, aunque su influencia fuese mínima frente a los <em>halcones</em> (y especialmente tras la llegada estos). Donde eran verdaderamente fuertes fue en su capacidad para movilizar a los descontentos de sus zonas de influencia. Eran nobles y, en las Alpujarras, donde la aculturación y la convivencia con cristianos fueron mínimas, las relaciones de clientelismo y patronazgo de estos linajes se mantuvieron prácticamente intactas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque las diferentes familias acordaron un pacto en el que los Válor (la familia de Abén Humeya) tenían el mando, como ya se apuntó, la solidaridad como nación no tardó en fracasar en pos de la <strong>solidaridad familiar</strong>. Pese a todo, esta tampoco fue infalible: hubo claras divisiones en el seno de las familias, como cuando <strong>Abén Aboo</strong>, primo de Humeya, sustituyó a su pariente en el mando cuando fue asesinado. A pesar de la aparente unidad de dirección, los acuerdos entre las familias pocas veces eran amistosos y aparecieron elementos en escena que desequilibraron las relaciones entre linajes.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" width="216" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/07/Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_240-216x300.jpg" alt="rebelion alpujarras farax aben farax" class="wp-image-4276" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/07/Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_240-216x300.jpg 216w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/07/Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_240-768x1065.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/07/Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_240-738x1024.jpg 738w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/07/Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_240.jpg 1544w" sizes="auto, (max-width: 216px) 100vw, 216px" /><figcaption>Ilustración de 1859 de Farax Aben Farax</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Los monfíes fueron el elemento que más temprano y más claramente desequilibró la balanza <strong>para el lado radical</strong>. Estos grupos de bandoleros vivieron al margen de la ley durante más de medio siglo, con lo que difícilmente iban a seguir las órdenes de nadie. Mientras que los rebeldes acababan de proclamar un levantamiento, los monfíes llevaban rebelados, luchando y muriendo durante décadas. Su voz iba a ser escuchada y eran los de una mentalidad más radical del bando morisco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La violencia que los rebeldes desarrollaron nada más empezar la guerra llevaba su sello, y así fue habitualmente. Aunque no todos se levantaron, contaron con el apoyo y la simpatía de buena parte de los moriscos, pues no eran simples bandoleros: entendían que <strong>habían sido desterrados</strong> y obligados a luchar por lo que habían perdido: el antiguo Reino Nasrí. Esta mentalidad les hizo alinearse en el bando radical de los sublevados, cuya salida del conflicto pasaba por causar una derrota a los cristianos para reinstaurar un reino musulmán. Además, al ser los mejores guerreros de los moriscos, contaban con una fuerza considerable a la hora de dirigir la rebelión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el bando contrario podríamos situar a el Habaquí, que desde antes del conflicto ya se mostraba propenso al entendimiento con los cristianos. El sector moderado fue el que más dificultades tuvo para entenderse con el resto de los moriscos. Su tendencia a pactar sin el permiso del rey morisco cuando no se había conseguido nada irritaba a Abén Humeya y se granjeó la enemistad de los radicales. El desequilibro que ejercieron los monfíes, y más tarde los argelinos y otomanos, relegó a los moderados a un <strong>segundo plano</strong> en la dirección del conflicto.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" width="229" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/688px-Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_229-229x300.jpg" alt="" class="wp-image-4650" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/688px-Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_229-229x300.jpg 229w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/688px-Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_229.jpg 688w" sizes="auto, (max-width: 229px) 100vw, 229px" /><figcaption>Abén Aboo</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Como se puede ver, lo ocurrido en el bando morisco no se diferencia demasiado de lo que ocurría en el cristiano: diferentes formas de entender el levantamiento entre varios bandos con trasfondos que se remontaban en el tiempo. En este caso, la búsqueda de poder personal <strong>no está tan clara</strong> como en algunos personajes del bando cristiano. Aunque la creación de un nuevo Estado abriría las puertas a muchos moriscos a una posición de poder, buena parte de los cabecillas de la rebelión ya contaban con posiciones privilegiadas y no eran los que querían crear ese nuevo Estado, al menos no en un principio. Como hemos visto a lo largo de la serie, el transcurso de la guerra desdibujó por completo la situación inicial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas diferencias, del mismo modo que las vistas del lado cristiano, <strong>dificultaron la dirección del conflicto</strong> y la consecución tanto de la paz como de un nuevo Estado. A pesar de la clara inferioridad técnica del ejército, si el alto mando hubiera contado con la unidad de dirección que la situación requería, los problemas que se habría encontrado el bando cristiano para frenar la rebelión habrían sido mayores. Pero las lealtades estaban demasiado divididas como para que los diferentes grupos se entendiesen sin una solidaridad nacional sincera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas dinámicas de poder marcaron el conflicto de inicio a fin. Junto a la problemática de la violencia en el campo de batalla que afectó a la población (se convirtió en un factor más de la estrategia militar, en lo que fue una guerra total), estas divisiones internas <strong>alargaron el conflicto</strong>, envileciéndolo de manera inevitable, generando un problema mucho mayor que no terminó del todo al acabar la guerra oficialmente en 1571.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Bibliografía</h2>



<p class="wp-block-paragraph">–BENÍTEZ SÁNCHEZ-BLANCO, R.: Moriscos y cristianos en el condado de Casares, Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial, Córdoba, 1982.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–BRAUDEL, F.:&nbsp;<em>El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II</em>, Fondo de Cultura Económica, México, 1953.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–CABRILLANA, N.:&nbsp;<em>Almería Morisca</em>, Universidad de Granada, Granada, 1989.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–CARRASCO, R.: Peril otteman et solidarite morisque (la tentative de soulevemente des morisques des annes 1577-1587), Revue d’histoire maghrebine 15-16 (1982).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–DOMÍNGUEZ ORTIZ, A. &amp; VINCENT, B.:&nbsp;<em>Historia de los moriscos. Vida y tragedia de una minoría</em>, Alianza Editorial, Madrid, 1979.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–FERNÁNDEZ CHÁVES, M.F. &amp; PÉREZ GARCÍA, R.M.: En los márgenes de la ciudad de Dios. Moriscos en Sevilla, Universitat de València, Universidad de Granada &amp; Universidad de Zaragoza, 2009.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–FERNÁNDEZ CHAVES, M.F. &amp; PÉREZ GARCÍA, R.M.: “La guerra de Granada entre guerra civil y “guerra justa””, en LÓPEZ-GUADALUPE, M.L. &amp; IGLESIAS RODRÍGUEZ, J.J. (coords.): Realidades Conflictivas. Andalucía y América en la España del Barroco, Universidad de Sevilla, Sevilla, 2012.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–FERNÁNDEZ CHAVES &amp; M.F., PÉREZ GARCÍA, R.M.: “Los otros niños de la guerra. La Guerra de Granada y la infancia morisca”, Andalucía en la Historia 27 (2010).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–GARRAD, K.: “La industria sedera granadina en el siglo XVI y su conexión con el levantamiento de las alpujarras (1568-1571)”,&nbsp;<em>Miscelánea de estudios árabes y hebraicos</em>&nbsp;5 (1956).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–GARRIDO GARCÍA, C.J.: “Entre el colaboracionismo y la rebelión: el morisco Hernando el Habaquí”, Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos 63 (2014).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–GONZÁLEZ PRIETO, F. &amp; RODRÍGUEZ, A.J.: “Miranda en Granada. El apercibimiento para las Alpujarras de 1569-1570”, Estudios Mirandeses 28 (2008).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–HESS, A.C.: “The Battle of Lepanto and Its Place in Mediterranean History”,&nbsp;<em>Past &amp; Present</em>&nbsp;57 (2011)</p>



<p class="wp-block-paragraph">–HESS, A.C: “The Moriscos: An Ottoman Fifth Column in Sixteenth-Century Spain”,&nbsp;<em>The American</em>&nbsp;<em>Historical Review&nbsp;</em>74 (1968)</p>



<p class="wp-block-paragraph">–HURTADO DE MENDOZA, D.: Guerra de Granada, Real Consejo, Valencia, 1776.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–JIMÉNEZ ESTRELLA, A.: Poder, ejército y gobierno en el siglo XVI. La Capitanía General del reino de Granada y sus agentes, Universidad de Granada, Granada, 2004.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–MÁRMOL CARVAJAL, L.:&nbsp;<em>Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada</em>, Biblioteca Virtual Universal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–MARTÍNEZ MILLÁN, J.: “En busca de la ortodoxia: el inquisidor general Diego de Espinosa” en MARTÍNEZ MILLÁN, J. (dir.): La corte de Felipe II, Alianza Editorial, Madrid, 1994, pp. 189-228.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–MARTÍNEZ MILLÁN, J.: “Grupos de poder en la Corte durante el reinado de Felipe II: la Facción Ebolista, 1554-1573” en MARTÍNEZ MILLÁN, J. (coord.): Instituciones y élites de poder en la monarquía hispana durante el siglo XVI, Universidad Autónoma de Madrid, Madrid, 1992, pp. 139-171.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–MESA GALLEGO, E.: “Los tercios en combate. Organización y tácticas de los ejércitos de la Monarquía Hispánica en el siglo XVI”, Desperta Ferro Especiales V, 2014.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–PARKER, G.:&nbsp;<em>España y la rebelión de Flandes</em>, Nerea, Madrid, 1989.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–REGLÁ, J.: “La cuestión morisca y la coyuntura internacional en tiempos de Felipe II”,&nbsp;<em>Estudios de</em>&nbsp;<em>Historia Moderna&nbsp;</em>3 (1953).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, A.J.: “El reclutamiento en el siglo XVI”, Desperta Ferro Especiales 5 (2014), pp. 28-29. 152 MESA GALLEGO, E.: “El regreso de las legiones”, Desperta Ferro Especiales 5 (2014).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–SÁNCHEZ RAMOS, V:&nbsp;<em>El II Marqués de los Vélez y la guerra contra los moriscos 1568-1571</em>, Revista Velezana &amp; Centro Virgitano de Estudios Históricos, Almería, 2002.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–SÁNCHEZ RAMOS, V.: “La guerra de las Alpujarras (1568-1570)”, en BARRIOS AGUILERA, M. &amp; GERARDO PEINADO SANTAELLA, R. (coords.):&nbsp;<em>Historia del Reino de Granada</em>, Universidad de Granada, Granada, 2000.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–SPIVAKOVSKY, E: “Un episodio de la Guerra contra los moriscos: la pérdida del Gobierno de la Alhambra por el V Conde de Tendilla”, Hispania 118 (1971).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B:&nbsp;<em>Andalucía en la Edad Moderna: Economía y Sociedad,</em>&nbsp;Diputación Provincial de Granada, Granada, 1985.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B.: “El bandolerismo morisco en Andalucía (siglo XVI)”&nbsp;<em>Estudios sobre el mundo</em>&nbsp;<em>árabe e islámico contemporáneo&nbsp;</em>4 (1981).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B:&nbsp;<em>El Río Morisco,</em>&nbsp;Universitat de València &amp; Universidad de Granada &amp; Universidad de Zaragoza, 2006.</p>
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		<title>La violencia durante la rebelión de las Alpujarras</title>
		<link>https://reasilvia.com/2018/10/violencia-rebelion-alpujarra/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 29 Oct 2018 08:33:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Moderna]]></category>
		<category><![CDATA[rebelion-alpujarra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Profundizamos sobre la violencia durante la guerra, cómo ambos bandos reaccionaron ante la crueldad y qué cicatrices dejó</p>
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<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">Durante la rebelión de las Alpujarras la violencia estalló de manera implacable desde el primer momento. A lo largo de la presente <a href="https://reasilvia.com/rebelion-alpujarra/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">serie</a> ya hemos señalado diferentes episodios especialmente crueles, con lo que no es el objeto de este artículo enumerar más. La intención es <strong>profundizar y reflexionar</strong> sobre cómo las divisiones entre cristianoviejos y moriscos desembocaron en violencia, sobre las posturas de ambos bandos ante la crueldad y las cicatrices que dejó.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="el-caldo-de-cultivo-de-la-guerra">El caldo de cultivo de la guerra</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Como ya hemos visto con detalle en el <a href="https://reasilvia.com/2018/07/rebelion-alpujarra-causas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">artículo introductorio</a> de esta serie, antes de que comenzara el conflicto <strong>ya hubo episodios de violencia</strong> entre los dos bandos junto a abusos legales del dominante. Los principales problemas que la provocaron fueron el bandidaje monfí, la piratería berberisca y las usurpaciones de tierras sobre propietarios moriscos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Buena parte de los moriscos no habían abandonado la religión y la cultura musulmanas, <strong>o mejor dicho andalusíes</strong>, pues tenían plena consciencia de ser diferentes de norteafricanos y otomanos. A este respecto, <strong>Francisco Muley Núñez</strong> escribió un interesantísimo memorial en defensa de la cultura morisca en 1567 como respuesta a la pragmática antimorisca, y explica de manera excelente la cuestión:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Nuestro ábito quanto a las mugeres, no es de Moros; es trage de provincia, como en Castilla y en otras partes se usa difrrenciarse las gentes en tocados, en sayas y en calçados. El vestido de los Moros y Turcos, ¿quién negará sino que es muy diferente del que ellas traen? Y aún entre ellos mesmos diferencia, porque el de Fez no es como el de Tremecén, ni el de Túnez como el de Marruecos, y lo mesmo es en Turquía y en los otros reynos. Si la seta de Mahoma tuviera trage propio, en todas partes avía de ser uno, pero el ábito no haze al monge. Vemos venir a los Christianos, clerigos y legos de Siria y de Egizpto, vestidos a la Turquesca con tocas y cafetanes hasta en pies, hablan Arábigo y Turquesco, no saben Latín ni Romance, y con todo eso son Christianos.</p></blockquote>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="2648" height="1769" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/07/Weiditz_Trachtenbuch_097-098.jpg" alt="rebelion alpujarras Weiditz Trachtenbuch" class="wp-image-4269" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/07/Weiditz_Trachtenbuch_097-098.jpg 2648w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/07/Weiditz_Trachtenbuch_097-098-300x200.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/07/Weiditz_Trachtenbuch_097-098-768x513.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/07/Weiditz_Trachtenbuch_097-098-1024x684.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 2648px) 100vw, 2648px" /><figcaption>Vestidos de paseo de mujeres moriscas en 1529</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, una parte de los moriscos granadinos continuó en la fe musulmana y es que, como ya vimos, tenían ciertos mecanismos para para <strong>aparentar otra fe</strong> bajo el dominio de un Estado con otra religión. Una parte no se convirtió y apenas tuvo contacto con cristianoviejos. Eran zonas de serranías y ambientes rurales en los que el nuevo orden cristiano apenas había entrado. Algunos de estos moriscos ayudaban a los monfíes, bandoleros que no aceptaron ser parte de la Monarquía Hispánica y se hicieron al monte, y a los piratas berberiscos en sus razias costeras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La conversión a principios del XVI y la búsqueda de aculturación de los moriscos granadinos supuso un <strong>quebrantamiento de las Capitulaciones de Granada</strong> de 1492, así como el bandolerismo y la ayuda a los berberiscos violaban la paz del reino. En un momento de la historia en el que la cultura del Barroco entraba de lleno en las cortes católicas europeas, muchos clérigos no quisieron entender o no entendieron la diferencia entre costumbres y lealtades religiosas, que iban de la mano con las lealtades políticas. Algo que también explica Muley Núñez en el siguiente ejemplo:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Nuestras bodas, zambras y regocijos, y los plazeres de que usamos, no impide nada al ser Christianos, ni sé cómo se puede decir que es ceremonia de moros. El buen Moro nunca se hallaba en estas cosas tales y los alfaquís se salían luego que començaban las zambras a tañer, o cantar, y aún cuando el Rey Moro y va fiera de la ciudad atravesando por el Albaycín, donde avía muchos cadís y alfaquís que presumían ser buenos moros, mandava celar los instrumentos hasta salir a la puerta de Elusia, y les tenía este respeto. En África, ni en Turquía, no hay estas zambras; es costumbre de provincia.</p></blockquote>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="829" height="732" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/zambra.jpg" alt="" class="wp-image-4743" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/zambra.jpg 829w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/zambra-300x265.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/zambra-768x678.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 829px) 100vw, 829px" /><figcaption>La zambra ha pervivido en la cultura gitana, ya que algunos moriscos se ocultaron entre el pueblo gitano debido a las persecuciones | <a href="http://www.marialacanastera.com/zambra-gitana/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero dejando a un lado el porcentaje de lealtades y deslealtades (o siquiera la naturaleza misma del concepto), <strong>existía un problema en Granada</strong>. La desconfianza en los súbditos moriscos tenía lógica: habían sido conquistados unas décadas atrás, con lo que podían usar fuertes reclamaciones para desligarse de la Monarquía Hispánica, y existían casos de auxilio al monfí y al berberisco. Por su parte los moriscos tenían derecho a protestar cuando la gran mayoría vivía en paz, una parte era cristiana e incluso tropas moriscas ayudaron a Carlos V en la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_las_Comunidades_de_Castilla" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Guerra de las Comunidades</a>. A pesar de ser muy discutible hasta qué punto estaban o no integrados, existía una frontera interior que se agravó en la década de 1560; cuando más miedo hubo a berberiscos y otomanos y cuando más tierras se usurparon a los moriscos y más medidas antimoriscas se aprobaron.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="la-guerra-como-coartada-de-la-violencia">La guerra como coartada de la violencia</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la violencia no fue un fenómeno nuevo, la guerra ofreció un marco inmejorable para el desarrollo de la crueldad a unos niveles difícilmente imaginables en tiempos de paz. Eso sí, la previa existencia de la violencia fue un <strong>potente germen</strong> para que la guerra fuera especialmente cruel. Algunos se odiaban desde hacía tiempo. Cada bando tenía motivos para temer al otro y la guerra fue la coartada perfecta para dar rienda suelta a estos sentimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estallido del conflicto multiplicó la desconfianza entre cristianoviejos y moriscos a todos los niveles. Aunque una mayoría en ambos bandos era gente de paz, la seguridad y las medidas cautelares aumentaron, con lo que moriscos y cristianoviejos recelaban más entre ellos y <strong>corrieron a refugiarse en zonas seguras</strong>, como villas de mayoría morisca o cristianovieja.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La búsqueda de seguridad se vio alterada por las acciones que ambos ejércitos perpetraron: toma de rehenes, martirios y asesinatos y saqueos de villas y poblaciones menores saldados con muertes, esclavitud y robo de bienes. La violencia cayó implacable sobre las espaldas de los que permanecieron en paz, tanto moriscos como cristianoviejos. Esto <strong>confirió al conflicto de un carácter total</strong>, que introdujo cada rincón de los territorios alzados y sus cercanías dentro de la guerra, salvándose sólo las grandes ciudades y las zonas rurales inmediatamente conectadas a ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante esta situación la monarquía tomó un camino al filo de la navaja. Permitió los saqueos de la tropa, aunque sólo en acciones de guerra, penando a quien se apropiaba de bienes moriscos o esclavos en saqueos injustificados. También permitió la esclavitud de los moriscos, pero prohibió la de niños menores de diez años y medio y niñas menores de nueve años y medio. Estos límites a los desmanes legalizados fueron <strong>casi imposibles de poner en práctica</strong> durante la guerra, aunque se logró devolver la libertad a muchos niños moriscos durante y después del conflicto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esta permisividad con límites se llegó tras unas reflexiones teológicas y jurídicas que preocuparon a <strong>Felipe II</strong>. Los moriscos tuvieron consideración de rebeldes contra su señor natural, además de <em>moros</em> a pesar de su bautismo. Su esclavitud y penas de muerte estaban justificadas legalmente, pero siempre en <em>guerra justa</em>. Los marcos legales para esto <strong>fueron amplios</strong> pero, a pesar de todo, otorgaron un resquicio legal para la defensa de los moriscos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez acabada la guerra, la situación cambió. Existieron casos en los que moriscos agraviados en actos injustificables <strong>fueron compensados</strong>. Algunos de los esclavizados fueron liberados (especialmente los niños) y otros tantos de los que sufrieron saqueos fueron compensados con dinero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los generales cristianos a veces mostraban comportamientos discordantes con las políticas que ellos mismos pregonaban y con las del monarca. <strong>Íñigo López de Mendoza</strong>, paladín del buen trato al morisco y el pactismo, animó a sus tropas al saqueo nada más comenzar la guerra. Lo hizo porque la paga no llegaba y necesitaba a su ejército motivado para el combate. <strong>Luis Fajardo</strong>, al contrario, partidario de la mano dura, castigó a sus hombres por tomar esclavos y les ordenó que no lo hicieran, aunque el rey lo permitiese. En el caso del Marqués de los Vélez no lo hizo por piedad, sino porque sabía que si sus soldados conseguían un gran botín demasiado pronto no tardarían en desertar (como le ocurrió varias veces).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El bando morisco también tuvo diferentes posturas ante la crueldad de sus tropas, aunque estas dependían de las diferentes facciones. Los radicales, con <strong>Farax Aben Farax</strong> a la cabeza y los grupos monfíes, desplegaron una cruel violencia sobre la población cristianovieja. Los secuestros, martirios y asesinatos solían llevar su firma. Estos actos también los perpetraban otros grupos menos radicales en situaciones especiales, como tras la sangrienta batalla de Félix. <strong>Abén Humeya</strong> hizo de árbitro entre los moderados, más calmados y tendentes a negociar la paz, y los radicales, que buscaban una victoria militar como única resolución posible. El rey morisco castigaba a unos por negociar a sus espaldas y se desesperaba con los otros por los terribles desmanes que cometían sobre gente de paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde abajo la situación se entendía de otro modo. La gente que continuó viviendo su vida al margen de la guerra, cristianovieja o morisca, <strong>la sufrió aunque no se involucrase</strong>. Los cristianos entendían poco de las sutilezas teológicas que preocupaban a su rey, y en posición de grupo fuerte, perpetraron desmanes crueles cuando la situación era propicia, como ocurrió en <a href="https://reasilvia.com/2018/09/la-guerra-de-granada-ii-1569-1571/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ronda en 1570</a>. Los moriscos de paces fueron más pacíficos, aunque buena parte ayudó a los levantados, lo que era punible como súbditos de Felipe II, pero no solían tomar las armas. Esto cambió cuando, entre 1569 y 1570, casi todos los varones en edad militar (cifra aproximada) se unieron a la rebelión, en buena medida, empujados por la violencia en la retaguardia (quema de cosechas, robos, asesinatos, expulsión de hogares&#8230;).</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="fin-de-la-guerra-fin-de-la-violencia-">Fin de la guerra, ¿fin de la violencia?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Si significativa es la existencia previa de violencia, también lo es la permanencia de la misma tras el término del conflicto. Especialmente cuando esta violencia se hizo más cruda que nunca. La disolución de los ejércitos y la creación de las cuadrillas <strong>impulsó la escalada de la crueldad</strong>. Esta situación ofreció un marco para que los arquetipos del odio actuaran con impunidad. El cuadrillero, buscado por su odio exacerbado hacia los moriscos, fue un verdadero asesino vocacional. Su principal virtud para las cuadrillas no es que fuera experto en combate o tuviera un gran conocimiento del terreno, eran sus ganas de matar monfíes. Los hombres al cargo de las cuadrillas eran los ejemplos más paradigmáticos de este tipo de combatiente. Vivían para la destrucción de sus enemigos y las problemáticas teológicas y morales no tenían cabida su lucha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los monfíes resultantes de la guerra rondaban un nivel semejante de violencia. Pertenecían a un pueblo conquistado, deportado y dividido para borrar su cultura. Eran perseguidos de forma implacable y poco les quedaba además de la muerte o la huida al norte de África. Además estaban solos, pues ya no contaban con la ayuda que la población morisca había prestado las décadas anteriores. Los monfíes perdían en su lucha mes a mes, semana a semana, día a día. Aunque la guerra se dio por terminada y la violencia, en términos de cantidad descendió, <strong>su crueldad aumentó</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El resto de supervivientes también quedó hondamente marcado de una u otra forma. Los horrores que se viven en una guerra dejan cicatrices tan profundas como duraderas. A diferentes escalas, Andalucía al completo y zonas de Murcia quedaron con una <strong>gran cicatriz colectiva</strong>. Los soldados que sobrevivieron habían perdido años y meses de sus vidas contemplado las mayores miserias humanas. Habían perdido seres queridos, amigos e incluso sus propios hogares. Tras la guerra debían afrontar una nueva vida en la que podía faltar todo lo que había en la anterior. ¿Por qué tuvieron ellos la suerte o la desgracia de quedar con vida?, ¿qué clase de prueba les ponía su dios por delante?, ¿era un castigo por los crímenes cometidos durante la guerra?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del mismo modo, los que no participaron directamente en la guerra también fueron tocados por sus diferentes ramificaciones y consecuencias. La economía menguó y los impuestos subieron. Los vecinos perdieron a sus amigos o seres queridos en la guerra, como soldados, mártires o esclavos. La llegada de los moriscos repartidos a los nuevos barrios en Andalucía aumentó la tensión y la vigilancia ciudadana. <strong>El abismo</strong> entre moriscos y cristianos <strong>creció</strong> (aunque no para siempre, como veremos en próximos artículos).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a esto, algunos supervivientes cristianos de las Alpujarras contaron con una mejora de su situación a la penumbra de la recién inaugurada cultura del Barroco. La sociedad cristiana que quedó, junto a los repobladores, se articuló en torno al <strong>legado martirial de la guerra</strong>. La crueldad que cayó sobre los cristianos en los martirios confirió un halo de santidad a los que murieron y a los que sobrevivieron. El culto a los mártires de la guerra se extendió y los familiares de los mismos, o los propios supervivientes, gozaron de un puesto privilegiado dentro de la nueva sociedad. Tanto es así que algunos llegaron a acceder a la administración, confirmándose como personas de peso en esta nueva comunidad cristiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El superviviente morisco normalmente corría peor suerte. Los monfíes de las serranías eran los <strong>últimos reductos de un pueblo levantado</strong>. La mayoría de los moriscos que habían conocido yacían muertos, los habían esclavizado o, en el mejor de los casos, los habían deportado a puntos lejanos de Castilla. La soledad era mayor y los sentimientos de culpabilidad, rabia y odio crecían en las oscuras cuevas que habitaban. La total soledad ante los repobladores y las cuadrillas tuvo que minar la moral de estos bandoleros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El desasosiego de los repartidos no era menor. El camino a sus nuevos hogares era terrible y algunos no sobrevivieron; los que llegaron tuvieron que hacer frente una dura situación. La condición de rebeldes y traidores (aunque no todos los fueron) <strong>estigmatizó sus relaciones</strong> con los cristianos. Lejos de la costa y de las principales bandas monfíes, la posibilidad de escapatoria hacia el norte de África era mínima, y la sensación de abandono por parte de argelinos, berberiscos y otomanos debió extenderse entre muchos moriscos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La guerra destrozó el antiguo Reino Nazarí y afectó seriamente a toda Andalucía. Las pérdidas humanas y materiales fueron grandes y terribles como en cualquier guerra, pero las repercusiones psicológicas dejaron a sus habitantes completamente <strong>devastados durante el resto de sus vidas</strong>, tanto que, algunos, reconstruyeron la sociedad en torno a ese sufrimiento. La violencia no acabó y el problema, más que acabarse con la guerra, se extendió, hasta cierto punto, por buena parte de Castilla gracias a las deportaciones, algo de lo que hablaremos en futuros artículos.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Bibliografía</h3>



<p class="wp-block-paragraph">–ANTONIO MANUEL: <em>La huella morisca</em>, Almuzara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–BENÍTEZ SÁNCHEZ-BLANCO, R.: Moriscos y cristianos en el condado de Casares, Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial, Córdoba, 1982.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–BRAUDEL, F.:&nbsp;<em>El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II</em>, Fondo de Cultura Económica, México, 1953.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–CABRILLANA, N.:&nbsp;<em>Almería Morisca</em>, Universidad de Granada, Granada, 1989.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–CARRASCO, R.: Peril otteman et solidarite morisque (la tentative de soulevemente des morisques des annes 1577-1587), Revue d’histoire maghrebine 15-16 (1982).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–DOMÍNGUEZ ORTIZ, A. &amp; VINCENT, B.:&nbsp;<em>Historia de los moriscos. Vida y tragedia de una minoría</em>, Alianza Editorial, Madrid, 1979.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–FERNÁNDEZ CHÁVES, M.F. &amp; PÉREZ GARCÍA, R.M.: En los márgenes de la ciudad de Dios. Moriscos en Sevilla, Universitat de València, Universidad de Granada &amp; Universidad de Zaragoza, 2009.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–FERNÁNDEZ CHAVES, M.F. &amp; PÉREZ GARCÍA, R.M.: “La guerra de Granada entre guerra civil y “guerra justa””, en LÓPEZ-GUADALUPE, M.L. &amp; IGLESIAS RODRÍGUEZ, J.J. (coords.): Realidades Conflictivas. Andalucía y América en la España del Barroco, Universidad de Sevilla, Sevilla, 2012.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–FERNÁNDEZ CHAVES &amp; M.F., PÉREZ GARCÍA, R.M.: “Los otros niños de la guerra. La Guerra de Granada y la infancia morisca”, Andalucía en la Historia 27 (2010).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–GARRAD, K.: “La industria sedera granadina en el siglo XVI y su conexión con el levantamiento de las alpujarras (1568-1571)”,&nbsp;<em>Miscelánea de estudios árabes y hebraicos</em>&nbsp;5 (1956).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–GARRIDO GARCÍA, C.J.: “Entre el colaboracionismo y la rebelión: el morisco Hernando el Habaquí”, Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos 63 (2014).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–GONZÁLEZ PRIETO, F. &amp; RODRÍGUEZ, A.J.: “Miranda en Granada. El apercibimiento para las Alpujarras de 1569-1570”, Estudios Mirandeses 28 (2008).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–HESS, A.C.: “The Battle of Lepanto and Its Place in Mediterranean History”,&nbsp;<em>Past &amp; Present</em>&nbsp;57 (2011)</p>



<p class="wp-block-paragraph">–HESS, A.C: “The Moriscos: An Ottoman Fifth Column in Sixteenth-Century Spain”,&nbsp;<em>The American</em>&nbsp;<em>Historical Review&nbsp;</em>74 (1968)</p>



<p class="wp-block-paragraph">–HURTADO DE MENDOZA, D.: Guerra de Granada, Real Consejo, Valencia, 1776.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–JIMÉNEZ ESTRELLA, A.: Poder, ejército y gobierno en el siglo XVI. La Capitanía General del reino de Granada y sus agentes, Universidad de Granada, Granada, 2004.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–MÁRMOL CARVAJAL, L.:&nbsp;<em>Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada</em>, Biblioteca Virtual Universal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–MESA GALLEGO, E.: “Los tercios en combate. Organización y tácticas de los ejércitos de la Monarquía Hispánica en el siglo XVI”, Desperta Ferro Especiales V, 2014.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–PARKER, G.:&nbsp;<em>España y la rebelión de Flandes</em>, Nerea, Madrid, 1989.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–REGLÁ, J.: “La cuestión morisca y la coyuntura internacional en tiempos de Felipe II”,&nbsp;<em>Estudios de</em>&nbsp;<em>Historia Moderna&nbsp;</em>3 (1953).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–RODRÍGUEZ HERNÁNDEZ, A.J.: “El reclutamiento en el siglo XVI”, Desperta Ferro Especiales 5 (2014), pp. 28-29. 152 MESA GALLEGO, E.: “El regreso de las legiones”, Desperta Ferro Especiales 5 (2014).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–SÁNCHEZ RAMOS, V:&nbsp;<em>El II Marqués de los Vélez y la guerra contra los moriscos 1568-1571</em>, Revista Velezana &amp; Centro Virgitano de Estudios Históricos, Almería, 2002.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–SÁNCHEZ RAMOS, V.: “La guerra de las Alpujarras (1568-1570)”, en BARRIOS AGUILERA, M. &amp; GERARDO PEINADO SANTAELLA, R. (coords.):&nbsp;<em>Historia del Reino de Granada</em>, Universidad de Granada, Granada, 2000.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–SPIVAKOVSKY, E: “Un episodio de la Guerra contra los moriscos: la pérdida del Gobierno de la Alhambra por el V Conde de Tendilla”, Hispania 118 (1971).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B:&nbsp;<em>Andalucía en la Edad Moderna: Economía y Sociedad,</em>&nbsp;Diputación Provincial de Granada, Granada, 1985.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B.: “El bandolerismo morisco en Andalucía (siglo XVI)”&nbsp;<em>Estudios sobre el mundo</em>&nbsp;<em>árabe e islámico contemporáneo&nbsp;</em>4 (1981).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B:&nbsp;<em>El Río Morisco,</em>&nbsp;Universitat de València &amp; Universidad de Granada &amp; Universidad de Zaragoza, 2006.</p>
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		<title>Los ejércitos de la guerra de Granada, 1568-1571</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Oct 2018 08:04:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Moderna]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Reclutamiento, combate, vida en el frente y secuelas de los ejércitos que se enfrentaron en la Rebelión de las Alpujarras</p>
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<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">Durante la guerra de Granada, cuyos orígenes y su desarrollo hemos explorado en los artículos <a href="https://reasilvia.com/2018/07/rebelion-alpujarra-causas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">I</a>, <a href="https://reasilvia.com/2018/09/guerra-granada-rebelion-1568-1569/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">II</a> y <a href="https://reasilvia.com/2018/09/la-guerra-de-granada-ii-1569-1571/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">III</a>, la participación militar fue <strong>mayoritariamente miliciana</strong>. En el bando cristiano pocos puntos de la geografía castellana y aragonesa se vieron exentos de aportar tropas. En el morisco la situación era parecida, solo que en un marco geográfico reducido y con milicianos voluntarios. Ambos ejércitos contaron con una base sin experiencia militar, mandos experimentados en diferentes tipos de combate y pequeños contingentes profesionales o, al menos, curtidos en batalla.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="el-ej-rcito-cristiano-reclutamiento-vida-en-el-frente-y-combate-">El ejército cristiano. Reclutamiento, vida en el frente y combate</h2>



<p class="wp-block-paragraph">A los pocos días de llegar las noticias sobre el levantamiento, los mecanismos para reclutar milicias concejiles se pusieron en marcha. Un reguero de hombres salió desde 1569 hasta 1571 con destino a Granada. Al principio, los apercibimientos enviados a los cabildos de los concejos para reclutar las compañías se centraron en <strong>Andalucía y Murcia</strong> pero, desde finales de 1569, <strong>Felipe II</strong> extendió los reclutamientos a <strong>Extremadura</strong>, <strong>la Mancha</strong> y algunos puntos del <strong>norte</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reclutamiento de estas tropas está envuelto en luces y sombras, al igual que su participación en el combate. Si miramos el caso sevillano encontramos una reyerta nobiliaria (las divisiones internas llegaron hasta los niveles más bajos) en pleno cabildo que retrasó el envío de las tropas a <strong>Íñigo López de Mendoza</strong>. Una vez levantados los 2.000 hombres que se pedían desde Granada sólo se pudo armar y abastecer a 1.000, el resto llegó a tierras granadinas cuando la rebelión se activó de nuevo. Es una pequeña muestra de las <strong>dificultades que tuvieron los cabildos</strong> de las distintas ciudades para cubrir las demandas reales, agravadas por las discusiones entre los dirigentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Burgos, casi un año después, la situación era similar a la de Sevilla. Las poblaciones de la periferia discutían con su capital temas jurisdiccionales sobre los repartos de numerario para el abastecimiento de tropas, y el propio Felipe tuvo que intervenir para evitar mayores dilaciones en el envío de tropas. Los cabildos <strong>se quejaban del aprovisionamiento y equipamiento</strong> de los hombres y pleitearon durante meses sobre la devolución del dinero que habían recibido para abastecer a sus tropas (aunque enviaron a muchos soldados mal preparados).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los soldados reclutados rara vez asistían al llamamiento por voluntad propia, aunque a veces se buscaban voluntarios para evitar la poca disciplina. Estos hombres, mayoritariamente obligados a ir al frente, debían servir durante 3 ó 4 meses. Si no acudían les esperaba una pena de 100 azotes, las galeras (condenados a remar) y la pérdida de sus bienes, aunque los ricos podían convencer a otro hombre para que se alistase por ellos a cambio de dinero. Al final, las tropas, al menos en el caso sevillano, se compusieron de los más pobres y de los de <em>mala vida</em>, donde entraba toda clase de delincuentes y minorías étnicas (como los gitanos). Para la campaña de <strong>Juan de Austria</strong> y <strong>Sessa</strong> buscaron voluntarios en Sevilla prometiéndoles mejor soldada y un rico botín libre de impuestos. También acudieron algunos nobles con hombres de sus señoríos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las diferencias entre los poderes encargados de reunir estas tropas, o las dificultades de las villas (a veces los impuestos no dejaban mucho margen para armar ni pagar a los soldados), comprometían a los efectivos. <strong>No era raro que faltara armamento adecuado o provisiones</strong> suficientes (el caso de Fajardo es uno de los más evidentes). Cuando se retrasaba la soldada, muchos soldados no tenían prácticamente nada para sobrevivir en un territorio hostil con lo que la situación fue durísima durante meses, y más si tenemos en cuenta las referencias a la falta de paga desde el comienzo de las operaciones (también en el caso de Mendoza).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para parte de las tropas el reclutamiento y el traslado ya fue una penosa experiencia que sólo podía empeorar: en el frente les aguardaba lo peor. Granada era una tierra llena de moriscos emboscados en caminos escarpados donde maniobrar era muy difícil. Los primeros en llegar tuvieron que luchar, además de contra los moriscos, contra <strong>el crudo invierno</strong>, tal y como señala el cronista <strong>Mármol</strong>: “…y como había en la sierra tanta nieve y hacía tan recio frío…”. Esta situación dificultó las maniobras, los combates, el traslado de tropas y endureció el día a día en los campamentos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el bando cristiano hubo, a grandes rasgos, dos tipos de soldados: <strong>reclutados por la fuerza y voluntarios</strong> (generalmente soldados de fortuna). Los primeros no sabían combatir y, en su mayoría, no tenían una buena forma física (que tampoco mejoró con la falta de suministros) y no tenían ningún tipo de interés en esta guerra. Tras los primeros enfrentamientos y las noticias de los martirios, algunos comenzaron a desertar por puro miedo, otros se contagiaron del odio reinante y continuaron en guerra para masacrar <em>infieles</em>, robar y esclavizar. Los voluntarios a veces contaban con experiencia en combate y tenían claro desde el principio que su objetivo era la caza de un botín, y no los había mayores que los que dejaban la toma de villas o fortalezas con familias moriscas (no siempre rebeldes) en ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin entrenamiento, disciplina ni interés, lo único que los sujetaba a permanecer en Granada a muchos de estos milicianos era el <strong>castigo por deserción</strong>, que normalmente era la horca o el herrado de la marca del soldado cobarde en la cara. El martirio y la muerte que podría llegar al caer en manos moriscas era una perspectiva peor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos generales despreciaron tropas por su procedencia, como el caso del <strong>Marqués de Favara</strong> con los reclutas sevillanos. Contrariamente ocurrió con los burgaleses, que intervinieron en la dura batalla de Serón sin dar problemas a sus superiores y se ganaron buena fama. Otra mención aparte merecen las tropas baleares, acostumbradas durante los años a combatir contra las incursiones berberiscas y otomanas. Además de buenos combatientes, tenían fama de soldados disciplinados, lo que los hacía tan valiosos que el propio <strong>Requesens</strong> los mandó reclutar y fue a por ellos a Mallorca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La vida de los soldados en la guerra fue <strong>muy dura</strong>. Dejaban atrás el calor de sus hogares, el cuidado de sus familias y sus empleos (los afortunados que tuvieran) para participar en crueles batallas en territorios desconocidos y no siempre con ventajas tácticas. En este sentido, la artillería llegó tarde y no siempre era útil (salvo en asedios): sus pesados bagajes ralentizaban las marchas y los hacían objetivos fáciles para los moriscos. El apoyo de soldados profesionales se vio reducido a la mínima expresión. Las disputas incomprensibles entre superiores tampoco ayudaron a estas milicias, hacinadas en campamentos eternos sin nada que hacer y, a veces, sin nada que comer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque se desertaba por haber conseguido un botín respetable, también se hacía por la crudeza de la guerra. La preparación militar, como ya se ha señalado, era inexistente entre estos reclutas y, por ende, <strong>su preparación psicológica también era mínima</strong> para un combate que se podía prolongar durante horas cara a cara con el enemigo. A pesar de todo, estas deserciones se producían en mayor medida durante episodios de dureza excepcional, cuando faltaban las provisiones y el hambre hacía mella, tras derrotas fatales y bajo condiciones climáticas extremadamente adversas. El castigo por deserción era demasiado duro como para huir sin razones de peso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos de los momentos más terribles y oscuros se vivieron en las minas, tanto en el bando cristiano como en el morisco. Al uso, eran túneles que se excavaban bajo los muros de las ciudades. Su función era doble: <strong>volar un punto importante</strong> de la villa o fortaleza y, tras la explosión, <strong>abrir una brecha</strong> para la entrada de tropas. El sistema no era infalible: no siempre se acertaba en el objetivo y no todas las brechas se podían aprovechar bien. Con las tropas en las minas el combate era terrible, pues estos túneles eran cuellos de botella donde se podían producir verdaderas masacres. Aunque en un ataque bien planeado se abrían diferentes brechas para dividir a los defensores, ejemplo de esto serían los dos asaltos a Galera que, como relata Mármol, no estuvo exento de fallos:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“…los que tenían cargo de las minas pusieron fuego a la primera, que estaba junto con la mina vieja; la cual salió con tanta furia, que voló peñas, casas y cuanto halló encima; mas no llegó al castillo ni hizo daño en moros”.</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">La vuelta a casa <strong>no era honorable ni feliz</strong>. Al desertor le esperaba su castigo y a los soldados obedientes el estigma de la guerra: las heridas, los espantosos recuerdos de los enfrentamientos y poco o nulo reconocimiento de los méritos de guerra (la fama era, en la gran mayoría de los casos, para los generales, la nobleza). Se dejaba de ser soldado y se volvía a ser vecino de villas y ciudades con mayores impuestos y, a veces, escasez. Los nuevos barrios de moriscos deportados no mejoraron la situación. Los <em>infieles</em> confesos y levantados (aunque la mayoría de deportados no se habían rebelado) ahora compartían vecindad con los soldados que habían perdido extremidades, amigos o familiares en la guerra. En el peor de los casos aún se tendrían que enfrentar al bandidaje monfí, regiones militarizadas y caminos inseguros durante el resto de la centuria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El combate de estos soldados tuvo más sombras que luces y, a pesar de todo, las victorias solían ser para el bando cristiano. Las milicias concejiles estaban pensadas para el combate en campo abierto frente a ejércitos convencionales. Al igual que la mentalidad de algunos generales, que no tenían experiencia en combate contra guerrillas en serranías. Con todo, el ímpetu desplegado en los enfrentamientos fue enorme, ya fuera por el odio, las ansias del botín o la voluntad de supervivencia. La <strong>superioridad numérica</strong>, una <strong>mejor panoplia</strong> y la artillería en los asedios normalmente hicieron el resto. Otro factor importante para la Monarquía Hispánica fue que contaba con más recursos humanos y materiales, también más conflictos internacionales, deudas y compromisos, pero en una guerra de larga duración sin un compromiso activo de los otomanos, como no hubo, Felipe II tenía más y mejores cartas en su baraja.</p>



<h3 class="wp-block-heading" id="composici-n-y-armamento">Formaciones y armamento</h3>



<p class="wp-block-paragraph">Las compañías se componían de <strong>infantes armados preferiblemente con picas</strong>, aunque la panoplia era variopinta. Las armas enastadas largas (picas, lanzas o alabardas, aunque las últimas al ser más caras debieron escasear en Granada) eran el equipo principal en un Ejército pensado para un combate de choque en formaciones cerradas. Dagas, cuchillos o pequeñas espadas servían de complemento para el día a día, para cuando el arma principal se rompía o la formación era desbaratada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos piqueros dominaban el centro de la formación y en sus flancos <strong>se apostaban los arcabuceros</strong>. Justo un año antes del inicio de la rebelión, el <strong>Duque de Alba</strong> había incluido el mosquete entre los tercios flamencos, pero estas milicias concejiles todavía no contaban con estas potentes armas de fuego. Las referencias hacia los mosquetes son mínimas en la crónica de Mármol, e inexistentes en la de <strong>Hurtado de Mendoza</strong>, mientras que los arcabuceros son constantemente nombrados. Aunque el mosquete era mucho más potente que el arcabuz, la pobre panoplia morisca debió resultar insuficiente ante las descargas de los arcabuces. Entre los piqueros y parte de los arcabuceros estaba lo más bajo de los reclutas: los pobres y los delincuentes.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1920" height="1407" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/ejercitos-guerra-granada.jpg" alt="" class="wp-image-4678" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/ejercitos-guerra-granada.jpg 1920w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/ejercitos-guerra-granada-300x220.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/ejercitos-guerra-granada-768x563.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/ejercitos-guerra-granada-1024x750.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px" /><figcaption>Formación de los tercios en la batalla de las Dunas (1600) con piqueros en el centro, arcabuceros y mosqueteros a su lado y caballería en los flancos</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La caballería remataba las formaciones generalmente a los lados de los arcabuceros. Esta unidad era <strong>especialmente útil contra enemigos mal organizados</strong> y con una pobre panoplia como los moriscos. Sus cargas, que eran capaces de descomponer formaciones compactas y bien protegidas desde la Antigüedad, podían desbaratar contingentes moriscos enzarzados en el combate con los piqueros con facilidad. Muchas veces estaba formada por los generales y su gente de confianza, más preparados para la guerra que los infantes. El problema de la caballería es que no siempre podía actuar dada la complicada orografía. Cuando lo hacían, era un importantísimo valor añadido. A veces, las simples cabalgadas eran suficiente motivo para que los moriscos huyeran, como señala Mármol:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“…fue tanta la turbación de los moros en ver caballería donde entendían que no podía subir, que perdiendo la furia y el ánimo juntamente, dieron a huir”.</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Esta formación era habitual en la época en Europa, aunque cada situación pedía una solución diferente. La disposición sobre el campo de batalla dependía del número de soldados de los que se disponía, lo balanceado que fuera respecto a piqueros, arcabuceros y caballeros, el terreno y la disposición del enemigo. Teniendo en cuenta cómo fue la Guerra de Granada, <strong>esta formación debió usarse poco</strong>. Con el tiempo, los generales adquirieron experiencia y se adaptaron. Cuando la rebelión quedó reducida a los puntos más inaccesibles de las serranías, la situación cambió drásticamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pequeñas cuadrillas, formadas por no más de veinte hombres, tomaron el relevo de los grandes contingentes. Estas cuadrillas estaban repartidas por una red de presidios que defendían los caminos, los pasos de montaña y los accesos a las sierras, donde moraban los monfíes. Sus componentes estaban cuidadosamente seleccionados: no se buscaban guerreros fogueados durante la guerra, sino <strong>hombres especialmente perturbados por el conflicto</strong>, aquellos que habían perdido familiares y amigos caídos en combate o martirizados y asesinados por los moriscos. Eran hombres que odiaban a los levantados y su sed de venganza no tenía límites. Al mando de estas cuadrillas estaban los más afectados por la guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su función era la de <strong>mantener seguros a los cristianos viejos</strong>, para ello debían eliminar a las bandas de monfíes ocultas en las sierras y evitar que los moriscos llegaran a las costas para embarcarse al norte de África. Su táctica fue idéntica a la morisca: la guerra de guerrillas. Estos cuadrilleros, que actuaban de monfíes cristianos, fueron los que acabaron llevándose la fama militar por sus crueles y sangrientos encuentros con los monfíes moriscos.</p>



<h3 class="wp-block-heading" id="los-tercios-italianos-un-punto-y-aparte-">Los tercios italianos, ¿un punto y aparte?</h3>



<p class="wp-block-paragraph">La actuación de los tercios italianos en la guerra de Granada fue <strong>muy deseada</strong>, en especial por <strong>Luis Fajardo</strong>, quien se desesperó por tenerlos a su mando mientras acampaba en Adra, y cayó en desgracia poco después de conseguirlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La propia llegada de los tercios fue accidentada. Al poco de empezar la contienda, Felipe II mostró interés en llevar veteranos italianos a Granada. Tras unos primeros planteamientos logísticos, movilizaron a los tercios italianos durante marzo, cuyo grueso lo formaron napolitanos. Esta expedición partió con Requesens, pero una tempestad cerca de Marsella hundió varias galeras y, aunque no se perdió todo el contingente, la flota se desbandó y <strong>la llegada de los tercios se retrasó</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar del dinero desperdiciado en esta fallida expedición, se planeó una nueva con 1.000 soldados catalanes y 1.000 lombardos (del tercio de Milán). Este nuevo contingente estuvo listo para partir de Italia en mayo, llegó a Adra a principios de Junio (donde Fajardo esperaba los refuerzos) y puso rumbo a Málaga, <strong>donde tuvo mucho éxito</strong>. Un poco después, llegaron a Adra las tropas italianas y las catalanas (formadas por forajidos) y Requesens partió a por los baleares, que él mismo había pedido.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1650" height="1017" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/ejercitos-guerra-granada-tercios.jpg" alt="" class="wp-image-4680" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/ejercitos-guerra-granada-tercios.jpg 1650w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/ejercitos-guerra-granada-tercios-300x185.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/ejercitos-guerra-granada-tercios-768x473.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/ejercitos-guerra-granada-tercios-1024x631.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 1650px) 100vw, 1650px" /><figcaption>Aunque esta panoplia sirve de ejemplo para los tercios en 1641, también es una buena base para las milicias concejiles, pero con menos y peor equipo (menos cascos, armaduras e incluso peores ropas) | Ferrer Dalmau</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Desde este momento los tercios actuaron bajo las órdenes de Fajardo con <strong>menos influencia de la esperada</strong>. Las ventajas de tener a los tercios podrían parecer evidentes, pero su profesionalidad no residía en no cometer desmanes. Su buena fama procede en esencia de su buen hacer militar: eran combatientes sin igual, pero su disciplina podía ser tan mala como la de las milicias concejiles cuando la paga no llegaba. De hecho, en Adra, los forajidos catalanes mostraron mejor comportamiento que los tercios, que se unieron a los desmanes generalizados de la tropa. En el asedio de Galera pasaron a las órdenes de Juan de Austria, cuando la guerra convencional tocaba a su fin.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La vida de estos soldados era completamente diferente a la de las milicias concejiles. <strong>Se componían de voluntarios</strong> que, una vez alistados, recibían un concienzudo entrenamiento militar basado en las tácticas de cada momento, además de un equipo completo (aunque básico) y adecuado, cada uno podía añadir, quitar o cambiar, no había un uniforme regular obligatorio. La soldada corría a cuenta del estado y, aunque en las situaciones de crisis hubo retrasos, el pago era más seguro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tercio era una unidad administrativa del Ejército de Infantería, que a su vez se subdividía en compañías. Sus principales puntos fuertes eran los <strong>veteranos</strong> y el <strong>espíritu de grupo</strong>, gracias al carácter permanente de la tropa. Cada tercio y cada compañía desarrollaba un espíritu de unidad fuerte, y estaban guiados por un oficial que hacía las veces de padre clientelar. Los más veteranos solían ser estos oficiales, que a su vez solían ser los mejores soldados de la tropa. Eran la flor y la nata de un cuerpo militar considerado de élite; lideraban los ataques y entrenaban a los nuevos reclutas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estar en los tercios otorgaba prestigio, y las acciones valerosas en combate permitían ascender en el organigrama militar, lo que daba acceso a más prestigio y dinero. Era un ejército <strong>profesional</strong>, <strong>permanente</strong> y <strong>de Estado</strong>, donde las estructuras de ascenso estaban predeterminadas. Su diseño, ideado para combatir en diferentes frentes tales como Centroeuropa, las costas Mediterráneas o África, le confirió un <strong>carácter versátil</strong>. Esta adaptabilidad a diferentes escenarios era la otra gran baza de los tercios. De hecho, su éxito en diferentes tipos de guerras y batallas quedó demostrado a lo largo del siglo XVI.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En combate, los tercios se desplegaban en base a los estándares vistos con anterioridad y, de nuevo, la realidad era más diversa. Las diferentes formas de despliegue y combate eran explotadas hasta el infinito, en función del general y de las condiciones del enfrentamiento. La ventaja de los tercios frente a las milicias concejiles en la lucha contra los moriscos, además su mejor entrenamiento militar y equipo, era su <strong>disponibilidad para emplear diferentes formas de combate</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Psicológicamente su efecto en campaña no debió ser demasiado importante. A pesar del buen inicio en Málaga, su desembarco en Granada y su camino hasta Galera estuvo salpicado de claroscuros. Pasaron días desde que llegaron hasta que se movilizaron hacia Válor. La larga acampada en La Calahorra, que duró el verano y el otoño, no ayudó nada. Su efecto, que podría haber sido importante, <strong>quedó anulado</strong> por las dudas, el tiempo perdido y los desmanes generales de la tropa. En el asedio de Galera, con la dirección de Juan de Austria, artillería y los tercios, el Ejército real sufrió un primer descalabro muy serio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La intervención de los tercios en la guerra <strong>no desequilibró claramente la balanza</strong>. El principal motivo de la victoria del bando cristiano fue que ningún ejército paralizó sus movimientos ni se descompuso por las deserciones en el tramo final del conflicto. Quizás los tercios habrían tenido un efecto mayor si hubiesen participado desde el comienzo y las tropas de Fajardo no hubiesen acampado durante tanto tiempo. A pesar de todo es probable que los veteranos de los tercios inspirasen a parte de las milicias concejiles, aunque también participasen de la toma del botín, lo que hacían habitualmente en los escenarios de Europa y África.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="el-ej-rcito-morisco-">El ejército morisco</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Las tropas rebeldes estuvieron compuestas por todo tipo de moriscos menos soldados entrenados para el combate. <strong>Carecieron de elementos profesionales</strong> hasta que llegó la ayuda turca y argelina a partir del verano de 1569. Las únicas unidades acostumbradas a la lucha (de guerrillas) fueron los monfíes, que formaron una parte crucial del Ejército rebelde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos monfíes pronto se alinearon como oficiales de las tropas, que <strong>organizaron y adiestraron al modo bandolero</strong>. Fue un ejército irregular que aprovechó el conocimiento del terreno del que los cristianos carecían. Expertos en emboscadas y ataques relámpago que provocaban desbandadas, la estrategia global fue la de defender y hostigar. Asentados en puntos inaccesibles, perpetraban diferentes ataques a caravanas y tropas en marcha. Evitaban el combate masivo en campo abierto, donde no tenían oportunidad alguna si los arcabuceros enemigos tenían disparos fáciles y la caballería espacio para maniobrar.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1584" height="2193" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/ejercitos-guerra-granada-moriscos.jpg" alt="" class="wp-image-4682" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/ejercitos-guerra-granada-moriscos.jpg 1584w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/ejercitos-guerra-granada-moriscos-217x300.jpg 217w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/ejercitos-guerra-granada-moriscos-768x1063.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/10/ejercitos-guerra-granada-moriscos-740x1024.jpg 740w" sizes="auto, (max-width: 1584px) 100vw, 1584px" /><figcaption>Representación de los monfíes en la novela de Daniel Urrabieta y Vierge |<a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Los_Monfies_de_las_Alpujarras#/media/File:Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_349.jpg" target="_blank" rel="noreferrer noopener"> Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Estas tropas <strong>se pertrecharon con lo que pudieron</strong>, desde herramientas agrícolas según Mármol: “…hizo tomar los picos y las herramientas que había en ellos…” hasta armamento militar conseguido en los botines. La típica imagen de los campesinos armados con horcas y guadañas es perfecta para ilustrar buena parte de este Ejército. Los pocos recursos con los que contaban los habían obtenido de sus propias casas al unirse a la rebelión, y cuando estos se acababan debían atacar bagajes para conseguir alimentos o acudir a los moriscos no levantados. Era una vida dura para una gente acostumbrada a la tranquilidad de la agricultura, el cultivo de la seda y el comercio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de no contar con entrenamiento militar ni con mecanismos logísticos avanzados, el despliegue realizado por los moriscos <strong>puso en aprietos a la Monarquía Hispánica</strong>. El ejército enemigo estaba mejor pertrechado, pero la base sabía de combatir lo mismo que los rebeldes, muchos no tenían interés en el conflicto y los mandos tenían la cabeza amueblada para el combate convencional. Los moriscos, por su parte, luchaban a destajo por una causa que creían justa y, a mediados y finales de la guerra, buena parte de los levantados se unieron para luchar por un hogar del que iban a ser, o fueron (por ataques cristianoviejos), expulsados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de la superioridad psicológica y el profundo conocimiento del terreno, los rebeldes contaban con el <strong>apoyo de la población morisca</strong> no levantada. Los moriscos de paces ya habían ayudado a los monfíes durante todo el siglo (aunque no en masa), y a veces también a los berberiscos. La solidaridad durante la guerra fue mayor que nunca entre hermanos, amigos y vecinos. Este recurso también lo usaron los cristianos, sólo que por la fuerza, y cuando comenzaron las deportaciones de los moriscos de paces, los levantados dejaron de contar con un valiosísimo recurso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La artillería en el ejército morisco <strong>fue escasa</strong> y fue un factor determinante que les impidió tomar algunos puntos fuertes y defender otros. Como en todo, con poco que contara el ejército cristiano, siempre era más, y sin artillería algunos cercos a castillos y villas fueron imposibles, lo que Mármol relata bien durante el alzamiento del Almanzora:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>“Le tuvieron cercado doce días; y al fin, viendo que se les defendía, y que no tenían artillería con que poderle batir, ni se podía ganar a batalla de manos, levantaron el cerco y se fueron…”.</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Se estima que los moriscos <strong>llegaron a movilizar unos 25.000 efectivos</strong> en el máximo apogeo del levantamiento, durante el invierno y la primavera de 1570. Una cifra nada desdeñable que el bando cristiano igualó. Se estima que estos 25.000 cuadran con los varones moriscos en edad militar, aunque hay que dar cierto margen de error para estas cifras. Podría parecer que la población estuvo muy comprometida con el levantamiento, pero no ocurrió así: al principio los rebeldes sólo contaron con unos 4.000 efectivos y conforme los cristianos cometieron más atropellos sobre los moriscos de paces, y más crueles fueron las batallas, con más tropas contaron los rebeldes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los oficiales y soldados turcos y argelinos (estos especialmente, pues enviaron a los peores mientras las tropas de calidad se destinaron a Túnez) no cambiaron mucho el panorama bélico de los moriscos. Por mucho que contaran con unidades más profesionales y oficiales preparados para manejar ejércitos de manera convencional, la fortaleza de los moriscos <strong>residía en su combate irregular</strong> y sus puntos fuertes en las serranías. Los grandes enfrentamientos de la guerra, tanto antes como después de la ayuda, se dieron en zonas de difícil acceso, generalmente con fortalezas situadas en riscos y peñones, como Frigiliana, Serón, o Galera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, los otomanos y argelinos estaban allí, más que para la rebelión triunfara, para que continuara abierta mientras Argel y el Imperio Otomano operaban en el Mediterráneo con menos oposición. Eran soldados que no luchaban en su tierra ni por su hogar. Su aporte debió ser más psicológico que militar, haciendo creer a los moriscos que la solidaridad internacional existía y que el Sultán estaba con ellos. La realidad es que&nbsp;<strong>estaban siendo usados como distracción</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de los moriscos <strong>no hubo una vuelta a casa</strong>. Los que sobrevivieron a la guerra, en su mayoría, continuaron su lucha como monfíes en las serranías y el resto no tuvo un hogar al que volver, ya que fueron expulsados, divididos y repartidos por Andalucía occidental y las dos Castillas. En el mejor de los casos, empezaron una nueva vida lejos de su hogar junto a antiguos enemigos en el campo de batalla, una situación que analizaremos con más detalle en futuros artículos.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Bibliografía</h2>



<p class="wp-block-paragraph">-BENÍTEZ SÁNCHEZ-BLANCO, R.: Moriscos y cristianos en el condado de Casares, Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial, Córdoba, 1982.</p>



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<p class="wp-block-paragraph">–SÁNCHEZ RAMOS, V.: “La guerra de las Alpujarras (1568-1570)”, en BARRIOS AGUILERA, M. &amp; GERARDO PEINADO SANTAELLA, R. (coords.):&nbsp;<em>Historia del Reino de Granada</em>, Universidad de Granada, Granada, 2000.</p>



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<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B:&nbsp;<em>Andalucía en la Edad Moderna: Economía y Sociedad,</em>&nbsp;Diputación Provincial de Granada, Granada, 1985.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B.: “El bandolerismo morisco en Andalucía (siglo XVI)”&nbsp;<em>Estudios sobre el mundo</em>&nbsp;<em>árabe e islámico contemporáneo&nbsp;</em>4 (1981).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B:&nbsp;<em>El Río Morisco,</em>&nbsp;Universitat de València &amp; Universidad de Granada &amp; Universidad de Zaragoza, 2006.</p>
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		<title>La guerra de Granada (II), 1569-1571</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Sep 2018 08:00:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Moderna]]></category>
		<category><![CDATA[rebelion-alpujarra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El levantamiento alpujarreño de 1568 se había extendido a otros puntos del antiguo reino nasrí en una guerra que amenazaba con alargarse durante años</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">La clara victoria de <strong>Luis Fajardo</strong> en Berja no paró la rebelión (lee <a href="https://reasilvia.com/2018/09/guerra-granada-rebelion-1568-1569/" target="_blank">aquí</a> la primera parte). Abén Humeya buscó ahora levantar a los moriscos del valle del Almanzora (en el este de Almería) para conseguir la ansiada salida al mar. Además, la villa de Baza no quedaba lejos y era un cruce de caminos hacia el Marquesado de los Vélez y Guadix. A mediados de junio, el alto y medio Almanzora <strong>se habían levantado exitosamente</strong>. Los tercios llegaron a principios del mismo mes a Málaga aunque en un principio se habían prometido a Fajardo, <strong>Luis de Requesens</strong> (encargado de controlar el frente malagueño) consiguió desviarlos para usarlos en su campaña, lo que no gustó nada al marqués. Su victoria el 11 de junio de 1569 en Frigiliana y el desorbitado comercio de esclavos que le siguió convenció a los insurrectos malagueños (Bentomiz y Vélez-Málaga) de abandonar las armas.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La guerra en expansión</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras las cosas marchaban bien para el bando cristiano en Málaga y Fajardo acampaba en Adra tras la victoria de Berja, el sector oriental se recrudecía y los enfrentamientos se intensificaban durante el mes de julio. <strong>Humeya</strong> quería concentrar fuerzas en el Almanzora y las tierras aledañas para distraer a los cristianos y atacar Almería. En el comienzo del verano la rebelión llegó a las puertas de Baza, lo que presionó las fronteras de Jaén, Murcia y, por extensión, Valencia. Lo que en un principio había sido un levantamiento muy concentrado en las serranías granadinas ahora <strong>amenazaba con contagiar a los moriscos aragoneses</strong> y convertirse en una guerra civil a gran escala.</p>



<p class="has-vivid-red-color wp-block-paragraph">Este artículo forma parte de la serie «La rebelión de las Alpujarras», te recomendamos haber leído <a href="https://reasilvia.com/rebelion-alpujarra/" target="_blank" rel="noopener">los anteriores</a> para entenderlo mejor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación en Valencia era tensa desde principios de 1569. Aunque los moriscos aragoneses no se unieron al levantamiento el temor al contagio rebelde era extremo. El virrey de Valencia, el <strong>conde de Benavente</strong>, organizó un cordón sanitario y realizó constantes pesquisas durante todo el año sobre posibles insurrecciones. De hecho se ha descubierto recientemente que hubo una <strong>seria conspiración</strong> en Valencia para el alzamiento de un importante número de moriscos planeada para principios de 1570 que, sin embargo, no llegó a buen puerto.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="3384" height="2201" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRAalpujarras.jpg" alt="" class="wp-image-4642" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRAalpujarras.jpg 3384w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRAalpujarras-300x195.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRAalpujarras-768x500.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRAalpujarras-1024x666.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 3384px) 100vw, 3384px" /><figcaption>La guerra en las Alpujarras y el este de Málaga | Rea Silvia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, en Granada, Fajardo acampaba en Adra durante julio a pesar de contar con órdenes de volver a las Alpujarras con los tercios y hacer frente de nuevo a Abén Humeya. El retraso en la salida lo provocó él mismo y <strong>exasperó a sus superiores</strong>. Su principal motivo para retrasar la partida fue la falta de provisiones y, a pesar de que su petición tuviese sentido por el historial de deserciones entre sus tropas, desesperó a <strong>Juan de Austria</strong>.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/John_of_Austria_portrait-260x300.jpg" alt="guerra de granada juan de austria" class="wp-image-4579" width="227" height="262" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/John_of_Austria_portrait-260x300.jpg 260w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/John_of_Austria_portrait.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 227px) 100vw, 227px" /><figcaption>Juan de Austria</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">El marqués estaba muy dolido por el desvío de los tercios hacia Málaga, quizás pensó en ellos como la única forma de mejorar la disciplina de sus tropas y estaba preocupado por el levantamiento del Almanzora, que<strong> presionaba las fronteras de su señorío</strong>. Además quería buscar la gloria por cuenta propia y detestaba tener que seguir las órdenes de Juan de Austria al pie de la letra. Las discusiones y tensiones entre ambos fueron un problema constante para mejor suerte de los moriscos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El marqués finalmente partió hacia las Alpujarras con los tercios y consiguió una victoria sobre Humeya en su tierra natal: Válor. El éxito fue de nuevo efímero. El ejército del marqués, que contaba con casi 7.000 hombres entre infantería y caballería, se redujo a la mitad durante el mes de agosto. Tras comprobar que las provisiones en La Calahorra (su próxima parada) eran insuficientes, comenzó un intenso intercambio de cartas con el rey y Juan de Austria entre el enfado y la desesperación. El ejército acampó en La Calahorra pero el daño estaba hecho. El hambre y la deserción hicieron mella en el ejército de Fajardo mientras los moriscos recuperaron el terreno perdido en julio. El marqués de los Vélez no pudo recibir las provisiones necesarias a tiempo, aunque después apuntaron a él como culpable al no haber querido mover unos bagajes que tenía cerca de Guadix. Cuando las provisiones llegaron estaban en mal estado y causaron enfermedades en sus tropas. Incluso el lugar en el que tratar a los soldados enfermos fue un motivo de discusión con Juan de Austria. El que había sido hasta ahora uno de los más exitosos generales de la guerra <strong>cayó en desgracia</strong> de forma incomprensible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entretanto, Abén Humeya <strong>había prometido vasallaje al sultán otomano</strong> a cambio de 400 soldados, que llegaron a las Alpujarras a mediados de agosto. El contingente turco unido a los moriscos atacó de nuevo el valle del Lecrín, con el consiguiente peligro que suponía para la ciudad de Granada.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" width="244" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/800px-Portrait_of_Philip_II_of_Spain_by_Sofonisba_Anguissola_-_002b-244x300.jpg" alt="Guerra de granada felipe ii" class="wp-image-4578" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/800px-Portrait_of_Philip_II_of_Spain_by_Sofonisba_Anguissola_-_002b-244x300.jpg 244w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/800px-Portrait_of_Philip_II_of_Spain_by_Sofonisba_Anguissola_-_002b-768x945.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/800px-Portrait_of_Philip_II_of_Spain_by_Sofonisba_Anguissola_-_002b.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 244px) 100vw, 244px" /><figcaption>Felipe II</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte los Mendoza protestaban por la dura política para aplastar la rebelión. Al final el <strong>conde de Tendilla</strong> perdió su cargo de alcaide en la Alhambra, lo que completó el ostracismo de la familia. Tras un desencuentro entre el conde y Juan de Austria que terminó con serias amenazas, <strong>Felipe II</strong> medió en favor de su hermanastro. El futuro de los moriscos pasaba, sin ningún género de duda, por <strong>la mano dura y la expulsión</strong>. Esto último se había pulsado en junio cuando se sacó a los moriscos del Albaicín. Se llevó a cabo con mucha dureza y generó desconfianza y odio entre los levantados y los moriscos de paces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el mes de septiembre las acciones bélicas siguieron el curso visto durante el verano. Abén Humeya intentó levantar las tierras del bajo Almanzora (del señorío de los Vélez), con el ejército de Fajardo descompuesto en La Calahorra, <strong>para conseguir una salida al mar</strong> a través de Vera. La villa del marquesado ofreció una dura resistencia el 25 del mismo mes. La presión en esta zona obligó a Murcia y Valencia a alistar más hombres y asegurar las fronteras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este mes fue un punto de inflexión para Abén Humeya. Cansado de no conseguir ningún objetivo, negoció la liberación de algunos familiares apresados. Los radicales descubrieron las negociaciones y prepararon una <strong>conjura contra él por traición</strong> a la que se sumaron los moderados; fue su momento para vengar la fuerte depuración que sufrieron meses atrás a manos de Humeya. Los capitanes otomanos dieron el visto bueno, pues tenían órdenes de mantener la rebelión viva para ganar tiempo en los preparativos del asedio a la veneciana Chipre.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/688px-Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_229-229x300.jpg" alt="guerra de granada aben aboo" class="wp-image-4650" width="190" height="249" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/688px-Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_229-229x300.jpg 229w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/688px-Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_229.jpg 688w" sizes="auto, (max-width: 190px) 100vw, 190px" /><figcaption>Abén Aboo</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez asesinado Abén Humeya, ascendió al trono morisco su primo <strong>Abén Aboo</strong>. No tardó en acercarse a los turcos, algo que los moderados seguían viendo como un error que dificultaría posibles negociaciones. En noviembre, el nuevo mando morisco reanudó la presión sobre el altiplano granadino y tomó la plaza de Galera. Aquello supuso un severo golpe para Felipe II, pues <strong>la frontera de Murcia corría serio peligro</strong>. Las plazas de Oria y Orce vivieron aquellos meses bajo mucha presión, y la última era de especial importancia porque era encrucijada entre Jaén, Murcia y Valencia. El bando cristiano salvó la situación por la participación de milicias jienenses y murcianas, que dieron oxígeno para que Juan de Austria preparara con más tiempo un nuevo ejército.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hermanastro preparó sus tropas milicianas durante los dos últimos meses de 1569. Aunque sabía que eran poco fiables <strong>debía intervenir</strong> para controlar la situación, especialmente con Fajardo todavía acampado. Era una situación poco deseable para Juan de Austria, pero no tenía muchas más opciones. El hermanastro convenció al marqués para que saliera de La Calahorra y le ayudara a reducir Galera, a lo que accedió tarde y con airadas protestas. Mientras tanto, en Granada, el <strong>duque de Sessa</strong> sustituyó a <strong>Íñigo López de Mendoza</strong>, al que le arrebataron en 1570 de manera permanente su título de Capitán General de la región, aunque lo peor para la familia estaba por llegar.<br/></p>



<h2 class="wp-block-heading" id="la-campa-a-de-juan-de-austria">La campaña de Juan de Austria</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando Fajardo llegó al sitio de Galera en enero de 1570, Juan de Austria lo recibió con una dura noticia: sería sustituido por otro general tras la caída de la plaza. La decisión tenía sentido sin entrar a analizar quién tenía más o menos razón. Tras un año de guerra ya era más que evidente que sin unidad de dirección en el bando cristiano el conflicto podría enquistarse. Pero es probable que Juan de Austria errara, quizás por orgullo o exasperación, <strong>en el momento de transmitir la noticia</strong>; con un asedio por empezar no era la mejor idea. La respuesta de Fajardo fue contundente e irresponsable: abandonó el cerco el 18 de enero de 1570 sin previo aviso, lo que puso al resto de generales en peligro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para suerte del hermanastro, la partida de Fajardo no fue desastrosa y pudo comenzar el asedio el 24 del mismo mes. No se estrenó bien Juan de Austria a pesar de contar ahora con los tercios. El 27 intentó un asalto que costó muchas vidas y preocupó seriamente al general, tanto que, según el cronista <strong>Mármol Carvajal</strong>, “no paró en lágrimas ni en gemidos el dolor que Juan de Austria sintió cuando vio tantos cristianos muertos y heridos”. Tras mucho trabajo para continuar el asedio sin que las tropas perdieran su moral, el 7 de febrero consiguió reducir la plaza e impuso un castigo especialmente severo sobre los moriscos, que Mármol también relató: “…y ansí hizo matar a muchos en su presencia a los alabarderos de su guardia”. Aunque anteriormente Felipe II había declarado que se debía hacer la guerra “<strong>a sangre y a fuego</strong>”, tras Galera fue cuando algunos lo tomaron al pie de la letra. No iba a ser un paseo militar de los ejércitos de Juan de Austria y, como el conflicto se tornaba tan serio, Felipe II se trasladó a Córdoba y convocó a las Cortes para mejorar la financiación de la guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al cruento asedio de Galera le siguió la toma de Serón el 27 de febrero, otro episodio de una violencia terrible. Estuvo precedido por unos enfrentamientos en los que murió <strong>Luis Quijada</strong>, hombre especialmente cercano al hermanastro del rey. La posterior toma de Serón fue su cruda venganza personal. La crueldad había estado bien presente desde el comienzo del conflicto, incluso desde antes si tenemos en cuenta los desmanes de los cristianos, el pillaje de los bandoleros y las razias berberiscas, pero <strong>aumentó gradualmente</strong> con el paso de los meses. Si en un principio el levantamiento no causó una frontera interior insalvable, el odio entre los dos bandos a estas alturas comenzaba a revelar un panorama diferente en las zonas afectadas por la rebelión.<br/></p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="3456" height="1889" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRAaltiplanoalmanzora.jpg" alt="" class="wp-image-4643" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRAaltiplanoalmanzora.jpg 3456w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRAaltiplanoalmanzora-300x164.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRAaltiplanoalmanzora-768x420.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRAaltiplanoalmanzora-1024x560.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 3456px) 100vw, 3456px" /><figcaption>Principales enfrentamientos en el altiplano granadino y el valle del Almanzora |Rea Silvia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En febrero, tras la victoria de Serón, el altiplano granadino <strong>quedó en manos cristianas</strong> y el siguiente paso era controlar el Almanzora, operación conjunta de Juan de Austria con el duque de Sessa. El punto clave para hacerse con el Almanzora fue la villa de Tíjola, que se tomó a principios de Marzo. Con este asedio terminaron los grandes enfrentamientos de la guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A partir de este momento los rebeldes se refugiaron en las serranías, desde donde continuaron la rebelión con una estrategia más propia de guerrillas. Ese mismo mes <strong>comenzaron las expulsiones de los moriscos de paces</strong> de diferentes lugares. En parte era un paso más de la estrategia militar cristiana, pues se hizo con la idea de mantener segura la retaguardia de los ejércitos. De ahí que se expulsara a los moriscos de la Vega de Granada, Hoyas de Guadix y Baza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La expulsión incitó a elementos pacíficos a unirse a la rebelión o simplemente a huir a las sierras, donde muchos comenzarían a llevar vida de monfíes (bandoleros). Fue un drama para muchas familias y la consecuencia lógica de la victoria de la mano dura, tanto en la corte como en Granada. El colaboracionismo morisco con los insurrectos intranquilizaba al bando cristiano y era la idea que los halcones barajaban desde hacía meses. Era una situación difícil de manejar, pero buena parte de los insurrectos <strong>se levantaron debido a la crueldad de políticas de Estado</strong> y a los desmanes particulares de generales y soldados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El rebrote de bandoleros impulsó al bando cristiano a cambiar de paradigma para su reducción. Los ejércitos regulares no tenían posibilidad de luchar en serranías contra guerrillas que conocían mejor el terreno, atacaban por sorpresa y se reagrupaban con rapidez. Para hacer frente a esta situación <strong>crearon el sistema de cuadrillas</strong>, que tuvo éxito en un marco temporal que excedió el considerado fin del conflicto. En otro artículo profundizaremos en este sistema de «monfíes cristianos».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debido a esta doble realidad de asedios y guerra de guerrillas <strong>hay que replantear el éxito de la reducción en el Almanzora</strong> desde la llegada de Juan de Austria. Es cierto que como guerra convencional la ganaba el bando cristiano con su gran ejército al mando del hermanastro (12.000 al partir de Granada, aunque en Serón quedaban poco más de 8.000), pero su efectividad se puso en duda incluso entonces. A pesar de ser un ejército imponente que obtuvo victorias, la guerra se trasladó pronto a las serranías donde eran más fuertes los alzados. Hay que tener en cuenta que Juan de Austria perdió casi la mitad de sus tropas, fue torpe al escoger el momento de fulminar a Fajardo (aunque lo mereciera) y su cruenta represión empujó a elementos pacíficos a unirse a los rebeldes, ya fuera por convicción o desesperación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Íñigo López de Mendoza había entendido mejor el panorama general y conocía a los moriscos y sus tierras. Sabía que el uso de un ejército convencional no lo era todo y que las victorias militares debían ir acompañadas de diplomacia. Esta estrategia, como se apuntó, fracasó por motivos ajenos al antiguo Capitán General. La vía militar requería no sólo grandes golpes y asedios exitosos. A esto debía seguirle una estrategia diferente: una red de presidios y cuadrillas para hacer la guerra irregular al modo morisco y así demostrarles que <strong>las serranías no era un bastión irreductible</strong>. El propio Mendoza había propuesto estas medidas en la primavera de 1569 pero no fue escuchado. <em>Mutatis mutandi</em>, sus rivales copiaron parte de sus ideas un año después, pero sin atisbo de diplomacia: los rebeldes debían ser barridos del mapa; los que nunca se levantaron, expulsados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los moriscos conocían el terreno al luchar cerca de sus hogares y contaban con oficiales monfíes que sabían cómo combatir en estas circunstancias. Los cristianos tenían milicias concejiles indisciplinadas, compuestas de hombres sin experiencia en el combate y sin interés alguno en la contienda. <strong>Era un terreno complicado</strong>, con pasos de montaña tortuosos en los que los ejércitos del rey estaban expuestos a los ataques moriscos. En esta situación (como en todas), los tercios aportaban un apoyo moral enorme pero poca utilidad militar a pesar de su conocida capacidad de adaptación, más cuando el dinero escaseaba para pagarles.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" width="216" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/Selim_II-216x300.jpg" alt="" class="wp-image-4651" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/Selim_II-216x300.jpg 216w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/Selim_II.jpg 360w" sizes="auto, (max-width: 216px) 100vw, 216px" /><figcaption>Selim II</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">En la primavera de 1570, Abén Aboo pidió ayuda de nuevo al sultán <strong>Selim II</strong>, quien le envió unos 4.000 soldados. Una ayuda nada desdeñable, aunque valga decir que el sultán no se movía por la <em>asabiya</em> (la solidaridad que mencionamos en el <a href="https://reasilvia.com/2018/07/rebelion-alpujarra-causas/" target="_blank">capítulo introductorio</a> de esta serie), sino que de nuevo <strong>quería alargar el conflicto</strong> para facilitar su avance por el Mediterráneo, cuyo objetivo seguía siendo Chipre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante todo este año la política internacional estuvo marcada por una tensa calma. Los conflictos seguían activos, pero la momentánea pausa en los Países Bajos posibilitó el envío de ayuda militar al rey francés para su lucha contra los hugonotes, además de una <strong>mayor dedicación y envío de recursos hacia el problema morisco</strong>. Sin embargo, esta calma fue usada por todos para reorganizar sus objetivos militares. En septentrión, los <a href="https://reasilvia.com/2014/11/monarquia-hispanica-rebeldes-flamencos/" target="_blank">nobles neerlandeses</a> (con ayuda inglesa) armaban flotas y ejércitos que no tardaron en crear verdaderos estragos a la Monarquía Hispánica. En el Mediterráneo, el poder preeminente seguía siendo el otomano a través de sus propias flotas y las de sus vasallos, aunque en estos momentos molestaron más a la Serenísima República de Venecia. Poco a poco los intereses cristianos confluirán y la Santa Liga estrechará lazos con Venecia. El camino otomano hacia Chipre fue el camino cristiano hacia Lepanto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al mismo tiempo que pedía ayuda al Sultán, el rey morisco impulsó el levantamiento de la zona más occidental de Málaga, siempre intentando dividir frentes. <strong>Antonio de Luna</strong> partió hacia Ronda con órdenes de tomar moriscos, según relató el cronista <strong>Hurtado de Mendoza</strong>, “sin hacerles fuerza ni agravio o darles ocasión de tomar las armas, los pusiese en tierra de Castilla adentro”. Esta intervención se complicó y alargó incluso después del fin formal del conflicto. El intento de expulsión de los moriscos de paces, llevado a cabo con torpeza y exceso de violencia, <strong>envileció a la población</strong>. Aunque algunos monfíes permanecían activos en las sierras, se conoce que en Ronda los moriscos vivían en total normalidad (y esta era la tónica general de las serranías malagueñas). Habían sembrado en sus tierras, lo que se ha interpretado como muestra de que no tenían planeado ningún tipo de levantamiento. Estos moriscos de paces, indignados por las medidas cristianas, no dudaron en unirse a la rebelión.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="2868" height="2153" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRAmalaga.jpg" alt="" class="wp-image-4644" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRAmalaga.jpg 2868w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRAmalaga-300x225.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRAmalaga-768x577.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRAmalaga-1024x769.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 2868px) 100vw, 2868px" /><figcaption>El frente malagueño | Rea Silvia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este levantamiento malagueño <strong>se alargó y enturbió todavía más debido a los cristianos viejos</strong>, ya que, según Hurtado de Mendoza, al irse “…Don Antonio, salió la gente de la comarca, Christianos viejos, a robar por los Lugares, mugeres, niños, ganados”, y la rebelión se extendió por la serranía de Ronda y Marbella y se enquistó de manera parecida al resto de focos rebeldes: grupos de monfíes muy activos y ejércitos reales que acabaron dividiéndose por cuadrillas en presidios. La poco levantisca Málaga se vio inmersa de lleno en la rebelión y la actividad monfí se extendió en estas tierras hasta la década de 1580.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="el-cruel-espejismo-de-la-paz">El espejismo de la paz</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a la ayuda otomana, que concentró a sus hombres en las Alpujarras, la guerra la seguía ganando el bando cristiano. Muchos moderados moriscos pensaban que era hora de entregar las armas. En abril de 1570 comenzaron las negociaciones por la paz entre uno de los generales de Aboo, <strong>el Habaquí</strong> (con el permiso del rey morisco), y el bando cristiano. Durante este mes y el siguiente la paz parecía una cuestión de tiempo, pero los moriscos más radicales y los otomanos se negaban a aceptar el trato, los unos por convicción y los otros porque al sultán no le interesaba. No obstante, el 2 de julio, el Habaquí embarcó a los turcos como uno de <strong>los últimos pasos hacia la paz</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El final estaba cerca, pero la relajación por este posible acuerdo fue visto por algunos como una oportunidad. Una parte de los rebeldes y el propio Abén Aboo recuperaron la esperanza cuando vieron que llegaban más barcos otomanos y berberiscos a las costas en un certero y retorcido movimiento del sultán, que simplemente quería tener a Felipe II ocupado en su propia casa. El rey morisco tramó el asesinato de su general y <strong>continuó la guerra con un ejército oxigenado por los refuerzos</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mediados de julio, de nuevo, el mando morisco ordenó levantar diferentes frentes para dividir las fuerzas cristianas, especialmente en zonas donde se estaban produciendo las mayores expulsiones, como Ronda o Vélez. Pidió también la ayuda de Argel (que ya había ayudado a los sublevados, aunque al igual que los otomanos en beneficio propio: tomó Túnez a finales de 1569) y continuó con las negociaciones de paz en un intento de engañar a los cristianos. Pero a Abén Aboo no le duró mucho el engaño: en agosto el bando cristiano organizaba de nuevo la guerra, otra vez <strong>con un enorme cisma en su cúpula</strong>. En esta ocasión, Pedro de Deza (presidente de la Chancillería de Granada) y Juan de Austria fueron los actores; el primero acusó al hermanastro de tener una mano blanda con los moriscos<br/></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/696px-Luis_de_Requesens_y_Zúñiga_Museo_del_Prado-232x300.jpg" alt="" class="wp-image-4649" width="254" height="327"/><figcaption>Luis de Requesens</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">A finales del mismo mes las nuevas fuerzas estaban organizadas con Luis de Requesens, que entró en las Alpujarras mientras Sessa y Juan de Austria esperaban con sus ejércitos en Guadix a posibles huidos. En Málaga, Antonio de Luna reducía a los rebeldes y tiempo después lo sustituyó el <strong>duque de Arcos</strong>. Requesens mantuvo las Alpujarras en estado de guerra sin dar cuartel a ningún contingente morisco. En septiembre, lo único que quedaba eran reductos de rebeldes apostados en los puntos más inaccesibles de las sierras como monfíes. Esta situación se repetía en el Almanzora y en Málaga. A pesar de haber división en el mando, esta vez el bando cristiano <strong>actuó con rapidez simultáneamente</strong> en los diferentes frentes para evitar los errores del pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A finales de agosto la guerra se dio por terminada pero <strong>la realidad fue más compleja</strong>. Aunque ya había comenzado en primavera, a finales de verano el bando cristiano desplegó una completa red de presidios que sustituyó de manera definitiva al ejército. Los presidios eran puntos fuertes que controlaban caminos y pasos de montaña para mantenerlos seguros, y las cuadrillas peinaban el terreno en busca de los monfíes que seguían en guerra. Esta realidad se extendió en el tiempo y a los otros puntos calientes de la rebelión. Su objetivo era, una vez aplastado el grueso del levantamiento, hacer segura la tierra para los futuros repobladores, pues la deportación total “tierra adentro” de los moriscos granadinos estaba sellada y comenzó en noviembre de 1570.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/Cardenal_Pedro_de_Deza-218x300.jpg" alt="guerra de granada pedro de deza" class="wp-image-4653" width="184" height="252" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/Cardenal_Pedro_de_Deza-218x300.jpg 218w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/Cardenal_Pedro_de_Deza.jpg 250w" sizes="auto, (max-width: 184px) 100vw, 184px" /><figcaption>Pedro de Deza</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Por otra parte, el conflicto entre palomas y halcones en el ámbito granadino no acabó en 1570 ni en los años siguientes. Los hombres de Deza depuraron Granada de los cercanos al hermanastro; no hay que olvidar que, a pesar de su mano dura, Juan de Austria era cercano a las palomas. El propio duque de Arcos, ahora Capitán General de Granada, estaba poco dispuesto a tomar medidas que no llegaran directamente del rey; no quería acabar en el ostracismo político o incluso peor como el conde de Tendilla, que fue condenado a galeras por Felipe II. Aunque este enfrentamiento de la corte y sus redes de clientelismo y patronazgo no había nacido de la guerra, <strong>el conflicto facilitó un escenario</strong> propicio para la fiera disputa de dichos intereses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En enero de 1571, los rebeldes malagueños habían sido aplastados por el duque de Arcos y, en marzo, el líder monfí <strong>el Seniz</strong> llevó a Granada la cabeza de Abén Aboo como símbolo final de la derrota. La repoblación estaba lista para comenzar pero, a pesar de todo, importantes reductos de monfíes continuaron en estado de guerra. Los presidios siguieron en el Almanzora, las Alpujarras y Málaga durante años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La guerra, más que terminar, <strong>había cambiado y se mantuvo viva</strong> en focos donde la crueldad continuó en aumento. Los enfrentamientos entre las cuadrillas y los monfíes fueron de los más violentos de todo el conflicto, un escenario donde todo se volvió más personal, crudo y oscuro. La idea defendida por <strong>Bernard Vincent</strong> de “guerra de los 100 años granadina” cobra todo su sentido en este momento. Aunque a ojos del mundo la tierra había quedado en paz (y esto era lo que Felipe II quería mostrar al exterior), muchos moriscos permanecieron en pie de guerra hasta finales de la centuria. E incluso tras las deportaciones “tierra adentro” el miedo a las conjuras y las rebeliones fue constante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La persecución inquisitorial sobre los moriscos y el <strong>miedo a un nuevo levantamiento</strong> con colaboracionismo otomano (y protestante) se extendió en Castilla y Aragón. A pesar de la victoria cristiana en Lepanto en 1571 el tablero del Mediterráneo poco cambió, aunque a partir de 1580 los dos imperios mediterráneos pusieron sus miradas en zonas más septentrionales: <strong>Alejandro Farnesio</strong> se preparaba para realizar una intervención en las provincias rebeldes de los Países Bajos mientras los turcos guerreaban del lado polaco contra Rusia y fijaban sus ojos en la frontera con Persia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En algunas serranías del sur peninsular pequeños grupos de moriscos y las cuadrillas cristianas protagonizaban los últimos coletazos de una guerra que, si no acabó en 1571, murió lentamente durante las siguientes tres décadas. Los vencidos <strong>fueron repartidos por diferentes puntos</strong> de la geografía castellana para que dejaran de ser moriscos y se convirtieran, lejos de su tierra y su gente, en cristianos.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="bibliograf-a">Bibliografía</h2>



<p class="wp-block-paragraph">-BENÍTEZ SÁNCHEZ-BLANCO, R.: Moriscos y cristianos en el condado de Casares, Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial, Córdoba, 1982, pp. 175-176.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–BRAUDEL, F.: <em>El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II</em>, Fondo de Cultura Económica, México, 1953.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–CABRILLANA, N.: <em>Almería Morisca</em>, Universidad de Granada, Granada, 1989.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-CARRASCO, R.: Peril otteman et solidarite morisque (la tentative de soulevemente des morisques des annes 1577-1587), Revue d’histoire maghrebine 15-16 (1982).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup> –</sup>DOMÍNGUEZ ORTIZ, A. &amp; VINCENT, B.: <em>Historia de los moriscos. Vida y tragedia de una minoría</em>, Alianza Editorial, Madrid, 1979.</p>



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<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B.: “El bandolerismo morisco en Andalucía (siglo XVI)” <em> Estudios sobre el mundo</em> <em>árabe e islámico contemporáneo </em>4 (1981).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B: <em>El Río Morisco,</em> Universitat de València &amp; Universidad de Granada &amp; Universidad de Zaragoza, 2006.</p>
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		<title>La guerra de Granada (I), 1568-1569</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Álvaro Bermúdez Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Sep 2018 08:07:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Moderna]]></category>
		<category><![CDATA[rebelion-alpujarra]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lo que en un principio fue un limitado levantamiento morisco durante las navidades de 1568 se convirtió, en unos pocos meses, en una guerra civil en la corona castellana</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-drop-cap wp-block-paragraph">El camino hacia el <a href="https://reasilvia.com/2018/07/rebelion-alpujarra-causas/" target="_blank" rel="noopener">levantamiento morisco</a> de 1568 se remonta al fin de la conquista del Reino Nazarí de Granada en 1492. La tensa convivencia durante las siguientes décadas y una pragmática antimorisca que colmó el vaso en 1567 llevaron la situación al extremo. Una parte de los moriscos pidió en varias ocasiones que se cancelara la pragmática o parte de ella, otra <strong>se preparaba para una rebelión</strong> cuyo fin era crear un Estado musulmán en la Península Ibérica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras unas deliberaciones poco amistosas entre varios grupos rebeldes el 23 de diciembre de 1568, <strong>Hernando de Válor</strong> tomó el nombre de <strong>Abén Humeya</strong> (por un supuesto parentesco con los omeyas) y fue proclamado rey de los moriscos. El tintorero <strong>Farax Aben Farax</strong> (según él, descendiente de los abencerrajes), convertido en uno de los líderes de la rebelión, fue enviado a levantar el barrio granadino del Albaicín esa misma noche, pero los moriscos urbanos de Granada se opusieron a las demandas de los rebeldes. El levantamiento, que se convirtió en una guerra, había comenzado.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="navidades-sangrientas">Navidades sangrientas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez que comenzó el levantamiento, las bandas de monfíes se sumaron y algunos de estos grupos, capitaneados por populares líderes como <strong>el Seniz</strong>, no tardaron en perpetrar martirios y matanzas extremadamente crueles sobre cristianos. La<strong> violencia</strong> y la<strong> crueldad</strong> acompañaron a la rebelión desde el primer momento y el bando cristiano respondió pronto con la misma moneda en unas <em>navidades sangrientas</em>.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" width="224" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/672px-Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_204-224x300.jpg" alt="guerra granada moriscos aben humeya" class="wp-image-4576" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/672px-Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_204-224x300.jpg 224w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/672px-Los_Monfies_de_las_Alpujarras_Illustration_pag_204.jpg 672w" sizes="auto, (max-width: 224px) 100vw, 224px" /><figcaption>Abén Humeya</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">La perspectiva para Abén Humeya era difícil: debía conseguir la victoria contra el monarca con el mejor ejército del momento (aunque los tercios estaban en Flandes e Italia y las tropas se compusieron de levas sin disciplina) y debía organizar el territorio y su gobierno; <strong>controlar a los elementos radicales</strong> (como los moriscos de Farax o a los comandados por los citados monfíes) y convencer a los moriscos de paces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante el comienzo el levantamiento se concentró en torno a la cara sur de Sierra Nevada: las Alpujarras y sus extremos este y oeste. Entrañó un peligro considerable para el valle del Lecrín y Motril y el del Andarax y Almería, dos posibles <strong>cabezas de playa para recibir refuerzos</strong> de los berberiscos y los otomanos (aunque en estos momentos no hubo acuerdo de ayuda con el sultán). En la cara norte de Sierra Nevada se levantó el Cenete que puso en serio peligro Guadix, importante conexión con Granada, Baza y el Marquesado de los Vélez. La anécdota fue Istán, en Málaga, donde un grupo de moriscos también se levantó. Pero esta fase de la rebelión fue esencialmente alpujarreña: una escarpada región formada por valles y barrancos en la cara sur de Sierra Nevada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las tropas del bando cristiano <strong>tardaron días en reaccionar</strong>. Dejaron a los rebeldes tiempo para ganar plazas y realizar saqueos, matanzas y tomar rehenes (muchos de los cuales acabaron degollados). En enero el marqués de los Vélez, <strong>Luis Fajardo</strong>, tenía a su ejército preparado para marchar a las Alpujarras. Sus motivaciones eran plenamente egoístas: ganarse el favor del rey para ampliar su marquesado, obtener títulos y, en especial, quedar por encima del marqués de Mondéjar (<strong>Íñigo López de Mendoza</strong>), su rival en la represión de la rebelión y enemigo de su linaje.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="3432" height="2441" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRA1.1.jpg" alt="guerra granada alpujarras" class="wp-image-4611" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRA1.1.jpg 3432w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRA1.1-300x213.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRA1.1-768x546.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/GRANADAGUERRA1.1-1024x728.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 3432px) 100vw, 3432px" /><figcaption>Principales enfrentamientos en esta fase de la rebelión | Rea Silvia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Fajardo entró en la contienda por petición de<strong> Pedro de Deza</strong>, el presidente de la Chancillería de Granada, punta de lanza los “letrados” granadinos, grupo ascendente de la nueva administración de <strong>Felipe II</strong>, cuyas directrices venían de <strong>Diego de Espinosa</strong>, presidente del Consejo de Castilla e Inquisidor General. Este grupo, estrechamente ligado a los halcones de la corte (recientemente impuestos frente a las palomas, es decir, mano dura frente al pactismo), se opuso a la patrimonialización de los cargos granadinos por parte de los Mendoza (favorables al grupo de las palomas), cuyo pater familias (Íñigo), ocupaba el cargo de Capitán General de Granada. La <strong>división en el bando cristiano</strong> también estuvo presente desde antes de que comenzara el conflicto, aunque en este momento la rivalidad sirvió para tener los ejércitos preparados con cierta rapidez tras el corto letargo inicial.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" width="219" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/Cardenal_Diego_de_Espinosa-219x300.jpg" alt="guerra granada moriscos espinosa" class="wp-image-4577" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/Cardenal_Diego_de_Espinosa-219x300.jpg 219w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/Cardenal_Diego_de_Espinosa.jpg 250w" sizes="auto, (max-width: 219px) 100vw, 219px" /><figcaption>Diego de Espinosa</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">El 4 de enero del recién estrenado año, Fajardo salió con sus tropas hacia la franja oriental de las Alpujarras y, el 5 del mismo mes, Mendoza hizo lo propio en dirección al occidente alpujarreño. Fajardo se trasladó con su ejército a Tabernas, donde permaneció unos días a la espera del permiso real para entrar a Granada (aunque de hecho ya había entrado para dar apoyo estratégico y moral a Almería). Finalmente, el 11 de enero, abastecido, reforzado y con permiso, el marqués partió hacia las Alpujarras <strong>tras haber tranquilizado Almería</strong> (ciudad que contaba con casi la mitad de población morisca). Durante estos días las milicias de Guadix vencieron a los moriscos del Cenete, que se refugiaron en las serranías. La rebelión quedó concentrada en las Alpujarras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mendoza había atacado antes (no necesitaba permiso alguno para moverse con total libertad) y había conseguido para el 9 de enero <strong>poner cierto orden en el valle del Lecrín</strong>. El Capitán General llegó a las puertas de las Alpujarras, con lo que dio tranquilidad a la ciudad de Granada (fue su hijo, el conde de Tendilla, quien coordinó desde Granada las operaciones en el Cenete) y salvó la ruta hasta Motril. Fajardo, tras ganar en Huécija y Santa Cruz, se posicionó en la otra entrada natural hacia el núcleo sedicioso el 13 de enero. Los grandes rivales <strong>cercaban a los moriscos</strong> en las Alpujarras poco a poco. La situación parecía favorable para el bando cristiano, sin embargo, las cosas se torcieron pronto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las diferencias en la dirección de ambos bandos rompieron por completo la dinámica belicista;<strong> la situación se estancó</strong>. En el seno de los moriscos los radicales seguían perpetrando acciones crueles que no gustaban a Abén Humeya y que dificultaban un posible entendimiento con los cristianos. Además, el sector más moderado pactó la reducción con Mendoza el 19 de enero. El rey morisco debía depurar ambos bandos si no quería perder el control de la situación, a riesgo de crear nuevos enemigos en el proceso. Además, el ejército de Fajardo alimentó a los radicales con los desmanes que los soldados perpetraron en la toma de Felix el 19 de enero. La batalla fue cruel de por sí, pues murieron 700 moriscos, pero el pillaje y los desmanes se prolongaron hasta el día siguiente en lo que fue uno de los capítulos más sanguinarios del conflicto. La falta de disciplina aumentó entre las tropas de Fajardo cuando los suministros comenzaron a escasear, lo que dio paso a la deserción.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" width="244" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/800px-Portrait_of_Philip_II_of_Spain_by_Sofonisba_Anguissola_-_002b-244x300.jpg" alt="guerra granada moriscos felipe II" class="wp-image-4578" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/800px-Portrait_of_Philip_II_of_Spain_by_Sofonisba_Anguissola_-_002b-244x300.jpg 244w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/800px-Portrait_of_Philip_II_of_Spain_by_Sofonisba_Anguissola_-_002b-768x945.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/800px-Portrait_of_Philip_II_of_Spain_by_Sofonisba_Anguissola_-_002b.jpg 800w" sizes="auto, (max-width: 244px) 100vw, 244px" /><figcaption>Felipe II</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Esta indisciplina es, no obstante, matizable. Aunque pareciera evidente en el ejército de Fajardo, <strong>Felipe II permitió el saqueo a población morisca</strong> para abastecer a las tropas, así como la esclavitud de moriscos (aunque no la de niños, muy extendida pese a todo). Esta permisividad no era una incitación a dedicarse en exclusiva al saqueo y olvidar las acciones militares (como muchos en el ejército de Fajardo hicieron antes o después, sin olvidarnos de los aventureros), pero tampoco podemos ignorar la importancia del botín en una guerra cruel donde la soldada no siempre se cobraba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para suerte de Fajardo, su ejército no se descompuso gracias a los constantes refuerzos, lo que le permitió continuar en la guerra. El marqués trató con mano dura a sus soldados: dio órdenes de no saquear las propiedades ni hacer a ningún morisco esclavo, pero desde la toma de Felix <strong>el pillaje aumentó con el paso de los días</strong>. Lo que consiguió Fajardo con sus medidas disciplinarias fue la enemistad de la tropa. De hecho, en la batalla de Ohanes el 1 de Febrero, todo lo visto en Felix llegó a cotas insospechadas con 1.000 moriscos muertos de los 2.000 que entablaron combate. Claro que las tropas del marqués llegaron a Ohanes con la noticia de 73 cristianas degolladas. La crueldad se había convertido ya en una piedra angular de esta guerra e influyó de manera evidente entre las tropas de ambos bandos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mendoza consiguió, desde mediados de Enero, arrinconar a los moriscos en la zona oriental de las Alpujarras, donde estaba Fajardo para encajonarlos en Ohanes, lo que dejaba la rebelión prácticamente aplastada. Pero los botines conseguidos en Felix y Ohanes volvieron a las tropas del marqués de los Vélez incontrolables.<strong> La insubordinación desestabilizó el curso de la guerra</strong>; los moriscos de paces, indignados, se sumaban a la rebelión al ritmo que las tropas del bando cristiano saqueaban y asesinaban.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="2048" height="549" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/guerra-granada.jpg" alt="guerra granada moriscos alpujarras" class="wp-image-4582" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/guerra-granada.jpg 2048w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/guerra-granada-300x80.jpg 300w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/guerra-granada-768x206.jpg 768w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/guerra-granada-1024x275.jpg 1024w" sizes="auto, (max-width: 2048px) 100vw, 2048px" /><figcaption>El paisaje alpujarreño | <a href="https://www.flickr.com/photos/spanish-mark/39606284862/" target="_blank" rel="noopener">Fuente</a></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Por si fuera poco, las deserciones hacían creer a los rebeldes que <strong>podrían alcanzar la vitoria</strong>. El episodio de abandono más vergonzoso para el marqués de los Vélez tuvo lugar en Terque (muy cerca de Huécija), donde su ejército se descompuso en el campamento tras no encontrar provisiones. Muchos de estos soldados tenían ya botín suficiente para volver a sus hogares con las manos llenas. Además, algunos entendían su inactividad en el campamento de Terque y el repliegue de Mendoza (que daba marcha atrás para negociar la paz) como una muestra de que la rebelión tocaba a su fin. Los que no tenían botín suficiente marchaban a probar suerte asaltando a familias moriscas que marchaban a la costa para huir al norte de África, un negocio más provechoso y menos peligroso que la guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ejército de Fajardo había quedado totalmente diezmado por las deserciones y su participación en la guerra entró en una desesperante pausa. En Terque finalizó lo que se ha considerado como la primera fase del levantamiento que, a pesar de ser corto, <strong>empeoró dramáticamente la vida de la población</strong>: los caminos dejaron de ser seguros, los antiguos vecinos se degollaban y mortificaban y los efímeros ejércitos mandados por el rey se comportaban como bandoleros o, en el mejor de los casos, aventureros. El bando cristiano no contaba con unidad de dirección y los dos generales del momento mostraban formas totalmente opuestas de afrontar la rebelión mientras que, en el morisco, las cosas no eran mejores en este sentido.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="comp-s-de-espera">Compás de espera</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El tiempo muerto que supuso la descomposición del ejército de Fajardo y las negociaciones por la paz de Mendoza se convirtió, en realidad, en un compás de espera: este precioso tiempo permitió a Abén Humeya reorganizar la situación y decidió acercarse al <strong>sector más radical de los rebeldes</strong>. En este plan de organización buscó, por primera vez, una alianza con Argel y el Imperio Otomano. La necesidad más importante era la de mejorar el ejército morisco, que iba a caballo entre el bandolerismo y las milicias. Para ello era indispensable que los estados musulmanes vecinos aportaran oficiales para mejorar el mando y así plantar mejor cara a los cristianos, quienes a pesar de ser milicianos sedientos de botín estuvieron cerca de acabar con la rebelión. Era también importante levantar otros puntos de la geografía granadina para abrir más frentes y darle un respiro a las Alpujarras, encajonadas entre los dos ejércitos de Felipe II.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre febrero y marzo hubo una falsa paz con fogonazos de violencia. Mientras Mendoza trataba de pactar el fin del conflicto, los desertores y aventureros del frente oriental perpetraban<strong> atropellos sobre los moriscos de paces</strong>. La situación en Granada no ayudaba. Pedro de Deza se enzarzó en disputas con el conde de Tendilla sobre cómo tratar la reducción: mientras el primero optaba por una vía dura, el segundo emulaba a su padre con una visión más pactista. Deza estuvo cerca de expulsar a los moriscos del Albaicín y repartirlos lejos de Granada, aunque tuvo que contentarse con arrestos indiscriminados y la reapertura de pleitos olvidados. Las riñas entre los poderes granadinos acabaron con una turba de cristianos asaltando la cárcel de la Chancillería de Granada, linchando y asesinando moriscos con la participación del alcaide, como describe Mármol Carvajal:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>Con este aviso tan particular llamó el alcaide algunos amigos y deudos suyos, y les rogó que le acompañasen aquella noche con sus armas.</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">El tiempo muerto de las acciones militares y la efervescencia de actos violentos de los cristianos dieron al traste con una posible paz y Abén Humeya sumaba moriscos de paces hartos de los desmanes. Las noticias sobre la <strong>esclavitud y la venta de bienes robados a los moriscos</strong> en los mercados de Almería y Murcia dificultaron aún más la situación. Esta esclavitud comenzó a ser una verdadera tragedia que Mármol describe bien en las siguientes líneas:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>…se los llevaron por esclavos: tan grande era la cudicia de nuestra gente, que cuanto veían delante de los ojos, así de amigos como de enemigos, todo se lo quería apropriar, y les pesaba porque no se acababa de levantar todo el reino para tener que captivar y robar.</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">A finales de marzo se reanudaron las operaciones militares; la rebelión había vuelto sin ningún género de duda y se convertía en algo más serio que un levantamiento limitado. Estas noticias preocuparon en Madrid a un Felipe II ya perturbado por la muerte de su tercera esposa y del príncipe <strong>Carlos</strong>. Los otomanos retomaron sus actividades en el Mediterráneo (aunque estaban pendientes de sus propias acciones militares y todavía no enviaron ayuda militar a los moriscos). Desde 1568, además, la monarquía emprendió una guerra comercial contra Inglaterra que dinamitó las relaciones con las provincias flamencas rebeldes (el conflicto empeoró su economía) de lo que surgió una alianza entre flamencos e ingleses contra Felipe II. <strong>La situación internacional iba a peor año tras año</strong> y en el seno de la monarquía había una verdadera rebelión, una guerra civil que mostraba debilidad a los enemigos del Habsburgo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft"><img loading="lazy" decoding="async" width="260" height="300" src="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/John_of_Austria_portrait-260x300.jpg" alt="guerra granada moriscos juan de austria" class="wp-image-4579" srcset="https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/John_of_Austria_portrait-260x300.jpg 260w, https://reasilvia.com/wp-content/uploads/2018/09/John_of_Austria_portrait.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 260px) 100vw, 260px" /><figcaption>Juan de Austria</figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Entretanto, en Granada, las diferencias en el alto mando enviaron al ostracismo político a los Mendoza. El padre quedó relegado de la Capitanía General de Granada y el hijo aislado en su cargo en la Alhambra. Felipe II envió a <strong>Juan de Austria</strong> a la capitanía general (aunque el hermanastro del rey era próximo a los ebolistas, se mostró más duro que Mendoza). Los consejeros en Granada de Juan de Austria (del ámbito de los halcones) plantearon la redistribución de los moriscos para aislarlos, cortar lazos entre ellos y llevar a cabo la aculturación de forma implacable. <strong>La mano dura se impuso</strong> como nunca antes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras en el alto mando cristiano cambiaba la balanza del poder, Abén Humeya <strong>recuperaba el terreno perdido</strong> en las Alpujarras. No le fue difícil encontrar descontentos por los desmanes de las tropas del bando cristiano. Pudo convencer a moriscos malagueños de Vélez-Málaga y Bentomiz de unirse al renacido levantamiento, cuya acción se basó en la concentración en puntos fuertes de las sierras cercanas. A pesar de que la violencia aumentaba, el cronista Hurtado de Mendoza describe el frente malagueño como poco sangriento:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"><p>no hicieron los excesos que en el Alpuxarra, antes contentandose con recoger la ropa a lugares fuertes sin hacer daños, echaron vando que ninguno matase o cautivase Christiano, quemase Iglesia, tomase bienes de Christianos o de Moros que no se quisiesen recoger con ellos.</p></blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Para contar con los radicales, Abén Humeya tuvo que realizar una fuerte depuración del bando moderado. Entre abril y mayo el bando morisco se rehízo y Fajardo quiso aprovechar para entrar con sus tropas (por fin recompuestas) en las Alpujarras. Bordeó la Sierra de Gádor para desbaratar el nuevo levantamiento de los moriscos pero Juan de Austria le ordenó que parase. La orden le llegó al marqués cuando estaba en Berja, <strong>situación estratégica</strong> que sin haberlo planeado daba al traste con las intenciones del rey morisco, quien quería usar la plaza para llegar al litoral y establecer una cabeza de playa para la entrada de refuerzos extranjeros. Era el único paso posible para cumplir el objetivo de Humeya y él mismo dirigió un ataque total sobre la plaza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ataque sobre Berja, la noche del 2 de junio, fue una <strong>victoria total de la infantería de Fajardo</strong>, que resistió en las calles de la villa mientras la caballería, dirigida por el propio marqués y sus hombres de confianza, realizó serios estragos entre las filas moriscas. El encuentro se saldó con unos 1.400 moriscos caídos y tan sólo 20 cristianos muertos, aunque sí con numerosos heridos. Fajardo recibió la felicitación de Felipe II, a quien informó puenteando a su inmediato superior, Juan de Austria. El marqués demostraba su hambre de fama y poder cada vez que tenía ocasión, algo que no tardó en traerle problemas con el hermanastro del rey.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El levantamiento hasta este momento estuvo limitado a las Alpujarras y apenas otros dos focos de poca importancia y alcance. En este territorio donde, como explicamos en el <a href="https://reasilvia.com/2018/07/rebelion-alpujarra-causas/" target="_blank">capítulo introductorio</a> de esta serie, la convivencia entre cristianos viejos y nuevos fue menor es donde los rebeldes más apoyos encontraron. No obstante, la escalada de violencia con salvajes saqueos y asesinatos entre ambos bandos convenció a muchos moriscos de paces de sumarse al levantamiento que, en un principio, contó con unos escasos 4.000 efectivos. Esta violenta realidad alimentó el conflicto y desveló lo que <strong>en realidad era una guerra civil</strong> que amenazaba con durar varios años y dejar terribles secuelas.</p>



<h2 class="wp-block-heading" id="bibliograf-a">Bibliografía</h2>



<p class="wp-block-paragraph">-BENÍTEZ SÁNCHEZ-BLANCO, R.: Moriscos y cristianos en el condado de Casares, Publicaciones de la Excma. Diputación Provincial, Córdoba, 1982, pp. 175-176.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–BRAUDEL, F.: <em>El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II</em>, Fondo de Cultura Económica, México, 1953.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–CABRILLANA, N.: <em>Almería Morisca</em>, Universidad de Granada, Granada, 1989.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-CARRASCO, R.: Peril otteman et solidarite morisque (la tentative de soulevemente des morisques des annes 1577-1587), Revue d’histoire maghrebine 15-16 (1982).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><sup> –</sup>DOMÍNGUEZ ORTIZ, A. &amp; VINCENT, B.: <em>Historia de los moriscos. Vida y tragedia de una minoría</em>, Alianza Editorial, Madrid, 1979.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-FERNÁNDEZ CHAVES, M.F. &amp; PÉREZ GARCÍA, R.M.: “La guerra de Granada entre guerra civil y “guerra justa””, en LÓPEZ-GUADALUPE, M.L. &amp; IGLESIAS RODRÍGUEZ, J.J. (coords.): Realidades Conflictivas. Andalucía y América en la España del Barroco, Universidad de Sevilla, Sevilla, 2012.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-FERNÁNDEZ CHAVES &amp; M.F., PÉREZ GARCÍA, R.M.: “Los otros niños de la guerra. La Guerra de Granada y la infancia morisca”, Andalucía en la Historia 27 (2010).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–GARRAD, K.: “La industria sedera granadina en el siglo XVI y su conexión con el levantamiento de las alpujarras (1568-1571)”, <em>Miscelánea de estudios árabes y hebraicos</em> 5 (1956).</p>



<p class="wp-block-paragraph">-GARRIDO GARCÍA, C.J.: “Entre el colaboracionismo y la rebelión: el morisco Hernando el Habaquí”, Miscelánea de Estudios Árabes y Hebraicos 63 (2014).</p>



<p class="wp-block-paragraph">-GONZÁLEZ PRIETO, F. &amp; RODRÍGUEZ, A.J.: “Miranda en Granada. El apercibimiento para las Alpujarras de 1569-1570”, Estudios Mirandeses 28 (2008).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–HESS, A.C.: “The Battle of Lepanto and Its Place in Mediterranean History”, <em>Past &amp; Present</em> 57 (2011)</p>



<p class="wp-block-paragraph">–HESS, A.C: “The Moriscos: An Ottoman Fifth Column in Sixteenth-Century Spain”, <em>The American</em> <em>Historical Review </em>74 (1968)</p>



<p class="wp-block-paragraph">-HURTADO DE MENDOZA, D.: Guerra de Granada, Real Consejo, Valencia, 1776.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-JIMÉNEZ ESTRELLA, A.: Poder, ejército y gobierno en el siglo XVI. La Capitanía General del reino de Granada y sus agentes, Universidad de Granada, Granada, 2004.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–MÁRMOL CARVAJAL, L.: <em>Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada</em>, Biblioteca Virtual Universal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–PARKER, G.: <em>España y la rebelión de Flandes</em>, Nerea, Madrid, 1989.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–REGLÁ, J.: “La cuestión morisca y la coyuntura internacional en tiempos de Felipe II”, <em>Estudios de</em> <em>Historia Moderna </em>3 (1953).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–SÁNCHEZ RAMOS, V: <em>El II Marqués de los Vélez y la guerra contra los moriscos 1568-1571</em>, Revista Velezana &amp; Centro Virgitano de Estudios Históricos, Almería, 2002.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–SÁNCHEZ RAMOS, V.: “La guerra de las Alpujarras (1568-1570)”, en BARRIOS AGUILERA, M. &amp; GERARDO PEINADO SANTAELLA, R. (coords.): <em>Historia del Reino de Granada</em>, Universidad de Granada, Granada, 2000.</p>



<p class="wp-block-paragraph">-SPIVAKOVSKY, E: “Un episodio de la Guerra contra los moriscos: la pérdida del Gobierno de la Alhambra por el V Conde de Tendilla”, Hispania 118 (1971).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B: <em>Andalucía en la Edad Moderna: Economía y Sociedad,</em> Diputación Provincial de Granada, Granada, 1985.</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B.: “El bandolerismo morisco en Andalucía (siglo XVI)” <em> Estudios sobre el mundo</em> <em>árabe e islámico contemporáneo </em>4 (1981).</p>



<p class="wp-block-paragraph">–VINCENT, B: <em>El Río Morisco,</em> Universitat de València &amp; Universidad de Granada &amp; Universidad de Zaragoza, 2006.</p>
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